Capítulo 5: Llamada al Castillo Celestial ¡Vayamos a investigar!

Subida en una pequeña escalera, Bibiana colocaba los libros de la biblioteca en uno de los estantes más altos. Bajó pasándose la manga de su camiseta por la frente para quitarse el sudor. Últimamente se cansaba muy pronto debido a la falta de sueño. Sus intentos de contactar con el Castillo Celestial habían sido completamente inútiles. Doggy seguí intentándolo a través de su collar pero el portal no podía abrirse si Marla no lo hacía desde el otro lado. Se dirigió a la puerta y saludó a la compañera que siempre la sustituía por las tardes, entregándole las llaves. Tras las clases, Bibiana se marchó a su casa sin conseguir animarse mucho. Mientras calentaba la cena, su espejo comenzó a reaccionar emitiendo una pálida luz. Con rapidez sacó el objeto que comenzó a transmitir un holograma de Marla.

- ¡Bibiana! – llamó la pequeña. - ¡Es urgen… ayuda… castillo… ataque…! – la imagen se distorsionaba. – Portal… abierto…

- ¡Marla! – la imagen desapareció antes de que pudiese añadir nada más.

La mujer se quedó mirando su espejo con obvia preocupación y se apresuró a llamar a las demás. No pasó demasiado tiempo hasta que Sylvia y las demás junto con Jack aparecieron en su casa.

- ¡Bibí! – se quejó Sylvia. – Más vale que tengas una buena razón para llamarnos a estas horas. Mi madre había venido de su viaje en Alemania.

- Yo he tenido que irme sin que la señora Thompson se dé cuenta. – dijo Elyon sintiéndose culpable. – Aunque Vlady ha dicho que me cubriría si hacía falta.

- Mi madre tan solo ha dicho que tengamos cuidado y nos ha dejado ir. – se encogió de hombros Clara.

- Sí, pero papá por poco se sube por las paredes. – rio Jack.

- ¡Marla ha contactado conmigo! – explicó muy alterada. – Debemos ir inmediatamente.

- Pero no sabemos cuánto vamos a tardar. – replicó Elyon.

- Eso da igual dodi. – dijo Doggy. – Debemos ir cuanto antes dodi.

- Estoy de acuerdo con Doggy, no podemos dejar a Marla sola.

Clara y Jack también asintieron y Elyon esperó que Vlady pudiese cubrirla si tardaban mucho. Acto seguido Doggy dio un salto para colocarse en la encimera de Bibiana. Tocando su collar, este empezó a brillar intensamente y disparó un rayo de luz hacia la pared. Esta empezó a ondular levemente y una puerta de líneas doradas apareció frente a ellas. Los cinco se miraron entre sí y asintiendo abrieron la puerta. Una extraña fuerza les succionó entonces lanzándolos por una especie de túnel azul oscuro con miles de chispas de colorines flotando. Este se abrió para dejarles caer en un gran espacio dónde el cielo era de un azul claro y las nubes tan blancas que parecían relucir. En el medio había un gran palacio de color azul blanquecino con pequeños brillos como si estuviese hecho de estrellas. Cuatro torres rodeaban una central mucho más alta. Entre ella se podían ver pasillos de cristal con enredaderas con flores en estas. Bajo el castillo había un gran lago de agua cristalina que devolvía el reflejo del castillo. Sylvia, Clara y Elyon nunca habían visto antes el Castillo Celestial quitando las pequeñas conexiones que hacía Marla en su interior, por lo que quedaron bastante sorprendidas por la belleza del lugar. Pero sobre todo aún más de que el castillo estuviese rodeado por una misteriosa cúpula verdosa. Bibiana enseguida se puso alerta ya que esto no era normal pero con la velocidad de la caída le costaba prestar mucha atención. Con un destello, sus espejos brillaron deteniendo la caída y posándolas levemente en la pasarela que llevaba a la entrada. Jack flotó hasta ellas notando enseguida la tensión entra las chicas. A una mirada se Sylvia comprendió que debía de estar alerta. Doggy, aun en brazos de Elyon, les guio hasta la entrada. Las puertas se abrieron con un crujido y las chicas sacaron sus espejos de forma instintiva. Un borrón rojo corrió hacia ellas y pronto vieron como Marla saltaba a brazos de Bibiana.

- ¡Bibiana! – la niña abrazó a su amiga con lágrimas en los ojos. – Menos mal que estáis aquí, el castillo ha sido atrapado en un extraño sistema de bloqueo.

- Tranquilízate Marla. – sonrió la chica.

- Llévanos dentro y explícanos que ha ocurrido dodi.

- De acuerdo. – se giró hacia Jack. – Además hay alguien a quien tienes que ver.

