Capítulo 8: Necesita dinero ¡La búsqueda de trabajo de Jack!
Allen dio un silbido llamando la atención de todos los jugadores mientras Jack seguía burlándose de Vlady moviendo el balón entre sus brazos para que no lo cogiera. El equipo se reunió alrededor de su capitán mientras este les daba la enhorabuena por un trabajo bien hecho. El equipo entero fue a los vestuarios para cambiarse y esperaron fuera hasta que todos estuvieron listos.
- Muy bien, chicos, ya que lo habéis hecho tan bien, os invito a algo. – sonrió Jack ganándose el vitoreo de sus compañeros.
- Le encanta ser el centro de atención. – rio Allen.
- Más bien el centro de la admiración. – se quejó Vlady. – Ponle un grupito de admiradores alrededor y será más feliz que una perdiz.
Ambos chicos suspiraron mirando como Jack se reía rodeado de sus compañeros más jóvenes coreando su nombre. Llegaron a la tienda de helados y Jack dejó que los jugadores pidiesen todo lo que querían, como muchas otras veces había hecho. Aprovechó para mandar un par de mensajes a Sylvia pero sabía que la chica estaba ocupada con el periódico y probablemente no le contestaría hasta más tarde. Eric sirvió varios helados y Jack le pasó la tarjeta de crédito. La máquina hizo un pitido y Eric se sonrojó.
- Esto… Jack… - se acercó a él y le susurró al oído. – Aquí dice que no tienes dinero suficiente.
- ¿Qué? Eso no puede ser, me dieron la paga la semana pasada.
- Quizás sea un problema electrónico. – le sonrió. – No te preocupes, os invito.
Jack asintió mirando a su tarjeta con una mezcla de confusión y disgusto. Nada más llegar a casa, comprobó rápidamente sus ahorros y observó cómo no le quedaba ni un una sola moneda. En un ataque de pánico, abrió la puerta de Clara de un portazo, asustando a la chica que estaba mirando unos planos del club.
- ¡Clara necesito tu ayuda! ¡Estoy arruinado!
- ¿No te habían dado la paga la semana pasada?
- Sí, pero la he gastado toda.
- ¿Cómo has podido hacer eso?
- Tengo que mantener mi imagen de veterano admirado por sus aprendices. – sollozó de forma dramática. – Además hay demasiadas cosas chulas en ese internet que me enseñaste.
- El año pasado también comprabas un montón de cosas y nunca te faltaba dinero.
- Ya… bueno… tenía algo de ayuda. – "No le digas lo del Rexlum cajero, no le digas lo del Rexlum cajero".
- En ese caso, me temo que solo hay una solución.
Bibiana miraba con la ceja levantada a la misma vez que Elyon y Keyla tenían una expresión de confusión máxima. Sylvia simplemente se echó a reír incapaz de controlar las carcajadas a la vez que Clara le echaba una dura mirada. Jack pensó en que su suerte no podía tornarse peor.
- Lo siento, lo siento. – trató de decir Sylvia entre carcajadas. – Es que es demasiado gracioso.
- Yo lo veo bastante responsable. – le cortó Bibiana. – Tener un trabajo te ayudará a ser más responsable.
- Además puedes conocer a mucha gente. – le animó Elyon.
- Y trabajando en la tienda de helados de Eric podrás ver a Sylvia todavía más. – rio Keyla.
- Esos es verdad preciosa. – Jack guiñó un ojo. – Tu amor verdadero sirviéndote tu dulce favorito. Es un sueño para ti.
- Más bien una pesadilla. – murmulló la chica.
