El mundo mágico y Harry Potter pertenecen a JK Rowling, quien permite que el mundo del fanfic sobre su creación se desarrolle, y esta historia a PadyandMoony, quien me permite traducirla.

Capítulo 8

Y el año termina

Después de que la conmoción inicial terminó, un pequeño pensamiento cruzó por la mente de Harry.

—Él te vio — Dijo preocupado.

—¿Qué? — Preguntó Severus sentado en la cama.

—Fue tu voz la que escuché abajo en la cámara, fuiste tú, Voldemort te vio, ¡Lo sabrá! Ya no puedes ser un espía.

Severus suspiró. Había esperado que Harry no pensara en eso. Él y Dumbledore ya habían decidido qué hacer.

—Puede que no me reconociera — Dijo, pero con la mirada escéptica del chico añadió—. Probablemente me vio. Albus y yo hablamos sobre eso, pero si en algún momento debo estar a su lado de nuevo, iré y sí él me pregunta diré que nunca sospeché que estuviera con Quirrell, que solo estaba tratando de detener a un mago codicioso y tratando de permanecer en buenos términos con Dumbledore. Solo podemos esperar que lo crea.

—No — Dijo Harry negando desesperadamente con su cabeza—. Es muy peligroso.

—Si el señor tenebroso algún día vuelve Harry, necesitaremos espías y yo estoy en la mejor posición para hacerlo, pero no quiero que te preocupes sobre eso. Cruzaremos ese puente cuando sea necesario.

Harry no se calmó con sus palabras. Dumbledore siempre había creído que tarde o temprano Voldemort volvería, y a Harry le preocupaba lo que le pasaría a su familia. Todos ellos eran parte del paquete, pero tío Sev era quien tenía la posición más peligrosa. Una pequeña sospecha de parte de Voldemort le costaría la vida.

—¿Cómo supiste dónde encontrarme tío Sev? — Preguntó con cansancio mientras se dejaba caer en el regazo de su tío.

—Tus amigos vinieron a buscarme. Creyeron que habías ido con Remus a contarle tus sospechas, pero la luna estaba casi en su cenit y aún no habías vuelto. El joven señor Weasley sabía que no podías estar con Remus dado que nunca deja que estés con él horas antes de la luna llena. Creo que incluso sospechó que nunca tuviste la intención de acudir a Remus pues habría sido de poca ayuda esa noche, así que acudieron a mí. Corrí hasta allá y tuve que atravesar las trampas. Tenía miedo de llegar muy tarde.

—Ron fue a buscarte tío Sev, creo que estás perdiendo tu encanto — Dijo Harry intentando de bromear, pero sus ojos ya estaban cerrados. Severus paso una mano por su cabello, incitándolo a dormir.


Cuando Harry volvió a despertar encontró a Sirius junto a su cama calificando algunos trabajos.

—Hola cachorro — Saludó alegremente.

Harry se estiró y dijo—. Hola papá.

—Hagrid estuvo aquí antes, quería verte. Le entregó a Dumbledore su renuncia, pero él no la acepto.

—¿Qué? ¿Por qué? — Harry estaba sorprendido.

—Parece que cree que fue su culpa— Sirius miró a Harry y alzando una ceja dijo—. Tengo que reconocértelo Harry, en todos mis años en Hogwarts nunca contrabandeé huevos de dragón.

Harry sonrió tímidamente mientras se sentaba apropiadamente.

—Mantengo mi palabra de que debiste acudir a mí, pero ahora entiendo que hubo más en la aventura que salvar a un amigo de una detención. Hagrid pudo haber sido enviado a Azkaban por eso, así que levantaré la prohibición que te di cuando todo eso ocurrió.

Harry sonrió, no por el dinero pue sabía que podía pedirle a su padre lo que quisiera, pero significaba que su padre lo había perdonado.

—¿Cuándo saldré de aquí?

—Si tienes suerte, para el banquete — Harry hizo un puchero—. Realmente te heriste hijo, es mejor que no te esfuerces mucho.

—Es aburrido.

—Lo sé — Dijo Sirius riendo.

Las puertas de la enfermería se abrieron y una pequeña cabeza se asomó entre ellas. Sonrió y miró hacia afuera.