Siguiendo a Marla entraron al interior del castillo. Las paredes y el suelo estaban hechos del mismo material que el exterior pero el techo se iba oscureciendo hasta mostrar un cielo estrellado con lunas y planetas flotando. Las paredes estaban decoradas con dibujos intrincados y todos los muebles parecían estar hechos del mismo material azul claro. Las chicas se quedaron un momento admirando los pasillos mientras Marla les guiaba hasta la base de la torre central. Esta tenía una bonita plaza con una fuente y plantas a su alrededor con una escalera que daba hacia una habitación. Había también unas escaleras laterales que llevaban a las otras plantas, pero Bibiana comento que ninguna llegaba hasta el final de la torre. La habitación era claramente la de Marla, llena de videojuegos y peluches de animales, con libros sobre el escritorio de madera. En el centro de esta se encontraba una cama con dosel púrpura, a través de la cual se podía distinguir la figura de un niño pequeño.

- ¡Shai! – Jack corrió hacia la cama para ver su hermano malherido. - ¿Qué le ha ocurrido?

- Fue justo cuando el ataque ocurrió. – explicó Marla. – Me encontraba estudiando cuando sentí que alguien quería entrar en el castillo. Era una presencia muy fuerte y enseguida todo estaba cubierto de esa extraña cúpula. Shai apareció muy malherido, apenas podía hablar. He estado cuidando de él desde entonces pero no ha despertado todavía. Pero no te preocupes porque…

- ¡Maldita sea! – Jack golpeó la pared abriendo unas cuantas grietas. - ¿Quién ha sido? – preguntó muy enfadado. - ¿Quién ha osado hacerle daño?

- Tranquilízate de una vez. – Sylvia le golpeó en la cabeza ignorando el aura negativa del chico. - Shai está bien, recuperará la conciencia en un par de días.

- ¿Y cómo sabes tú eso?

- Intuición. – dijo encogiéndose de hombros. – Además de que la cara de Marla es muy clara y era obvio que iba a decirte eso.

- Eso no es intuición para nada. – se quejó él.

- Un momento dodi. – interrumpió Doggy. - ¿Cómo es posible que alguien bloquee el castillo dodi?

- No lo sé. – sollozó Marla. – Lo único que pude hacer es abrir el portal durante unos momentos para poder lanzaros un mensaje.

- Muy bien escuchadme. – Bibiana se levantó. – Jack, tú quédate aquí con Shai y Marla. Sylvia, Clara, Elyon, Doggy, vamos a repasar todo el castillo, debe de haber algo que esté cortando las comunicaciones.

Las tres chicas y Doggy se pusieron rectas y asintieron con energía. Bibiana les dijo que se fijasen en cualquier cosa que se saliese de lo normal. Elyon se marchó con Doggy a investigar una de las torres del palacio. Rodeando la torre central y marcado por las cuatro torres exteriores, había un amplio jardín de flores del que Elyon se había fijado antes. Las flores estaban colocadas de tal forma que parecía que un arcoíris rodeaba la torre central. Al no ver nada fuera de lo común a primera vista, se dirigió a la torre noreste que contenía una puerta dorada. Esta se abrió para dar lugar a una gran estancia redonda. Con grandes ventanales con cadenas doradas colgando a modo de cortina y una lámpara de araña, parecía un salón de baile. Tanto en el suelo como en el techo se veían dibujos de constelaciones hechos con piedras doradas con forma de estrella. Elyon buscó alguna escalera para subir pero parecía ser que esa era la única planta de la torre. Aunque la habitación era bastante bonita, Elyon pensó que parecía un poco apagada, pero enseguida se olvidó de esos pensamientos y siguió buscando. Mientras tanto, Clara fue hacia la torre sureste que tenía una puerta de bronce. Al abrirla daba a unas escaleras que se llevaban a la segunda planta. Las escaleras terminaban justo en el medio de la sala dónde Clara comprobó que había un gran sol dibujado en el suelo. Una especie de columna de cobre se alzaba en mitad de la sala. Al final de cada rayo de sol había un pequeño altar dónde se suponía que debería haber una llama, pero que estaban apagados. La sala apenas estaba iluminada por unos tragaluces que había en la parte superior de la pared. Curiosa, Clara se movió descubriendo que estaban colocados de tal forma que formaban un gran reloj de sol sobre el dibujo del sol, pero la poca luz no dejaba verlo. La poca luz no le permitía ver mucho las paredes pero aun así las tanteó a ciegas notando unos dibujos rugosos en esta. Sin embargo, no pudo encontrar nada extraño a excepción de que no había más plantas. A su misma vez, Sylvia se dirigió a la torre noroeste que tenía una puerta plateada. Nada más entrar vio como había una escalera de caracol que ascendía. Resoplando comenzó a subir hasta llegar a la tercera planta completamente agotada. Fue entonces que observó que la sala entera estaba cubierta por un poco de agua. Se quitó los botines mientras remangabas los bordes de sus pantalones. El agua le llegaba por los tobillos y se podía ver dibujos de las fases lunares. En el centro de la habitación había una especie de altar que mantenía una pequeña luz plateada flotando, que funcionaba como la única luz de la habitación. La pared era planta pero a la misma altura que la luz contenía unos espejos redondos. Sylvia arrugó el entrecejo pensando que quizás si la luz fuese más intensa los espejos harían alguna especie de juego de luces. Visto así era un poco decepcionante pero por lo menos el agua estaba fresca. Investigo la zona de arriba abajo pero no encontró nada. Recogiendo sus zapatos suspiró pensando que la bajada siempre costaba menos que la subida. Mientras tanto, Bibiana entraba en la torre suroeste que tenía una puerta de cristal. Con el conocimiento de que esa torre solo tenía una habitación en la cuarta planta, Bibiana se dirigió hacia un lado y dio un pisotón. Un circulo lila apareció debajo de ella y le ascendió hasta la cuarta planta. La mujer pensó que quizás debería haber mencionado ese truco a las chicas pero no creyó que ninguna se molestase demasiado. La sala estaba rodeada por nueve columnas que al final tenían la escultura de cada uno de los planetas del Sistema Solar. En el techo colgaba también una maqueta de los planetas que en ese momento no funcionaba. En el suelo había pequeñas nubes naturales que se apartaban al paso del visitante. Al final de la sala se encontraba el dibujo de una gran puerta que no se había abierto nunca mientras Planet estuvo allí. Bibiana tampoco encontró nada en la torre así que bajo de nuevo por el ascensor para reunirse con las demás en el jardín. Clara y Elyon ya se encontraban allí cuando llego. Sylvia apareció a lo lejos y algo en su instinto le hizo mirar mal a Bibiana.

