El mundo mágico y Harry Potter pertenecen a JK Rowling, quien permite que el mundo del fanfic sobre su creación se desarrolle, y esta historia a PadyandMoony, quien me permite traducirla.

Capítulo 12

Escucho voces

—¡AAACHÚÚÚ!

—¿Quieres más? — Deslizó la humeante copa frente a la nariz de su amigo, el cual le lanzó una mirada asesina, sin embargo, el humo saliendo de sus orejas redujo bastante el efecto de la mirada.

Sirius estaba sentado en el sofá completamente envuelto en una manta de lana, con toneladas de pañuelos de papel en un bote a su lado. Remus, quien estaba de pie frente a él, dejó la copa llena de poción pimentónica en una mesa pequeña junto al sofá y se sentó en una de las sillas. Poco después Harry llegó completamente mojado y cubierto de lodo.

—Harry, por Merlín, ¡Sécate o te dará neumonía! — Chilló Sirius y estornudó de nuevo.

—Creo que me dará neumonía si me acerco a ti— Respondió Harry mirando a su padre. Con una sacudida de su varita, Remus secó y limpió a Harry.

—Gracias tío Lunático— Dijo el chico sentándose junto a Sirius y poniendo una mano sobre su frente—. ¿Estás bien papá?

—¡Nooo! — Gimoteó Sirius. Remus rodó los ojos.

—La Señora Pomfrey dice que estará bien mañana si toma su poción.

Sirius hizo una mueca de disgusto y miró ofendido a dicha poción.

—¿Qué trae por aquí hoy, Harry? — Preguntó Remus.

—Bueno, estaba regresando del entrenamiento de Quidditch y Filch me atrapó con el usual discurso de ensuciar el castillo a propósito, complicar su trabajo, etcétera, etcétera. Pero entonces Nick creó una distracción y pude escapar. Es una larga historia, pero me invitó a su aniversario de muerte, ¿Puedo ir? — Preguntó expectante.

Remus y Sirius lo miraron sin saber qué decir.

—¿Puedes repetirlo? —Preguntó Sirius.

—Nick va a tener un aniversario de muerte, ya sabes, es su gran cinco-cero-cero, así que me invitó. Los cazadores sin cabeza, un club al que Nick quiere entrar, estarán ahí y Nick piensa que tal vez mi presencia pueda ayudarlo. Por favor papá, se lo debo.

Sirius lo miró renuente.

—No es nada peligroso o por el estilo, Sirius, solo una fiesta con fantasmas, de los cuales la mayoría conocen a Harry — Dijo Remus despreocupadamente.

Sirius suspiró—. Muy bien, pero no vayas sólo. Aún no sabemos qué es o era la voz que escuchaste, y si algo sucede, los fantasmas no podrán ayudar.

—Vale, veré si Ron, Hermione, Neville y Ginny quieren ir. Apuesto a que a Hermione le parecerá fascinante.

—No he visto a Ginny mucho con ustedes últimamente— Observó Remus.

Harry se encogió de hombros—. Tal vez se junta con los de primer año. Percy la forzó a tomar un poco de poción también, dijo que se veía pálida.

Sirius hizo una mueca y Harry tomó la copa de la mesa y comenzó a moverla en dirección a la boca de su padre, pero Sirius siguió alejándola con su mano.


—Acaba de empezar su segundo año. Nos dio un buen susto el año pasado, pero está bien ahora. Estarías muy orgullosa de él; fue muy valiente; un perfecto pequeño Gryffindor, justo como tú. Veo mucho de ti en él; también hay bastante de su padre… Cosas buenas. No voy a admitir públicamente que Potter haya tenido algo bueno— Soltó una risa—. Pero hay mucho de nosotros: De mí, de Remus, de Sirius… Incluso un poco de Albus también. Creo que es porque hemos sido muy cercanos. Cuando noto algo que no me gusta de mí en él, me asusto. No quiero que sea como yo, ni que cometa los mismos errores. Remus dice que no será así, que tú y él no me querrían si fuese tan malo; tal vez está en lo correcto, y aunque odio admitir que Remus pueda tener razón en algo, o que él y Sirius son mis amigos, creo que lo son. Seguramente es una señal del fin del mundo: Admitir que Black y Lupin son mis amigos — Suspiró y delineó el trazo de su nombre con su dedo—. Te extraño a diario, hoy más que nunca. Creí que nunca tendría otra luz en mi vida después de que te fuiste, pero me regresaste esa luz en forma de un terco niño y siempre estaré agradecido. No lo merezco… Espero que puedas perdonar lo que hice, no tengo excusas para ello… Te amo— Dejó una rosa sobre la tumba y se alejó, con su capa volando detrás de él.

