El mundo mágico y Harry Potter pertenecen a JK Rowling, quien permite que el mundo del fanfic sobre su creación se desarrolle, y esta historia a PadyandMoony, quien me permite traducirla.
Capítulo 6
Ninguna buena causa quedará impune
Una vez que entró en lo que le gustaba llamar los cuarteles de los merodeadores, Harry vio a su tío leyendo recostado en el sofá. Remus alzó una ceja al ver a Harry y la cara de furia de Sirius, el cual fue directo a su habitación desde donde se escuchaban sonidos de romper cosas. Harry mordió su labio y se quedó de pie en medio de la sala. Remus le indicó que se sentara junto a él y lo recorrió con la mirada. Harry no quería que su tío se estresara dos días antes de la luna llena, pero no había mucho que pudiera hacer.
—¿Quieres decirme qué ocurrió? — Preguntó calmadamente. Harry negó con su cabeza. Odiaba la calma con la que Remus hablaba cuando hacía algo malo. Preferiría que le gritara y despotricara como hacia su padre. Esto le hacía pensar que él estaba muy decepcionado.
Sirius regresó de su habitación después de calmarse un poco. Solo un poco.
—Entonces, ¿Quieres decirme por qué estabas en los pasillos durante la noche cuando te dije sobre las sospechas que tenemos de Quirrell? — Preguntó a través de sus dientes.
—¿Qué? ¿Estabas fuera de la cama, Harry? ¿Por qué? — Preguntó Remus a Harry.
Harry, por su parte, estaba mirando sus zapatos con mucho interés. Remus puso una mano en la barbilla de Harry e hizo que lo mirara. Y ahí estaba. La mirada de Remus que hacía te sintieras como si estuvieras gateando en un hoyo y agonizando. Tragó saliva y con una voz débil dijo:
—Estaba ayudando a un amigo.
—¿Qué amigo? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Por qué no viniste a pedirnos ayuda? — Preguntó Sirius.
Harry agitó su cabeza. Para decir verdad, nunca pensó en pedirle ayuda a su padre. Para sus adentros pensó que eso habría sido mejor.
—No puedo decirte — Susurró.
—¿Este amigo vale lo suficiente para que arriesgues tu vida de tal manera Harry? — Preguntó Remus.
—Nada es…— Comenzó Sirius.
—Deja que Harry responda, Sirius.
Harry asintió.
—Espero que este amigo aprecie lo que has hecho Harry. Como sea, Sirius tiene razón. Nada vale la pena como para que arriesgues tu vida de forma tan tonta. Tienes que prometer que la próxima vez vendrás a decirnos, ¿Entendido?
—Lo prometo — Dijo Harry con voz queda.
—No sé qué castigo que impuso Sirius como profesor, pero te pondré uno como tu exprofesor. Tendrás una detención con Severus mañana por la noche— Dijo Remus calmadamente y los ojos de Harry se abrieron.
—¿Qué? Me va a matar.
—Por más que odie admitirlo — Dijo Sirius—. Snape se preocupa por ti tanto como nosotros. Así que tiene el mismo derecho que nosotros de regañarte y castigarte. Y no puede hacerlo en público. Mañana por la noche te escoltaré a sus cuarteles bajo la capa.
—Relájate Harry. Severus tendrá todo el día para calmarse — Dijo Remus. Conociendo a tío Sev, Harry no pensó que eso fuera una buena idea.
—Ahora ve a tu habitación, Harry. Dormirás aquí esta noche — Dijo Sirius. Harry se levantó y miró a su padre y tío, sintiéndose como la peor persona en el mundo, y se dirigió a su habitación.
Una vez que estuvo seguro que Harry dormía, Sirius comenzó a despotricar.
—¿Cómo pudo hacerlo? De todas las cosas, no preocuparse por su seguridad. ¿Cómo puede alguien ser tan tonto?
—Sí, imagina eso, — Dijo Remus sarcásticamente—. Imagínalo andando por ahí con un hombre lobo.
Sirius dejo de dar vueltas y miró a su amigo—. Esto es completamente diferente. Harry sabe muy bien lo que hicimos.
—Sí, lo sabe. Pero aún tiene once años, Sirius. A esa edad nos creíamos inmortales, no es diferente para Harry. Probablemente ni siquiera pensó que estaba arriesgando su cuello. Seguramente se olvidó de Quirrell.
