El mundo mágico y Harry Potter pertenecen a JK Rowling, quien permite que el mundo del fanfic sobre su creación se desarrolle, y esta historia a PadyandMoony, quien me permite traducirla.

Capítulo 11

Siempre hay un vociferador

Y… ¡Anotación! Harry estaba muy orgulloso. Habían logrado volar todo el camino hasta Hogwarts sin ningún incidente mayor. Estacionaron la motocicleta junto a la cabaña de Hagrid y se dirigieron hacia el castillo; probablemente los demás apenas estarían saliendo del tren. Subieron las escaleras hablando animadamente y sin poner mucha atención, cuando de repente chocaron con tres personas muy rígidas. Harry tragó saliva.

—Hummm… Hola…— Dijo tímidamente.

—Así que… — Dijo uno de ellos sonriendo con malicia—. El famoso Harry Potter creyó que debería hacer una entrada triunfal.

—Vamos, vamos Severus. Estoy seguro de que tuvieron una buena razón para romper el Estatuto del Secreto, y volar sobre una motocicleta por todo el país — Dijo Dumbledore calmadamente. Harry y Ron volvieron a tragar saliva.

—La barrera estaba bloqueada— Respondió Harry de inmediato.

—Lo sabemos— Dijo McGonagall severamente.

—Sí, así que debíamos decírselos…— Comenzó Ron—. ¿Lo sabían? — Finalizó estremeciéndose.

—El profesor Black envió una lechuza informándonos y pidiendo que alguien fuera a recogerlos. Imaginen mi sorpresa cuando recibí otro mensaje, justo después de que había enviado a Severus, diciendo que habían sido vistos siguiendo el tren.

Ambos chicos volvieron a tragar saliva. ¡Oh, oh!

—Bien, ¿Por qué no vamos a la oficina de Minerva para que podamos discutir su castigo mientras esperamos a sus padres? — Dijo Dumbledore como si los estuviera invitando a tomar el té.

— ¿Mis padres? — Chilló Ron.

—Sí, señor Weasley — Respondió McGonagall, frunciendo sus labios—. Todos los padres tuvieron que abordar el tren porque la barrera también estaba bloqueada del otro lado. Espero que los suyos decidan venir al castillo.

¡OH, OH!


—¡De todas las cosas tontas por hacer! — Molly estaba gritando. Arthur intentaba calmarla musitando «Molly, querida…», pero no parecía funcionar—. Tienen suerte de que ningún Muggle los vio o Sirius estaría en serios problemas. ¡Si vuelves a hacer algo así en tu vida Ronald Weasley, te sacaremos de Hogwarts antes de que puedas parpadear!

Ron estaba asintiendo mientras miraba el suelo. Harry, por buenas razones, hacía lo mismo. Cada uno había recibido una detención con McGonagall y solo un pensamiento sumamente rápido de Harry evitó que perdieran puntos.

—No puedo imaginar lo que tuvo que pasar por sus mentes para hacer algo así — Dijo Sirius seriamente, y cuando Molly no lo miraba, agregó en un susurro—. ¿Fue difícil de manejar? ¿Controlaste bien el manillar? Es decir… ¡Completamente irresponsable! — Finalizó en voz alta.


Sirius alzó la mirada y vio una lechuza familiar volando por el Gran Comedor hacia la mesa de los profesores. Se posó justo frente a él y dejó caer un sobre rojo. Pensó en salir corriendo, pero sabía que no tendría tiempo para ello. Así que, con manos temblorosas lo abrió y el comedor se inundó con la voz de Andrómeda Tonks:

—¡SIRIUS ORION BLACK! ¿TE LO DIJE NO ES ASÍ? PERO NO, ¡TENÍAS QUE IR Y ENSEÑARLE AL POBRE CHICO CÓMO MANEJAR ESA MALDITA COSA POR TODO EL PAÍS! ¡TENÍAS QUE ALENTARLO CON TU OSADO COMPORTAMIENTO! ¡SE SUPONE QUE DEBEMOS LIMPIAR EL NOMBRE DE LA FAMILIA BLACK, NO ENSUCIARLO MÁS! ¡ERES UN ADULTO! ¡UN PROFESOR! ¡COMIENZA A COMPORTARTE COMO TAL!