—Está despierto — Dijo corriendo hacia un asiento junto a la cama.

—Hola Sirius.

—Hola Ginny — Dijo Sirius mientras se ponía de pie.

Neville, Ron, Hermione y los gemelos siguieron el ejemplo de Ginny y formaron un extraño círculo alrededor de la cama de Harry.

—Bien, los dejaré a solas jovencitos, pero no hagan que Harry se canse demasiado.

—¡PAPÁ!

—No me mires así, Poppy dijo que necesitas descansar bien— Dijo Sirius caminando hacia la salida. Cuando las puertas se cerraron tras él, el ataque comenzó.

—¿Quirrell te secuestró?

—¿Snape te salvó?

—¿Te enfrentaste a quién-tú-sabes?

Harry no tuvo tiempo de responder ninguna pregunta así que puso sus dedos en su boca y silbó con fuerza.

—¡Muy bien! Ahora pueden hablar — Dijo mientras atraía su atención—. ¿Cómo supieron lo de Voldemort?

—La escuela entera sabe lo que pasó — Explicó Hermione—. Cuando fuimos a buscar al profesor Snape, Sir Nicolás nos vio y creo que cuando Snape nos mandó a nuestros dormitorios Nick lo siguió.

Genial, ahora toda la escuela sabía que Severus lo había rescatado, así que en el improbable caso de que Voldemort no lo hubiese reconocido, sus Mortífagos estarían encantados de decírselo.

—¿Cómo lo hiciste? — Preguntó Neville tímidamente.

—No lo sé exactamente — Harry se encogió de hombros—. Me dijeron que el sacrifico de mi mamá no permitió que Quirrell me tocara. Todo lo que sé es que él estaba sufriendo y yo lo sujeté y esperé a que alguien nos encontrara hasta que me desmayé.

—Creo que Snape no es tan malo entonces. Me esforzaré para no llamarlo «Idiota grasiento» en la cara — Dijo Ron.

—Sería mejor no llamarlo así — Dijo Ginny.

—Imposible — Chillaron Ron, Fred y George al mismo tiempo.

Con intención de cambiar el tema y sintiéndose travieso, Harry preguntó de forma inocente.

—Entonces, ¿Cómo supieron ustedes dos dónde estaba?

—Hummm ya sabes, Hummm suerte — Murmuró Fred. Los demás miraron a George de forma escéptica.

—¿Enserio? ¿Suerte? — Dijo Harry encogiéndose de hombros—. Que mal entonces, creo que tendré que decirle a tío Lunático que se equivocó.

—¿Quién? — Preguntaron Neville, Ginny y Hermione. Harry había sido muy cuidadoso de no llamar a Remus «Tío Lunático» en compañía de otros estudiantes y solo sus mejores amigos no habían sido privados las historias de los merodeadores. Fred y George aún estaban murmurando «Tío Lunático» cuando Ron habló.

—Entonces él cree que sabe, ¿Canuto piensa lo mismo? — Agradecido de que su amigo había comprendido rápidamente, Harry tomó el bate. Ron no era tan tonto como las personas creían.

—Sí, pero creo que están equivocados dado que fue suerte, ¡Ay! estarán decepcionados — Fingió un suspiro haciendo que Fred y George salieran del trance. Fred miró a Harry y George miró a Ron, y comenzaron a sacudirlos.

—¿Los conocen? ¿Conocen a los merodeadores? — Gritó Fred.

—¡Díganos! — Demandó George.

Hermione y Ginny intentaron de alejar a Fred de Harry mientras Neville intentaba soltar el agarre de George sobre su hermano.

Sirius asomó su cabeza justo a tiempo para ver a Neville sujetar con fuerza a George y a Hermione lanzar a Fred a una silla.

—¿Todo está bien? — Preguntó alzando una ceja.

—Todo está excelente papá — Respondió Harry.

Muy reluctante y con una expresión que mostraba que no lo habían engañado, Sirius salió.

—Suéltalo Harry — Dijo George—. ¿Los conoces?

—Puede, puede que no — Dijo Harry mientras examinaba las yemas de sus dedos.

—Harry, ¡Necesitamos saber! — Chilló Fred con desesperación.

