Honoka, miró con resignación como las tres niñas corrían felices por la arena. Él también quería correr y darse un buen chapuzón, pero tenía varios bolsos y por raro que suene, se sentía un poco inseguro. Años atrás no se habría imaginado nunca en una situación similar, por lo general a él era a quien tenían que vigilar. Como es de naturaleza impulsiva siempre hacía una o dos cosas sin pensar de las que después tenía que sufrir las consecuencias.

Decir que estaba nervioso era poco. Las veces que había ido al mar no tenía bajo su tutela a tres niñas, a lo mucho solo estaba con su hija o con toda la familia Koizumi, se sentía más relajado cuando había más adultos a parte de él -aunque no pensaba en sí mismo como uno todavía. - estaba consciente de su inmadurez y la idea de que ocurriera algo malo le preocupaba, así que mantenía toda su mente en ser optimista.

Eligió un lugar no demasiado lejos del agua para ubicar las cosas debajo de un gran quitasol y se dio ánimos, no sacaba nada con pensar tanto las cosas, solo tenía que mantenerse cerca y no quitarles el ojo de encima. Llamó a las pequeñas que para su suerte estaban correteando solo a un par de metros de él. Chika y You llegaron al instante, pero Kanan se acercó tímidamente, con algo de duda.

–Es hora del protector solar. – Honoka se agachó a la altura de las niñas, You extendió sus pequeños brazos para que lo aplicara. – ...Ahora en la cara.

– Pap...Honoka-kun ¡Es mucho!

–Es lo suficiente ¿O quieres quemarte como yo? ¿recuerdas? cuando se me descascaró la piel...

You se quedó estática mientras sintió un escalofrío recorrer su columna al recordar como su papá se veía algo adolorido; la coloración de su piel en ese momento se asemejaba a una quemadura con agua caliente, aunque para ser justos ella se entretuvo bastante sacándole la piel muerta. La idea de que le pasara a ella no parecía tan agradable. Aprovechando que no dijo nada, Honoka terminó de aplicarle la loción. Con Chika no tuvo mayor dificultad, era bastante más tranquila que la inquieta de su hija, cuando llegó el turno de Kanan que aún mantenía su distancia.

–¡Apúrate Nishikino-chan! Mi papi no muerde. – You no había notado que por primera vez después del incidente había dejado de llamar a su papá por su nombre, Honoka sonrió tontamente al darse cuenta. La nombrada miró a You y a Honoka varias veces, confundida.

–Extiende tus manos. – la niña que aún no decía nada obedeció y Honoka puso en las palmas de sus manos el bloqueador solar. – Kanan-chan si hay algún lugar donde no llegues avísame y te ayudo ¿sí? – La niña asintió, más relajada y con una sonrisa, le agradó que considerara lo que ella quisiera. Él había notado su incomodidad, de alguna forma le recordó a Umi.

–¡Es mi turno! – gritó el joven adulto con ánimo mientras se esparcía descuidadamente la crema, como pensaba, la mejor forma de cuidarlas era participar. ¡Iba a jugar también! cuando ya se sentía listo sintió como You se agarraba de su pierna. – ¿Qué pasa?

La niña hizo un ademán con la mano para que se acercara, él se hincó y You aprovechó el momento para quitarle el bloqueador de las manos.

–¿Qué estas...?

Honoka no alcanzó a decir nada más cuando sintió algo frío sobre su espalda, soltó un grito poco masculino para la gracia de las tres niñas que comenzaron a reír.

–¿Quieres quemarte de nuevo? – dijo la niña por la mirada rencorosa del mayor que pronto cambió a una resignada. – Eso pensé.

Kanan miraba la interacción con curiosidad, ni en sus sueños más locos pensaría en contestarle de esa forma a alguno de sus padres... ¿Tal vez solo fue una broma? No había forma de que una persona que se viera tan joven tuviera una hija. Ambos tenían los ojos azules, podría que fuera su hermano mayor o un pariente.

–¡Al agua! – el hombre dio un alarido bastante infantil mientras corría hacía en dirección hacia el atrayente mar, se detuvo cuando sintió frío en los pies, miró hacia atrás y vio a las niñas con un par de baldes palas y rastrillos de plástico, hablando de algo.

–Honoka-san. – llamó la niña de cabellos naranja con una radiante sonrisa. – ¿Podría ayudarnos a hacer un castillo de arena?

–¿No prefieren refrescarse primero? – preguntó el mayor apuntando en dirección a las olas. La pelinaranja negó con energía mientras esperaba su respuesta.

Honoka suspiró resignado ¿Cómo podría negarse a esos ojos rubíes...? ¿...tan expectantes? Desvió la mirada para luego asentir con energía–¡Claro que sí! Va a ser impresionante. – contestó con un puño alzado, el agua podría esperar un poco más.

Pasaron a hacer un castillo -que por cierto había quedado bastante rústico a pesar de todo el tiempo que invirtieron en él.- a hacer un agujero.