Sirius bufó, caminó un poco y volvió a bufar. Con un suspiro se dejó caer junto a Remus en el sofá.
—No puedo ni imaginar que haría si le hubiese pasado algo.
—Lo sé, yo tampoco — Respondió Remus exhalando lentamente.
En la mañana, Harry no sabía a qué temerle más. Dar la cara a sus compañeros de casa por perder puntos o a sus tutores. Se vistió con el uniforme escolar que estaba junto a su cama y tomó su mochila. Harry supuso que Kreacher había llevado sus cosas. Entendía por qué a Sirius no le agradaba el elfo, él había servido a los padres de Sirius y por ello creía todo lo que decían, por lo cual Sirius dejó su hogar. Pero Kreacher no era tan malo cuando te tomabas el tiempo para hablar con él y Harry lo había hecho. A veces, cuando era pequeño, se quedaba en las cocinas con los elfos domésticos cuando su papá estaba dando clases y su tío recuperándose de la luna llena. En esas ocasiones Harry se había hecho amigo de todos los elfos, incluyendo a Kreacher. Podría haber visto al elfo como Sirius hacía, pero a los cuatro años Harry no entendía realmente por qué a su padre le desagradaba.
Entró a la sala de estar donde encontró a su tío preparando sus cosas para clase. Harry mordió sus labios y comenzó a moverse nerviosamente. Remus alzó la mirada, puso sus libros a un lado y caminó hasta donde Harry. Se arrodilló frente a él e hizo que lo mirara. Harry preguntó quedamente:
—¿Papá y tú me odian ahora?
—No, cachorro, ¿Por qué pensarías eso?
—Papá no está aquí.
—Fue a contarle a Severus lo que pasó.
Harry se encogió. Remus suspiró y seriamente dijo—. Lo que hiciste ayer fue algo muy tonto y esperamos que no se vuelva a repetir — Harry asintió—. Estábamos tan enojados porque te amamos mucho y porque te pusiste en riesgo. No hiciste algo malo Harry, solo tomaste una mala decisión. Eso no te hace una mala persona ni hace que olvidemos las razones por las cuales estamos orgullosos de ti o por las cuales te amamos. ¿De acuerdo? — Harry asintió tímidamente y Remus lo abrazó.
En esa posición Sirius los encontró cuando volvió a sus cuarteles. Carraspeó y Remus besó la coronilla de Harry. Tomó su mochila y se marchó mientras miraba a Sirius y murmuraba «Tranquilízate». Sirius lo despidió. Harry no nada de esto dado que estaba interesado en sus zapatos de nuevo. Comenzó a volver a la realidad cuando sintió una de las manos de su padre en su hombro y la otra en su barbilla. Cuando alzó la mirada, él estaba ocupando la posición de Remus.
—No voy a discutir contigo o a preguntarte cuál de tus amigos es por el que hiciste todo esto, especialmente después de la charla que tuve con Hagrid — Los ojos de Harry se abrieron—. Él piensa que eres un chico bueno que no debe ser castigado. Tengo el presentimiento de que su vehemente defensa hacia ti, se debe a tu escapada nocturna, pero no quiso dar detalles — Harry soltó el aire que no notó que estaba conteniendo.
Sirius alzó una ceja—. Qué bueno que heredaste los rasgos faciales de Lily y no los de James. Acabas de confirmas mi teoría.
Harry se inquietó y quedamente dijo—. Lo siento.
Sirius suspiró y dijo—. No, no lo lamentas — Harry se movió para protestar—. ¿Lamentas lo que hiciste para ayudar a Hagrid? — Harry negó con su cabeza—. Entonces solamente lamentas que te descubrimos.
—No — Protestó Harry—. Lamento que olvidé pedir ayuda a ti y a tío Lunático. Estaba tan enfocado en que el abuelo no se enterara que nunca se me ocurrió. En verdad lo lamento papá. Ni siquiera recordé a Quirrell, nunca se me ocurrió que estaba arriesgando mi vida, nunca pensé que é podría hacer algo. Prometo que acudiré a ustedes la próxima vez.
