Honoka abrió sus párpados con pesadez, se sentía mucho mejor que el día anterior pero seguía desganada. Miró el cielo de su habitación y vio la prolija pintura blanca opacada por una que otra manchita -quizá sangre.- Por su espina dorsal corrió un escalofrío al ponerse a imaginar qué eran esas marcas en el techo. Movió su rostro a un costado y vio a la pequeña usurpadora dormir cómodamente, no tenía idea de cómo había llegado hasta su cama. El sueño que sentía desapareció de golpe e incorporándose en donde estaba miró el reloj sobre la mesa.
"Son las siete y media... ¿Me la pasé toda la tarde y la noche durmiendo? ¡Wow esto es un récord! ¡Soy sorprendente! quizá deba participar en un concurso de flojera o algo así, ¡no perderé!... Tengo ganas de dormir de nuevo"
Bostezó y luego se restregó un poco los ojos para que no se cerraran otra vez. Hoy sería el último día que tenía para buscar a alguien que cuidara a la niña.
"Prioridad, Honoka, prioridad."
Volteó su rostro y la escudriñó con recelo, tenía varios sentimientos encontrados al verla. El primero era una rara tranquilidad, probablemente porque estaba durmiendo tan plácidamente. La otra, menos sana era una justificada envidia. Le daba igual que sus argumentos fueran una total basura, para ella tenían peso.
Esa niña, sea familia o no, había llegado para tomar su lugar. A la mayoría de sus amigas parecía no importarle nada su real parentesco con ella, y sin pruebas habían dicho irresponsablemente que era ella de otro plano temporal, absurdo.
Sí solo fuera eso no sería tan terrible, lo que más le molestaba de toda la situación era que; no solo habían utilizado SU nombre para referirse a la infante, si no que también le estaban enseñando cosas que a ellas les parecía que a la pequeña siendo Honoka necesitaría en el futuro para no acabar como ella. Creyeron ser sutiles al respecto, pero ella lo había notado, aunque hubiera preferido no haberlo hecho nunca; decir que estaban "jugando" no era más que un eufemismo bien disimulado, su casa no era demasiado grande y ellas no lo suficientemente discretas. El día anterior aunque estuvo durmiendo despertaba intermitentemente y oía una que otra cosa que preferiría olvidar... ¿Qué podía concluir de eso que oyó? De las integrantes presentes ninguna parecía estar conforme con ella siendo como era. Más que molesta se sentía dolida, sabía que no tenía muchos puntos fuertes pero pensaba que al menos la aceptaban por como es... Debió haberlo esperado, ni ella misma estaba satisfecha consigo y para ser sincera tampoco hacía nada por cambiar la situación.
Una amarga sonrisa adornó su rostro y decidió seguir haciendo lo que siempre había hecho en situaciones así, ignorar todo y ser positiva.
"No está mal que quieran enseñarle... Lo hacen por su bien, espero que al menos ella sea una mejor persona de lo que soy yo."
Se levantó dándose ánimos, abrió las cortinas dejando libre pasó al brillante sol. Antes de comenzar con su misión del día, tenían que desayunar.
—Yukiho ¿Tienes algo que hacer hoy?— Después de tomar un sorbo del contenido de su baso inició una conversación para ver si su hermana podía cuidar a la menor
— mmm... ¿Por qué?— La castaña se veía nerviosa y evitó mirar a su Honoka a los ojos.— Tengo que estudiar, para ¡Historia! Sí, y... ¿Me necesitas para algo?
—No, olvídalo... Solo mantente pendiente del teléfono. —Contestó Honoka levemente desilusionada antes de terminarse lo que quedaba de te de un trago. Yukiho le pareció demasiado alterada como para endilgarle una responsabilidad así, últimamente parecía que estudiaba demasiado ¿habría algo que quisiera ser cuando acabara la escuela? si así fuera de verdad lo deseaba y mucho, aun faltaba bastante tiempo para que terminara la secundaria y ahora solo la veía leyendo quien sabe qué cosas. La pelinaranja se puso a pensar el alguien de confianza con quien dejar a Yume.
"Nico-chan ya tiene a tres hermanos a quien cuidar, además debe tener la mente en otras cosas... Entonces Eli-chan y Nozomi-chan probablemente estén en una situación parecida. Descartadas.
Maki-chan ¿podrá tratar con ella? sinceramente no puedo imaginarla lidiando con la inquieta de Pan... Ni con ningún otro niño ¡Rin-chan es buena con ellos! ¡la llamaré!"
Honoka se levantó de la mesa rápidamente para ir en busca de su celular, sin notar el disgusto de la castaña por esto. una vez que encontró el olvidado aparato notó la cantidad de llamadas perdidas y mensajes sin contestar en sus registros. no le quedaba mucho de batería pero era lo suficiente como para una llamada corta.
Buscó su número en la agenda y con expectante alegría pulsó la tecla de llamado su sonrisa se amplió a un más cuando comenzó a marcar, esperó.
...Y siguió esperando, solo para escuchar a la grabadora personalizada diciendo "Ahora no puedo contestar, ¡Intente en otro momento nya!" a pesar del tono alegre de la grabación a Honoka en su situación sentía la voz casi irónica, no tenía mucho tiempo que perder, iba a intentarlo de nuevo pero el celular se apagó.
—Excelente — masculló con el ceño fruncido, miró la hora en el reloj que estaba en la pared y palideció ¿Por qué no avanzaba así el tiempo cuando estaba en clases?
Tomó las llaves y a Yume para luego salir apresuradamente sin darle tiempo ésta de llevar algún tipo de entretenimiento consigo. una vez llegó frente la amplia entrada de la casa tradicional Sonoda fue recibida con gusto por la madre de Umi.
