Después que Honoka terminó con la llamada al número que Fuka le dio, una ola de frustración que hacía mucho no sentía se instaló en su sistema, tensándole el cuello y otras partes del cuerpo que ignoró descaradamente. Se sentía de nuevo como un chiquillo de diez años, sin jurisdicción para hacer lo que quisiese, no había nada que hacer, el dinero siempre mueve montañas.
Fue a mojarse la cara al baño y practicó su sonrisa en el espejo por unos cinco minutos que le parecieron segundos. Escuchó unas pequeñas pisadas bajando las escaleras junto a risas infantiles y la práctica le pareció tonta al verse sonriendo genuinamente después de escuchar la alegre voz de su hija.
Salió del baño y casi es atropellado por las tres niñas, que han decidido que en su juego él era el villano. Honoka aceptó su rol e improvisó algunas líneas.
Sorprendido de que Kanan aceptara su compañía tan pronto, la trató como sin distinción para que no se sintiera incomoda. Si en algo se diferenciaba de Umi en lo que llevaba del día, era tal vez la facilidad con la que se adaptó al ambiente.
Una sonrisa amarga salió de sus labios al sorprenderse pensando en ella por segunda vez en el día. Extrañaba lo que solía ser su amistad antes de que todo se arruinara, y con pesar aceptaba que no era algo que recuperaría después de ese drama tan raro que había sido su adolescencia.
–Honoka-kun, tenemos hambre. – Su hija le llamó por su nombre nuevamente golpeando su estómago un par de veces, era probable que hubiera olvidado el motivo de su enojo. Ya no quedaba nada del tono demandante que había usado con él durante el día.
–Sí tío, queremos dulces. – secundó Chika después de que You le pidiera ayuda con la mirada. Kanan solo se encogió de hombros, ella solo quería comer. No importaba que fuera. – De ser posible de mandarina. – Añadió tímidamente.
Él fingió pensar un momento antes de dar su resolución. –Entonces vayamos a comprar ingredientes, pero prometan que me van ayudar a prepáralos.
Las niñas asintieron con ánimo ante la idea de comer golosinas. Honoka se mantuvo hablando con ellas para evitar pensar tonterías, inconscientemente compró ingredientes para hacer manjus.
Cuando se dio cuenta, tuvo el impulso de ir a cambiarlos, pero al final no lo hizo. Chika le miraba de vez en cuando y solo dejó de hacerlo cuando compró las mandarinas prometidas.
"A Kotori le gustan los manjus de matcha, o al menos así era antes... ¿Y si hago que You pruebe uno?"
Decidió comprar varios ingredientes para la preparación de la pasta. Incluso compró las judías rojas que tanto le disgustaban. Dejaron la cocina irreconocible, Honoka miró con cansancio el desastre, tendría que ponerse a limpiar antes de que llegaran los dueños de casa.
Las niñas se acercaron como moscas a la luz una vez que comenzó a salir un aroma dulce desde la cocina, cuando probaron los dulces se sintió satisfecho al escuchar la aprobación de las pequeñas. Y para su tranquilidad, su hija no parecía especialmente encantada con el manju de matcha, solo lo encontró "bueno".
En el fondo esperaba que esto compensara aunque sea un poco su próxima ausencia, ahora no podría cumplir su promesa con You, esperaba que no lo recordara.
Escuchó la puerta abrirse y saludó a Rin y a Hanayo con el entusiasmo que siempre había tenido. Algo parecía andar mal con su fachada cuando notó que su amiga lo miraba con los ojos entrecerrados tratando de buscar algo en él, casi podía imaginar sobre qué era.
No le gustó eso, pero fingió que no pasaba nada.
– ¿Podemos hablar? –para su sorpresa ella fue quien habló primero. Miró a su amigo castaño y asintió preparándose para "Caminata de reflexión" de su amiga, que siempre resultaba en carreras espartanas para terminar una conversación significativamente menos tensa de lo que debiera en la playa.
Era la oportunidad perfecta para pedirle otro favor de los de siempre.
