El mundo mágico y Harry Potter pertenecen a JK Rowling, quien permite que el mundo del fanfic sobre su creación se desarrolle, y esta historia a PadyandMoony, quien me permite traducirla.

Capítulo 3

Cuando los Trolls deciden dar paseos

Hermione Granger estaba furiosa, ¿Cómo podía él ser tan estúpido? Ella no tenía intención de permitir que eso ocurriera así que caminó hacia la oficina del subjefe de Gryffindor. Sabía que debería ir con McGonagall, pero el profesor Black se veía más apropiado ahora.

Cuando tocó la puerta, escuchó la voz del profesor Black diciéndole que entrara. Cuando entró, se sorprendió. Dentro estaban los profesores Black, McGonagall, Dumbledore y Snape, y con ellos Potter Black y Weasley.

—¿Qué puedo hacer por usted señorita Granger? — Preguntó el profesor Black.

—Bueno— Dijo ella. Sabía que no debía arrepentirse—. Harry y Ron aceptaron un duelo con Malfoy a medianoche.

Ron y Harry la miraron.

—Sí, fuimos informados— dijo el profesor Dumbledore tranquilamente—. Un prefecto de Slytherin está trayendo a los señores Malfoy y Crabbe mientras hablamos.

—Oh, ¿Quién les dijo? — Soltó ella sin poder controlarse.

Dumbledore estaba a punto de responder cuando otro toque en la puerta lo interrumpió. Marcus Flint, prefecto de Slytherin y capitán del equipo de Quidditch acompañado de Malfoy, Crabbe y una pareja de rubios que tenían el aire de pensar que eran mejores que el resto de los presentes.

—Oh bien. Lucius, Narcissa, veo que no tendremos que esperar. Gracias señor Flint, señorita Granger, pueden irse— Dijo Dumbledore agradablemente.

Hermione salió, pero no antes de escuchar al hombre llamado Lucius:

—¿De qué se trata esto Dumbledore? Soy un hombre muy ocupado.


Sirius bufó. Solo Malfoy podía ser tan arrogante.

—Bien, verás Lucius tu hijo retó al mío a un duelo y como mi hijo conoce las reglas, sabe que no puede aceptar un duelo sin el permiso de su padre si es menor de edad. Así que vino a preguntarme. Dado que este duelo será en los terrenos de Hogwarts le pregunté a Albus, y por supuesto Minerva y Severus están aquí como los jefes de casa de los chicos. Ahora, Harry acepta el duelo, así que tú y Cissy solamente tienen que dar su consentimiento— Sonrió Sirius.

Lucius entrecerró los ojos hacía su hijo—. Draco lo hizo, ¿no? — Draco tragó saliva y asintió.

Sirius sabía que Malfoy Jr. Se había puesto en un grave aprieto. Probablemente no tenía intención de tener un duelo y solamente quería meter en problemas a Harry y Ron. Sirius habría apostado su preciada motocicleta, su otro amor después de Harry, a que Filch habría tenido un chivatazo anónimo. Por fortuna, Harry había tenido la misma idea y decidió seguir el protocolo. Sirius pudo haber despreciado a su familia, pero sabía cómo funcionaba el mundo mágico y por ello había enseñado a Harry las costumbres de los sangre pura.

—Bien, no doy mi consentimiento. Draco nunca debió de haberse rebajado a retar a un sangre mestiza a un duelo y no le permitiré ensuciar el nombre de la familia.

En otras circunstancias Sirius se habría lanzado a la garganta de Malfoy por el insulto, pero dado que eso era lo que quería, solo se encogió de hombros—. Como quieras.

—¿Eso es todo? — Siseó Malfoy. Dumbledore asintió—. Entonces tendré una charla con mi hijo. Permiso.

—Adiós Cissy— Sirius despidió feliz a los Malfoy. Narcissa se veía desconcertada con su primo, quien parecía que se divertía cada vez más.

—Si ya no usarán más mi tiempo me llevaré al señor Crabbe y volveré a mi trabajo —Musitó Snape.

—Adiós Sevvy — Sirius despidió de nuevo y esta vez se encontró con una mirada asesina.

—¡Papá! ¿Tenías que? — Gimió Harry.

—Oh, ¡Pero es muy divertido! — Respondió riendo.

