El mundo mágico y Harry Potter pertenecen a JK Rowling, quien permite que el mundo del fanfic sobre su creación se desarrolle, y esta historia a PadyandMoony, quien me permite traducirla.
Capítulo 2
¿Qué pensaste de nuestras clases?
Harry y Ron conocían Hogwarts como la palma de su mano. Conocían los pasadizos secretos. Conocían a los fantasmas y a los elfos domésticos. Conocían que pasos dar, y qué día las escaleras llevaban a un lugar. Conocían a los profesores, o eso pensaban. En su primera clase se dieron cuenta que la dulce tía Minnie era la estricta profesora McGonagall. Harry no era ingenuo, él había escuchado historias sobre su tía de los estudiantes mayores, pero siempre pensó que estaban exagerando, pero ese día descubrió que no lo hacían, y aún peor, ella los conocía como la palma de su mano y los miraba severamente mientras daba su plática de "No perder el tiempo y divertirse por ahí".
— Buenos días Quirinus, no había tenido el tiempo de darte la bienvenida — Dijo Sirius alegremente. — ¿Hallaste una forma de burlar la maldición? Solo tomar un año sabático entre cada uno que enseñas. ¡Eres el primero en estar dos años en el puesto! — Palmeó el hombro de Quirrell y el profesor de Defensa se encogió claramente.
— S-Sí bastante. Si me p-permites, te-tengo un plan de e-estudios que t-t-terminar— Sirius frunció el ceño mientras Quirrell retrocedía. Eso era raro. Algo realmente malo debió haber pasado el año anterior para que Quirrell regresara así. Él no era tan miedoso y nervioso antes, sino lo contrario.
Sirius, por supuesto, justo como Snape, habría amado el puesto de Defensa. Pero Dumbledore les había explicado por qué no podía dárselo a ninguno: El puesto había estado maldito desde que Dumbledore se rehusó a contratar a Voldemort años antes, y ningún profesor había durado más de un año. Quirrell fue el primero en regresar, dado que enseñó un año y espero otro para volverlo a hacer. Dumbledore quería a ambos, Sirius y Snape, de forma permanente en el personal. Snape porque Dumbledore no creía que Voldemort estuviera realmente muerto, la maldición era prueba suficiente de ello y los servicios de Snape serían requeridos de nuevo. Y Sirius por Harry. Aun así, Snape pedía el puesto cada año. A Sirius no le molestaba, le gustaba su trabajo y no pondría en peligro la oportunidad de estar cerca de Harry todo el año, por un puesto de trabajo.
Otra clase de la cual Harry estaba decepcionado era Defensa contra las Artes Oscuras. Harry estaba ansioso de aprender de Quirrell por las historias que había escuchado de Oliver, Charlie, Cedric, Angelina, Marcus y muchos otros sobre sus clases dos años antes. Pero ahora, estaba convencido de que todos habían tenido un sueño colectivo porque era absolutamente aburrido. Defensa, era una de las materias favoritas de Harry. Contrario a Ron, Harry había tenido clases extras con su padre y tío Lunático de la materia. Querían que Harry estuviera preparado para defenderse en caso que lo necesitara. Tenían una paranoia respecto a eso. Incluso su padre le había pedido a su antiguo jefe, Alastor Moody, que le enseñara a Harry algunas veces, lo cual le puso los pelos de punta.
A la hora de la comida se encontraron con Ginny en la mesa de Gryffindor. Usualmente siempre comían ahí porque todos los Weasley estaban en Gryffindor, así que no era algo nuevo. Ella estaba muy emocionada contando como ahora que era la única en clase, Remus estaba avanzando más rápido lo que ella aprendía, y que posiblemente vería muchas cosas de primer año, excepto pociones, Remus era malo en pociones. Harry había reído mucho cuando su papá, molestando a su amigo, le había dado un caldero con un gran letrero que decía "Este lado hacía arriba". Para diversión de los alumnos, Sirius había tenido el cabello rosa por una semana entera.
Ginny había estado hablando con Hermione Granger, quien aparentemente estaba fascinada con el hecho de que alguien que no era un estudiante, tuviese tutorías privadas en Hogwarts. Ginny, por supuesto, sin querer estropear el momento por el que Sirius esperaba, olvidó mencionar que Harry y Ron habían tenido clases con ella hasta el último año. Sirius le había prometido fotos y después de todo, le había enseñado el maleficio de los mocomurciélagos para poder tratar con Fred y George.
