Chat noir rondaba discretamente por los alrededores de la panadería Dupain-Cheng, aguardando el momento en que Luka y Marinette llegaran. No sabía qué era lo que quería averiguar exactamente, pero todas las fibras de su ser le gritaban que debía estar allí; así que se había decidido a dejar a un lado el sentido común, limitándose a seguir su instinto.
Tenía que aclarar sus sentimientos: necesitaba saber más para poder analizar la situación. O quizás todo aquello solo era una manera refinada de torturarse, de castigarse por haber permitido durante tanto tiempo que se le escaparan las riendas de su propia vida, dejándose arrastrar por la corriente mientras otros tomaban las decisiones por él. De alguna manera, los últimos acontecimientos --los avances en su relación con Kagami, y los de Marinette con Luka-- habían tenido la capacidad de remover poderosamente sus entrañas, colocando de golpe todo su mundo boca abajo. ¿Por qué no se sentía feliz de haber podido vivir aquel momento tan especial con su novia? ¿Por qué no podía hacer honor a la confianza que su mejor amiga había depositado en él, compartiendo su ilusión y sus nervios, y se limitaba a alegrarse por ella en lugar de abandonarse a la amargura y tratar, patéticamente, de espiarla?
Además, por lo que había podido adivinar, ella ni siquiera se encontraba allí. Del interior de la vivienda le llegaba un sonido amortiguado de risas enlatadas, procedentes de cualquier show televisivo nocturno que Tom y Sabine estuvieran viendo. De vez en cuando, se sumaban a ellas las escandalosas carcajadas del padre de su... amiga.
¡Por todos lo demonios, que eran casi las once de la noche! ¡Que mañana por la mañana tenían clase! ¿Es que no les importaba que su hija saliera a solas con su novio y regresara al filo de la madrugada? Podía verlo: Marinette llegando tarde al instituto al día siguiente y entrando al aula a toda prisa, con ojeras bajo sus lindos ojos azules, una sonrisa boba de enamorada y agujetas en el trasero después del ejercicio vespertino. Argh. No sabía si sería capaz de soportarlo.
«La has tenido a tus pies todo este tiempo...» ¿Tendría Nino razón? ¿Había estado tan ciego que no había sido consciente de los sentimientos de la chica, ni de los suyos propios, hasta que la intervención de Luka había hecho caer la venda de sus ojos? Aunque, para ser sincero, aquello tampoco había sido exactamente así. Él había comenzado su relación con Kagami realmente ilusionado, y había aceptado con naturalidad que Marinette tuviera pareja. ¿Qué había cambiado, entonces?
Por lo pronto, el sexo con Kagami y la relativa frialdad con la que se habían comunicado después --al menos, para lo que a él le habría gustado--, le habían dejado un regusto agridulce. La experiencia en sí le había resultado agradablemente placentera, pero las ganas de huir que lo habían asaltado después eran tan desconcertantes como desasosegadoras. En su momento, lo había achacado al dolor que sentía tras haber consumado su renuncia simbólica a su amada Ladybug; sin embargo, no era precisamente la heroína de traje moteado la que le quitaba el sueño esa noche.
Marinette... el resonar de su nombre en su cabeza pareció tener la virtud de invocarla, pues en ese mismo instante escuchó su risa cascabelear en las cercanías. Pegó la espalda a la pared, una sombra negra fundiéndose con la oscuridad de la noche.
Luka y Marinette caminaban sin prisa, con las manos entrelazadas. Antes de llegar frente a la puerta de la casa compartieron un beso dulce y largo, que le pareció que no acababa nunca, como si les costara un mundo despedirse solo hasta el siguiente día. Sintió su sangre bullir a medida que el nivel de pasión entre los amantes crecía, y llegó a clavar sus propias uñas en la palma de sus manos por la fuerza con la que apretó los puños cuando Luka recorrió las curvas de la chica, recreándose en sus nalgas, que apretó sin recato, mientras ella elevaba una de sus piernas, rodeándolo, para sentirlo mejor.