—Eso no es tan difícil de adivinar — Dijo Ron.

—¿De quién están hablando?

—Los Merodeadores, un grupo de bromistas que asistieron a Hogwarts hace como veinte años atrás, y tenían los apodos de Lunático, Canuto y Cornamenta — Respondió Ron.

—Y Colagusano — Dijo Fred pensando que sabía algo que los demás no.

—Yo no le recordaría eso a Lunático y a Canuto, Fred — Dijo Harry fríamente.

—¿Por qué no?

Hermione rodó los ojos y dijo—. Es obvio, ¿No es así? Cuatro amigos que vinieron a Hogwarts hace veinte años. Si supones que los sobrenombres tienen significado, entonces Lunático es el profesor Lupin por…— Se detuvo y miró a Neville.

—Está bien Hermione, lo sé. El profesor Lupin era un muy buen amigo de mis padres y cuando Ron y Ginny comenzaron a tomar clases, él me ofreció un lugar y le contó a mi abuela de su condición. Ella dijo que no había problema, pero no quería que me fuera todo el día, así que fui educado en casa.

—Oh, de acuerdo. Bueno, él es Lunático; escuché que la forma de animago del profesor Black es un perro, por lo tanto, Canuto.

—Así es, y mi primer papá se transformaba en un ciervo, Cornamenta.

—Eres el heredero de los Merodeadores — Dijo Fred sin aliento.

—Hemos sido educados por uno, ¡Hemos estado en presencia de dos durante tres años! — Chilló George con histeria.

Sirius escogió ese momento para regresar—. Muy bien la visita…Hummm — Se quedó sin aire al ser tacleado por los gemelos que lo sujetaban con fuerza, arrodillados.

—¡LO AMAMOS PROFESOR CANUTO! — Dijeron dos voces al unísono. Sirius solo pudo mirar a su sonriente hijo.


La Señora Pomfrey privó a Harry de sus cuidados y lo dejó salir justo a tiempo para el banquete de despedida. Gryffindor no pudo competir en el último partido, por lo cual Slytherin ganó la copa de Quidditch solo por veinte puntos, así como la copa de las casas, superando a Gryffindor que estaba en segundo lugar, por cincuenta puntos. Hermione había logrado recuperar algunos de los puntos que Harry y Ron habían perdido, pero no fue suficiente. Aún con ambas copas perdidas, los Gryffindor ya le hablaban de nuevo a Harry, el cual atribuyó eso a su encuentro con Voldemort.

El profesor Dumbledore carraspeó—. Otro año se fue y ahora debemos enfrentar el momento del año en el no harán más que descansar. Sí, sé que detestan los días sin tarea, clases y detenciones, pero no teman, los estarán esperando en septiembre. Hasta entonces, deben ser fuertes — El Gran Comedor se llenó de risas—. Antes de que deje que disfruten de este delicioso banquete, debo dar algunos puntos de último minuto. Para la señorita Granger y el señor Weasley, por considerar las nociones y ver más allá de lo que sus ojos permiten, quince puntos cada uno.

Los aplausos comenzaron y Hermione y Ron lucían estupefactos—. Al señor Harry Potter Black, por su sorprendente valentía y por encarar situaciones extrañas, veinte puntos. Y esto llama a un cambio de decoración — A la vez que Dumbledore aplaudió, los estandartes verdes y plateados que adornaban el Gran Comedor se volvieron escarlatas y dorados, y la mesa de Gryffindor estalló en aplausos y celebraciones.

Harry pudo ver de reojo a su tío Sev estrecharle rígidamente la mano a McGonagall. Era la primera vez que Gryffindor y Slytherin estaban unidos por la copa.

Todo el comedor estalló en carcajadas cuando Sirius se lanzó hacia Severus, abrazándolo y gritando «¡Finalmente juntos Sevvy!». Incluso los Slytherin intentaban retener carcajadas, mientras Remus intentaba alejar a su amigo de la mirada asesina de Severus.


