Capítulo 3: ¡Qué duro es el amor! La proposición de Allen.

La campana de la escuela sonó anunciando el descanso. Allen suspiró recogiendo sus cosas mientras Jack y Vlady hacían lo mismo. Sin hacer mucho caso a sus amigos, les siguió mientras estos bajaban al patio comentando algo sobre el próximo entrenamiento.

- ¡Allen! – Jack le llamó la atención. - ¿Qué te ocurre? No estabas prestando atención.

- Lo siento Jack. – contestó el chico. – Sea lo que sea, puedes encargarte del siguiente entrenamiento tú.

- ¿De qué estás hablando? – masculló Vlady frunciendo el ceño. – Si no vas a escuchar porque demonios estás aquí.

Jack golpeó con el codo a Vlady por su falta de maneras pero trato de dejarlo pasar. Allen y él seguían sin llevarse demasiado bien pero por lo menos Vlady ya no se quejaba tanto como antes. Aunque era cierto que la actitud de Allen le preocupaba un poco. El chico siempre había sido muy atento y nunca le había visto tan distraído. Caminando, se acercaron a la verja que conectaba con el área femenina. Vlady se adelantó trotando feliz para ver a Clara. La chica les saludó desde la valla sonriendo al ver a Vlady. Un poco más atrás, Sylvia discutía con Emma y Clarisse sobre algo. La chica parecía tan concentrada en su debate que no se dio cuenta de que Jack estaba allí. Elyon y Keyla se acercaron también para saludar. Fue entonces cuando Jack notó que Allen se ponía muy tenso.

- Buenos días chicos. – saludó Keyla. - ¿Vendréis esta tarde a la inauguración del nuevo local de helados de Eric?

- Por supuesto. – sonrió Jack. – No me lo perdería por nada del mundo.

- ¿Y tú Allen? ¿También vendrás? – preguntó Elyon.

- Yo… bueno yo… - el chico se puso muy rojo. – Me encantaría…

- Estupendo. – sonrió la chica. – Así podremos pasar un tiempo estupendo todos juntos.

El chico asintió de nuevo muy colorado mientras se retorcía las manos. Jack sonrió para sí mismo comprendiendo de inmediato lo que ocurría. Al fin y al cabo tras tanto tiempo viviendo con Clara, había aprendido un par de cosas para estudiar a la gente. Cuando el timbre sonó de nuevo avisando que las clases se reanudaban, Jack aprovechó para agarrar a Allen y apartarlo un momento de la marea de chicos que entraba de nuevo en el edificio.

- Puede que no sea un genio Allen. – le dijo. – Pero sé que te ocurre algo y tiene que ver con Elyon. – le miró de cerca. – No estarás intentando dejarla.

- ¿¡Qué!? ¡No para nada! – Allen se puso colorado de nuevo. – Más bien lo contrario. Me gustaría pedirle que saliéramos de forma oficial, pero no tengo ni idea de cómo… ¿Cómo se lo pediste a Sylvia?

- Lo cierto es que cada vez que se lo propuse me rechazó. – Jack fingió una lágrima. – Pero no puedes comparar a Sylvia con Elyon, son dos mundos completamente opuestos.

- Coincido con él. – Vlady apareció por detrás. – A Elyon le gustan las flores, así que porque no le regalas un ramo y le pides salir.

- ¡Eso es perfecto! – Allen abrazó a Vlady. – Muchas gracias Vlady.

- ¡Suéltame ahora mismo! – se quejó el chico.

Jack soltó una carcajada mientras veía como Vlady trataba de empujar a Allen lejos de él con cara de disgusto. En el fondo sabía que era la forma de Vlady se limar un poco la aspereza entre ellos.

En las Puertas del Destino, Aries se encaminaba hacia la sala principal para ver a Skade. Se encontró con la puerta cerrada a cal y canto por lo que empezó a aporrearla sin piedad.

- La señora Skade está ocupada Aries. – Scorpio apareció detrás de ella. – Se está alimentando de la energía que yo recogí – contestó poniendo énfasis en el pronombre.