Los de primer año tuvieron Historia de la Magia como primera clase el martes, y Sirius estaba sonriendo maliciosamente. Los pequeños entraron a clase. Gryffindor y Ravenclaw. Por supuesto algunos de ellos tenían familiares y la ya lo sabían, pero había varios pequeños inocentes esperando a causar caos.
—Buenos días clase — Dijo.
—Buenos días— Respondieron y pudo escuchar el usual "Oh, es tan guapo" que siempre escuchaba. Para decir verdad, era vanidoso y le gustaba eso. Sonrió con la carcajada que su hijo estaba reteniendo. Había tenido varias novias durante los años, pero nunca encontrando con quien sentar cabeza como hizo James. Pero ellas nunca habían conocido a Harry; solamente introduciría a aquella que con quien sintiera que podría haber un futuro. Harry sabía de sus novias. No había forma de mentirle a su hijo.
—Bien, soy el profesor Black — Dijo agitando su varita y su nombre apareció en la pizarra, tan grande como una casa—. Y comenzaré pasando lista.
Comenzó a nombrarlos conforme ellos respondían hasta que llegó al nombre que buscaba y pausó con efecto.
—Harry Potter… Black.
Harry levantó su mano fulminando a su padre con la mirada. Los susurros comenzaron. Incluso se escuchó a Hermione diciendo "¿Acaso dijo Black?"
Los años de experiencia le habían enseñado a que no importaba cuántas veces Harry gritara su nombre completo, las personas dejaban de escuchar con "Potter". Él quería asegurarse de que la escuela entera, y los padres, especialmente los Mortífagos que no fueron a Azkaban, supieran que él estaba con su hijo en todas partes. Incluso pensó en El Profeta, que les contaba a las personas la vida de Harry, la mayoría mentiras, y raramente mencionaba a Sirius o lo que hacía para vivir. Hacer que Harry estuviera más rojo que el cabello de Ron, era algo extra.
El viernes llegó y Harry comprobó todo lo que había escuchado. El profesor Snape era el más horrible enseñado. Intentó ridiculizar a Harry frente a toda la clase y le quitó puntos cuando Harry respondió todas las preguntas correctamente por ser tan descarado. Después de la clase, Harry le dijo a Ron que se adelantara y permaneció fingiendo querer recuperar los puntos que Snape quitó. Después de que el último estudiante salió, Snape agitó su varita y la puerta se cerró y Harry supo que también había puesto un encantamiento silenciador.
—¿Sí? — Snape alzó una ceja.
—Eso fue cruel tío Sev — Harry también alzó una ceja.
A pesar de las diferencias entre Sirius y Snape, que ahora eran únicamente por diversión en vez de una rivalidad real, Harry a través de mera inocencia infantil y tenacidad había encontrado la forma de calentar el frío corazón del profesor de pociones.
—Sabes por qué — Respondió.
—Sí, lo sé, apariencias— Harry suspiró y entonces se dirigió al punto que quería—. ¿Me hiciste algo durante el banquete?
—¿Cómo?
—Me dolió la cabeza. Justo aquí— Dijo señalando su cicatriz—. Fue solamente un pinchazo, pero fue raro. Te estaba mirando en ese momento.
Snape frunció el ceño y se acercó a Harry.
—¿Le contaste a tu padre?
—No, no quise que ustedes dos pelearan— Dijo Harry.
—No hice nada Harry. ¿Qué estaba haciendo cuando sentiste el dolor?
Harry mordió su labio mientras recordaba—. Hablando con Quirrell, él me daba la espalda.
Snape examinó la frente de Harry, pero la cicatriz estaba pálida como siempre—. Si te vuelve a doler dile a Sirius, Remus, Minerva, Albus o a mí de inmediato ¿Entendiste?
Harry asintió—. ¿Qué crees que pasó?
—No lo sé, pero no me gusta. Hablaré con Albus y Sirius. Pensaremos en algo— Revolvió el cabello de Harry—. Ahora vete, y asegúrate de lucir apropiadamente oprimido.
—¿Qué quieres decir con que su cicatriz dolió? — Dijo Sirius contrariado.
—Exactamente lo que dije— Snape respondió igual de contrariado.
—Caballeros, cálmense— Dijo Dumbledore tras su escritorio calmadamente.