Sirius hizo una mueca y dijo—. Realmente espero que eso no sea necesario, pero de lo contrario acude a nosotros, ¿Bien?
Harry asintió fervorosamente. Sirius sonrió, lo abrazó y besó su cabeza.
—Lo siento cachorro, estaba tan nervioso anoche que me alteré — Mordió sus labios con fuerza—. Creo que exageré al quitarles tantos puntos, creo que ni nosotros perdimos tantos puntos en alguna de nuestras aventuras. Pero no creo que Minerva hubiese sido menos ruda, no con…— Se detuvo abruptamente.
—¿Con la piedra filosofal siendo guardada aquí? — Sugirió Harry.
—¿Cómo sabes? — Sirius lo miró con sospechoso.
—¡No busqué nada papá! A Hagrid se le escapó que lo que sea que estuviera guardado ahí abajo tenía que ver con Nicolás Flamel y Hermione se figuró el resto. ¡No estuve buscando nada papá! — Dijo desesperado.
Sirius los escrudiñó—. Vale, pero te quiero a ti y a tus amigos lejos de ese asunto tanto como sea posible.
Harry asintió vigorosamente, realmente no quería ver a su padre enojado de nuevo.
Como Harry predijo, los Gryffindor se enfadaron con Harry y Ron y no tuvieron miedo de demostrarlo. Las únicas personas que les hablaban eran Hermione y Ginny, quienes sabían lo que había pasado, y Neville. Harry supuso que eso era porque Neville sabía lo que se sentía ser un marginado.
—No se preocupen chicos. Hermione obtendrá todos esos puntos de vuelta en un parpadeo, y no es como que sea tan malo. Con Malfoy perdiendo puntos y los dos partidos que ganamos, aún estamos segundos y Slytherin no está tan a la cabeza — Dijo él tratando de subirles el ánimo. Harry solamente deseaba que el resto de sus compañeros de casa tuvieran el mismo optimismo.
Eso no era nada comparado a la temida detención. A las siete en punto su verdugo, emmm, su padre, lo escoltó bajo la capa de invisibilidad a las mazmorras donde dejó a la capa y a Harry a su propia suerte. Harry estaba hecho un manojo de nervios. Permaneció parado en medio del lugar mientras Severus terminaba de calificar algunos ensayos en completo silencio y sin mirarlo por cinco minutos. Snape sabía muy bien cómo hacer tortura psicológica.
Finalmente, Severus subió la mirada, elevó una ceja y miró a Harry un rato antes de preguntar.
—¿Pretendes estar ahí toda la noche?
Harry no respondió y rápidamente se sentó en la silla frente al escritorio.
—Como puedes ver hay una pluma, tinta y pergamino frente a ti. Quiero que escribas cien veces:
«Nunca volveré a ser un tonto y arriesgar mi vida con alguna descabellada idea que pueda darles a mis tutores ataques al corazón.»
Harry lo miró boquiabierto. ¿Eso era?
—¿Y bien?
Harry comenzó sin esperar a que su tío cambiara de opinión y decidiera usar las famosas cadenas y los látigos que el señor Filch siempre mencionaba.
Al cuarto para las nueve, Harry había terminado, y después de escribir «Darles a mis tutores ataques al corazón» por centésima vez, se estaba sintiendo como la peor persona del mundo de nuevo. Nunca pensó que sus tíos y padre se preocuparían tanto. Todo lo que había pensado había sido en evitar a Filch para evadir una detención, pero su ardid no había sido diferente a las aventuras de los Merodeadores que había escuchado. Excepto que ellos no habían tenido a un mago oscuro sin nada mejor que hacer, que encontrarlos en un corredor oscuro.
—Terminé, señor — Dijo mordiendo sus labios.
Severus extendió su mano y tomó el rollo de pergamino. Le dio una mirada y satisfecho incendió el pergamino que prontamente desapareció. Harry lo miró sorprendido.
—No puedo permitir que alguien encuentre lo que te hice escribir. Ahora ven aquí — Dijo señalándose a sí mismo. Harry se levantó lentamente y se paró frente a la silla de Severus, el cual puso sus manos en sus hombros y lo miró a los ojos—. ¿Entiendes por qué esto fue tan estúpido?
Harry asintió.
—Responde en voz alta.
