Capítulo 9: ¿Quién eres tú? El cambio de personalidad de Elyon

El castillo de las Puertas del Destino eran normalmente un lugar lleno de calma y tranquilidad que en esos momentos se veía interrumpida por los gritos de Virgo.

- ¡Pero yo quiero ver a Skade! – lloriqueó frente a Gemini en la puerta.

- La señora Skade debe descansar. Si quieres verla, deberías recoger energía tal y como hace Scorpio. – replicó Gemini empezando a perder la paciencia.

- Pero yo quiero… - Virgo se calló al ver como Gemini se giraba para mirarla de forma amenazadora.

- No te preocupes Gemini, yo entretendré a Virgo. – dijo de repente una voz.

- Aquarius. – reconoció el hombre. – No sabía que habías despertado.

- Es imposible dormir con todo este griterío. Pero no te preocupes porque la gran Aquarius te ayudará sin ningún problema. – rio la mujer.

Gemini asintió y se marchó dejando a Virgo y Aquarius juntas. La villana era una mujer bastante alta de ojos azul oscuro profundo. Su pelo era de una azul brillante sujetado justo en la parte de arriba de su cabeza con un coletero de conchas. De este salían dos mechones de agua que se curvaban hasta caer como dos coletas. En sus hombros llevaba un chal corto de seda azul transparente. Vestía un top azul brillante con purpurina sin manga que se unía a su falda con una tela transparente azul que dejaba ver su ombligo. La espalda estaba descubierta donde se veía un medallón con su símbolo. Su falda era muy larga y hecha de distintas capas de tonos azules hasta llegar al blanco, como si fuese una ola. Sus zapatos no se veían pero llevaba unos tacones hechos de un cristal azul. Sus labios estaban pintado de un rojo fuerte y llevaba unos pendientes con unas perlas de hielo.

- Muy bien Virgo qué tal si… ¿persigues este pajarito tan bonito? – Aquarius formó un pájaro de hielo que se echó a volar mientras Virgo lo perseguía. La sonrisa de Aquarius se borró en cuanto se marchó. – Desde luego no sé en qué pensaba Skade cuando reclutó a Virgo. Pero bueno ahora es hora de lidiar con esas Pretty Cure de las que me ha hablado Aries.

Paseando por los pasillos de las Puertas del Destino empezó a buscar algo concreto. Finalmente llegó a la habitación que estaba buscando, llena de un montón de trastos a primera vista rotos.

- Veremos, Capricorn siempre tiene algún invento interesante. – sonrió. – Cogeré alguno para derrotar a las Pretty Cure y me llevaré todo el mérito antes de que despierte.

Sus ojos se fijaron entonces en una especie de pulsera dorada con varias gemas brillantes. Observó que había un pequeño manual al lado pero tirándolo hacia atrás decidió ignorarlo para llevarle la pulsera.

Como todas las mañanas, Elyon salió del orfanato despidiéndose de los niños y llevando a Doggy dormido en su mochila. Mientras caminaba por la carretera algo brillante cayó del cielo dándole justo en la cabeza. Elyon se rascó la cabeza por el golpe y miró confundida alrededor sin ver a nadie hasta que se fijó en una pulsera brillante. La chica sonrió al ver lo bonita que era y se la puso en la muñeca.

Keyla llegó a la clase un tanto cansada y dejó su mochila esperando que la voz de Elyon le preguntase qué tal estaba. Levantó la cabeza de su pupitre y se giró cuando su amiga no preguntó cómo todas las mañanas. Elyon se encontraba durmiendo y roncando con la boca abierta con las piernas sobre las mesa de una forma poco usual en ella.

- Esto… Elyon ¿estás despierta?

- ¡Qué! – la chica se levantó y le dirigió una mirada de fastidio. - ¿Para qué demonios me levantas? Déjame dormir de una vez pesada.

- ¿Elyon?

- ¿Quieres que te escriba mi nombre en la frente de un puñetazo? – le contestó de forma borde.