- No hemos encontrado absolutamente nada dodi. – explico el perro mientas Sylvia se acercaba.

- Bueno la sala en la que he estado es un poco rara pero lo cierto es que no había nada que pareciese sospecho… - Sylvia no puso terminar la frase ya que sin querer pisó algo en el jardín que hizo un crujido.

Al levantar la suela de su zapato descubrió que había pisado una especie de flor de cristal verde. La cúpula desapareció de repente ante la sorpresa de todos mientras Sylvia seguía mirando incrédula los restos de la flor. No tuvieron tiempo de arreglarse ya que de la cúpula cayó una mujer golpeándose seriamente en el suelo. Las chicas la rodearon preocupada hasta que vieron que llevaba un medallón plateado brillante con un símbolo en el centro en un lado del pelo. Las chicas se separaron entonces mientras la mujer se levantaba. Se trataba de una chica bastante guapa, con una larga cabellera rubia que parecía hecha de oro y ojos azules claro como el agua. Su cara tenía los rasgos suavizados dando la impresión de una buena chica. Vestía un amplio vestido verde cuya falda tenía varias capas de muselina y que tenía un poco de purpurina. La parte superior del vestido estaba adorando por pequeños cristales verdes dándole un aspecto delicado. Pequeñas margaritas adornaban su pelo como si fuese una tiara.

- ¡Ay que daño! – se quejó la chica fingiendo una lágrima. – Virgo se quedó dormida tras poner el bloqueo. – miró con atención a las chicas. – Supongo que sois vosotras las que habéis anulado el hechizo de Virgo. Debería pelear contra vosotras pero es que no me gusta nada pelear. Si hay algo que detesto es hacer mis obligaciones, son tan aburridas. – dijo poniendo morros. – Pero si no lo hago Skade se enfadará conmigo ¿Qué tal si hacemos una cosa? Yo invoco un pequeño monstruo y vosotras dejáis que os venza.

- De eso nada, nosotras jamás nos dejaremos vencer. – le contestó Bibiana.

- Tú no me gustas. – contestó la chica señalando a Bibiana. – No tienes nada de modales, y mucho menos de estilo. Mira que no querer hacer lo que Virgo quiere, muy mal. – Virgo comenzó a elevarse en el aire. – Virgo suele ser muy servicial pero le habéis puesto de muy mal humor.

Dibujando su símbolo en el aire, Virgo gritó "Levántate Orbisodi". Los pedazos de cristal de la flor se convirtieron entonces es un monstruo con forma de flor de cristal, con los brazos como estalactitas y una corona de flores sobre la cabeza rodeando el símbolo de Virgo. El monstruo gritó su nombre con un tono más agudo de lo habitual. Las chicas no tardaron en sacar sus espejos.