Chat cerró los ojos para no seguir viéndolos, maldiciendo su propia estupidez por estar allí; pero la respiración agitada de la chica continuó torturando sus agudos sentidos. Tras unos instantes eternos de besos, caricias y susurros, se despidieron por fin; ella desapareció tras la puerta de su casa, y él se perdió en la distancia de regreso a la suya, mientras el rubio sentía arder los ojos cuajados de lágrimas.
Porque lo que ellos compartían él no podría tenerlo jamás. En su relación con Kagami cabían momentos dulces, y otros placenteros; pero la corrección siempre primaría sobre la pasión, y no existiría esa entrega total, ni esa sinceridad en los «te quiero» por ninguna de las partes.
Porque él, por mucho que lo intentara, y por mucho que le conviniera, no estaba enamorado de la japonesa. Y en el fondo de su alma, sabía que ella tampoco lo estaba de él. A ella solo le gustaba esa parte suya que era el complemento perfecto para su vida, la que consideraba que estaba a su altura, que era digna de su amor. Pero no lo quería realmente; quizás lo que ocurría es que se quería más a sí misma cuando él estaba a su lado. Había competido por él, y había ganado: ahora, le correspondía disfrutar de su premio.
Cada gesto de Marinette, cada suspiro, cada sonrojo, cada uno de los besos de los que acababa de ser testigo removían su amargura. Porque no podía evitar desear ser él el que los provocara, el que los recibiera. Quería en su vida algo de verdad, algo que escapara de sus manos, una ilusión, un toque de tierna locura. La que veía en los ojos de la azabache.
El único problema era que ahora era por otro por quien se iluminaban, ya no por él.
Tampoco podía saber si lo que Marinette había sentido por él era verdadero, o si simplemente se había dejado encandilar por su fachada de chico perfecto. Desde luego, lo había olvidado con rapidez y sin esfuerzo aparente, pensó con amargura, sintiéndose dolorosamente traicionado.
Pero no podía culparla a ella, solo a sí mismo. Nunca la había visto de esa manera hasta que no fue demasiado tarde, nunca le había ofrecido más que una buena amistad, y aun así ella no había dado ninguna oportunidad a otra persona hasta que él no tuvo pareja. Y aquella misma mañana, cuando se miraron a los ojos, lo que intuyó en ellos era real. Quizás todavía quedaba una chispa, quizás todavía tendría una oportunidad si era capaz de reunir el valor suficiente como para buscarla.
Aunque, claro, eso había sido antes de aquella cita perfecta... Y no se podía superar un diez.
Ya hacía un buen rato que había amanecido cuando Nathalie Sancoeur se decidió a golpear con los nudillos la puerta del cuarto de Adrien, extrañada porque el muchacho todavía no se hubiera presentado a desayunar. No hubo respuesta al otro lado; pegó el oído a la madera, para comprobar si el sonido del agua corriendo le indicaba que estaba dándose una ducha, pero solo percibió silencio.
Insistió de nuevo antes de bajar con cuidado el picaporte.
--¿Adrien?
Por fin, un ligero movimiento.
--Adrien, ¿estás bien? ¿Todavía estás en la cama?
--¿Qué hora es?
--Tarde. ¿Te has quedado dormido? ¿O acaso estás enfermo?
--La verdad es que no me siento muy bien --reconoció él, con voz ronca, cubriéndose con la sábana hasta la coronilla.
--Déjame verte --retiró un poco la tela para colocar una mano en su frente--. No pareces tener fiebre, pero no tienes buena cara, y tus párpados están hinchados. Avisaré al doctor.
--No creo que sea necesario. Solo estoy... cansado.
--¿Has estado llorando?
--¿Llorar? ¡No, no! Qué va. ¿Por qué iba yo a llorar?
«Quizás porque echas de menos a tu madre, y también a tu padre, que está tan obcecado con la idea de devolvértela que parece que no se da cuenta de que ha acabado por abandonarte él también»
--No hace falta que me cuentes el motivo. Solo dime si vas a ir al instituto, o si prefieres quedarte a descansar por hoy.