—Tengo trabajo que hacer, así que me iré. Sabia decisión de contarle a tu padre, señor Potter Black— Dijo Minerva y salió. Sirius pudo jurar que Hermione, quien seguía esperando afuera, estaba a punto de desmayarse al ver a McGonagall sonreír.

—Señorita Granger, ¿Necesita algo más? — Preguntó Dumbledore amablemente.

—No — Sacudió su cabeza aún confundida.

—Entonces caballeros, ¿Por qué no acompañan a la dama a la torre de Gryffindor? — Dijo a los chicos. Harry abrazó rápidamente a su padre y él y Ron salieron.


—¿Qué ocurrió? — Preguntó Hermione mientras avanzaban hacia la torre de Gryffindor.

—Después de que me calmé, imaginé que Malfoy es más de hablar que de actuar, Así que ¿Por qué retarme? Entonces supe que debía ser una trampa. Los magos y brujas menores de edad no pueden tener un duelo sin el permiso de sus padres así que pensé que tendría que preguntar a papá. Al principio él estaba furioso, pero luego se tranquilizó y llegó a la misma conclusión que yo había llegado y decidió llamar a los Malfoy por su consentimiento. Él sabía que Lucius Malfoy no es estúpido y que seguramente sabría que papá me ha entrenado así que podría ganar. ¡Un sangre mestiza ganándole a un sangre pura! No podía hacer eso así que no aceptó. Entonces yo terminé mejor, porque todos pensarán que Malfoy se acobardó y yo no.

—Pero entonces ¿No debería el señor Malfoy haber aceptado? — Preguntó ella.

—No, porque de esta forma Draco puede decir que habría ganado, Algo que si hubieran aceptado y Harry ganaba no podrían decir. Esto es malo para Draco en la escuela, porque lo arruinó. Pero sería peor para la familia Malfoy si Harry hubiera ganado que rehusarse al duelo— Explicó Ron.

—Esa es una forma estúpida de pensar— Dijo ella.

—Es como los sangre pura piensan, creen que son mejores. Es por eso que Voldemort tenía tantos seguidores, por supuesto no todos piensan así. Mi papá no lo hace, tía Andy tampoco. Mi primer papá y su familia no lo hacían, Los Longbottom combatieron a Voldemort, pero varios piensan así.

De repente Ron se giró hacía Hermione y preguntó mientras entrecerraba los ojos—. ¿Y por qué ibas a delatarnos?

—Bueno, ustedes lo dijeron antes, así que ya no importa— Respondió ella segura.

—Ese no es el punto. El punto es que ibas a hacerlo— Soltó él.

—Ustedes iban a romper las reglas— Gritó ella.

—¿Y qué te importa eso? — Gritó.

—Iban a perder puntos de Gryffindor, creo que eso es muy egoísta— gritó ella de nuevo y se alejó.


Desde ese día Hermione y Ron no se hablaban. En la opinión de Harry eso había sido un progreso dado que desde el primer día siempre peleaban en vez de hablar. El tiempo pasó y de repente ya habían sido estudiantes de Hogwarts por dos meses, y esta era la fecha más odiada en el calendario de la familia Black. Halloween. Diez años desde el día en que los padres de Harry habían sido asesinados. Diez años del día en que Lunático y Canuto perdieron a Cornamenta y a Colagusano. Uno muerto y el otro por algo peor que la muerte. Harry sabía que era un día deprimente para su padre y tío, por lo que pasó a sus cuarteles antes del desayuno. Dijo la contraseña y encontró a ambos meditando en el sofá. Silenciosamente se unió a ellos, después de abrazar a su padre y luego a su tío.

Este era un día triste para él. No recordaba a sus padres, pero extrañaba lo que habrían sido. Era comprensible que, si James y Lily vivieran, él sería hijo de los cuatro, porque su padre y tío estarían igual de presentes en su vida como ahora. Tío Lunático era su padre tanto como lo era su papá. Su papá solamente tenía el título. Él era el padre divertido y tío Lunático era el padre confiable.