El viaje hasta King's Cross fue bastante normal. Harry, Ron, Hermione y Neville estuvieron en un compartimento del tren y compartieron varios bocadillos deliciosos que los elfos domésticos le habían dado a Harry cuando se despidió de Kreacher. En el andén Harry conoció a los señores Granger e intercambiaron números telefónicos; luego, él y Remus, el cual había estado en otro compartimiento para darles privacidad a los niños, caminaron hasta un callejón vacío para aparecerse en una sombría esquina de Privet Drive. Caminaron hacia el número cuatro y Remus tocó el timbre. Después de un momento la puerta se abrió para revelar a una mujer rubia con expresión de disgusto.

—Buenas tardes Petunia, ¿Cómo estuvo tu año? — Dijo Remus con amabilidad. Harry realmente admiraba el talento de Remus para mantener un tono amable sin importar la situación.

—Están aquí — Resopló.

—Sí, aquí estamos.

—Bien, entonces entren antes de que los vecinos los vean — Dijo impacientemente.

Harry y Remus entraron y se dirigieron hacia la habitación más pequeña de la casa, donde encontraron una litera, un escritorio y dos sillas.

—Qué agradable mujer — Dijo Remus mientras cerraba la puerta y Harry sonrió.

Harry odiaba estar en la casa de los Dursley, pero era la única manera de mantener la protección de su madre. Además, su abuelo le había confirmado que dicha protección lo había salvado en el encuentro con Voldemort. Fue así como se dio cuenta de qué tanto la necesitaba. Mientras pudiese llamar hogar a la casa donde habitaba la sangre de su madre y tuviera la intención de volver cada año, la protección duraría hasta que cumpliera los diecisiete años, no importaba si tenía otro hogar.

Puso su mochila en la cama superior, así su tío podría ocupar la de abajo. Sirius y Remus había sido reacios: Solamente dejarían que Harry volviese a Privet Drive si uno de ellos permanecía con él. Petunia no quería tener a un mago en su casa y mucho menos a dos, pero Sirius le había dicho que no necesitaban la protección porque podían poner otros hechizos en Harry. Era una mentira, pero ella no necesitaba saber eso. Dado que ella quería la protección para su familia y para sí misma, tuvo que aceptar. Petunia podía llamar «fenómenos» a los magos, pero sabía que eran personas antes que fenómenos, además sabía que muchas personas no tendrían problema alguno en tomar venganza contra ella por lo que su hermana le había hecho a su maestro, incluso si ella se había alejado del mundo mágico, y había decidido que no estaría desprotegida.

Harry suspiró y se preparó para la peor parte de su año.


Como había esperado, Harry se la estaba pasando mal, y se ponía peor con el hecho de que nadie se molestaba en responder sus cartas.

—Los niños usualmente no escriben cartas todo el tiempo — Había dicho Remus, pero eso no había cambiado el humor de Harry.

Durante dos semanas estuvieron sin salir de la casa. Remus y Harry evitaban salir pues los Dursley habían esparcido el rumor de que estaban locos y no apreciaban mucho todas las miradas, así que pasaban casi todo el día en la habitación: Harry haciendo su tarea y Remus sus investigaciones y escribiendo artículos para revistas bajo algún alias; en ellos tenía varias ideas controversiales expuestas y no quería atraer la atención respecto a que el niño que vivió, vivía con un hombre lobo.

La única conversación que Harry tenía con alguien que no fuera Remus, era con su padre mediante un espejo de doble sentido. Sirius estaba en Hogwarts tratando de dejar todo listo para septiembre, así podría llevar a Harry hasta King's Cross.

En la opinión de Harry, el peor momento del día era la cena. Su tío Vernon partía temprano a trabajar, así que no lo veían para el desayuno o la comida, pero durante la cena no tenía problema para burlarse de Remus, Harry, y los padres de este. Más de una vez Harry notó como los nudillos de Remus se ponían extremadamente blancos mientras sujetaba su tenedor y cuchillo. Incluso casi podía escucharlo rechinar los dientes. Harry sabía que su tío, como él, se estaba conteniendo.

Si Harry salía de la casa tenía que enfrentarse a la pandilla de Dudley. Afortunadamente sus tutores y Moody le habían enseñado defensa Muggle y era lo suficientemente rápido como para apenas librarse de ellos. Apenas. En una ocasión se tropezó y Piers Polkiss había llegado hasta él y lo había golpeado en el estómago. Estaba a punto de volver a golpearlo, cuando un muy enfurecido Remus Lupin había aparecido de la nada y fácilmente había alejado a Piers de Harry. El resto dela pandilla había huido, pero Remus tuvo tiempo de sujetar a Dudley de su collar.