La chica se quedó mirando a Elyon con la boca tan abierta que hubiese batido varios records Guinness. Trató de entablar conversación varias veces con el mismo resultado mientras Elyon le gruñía contestaciones bordes y sarcásticas. Cuando le preguntó porque estaba actuando tan extraño la única respuesta que consiguió fue que su cara era más rara todavía. Cuando el timbre sonó mostrando el descanso, Keyla pensó que probablemente era el sonido más hermoso que había oído. Agarrando a Elyon de la mano a pesar de las protestas de esta la llevó hacia la biblioteca donde encontró a Bibiana ordenando los libros.

- Bibiana tenemos un problema. – le dijo.

- ¿Qué ocurre? – preguntó extrañada.

- Elyon se ha vuelto una gamberra. – exclamó.

Unos minutos más tarde, Clara y Sylvia se sentaron en una mesa aparte dónde Keyla discutía con Elyon. Escuchando a su amiga soltar improperios y amenazas hizo que Clara frunciese el ceño mientras miraba con preocupación a Bibiana. Sylvia se quedó mirando a Elyon y de repente estalló en carcajadas incapaz de contenerse.

- ¡Sylvia! – le gritaron las demás.

- Lo siento es demasiado gracioso mírala.

- Tu careto sí que es gracioso. – le contestó Elyon gruñendo.

- ¡Veis! Es súper divertido. – contestó sin poder parar de reír.

- Será mejor ignorarlas dodi. – dijo Doggy a lo que las demás asintieron dejando a Sylvia riéndose. – Creo que tiene que ver con la pulsera que tiene en la muñeca dodi. Pero hemos intentado quitársela y no podemos dodi.

- Quizás podamos pedirle ayuda a Jack. – propuso Clara.

Keyla suspiró con desesperación teniendo que lidiar con la nueva personalidad de Elyon toda una mañana. Durante todo ese tiempo tuvo que estar todo el rato pendiente de su amiga para que no se metiera en muchos líos con sus bravuconerías. Tras lo que parecía la mañana más larga de su vida finalmente el timbre marcando el final de la jornada escolar. Keyla arrastró de nuevo a Elyon sin hacer caso a las protestas de estas hacia la puerta de la sección masculina. Clara ya esperaba allí con Sylvia, Jack y Vlady además de otra persona. Allen sonrió al ver a Elyon y Keyla maldijo por lo bajo.

- ¡Elyon! – el chico se acercó con una sonrisa en los labios. - ¿Qué tal estás?

- Bien hasta que has preguntado. – le soltó la chica con el ceño fruncido.

- ¿Eh? ¿Por qué dices eso? ¿Te encuentras bien? ¿Te duele la cabeza? – Allen se puso a comprobarle la temperatura muy alterado. – Si hay algo que pueda hacer por favor dímelo.

- Por favor que cursi eres. – replicó Elyon apartándose de él. – Escucha princeso…

- Elyon se encuentra fatal. – interrumpió Clara mientras Sylvia y Vlady se reían a carcajadas sin poder aguantarlo. – Nosotras la llevaremos al orfanato, no te preocupes Allen.

El chico las miró un poco dudoso pero asintiendo se marchó no sin lanzarle una mirada de preocupación a Elyon. Jack la miró con incredulidad e intentó acercarse a Elyon para ver la pulsera más de cerca. Sin embargo, Elyon lo apartó muy enfadada y empezó a gritarles diciendo que estaba harta que la llevasen a un lado a otro y que eran todas unas pelmazas. La chica salió corriendo mientras las demás le seguían. Llego hasta el parque dónde consiguió perderlas de vista hasta que se encontró con una extraña mujer frente a ella.

- Vaya así que eres tú la Pretty Cure que tenía la pulsera. – dijo Aquarius. – Pensaba que sería algún artefacto poderoso pero tan solo se trata de una estupidez, así que tendré que hacerlo a la vieja usanza. – levantó la mano dibujando su símbolo. - ¡Levántate Orbisodi!

El suelo empezó a temblar haciendo que las tuberías de agua saliesen del suelo con un estruendo. Estas se juntaron adquiriendo una cresta de espinas de hielo formando un dragón chino con una especie de pequeñas coletas de agua y la marca de Aquarius en la frente. Las chicas alcanzaron a Elyon justo en ese momento cuando el dragón se abalanzó contra ellas. Bibiana apartó a Elyon mientras las demás saltaban y sacaban los espejos.