—Sí, señor.
—Sé que no es justo Harry. Sé que cualquier otro estudiante puede y no respetará el toque de queda algunas veces, yo mismo lo hice, pero por más que queramos darte una vida normal, no podemos pretender que eres como cualquier otro estudiante. Sé que Ron no tuvo un castigo doble y eso puede verse injusto, pero Ron no está en la lista de los más buscados del Señor Tenebroso, ni siquiera está en su radar. Tuvimos que hacer esto para que pienses en lo que habría pasado si hubiera sido Quirrell el que estuviera patrullando esa noche en vez de Sirius. Sé que el director quiere más pruebas, pero sé que él fue quien estaba maldiciendo tu escoba y el que dejó entrar al Troll. La especialidad de Quirrell son los Troll. ¿Entiendes esto?
—Sí.
—¿Prometes no quebrantar el toque de queda nunca más?
—Sí.
La cara de Severus se suavizó y lo abrazó.
—Salvaste mi vida Harry. Me diste un propósito, no me quites eso — Susurró y Harry tuvo la impresión de que no se suponía que escuchara eso, así que permaneció quieto abrazando a su tío.
Después, Severus escoltó a Harry hasta la torre bajo la capa y le dijo que, si alguien le preguntaba, dijera que estaba en un castigo extra con Sirius.
—¡Ellos me odian! Ya pasó una semana y nadie quiere hablarme. Incluso comenzaron a hablarle a Ron de nuevo, pero no a mí, no. Es como si lo que yo hice fue peor de alguna manera y todos saben que ya tuve una detención, con otra que aún tengo que cumplir — Despotricó Harry. Sabía que estaba siendo infantil. Sabía que tenía once años, casi doce, y los chicos de doce años no se quejaban de lo injusta que era la vida sentados en el regazo de sus abuelos, pero Harry estaba deprimido.
—¿Tal vez piensan eso porque tu padre fue quien quitó los puntos? — Razonó Dumbledore.
—Como si eso fuera mi culpa. Papá dijo que tía Minnie habría hecho lo mismo.
—Probablemente. Pero eso no cambia el hecho de que tus compañeros de casa están molestos, y cuando las personas están molestas, difícilmente son racionales — Apuntó Dumbledore. Harry cruzó sus brazos y bufó.
—Sabes, cuando llegué a la escuela no era muy popular, sino lo contrario. Llegué aquí con lo que llamarías una mala reputación y las personas me temían.
—¿De verdad? — Preguntó un Harry perplejo. No podía imaginar a su abuelo de otra forma que no fuese amado y respetado por todo el mundo mágico.
—Oh, sí — Dijo jugando con uno de los muchos artefactos en su escritorio en vez de mirar a Harry, perdido en sus recuerdos—. Mi padre había sido sentenciado en Azkaban por atacar muggles y muchos creían que sería como él.
Harry estaba sorprendido. El padre de su abuelo había odiado a los Muggles. No pudo resistirse y preguntó—. ¿Por qué lo hizo?
Dumbledore le sonrió dudando un poco, como si contemplara si podía contarle a Harry su secreto.
—Si no quieres…
—No, está bien. Nunca le he contado a nadie, solo Aberforth y yo sabemos la verdad, pero las personas involucradas en este secreto, se fueron hace mucho — inhaló profundamente—. Tuve una hermana, Harry, su nombre era Ariana. Ella fue vista haciendo magia por unos muggles y la atacaron. Debido al ataque se volvió inestable y trató de reprimir su magia, pero eso no funciona Harry, nuestra magia tiene que fluir, tiene que ser empleada, es parte de nosotros. Tenía siete años y se volvió insegura. Mi madre tuvo que cuidarla todo el tiempo porque si se ponía nerviosa o se agitaba, podía hacer volar todo a su alrededor. No tenía control. Enfurecido, mi padre buscó venganza, pero cuando fue arrestado dejó que todos pensaran que odiaba a los muggles, así el Ministerio no podría llevarse a Ariana. Si se hubieran enterado la habrían encerrado en San Mungo y nunca la habríamos vuelto a ver. No la habrían cuidado bien. Así que él murió en Azkaban, por su hija.
—¿Y todos pensaron que ustedes eran oscuros por eso?