Los estudiantes mayores estaban acostumbrados a la voz de Andrómeda, pues su única hija se había graduado de Hogwarts dos años antes. En ese entonces había sido común ver a su profesor recibir vociferadores cada vez que la joven Nymphadora era atrapada en alguna travesura, usualmente acompañada de Charlie Weasley, su mejor amigo y primo menor. Andrómeda siempre estaba segura de que cualquier comportamiento inadecuado de sus pequeños angelitos era culpa de su primo, así que él era quien recibía los vociferadores.

El sobre se incendió y se convirtió en cenizas rápidamente. El comedor estaba en completo silencio. Con toda la dignidad que aún le quedaba, Sirius asintió a los presentes y se puso de pie. En su camino hacia la salida, golpeó en la nuca a su mejor amigo, el cual no paraba de carcajear.


Harry, Ron, Hermione y Neville se despidieron de Ginny y se dirigieron hacia su primera clase, Herbología, con los Hufflepuff.

—¿Quién envió ese vociferador? — Preguntó Hermione.

—Tía Andy. Es la prima favorita de papá, aunque considerando quienes son sus hermanas, no es difícil de comprender.

—¿Quiénes son?

—La madre de Malfoy, Narcissa, quien es tan engreída como su hijo. La otra es Bellatrix Lestrange, la mortífaga más leal y peligrosa de Voldemort. Está en Azkaban, en cadena perpetua— Respondió dándole a Neville una mirada de disculpa. No les contaría a sus amigos, a menos que Neville quisiera.

—Entonces a eso se refería con «limpiar el nombre de los Black» — Dijo Hermione.

—Los Black tienen una larga reputación de ser una familia oscura, incluso antes de Ya-Sabes-Quién— Explicó Ron.

—Sí, es un tema doloroso para papá porque él se alejó de todo eso. Pero su hermano no lo hizo y cuando se dio cuenta de en qué estaba metido, fue demasiado tarde. Se había convertido en Mortífago y terminó siendo asesinado cuando desertó. Papá no sabe exactamente cómo, pero se siente culpable por haberse ido. Nunca lo ha dicho, pero creo que piensa que pudo haberlo evitado, guiar a Regulus en el buen camino.

Hermione asintió y Harry continuó.

—Incluso después de la derrota de Voldemort, papá no habló con sus padres. Su padre murió poco tiempo después que Regulus y su mamá cuando yo tenía cuatro años; solo conocí a su retrato. De hecho, me agrada. Creo que espera que mantenga el linaje de la Noble Casa de los Black ahora que Regulus murió.

—Pero tú no eres un Black, me refiero, de sangre…— Agregó con la mirada asesina de Harry.

—Sí, lo soy. Primero, porque creo que mi primer papá, James, y papá están emparentados, pero más que nada porque papá me adoptó mágicamente también.

—¿Cómo es eso? — Preguntó ella.

—La adopción mágica involucra un lazo de sangre — Explicó Neville—. Se hace un ritual donde la sangre de ambos, padres e hijo, se mezclan haciendo que el hijo tenga la sangre de sus padres adoptivos. Así que ahora Harry es hijo por sangre de James y Lily Potter, y de Sirius Black.

—Y de Remus Lupin— Agregó Harry. Al ver las miradas de los otros, explicó—. Papá tenía miedo de que, si algo le ocurría, el Ministerio no dejaría que me quedara con tío Lunático, así que cuando hizo el ritual, tío Lunático también lo hizo. Aunque no me adoptó legalmente, lo hizo mágicamente y papá lo nombró mi tutor en caso de que algo le suceda. Espera que, con el testamento mágico y la adopción, pueda pasar toda la burocracia.

Hermione estaba punto de preguntar algo más, cuando Ron la hizo callar.

—Lockhart— Dijo el chico.

Lockhart se dirigía al castillo, del cual los chicos acababan de salir. Harry vio el invernadero hacia el que iban. No había forma de esquivar a su profesor. Solo esperaba que los ignorara. No tuvo tanta suerte.

—¡Harry, oh, joven Harry! Ven, hablemos.

—No quiero— Respondió Harry. Hermione le lanzó una mirada. Los otros dos chicos rieron, pero Lockhart los ignoró.

—Sí, sí, ven conmigo.

—Tengo clase, profesor.

—Oh, estoy seguro de que puedes llegar tarde. Ustedes tres, díganle a su profesor dónde está Harry, vamos, dense prisa.

Ron y Neville le dieron miradas de lástima, y siguieron a Hermione hasta el invernadero.

—¿Mi papá no le dijo que me dejara en paz?

—Oh, Sirius, qué hombre tan gracioso. Estoy seguro que no se refería a eso.

