Los nervios se hacían cada vez más evidentes en Nozomi, aunque intentaba con fuerza parecer serena, no lo lograba. No quería mirar a los ojos a nadie ni mucho menos hablar. Teóricamente la había cagado en grande. Y sí, las cartas nunca mienten ¿Qué fue lo que estaba pensando ese día cuando ignoró el aviso de aquellas?

Un suspiro salió de sus labios y miró el tentador teléfono sobre su escritorio. Quería contarle a Eli sobre eso pero en el peor de los casos la situación se agravaría.

Había escuchado por Maki lo del decaimiento de Honoka. La conversación fue de lo más casual, y la verdad es que podría atribuirse al estrés. No fue grave. Pero eso le hizo confirmar algo que ella quiso pasar por alto.

Se supone que ella, Nozomi Toujo, la madre de Muse; debía proteger y velar por la seguridad sus chicas. Pero por muy madura y maternal que fuese seguía siendo una joven como el resto. Por eso es que a veces -y solo a veces- seguía sus impulsos por la emoción momentánea.

El teléfono móvil de la chica comenzó a sonar. Ese tonito agradable que había puesto como predeterminado de llamadas la tensó a pesar de ser su favorito.

Dudaba si contestar o no y en lo que decidía cesó el ruido dejando el silencioso ambiente más denso de lo que estaba en un comienzo.

Tomó una bocanada de aire para luego con endeble valor, rediscar el último número.

No supo que estaba aguantando la respiración hasta que escuchó una voz del otro lado.

– ¿Hola, Nozomi? ¿Por qué no contestas mis mensajes? Estuve todo el día tratando de comunicarme contigo.

– ¿Qué? ¿Por qué? No hice nada malo...

–Hey, hey, cálmate ¿Cuándo dije que fue por algo malo? – un suspiro se escuchó del otro lado de la línea. – ¿Ha pasado algo?

Nozomi tuvo el deseo de cortar la llamada para luego ir y tirarse de un puente ¿A quién en su sano juicio se le ocurría tratar de justificarse de forma tan obvia?

–No pasó nada, Nicocchi.

–A otro con ese cuento. Dime qué diablos te pasa o iré por ti.

–Y-yo estoy un poco cansada, ya sabes, por lo de los resultados de la admisión y esas cosas.

– ¿Qué tan idiota me crees...? Espera, no contestes eso. – Nozomi oyó un par de murmullos del otro lado. Nico no estaba sola. Probablemente la pausa fue en un intento de defensa ante su acompañante por lo anterior. –Como sea nos vamos a juntar a las cinco. En el mismo lugar de la otra vez. Tenemos una conversación pendiente.

–Lo siento, estaré ocu... –escuchó un pitido del otro lado –Al menos deja que termine de hablar. – una de las cosas que le molestaba de su irritable amiga era que le terminara la llamada en plena conversación. Miró la hora en su reloj, tenía dos horas para decidir asistir o no al encuentro.

"¿A qué se refiere con el mismo lugar de la otra vez? ¿Está tratando de hacerse la interesante con esa frase? Solo debió decir que en la casa de Honoka-chan o en el parque... Esa Nicocchi merece un washi washi de castigo.

¡Eso es! Es la excusa perfecta para no ir~

Pero podría ser malo si no voy... ¡Argh! ¿Qué debería hacer? "

Después de unos cronometrados veinticinco minutos de profunda reflexión decidió alistarse para lo que vendría. Trató de imaginar distintos escenarios para prepararse a todo contratiempo. Le mando un mensaje a Nico para saber el lugar exacto del encuentro, enseguida recibió una respuesta... Era como si estuviera esperando por eso.

Caminó lentamente a su destino, era como si fuera a una hoguera seguida de una furiosa horda de campesinos.

Llegó a la entrada del parque y antes de dar un paso dentro respiró profundamente. Sonrió preparando una máscara despreocupada que nunca antes había fingido -al menos no con tanto esfuerzo- . Sintiéndose una embustera caminó aumentando la velocidad.