- ¡Cállate maldito escorpión! – le gritó. – La señora Skade es mi mejor amiga no la tuya.

- No deberías ser tan posesiva con la gente. – aconsejó Scorpio.

- Y tú deberías de dejar de sermonear a la gente. – le gruñó.

Ambos villanos se miraron a los ojos y al momento el aura empezó a cargarse de energía.

- ¡Deteneos ahora mismo! – dijo una voz autoritaria tras ellos.

- ¡Gemini! – dijeron ambos arrodillándose.

- Los sirvientes de la señora Skade no deberían pelear entre ellos. – explicó el hombre muy tranquilo.

- Lo lamentamos mucho. – el cuerpo de Scorpio temblaba de pies a cabezas mientras Gemini cruzaba sin añadir palabra y pasaba al cuarto de Skade.

Todos los sirvientes sabían que Gemini era el más poderoso del tercer escuadrón junto con Leo. Ambos servían como segundos en comando de la señora Skade. Pero sin duda Gemini era el que daba más miedo. Ataviado siempre con una túnica blanca y una máscara blanca sin agujeros, su aspecto era un completo misterio. Muchos decían que era porque no tenía un verdadero cuerpo, sino que tomaba la apariencia de sus enemigos cuando lo necesitaba, como si fuese un espejo.

- Mira lo que has hecho. – le susurró Aries cuando Gemini se había marchado. – Ya verás, voy a derrotar a las Pretty Cure y tendrás que tragarte tus palabras. – dijo mientras desaparecía.

Ese fin de semana, el grupo se dirigió de forma animada hacia el parque a la inauguración del nuevo puesto de helados de Eric. Este ahora constaba de una pequeña caseta de color azul pastel con toldos blancos y un gran expositor con múltiples tipos de helados. Dentro de la caseta había un pequeño espacio para un par de mesa, pero la mayoría estaban situadas fuera, para aprovechar las vistas del parque. Cuando llegaron ya había cierta gente esperando en la puerta. A través de las puertas de cristal vieron como Sheila se acercaba a la puerta y la abría, dejando pasar a los clientes.

- ¡Buenos días chicas! – les sonrió al verlas pasar. – Me alegra que hayáis venido, Eric os ha guardado una mesa. – dijo señalando el mismo lugar dónde se solían sentar.

- ¡Estupendo! – Sylvia se pegó al cristal de los helados. – Dile que quiero uno con tres chocolates con sirope de chocolate y nata por encima. Y confeti de colores, y una cereza encima, y estrellitas de azúcar, y…

- Si te dejo comer eso podría darte un ataque de azúcar. – interrumpió el chico desde la barra.

Sylvia puso ojitos al dueño y este la miró un buen rato hasta que suspiró, aceptando su petición. Las demás se sentaron en la mesa tras recoger sus helados, esperando a los demás. No pasó mucho tiempo cuando Jack, Vlady y Allen aparecieron a los lejos, este último guardando algo detrás de su espalda. Allen se quedó atrás mientras Jack y Vlady se dirigían a la mesa.

- Elyon. – Jack se acercó a ella. - ¿Te importa venir un momento? Allen tiene que decirte algo.

- ¿Ocurre algo? – preguntó la chica extrañada.

- No, no, no es nada grave no te preocupes. – Jack la guio lejos del lugar hasta la plaza de la fuente mientras las demás la miraban extrañada.

- ¿Tú no sabrás nada de esto? – le preguntó Clara a Vlady.

- Ni idea. – dijo el chico mientras cogía la cereza del helado de Sylvia.

- ¡Eh, devuélveme mi cereza zombi!

- ¡Qué no soy un zombi! – en un segundo ambos estaban discutiendo.

Mientras tanto, Allen esperaba junto a la fuente con un ramo de rosas en su espalda, y las piernas temblando. Toda la valentía que había reunido se esfumó al ver a Jack aparecer acompañado de Elyon. La chica miraba a su alrededor extrañada hasta que vio a Allen junto a la fuente. La cálida sonrisa que le dedico hizo que Allen casi se desmayase. Elyon apresuró el paso para reunirse con él, sin darse cuenta como Jack se quedaba atrás, escondiéndose tras unos arbustos.