Adrien, que había vuelto a resguardarse bajo la sábana, se asomó lo suficiente para dedicarle una mirada agradecida. De acuerdo, se daría de margen un día más. Prácticamente no había logrado conciliar el sueño en toda la noche, y realmente no se sentía con fuerzas para afrontar lo que sabía que le esperaría en cuanto viera a sus amigos. Y especialmente a Marinette...
Antes de que pudiera hacer nada por evitarlo un suspiro desgarrado surgió de su pecho. Nathalie, que esperaba su respuesta plantada junto a la cama, para reorganizar su agenda en consecuencia, lo miró alzando una ceja, y se acercó de nuevo para sentarse a su lado, al borde del cómodo colchón.
--Eso ha sonado a corazón roto. ¿Acaso has discutido con la señorita Tsurugi?
--¿Qué? No, no; no es eso.
--Entiendo. Solo... si algún día necesitas hablar, puedes contar conmigo. Quiero decir... puede que no sepa darte muchos consejos, pero se me da bien escuchar.
--Gracias, Nathalie.
--Entonces, ¿aviso a tu padre de que no irás hoy al instituto? Y, si lo deseas, suspenderé también la hora de esgrima --tanteó.
Adrien sintió que de repente respiraba mucho mejor. Un día de comportarse como un maldito cobarde podía perdonársele a cualquiera, ¿no? Así no tendría que enfrentarse de momento a ninguna de las dos chicas que habían protagonizado todas sus pesadillas durante aquella larga noche.
--Será lo mejor. Gracias de verdad, Nathalie. Mañana estaré recuperado, te lo prometo.
--Eso espero. Y, por favor, recuerda lo que te dije.
Se levantó con intención de abandonar el cuarto, pero Adrien alargó la mano para retenerla.
--Si te cuento algo, ¿no se lo dirás a mi padre?
--Depende de lo que considere que es mejor para ayudarte.
--Vaya... te agradezco tu sinceridad --resopló--. Aun así, creo que necesito soltarlo. ¿Tienes un momento?
--Claro --consultó su reloj--. No tengo nada en la agenda hasta dentro de veintitrés minutos.
--Serán suficientes --tomó aire, como si no supiera por dónde empezar--. Nathalie, ¿cómo puede uno saber si está realmente enamorado?
--Esa es una pregunta difícil. Creo que hay tantas maneras de amar como personas; y hay veces en que lo que creemos que es amor no lo es, y también al contrario.
--Ya. Eso tiene sentido, pero no sé si me ayuda.
--¿No sabes si estás enamorado de la señorita Tsurugi?
--Bueno, yo... --aquella pregunta le resultaba demasiado directa. ¿Qué debía responder?
--Adrien, todo esto del amor no siempre se parece a lo que nos muestran en las películas. Hacéis una bonita pareja: date tiempo.
--Supongo que tienes razón. Te agradezco tu tiempo, y tus consejos.
Nathalie le dedicó una inclinación de cabeza y se dirigió hacia la puerta. Antes de salir, se giró para hablar por encima de su hombro:
--Adrien, eres un gran chico. No me gusta verte triste. Ojalá puedas resolver pronto las dudas que ensombrecen tu corazón.
Él la miró marchar. La conversación no había aportado demasiada luz a sus sombras, pero de alguna manera le había sentado bien desahogarse un poco. Dudó entre encender su teléfono móvil o volver a esconder la cabeza bajo la almohada. Hizo tiempo, retrasando el momento cuanto pudo. Y, finalmente, optó por hacer las dos cosas a la vez.
Contuvo la respiración mientras le llegaba el eco amortiguado de las notificaciones entrantes. Por la hora que era, sus amigos ya sabrían que iba a faltar a clase ese día. Con suerte, sería Nino preguntándole si tenía sesión de fotos, y rogándole por una descripción lo más detallada posible de las modelos.
