- Ya veo. Y cuando perdiste la memoria y vivieron juntos te enamoraste perdidamente de ella sin saber que eras su tutor.
No fue una pregunta, lo afirmé con convicción. William se sobresaltó y abrió los ojos, sin decir nada, su mirada me preguntaba todo.
- Tía, yo no...
- ¡William, por favor, no me creerás tonta!, he vivido lo suficiente como para darme cuenta cuando alguien está enamorado. Lo supe cuando recién recuperaste la memoria y regresaste a nosotros, siempre que hablabas de "la persona que te había cuidado" tus ojos se iluminaban como nunca antes los había visto iluminarse. Pero una luz muy parecida irradiaban los ojos de Anthony cuando hablaba de Candice, y los de Alistair y Archibald también durante algún tiempo. No sólo eso, eres igual a tu padre, y cuando tu padre conoció a Priscilla su mirada también brillaba igual.
Cuando te vi así me preocupé, pensando e imaginando ¿quién era esa persona que te había cuidado y hacía brillar tus ojos de tal forma?. Y eso mismo fue lo que no me dejó dormir anoche, porque en la fiesta de compromiso por fin supe que era Candice y no sólo no podía creerlo, sino que batallaba para embonar la imagen de alguien a quien siempre desprecié, con la de alguien de quien todos mis sobrinos, sin excepción, se habían enamorado. O ella era una bruja, o todos mis sobrinos unos tontos, o todo lo que yo había creído de ella estaba infundado y realmente era como Anthony, Stear y Archie siempre la habían descrito.
Así que aquí estamos William... Anthony y Alistair ya no están con nosotros, Archibald tiene una novia que parece adorarlo, Neal huyó a Florida con el corazón destrozado, o al menos eso dice él, y tú eres el único que queda... El patriarca de la familia, enamorado de su hija adoptiva... ¿Qué piensas hacer?
William me escuchó casi sin parpadear y cuando por fin terminé, suspiró y con firmeza me dijo:
- Nada.
- ¿Nada?!
- Así es, no pienso hacer nada.
- ¿Por qué?, ¿porque vas a buscar a una mujer más digna de ser tu esposa?, ¿una señorita de abolengo, fortuna y buena familia?
- No... usted bien sabe, tía, que eso para mí no tiene importancia. Lo que me haría más feliz en este mundo es encontrar a una mujer que comparta mi gusto por la naturaleza y la libertad, que no juzgue a las personas por las apariencias y que sobre todo me ame por quien realmente soy y no por mi "fortuna, abolengo y buena familia". Y si llegara a encontrarla, no esperaría a que los demás pensaran si es o no digna de ser mi esposa; me casaría con ella y ya. Opóngase quien se oponga y pierda lo que pierda.
- Mmmh... Sí, eso pensé que podrías contestar. ¿Y entonces, eso quiere decir que en Candice no has encontrado nada de esto que mencionas? ... Ya que dices que no piensas hacer nada.
- Si lo que quiere es la verdad y está dispuesta a escucharla como me parece que está, en Candice he encontrado todo eso y más... pero falta algo fundamental de su parte.
Por un momento respiré un poco aliviada y pregunté:
- ¿Y eso es?
William bajó la cabeza y escondió su mirada contestando:
- Candy no me ama.
- ¡Eso es imposible!
- No tía, no es imposible... Candy está enamorada de otro.
- ¿Hablas de ese chico Granchester?... Escuché algo al respecto, pero Neal mencionó que ya no estaban juntos, y yo he leído en los diarios que él vive con una actriz de nombre Susanna Marlowe. Aparte, Neal alguna vez me dijo que él estaba convencido de que si Candice estaba enamorada de alguien era del hombre con quien vivía... Osea, tú.
