- Candice, ya es hora.
Entrando a su recámara, esa que había remodelado William para su cumpleaños tiempo atrás, no pude menos que contener el aliento al verla. Candice se veía hermosa en su vestido blanco, y ahora más que nunca me recordaba a Rosemary en el día de su boda.
Muchas cosas habían pasado desde que cité a Candice en la mansión para tratar de conocer sus sentimientos hacia William. Ella se marchó, como había dicho, al Hogar de Pony, y William se quedó detrás planeando qué hacer ahora que conocía que ella también lo amaba.
Él no me contaba mucho, pero podía ver en su mirada un poco de ansiedad aunada a esa luz que me había revelado en un principio sus verdaderos sentimientos. Fue un poco triste para mí verlo un tanto frustrado por no poder comenzar su relación con Candice en ese mismo instante - como él hubiera querido -, pero yo quiero pensar que al final las cosas pasan en el tiempo que deben de pasar.
Justo después de que William se jugó su "última carta", tuvo que salir a un viaje largo de negocios; Candice y él siguieron en contacto por correspondencia, pero la distancia era difícil para ambos. Una vez que William regresó de su viaje luchó contra todos sus compromisos para poder prepararle a Candice una gran sorpresa y así festejar su cumpleaños; y justo después de que el día deseado llegó, tuvo que de nuevo embarcarse a otro viaje de negocios a Brasil y Sudamérica. Las cosas no se les estaban dando fáciles, pero había dejado las empresas Ardlay por tanto tiempo en mis manos y las de George, que era necesario que se afianzara como un buen líder esos primeros años.
Regresando de Brasil no podía esperar más, así que un día sin anunciarlo, recogió a Candice en el Hogar de Pony y la llevó con él a Lakewood, no sé si fue ahí cuando por fin formalizaron su compromiso, pero sí sé que ese paseo fue lo que impulsó su relación y días después William la anunció como oficial; jamás había visto a mi sobrino tan lleno de felicidad.
Y ahora aquí estamos, de nuevo en Lakewood a punto de celebrar su boda. Candice se ha esforzado y ha estudiado mucho para refinarse durante estos últimos meses bajo mi tutela, aunque ella misma había empezado a hacerlo mientras estuvo en el Hogar de Pony. No se puede decir que es una gran ama de casa, dibujante, o que su pronunciación del francés es perfecta, pero sin lugar a dudas puedo decir que Candice es una dama y la mujer que mi sobrino necesita. Quiero creer que después de tantos sufrimientos, por fin ambos van a lograr ser felices.
Dejando mis cavilaciones, de nuevo apuro a Candice para que no llegue tarde a la capilla; Lakewood está lleno de invitados y acabo de dejar a mi sobrino nervioso como nunca antes lo había visto esperando por su novia en el altar.
Tanto tiempo despreciando a esta jovencita y quien diría que no sólo me ha ganado el corazón, como lo ha hecho con todos, sino que ahora soy yo misma quien le paso el título de matriarca y es ella al lado de William quien le dará continuidad a nuestra familia. Ni con todo el amor que siento por mi sobrino hubiera yo sido capaz de encontrar a alguien tan perfecto para él como lo es ella.
- FIN -
Muchas gracias por leer, espero que les haya gustado este, mi primer Fanfic de Albert y Candy.
Para quienes apenas me conocen, tengo dos más: uno muy largo ("Siempre te esperé") y un One-Shot decembrino ("Confesiones en Rockefeller Center"). Ambos los pueden encontrar aquí mismo en mi perfil, y próximamente también en audiofic en mi canal de YouTube.
Saludos y de nuevo, ¡gracias por leer!
Amy Giz
