Querido Neji:
Sé que en éstos precisos momentos debes de estar odiándome, o simplemente te encuentras furioso conmigo. Te pido perdón porque sé que debí ser un poco más honesta contigo, pero vamos, que la honestidad quizás no es una virtud en ninguno de los dos.
Dios, casi puedo escuchar tu respiración al momento en que vas leyendo ésta carta.
Te preguntarás ¿por qué no me dijo nada? ¿Por qué se fue sin siquiera despedirse?
No quise despedirme de ti y no quise decirte que me marchaba porque sé muy bien que la situación en la que nos conocimos no fue la adecuada y sé que aunque intentaras detenerme no lo harías, en primera porque como te dije en alguna ocasión jamás te iba a pedir que me eligieras a mí, y en segunda, por la misma razón por la cual yo nunca te ofrecí un futuro.
Tú sabes tan bien como yo que eres feliz en la posición y en el lugar en el que te encuentras ahora mismo, quizás Hitomi no sea como yo, muy por el contrario, somos de dos personalidades y de dos orígenes muy diferentes, pero estoy segura que con el tiempo ella te puede hacer feliz. Yo nunca podría ser la mujer sumisa y obediente que necesitas, y es por eso que la mejor elección para mí fue irme.
Sí, ésta beca llevo tramitándola desde hace un par de años, y sí, nunca te dije nada porque me daba miedo que me detuvieras, en el momento de ganarla ya no hubo marcha atrás, ya no hubo otra decisión que tomar, simplemente era seguir mi camino hacia al frente.
Lo que sí quiero que sepas es que quizás nunca pude ofrecerte un futuro, pero realmente quise ofrecerte mi presente, nunca pude ser ese tipo de mujer que ofrece una familia, pero sí pude ser la mujer que te hubiera impulsado a seguir tus sueños a expensas de perder tiempo juntos, porque me hubiera gustado seguir los míos a tu lado, caminar juntos por el mundo, de la mano. Pero nunca lo entendiste y nunca lo entenderás.
El objetivo de ésta carta no es reclamarte tampoco por las decisiones que tomaste. Yo tomé las propias, y aun sabiendo que Hitomi estaba a tu lado, decidí estar contigo, eso no puedo reprochártelo, simplemente que como alguna vez me dijiste "no me conociste en el momento correcto". Es una lástima, realmente hubiera deseado amarte con todo mi corazón.
Lo único que sí me atrevo a pedirte es que seas muy feliz, que tomes la oportunidad que la vida te da, que no dejes ir la felicidad que siempre has querido y que sobre todo, hagas muy feliz Hitomi, ella no tiene la culpa ni de mis sentimientos ni de tus acciones. Ámala y no la dejes ir, porque pocas veces uno encuentra algo tan único como el amor que ella te profesa.
¿Sabes Neji? Quisiera poderte decir millones de cosas más, pero creo que si lo hiciera, me arrepentiría de la decisión que tomé.
Te quiero Neji, y siempre lo haré…
Si no es mucho pedir… Deséame suerte!
Siempre tuya Tenten…
Neji quedó estático, se encontraba en el aeropuerto. El joven que le había entregado la carta se había retirado con temor al ver la furia en su rostro después de entregársela y que él leyera que era proveniente de Tenten.
Esa mañana había ido a verla a su apartamento, hacía un par de días que no la veía y al llegar y ver que estaba vacío le preguntó directamente a su casera por ella. Recibiendo la noticia de que se había ido.
Intentó investigar con Temari, la mejor amiga de Tenten, y ella le había dicho que Tenten se había ido del país ya que había ganado una beca al extranjero, desesperado y algo furioso preguntó que porqué ella no le había dicho nada, ella le colgó la llamada.
Decidió en un impulso, de esos que son bastante raros en él, ir hacia el aeropuerto, y al llegar un chico lo buscó y le entregó aquella carta.
Necesitaba saber a dónde se había ido.
Poco le importaba su compromiso con Hitomi, iría en su búsqueda. Sin embargo, después de un par de meses, nadie le había querido decir a dónde se había ido.
Tenten había desaparecido de su vida.
…
El día de su cumpleaños había bebido demasiado, se encontraba en un bar con sus amigos y mientras Lee lo acompañaba a su casa le dijo "Nunca quise lastimarla, nunca quise jugar con ella, simplemente que todo se salió de mis manos, y ahora, la perdí para siempre". Lee comprendió perfectamente a qué y a quién se refería, pero él no podía hacer nada, ni siquiera decirle donde estaba, porque ni siquiera él lo sabía.
…
Eran las 8 de la noche de aquel martes. La lluvia en Tokyo era profusa. Ella extrañaba ese clima. La gente caminaba con prisa en el aeropuerto. Pero ella estaba disfrutando tanto su regreso. Después de dos años en el extranjero su alma por fin se encontraba en paz.
Temari llegó y la saludó, solo ella sabía de su regreso.
"Por fin estoy en casa" dijo ella feliz, Temari la abrazó "Es hora de hacer historia" dijo con decisión.
A lo lejos una mirada perla estaba fija en ella. Era la casualidad más grande del destino, encontrarse con ella en el aeropuerto después de buscarla dos años sin parar.
Así que corrió con todas sus fuerzas, ésta vez no lograría escapar de él…