«Marinette and Luka's eternal love-- 4 mensajes nuevos»
Bien, solo cuatro mensajes. Podría soportar eso... Supuso que ya se habrían puesto al día entre ellos, y que a él, por hoy, lo dejarían en paz.
Comenzó leyendo los de la noche anterior, tras la respuesta de Marinette.
Alya: Guau!! Un diez? Me alegro muchísimo, amiga!! Me muero por saberlo todo
Nino: Esa es nuestra chica! Sí señorita, triunfando como una campeona
Vale, justo ahí es donde debería haber estado su entusiasta y amistoso mensaje de apoyo. Claro que, en ese momento, él había estado demasiado ocupado como para escribir: primero, espiándola, y más tarde, sintiéndose un maldito miserable por ello, y sobre todo por lo que había logrado ver.
Un buen rato más tarde --calculaba que poco después de que la chica llegara a su casa--, la respuesta.
Marinette: Gracias por vuestro apoyo, chicos. Sois geniales :)
Y, ya por la mañana, el último mensaje.
Nino: Adrien, tío, sigues vivo?
En fin... hora de contestar.
Adrien: Me alegro mucho de que te haya ido tan bien, Marinette!!
Bueno, pensándolo mejor, con un solo signo de admiración sería más que suficiente; eliminó el sobrante antes de enviar el mensaje. Luego citó la pregunta de Nino.
Adrien: Estoy vivo, tranquilo. Solo es un pequeño resfriado.
Nino: Es que como no habías dicho nada, y ahora tampoco apareces por clase...
Marinette: Gracias, Adrien! Espero q te mejores pronto
Adrien: Mañana volveré a clase. Estáis escribiendo durante la hora de Mendeleiev??
Nino: Estás loco? No nos la jugaríamos así. Ha venido a buscarla Damocles para no se qué, y nos han mandado a la biblioteca mientras tanto. Hora libre!
Alya: Por eso hemos decidido hablar por el grupo sobre lo de anoche. Así no te perderás nada!
Muy bien, Alya; ¿en qué universidad decías que te habías graduado como torturadora profesional?
Adrien: Genial! Aunque, despues de ese diez, poco más hay que comentar...
Nino: Serás soso?? Claro q hay mucho q contar! Queremos detalles
"¿Detalles? Habla por ti, amigo; yo, para mi gusto, ya tengo exceso de información", pensó Adrien, reprimiendo el impulso de volver a refugiarse bajo la almohada.
Marinette: Pero q queréis q os cuente? Fuimos a cenar a un local junto al río, y pedimos permiso a mis padres para quedarnos a escuchar al grupo que tocaba después
Marinette: Pero... no nos quedamos al concierto. Nos fuimos a su casa
Nino: A dar vuestro propio concierto... jajajaja
Alya: Vale, Nino, te perdono esta pq ha tenido gracia
Adrien: jejeje
Nino: Así q estrenásteis el lubricante...
Marinette: Me lo olvidé en casa!
Nino: Oh, no!!
Marinette: Pero no nos hizo falta ;)
¿Cuántas veces habría que golpearse contra una almohada antes de lograr morir? ¿De verdad era necesario entrar en esos detalles?
Para colmo, empezó a recibir también mensajes privados de Nino. Y, si quería comentarle algo a espaldas de las chicas, probablemente es que pensaba explayarse con sus obscenidades hasta quedarse bien a gusto, y de paso matarlo a él de celos.
Nino privado: Vaya con la dulce Marinette!
Adrien privado: Ya ves
Nino privado: Si es q las q van de modositas al final son las peores
Nino privado: Q en el grupo se corta, pero si supieras lo q yo sé...
Adrien privado: Creo q prefiero no saberlo
Nino privado: Venga, hombre, y entonces con quién iba a desahogarme yo?
Adrien privado: Con tu mano, en el baño?
Nino privado: Bueno, eso también lo pensaba hacer. Te juro q, entre lo q he oído sobre esto y mi imaginación, tengo material fresco para hacerme pajas al menos durante las próximas 6 semanas...
Adrien privado: Joder, tío, de verdad...
