Capítulo 2: Pisando fuerte ¡Saluda a la nueva editora del periódico estudiantil!
En el sótano de la casa de Keyla, las chicas se reunían de nuevo tras el ataque de la misteriosa Aries. Jack y Vlady también estaban presentes tras enterarse de lo ocurrido en el ataque.
- Es muy extraño dodi. – dijo Doggy devolviendo los espejos a las chicas después de estudiarlos. – Parece que los espejos han cambiado dodi, ahora tienen una nueva fuente de poder dodi.
- ¿Eso significa que no podremos usar nuestras armas otra vez? – preguntó con cierta pena Sylvia.
- Me temo que no. – contestó Clara. – Nuestra fuerza también ha disminuido un poco pero es más fuerte que la que tuvimos cuando nos transformamos por primera vez.
- Lo importante ahora es descubrir quiénes son estos nuevos villanos. – dijo Vlady. – Según nos habéis contado buscaban algo llamado Ofiuco ¿sabéis que es?
- Es un símbolo del zodiaco, el decimotercero, y también una constelación. – explicó Clara. – Pero probablemente se refieran a otra cosa.
- Creía que solo había doce. –comentó Elyon.
- Eso es el horóscopo. El zodiaco se basa en la constelación en la que se encuentra el sol cuando naces, - explicó Clara. – no se trata de un periodo exacto de 30 días cada uno, sino que algunos signos tienen más días que otros.
- Quizás si pudiésemos ir al Castillo Celestial encontraríamos alguna información dodi. Pero desde el ataque me ha sido imposible contactar con Marla dodi.
- Shai tampoco responde. – dijo Jack un tanto sombrío. – Aries, Ofiuco… esos nombres me suenan mucho.
- ¿Crees que tienen algo que ver con las Puertas del Destino? – preguntó Sylvia.
El chico asintió sin prestar mucha atención. Los demás siguieron hablando tratando de descubrir cuáles eran las intenciones de su nuevo enemigo pero Jack no escuchaba. Sabía que Shai estaba bien, lo sentía en su corazón, pero aun así no podía evitar preocuparse. Sobre todo teniendo en cuenta que ni siquiera podía encontrar las Puertas del Destino. Siendo un Moira debería ser sencillo para él pero el lugar parecía haber desaparecido. Por si fuese poco, esos nombres le sonaban mucho y algo en su interior se agitaba augurando malas noticias. Sean quienes sean, aquellos nuevos enemigos eran más peligrosos de lo que podían imaginar.
Aries caminó por los ahora oscuros pasillos de las Puertas del Destino hasta llegar al palacio principal. Su señora se había hecho rápidamente con él pero desgraciadamente, aquel niñato había forzado el cierre de las puertas antes de desaparecer. Las Puertas del Destino ahora eran inútiles pero por lo menos hacían una buena función de guarida. La mujer entró en el palacio observando a algunos de sus compañeros mientras se dirigía a la sala principal. Se arrodillo entonces ante una figura esbelta con un velo sobre la cabeza.
- Mi señora Skade. – dijo Aries. - ¿Por qué me llamó cuando estaba enfrentando a las Pretty Cure?
- Energía… - contestó Skade con apenas un susurro. – Necesito… energía.
- Debería darte vergüenza Aries. – dijo una voz saliendo de detrás de Aries. – El cuerpo de nuestra señora Skade todavía no se ha recuperado del ataque de aquel guardián.
- Scorpio. – saludó la mujer sacando la lengua. – Si mi señora quiere energía, yo se la conseguiré.
- No hará falta. – sonrió el hombre. – Nuestra señora ya me ha ordenado ir yo. – sonrió mientras se despedía. – Diviértete soportando las tonterías de Virgo. – dicho esto desapareció dejando a una furiosa Aries detrás.
