Capítulo 6: Problemas familiares ¡Ya no quiero ser tu hermano!
Se encontraba en un lugar misterioso, cubierto por una niebla espesa que no le dejaba ver más allá. Un frío viento sopló haciendo que Sylvia se estremeciera. Sin saber muy bien que hacer, comenzó a caminar en aquel extraño espacio hasta que la niebla empezó a disiparse.
"Finalmente volvemos a vernos Cure Moon" una voz femenina sonó dentro de su cabeza.
- ¿Quién ha hablado? ¿Cómo sabes quién soy?
Sylvia tanteó su bolsillo pero no encontró el espejo. Frente a ella apareció la misma gata blanca que había visto el primer día.
"La que habla soy yo, espero que mi apariencia no te sobresalte" los pensamientos de la gata pasaron hacia ella. "Es lo único que pude encontrar en esos momentos"
- ¿Quién eres? – preguntó sin llegar a confiar en ella.
"La desconfianza es una cualidad en muchas ocasiones pero no en esta" contestó la gata. "No puedo revelarte mi identidad todavía Cure Moon, no es a eso a lo que he venido"
- Entonces ¿a qué has venido? – preguntó. - ¿También te has aparecido a las demás?
"Todavía no he tenido tiempo" la imagen de la gata fue haciéndose transparente. "Tengo muy poca energía y solo puedo contactar con una de vosotras. En agradecimiento a que me salvaste la vida, he decidido elegirte a ti, aunque Cure Planet parecía mejor opción."
- Oye. – gruñó ella.
"No lo he dicho con intención de ofenderte" la gata pareció sonreír. "No tengo mucho tiempo, seguramente tarde un poco antes de ponerme en contacto otra vez, así que escúchame atentamente Cure Moon. Un gran peligro se acerca, más de lo que podéis imaginar, pero todavía…un modo de detenerlo… tenéis que…el Ofiuco…" la imagen fue disipándose cada vez más y más. Sylvia despertó de forma abrupta en su cama con el corazón latiéndole con fuerza.
Al día siguiente, en el sótano de Keyla, Sylvia contó a sus amigas el extraño sueño con la gata, muy convencida de que significaba algo, pero ellas no parecían estar muy seguras.
- Ese sueño podría significar cualquier cosa. – dijo Clara. – Quizás tan solo tenías hambre.
- Pero era la gata blanca. – insistió Sylvia. – Todas la hemos visto.
- Hay un montón de gatos en esta ciudad, asumir que hemos visto la misma sería muy precipitado. – le cortó Bibiana.
- Pero… pero…
- Quizás debamos esperar a ver si sueñas otra vez con ella. – añadió Elyon.
- ¡Os digo que no fue un sueño cualquiera! – Sylvia se giró hacia Jack. – A que tú si me crees.
- ¡Eh! – el chico se giró distraído. - ¿Me habías dicho algo?
- ¡Ni siquiera él me escucha! – gruñó Sylvia.
- Lo cierto es que es raro. – Clara observó muy de cerca a Jack.
- Sí, normalmente está pegado a ella como una mascota. – dijo Bibiana.
- ¡Eh, que te estoy escuchando!
- ¿Todavía no has podido hablar con Shai? – preguntó Keyla.
Jack bajó la mirada negando con la cabeza. Tras el ataque en el Castillo Celestial, Jack había insistido en llevar a Shai a la ciudad, por lo que de momento se estaba quedando con Elyon en el orfanato. Vlady había prometido echarle un ojo junto con Doggy ya que Marla estaba ocupada investigando en la biblioteca del castillo. Dado que la mayoría pensaba que los sueños de Sylvia no eran importantes, decidieron dar la reunión por terminada. Jack se echó la mochila a la espalda y salió de casa de Keyla decidido a ir con Clara a casa, pero Sylvia le agarró de la camisa antes de que pudiera dar un solo paso.
- ¿A dónde te crees que vas? – le dijo la chica frunciendo un ceño. – Estás preocupado por Shai ¿no? Pues vamos a verlo.
- Pero él no parece querer verme. – comentó.
- ¿Y eso qué más da? Cuando te importa una persona siempre te aseguras de que esté bien, incluso si esa persona no quiere. – Sylvia desvió la mirada sonrojada.
Viendo como Sylvia intentaba expresar su interés por él a su manera, Jack no evitar sonreír de oreja a oreja. Las demás esperaban un poco más adelante y juntos fueron hacia el orfanato. Apenas había entrado cuando escucharon los gritos.
- ¡Te dijo que dejes de dar el follón maldito niñato! – se oyó la voz de Vlady.
- ¡Y yo te dijo que me dejes en paz delincuente juvenil! – replicó la voz de Shai.
- ¿¡A quién estás llamando delincuente!?
Jack echó a correr sin esperar un segundo y entró en la habitación de Shai. Nada más entrar una almohada le golpeó la cabeza haciéndole caer hacia atrás. Delante de él, Vlady acababa de esquivar la almohada mientras Shai ya preparaba otra para lanzarla. Fue entonces cuando vio a Jack en el suelo y con rapidez se metió en la cama, escondiéndose bajo las mantas.