Nino privado: Espera, ahora sigo, q escriben las chicas.
Alya: Espero q al menos no te hayas olvidado de lo otro q compramos
Marinette: El caso es q...
Alya: Pero bueno! Y q hicisteis? Q todavía no es momento de encargar a Lukita junior! Dejadlo para dentro de unos años.
Bien, señorita Cesàire, ¿le devuelvo ya su puñal, o le apetece seguir retorciéndolo en mis entrañas?
Marinette: No te preocupes por eso. Asaltamos la reserva de Anarka.
Nino: Asaltar? Eso suena a más de uno. Necesitásteis más de uno???
Marinette: Mmmmm... Tal vez... Jeje
Argh. Y encima, Nino otra vez por privado. Aunque, ya que lo iba a tener que soportar, quizás podría aprovechar para desahogarse un poco él también, y tratar al menos de encarar todo aquello con una sonrisa. Total, de perdidos, al río.
Nino privado: Tío!! Ese Luka es un fuera de serie. Y qué decir de la dulce Mari...
Adrien: She's a sex machine ready to reload...
Alya: Jajajaja
¿Alya? ¿Había contestado Alya? Oh, oh. Mierda. Entonces, eso no lo había escrito solo para Nino. ¿De verdad acababa de ponerlo en el grupo común? Vale, no era nada grave, solo una bromita... Pero, ¿se enfadaría ella? Que, por cierto, estaba escribiendo. Glups.
Marinette: If you wanna have a good time, just give me a call...
Eh, un momento, ¿ella le había seguido la broma jugando con la letra de la misma canción? ¡Si es que era adorable! Además, no le había puesto cualquier frase... Ejem, claro que quiero, preciosa. ¿De verdad puedo llamarte?
Nino privado: Vaya, si hasta te has animado a hacer una bromita! Y además a ellas les ha gustado! Seguro q si lo llego a poner yo, me hubiera llevado bronca
Adrien privado: Es posible...
Bien, ahora al menos no se había equivocado de chat. Tendría que comprobar varias veces antes de enviar cualquier cosa.
Nino privado: Pues tío, siéntate donde puedas q te cuento. Q estos dos han hecho de todo!! La primera vez q la ve desnuda, y lo ha aprovechado a tope.
Adrien privado: Córtate un poco, no?
Adrien privado: Pero, a q te refieres con todo?
Nino privado: Ja, ja! Pero me corto, o te cuento?
Adrien privado: Venga, suéltalo, maldita sea!
Nino privado: Vaaale, no te hago sufrir más. Pues todo, todo. Dedos, lengua... ¡y encima se la ha tirado dos veces!
Adrien privado: Argh. Nino, q eres mi mejor amigo! pq me torturas así? Dijiste q no me harías sufrir más!
Nino privado: Así q es cierto q te jode escucharlo...
Adrien privado: Bueno, quizás... un poco.
Nino agitó las manos frente a sí, alterado por la súbita e inesperada... ¿confesión?
--Nena, ¡nena! --susurró, excitado--. ¡Mira lo que me ha respondido Adrien!
Alya echó un vistazo hacia la pequeña pantalla, y se tapó la boca con las manos. Se acercó a su oído para murmurar una sugerencia, mirando de soslayo a Marinette, que parecía ensimismada en su pantalla. Nino asintió, cómplice, y volvió a teclear.
Nino privado: Pero te jode en plan «respeto tanto a mi querida amiga q me incomoda hablar de su vida sexual», o más bien tipo «ojalá fuera yo el que hubiera estado entre sus piernas y no ese capullo»?
Nino y Alya contuvieron la respiración mientras el rubio escribía.
Adrien privado: Hay alguna opción q sea «todas las anteriores son ciertas»?
Adrien privado: Bueno, salvo q Luka no me parece un capullo.
Nino privado: Pero... sientes algo por ella??
Adrien privado: No lo sé, tío. Simplemente, no lo sé.
El bibliotecario chistó, indignado, ante la exclamación que se le escapó a la pareja ante aquella respuesta.