—¿Qué crees que esto significa? Esto jamás había pasado antes— Preguntó Remus.
—Harry pudo tener solamente un dolor de cabeza— Dijo Dumbledore.
—No crees eso— Declaró Snape—. Exactamente en su cicatriz. Ahora, cuando estamos guardando lo que estamos guardando.
—No, no lo creo. Sin embargo, Sirius debería llevar a Harry con Poppy para una revisión. Solo para estar seguros— Dijo Dumbledore.
—¿Crees que Quirrell tiene algo que ver con esto? Es el único factor desconocido— Razonó Remus.
—No puedo sospechar de Quirinus solamente por el dolor de cabeza de un chico— Respondió Dumbledore.
—Pero puedes porque ha estado actuando extraño— Dijo Sirius—. El otro día lo toqué y casi saltó una milla, y él no podía alejarse tan rápido.
—Tal vez los rumores son ciertos y encontró algo que lo asustó. Apenas había salido del colegio, no tenía experiencia de campo— Razonó Dumbledore.
—Pero tendrás un ojo sobre él de todas formas ¿Cierto? — Declaró Remus mas que preguntando.
—Sí. No puedo perder la oportunidad. Pero no quiero sacar conclusiones. Hicimos eso una vez, y de no ser por la extrema convicción en tu amigo Remus, Sirius habría sido enviado a Azkaban sin un juicio. Tú eres la razón por la que nunca acabó así— Dijo Dumbledore gravemente y Sirius se estremeció. Él aún recordaba el juicio, la prueba de Veritaserum y los dementores que no se apartaron de él hasta que Crouch estuvo seguro de su inocencia. No podía imaginar años de eso. Unas pocas horas aún le daban pesadillas ocasionalmente.
Harry y Ron habían estado disfrutando de una tarde de plática con Hagrid y evitando sus pastelillos de roca cuando alguien tocó la puerta. Cuando Hagrid abrió se encontró con la sonriente cara de uno de sus colegas.
—Pasa Sirius, ¿Un pastelillo?
Sirius estaba a punto de negar cuando Harry dijo —. Claro que quiere, papá aaaaama los pastelillos.
Sirius miro a su hijo mientras se sentaba en la mesa y era obligado a tomar uno de los pastelillos.
Mantuvieron la charla un rato y cuando se despidieron Sirius miro a su sonriente hijo.
—No es gracioso Harry. Me gustan mis dientes, muchas gracias.
—Eso fue una venganza. ¿Sabes el hostigamiento que he soportado? Desde Lavander y Parvati con su "Oh Harry, tu papá es tan lindo, ¿Cómo es fuera de clases? ¿Qué le gusta?" hasta Hermione con "Oh Harry debes saber mucho ¿Crees que puedes enseñarme? ¿Crees que tu papá podría?" ¡Una pesadilla!
Sirius rio y se dirigió a un Ron igual de divertido—. Ron ¿Puedes adelantarte a la torre sólo? Tengo que llevar a Harry a un lugar.
Ron miró a Harry quien se encogió de hombros—. Claro, nos vemos Harry— Y se marchó.
—¿A dónde vamos?
—A ver a Poppy por tu dolor de cabeza— Respondió Sirius mientras lideraba el camino. Harry gruñó.
—¡Pero estoy bien papá! Solo fue un dolor. No debí decir nada.
—Sí, debiste— Dijo Sirius seriamente—. Y si tu cicatriz duele de nuevo, quiero saberlo inmediatamente ¿Entendiste?
—Sí, sí — Murmuró Harry. En la enfermería, la señora Pomfrey examinó a Harry exhaustivamente pero no pudo encontrar nada malo. Al final Harry esperaba expectante, pero nada pasó.
—¿Dónde está mi dulce? — Preguntó.
—Eres un pequeño hombre ahora Harry. Un estudiante de Hogwarts. Los dulces son para los niños pequeños— Dijo ella.
—Pero…— Se quedó boquiabierto y puso su mejor cara tierna.
—Eso no funciona en mi jovencito— Resopló ella y luego sonrió. Revolvió su cabello y le dio una rana de chocolate.
Saliendo de la enfermería Sirius susurró—. Estoy tan orgulloso. Un perfecto merodeador.
Harry sonrió y recordando su conversación con Hagrid preguntó a su padre—. Papá, ¿Intentaron robar la bóveda que Hagrid vació en Gringotts cuando nos lo encontramos en mi cumpleaños?