Remus entonces había llevado a ambos chicos y a Harry hasta la casa de los Polkiss y le había dicho de forma ruda a la señora Polkiss que la próxima vez levantaría cargos en contra de su hijo. Entonces arrastró a Dudley hasta Privet Drive, donde desde su habitación Harry pudo escuchar gritos.

—Mi Dudders nunca haría eso. ¡Seguramente estaba tratando de defenderse de ese maldito fenómeno! — Exclamó Petunia.

—¡Cuatro contra uno Petunia! Te advertimos que no toleraríamos nada como esto. Iré a empacar y Harry y yo nos iremos de una vez — Gritó Remus y Harry notó que se dirigió hacia las escaleras. Después de un segundo de silencio, Petunia dijo con pánico:

—No, espera. Hablaré con Dudley, esto no volverá a suceder.

—Más vale que no — Dijo Remus fríamente y comenzó a subir las escaleras.

Rápidamente, Harry se sentó en la cama e intentó lucir de forma inocente. Remus azotó la puerta tras él y comenzó a caminar por la habitación, haciendo tronar sus nudillos y abriendo y cerrando sus puños.

—Cómo éstas… personas — Dijo—. Pueden estar relacionados con Lily está fuera de mi entendimiento.


Harry corrió hasta la sala de estar de Grimauld Place y se lanzó sobre Sirius, abrazándolo como si no hubiese mañana. Sirius lo cargó un momento y luego lo bajó al suelo.

—¿Me extrañaste?

—Eres el mejor papá del mundo. Si alguna vez lo olvido, te permito que me golpees muy, muy fuerte — Dijo Harry sin soltarlo.

—Nunca te he golpeado — Dijo Sirius seriamente mientras veía como su mejor amigo se dejaba caer en un sofá exhausto, como si no hubiera descansado ni un momento en semanas.

—Así de mal — Dijo estremeciéndose.

—Juro que cada año se pone peor — Dijo Remus con cansancio.

—Bueno, basta del mal humor — Dijo Sirius sonriendo—. Hora de divertirnos, ¡Verano del merodeador!

—¿Qué? — Preguntó Harry con curiosidad.

—Bueno, Charlie Weasley me contactó. Aparentemente los Weasley tenían intención de invitarte a ir con ellos en Navidad, pero como estabas castigado cambiaron de idea. Así que Charlie dijo que podemos ir a visitar a Norberto.

—¿Enserio? — Dijo Harry saltando sobre sus talones.

—Sí, sí. Una semana en la reserva. Volveremos justo a tiempo para la luna llena.

—¡Genial! ¿Escuchaste eso tío Luná…? — Dijo Harry dándose la vuelta, pero se detuvo al ver la escena tras de él.

Harry y Sirius comenzaron a reír. Poniendo un dedo sobre sus labios, Sirius le indicó a su hijo que salieran de sala, dejando así a un pacífico Remus durmiendo en el sofá.


La estadía en la reserva fue genial. Harry tuvo tanta diversión que ni siquiera notó la ausencia de cartas. Vio a Norberto, quien aparentemente era Norberta. Era tan grande como la cabaña de Hagrid y Charlie había dicho que crecería aún más. Harry no podía creer que había estado dentro de aquél huevo.

Vio más dragones y a los cuidadores tratando de someter a aquellos que estaban heridos, pero no dejaban que nadie se les acercara. Se necesitaban bastantes hechizos para tranquilizarlos.

Harry pudo volar en la Nimbus 2000 que había recibido en su cumpleaños y había jugado con Canuto, como no había podido hacer en Londres.

Remus estaba en el cielo. Cuestionaba a los cuidadores sobre los cuidados de cada dragón y su regulación. Harry podía ver rollos de pergamino invisibles ser escritos en la mente de su tío.

Después de todo, la familia Lupin-Potter-Black tuvieron unas vacaciones maravillosas y lograron olvidarse de los Dursley, pero se encontraron con una desagradable sorpresa cuando regresaron a Grimauld Place.

Continuará...