—Estoy seguro de que sí.

—Harry, Harry, Harry — Dijo Lockhart sacudiendo su cabeza—. Escuché… Bueno, claro, todo fue mi culpa. Debí haberme pateado a mí mismo, ¡Volar en una motocicleta hasta Hogwarts, Harry! Esa no es la manera, no, no, no. ¿Te alenté no es así? Una vez en la primera página y no pudiste esperar a tener más, ¿Cierto?

«Uh, ¡No!» Pensó Harry. Especialmente después de la reacción de su papá cuando su copia de El Profeta llegó en la mañana. Harry estaba seguro de que el editor del periódico nunca olvidaría el vociferador de Sirius Black. El de tía Andy era un suave susurro comparado al suyo.

—Es completamente natural querer más, pero no es la manera de ser tomado en cuenta. Solo, relájate. Tendrás mucho tiempo cuando seas mayor. Sí, sé que quieres…

—Hum, hum — Alguien aclaró su garganta detrás de Lockhart, el cual se dio la vuelta y Harry sonrió.

—Gilderoy. Tengo la impresión de que Harry tiene clase de Herbología justo ahora— Dijo el hombre con bastante amabilidad.

—Oh, sí, sí— Dijo Lockhart un poco nervioso—. Solo estaba teniendo una pequeña charla con el joven Harry, Remus.

Remus asintió—. Bueno, creo que el joven Harry debería ir a su clase, o Sirius querrá saber por qué faltó. Y no queremos eso, ¿O sí?

Lockhart palideció con la idea—. Sí, sí, corre Harry, ve a tu clase— Dijo pomposamente.

«¡Como si yo fuese el que quería hablar!»


—Estaba molestando a Harry de nuevo, ¿No es así? — Dijo Sirius frunciendo el ceño; estaban en la sala de profesores.

—Creo que solo quiere estar en buenos términos con Harry. Ya sabes, ganar más publicidad por ser el mentor del niño que vivió. El problema, es que a Harry no le gusta la publicidad y Lockhart no ha sabido acercarse a él. No tienes nada de qué preocuparte — Respondió Remus desde uno de los sillones.

—¿Con ese idiota? ¡Tenemos mucho de qué preocuparnos! — Dijo Severus desde el otro lado. Flitwick asintió.

—¿Pueden creer que quiso enseñarme cómo conjurar el encantamiento Patronus para mi clase de sexto? — Bufó—. ¡Por Merlín! ¡Yo fui su profesor!

Los profesores no eran los únicos agraviados por Lockhart. No había un solo chico en Hogwarts que no creyese que era un idiota pomposo. Especialmente después de que les había dado a sus alumnos cuestionarios con preguntas sobre sus gustos personales en lugar de algo que ver con Defensa Contra las Artes Oscuras. Misteriosamente, de acuerdo a Harry, ninguna de las chicas parecía compartir su punto de vista, ni siquiera Hermione.

Además, había otro motivo que molestaba a Harry: Colin Creevy. Era un muy vivaz chico nacido de Muggles de primer año, que aparentemente estaba obsesionado con Harry. Muy en el fondo, Harry sabía que el chico solo estaba emocionado con todo lo concerniente a la magia, pero Harry siempre había odiado su fama. Odiaba ser famoso por estar vivo cuando sus padres habían muerto. Como si él fuera mejor que ellos, cuando Harry sabía que su madre lo había salvado. Él no había hecho nada, pero nadie lo veía de esa forma. Lo aclamaban a él, en vez de a su mamá, y Harry sentía que eso era incorrecto.

Y que Colin le pidiera un autógrafo, había sido demasiado. Para agregar dolor a la herida, Malfoy había aparecido y se había burlado de él, causando que Lockhart lo escuchase y decidiera darle otra lección de popularidad después de que ambos posaron para Colin. «¡Argh!». Realmente estaba de mal humor y que su padre se riera de él, no ayudaba mucho.

—Papá, vine aquí para que me ayudes, no para que te rías de mí.

—Lo siento — Dijo Sirius desde su escritorio, quitando algunas lágrimas de su cara—. Pero, ¿De verdad dejó escapar un montón de Duendecillos de Cornualles?

—Sí — Respondió Harry riendo—. Y luego salió corriendo, dejándonos, a Ron, Hermione, Neville y a mí, para atraparlos… Idiota.

—Volveré a hablar con él. Si vuelve a molestarte, dímelo— Dijo Sirius después de calmarse.