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

Sun y Planet saltaron a la vez hacia el monstruo que las esquivó volando hacia arriba. Sun maldijo por lo bajo al ver que el Orbisodi podía volar ya que eso iba a traerles problemas. Sin esperar ni un segundo, Star cogió carrerilla y pegó un gran salto hasta llegar al monstruo y golpearle en la cara con un puñetazo. Este no tuvo gran efecto ya que tan solo se echó hacia atrás un poco pero pronto se recuperó y golpeó con la cola a Star. Esta pudo frenar levantando un boquete en el suelo.

- Maldita sea porque soy tan debilucha. – se quejó la chica.

- No te preocupes por eso Star. – sonrió Moon. – Por cierto ya que nunca sueles querer pelear conmigo ¿qué te parece una pelea rápida?

- ¡Moon! – le llamó la atención. – Deja de pensar todo el rato en peleas.

- Pero es que Star nunca quiere pelear conmigo y su rapidez es genial para esquivar mis golpes. – se quejó.

- Chicas cuidado. – alertó Sun.

El dragón apareció entonces frente a ellas lanzando un potente aliento de hielo. Moon maldijo sabiendo que no le daría tiempo de apartarse cuando una mancha amarilla pasó por delante. Star se había colocado frente a ella recibiendo el aliento helado del monstruo directamente.

- ¡Star! – Sun la cogió a tiempo mientras Planet intentaba golpear al monstruo pero este volvía al cielo. - ¿Por qué demonios has hecho eso?

- Maldita sea sí que sois estúpidas. – se quejó la chica. – Puede que seáis unas pesadas pero seguís siendo mis amigas.

- Al fin y al cabo sigue siendo la misma. – rio Moon.

Las demás sonrieron mientras se levantaban. El brazo de Star estaba cubierto de hielo por el aliento del dragón. A Sun se le ocurrió entonces un plan. Planet y Sun juntaron las manos y cogiendo carrerilla, Star saltó sobre las manos, que le dieron impulso. Intentó alcanzar al monstruo pero este tan solo subió más alto. En ese momento Moon saltó de la misma forma y colocando sus manos de la misma forma impulsó a Star contra el monstruo. Con gran fuerza, esta golpeó con un fuerte puñetazo al monstruo dejándolo inconsciente y a la misma vez rompiendo la pulsera con el impacto. Las chicas se reunieron justo cuando el monstruo se estampó contra el suelo.

"Que nuestra unión restaure la perturbación del orden… ¡Pretty Cure Cosmic Bond!"

Aquarius desapareció haciendo un gesto como si no le importara. Cuando las chicas se destransformaron, Elyon sonreía de tal forma que no cabía duda que había vuelto a la normalidad.

- Vaya yo tenía la esperanza de alguna pelea. – suspiró Sylvia.

- Tú siempre pensando en lo mismo. – Bibiana empezó a tirarle de la mejilla.

- Bueno por lo menos no ha habido muchos incidentes. – dijo Clara.

- Eso díselo a Elyon. – comentó Keyla señalando a su amiga.

- ¿Elyon que te ocurre dodi?

- ¡Allen! – dijo entonces completamente en pánico. – No me puedo creer que le haya llamado cursi y princeso.

- No es que hayas dicho algo que no es cierto. – susurró Vlady.

- Seguro que Allen no lo ha tomado en serio.

- ¡Oh dios mío que voy a hacer! Seguro que quiere cortar conmigo ¿cómo voy a mirarle a la cara? Esto es una tragedia ¿qué hago? Quizás debería llamarle pero si lo hago quizás no quiera hablar conmigo y si…

El grupo observó durante un rato mientras Elyon soltaba un monólogo parecido a los de Sylvia mientras se alteraba sobre todas las posibilidades que podía haber. Tras unos minutos fueron incapaces de contener la risa haciendo que Elyon se enfadase pero al final ella también se unió a las carcajadas abrazando a sus amigas.

Próximo mes: Capítulo 10: La misteriosa chica de blanco ¡Un vacío en el corazón!