Las chicas dieron por terminada su reunión sin tener muy claro todavía los objetivos de la Constelación Perdida. Clara se marchó paseando lentamente con Vlady mientras que Bibiana acompañaba a Elyon y a Doggy. Distraído, no fue hasta que caminó un buen rato que Jack se dio cuenta de que Sylvia estaba a su lado. La chica lo miraba con preocupación mordiéndose el labio. Jack no pudo evitar sonreír.
- Acaso no eres tú la que siempre dice que si tienes que hablar con alguien lo hagas directamente sin dudar. – le dijo.
- Lo siento. – se rio ella. – Estaba pensando en alguna forma de animarte pero estas cosas no se me dan bien. – se quedó un rato en silencio hasta que se giró hacia él. – Pero tienes razón. Sé que estás preocupado por Shai, pero quiero que sepas que tanto yo como las demás estamos aquí para ayudarte. No dejaré que nada malo le ocurra a tu hermano. Esté donde esté, estoy segura de que vamos a encontrarlo sano y salvo cueste lo que…
Sylvia se interrumpió a si misma al ver como Jack la abrazaba con cariño. Sus mejillas se sonrojaron un poco pero dejó que el chico apoyase su cabeza en su hombro mientras le rodeaba la cintura. Fue entonces cuando oyó una pequeña tos. Los dos se giraron para ver a una chica de pelo rubio largo peinado con una cinta azulada y con el uniforme del instituto MacGregor. Era la misma chica con la que Sylvia había estado hablando el día anterior.
- ¿Simone? – la reconoció Sylvia. - ¿Qué haces aquí?
- Iba a tu casa. – sonrió la chica. – Esperaba que pudiésemos discutir mi propuesta. Lamento haber interrumpido vuestro momento, pero tengo cierta prisa.
- Todavía no he pensado una respuesta, lo siento. – le contestó. – Hablaremos mañana. – la chica asintió mirando de reojo a Jack con cierta aprensión mientras se marchaba.
- ¿A que ha venido eso?
- Digamos que a Simone no le caes demasiado bien. – explicó Sylvia.
- ¿Por qué? Ni siquiera la conozco. – se quejó el chico. - ¿Y qué clase de propuesta es esa?
- Simone es la jefa del periódico virtual del instituto. – suspiró. – Quiere que este año sea la editora junto con ella.
- Eso es una buena noticia. – sonrió él. – Significa que tendrás más tiempo para escribir.
- Pero también significa que tendría menos tiempo para el equipo de natación y para las Pretty Cure. – negó con la cabeza. – Antes del ataque de ayer estaba dispuesta a aceptar, pero con todo esto me temo que tendré que denegar.
- ¿Qué? Pero eso no es justo Sylvia, es lo que te gusta hacer y…
- Tengo una responsabilidad con mi equipo y con mi deber como guerrera. – le interrumpió ella. – No pienso dejar de lado ninguno de ellos.
Sin decir nada más se giró sobre sus talones de camino a su casa, dejando a un Jack un tanto confuso. Todavía no sabía muy bien porque no le caía bien a Simone. Frunciendo el ceño, Jack volvió a casa irrumpiendo en la habitación de su hermana. Por fortuna, Vlady no estaba allí. Jack le contó entonces a Clara lo que había ocurrido, un tanto enfadado con Sylvia por no pensar aunque fuese una vez en sí misma. La chica trató de calmar a su hermano diciendo que al fin y al cabo eso era decisión de Sylvia, no suya. Aunque tenía que admitir que ella también quería que Sylvia aceptase el puesto. Al día siguiente, Clara se dispuso a convencer a Sylvia todo lo posible con la ayuda de Elyon y Keyla. Pero al fin y al cabo, arrinconar a Sylvia nunca era una buena idea.
- ¡Y yo os digo que mis aficiones no importan en este momento! – dijo la chica. – Soy la capitana del equipo, no puedo dejarles atrás y por nada del mundo voy a dejar de ser una Pretty Cure y proteger a la gente que quiero.