–Chika-chan, You-chan. ¡Ahora! – Kanan, que ya se había familiarizado lo suficiente con la familia Kousaka para que toda la timidez anterior se fuera, dio la señal para comenzar el plan.

–Papi... ¿puedes venir un poquito? – Honoka que estaba perdido en sus pensamientos se volteó extrañado al escuchar aquella palabra que tanto había esperado oír. Todo el día su hija había estado mostrando su descontento con él a través de comentarios -que él consideraba- eran bastante fríos ¿lo habría perdonado ya?

La niña alzó sus brazos como siempre, y él la cargó. –¿Podemos enterrarte vivo? – Habló bajito para que solo él pudiera oír.

Honoka asintió notando que no quería que la escucharan.

–Tienes que fingir que te caes ¿sí? No te preocupes, no voy a dejar que te lastimen. –You se había metido tanto en el juego que realmente pensaba que le iba a pasar algo. Se enterneció al notar lo preocupada que estaba, pero tenía que aclararlo, no quería que hubiera algún malentendido.

–You-chan... ¿Sabes? Esto es tan fácil como dormir – le intentó explicar, pero ella puso una cara conflictuada. – Ya me han enterrado varias veces antes, tengo experiencia. Nada me va a pasar así que tú tranquila. – La niña asintió aliviada y dio la señal, se puso una manito en la frente mientras decía "you-soro"

Honoka comenzó a caminar en dirección al agujero fingiendo que no sabía nada. Chika y Kanan alzaron un pulgar a You que estaba siendo cargada por su padre comenzó a hacerle cosquillas una vez que llegó a la posición designada.

El hombre fingió una dramática caída al suelo justo en la posición acordada y lentamente comenzaron a llenarlo con arena. El hombre aprovechó la situación pensar en sus conflictos internos.

El día transcurrió rápidamente, Chika, You y Kanan no se veían para nada cansadas, Incluso habían aparecido más niños a jugar con ellas. La pequeña de cabellos azules se acercó a Honoka que estaba comiendo un pan debajo del quitasol.

–¿Tienes hambre? – la niña negó con la cabeza mientras para luego sentarse cerca de él.

–Chika-chan y You-chan se llevan muy bien...– murmuró mirando al frente. – Tengo un poco de sed y prefiero estar un ratito en la sombra. – el de cabellos anaranjados sacó de un bolso varías botellas.

–¿Cuál prefieres?

–El de fresa por favor. – bebió un poco para centrar la vista en algún punto frente a ella.

–¿No quieres seguir jugando? – Kanan parecía un poco triste. – No me digas que te están dejando de lado... Seguro no fue apropósito, espera un poco, voy y-

–¡No! No es eso. – La niña se exaltó y agarró al mayor del brazo. – Es que yo no sé nadar... pero quiero ir allá. – dijo apuntando la orilla del mar tímidamente.– Tengo miedo.

–¡Oh! Es eso... ¡No te va a pasar nada! Yo te cuido. – dijo animado por que alguien más quisiera meterse al agua. –Si quieres puedo enseñarte a nadar, You-chan aprendió hace poco – el orgullo en su voz era evidente.

–¿En serio? ¿Cuántos años tiene?

–Sí, es muy buena. ¿No te lo dijo ella? Va a cumplir seis...– contestó quedamente mientras miraba a un punto indefinido. Después de unos segundos se golpeó las mejillas dos veces – ¡Vamos a invitarlas!

Después de un rato y un altercado de You con una joven que también parecía interesada en las clases de nado, decidieron que era hora de volver... Honoka estaba tan cansado que cuando llegó a casa de su amiga se adueñó del sillón y se quedó dormido, las niñas fueron a la habitación de Chika a tomar una siesta. Agradecía que Rin le hubiera dado unas llaves por si llegaban antes que ellos.

La vibración de su celular lo despertó. Sin abrir los ojos tanteó el sofá en busca del aparato, solo le dio al icono del teléfono verde, y lo deslizó sin verificar quien era.

–¿Diga? Oh Fuka-chan... No, estoy de vacaciones, pero se lo puedo encargar a Hide-kun, lo dejé a él a cargo.–Honoka se sentó en el sillón mientras se restregaba un ojo. – ¿Yo? ¿Para cuándo...? ¿¡Tan pronto!? ¿Y se puede saber quién solicitó eso? – Su voz perdió cualquier señal de somnolencia al escuchar lo que decía su amiga – Sospechoso... ¿de verdad es tan necesario que sea yo? Quiero hablar con el cliente, dame su número... No, es que se lo prometí, sí, lo siento. Te llamo después para informarte lo que haremos, sí, no te preocupes.

Colgó la llamada y se llevó una mano a la sien.

Hola, lamento la tardanza! la verdad es que este cap iba a ser más largo pero lo dividí. Con respecto a la edad de Honoka, solo les diré que es el más joven de la generación de muse xd con 23 años