Nino privado: Bueno, bueno, bueno... Sea como sea, y decidas lo q decidas, cuenta con mi total apoyo en esto, eh? Te echaremos un cable con todo lo que esté en nuestra mano!
Adrien privado: Noooo, ni se te ocurra! Por favor, no vayas a meter la pata, eh? Q ni siquiera sé lo q siento todavía, ni q voy a hacer, ni nada!
Adrien privado: Y cómo q «echaremos»? No se lo cuentes a Alya!!
Nino privado: De acuerdo, tranquilo. Pero creo q deberías aprovechar este momento para ir metiendo alguna indirecta sutil y ver cómo responde ella, no te parece?
Adrien privado: Lo intentaré. Pero SUTIL, entendido?
Nino privado: Entendido. A ver, por dónde íbamos? Ah, sí! La canción. Paso al grupo común!
Nino: Vaya, Marinette, te sabes la letra?
Marinette: A Luka le gusta mucho Queen.
Adrien: Sí? Ya veo q él y yo tenemos gustos parecidos...
Alya: Sep. Sin duda, los dos tenéis buen gusto :)
Nino privado: Gustos parecidos, dice; y no solo en cuanto a música. Esa ha sido buena!!
Adrien privado: Tres segundos! Tres malditos segundos has tardado en contárselo a Alya!!
Nino privado: Adrien, para ser justos, ya se lo había contado antes de q me dijeras q no podía hacerlo.
Adrien privado: Vale, entonces -3 segundos
Nino privado: Sorry! Pero de verdad q pienso q ella puede ser la mejor aliada para ti.
Adrien privado: Pero Nino! Que Marinette está con Luka! Y yo ni siquiera sé muy bien lo q siento aún.
Nino privado: Y tb tienes novia...
Adrien privado: Demonios! Es verdad. Y además, tiene un sable, y sabe cómo usarlo
Adrien privado: Es broma, eh? Claro q no me olvido de Kagami. No puedo traicionarla, Nino. Ni tampoco interferir en la felicidad de Luka y Marinette. El que podría haber sido nuestro momento ya ha pasado. He sido un idiota, y la he perdido: solo me queda asumirlo, y continuar.
Nino privado: Estás hecho polvo, eh, hermano?
Adrien privado: Ni siquiera estoy resfriado en realidad. Solo es q me he pasado toda la maldita noche sin dormir dándole vueltas a todo esto.
Nino privado: Pero no puedes rendirte así, sin luchar! Q está muy claro q ella todavía siente algo por ti!! Es q no lo ves?
Adrien privado: Será mejor para todos así.
Nino privado: Cobarde...
Adrien privado: Y q quieres q haga?
Nino privado: Jugar tus cartas y no perder la esperanza! Entiendo q te moleste q Luka se te haya adelantado, pero todavía puedes tener tu ocasión.
Adrien privado: Q yo tengo novia!!
Nino privado: Ignoraré eso. En fin, q de posturas por lo visto solo han hecho misionero y cucharita. Bueno, y en el segundo polvo han probado un poco de ella encima, pero como está tan estrecha y al parecer Luka tiene una buena tranca, pues le dolía.
Adrien privado: Joder, Nino...
Nino privado: Qué!! Es mejor q conozcas las armas de tu enemigo, no?
Adrien privado: Luka es mi amigo, no mi enemigo.
Nino privado: Bueno, tu rival, o como quieras llamarlo. A lo q íbamos: todavía puedes ser el primero en hacérselo a cuatro patas!! Pero mejor q no te duermas en los laureles y te des un poco de prisa con ello, q estos dos van muy rápido.
Adrien privado: Nino... te odio.
Adrien privado: Por favor, vamos a dejarlo aquí por ahora, ok?
Nino privado: OK.
Pasó la mañana cuidadosamente ocupado en intentar no pensar en Marinette. Leyó un rato, escuchó música, navegó por el Ladyblog. Pero se sentía incapaz de concentrarse en nada; ¿qué demonios le ocurría? ¡Normalmente, ponerse a ver fotografías de su amada era infalible!