- Y nosotras te decimos que no tienes por qué renunciar a nada de eso. – insistió Clara. – Si te organizas bien podrás hacer las tres cosas.
Antes de que pudiese añadir nada más, la tierra comenzó a temblar y Keyla cayó desmayada ante ellas. Elyon la agarró a tiempo para que no se hiciese daño dejándola apoyada en una pared. Las tres chicas se miraron y asintieron, corriendo por los pasillos intentando averiguar de dónde provenía la extraña aura maligna. El resto de las personas del instituto también se habían desmayado. Encontraron a Bibiana de camino y las cuatro salieron hacia el techo del instituto. Justo en el borde del edificio se encontraba un hombre bastante alto. No llevaba camiseta sino que vestía una corbata negra junto con un chaleco negro con bordes granates. En la parte inferior vestía un pantalón de patrones árabes de color negro y granate, que le llegaban por las rodillas. En la cintura llevaba un cinturón con un medallón como hebilla. En los pies llevaba unos zapatos negros de charol. Por detrás se podía ver una cola de escorpión negra con un potente aguijón. Llevaba el pelo corto de color negro, atado en una pequeña coleta, y ojos de color granate. El hombre pareció notar su presencia y se giró con energía.
- Llegáis pronto Pretty Cure. – sonrió. – Permitidme que me presente, mi nombre es Scorpio, fiel sirviente de nuestra señora Skade.
- ¿Skade? – se extrañó Bibiana. – Yo he oído ese nombre antes.
- Por supuesto que lo has oído, el poder de Skade sobrepasa cualquier otro que hayáis visto antes. Pero me temo que aún está débil para enfrentarse a vosotras así que si no os importa. – elevó una mano mostrando una esfera de energía. – Tengo que llevarme esta energía para ella.
- ¡No pienses ni por un momento que vamos a permitírtelo! – Sylvia y las demás sacaron sus espejos.
"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"
"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"
"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"
"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"
"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"
- Ya veo que vais en serio. – Scorpio apuntó entonces al cielo dibujando su símbolo. - ¡Levántate Orbisodi!
Las nubes empezaron a acumularse formando una masa grisácea de nubes hasta tomar la forma de un escorpión gigante grisáceo hecho de nubes. El monstruo tenía la marca de Scorpio en la frente. Mientras el villano se reía, las cuatro guerreras se abalanzaron contra el monstruo pero lo traspasaron al estar hecho de nubes. Las chicas trataron varias veces de atacarle sin éxito, hasta que el escorpión las golpeó con su cola. Las cuatro aterrizaron sin hacer daño cuando Scorpio apareció detrás disparando acido desde su espolón. Las chicas lo esquivaron rápidamente mientras se miraban.
- Tengo una idea, Star, tú y yo nos encargaremos del Orbisodi, Moon y Planet, mantener a Scorpio a raya. – las chicas asintieron ante el plan de Sun.
Moon y Planet se abalanzaron contra el villano con una doble patada, pero este se defendió con su cola.
- Vas a pagar el habernos interrumpido en un momento tan crítico Scorpio. – le dijo Moon lanzando un puñetazo mientras Planet saltaba desde el otro lado dando una patada.
- ¿Os pillo en mal momento? – preguntó con curiosidad el villano mientras esquivaba su puño y bloqueaba la patada de Planet. – Entre mis compañeros soy conocido por dar buenos consejos, quizás pueda ayudarte.
- No me hace falta tu ayuda, ya sé lo que debo hacer. – le respondió enfadada la chica mientras retrocedía.
- ¿Estás segura? – la interrumpió Planet. – Algunas veces está bien ser un poco egoísta Moon, sobre todo si es por tu futuro.
- Ya veo, las elecciones del futuro siempre son complicadas. – Scorpio las atacó con su espolón pero las chicas lo esquivaron. – Pero coincido con tu amiga, al fin de al cabo, si no tomas está oportunidad te arrepentirás en un futuro.