Después de decidir que necesitaba un trabajo para soportar su nivel de vida, Jack y Clara habían hecho una búsqueda exhaustiva por la zona. En cuanto Eric había escuchado de la búsqueda de trabajo de Jack, le había ofrecido un puesto de trabajo ya que cada vez la tienda tenía más clientela. En cuanto las chicas se habían enterado, Sylvia había insistido en ir, en gran parte para apoyar a Jack aunque lo ocultase con chistes y mofas. El chico tomó nota del pedido dispuesto a hacer su primer pedido. Sirvió dos batidos y tres helados a cada una. Sylvia arrugó la nariz cuando vio que en su helado habían puesto "preciosa" con los toppings mal puestos. Clara y Keyla también miraron extrañadas como sus helados estaban hechos de forma desordenada. La situación no mejoro cuando Bibiana y Elyon empezaron a atragantarse con sus batidos.
- Jack creo que has confundido el azúcar con la sal. – respondió Elyon.
- Mitad de mi helado está fuera de la tarrina. – comentó Keyla.
Jack se disculpó varias veces un tanto avergonzado pensando que serían los errores de la primera vez. Tras toda una tarde de errores, siguió pensando que quizás al día siguiente se le diera mejor. Después de dos días, decidió ahorrarle el momento a Eric y dejó el trabajo, irrumpiendo en la habitación de Clara de nuevo. Su hermana frunció el ceño y suspiró. Sin embargo, esta vez la ayuda vino de manos de Elyon. La señora Thompson conocía al dueño de una de las franquicias de pizzas de la ciudad, ya que muchas veces donaba al orfanato cuando era el cumpleaños de algún niño. Recomendado por la amable señora, Jack se vio en mitad de un caos de gente. A pesar de su desastre en la heladería, Jack había intentado probar en las cocinas. Después de casi quemar al encargado quedó muy claro que la cocina no era lo suyo. El dueño decidió entonces poner a Jack a cargo de las entregas. Pasó toda la tarde conduciendo de arriba abajo con una pequeña moto. Ya era casi de noche cuando el encargado le dio una dirección muy familiar como última entrega. Sylvia le abrió la puerta con el ceño fruncido.
- Más te vale que la pizza no esté fría. – le dijo mientras le dejaba pasar.
Martha se había marchado ya así que ambos se sentaron en la mesa del comedor cenando la pizza que Jack había traído.
- ¿Qué tal? ¿Lo has estropeado ya? – preguntó.
- Menuda fe tienes en mí. – se quejó Jack. – Lo cierto es que no ha ido mal pero… es un poco aburrido.
- No tendrías que hacer eso si disminuyeses tus gastos.
- ¡No puedo! Me he acostumbrado a un ritmo de vida demasiado alto.
- Bueno, en ese caso puedes tratar de buscar algún otro trabajo pero no creo que consigas muchos diferentes a los que has visto.
- Supongo que tienes razón. – mordió un trozo de pizza. - ¿Has tenido más sueños de la gata?
- No exactamente pero… algunas veces tengo unos sueños que se parecen, solo que no puedo ver a la gata con claridad.
- Quizás deberías dejar de ver películas ante de ir a dormir.
Sylvia le tiró un trozo de corteza de pizza a la cara mientras Jack se reía a carcajadas. El chico acabó marchándose corriendo de la casa de Sylvia bajo amenaza de quedar sepultado en cortezas de pizza después de haber dejado una mancha de tomate en su mejilla después de haberla besado.
Apenas había pasado una semana cuando Jack se sentó de forma pesada en su mesa haciendo que Vlady se girasen hacia él. Allen echó una mirada por encima de la revista de moda dónde aparecía un modelo famoso. Jack le arrancó la revista con el ceño fruncido.
- Tu amigo está en una etapa de crisis y tú mirando una revista. – se quejó.
- Lo siento Jack, estaba buscando un lugar para llevar a Elyon a una cita. – se sonrojó el chico.
- La gente enamorada me da alergia. – comentó Vlady.
- Todos aquí somos jóvenes enamorados. – dramatizo Jack.
- Sí, pero el amor de esos dos es tan empalagoso que me da caries.
- Bueno da igual estábamos hablando de mí. – le interrumpió. – Mi trabajo en la pizzería no es suficiente, he vuelto a quedarme sin dinero.
