Disclaimer: Los personajes de Saint Seiya The Lost Canvas son propiedad intelectual de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi. Fic sin fines de lucro.
NdA: Este es un reto personal que me he propuesto, de escribir un drabble de los personajes de TLC cada día durante un mes, o hasta que la cuarentena termine, así dejo de andar de ociosa y espero que me sirva para ir calentando porque últimamente no encuentro nada de inspi para continuar mis otras historias. Las temáticas, los personajes y la narrativa pueden variar. No me centraré únicamente en los dorados, así que usaré cuanto personaje se me ocurra, incluyendo los gaidens.
Pedazos de sueños.
I._ Solución.
Como todo un triunfador, Manigoldo había hecho acto de presencia, abriendo dramáticamente el portal que daba entrada al salón del trono.
Sage lo vio entrar con una sonrisa que expresaba claramente que algo se traía entre manos. Se preguntó cuál sería la razón detrás de ese porte particularmente victorioso que cargaba su discípulo.
—Ya sé como acabar con esta Guerra Santa sin tener ninguna baja —dijo triunfal, el Santo de Cáncer.
Sage no pudo evitar alzar sus lunarcitos, la intriga poblando su semblante siempre sereno.
—¿Cuál es tu idea, Manigoldo?
Conocía el temple de su alumno, era determinado y siempre firme, además de que se le miraba serio pese a mantener ese porte de gloria ya obtenida. Sage pensó en miles de estrategias en un solo instante, tratando de adivinar cual sería la que se encontraba en los pensamientos de su discípulo: pensó en infiltrarse al territorio del dios del Inframundo, suplantar a algún espectro, flanquear el castillo de Hades a horas imprevistas, después utilizar la primera línea de guerreros como distracción para atacar desde otro flanco, como en las viejas guerras puramente humanas o incluso utilizar el campo de guerra a favor de sus huestes, hasta barajeó la posibilidad de utilizar el octavo sentido…
—Dicen que Hades reencarnó en un chico pintor ¿no? Y que le gusta utilizar la sangre para sus pinturas ¿no? ¡Entonces le sacamos sangre a Albafica, la metemos en un frasco y se la enviamos como regalo de parte de Athena!
El patriarca se apresuró a sacar a Manigoldo del salón antes de que Sasha lo escuchara.