- ¿Qué ha pasado aquí? – se extrañó Clara.
- El crio se ha levantado de repente diciendo que quería marcharse. – gruñó Vlady.
- ¿Marcharse? – Jack se acercó a la cama. – Shai ¿qué ocurre?
- ¡Nada! – gritó el niño desde las mantas. - ¡Vete! ¡No quiero verte!
- Shai esto no es una broma, me tienes muy preocupado. – Jack empezó a tirar de la manta. – Venga, vamos, soy tu hermano, puedes contarme lo que sea.
- ¡Déjame en paz! – chilló Shai saliendo de la cama. - ¡Tú ya no eres mi hermano!
Shai se quedó un rato sorprendido por lo que había dicho mientras Jack se quedaba atónito. El niño se marchó corriendo y Jack quiso ir detrás de él pero las chicas le detuvieron. Lo mejor era que le diese algo de tiempo, le aseguraron, Shai seguramente solo estaba asustado y no era consciente de sus propias palabras. En el jardín de Elyon, Shai se acurrucó en una esquina sollozando hasta que oyó un pequeño ruido.
- ¿Quién anda ahí?
- Soy yo dodi. – Doggy salió de detrás de una maceta. – Parece ser que se ha montado un gran alboroto dodi.
- No quiero hablar. – Shai escondió la cabeza.
- No tienes por qué hablar dodi. – el perro se sentó a su lado. – Sabes, al principio a mí también me costaba comunicarme con ellas dodi. Estaba centrado en la misión y no pensé en ellas dodi. – Shai levantó un poco la vista. – Pero cuando me preocupe por Marla, todas se esforzaron por animarme dodi. Es por eso que sé que cuando uno tiene problemas, los amigos siempre están ahí para ayudarte dodi.
- Ya lo sé pero… - Shai se secó las lágrimas. – Tengo miedo…
- Eso no es una excusa. – Sylvia apareció subiendo la escalera. – Si dejas que el miedo se interponga entre ti y tus amigos, te quedarás completamente solo. - Sylvia se acercó al chico y le revolvió el pelo con una sonrisa. – No deberías preocuparte tanto, sabes que tienes un montón de gente a tu alrededor que quiere ayudarte.
Shai se quedó mirando un buen rato a Sylvia con los ojos muy abiertos. Hubiese esperado que Clara o Bibiana (quizás hasta Elyon) fuese a por él para animarle, pero Sylvia siempre parecía un poco más distanciada de esos asuntos. La chica prefería ser un apoyo silencioso quizás a sabiendas que dar consejos no era su punto fuerte.
- Quizás tengas razón. – susurró Shai. – Es mi culpa que Skade y sus secuaces se hayan liberado de la puerta, si hubiese sido más fuerte…
Shai no pudo terminar la frase ya que sin previo aviso la tierra empezó a temblar. Notando una presencia maligna, Sylvia y él salieron junto con Doggy, reuniéndose con los demás en el patio del orfanato. El cielo estaba cubierto de nubes negras y flotando en el cielo se encontraba Virgo.
- Por fin os encuentro. – resopló la chica. – Virgo ha estado buscándoos por todas partes.
- ¿Qué demonios quiere ahora? – le espetó Bibiana aun con resentimiento por los daños que la chica había hecho en el castillo.
- ¡No le grites a Virgo! Hay que ver que pocos modales. – se quejó. – Venía a preguntaros que debe hacer Virgo ahora.
- ¿A qué te refieres? – preguntó Clara.
- Bueno a Virgo solo le dijeran que vigilase el castillo, pero ahora el bloqueo está roto.
- Creía que tendríais alguna clase de jerarquía para eso. – comentó Elyon.
- Pero a Virgo no le apetece ir a las puertas. – lloriqueó.
- ¿Las Puertas del Destino? – se extrañó Jack. – Por eso no podía ir allí, vosotros sois los que habéis invadido el lugar.
- Sí, pero las puertas están todas cerradas por culpa del niño. – dijo Virgo señalando a Shai. - ¡Eso es! Si Virgo lleva el niño a Skade, la señora estará muy contenta y dejará que Virgo se vaya de compras.
- Soy yo o es un poco estúpida. – dijo Sylvia por lo bajo.
Virgo dibujó su símbolo mientras gritaba "Levántate, Orbisodi" lanzándolo hacia la puerta de verjas del orfanato. Esta se hizo más grande adquiriendo un aspecto más amenazador, con una corona de flores por encima y extremidades hechas con los barrotes de la verja, mientras que la puerta se abría y cerraba como si fuese una boca. Las chicas se colocaron frente a Shai sacando sus espejos.