- Sigo pensando que sería más sencillo si gastases menos. – matizó Allen.
- Demasiado complicado. – gruñó. – Necesito buscar otro trabajo o una que me haga ganar mucho más.
Vlady y Allen se miraron con desesperación comprendiendo que Jack no les escucharía a ninguno de los dos, así que Allen siguió con su revista y Vlady a hacer monigotes en su libreta. Jack estuvo refunfuñando todo el día hasta que se marchó de nuevo al trabajo. Tenía que admitir que no era tan solo el hecho de que le pagasen poco, lo cierto es que todavía le quedaba dinero, pero el trabajo era terriblemente aburrido. Él era un chico inquieto y no le gustaba hacer todo el rato lo mismo. Recogió el siguiente pedido y se dirigió con la moto hacia uno de los estudios de la ciudad. El guardia le abrió la puerta pero no le acompañó. En apenas unos minutos, Jack se había perdido completamente. Empezó a caminar por el edificio buscando el estudio de fotografía que había encargado las pizzas hasta que se chocó con alguien. Las cajas salieron volando pero Jack fue lo suficiente rápido como para coger casi todas. La última fue atrapada por la misma persona con la que se había choca.
- ¿Te encuentras bien? – Jack asintió y aceptó la mano que le tendía.
Levantó la mirada y descubrió frente a él a un chico de su misma edad vestido con un traje negro y camisa blanca bastante elegantes. Tenía el pelo un poco largo de color castaño cenizo y unos potentes ojos azules oscuros. Jack tenía que admitirlo, el chico era guapo, pero además su cara le era muy familiar.
- Lo siento, no estaba mirando por donde iba. – le dijo el chico muy amable. – Esta debe de ser la comida que ha pedido el fotógrafo ¿ibas hacia el estudio?
- Lo cierto es que me he perdido. – admitió.
- En ese caso ven conmigo, soy Demi por cierto.
- Jack.
Siguiendo a Demi, llegaron al estudio donde había una multitud de maquilladores y fotógrafos deambulando por ahí. Demi le ofreció un asiento a Jack y le pidió que esperase ahí para darle el dinero. En mitad de la sala había un croma donde Demi se colocó y empezó a posar siguiendo las indicaciones del fotógrafo. Fue entonces cuando Jack se dio cuenta de qué conocía a Demi. Era el mismo modelo que estaba en la portada de la revista que Allen tenía aquella mañana.
- No, no, no. – gruñó el fotógrafo. – Esto no está saliendo bien.
- ¿Ocurre algo? – preguntó Demi un tanto preocupado.
- No, Demi tú estás perfecto pero a la foto le falta algo… algo… algo… - el hombre empezó a mirar por la sala hasta que su mirada se fijó en Jack quien estaba mirando distraído la habitación. - ¡Tú! ¡Eh, tú! El modelo novato vestido de pizzero.
- ¿Modelo? – se extrañó Jack. - ¿Novato?
- Venga vamos. – el fotógrafo agarró a Jack del brazo y lo colocó al lado de Demi. – Muy bien, ahora quiero ver algunas poses.
- ¿Poses? – Jack se giró extrañado hacia Demi. – No entiendo que está pasando. – un flash salió de la cámara.
- Muy bien, así es.
- Creo que quiere incluirte en la sesión. – sonrió Demi mientras otros flash salía.
- ¿Por qué? – el chico se encogió de hombros y le dio una palmada en la espalda como consuelo al mismo tiempo que la cámara sacaba otra foto.
- Así es, la escena está mucho mejor. El pobre amigo con trabajo parcial le pide consejo amoroso al fantástico y exitoso Demi.
- ¡Oye que tengo novia! – el fotógrafo siguió ignorando a Jack y se acercó mucho a él.