.
.
.
– ¡Kanan-chan! – llamó Chika con entusiasmo a su amiga que estaba dibujando tranquilamente en un papel. – ¡You-chan dibujó un barco igual al tuyo!
La mayor levantó la mirada y vio un barco con un trazo torpe pintado descuidadamente, pero con detalles extrañamente específicos. Miró su propio dibujo, un trapecio isósceles perfectamente simétrico con una chimenea y ventanas, no era malo, pero después de ver el trabajo de su nueva amiga sentía que le faltaba algo.
– ¿Ves? ¡Son iguales! – ante el entusiasmo de Chika no pudo negar la afirmación. La única similitud que veía era que ambos eran barcos.
– ¡Chika-chan! – You reclamó avergonzada por la comparación, tomando con rapidez el dibujo de su mano y escondiéndolo tras su espalda.
–Es muy bonito. – Se apresuró a decir Kanan. – ¿Has visto alguna vez un barco de cerca? Yo olvidé dibujar esas cosas… ¿Cómo se llamaban?
– ¿Qué cosa? ¿You-chan, me prestas un poco tu dibujo?
Dudó un poco, antes de acceder. Ella no era del tipo que usualmente dudara de lo que hacía, pero ver lo uniformemente pintado que estaba el barco de Kanan la hizo sentir insegura.
–Mira, aquí, esa punta ¿Cómo se llamaba? No recuerdo.
–Oh, esa es la proa. – Olvidando su lucha anterior, comenzó a explicar su dibujo, apuntando al otro extremo– esa es la popa. La forma puede variar un poquito dependiendo del barco. El de Honoka-kun es así, planita.
– ¿Honoka-san tiene un barco?
Chika lado asintió vigorosamente, por otro lado los ojos de You brillaron de orgullo. – ¡Ahora está de vacaciones! La próxima semana dijo que íbamos a ir a un acuario. Vamos a pasar un montón de tiempo juntos. – el ánimo de su amiga de ojos azules se le contagió y terminó riendo con ella. – ¿Quieren venir?
– ¿Estás segura? ¿Y si estorbamos? No puedes pasar mucho tiempo con él después de todo…– la respuesta de la niña ojos rojizos, preocupó a Kanan.
– ¿No puede verlo? ¿Tu hermano mayor no vive contigo?
La castaña grisácea frunció el ceño. –Honoka-kun no es mi hermano. Es mi papá.
– ¿De verdad? – su lengua le traicionó, reflejando su duda. Él no parecía un papá. Era diferente al de Chika o al suyo. No usaba traje ni tenía ninguna arruga en su frente y definitivamente no le habló severamente a You en ningún momento, no corrigió sus modales ni ninguna cosa que hacían los padres ¡Incluso jugó con ellas! Sin mencionar que se veía un poquito débil en comparación al suyo – ¿En serio? Es difícil de creer… parece de esos hermanos de secundaria y-
Tal vez presionó demasiado, se dio cuenta de su error cuando Chika negó con la cabeza, entes de tapar su boca, para que dejara de hablar.
– ¡Es mi papá! Es un poco d-delgado pero… e-es papá. Mío. El único papá que... uh
Kanan comenzó a desesperarse cuando vio que comenzó a solar unas lágrimas.
–Ay no. No, no, no… ¡Perdón! No fue mi intención. – miró con ansiedad a Chika, quien fue fácilmente influenciada por el ambiente, sin darse cuenta ya estaba sollozando.
Hanayo se encaminó con calma a la habitación de Chika para a verificar como estaban, en medida que subía las escaleras comenzó a pensar que se habían quedado dormidas por la hora. Abrió la puerta de la habitación de su pequeña mandarina al no recibir respuesta después de llamar, solo para encontrar a tres niñas llorando desconsoladamente.
De verdad disculpen por la inactividad, ninguna excusa justifica esa falta de compromiso.
Muchas gracias por todo el apoyo, tal vez no actualice muy seguido, pero definitivamente no será como el año pasado es un alivio que haya acabado