Sirius se puso rígido—. ¿Por qué piensas eso?
—¿Así fue entonces?
—Ese no es asunto tuyo Harry.
—Sí, así fue. Solo evades una pregunta cuando no puedes responder sin mentirme.
Sirius se arrodilló frente a su hijo y le dijo severamente—. Harry, eso es algo que no deberías saber. Por favor no indagues en el asunto. No hay nada de lo que preocuparse.
Harry se encogió de hombros—. Solo tenía curiosidad papá. No buscaré información, lo prometo.
Snape estaba meditando. Algo estaba mal y no podía decir exactamente qué era. Sabía que Quirrell no haría algo bueno, pero no podía probarlo. El dolor de cabeza de Harry no era suficiente. Sonrió. Harry. Aún recordaba la primera vez que el niño trató de hacerse su amigo. Tenía tres años y había estado en Hogwarts por una semana. Se acercó a él durante la cena con un trozo de pergamino y se lo dio con una sonrisa.
—¿Qué es esto? — Se burló del niño. El chico retrocedió un poco, pero respondió de forma valiente:
—Un dibujo pada tu mazmorra.
—Y dime, por favor, ¿Por qué querría un dibujo?
—Porque tío Lunático dijo que eres guñón porque tu mazmorra es oscura. Así que te hice un dibujo pada ti y tiene colodes pada que seas menos guñón — Respondió brillante e inocentemente.
Remus tosió. Sirius soltó una carcajada. Albus palmeó la espalda de Remus y Minerva tenía una mano cubriendo sus sonrientes labios.
Snape miró a Remus—. ¿Eso dijo? Bien, no necesito esto— Trató de regresarle el dibujo, pero Harry no lo tomó.
—No, es pada ti, tío Sevy— Dijo brillantemente y corrió a donde su padre. Snape siguió murmurando "Tío Sevy" mientras miraba al niño y a su llamado tío Lunático alternadamente.
Desde entonces, Harry había dado a Severus un dibujo cada semana, siempre llamándolo "Tío Sevy". Había decidido hace mucho que el hijo de Potter sería justo como su padre. Que no tenía derecho a vivir cuando ella no lo hacía. Pero cada día que él se acercaba, veía más y más de ella. Sus ojos. Su sonrisa. Su determinación de no dejar que se encerrara en sí mismo. La extrañaba, extrañaba todo de ella. Su mejor y única amiga verdadera. Una amiga que perdió por su propia estupidez. Pero Harry nunca sabría. Lo había odiado, pero no lo perdería también. Harry tenía la imagen de él como un espía valiente, nunca consideró que Severus se unió a Voldemort por su cuenta y que luego se arrepintió. No, Harry solamente pensaba en el sacrificó que hizo. El riesgo que había tomado.
Con el tiempo se suavizó un poco pero no lo admitió. Hasta el día que el tonto que Harry tenía por padre le permitió subirse a una escoba sólo cuando tenía cuatro años. Tenía que admitir que el niño tenía talento, pero tenía cuatro años y consecuentemente se espantó con una lechuza que voló cerca de él y perdió el equilibro, cayendo al suelo. Habían logrado frenar su caída, pero Harry se había golpeado la cabeza y desmayado. Él, el espía de la Orden, ex Mortífago, que había estado en varias situaciones de vida o muerte, nunca había estado tan asustado en su vida entera. Habían llevado al niño corriendo a la enfermería y Poppy lo había examinado y declarado que se recuperaría, pero ninguna persona le creyó hasta que Harry se despertó el día siguiente como si nada hubiese pasado. Por primera vez en su vida, Severus Snape, Sirius Black y Remus Lupin pasaron más de doce horas en compañía de los otros sin soltar ni un solo insulto.
Pese a todo, Harry estaba teniendo una buena vida como estudiante de Hogwarts. En la primera semana Oliver se había acercado a él para las pruebas de buscador y por supuesto, Harry las hizo y fue elegido por sobre los otros pocos que intentaron. No muchos querían que ser el buscador. Era el trabajo más difícil. Los golpeadores siempre intentaban hacer caer al buscador de su escoba, y el buscador no tenía acción hasta que la Snitch aparecía. El problema de la escoba fue resuelto. Después de que fue elegido, su papá había decidido donar un nuevo juego de Nimbus dos mil a la escuela. La donación fue a la escuela y no a un equipo en específico, así que cualquiera de los equipos podía pedir las escobas en cualquier momento. Harry rápidamente solicitó una escoba para todas las prácticas y juegos. Sirius decidió hacerlo así, porque como profesor no podía favorecer a un equipo, a pesar de ser el subjefe de Gryffindor.