Marcó el número de Kagami cuando calculó que ella ya habría terminado de comer. Necesitaba escuchar su voz, recordarse que él también tenía alguien en su vida que valía la pena si sabía luchar para conservarla. Quizás podría centrarse en lo correcto si la tomaba entre sus brazos y ella le daba uno de aquellos besos que lograban dejarlo sin respiración. No se veían a solas desde la noche del hotel; le explicaría que no iba a ir ese día a esgrima, pero que podrían quedar al siguiente. Irían a tomar algo, robarían algún ratillo de intimidad. Por fin, un buen plan. Y sensato.
--Dime, Adrien --la voz de su novia sonó enseguida al otro lado de la línea.
--Hola, Kagami. ¿Cómo estás?
--Bien. ¿Y tú?
--Un poco resfriado. No he ido a clase esta mañana, y también faltaré a esgrima.
--¡Vaya! ¿Y eso? No sueles perderte ningún entrenamiento.
--Realmente necesitaba descansar, pero enseguida estaré recuperado. Lo peor del asunto es que esperaba verte hoy; te echo de menos...
--Yo también te echaré de menos. Ninguno de esos patanes tiene nivel para oponerse a mí: hoy será un entrenamiento aburrido.
--¿Te parece si nos vemos mañana? Podríamos ir al cine, o a donde te apetezca.
--No sé... La semana que viene es el campeonato de tiro con arco en Suiza. El viernes viajo con el equipo: haremos allí la concentración, y competiremos el siguiente fin de semana.
--¿Vas a estar diez días fuera? No pensé que viajaríais con tanta antelación. ¿Podremos vernos mañana entonces?
--Adrien, estás resfriado. No creo que sea lo más conveniente.
--Entiendo. Es difícil apuntar bien a la diana si te sorprende en medio un estornudo...
--Exacto. Ya sabes que me gustaría mucho verte antes de irme, pero nos hemos preparado muy duro para esto y no puedo arriesgarme a fallar a mi equipo.
--No te preocupes, sé lo importante que es para ti este campeonato. Pediré permiso a mi padre para ir a verte competir.
--¡Eso sería fantástico! Mientras, hablaremos por teléfono a diario, ¿de acuerdo?
--Claro. Aunque extrañaré tocarte...
--Quizás podamos buscar un rato a solas en el hotel de Suiza, tras la competición --concedió ella, dubitativa.
--Contaré los días... Hasta mañana, preciosa, te llamaré al anochecer.
Suspiró, abatido. Las tres mujeres de su vida: la perfecta reina de hielo en todo su frío esplendor; la heroína inalcanzable, enamorada de otra persona; y su mejor amiga, que ahora disfrutaba del amor de otro, y a la que tampoco podría ya tener.
El móvil vibró entre sus manos. Lo miró con suspicacia, como si temiese que fuera a explotar. ¿Qué nuevos horrores le esperarían al desbloquearlo?
Marinette privado: Hola! Estás mejor? Q tal has pasado la mañana?
Adrien privado: Bien! Muchas gracias por acordarte de mí.
Marinette privado: Eres uno de mis mejores amigos, claro q me acuerdo de ti.
Adrien privado: Eres un cielo Además, estaba muy aburrido hasta q has escrito.
Marinette privado: So lonely, so lonely...
¿Police? ¿Así que realmente le habían gustado las bromas musicales? ¿Con qué estrofa podía responder? «I'm so lonely/I feel so alone/I feel low/I feel so/Feel so low...» Ajustada, pero demasiado reveladora. Mejor escoger otra...
Adrien privado: Now no one's knocked upon my door
For a thousand years or more...
Marinette privado: No será para tanto... Pero si quieres luego puedo pasar a llevarte los apuntes de hoy, y de paso algunos macarons
Hummm, interesante resultado...
Adrien privado: Harías eso por mí? Y si te contagio el resfriado?
Marinette privado: No seas tonto, eso no va a ocurrir.