- Lo cierto es que tiene una buena mirada. – comentó el hombre. – Quizás puedas hacerte cargo de la sesión del jueves ya que Demi no puede hacerla.
- ¿Eh? Pero yo…
- ¿Cómo decías que te llamabas?
- Jack Turner pero eso no es lo que…
- No lo había oído nunca. – el fotógrafo se giró hacia Demi. - ¿le recomiendas?
- Por supuesto. – sonrió a Jack guiñándole un ojo.
El fotógrafo asintió y se alejó dejando a ambos chicos solos. Jack se rascó la cabeza todavía sin saber muy bien qué demonios había ocurrido. Demi se rio y le invitó a comer algo de pizza con él pero Jack insistió en que tenía que volver a su trabajo.
- Bueno si quieres rechazar la oferta puedo decírselo al fotógrafo pero puede ser un buen comienzo para ti.
Jack le dirigió de nuevo una mirada extrañada haciendo que Demi se atragantase con un trozo de pizza. El chico pasó entonces a explicarle como la sesión que acababan de hacer iba a aparecer en una revista. Probablemente mucha gente se preguntaría quien era el joven modelo que aparecía con él. Demi le dijo que entendía si prefería mantenerse alejado del trabajo pero este le aseguro que si aprovechaba esta oportunidad podría empezar con buen pie. Demi incluso le dio el teléfono de su manager para que hablase con él sobre la sesión de fotos del jueves. Jack observó el número mientras volvía con su moto pensando en todo lo que había ocurrido, sintiendo que una gran oportunidad acababa de abrirse ante él. Cuando llego a casa y lo comentó con Clara esta se quedó mirándole con incredulidad y le golpeó con una almohada en la cabeza. Esto hizo que en unas horas Jack llamase a Demi para aceptar la sesión del jueves y dejar su trabajo en la pizzería. Incluso si lo de modelo no salía bien, la pizzería era demasiado aburrida para él.
Sylvia masticó su merienda con furia con el entrecejo todavía fruncido. Había estado así toda la mañana y Clara y Elyon empezaban a pensar que el ceño fuese a quedarse atascado.
- Así que… Jack va a ser modelo. – comentó Keyla.
- Eso parece, tiene la sesión esta tarde. – Clara notó como Sylvia apretaba los dientes.
- Lo cierto es que es un trabajo que le pega. – Elyon observó cómo Sylvia cerraba los puños.
- Todo trabajo viene bien para tomar responsabilidades. – añadió Bibiana mientras Sylvia fruncía más el ceño.
- ¡Ya basta! – Bibiana le hizo una señal para que no gritara en la biblioteca. – Me niego a salir con un modelo, son todos unos superficiales sin cerebro que solo se preocupan su apariencia.
- Sabes que eso es solo un tópico ¿verdad? – rio Keyla.
- Me da igual. – gruñó Sylvia. - ¿Sabéis lo que voy a tener que aguantar desde ahora? Seguro que se le sube a la cabeza y tendré que soportar todas sus idioteces.
- Sabía que tenía que ser algo así. – murmulló Clara.
- ¿Por qué no vamos después del colegio a ver el estudio? – propuso Elyon. – Para dar nuestro apoyo.
Las chicas asintieron con entusiasmo pero Sylvia tan solo gruño. Unas horas más tarde el guardia les abrió la puerta tras ver que Clara era la hermana de Jack. Al igual que le había ocurrido al chico, acabaron completamente perdidas.
- Doggy saca la brújula. – le dijo Sylvia.
- La brújula no funciona así dodi. – se quejó el perro.
- Vaya vosotras debéis ser las amigas de Jack. – Doggy se escondió rápidamente en el bolso de Elyon cuando un chico se acercó. – Soy Demi, como he terminado antes, me dirigía a la sesión para ver qué tal ha ido.