- ¡Eso es fácil decirlo para ti! – Moon bloqueó una patada mientras Planet le golpeaba en el estómago. – Los villanos solo tenéis que atacar, no tenéis otras responsabilidades, pero yo tengo que capitanear mi equipo, ser una Pretty Cure ¿y encima queréis que sea también la editora del periódico? Es imposible.
- Nada es imposible, tú mejor que nadie deberías saberlo. – la reprendió Planet defendiéndose de Scorpio mientras este retrocedía.
- Creo que ya sé cuál es tu problema. – sentenció Scorpio aterrizando en el borde de la azotea. - ¿Quién dice que tengas que ser tú la que lo organice todo? ¿Tienes un equipo no es así? Entonces deberías repartir tus obligaciones con tus compañeras. Seguramente les gustará que confíes en ellas y eso subirá la productividad.
- Eso es… Vaya, la verdad es que tiene mucho sentido. – se sorprendió Moon. – Es cierto que se le da bien dar consejos. – le susurró a Planet.
Mientras tanto, Sun esquivaba los ataques del monstruo saltando de un lado hacia otro. Siguiendo el plan de su amiga, Star cogió aire y empezó a correr en círculos cada vez más rápido. Poco a poco, se fue formando un huracán cada vez más grande. Sun esquivó la cola del escorpión y retrocedió en dirección al huracán. Cuando el monstruo estaba a punto de embestirla, Sun saltó sobre él, haciendo que el Orbisodi cayese en medio del huracán. Star frenó alejándose, mientras el huracán avanzaba hacia unos postes de electricidad. El monstruo chocó contra ellos electrocutándose y cayendo desmayado al suelo. Sun y Star llamaron a Moon y Planet que agarrando los brazos de Scorpio lo lanzaron hacia el otro lado. Las dos se reunieron con sus amigas y se dieron las manos.
"Que nuestra unión restaure la perturbación del orden… ¡Pretty Cure Cosmic Bond!"
- Buena jugada Pretty Cure. – sonrió Scorpio. – Ya nos veremos. – desapareció llevándose la energía consigo.
El cielo volvió a su color natural mientras los alumnos se levantaban poco a poco. Las chicas se destransformaron observando desde la azotea.
- Al menos ya sabemos el nombre de su líder. – dijo Bibiana. – Skade… me resulta muy familiar.
- A Jack también el resultaban familiares los nombres de Aries y Ofiuco. – comentó Clara. – Pero supongo que tendremos que esperar hasta que Marla contacte con nosotros.
- Espero que la gente no tenga problemas con la energía que se ha llevado Scorpio. – dijo Elyon.
- No creo que sea ningún problema. – contestó Sylvia observando a los alumnos.
- Señorita Black, aquí está. – Simone apareció en la azotea. - ¿Ha pensado ya una respuesta a mi propuesta?
- Bueno… - Sylvia pensó un momento mirando a sus amigas y sonrió. – ¡Saludad a la nueva editora del periódico estudiantil!
Simone pegó un gritito y abrazó a Sylvia dejándola casi sin respiración. Sus amigas sonrieron mirándose entre sí mientras Simone no paraba de hablar de posibles artículos para el periódico. La chica asentía diciendo que primero tendría que hablar con Emma para dividir su tiempo entre el equipo y el periódico. Simone asintió también muy emocionada mientras se marchaba hablando consigo misma sobre los distintos planes que tenía. Sylvia suspiró pensando que aquello iba a llevarle más paciencia de la que había pensado.
- Me alegro de que hayas tomado esa decisión. – dijo Bibiana a su lado.
- Gracias Bibí, al fin y al cabo yo siempre pelearé.
- Mi nombre es Bibiana. – suspiró la mujer.
- Hay cosas que son verdaderamente imposibles Bibí. – sonrió mientras se alejaba dejando a Bibiana lanzándole una mirada asesina y las demás riéndose.