- Hola Allen. – saludó la chica con una radiante sonrisa. – Jack me ha dicho que querías hablar conmigo ¿qué ocurre?

- Nada, nada… - el chico se rascó la mejilla tratando de ordenar sus pensamientos. – Yo… he estado pensando y… - cogió aire y suspiró. – Elyon, desde que te conocí siempre he pensado que eras una chica maravillosa. No solo eres amable con todo el mundo, sino que tu bondad hace que cualquier persona a tu alrededor sea mejor. – sacó el ramo ofreciéndoselo a Elyon.

- ¿Qué es esto? – se extrañó la chica cogiendo el ramo. - ¡Son tulipanes rojos! Mis…

- Favoritos. – completó el chico. – Lo sé, me lo dijiste en el baile. – Allen se sonrojó. – Lo que quiero decir es que tú eres alguien muy especial para mi Elyon. He llegado a conocerte más y no hay una sola cosa de ti que no me guste. Es por eso que… ¡me gustaría preguntarte si te gustaría salir conmigo! – dijo rápidamente.

Elyon se quedó boquiabierta ante la proposición mientras el chico la miraba a los ojos, esperando una respuesta. La chica estrechó los tulipanes en su pecho y miró al suelo con la cara roja como una manzana. Muy decidida, levantó la cabeza dispuesta a responder a Allen cuando este se desmayó sin previo aviso. Elyon dejó caer el ramo para poder agarrar a Allen y que no se hiciese daño.

- Vaya menudo chico más mono tienes ahí. – flotando en el cielo, Elyon pudo ver a Aries. – ¡Lo quiero para mí! – pataleó como si fuese una niña pequeña.

- No pienso dejar que le hagas daño. – Elyon dejó a Allen en el suelo y se puso frente a él dispuesto a defenderle.

- Encima que hoy venía de buen humor. – gruñó la mujer. - ¡Levántate Orbisodi! – Aries dibujó su símbolo en el aire y lo lanzó hacia el ramo de tulipanes.

El ramo se convirtió en un monstruo enorme que se sostenía sobre los tallos mientras que los brazos estaban hechos por el lazo que unía el ramo. Uno de los tulipanes sobresalía sobre los demás actuando como cabeza con dos cuernos de carnero. Sylvia, Clara y Bibiana llegaron corriendo tras haber sido avisadas por Jack.

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

Antes de que las chicas pudiesen reaccionar, Star saltó hacia el monstruo sin pensárselo ni un segundo.

- ¿Cómo te atreves a convertir el regalo de Allen en un monstruo? – dio una patada a la cabeza del monstruo y se impulsó hacia Aries.

La villana tan solo se rio y esquivó el puñetazo de Star flotando en el aire. Con un rápido movimiento, le golpeó en la espalda, haciendo que aterrizase estrepitosamente en el suelo. Preocupadas, Sun, Moon y Planet trataron de ir hacia ellas pero el monstruo se puso frente a ellas cortándoles el paso, alzando varias ramas verdes. Mientras tanto, Star se levantó con dificultad observando a Aries flotando encima de ella.

- Vaya, no quisiera ser grosera pero lo cierto es que eres un poco inútil. – sonrió con cierta malicia. – Quizás sea mejor que me quede con ese chico tan mono después de todo.

- ¡No!

Star saltó hacia ella de nuevo y trató de usar los combos que tanto había visto a Moon hacer. Sin embargo, no contaba con que ella era más ligera que Moon y sus golpes la lanzaban disparada hacia adelante. Trastabillo en la tierra cayendo de rodillas.

- ¿Qué pasa? – rio Aries. - ¿Acaso quieres a ese chico para ti sola? Y luego me dicen a mi egoísta.

- ¡Cállate! – le gritó Star enfadada. – Eso no es lo que importa. Aunque yo quiera a Allen, su felicidad es más importante. Pero no pienso dejar que interpongas tus ambiciones a sus verdaderos deseos.