Vio a sus amigas reunidas y abrió los ojos con horror al ver en la mano de Maki una carta. No había que ser un genio para deducir el contenido.

No supo cuando sus largas zancadas se convirtieron en trote ni mucho menos cuando comenzó a correr. La cara de sorpresa de todas al verla en ese estado no se hizo esperar.

Llegó frente a todas en menos tiempo del estipulado... De lo rápido que iba casi cae al intentar frenar. Aprovechó el momento de distracción de todas para arrebatarle la carta a Maki y de inmediato romperla en tantos pedazos como pudo.

– ¡¿Qué demonios haces Nozomi?! – la nombrada cayó en cuenta de lo que hacía al escuchar la molesta y sorprendida voz de la pelirroja. Su rostro estaba tan rojo de la ira que competía con su propio cabello.

Miró en sus manos el montón de papel picado. Levantó la vista y todas parecían esperar una explicación. Lo malo de todo es que no tenía una, al menos no una que las dejara satisfechas para que no preguntaran nada.

–Con esto la reunión se acaba, tengo cosas más importantes que hacer.– Dijo lo más cortante que pudo mientras guardaba los restos en su bolsillo.

Nico frunció el ceño y se puso de pie frente a ella con los brazos cruzados al notar que tenía intenciones de irse. –No tan rápido, primero dinos por qué hiciste eso.

La chica ya no sabía qué decir. Cerró los puños con fuerza para evitar que su nerviosismo se hiciera evidente y comenzará a temblar.

–Nozomi, sé que tú no harías algo así sin ninguna razón...– Las palabras de Eli la golpearon duro. Por esta vez tendría que faltar a sus expectativas.

–Yo... No tengo ninguna.

– ¿Es que acaso tenías miedo de que las cartas se hubieran equivocado?– Maki trató de mostrarse comprensiva aunque su tono de voz la traicionó y sonó mordaz. El no saber expresar sus emociones siempre le pasaba la cuenta.

– ¡Maki!– replicó la rubia ante el comentario. Para luego mirar a su mejor amiga y confidente – ¿Es por eso Nozomi?

–Nozomi-chan. – Se unió Kotori. – Tal vez si nos sentamos a conversar...

De pronto el ambiente comenzó a llenarse de preguntas, algunas sonaban demandantes, otras comprensivas y el tono impaciente tampoco faltó. La pelimorada sintió como una sensación de angustia la embargaba, deseó alguna habilidad que la hiciera desaparecer. Hasta ese momento no se pensaba como alguien cobarde, ahora estaba considerándolo. Presa del pánico y aprovechando su propio estado de ánimo decidió hacer lo primero que se le vino a la mente; darle paso libre a sus emociones.

Sintió que se le nublaba la vista y no esta vez no trató de evitar el ligero temblor de su cuerpo.

– ¡Ya basta! –Sorprendentemente Hanayo levantó la voz silenciando los crecientes murmullos– Eh… No tienes que decirnos si no quieres, Nozomi-chan. Algo así no nos enfadará contigo, así que no llores por favor.

Nozomi ahogó un sollozo y escondió su rostro entre sus manos, teniendo vergüenza de que la vieran de esa forma. Las chicas habían estado tan enfrascadas en lo que pasó que no notaron la angustia en el rostro de la mayor.

Al ver a Nozomi llorar la sensación de culpabilidad las invadió a todas. Eli abrazó a Nozomi en un intento de calmarla.

–Vamos, no llores, no fue tan malo es solo algo material. – Le dijo en voz baja mientras su mano frotaba su espalda en consuelo.

Nozomi estaba murmurando algo pero el presente hipido hacía inentendible cualquier palabra.

Maki suspiró, realmente no sabía cómo reaccionar, ella es la que debería estar llorando. Le costó varías súplicas conseguir el dichoso papelito; aunque fuera la hija del dueño del hospital no todo era tan fácil como parecía. ¿Tendrían alguna copia o algo parecido? Después se encargaría de resolver eso, realmente tenía curiosidad de lo que fuese a aparecer allí. Pero en este momento su prioridad era pensar cómo disculparse con Nozomi por lo que sea que la haya hecho llorar, no estaba muy segura de porqué se había puesto así pero no le gustaba verla en ese estado lamentable.