Harry sonrío y lo abrazó—. Gracias papá, te quiero.

—También te quiero — Sirius besó la cabeza de su hijo.


La sala de profesores estaba llena. Todos los profesores, incluso Trelawney, estaban ahí cuando Sirius entró.

—Gilderoy, tenía la impresión de que hablábamos el mismo idioma— Dijo calmadamente.

Lockhart palideció y revolvió sus manos—. ¿Perdón?

—Bueno, considerando que creí haber sido claro cuando te dije que dejaras a mi hijo en paz y no entendiste, me preguntaba si tal vez no hablábamos el mismo idioma. Así que te lo diré lentamente: No vas a hablar con mi hijo de ningún asunto no relacionado a la escuela. No te tomarás fotos con él y realmente no vas a alejarlo de sus amigos para pequeñas charlas, ¿Fui claro? — Finalizó acercándose a Lockhart de forma intimidatoria, el cual era más bajo que él. Con cada palabra se había acercado un paso y Lockhart podía sentir su aliento.

Si alguien había puesto atención, habría notado que Sirius había imitado de forma perfecta el estilo del profesor de pociones. Lockhart tragó saliva y asintió.

—Bien— Dijo Sirius. Dio media vuelta y avanzó hasta sentarse junto a Remus, quien le dirigió una sonrisa aprobatoria. Dumbledore carraspeó—. ¿Espero que el primer día de clases haya estado bien? — Un murmullo de acuerdo recorrió la sala—. Remus, ¿Algún alumno se ha acercado a ti?

—No, pero no espero que alguno lo haga en un par de semanas. Además, tener un tutor disponible para los alumnos que necesitan ayuda es algo nuevo para todos.

—Esa fue una excelente idea Albus— Dijo Sprout—. Muchos alumnos no están cómodos con la idea de acudir con nosotros para pedir ayuda sobre los temas con los cuales están teniendo problemas. Tener a alguien neutral para pedir ayuda debió haber sido pensado antes.

—Remus solo estuvo disponible hasta ahora— Dijo amablemente.


La mañana del sábado la mayoría del equipo de Gryffindor no estaba de buen humor. El único miembro emocionado era Oliver Wood, quien había despertado a todos los miembros del equipo justo al amanecer para practicar, luego procedió a explicar tácticas con diagramas y largos discursos para cada uno. Cuando llegaron al campo, el sol ya estaba bastante elevado y Harry vio a Ron, Neville, Hermione y Colin sentados en las gradas. Harry notó que Ginny no estaba con ellos y frunció el ceño. Tal vez estaba con sus amigas de primer año. Últimamente Ginny no había pasado tanto tiempo con ellos como antes.

Tomó su escoba y dio una patada en el suelo para elevarse. Estaban a punto de comenzar cuando George gruñó.

—¿Qué? — Preguntó Katie Bell.

—Miren quiénes están ahí— Dijo George señalando a varias personas en túnicas verdes acercándose al campo. El equipo descendió y Oliver avanzó hasta donde estaba Marcus Flint, el capitán del equipo de Slytherin.

—¡Flint! — Gritó—. Aparté el campo para practicar, no tienen nada que hacer aquí.

—Ah, pero claro que sí— Respondió Flint desenrollando un rollo de pergamino—. Tenemos un permiso especial.

Wood tomó el pergamino y Harry leyó sobre su hombro, reconociendo la letra de su tío Sev:

«Yo, Profesor S. Snape, autorizo al equipo de Slytherin para practicar hoy en el campo de Quidditch, en aras de entrenar a su nuevo buscador».

—¿Tienes un nuevo buscador? — Preguntó Wood.

Harry miró a Malfoy por primera vez—. Sí, mi papá me dijo que Malfoy está en el equipo, olvidé mencionarlo.

Wood observó a Malfoy con desagrado. Harry pudo ver a sus amigos bajar hasta donde estaban ellos.

—¿Qué pasa? — Preguntó Ron—. ¿Qué están haciendo ellos aquí? — Dijo dirigiéndole a Malfoy una mirada de odio.

—Estamos aquí para entrenar— Musitó Malfoy—. Tenemos que acoplarnos a nuestras nuevas escobas— Finalizó y por primera vez el equipo de Gryffindor notó las muy pulidas Nimbus dos mil que cada uno de los Slytherin sujetaban.

—Al menos nadie en el equipo de Gryffindor tuvo que comprar su lugar— Dijo Hermione con un bufido—. Son puro talento.