No era fácil fingir que era un día normal cuando todo el mundo mágico estaba de festejo. Por supuesto, Halloween siempre había sido un día importante para los magos y brujas, pero después de 1981 se convirtió en una fiesta que celebrar. Excepto para los tres en esa habitación que no tenían nada que celebrar. A veces Harry se sentía egoísta. La muerte de sus padres había ayudado a liberar al mundo de Voldemort incluso si era temporal como dijo su abuelo. Él no creía que Voldemort estuviese realmente muerto, sino solamente debilitado. Pero Harry quería a sus padres, quería conocerlos no solo imaginarlos con las historias que su padre y tío Lunático le contaban. Su abuelo le había prometido dejarle ver una memoria en su pensadero cuando fuera mayor. Dijo que Harry aún era muy joven para darse cuenta que el recuerdo no sería real, y que no podría lidiar con el hecho de verlos hablando y moviéndose y no poder interactuar con ellos. Harry pensó que sí podría, pero los adultos a menudo pensaban así y dado que ellos proveerían el recuerdo, Harry no podía hacer mucho.

Harry se sentó entre su padre y tío en un vergonzoso abrazo triple (Él abrazaba a su tío con sus brazos y tenía sus piernas sobre el regazo de su padre, quien lo sostenía firmemente) por un tiempo hasta que su tío apretó el abrazo, beso su frente y carraspeando dijo—. Eso es suficiente abrazo para todo el día. Tenemos clases a las que ir.

Su padre asintió y también besó la cabeza de Harry. Harry sabía que este día sería especialmente difícil para su padre, sabía que se culpaba a sí mismo por haber sugerido a Pettigrew como guardián secreto y por las cosas que había tenido que enseñar sobre la caída de Voldemort a los alumnos de tercer año. Una vez que le dijo a Harry que, si se sentía triste a lo largo del día, tendría que hablar con de ello en vez de andar por ahí guardando sus sentimientos, incluso si tenían que mover algunos horarios.


Oh, como odiaba este día y todos los recuerdos que le traía. Apenas acababa de terminar su clase anual sobre la caída de Voldemort. No había ni un solo ojo que no estuviera lloroso en el salón. Nunca lo había. Porque era de saber público por su juicio que él les había dicho que usaran a Pettigrew como señuelo, de cómo encontró sus cuerpos en las ruinas de la casa y al pequeño Harry llorando, su cuna estaba al revés protegiéndolo de los escombros. Los sentimientos encontrados de dolor por sus amigos y de júbilo por Harry. Muchas personas pensaban que Hagrid había sido el primero en llegar porque se había llevado a Harry, pero no, él había aterrizado en su motocicleta segundos después de la explosión. La vio desde la distancia y se apresuró pensando en que podría salvarlos, solo para encontrarlos muertos. Él le había dado el bebé a Hagrid pensando que Dumbledore lo mantendría a salvo y corrió a tomar venganza de Pettigrew, pero fue engañado por la rata que logró escapar. Por años no tuvieron una pista de dónde estaba hasta que Percy Weasley llegó a Hogwarts y en una de sus rondas por el castillo en forma de Canuto captó el bien conocido aroma de Colagusano y finalmente atrapó a la rata. El pobre Percy estaba horrorizado por tener a un asesino como mascota por tanto tiempo, así que Sirius le dio una lechuza como reemplazo. Suspirando se dirigió hacia el Gran Comedor para el temido banquete y casi fue arrollado por una veloz y seguramente llorosa Hermione Granger. Frunció el ceño, pero vio a la chica entrar al baño de chicas, él no podría entrar. Quizá debería informarle a Minerva. Mientras seguía caminando también vislumbró a su hijo regañando a un sonrojado Ron Weasley.

—No me importa si lo es Ron, ¡No debiste decir eso! — Dijo la voz de Harry—. Tienes que disculparte.

—Vale, vale, cuando la vea, le diré que no es del todo insufrible— gruñó Ron.

—Dije disculparte, ¡no insultarla más! — Resopló Harry.

—¿Problemas en el paraíso? — Sirius levantó una ceja.

—Ron dijo que Hermione era una pesadilla y que nadie la soporta y ella escuchó— Harry miró a Ron.

—Oh, esa es la razón por la que casi fui arrollado por un proyectil de primer año— Dijo caminando junto a ellos.

—Ella estaba siendo una pesadilla, corrigiéndome en clase, siendo una mandona— Trató Ron de defenderse.

—Tal vez solo quería ayudar— Sugirió Sirius, cuando Ron lo miró dijo—. Mira, sé que la señorita Granger necesita trabajar un poco en su actitud, pero tal vez solo estaba tratando de ayudar, solamente que ella no sabe cómo hacerlo sin ser mandona. De todas formas, estoy de acuerdo con Harry, debes disculparte, pero tendrás que esperar, porque la vi entrando al baño de chicas y no puedes ir, así que les recomiendo disfrutar del banquete mientras.