Star entonces saltó de nuevo y Aries sonrió pensando que sería sencillo esquivarla. Sin embargo, Star aprovechó su rapidez para girar sobre sí misma y golpearla con una patada con impulso. Aries salió disparada hacia atrás aterrizando en unos arbustos.

- ¡Voy a proteger su sonrisa!

Mientras tanto, Planet y Moon esquivaron las ramas cuando Sun quedó atrapada en una de ella. Rápidamente, Planet golpeó la rama para liberarla mientras Moon golpeó con un puñetazo a la cabeza del tulipán. El monstruo rugió furioso y alzo dos ramas para golpearlas. Planet y Moon agarraron cada una de las ramas mientras Sun cogía carrerilla y golpeaba con una fuerte patada en el centro del monstruo, haciéndolo caer hacia atrás. Star saltó hacia ellas decidiendo dejar a Aries mientras pataleaba entre los arbustos.

"Que nuestra unión restaure la perturbación del orden… ¡Pretty Cure Cosmic Bond!"

El ataque cayó sobre el monstruo haciéndolo desaparecer. Aries se levantó finalmente de los arbustos roja de ira.

- ¡No es justo! – caminó hacia ellas muy decidida. – Si creéis que porque habéis destruido mi Orbisodi voy a largarme como si nada estáis muy… - la mujer se calló cuando recibió un mensaje.

"Aries, la señora Skade pide tu presencia ahora mismo" Aries escuchó la voz de Gemini en su cabeza.

- ¡Lo sabía! Sabía que la señora Skade no se había olvidado de mí. – sonrió muy contenta. – Adiós perdedoras.

- Soy yo o es un poquito bipolar. – comentó Sun después de que Aries se marchase.

Las chicas se destransformaron y Elyon corrió a recoger el ramo de flores, que ahora estaba un tanto vapuleado. Las chicas desaparecieron rápidamente mientras Allen empezaba a despertarse junto a la fuente. El chico se levantó muy confuso mirando a todos lados cuando observó a una triste Elyon acunando el ramo casi destrozado enfrente de él. Allen se irguió casi de inmediato al ver la cara de la chica y se acercó a ella.

- Elyon ¿Qué ha…? – el chico se fijó en el ramo. - ¡Oh no! No me digas que he desmayado por los nervios y he destrozado el ramo. – Elyon fue a decir algo pero Allen la interrumpió. - ¡Lo siento muchísimo Elyon! Sé cómo te gustan las plantas y por mi culpa las he estropeado. Comprendo si no quieres aceptar mi propuesta pero espero que por lo menos podamos seguir siendo…

- ¡No! – le interrumpió entonces la chica muy colorada. – Por supuesto que la acepto. Lo cierto… es que tú también me gustas mucho… pero sí has cambiado de opinión lo entendería y…

- ¡No! – repitió él. – Jamás cambiaría de opinión.

Ambos se quedaron mirando fijamente muy colorados hasta que empezaron a reír sin ningún motivo aparente. Escondidos detrás de un arbusto, Clara y las demás sonreían de oreja a oreja, a excepción de Sylvia, que en esos momentos se encontraba disfrutando de los helados de las demás. Allen cogió el ramo destrozado y partió uno de los tulipanes que todavía quedaban sanos. Con un tierno gesto, colocó el tulipán en una de las trenzas de Elyon mientras la chica se ponía muy roja. Sonriendo, la chica se puso de puntillas para darle un beso en la mejilla y esta vez fue el turno de Allen para sonrojarse. Ambos rieron de nuevo y el chico agarró la mano de Elyon para llevarla hacia el puesto. Clara, Jack, Keyla, Vlady y Bibiana corrieron hacia la heladería y se sentaron con rapidez. Intentaron fingir seguir comiendo solo para darse cuenta de que sus helados habían desaparecido. El grupo se giró de inmediato hacia Sylvia, quien no tardo ni un segundo en echar a correr mientras era perseguida por los demás. Cuando Allen y Elyon llegaron tan solo vieron a los demás persiguiendo a Sylvia. Allen sonrió cuando vio como Vlady le guiñaba un ojo desde la distancia.