La mirada altiva de Malfoy se transformó por una de furia.

—¡Nadie pidió tu opinión asquerosa sangre sucia inmunda!

Hubo un colectivo ruido de sorpresa y antes de que alguien pudiese actuar, Ron golpeó a Malfoy y comenzaron a pelear en el suelo. Flint intentó apartar a Ron, pero Fred y George se lo impidieron.

—¡Cómo te atreves! — Chilló Alicia Spinnet mientras Harry alejaba a Hermione, la cual pedía a Ron que se detuviera.

—Lo merece, Hermione— Dijo Harry.

Finalmente, la pelea terminó cu Hagrid, habiendo visto la conmoción, se acercó y separó a los dos chicos, sosteniendo a cada uno con una mano fácilmente.

—¡Rompiste mi varita! — Chilló Ron con furia mirando a Malfoy. Harry vio la varita casi rota en dos pedazos, unidos por algunos cabellos de unicornio.

—Ya basta, ambos— Rugió Hagrid—. A menos que quieran un castigo.

—¡Él me atacó! — Chilló Malfoy.

—¡Llamó a Hermione sangre sucia! — Dijo Angelina Johnson.

Hagrid entrecerró sus ojos—. Si gustas, puedo llevarlos con McGonagall y Snape para ver qué quieren hacer con ambos, Malfoy.

Malfoy bufó, pero no dijo nada. Se dio la vuelta y fue a reunirse con su equipo.

—El campo, por favor— Dijo Flint mirando a Wood.

Wood gruñó, pero incitó a su equipo a irse. Harry vio que Flint le dirigió una mirada de disculpa. Marcus y él eran amigos, pero para poder sobrevivir en Slytherin, no podía antagonizar a Malfoy.

Hagrid llevó a Harry, Ron, Hermione y Neville a su cabaña, donde les sirvió chocolate caliente y le explicó a Hermione por qué «Sangre sucia» era un insulto. Ron intentó volver a unir su varita con cinta, pero ya no funcionaba adecuadamente.

—Escribe a casa y pide a tus padres que te compren otra— Dijo Hermione.

—¿Estás loca? ¿Quieres verme morir? — Dijo Ron con preocupación—. Mamá me matará si se entera que estuve peleando.


Harry corrió tan rápido como podía; pasó por los corredores y los atajos secretos. No puso atención a los retratos que lo regañaban. Su mente era un torbellino.

—¡Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas! — Gritó la contraseña y entró a la sala buscando a alguien. Remus estaba sentado frente a la mesa central con algunos libros abiertos sobre ella y alzó la mirada.

—Harry, ¿Qué…?

—¿Dónde está papá, tío Lunático? — Preguntó Harry con voz nerviosa. Remus bajó su libro y se acercó al tembloroso chico. Lo llevó hasta el sofá y sentó sobre la mesa de frente a él.

—Está patrullando los pasillos ésta noche. Probablemente cerca de la torre norte, ya sabes cuánto disfruta espantar a Sybill— Soltó una suave risa, pero Harry no rió. No era buena señal—. ¿Qué ocurrió?

Recorriendo cada rincón con la mirada, Harry susurró muy suavemente—. Me estoy volviendo loco tío Lunático.

Remus palideció—. ¿Qué?

—Estoy escuchando voces— Respondió—. Estaba en detención con Lockhart y escuché una voz que él no. ¡Deberían encerrarme en San Mungo! — Chilló nerviosamente.

—Relájate— Remus trató de tranquilizarlo—. Intentemos razonar y pensar de dónde vino esa voz, antes de encerrarte en una habitación con paredes acolchadas. ¿Qué dijo la voz?

—«Ven a mí… Ven a mí… Déjame desgarrarte… Matar… Déjame matarte…»

Remus se puso blanco. Harry aún estaba temblando, e intentó tranquilizarlo de nuevo—. ¿Estás seguro de que no había nadie más ahí? Tal vez alguien quería jugarte una broma; tal vez alguno de los fantasmas o Peeves.

Harry negó con la cabeza—. Conozco todas las voces de los fantasmas y de Peeves, y Lockhart no escuchó nada.

Remus mordió su labio. Harry lo estaba mirando y tenía que pensar rápidamente—. Mira Harry. Veré de qué se trata todo esto, pero no quiero que te preocupes, seguramente solo es una broma, ¿De acuerdo?

Harry asintió no muy seguro.

Continuará…