"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"
"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"
"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"
"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"
"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"
"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"
El monstruo pronto se alzó e inclinándose empezó a lanzar los barrotes como si fuesen misiles. Star y Moon se adelantaron mientras Sun y Planet llevaron a los demás hacia atrás. Star corrió con rapidez y giró provocando una corriente de aire que detuvo el avance de los misiles, dirigiéndolos hacia arriba, dónde explotaron en el cielo. Moon la sobrepasó y comenzó a golpear los barrotes a diestro y siniestro intentando acercarse al monstruo. Sin embargo, los disparos no cesaban ni un momento lo que hacía difícil acercarse. Moon resbaló entonces con uno de los barrotes que había en el suelo y estuvo a punto de caerse. Star apareció detrás de ella recogiéndola mientras Planet saltaba para despejar los disparos. Aprovechando la situación, Sun usó el soporte de los hombros de Moon para saltar y tratar de golpear al monstruo con una patada. Este reaccionó y se echó hacia adelante para esquivarla. Con un gran salto sobrevoló a las chicas y aterrizó justo delante de Vlady, Jack, Shai y Doggy. El monstruo alargó la mano para atrapar a Shai, pero Jack le empujó hacia un lado, siendo atrapado en su lugar.
- ¡Jack! – Vlady trató de ir a por él pero el Orbisodi trató de golpearle con una pierna. Planet apareció en el último momento apartándolo de la trayectoria.
- ¡Ese no Orbisodi! – se quejó la villana. – Virgo quiere al peque…
- ¡Suelta a mi hermano! – se quejó Shai de repente.
- ¿Hermano? – Virgo empezó a mirar de uno a otro. – Virgo creía que el pequeño era el guardián pero parece que es el mayor. – sonrió se oreja a oreja. – Muy bien Orbisodi. Gracias por vuestro tiempo Pretty Cure, Virgo ahora se va
- ¡Detente! – chilló Shai entonces. – No voy a dejar que nadie me separe de mi hermano otra vez.
- Shai escucha no… - empezó a decir Jack.
- No, escucha tú. – dijo el niño enfadándose muy indignado. - ¿Por qué siempre eres tan agradable con todo el mundo? Te fías demasiado de la gente de tu alrededor y eres incapaz de centrarte en nada que no te guste. Eres egoísta, irresponsable y tienes el cerebro de una ameba… pero… eres mi hermano mayor. – sollozó Shai. – No quería verte porque me sentía culpable. Si hubiese sido más fuerte, Skade no se habría escapado de la puerta que sellaste hace tanto tiempo.
- ¿Skade fue sellada por Jack? – se sorprendió Sun.
- Eso significa que es la señora de la que hablaba Nortia. – descubrió Planet.
- Pensé que era mi culpa todo lo que había ocurrido…
- ¡Cállate de una vez! – gritó Jack visiblemente enfadado. - ¿Quién dices que es egoísta? ¿Acaso piensas que eres el único que ha tenido que ver en esto? Para empezar es mi culpa por no estar en las puertas como guardián así que deja de decir esas cosas. Eres mi hermano pequeño, no hay nada que puedas hacer que me haga odiarte.
- ¿Habéis terminado ya? – dijo Moon apareciendo de repente en el hombro del monstruo.
- No pienses que voy a dejar que me salves preciosa. – contestó Jack guiñando un ojo.
Se escuchó un pequeño estallido y el Orbisodi abrió la mano dejando caer a Jack. Moon aprovechó para golpear con un puñetazo al monstruo mientras Star le golpeaba en las piernas haciéndolo caer. Las chicas se reunieron entonces.
"Que nuestra unión restaure la perturbación del orden… ¡Pretty Cure Cosmic Bond!"
- Oh vaya tendré que ir a informar de todas formas. – gruño Virgo desapareciendo.
Como siempre los destrozos desaparecieron mientras Jack abrazaba a Shai de forma cariñosa. Shai se sorprendió por el gesto de cariño e intentó liberarse al mismo tiempo que su hermano le hacía cosquillas por el estómago.
- Perdonad que os interrumpa pero… - Bibiana se acercó a ellos. – Jack si tú sellaste a Shai ¿sabes quién es Skade?
- ¿Skade? – Jack frunció el ceño. – Ni la más remota idea. Mi padre simplemente se debilitó un día de repente y me dijo que protegiese las puertas pasase lo que pasase. No había pasado ni un día de su muerte cuando esa mujer nos atacó. No sabía quién era pero tenía que defender a mi familia.
- Gracias. – dijo entonces Shai. – A pesar de que seas un tanto irresponsable, siempre has cuidado de mí. – sonrió. – Incluso empiezo a entender tu insana obsesión con la señorita Sylvia.
- ¿Qué significa exactamente eso? – gruñó el chico.
Shai no contestó y con una sonrisa corrió hacia Sylvia quien en ese momento se encontraba hablando con Bibiana. El niño le abrazó las piernas poniendo ojitos mientras que su hermano lo miraba con ojos abiertos como platos. Sylvia, muy sorprendida, no pudo evitar revolverle el pelo mientras le dirigía una sonrisa. Jack entonces apartó a su hermano con brusquedad y trató de hacer lo mismo, pero la chica tan solo le golpeó en la cabeza. Riéndose, Shai se burló de su hermano mientras los demás suspiraban pensando que se parecían más de lo que la gente creía.
Próximo mes: Capítulo 7: El extraño comportamiento de Keyla ¡¿Qué?! ¿Qué está enamorada?