—Iré por ella, por favor espera aquí.— Le sonrió amablemente a Honoka mientras miraba discretamente a su pequeña acompañante, no estaba en sus modales preguntar, incluso si hubiera la suficiente confianza como para hacerlo, ella era incluso más recatada que su hija. Sé enteraría de alguna forma u otra más adelante, no había necesidad de apresurar nada.
—No se moleste, si quiere puedo ir yo misma.
—No es ninguna molestia, hace tiempo que no venías a jugar con Umi... esa chica es demasiado seria ¿sabes? y se veía bastante preocupada a comienzos de la semana pero por más que insistí no me dijo nada—Honoka se sintió terriblemente mal por esto, no había preguntado a sus amigas si les había pasado algo mientras no estuvo, era una egoísta. — Pero creo que lo ha solucionado, no te preocupes.
—Creo que debería ir yo después de todo.
La matriarca Sonoda notó que la joven tenía algún asunto con su hija y dejó de insistir.
Honoka caminó al dojo lentamente debatiéndose en como siquiera habría de pedir un favor después de lo ingrata que había sido. Llevaba de la mano a Yume quien veía con curiosidad y asombro la elegancia que emitía todo el lugar.
Una vez que llegaron frente a la puerta corrediza la joven respiró profundamente para luego abrir con timidez, todo el valor que sentió minutos atrás se evaporaba con cada segundo que pasaba. Umi que antes movía hábilmente su shinai detuvo su accionar al escuchar un sonido a su izquierda.
—Permiso.
Antes de que dijera algo la suave voz de la pelinaranja le sorprendió aun más que su visita. La Sonoda dejó su espada de madera a un lado y se acercó con cautela.
—¿Honoka?
"Creo que no debí venir."
Umi supo que algo andaba mal cuando no respondió a su llamado. Tenía la mirada fija en el suelo y la alegría que la caracterizaba brillaba por su ausencia. Yume se soltó de su mano y corrió en dirección al extraño palo que había captado su atención.
La Kousaka se quedó en silencio. Por primera vez en mucho tiempo se había quedado sin algo que decir, ni siquiera se sentía capaz de mirarla a la cara, no tenía el derecho. Tenía miedo y nervios. Miedo de que por fin se hubiera cansado de ella.
—¡Hey! ¿sucede algo?
La preocupada voz de la chica la sacó de sus pensamientos, levantó la vista por primera vez desde que llegó, pero no había rastro de rabia o decepción en las facciones de su amiga. Esperó algunas palabras de reproche pero tampoco las hubo.
Todo lo que podía ver era preocupación y eso la confundía.
Ella nunca había sido asertiva para identificar las emociones de los demás, ejemplo de esto era cuando Kotori estuvo a punto de irse y aunque su amiga estuvo decaída no lo notó. Nunca notaba nada. Después de eso había intentado con todas sus fuerzas mejorar en ese aspecto. Pero había fallado miserablemente, ¿Por qué Umi-chan se ve preocupada? ¿no debería estar molesta?
—¿Te sientes mal otra vez? Puedo acompañarte al hospital.
—¿Por qué...?— "¿... Te preocupas por una ingrata como yo?" No pudo decir lo que pensaba, sería como tentar su suerte y era lo suficientemente egoísta como para no querer alejarse de ninguna de sus amigas, mucho menos de Umi con quién había compartido su infancia. Negó fuertemente con la cabeza asustando a la Sonoda en el proceso.—No pasa nada, tengo un poco de estrés.— dijo obligándose a sonreír. No sabía cómo preguntarle si estaba bien o no después de todo el tiempo que había transcurrido, se sentiría poco natural así que no tocó el tema, buscaría una forma de compensarlo en el futuro.
—Si tú lo dices... — Umi no parecía convencida pero lo dejó pasar. —¿Qué te trae por aquí? Digo, no es que me moleste que vengas pero...
—No, no, te entiendo.— Honoka interrumpió su explicación.—La verdad es que te quería pedir que cuidaras a Yume mientras voy a buscar alguna guardería o a alguien. Pero entenderé si no puedes, te veías muy ocupada.
—Claro que puedo, será divertido le voy a enseñar Kendo ¡Será como en los viejos tiempos!—Dijo Umi con ánimo mientras advertía en interés de la niña por la espada de madera.
—¿Ah?
—Ya sabes esa niña es...
Y no pudo seguir escuchando, Honoka llevó una mano a su cabeza tratando de detener la repentina punzada, evitando hacer un escándalo mordió su mejilla para acallar un gemido de dolor, comenzó a respirar pausadamente como le había indicado Maki, quizá tenía alguna crisis de pánico o algo. —Y-yo me voy, gracias por cuidarla Umi-chan.— Dijo de forma entrecortada para salir de allí lo más rápido que pudo, antes de que su malestar se notara.
—¿Qué fue lo qué pasó?— el signo de interrogación estaba escrito en toda la cara de Umi, todo aconteció tan rápido que no acabó por procesar nada.
Volvió su atención a la pequeña pelinaranja que intentaba levantar el pesado sable de bambú, y aunque no lograba mucho no daba señales de darse por vencida. Sintiéndose orgullosa, Umi caminó en su dirección para enseñarle lo básico; las posturas.
Tal vez no les parezca importante pero por algún motivo la nota no se incluyó en el capitulo. estuve una semana con un parche genialoso el ojo xd pero no había podido publicar nada porque tenía muchas tareas. Gracias a todos por el apoyo, realmente me animaron, quizá el capitulo estuvo algo soso pero es importante para lo que pase más adelante. mil disculpas las faltas ortográficas, saludos!