Oh, ¡Cómo odiaba Halloween! No pudo evitar pensar en todo lo que pasó. Recordó la lechuza que llegó de parte de Sirius, donde decía que había algo importante que necesitaba contarle. Pero él estaba lejos en una misión. Estaba tratando de convencer a un grupo de hombres lobo de si no unirse a la causa, al menos mantenerse neutrales. Aún recordaba cuando el patronus en forma de Fénix se apareció con el mensaje de la muerte de James y Lily, y el arresto de Sirius. Cuando volvió encontró a Sirius esperando a ser transportado a Azkaban. ¡Ni siquiera lo iban a llevar a juicio! Dumbledore pensó que él había sido el guardián secreto y aparentemente había testigos de la explosión. Pero se rehusaba a creerles. Sirius nunca traicionaría a James. Entonces, para convencer a Remus, Dumbledore empezó un interrogatorio y un juicio presidido por Crouch, seguro de que Sirius confesaría bajo los efectos de Veritaserum. Oh, ¡Estaban impresionados! ¡Remus estaba conmocionado! ¿Peter? ¿El pequeño y tímido Peter? El plan habría funcionado, si Peter no hubiese sido un cobarde traidor.

Cuando el juicio terminó llevó a Sirius a casa. Estaba hecho un desastre. Herido, pálido, sufriendo por los efectos de los dementores y el Veritaserum. Llorando y diciendo que él los había matado, que nunca debieron cambiar al guardián secreto sin contarle a Remus. Eso era lo que Sirius quería contarle, sobre el cambio, así Peter podría decirle como llegar a la casa en el valle de Godric. Siendo honesto, Remus pensó que contarle no habría cambiado nada porque el habría pensado que era un buen plan. Él habría estado conforme y nunca habría sospechado lo que Peter haría.

Les tomó una semana dejar de hundirse en sus penas por un segundo y recordar que no sabían que había pasado con Harry. Una chispa emergió en Sirius y entró como un torbellino en la oficina de Dumbledore demandando ver a su ahijado. Dumbledore se negó, diciendo que Harry estaba a salvo y que no debería tener ningún contacto con el mundo mágico. Dumbledore podía ser obstinado con eso, pero Sirius podía serlo más así que fue directo al ministerio y pidió la custodia total. Le tomó casi seis meses lograrlo incluso cuando James y Lily lo habían querido así. El hecho de que había sido sospechoso, y luego probado su inocencia, le había costado. Pero al final el ministerio no pudo anular la magia del testamento de los Potter o continuar negando los derechos de Sirius, así que Dumbledore fue forzado a decirles dónde estaba Harry y tanto Remus como Sirius casi estrangularon al director en el momento. ¿En qué demonios estaba pensando? ¿Petunia? ¡Ella odiaba la magia! Dumbledore estaba sorprendido con tal revelación, pues había creído que ella recibiría a su sobrino y dejaría atrás cualquier prejuicio que tuviera respecto a un inocente niño.

Cuando fueron al número cuatro de Privet Drive, descubrieron que no había sido así. Harry estaba encerrado en la alacena bajo las escaleras. Era alimentado con lo mínimo para sobrevivir y solo lo cambiaban cuando Petunia no podía soportar más el olor. Era muy pequeño para lo debería ser un niño de quince meses, tenía poca interacción con personas y la interacción que tenía era mala y no tenía algún juguete. Era tímido y asustadizo, dos cosas que nunca antes había sido. Poppy había estado furiosa cuando lo examinó. Tenía señales de maltrato, estaba desnutrido y varias rozaduras por el pañal. Tenían trabajo que hacer para ayudarlo a recuperarse. Sirius dejó su trabajo como Auror y durante el primero año nunca perdió de vista a su ahijado. La primera vez que dejo sólo a Harry fue cuando empezó a enseñar en Hogwarts y ese había sido el primer acto de "Rebeldía" De Harry. Había fingido estar enfermo para que Sirius cancelara sus clases. Fue divertido y Remus se regocijó con el hecho de que Harry estaba finalmente empezando a estar lo suficientemente cómodo como para probar sus límites.