"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

El monstruo alzó los brazos disparando sus brazos a modo de cohetes haciendo que las chicas se apartasen. Estos estallaron en el suelo haciendo que Jack y Marla se preocupasen. Dejando a Marla a cargo, Jack salió hacia afuera. En ese momento Star y Sun golpeaban con una patada los brazos del monstruo obligándole a defenderse. Desde abajo, Planet saltó y golpeó los brazos con un puñetazo. Moon se abalanzó golpeando con una potente patada al monstruo en la cabeza. Este retrocedió e hizo como si se fuese a caer pero en el último momento puso las manos deteniendo su caída. Con agilidad se levantó haciendo el pino y sus piernas se transformaron en estalactitas también. Estas se dispararon golpeando a Moon y Planet. Star saltó esquivando la siguiente ráfaga de cohetes pero Sun no tuvo tanta suerte. El Orbisodi centró entonces su atención en Star y empezó a lanzar varios ataques al mismo tiempo. Los cohetes comenzaron a chocar con el castillo haciéndolo temblar y produciendo grietas por todos lados. La chica empezó a esquivarlos como podía hasta que Planet apareció a su lado y de un golpe despejó el cohete que iba hacia ella. Moon y Sun agarraron los pies del monstruo y le hicieron caer.

- No dejaré que destroces este lugar más. – dijo Planet golpeándole en el estómago.

- Esta es la casa de nuestros amigos, y la protegeremos como haga falta. – Star se unió a Planet golpeando al monstruo que cayó con un gran estruendo.

- ¿Qué estás haciendo Orbisodi? – se quejó Virgo desde lo alto. – Destrúyelas a ellas y a este lugar.

- ¡Eh tú! – Jack llamó la atención de Virgo. - ¿Eres tú la que le has hecho esto?

- ¿Te refieres al monstruo y a la semi destrucción del castillo? Pues sí, ha sido Virgo ¿tienes algún problema?

Sin decir ni una palabra más, Jack miró hacia el frente dónde las chicas todavía peleaban contra el Orbisodi. Notando una mirada en su espalda, Moon se giró. Con una sola mirada ambos comprendieron lo que trataban de decirse. Golpeando uno de los misiles, Moon agarró una de las piernas mientras Sun agarraba la otra. Planet y Star saltaron golpeando cada uno de los brazos desde arriba mientras Moon y Sun los golpeaban desde abajo. Con un chasquido, los brazos del monstruo se partieron en dos. Las cuatro chicas se reunieron mientras Moon le hacía un gesto a Jack para que se tranquilizase.

"Que nuestra unión restaure la perturbación del orden… ¡Pretty Cure Cosmic Bond!"

- ¡Malditas seáis! No me gustáis nada. – dijo Virgo mientras desaparecía sacando la lengua.

- Lo siento. – dijo Jack mientras se acercaba. – Antes podría haberos ayudado pero ahora…

- Deja de poner esa cara larga. – Moon la agarró los mofletes tirando de ellos.

- A nosotras nos basta con que estés bien. – Sun le revolvió el pelo con cariño.

- ¡Chicas! – Marla salió alarmada. - ¡Shai ha despertado!

Sin esperar ni un segundo, las chicas se destransformaron y fueron corriendo hacia la habitación. Shai se levantó con un poco de dificultad y sonrió levemente a las chicas. Sin embargo, cuando vio a Jack su rostro se ensombreció un poco y desvió la mirada.

- ¿Te encuentras bien Shai? – preguntó Elyon muy preocupada mientras los hermanos se miraban, o más bien Jack intentaba que Shai le mirara.

- Sí, no es nada.

- ¿Qué ha pasado en las Puertas del Destino? ¿Quién es esa tal Skade? – preguntó Clara.

- Ahora estoy muy cansado, no quiero hablar. – dijo Shai mientras se escondía entre las sábanas.

- Creo que será mejor dejarle por hoy. – dijo Bibiana. – Con el bloqueo caído no creo que volvamos a tener problemas con la seguridad del castillo. Seguramente bloquearon el lugar para que no pudiésemos transformarnos.

- Eso es muy extraño. – Marla se giró. - ¿Cómo es posible que os transformaseis sin el poder del Castillo Celestial?

- Ni idea. – Sylvia se encogió de hombros. – Pero bien está lo que bien acaba, no hay motivos para darle vueltas a la cabeza.

- Pero es muy misterioso dodi. Skade, el ataque al castillo, vuestros nuevos poderes dodi… Son cosas que no encajan dodi.

Las chicas se miraron entre sí un tanto preocupadas sin saber muy bien que añadir. Ellas tampoco sabían de dónde había venido aquella luz de su interior pero por el momento no parecía ser algo malo. Lo único que podían hacer era esperar a que Shai supiese algo más.

Próximo mes: Capítulo 6: Problemas familiares ¡Ya no quiero ser tu hermano!