—Como puedes ver, a veces hay más sobre la historia de lo que sabemos. Pero reaccionamos a lo que conocemos.
—¿También murió? Me refiero a Ariana.
Dumbledore asintió con tristeza—. Después de que mi madre murió en una de las ocasiones que Ariana perdió el control, tuve que cuidar de ella. Pero era joven y quería el mundo, no quería estar atrapado en casa cuidando a una niña inestable. Tuve un amigo que quería lo mismo que yo y comenzamos a hacer planes. Creí que la llevaría conmigo y que todo estaría bien. Aberforth, en toda su crudeza, fue sabio y no tuvo problema diciéndonos eso. Mi amigo no estaba feliz y la pelea comenzó. Intenté detenerlos y pronto estuvimos en un duelo triple. Uno de los hechizos golpeó a Ariana. Nunca supe cuál — Finalizó con un suspiro.
Harry lo abrazó y dijo—. No es tu culpa abuelo, intentaste parar, tomaste una mala decisión y tío Lunático dice que eso no te hace una mala persona.
—Sí, Remus es muy sabio al decir eso — Dumbledore sonrió sobre la cabeza de Harry. Nunca le había contado eso a nadie, ¿Cómo el chico hizo que se abriera así? ¿Cómo le había mostrado que no tenía que guardarlo para sí mismo?
Una semana antes de que los exámenes finales comenzaran, Harry y Ron fueron informados de su detención y se encontraron con el Señor Filch a las once de la noche. Harry pensó que era muy irónico que cumplieran una detención en la noche por estar fuera de la cama, pero sabiamente decidió no decir nada. Filch llevó a Malfoy, Ron y a él hasta las lindes del bosque donde encontraron a Hagrid. Malfoy, por supuesto, gimoteó que había hombres lobo en el bosque y Harry no pudo más que rodar sus ojos ¿Acaso la luna llena no había pasado ya? Y el único hombre lobo cercano pasaba la luna llena en su habitación roncando con Canuto. Pero claro, Malfoy nunca sabría eso.
Se suponía que debían hallar a un unicornio herido. Hagrid los internó en el bosque donde siguieron un camino de sangre plateada. Encontraron algunos centauros que no hicieron más que decir que Marte estaba muy brillante. Cuando el rastro de sangre se dividió, Hagrid los separó en dos grupos. Malfoy Harry y Fang (De acuerdo al susurro de Hagrid, Harry podía defenderse del «molesto bobalicón» mejor que Ron).
Partieron para buscar el unicornio, y lo hallaron. En un claro encontraron al hermoso unicornio derribado y una figura encapuchada sobre él. Draco Malfoy, siendo el chico valiente, comenzó a gritar y corrió de vuelta con Fang a sus talones, dejando a Harry inmóvil en el claro. La criatura encapuchada se lanzó hacia Harry, el cual por puro instinto de supervivencia comenzó a chillar «Impedimenta» y «Protego». Eso alentó el progreso de la criatura, pero Harry no tenía idea de cuánto tiempo podría mantenerlo así. No podía moverse y sintió a la oscuridad acercarse. De repente escuchó un galopeo y a alguien escabullirse. Perdió la conciencia mientras sentía a dos brazos fuertes cargarlo.
Una vez más Sirius Black, Remus Lupin y Severus Snape estaban junto a la cama de un niño pequeño. Esta vez estaban en los cuarteles de los merodeadores en vez de la enfermería. Albus no creyó que fuera apropiado para la escuela entera saber lo que había ocurrido. Incluso ellos no sabían qué había pasado exactamente. Cuando Ron y Hagrid llegaron corriendo al castillo, el segundo sosteniendo a un inconsciente Harry, todo lo que les dijo fue que el centauro Firenze había salvado a Harry de una criatura que juraba era alguna forma de Lord Voldemort. Severus había ido en busca de Malfoy, al cual encontró escondido bajo las sábanas en su dormitorio. Malfoy no fue de mucha ayuda, solamente le contó del momento en que hallaron al unicornio y de la figura encapuchada. Severus no pudo preguntar más, pues después de todo tenía que fingir que su única preocupación había sido Malfoy y el chico estaba bien, alterado, pero bien.