- No tía, no lo creo. Candy lloró mucho tiempo por Terence después de que terminaron su relación, yo estaba ahí, yo la consolé, yo sé lo que sufrió y también sé que no se ha recuperado por completo. No hay nada que yo pueda hacer si ella ama a alguien más, sobre todo porque ahora que sabe que soy su tutor tal vez se sentiría forzada a corresponder mis sentimientos sólo por obligación o gratitud y no por amor... Y yo no podría soportarlo.
- ¿Me vas a decir entonces que todo este tiempo que vivieron juntos, no pasó nada entre ustedes?! ... Yo estaba convencida de que...
- Tía, usted misma me educó para ser un caballero, y Candy, piense lo que piense usted de ella, es una dama. Está equivocada al pensar mal de nosotros. Todos los chismes que ha escuchado son totalmente infundados, y me duele sobremanera que debido a mí, la reputación de Candy se haya visto dañada, al igual que su profesión y carrera como enfermera.
- Entiendo... mira hijo, te voy a ser sincera. Nunca me permití tenerle aprecio a Candice, no tuve tiempo de conocerla y siempre la culpé por todas las desgracias de la familia; pero sabiendo ahora que es por ella que te tenemos de regreso con vida, no puedo más que querer agradecerle de corazón por haberte cuidado y haberse puesto ella misma en entredicho por tu causa.
Te veo y me recuerdas tanto a tu padre, cuando hablas de Candice tus ojos brillan como los suyos cuando hablaba de tu madre y por más que quisiera imponer mis deseos y buscarte una esposa según mi lista, sé que tú más que nadie conoces tus deseos y necesidades. Ya te hemos impuesto tanto desde que tu padre murió que me gustaría que al menos en el tema de tu pareja de vida seas tú quien tenga la última palabra...
¡No, no, no!, no pienses con eso que la vamos a recibir así como así si ella te acepta, Candice podrá ser una buena chica pero necesita mucho trabajo para llegar a ser la dama que la sociedad espera sea tu esposa, al menos en público; y claro también está el asunto de la adopción. Pero, ya no eres un niño William, y los Ardlay necesitamos también un heredero. Yo creo que Candice siente algo por ti, pero si tú piensas que no es amor, déjame entonces hablar yo con ella y tratar de entender sus sentimientos, ¿está bien?
- Tía, no creo que sea buena idea que sea precisamente usted quien...
- ¿Y por qué no? tú déjamelo a mí, ¿o acaso crees que no soy buena negociadora? sólo necesito que me tengas la suficiente confianza.
- La verdad es que no sé si esté de nuevo planeando algo a mis espaldas, pero sus palabras parecen sinceras... Está bien tía, confiaré en usted.
- Gracias, puedes confiar en mi sinceridad. Pero cuando hable con Candice quiero que estés en el cuarto contiguo escuchando, para que tú mismo conozcas de sus labios la verdad.
- No, no creo que eso sea una buena idea...
- ¡Al contrario, creo que es una excelente idea!... Sólo que tendrás que suprimir las ganas de tirar la puerta y entrar a rescatarla si piensas que estoy siendo dura con ella. Porque si eso es a lo que tengo que llegar para saber la verdad, ¡a eso llegaré!
William aceptó mi propuesta a regañadientes y salió a firmar unos papeles en el Banco de Chicago. Yo le envié un citatorio formal a Candice para que me visitara la siguiente semana, tenía que tomarme mi tiempo para fraguar bien mi plan y recolectar todo lo que necesitaba para llevarlo a cabo a la perfección... No quería fallar.
Aparentemente, el día acordado Candice fue a buscar a William al corporativo antes de venir a hablar conmigo a la mansión, pero como le dijeron que el Señor Ardlay no se presentaría ese día en su oficina, al llegar a la mansión decidió ir a hablar con él antes de presentarse conmigo a la hora estipulada.
Yo aún no sabía que Candice le había pedido a William el poder regresar al Hogar de Pony, y que él no se había negado, aún a pesar de sus sentimientos por ella y del deseo de retenerla a su lado.