Marinette privado: Tampoco es q nos vayamos a acercar tanto...
Bueno, si llegaras a insistir lo suficiente, no pongo la mano en el fuego por mi fuerza de voluntad... ¿Hora de subir la temperatura musical?
Adrien privado: Come a little closer, huh, a-will ya, huh?
Close enough to look in my eyes, Sharona
Marinette privado: Keeping it a mystery, it gets to me
Running down the length of my thigh, Sharona...
Ugh. Su entrepierna acababa de responder con entusiasmo ante aquella sugerencia. La tierna y ya no tan inocente Marinette parecía dominar el juego con bastante más soltura que él...
Adrien privado: Guardaremos las distancias. No me gustaría q Luka se pusiera celoso...
Marinette privado: Ni a mí q Kagami me cortara en pedacitos!
Adrien privado: Nah, no creo q ella hiciera algo así. Probablemente, preferiría acabar con nosotros con sus propias manos.
Marinette privado: Jajaja
Marinette privado: Estás bien con ella, verdad? Quiero decir q hacéis buena pareja.
Adrien privado: Estamos bien. Digamos q nuestras vidas encajan a la perfección.
Marinette privado: Perfección es una palabra fácil de asociar con ella.
Marinette privado: Simply the best, better than all the rest...
Adrien privado: Just as long here in your arms
I could be in no better place...
Adrien privado: Aunque parece ser q a ella sí se le ocurren algunas alternativas mejores que venir a visitar a su pobre novio resfriado...
Marinette privado: Vaya...
Adrien privado: Y, hablando de perfección... tú y Luka, de diez, no?
Adrien privado: I hope you don't mind, I hope you don't mind
That I put down in words
How wonderful life is while you're in the world
Marinette privado: Oh, Adrien, esa canción es preciosa...
Adrien privado: A mí también me lo parece. Digna de ti...
Marinette privado: Vaya! Creo q te has ganado un buen montón de macarons!
Adrien privado: Espero impaciente mi recompensa :)
Adrien privado: Aunque ya conoces a mi padre y sus recibimientos... Intentaré q Nathalie te deje pasar al menos un rato.
Adrien privado: Y... Marinette...
Marinette privado: Dime, Adrien.
Adrien privado: Anyway, the thing is, what I really mean
Yours are the sweetest eyes I've ever seen
Marinette privado: *Sigh*
Adrien dejó el móvil a un lado y, suspirando, pasó la mano por su cara. Se levantó despacio, se dirigió al piano, y pronto los acordes de Your song inundaron su habitación.
--¡Marinette, vamos! Hay que volver a clase.
La aludida, con la vista fija en la pantalla de su teléfono, ni se inmutó ante las palabras de su amiga.
--Tierra llamando a Marinette... ¡Marinette! --terminó por gritar Alya.
--¿Eh? ¿Ah? ¿Qué? --se sobresaltó la azabache, retirando sus auriculares.
--Vaya, ¿estabas escuchando Your song? ¡Esa canción es perfecta para Luka y para ti!
--Sí, lo sé --concordó ella, enrojeciendo.
--¿Lo verás esta tarde?
--Sí, hemos quedado a las siete. Y antes pasaré un momento por casa de Adrien a llevarle los apuntes --continuó con un hilo de voz.
--¿Y eso? ¿Te lo ha pedido?
--Me he ofrecido yo.
--¡Vaya, vaya! Parece que vuestra amistad es cada vez más fuerte...
--Sí, así es. Y no sé por qué has usado ese tonito.
--Por nada. Solo es que... ¿y si ahora que tú estás con Luka, y él con Kagami, es justamente cuando se da cuenta de que siente algo por ti?
--Entonces, lo habrá pensado demasiado tarde --zanjó Marinette--. Venga, vamos a clase.
Pues empiezan las conversaciones privadas entre Adrien y Marinette...¿Conocéis las canciones? ¡Viva el rock 'n roll!
Gracias por vuestro apoyo.
Toca seguir cuidándonos y quedarnos en casita.
Abrazos virtuales,
Butercup