Iba a acercarse a la mayor pero Eli le dirigió una mirada llena de enfado. – ¡No te acerques!

La pelirroja frunció el ceño ¿Acaso la estaba culpando a ella del estado de Nozomi? ¡Vaya hipócrita! Recordaba claramente como la rubia también esperaba una explicación, ella no había dicho ni hecho nada muy diferente al resto, no entendía porque la estaba culpando.

–Oye, no tienes derecho a decirme qué hacer, si quiero hablar con Nozomi lo haré. Ahora quítate.

–He dicho que no te acerques ¿Acaso eres sorda?

–Oye Eli, te estás pasando. – intervino Nico. –Maki no hizo nada, solo quiere hablar con Nozomi.

– ¿Te vas a poner de su lado ahora? – La rubia estaba totalmente nublada por la ira. Era como si estuviera en modo automático, no pensaba racionalmente. Ver a su mejor amiga llorar de esa forma le afectó mucho, sentía tantas ganas de ponerse a llorar con ella.

– ¿Quieres calmarte de una vez? No estoy de lado de nadie, estás siendo irracional.

–De nada sirve que uses palabras raras ¿Irracional? Vamos Nico no trates de hacerte la inteligente ahora ¿A quién quieres impresionar?

La pelinegra estaba comenzando a perder la paciencia ¿Así es como pensaba Eli de ella? ¿Cómo una idiota? La miró con una ceja alzada y una sonrisa irónica, si así estaban las cosas ella también jugaría su juego-

–No es lo mío darle en el gusto a los demás. Eso es más como tú. – El tono burlón en su voz solo molestó más a la ya enfadada rubia.

– ¿A qué viene ese absurdo complejo de heroína? Solo eres una enana gruñona

– ¿Qué dijiste? ¡Tú eres la que está exagerando! No hay nada de qué proteger a Nozomi, nadie le hizo nada y tú no tienes un caballo blanco. Tonta rusa con complejo de príncipe. – La altura de Nico seguía siendo un tema complicado de tratar y hasta ahí llegó su paciencia.

Con esa última declaración la disputa verbal se volvió más infantil y el ambiente se relajó. Nozomi había detenido su llanto, ahora solo hipaba. Maki aprovecho la distracción de Eli para acercarse a hablar con Nozomi.

Umi estaba viendo la situación intranquila. Algo ahí parecía fuera de lugar, lo bueno era que Rin se había llevado a la niña a jugar a otro lado apenas notó lo rara que se estaban poniendo las cosas, podría parecer despreocupada pero sabía leer el ambiente. La arquera aún no podía identificar qué era lo que no iba bien, por más que observará todo se veía normal. Pero estaba inquieta y mucho. Sobre todo le molestó el silencio de Honoka durante todo el conflicto, era inusualmente raro, parecía como si solo estuviera viendo desde afuera el problema, no intervino como el resto. Tenía el presentimiento de que la actitud de Nozomi tenía mucho que ver con eso, parecía saber algo, pero no mostraba intenciones de contarlo. Tendría que hablar con ella más tarde, no importa cómo, le iba hacer decir todo lo que sabía. Si tenía que ver con Honoka, también era su problema.

MIL DISCULPAS! No he subido nada de esta historia hace tiempo y por si fuera poco me equivoqué hace un rato, mil disculpas xx

Este cap no tenía planeado subirlo por el simple motivo de que tenía la esperanza de arreglar mi viejo notebook y recuperar el archivo (todavía la tengo) pero siento que se me va a olvidar lo que tenía pensado, así que... Puede que lo reemplace en un futuro o tal vez solo siga escribiendo.

Gracias a todas las críticas constructivas y comentarios, realmente los aprecio mucho y una vez más, disculpen el error