Hablando de volar. Su primera lección de vuelo oficial fue programada con los Slytherin. Todos los alumnos tenían que participar sin importar si habían aprendido a volar con la mismísima señora Hooch. Harry gruñó. Si había una persona en el mundo que no le agradaba, ese era Draco Malfoy. Harry se las había arreglado para evitar confrontarse con él cada vez que tenían pociones juntos y él se burlaba de él cuando Snape lo regañaba. Esa era una de las razones por las que le desagradaba Malfoy. Él era uno de los hijos de Mortífagos que tenían que reportar la actitud de Snape hacia El-niño-que-vivió a sus padres. Harry había tratado de ser neutral con Malfoy al principio, pensando que su papá y tía Andy venían de la misma familia oscura que Malfoy y no eran nada como ellos, pero desde que eran pequeños eran forzados a interactuar en eventos públicos en los que tenía que estar presente su papá como líder de la Casa de los Black, o él como heredero de la Casa de los Potter. Malfoy siempre había sido una molestia, algo que le recordaba mucho a su primo Dudley. Harry conocía a Dudley porque una vez al año era forzado a pasar una semana en la casa de su tía para renovar la protección que su madre le dejo.
Ahora tendría que pasar una hora escuchando a su otro molesto primo, sobre que tan bien volaba. Al menos Malfoy era su primo segundo por adopción. Con Dudley compartía sangre.
Los estudiantes corrieron a los terrenos a tiempo para su lección. Veinte escobas nuevas de marca estaban en el suelo en dos líneas. Harry tomó lugar entre Neville Longbottom y Ron. Harry conocía a Neville por los mismos eventos donde conoció a Malfoy y sabía que Neville tenía poca confianza en sí mismo, y eso, mezclado con una escoba era un accidente esperando a ocurrir. También sabía que Malfoy usaría esta oportunidad para molestar Neville y eso solamente empeoró las cosas cuando la señora Hooch les dio instrucciones. Harry decidió ayudar a Neville.
—No temas Neville. La escoba es como un perro, sabe si tienes miedo. Tú eres el jefe. Tú mandas aquí.
—Arriba— Continuó diciendo Neville, pero nada ocurrió.
—Es como hacer cualquier otra cosa mágica. Solo tienes que creer y lo harás. Sin pensarlo mucho. Sabes que puedes controlar la escoba y entonces te obedecerá. Sé que puedes hacer esto Neville.
—ARRIBA— Dijo Neville con más convicción después de las palabras de Harry y la escoba voló hacia su mano. Se sorprendió y sonrió a Harry—. Gracias.
—Los Gryffindor se apoyan entre sí— Dijo Harry imitando una de las frases favoritas de su papá. El resto de la lección fue tranquila.
—Gran clase. Aquellos que estén interesados en continuar, por favor inscríbanse en la lista de mi oficina. Aquellos que no quieran o no necesiten continuar serán descartados. Oh, y diez puntos para el Gryffindor, señor Potter Black, por ayudar a un compañero— Dijo la señora Hooch al final de la clase. Cuando los estudiantes comenzar a alejarse Malfoy siseó—. San Potter no puede resistirse. Tiene que ser el héroe.
—Es Potter Black, primo. Y solamente ayudé a un amigo. ¿Por qué no buscas el significado de la palabra en el diccionario? Sé que solo tienes matones contigo— Dijo Harry cabeceando hacia donde estaban Crabbe y Goyle quienes estaban en su usual posición de guardaespaldas detrás de Malfoy.
—Te crees demasiado porque tu papi es un profesor aquí Potter.
—¡Potter Black! Y al menos yo puedo estar orgulloso de lo que hace mi padre. ¿Qué hay de ti?
Malfoy se puso furioso y con enojo soltó—. Entonces prueba que no necesitas a tu papi, encuéntrame en la sala de trofeos para un duelo a media noche.
—Bien. Ron es mi segundo.
Malfoy palideció y Harry supo que no esperaba que aceptara.
—Crabbe— balbuceó.
—Te veo allá, primo.
Continuará...