Todas le saludaron con entusiasmo, sobre todo Elyon y Keyla que habían visto varias revistas del chico. Demi sonrió con especial dedicación a Sylvia quien tan solo le respondió con un gesto, inmune a la sonrisa impecable del chico. Este les llevó hacia la sesión que ya había terminado. Jack sonreía de oreja a oreja, sobre todo al ver a sus amigas. Todavía vestido con la ropa que había usado en la sesión, abrazó a Sylvia y le dio un beso en la mejilla ganándose un puñetazo de la chica.
- Ay. – se quejó el chico. – Deberías ser más cariñosa conmigo, al fin y al cabo sales con un modelo guapísimo. – sonrió.
- Os lo dije. – gruñó Sylvia.
- Vaya así que esta es tu novia. – Demi sonrió a Jack. – Sabes elegir bien.
- El próximo que haga un comentario como si fuese un objeto de decoración se queda sin dientes.
Tras hablar un rato y comprobar que la sesión había salido bien, Demi se despidió de ellos con su manager, que ahora también era el de Jack. Apenas había salido del lugar de la sesión cuando el suelo empezó a temblar. El techo del edificio se rompió y un Orbisodi maniquí apareció con unos cuernos en la cabeza. Aries apareció en la cabeza del monstruo sonriendo de oreja a oreja.
- Vaya mira quien está aquí. – dijo la chica. – Tengo que admitir que tan solo venía a molestar a unos chicos guapos pero ya que estoy aquí haré que me digáis donde está el Ofiuco.
- No puedes tratar a la gente como si fuesen tus juguetes. – le dijo Elyon enfadada.
- ¿Y quién dice que no puedo? – gruñó Aries. – Estoy harta de ti niñata.
Aries saltó bajándose del Orbisodi haciendo que este se adelantase a una gran velocidad dispuesto a golpear a Elyon. Jack se puso delante de ella levantando un escudo que detuvo el puñetazo pero este empezó a resquebrajarse pronto. Las chicas no dudaron en aprovechar la ocasión.
"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"
"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"
"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"
"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"
"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"
"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"
Jack se llevó a Keyla de allí mientras Moon y Sun saltaban para golpear al monstruo que detuvo sus ataques levantando los antebrazos. Planet saltó desde arriba tratando de golpearle con una potente patada pero el maniquí se echó hacia atrás con rapidez. Cuando el pie del maniquí se posó en el suelo, Star apareció golpeándole haciendo que cayera. No tuvo tiempo se celebrarlo ya que Aries apareció a su lado golpeándola en un costado.
- Estoy harta de ti. – gruñó. – No solo tienes a ese chico tan mono al lado sino que además me das sermones.
- No pienso dejar que hagas con la gente lo que quieras. – Star se puso en posición de ataque.
Aries se rio con fuerza mientras las demás intentaban parar al Orbisodi como podían. La villana arremetió con fuerza contra Star quien intentaba detener sus golpes. La chica pudo bloquear gran parte pero los golpes de Aries eran muy fuertes y la echaban hacia atrás. La mujer sonrió cuando consiguió golpearle con una patada en el estómago. Star cayó y Aries estuvo a punto de golpearla de nuevo cuando se apartó para esquivar un golpe de Moon. La chica ayudó a Star a levantarse mientras Sun golpeaba al maniquí en los brazos y Planet lo hacía en la cabeza haciéndole caer hacia atrás tal y como Sun había planeado. Las cuatro se reunieron.
"Que nuestra unión restaure la perturbación del orden… ¡Pretty Cure Cosmic Bond!"
- La próxima vez no lo tendréis tan fácil. – gruñó Aries mientras desaparecía.
Jack y Keyla le esperaban en la entrada un poco preocupados pero respiraron con alivio al verlas. Las chicas empezaron a encaminarse a casa mientras Jack y Sylvia se quedaban un poco atrás.
- Bueno parece que al final se han solucionado tus problemas financieros.
- Sí, además ahora tendré mucha más gente admirándome. – empezó a reír a carcajadas.
- Sabía que esto no iba a ser algo bueno.