Remus miró a su mejor amigo alejar su plato en la mesa de los profesores mientras apoyaba su mejilla sobre su puño, y se sentó junto a él. La posición de Sirius representaba bien sus sentimientos sobre el día. Estaba a punto de alejar su comida también cuando Quirrell llegó corriendo desde el pasillo y anunció que había un Troll en las mazmorras, para caer desmayado al instante.

La postura de Sirius cambió de inmediato. Ambos tuvieron la misma idea y por la cara de Severus, él estaba pensando lo mismo. Un cabeceo de su parte le dijo a Remus que el lidiaría con el tercer piso, así que Remus y Sirius comenzaron a ayudar a los otros profesores a buscar al troll. Antes de que partiera, vio a Harry y Ron seguir a Percy y suspiró con alivio.


Había hecho una gran cantidad de cosas estúpidas en su vida, pero justo ahora, colgando del cuello de un troll, estaba seguro que esto estaba al inicio de la lista. De reojo pudo ver a Ron sacar su varita y decir «¡Wingardium Leviosa!»

Después de que el troll fue noqueado por su propio garrote, Harry y Ron no esperaron a ver si se despertaría. Tomaron a Hermione y salieron corriendo por sus vidas sin notar hacia dónde iban. Corrieron bastante hasta que llegaron a una puerta y comenzaron a tratar de abrirla. Cuando estuvo abierta, dentro no supieron a qué temerle más: El perro gigante de tres cabezas que gruñía o al furioso profesor de pociones que tomó a los dos chicos por la nuca y los sacó antes de sacar también a Hermione y sellar la puerta tras de él.

Miró a los tres temblorosos niños de primer año y siseó—. Síganme.

Viéndolo cojear Harry no pudo más que preguntar—. ¿Está bien señor?

—Eso no es de incumbencia Potter Black.

—¿Qué estaba protegiendo ese perro? — Aparentemente Hermione había tenido un mal momento manteniendo su boca cerrada.

Snape los miró con furia en sus ojos—. Harían bien en olvidar ese perro y cualquier cosa que vieron ahí— Dijo fríamente, se giró y siguió liderando el camino hasta que se toparon con McGonagall y ¡Oh no! Su padre en el pasillo frente al cuarto de baño de las chicas del que habían salido.

—Encontramos al Troll Severus. Alguien lo noqueó— Dijo Sirius y cuando notó a los chicos siseó—. ¿No deberían estar en su torre?

Harry tragó saliva, pero antes de que pudiera responder, Hermione se adelantó—. Ellos me salvaron. Yo no sabía sobre el troll, y vinieron a buscarme, pero el troll ya estaba en el baño. Ron lo noqueó con su propio garrote. Entonces corrimos hasta que encontramos esa puerta y pensamos que estaríamos a salvo, pero vimos al perro ahí— Dijo ella en un suspiro.

Sirius palideció y para vergüenza de Harry empezó a examinarlo, levantando su túnica y playera mientras Harry intentaba alejarse.

—¿En qué estabas pensando? — Chilló Sirius agitando a Harry— Olvídalo, ¡Obviamente no estabas pensando! — Lo abrazó y siguió agitándolo hasta que McGonagall lo detuvo.

—Tuvieron mucha suerte. El profesor Black tiene razón, debieron decirle a un profesor en vez de venir. Quince puntos menos para Gryffindor por su temeridad. Sin embargo, hicieron lo inimaginable y noquearon al troll, así que cinco puntos para Gryffindor por cada uno. Sirius, por favor escóltalos a la torre. Sí Sirius, a la torre de Gryffindor no a tus cuarteles. También deberías soltar a tu hijo antes de que se sofoque.

Caminaron en silencio hasta la torre y cuando llegaron Sirius dijo gravemente—. Como Minerva ya impuso el castigo que cree necesario— El tono sugería que él no estaba de acuerdo con eso—. No te castigaré ahora, durante el periodo escolar, cuando soy tu profesor. Pero no tendrás permitido volar durante las vacaciones de navidad.

—Pero papá…

—No Harry. Mi corazón casi se detuvo cuando te vi fuera de la seguridad de tu dormitorio. Tienes que entender que tan estúpido y peligroso fue eso. Eres mi vida entera y no dejaré que te pongas en peligro, ¿Entendiste? — Dijo mientras se arrodillaba al nivel de los ojos de Harry.

Sí, lo entendió. Eso no significaba que estuviera feliz. ¿Ya mencionó cuánto odiaba Halloween?

Continuará…