Después estaba Dumbledore. Nunca quería volver a ver la mirada brillante del viejo tonto. Dumbledore había decidido la detención. Había dicho que Hagrid estaría todo el tiempo con los niños y que por ello no habría peligro alguno. Él había sospechado que Voldemort era quien había estado matando a los unicornios para beber su sangre y pensó que Harry lo identificaría. Severus se había controlado, pero Sirius no hizo tal cosa. Ambos, Remus y Severus tuvieron que mantenerlo a raya y Dumbledore fue rápidamente expulsado de la habitación.
Pensando racionalmente, sabía que Dumbledore necesitaba saber si en verdad era Voldemort y no algún codicioso profesor quien estaba tras la piedra. Sabía que Dumbledore realmente había creído que Harry estaría a salvo. El hombre había aprendido a amarlo como a su propio nieto, a pesar de que Severus sabía que cuando Harry había derrotado a Voldemort, Dumbledore lo había visto como una forma de terminar todo, pero eso ya no era cierto. Harry había logrado entrar al corazón de Dumbledore, de la misma forma en que lo había hecho en el corazón de Severus. Pero Dumbledore aún era Dumbledore y tenía que pensar en la seguridad de toda la escuela. Pero justo ahora, ninguno de los tres hombres en la sala estaban interesados en ser racionales.
La señora Pomfrey había dicho que Harry solamente necesitaba descansar. Harry podía saber la forma de realizar los hechizos, pero había una razón por la cual eran enseñados en cuarto año. Era necesario mucho esfuerzo para lograr mantener un escudo como Harry había hecho. Magos mayores se habrían sentido cansados. Harry era muy joven para poder hacer eso y después irse caminando.
Siempre había oscuridad, verde y la cruel risa, pero ahora la risa no venía de la oscuridad, sino de una figura encapuchada. Quería salir, quería luz, quería alejarse de esa risa. Había una voz que lo llamaba, él quería hasta ella, pero la risa no lo dejaba ir. Peleó con valentía para llegar a la voz, la voz que conocía.
—Shhh, todo está bien cachorro. Estás a salvo, no dejaré que nada te ocurra — Dijo la voz y Harry encontró su camino hasta ella cuando se dio cuenta que pertenecía a su padre, quien lo estaba sujetando como a un bebé y haciendo sonidos de silencio, pasando una mano por su cara. Harry no hizo ruido alguno, solamente dejó que su padre lo meciera como cuando era pequeño y tenía pesadillas. No vio a las dos figuras caminando hacia la puerta ni escuchó su conversación de susurros.
—No ha tenido una pesadilla así desde hace mucho, ¿O sí? — Preguntó Severus aun cuando conocía la respuesta.
—No — Remus suspiró—. Dejó de tener pesadillas sobre resplandores verdes y la risa cruel que lo dejan así hace unos años. Es sobre esa noche, pero era muy pequeño como para recordarlo a conciencia.
Severus observó las figuras que se mecían en la habitación suspirando—. Desafortunadamente no será la última vez que tenga esa pesadilla.
Remus asintió sombríamente.
Ron y Hermione habían estado bastante aterrorizados cuando Harry les contó lo que había ocurrido y sobre quién creían los adultos que había estado matando a los unicornios, pero de alguna manera no compartían por completo el terror de Harry sobre lo que podría ocurrir. Sí, tenían miedo de que Voldemort volviera, pero estaban seguros de que, aunque Dumbledore no tenía pruebas suficientes para echar a Quirrell, este no se atrevería a hacer algo con el director en la escuela. También estaba el hecho de que Ron aún creía que Snape era un candidato más probable que Quirrell.
Harry creyó que eso era el resultado de haber escuchado por parte de su padre, tíos y abuelo sobre Voldemort más que ellos, o tal vez porque, como había dejado saber a los adultos, su cicatriz no había parado de arder desde esa noche en el bosque. Realmente deseaba que fuera eso porque estaba interfiriendo con sus exámenes. Tío Sev le había dado una poción para el dolor, pero no había funcionado, dejando al profesor bastante molesto con la eficiencia de sus pociones.
El último examen llegó y cuando estaban caminando hacia la cabaña de Hagrid para comer pastel de roca y beber té por última vez en el curso, un horrible pensamiento cruzó por la mente de Harry.
Continuará...