Otra persona se acercó—. Ya saben, Lils, Cornamenta… Quejicus no es tan malo, se ha ganado mi corazón — Sirius sonrió frente a las tumbas de sus amigos.


—Eso estuvo interesante — Dijo Ron mientras los cuatro salían de la fiesta de Nick. Estaban hambrientos y se dirigían al Gran Comedor para ver si quedaba algo del banquete de Halloween. La cabeza de Harry se giró rápidamente cuando escuchó una fría voz de nuevo:

Desgarrar…Despedazar… Matar…

Se detuvo en seco y se concentró en escuchar. ¿De dónde venía la voz?

—¿Escucharon eso? — Preguntó.

—¿Qué? — Preguntó Neville.

Muy hambriento… Durante tanto tiempo…

—¡Eso! ¡Esa voz!

—Harry, no hay ninguna voz…— Dijo Hermione tratando de calmarlo, pero Harry solo la hizo callar e intentó escuchar con más atención.

Matar… Es la hora de matar…

La voz comenzó a desvanecerse y Harry comenzó a seguirla, con los otros tres a sus talones. Estaba subiendo. Siguió corriendo hasta que sintió un escalofrío:

Huelo sangre… ¡HUELO SANGRE!

—¡Va a matar a alguien! — Chilló.

—¡Miren!

Algo estaba brillando en la pared frente a ellos. Se acercaron con cuidado y leyeron las palabras escritas en lo alto de la pared.

«LA CÁMARA DE LOS SECRETOS HA SIDO ABIERTA. TEMAN, ENEMIGOS DEL HEREDERO».

Mientras seguían acercándose notaron que el suelo estaba mojado; algo parecía haberlo inundado. Hermione inhaló aire con intensidad cuando vieron a la Señora Norris, la gata de Filch, colgando de su cola desde una de las bases de las antorchas.

—¿Está muerta? — Susurró.

Harry se acercó para revisarla, pero Ron lo detuvo.

—Vámonos de aquí— Siseó.

—Deberíamos intentar ayudar— Dijo Harry.

—Harry, eres el hijo del profesor de Historia. Tú mejor que nadie debería saber que deberíamos irnos— Dijo Neville intentando jalar a Harry con prisa.

Pero era demasiado tarde. El sonido de cientos de pasos llegó a sus oídos y vieron a las personas que salían del banquete. Antes de que pudiesen hacer algo, fueron rodeados por los alumnos y un grito se escuchó:

—¡Mi gata!

Mientras Filch se aproximaba a la Señora Norris, Harry escuchó a Draco gritar.

—¡Teman, enemigos del heredero! ¡Los próximos serán los sangre sucia!

—Veinte puntos menos para Slytherin por lenguaje inapropiado, señor Malfoy— Dijo Remus seriamente.

—¡No puede hacer eso! ¡No es un profesor!— Chilló Malfoy.

—Ya verás que puedo— Dijo rápidamente mientras se acercaba a Filch, el cual abrazaba el rígido cuerpo de su mascota.

—Argus, permíteme verla, para saber cómo puedo ayudarla— Dijo gentilmente.

—¡Él lo hizo! — Dijo Filch señalando a Harry—. Siempre la ha odiado, desde que era un pequeño mocoso, ¡Él la mató!

—No está muerta, Argus— Respondió Remus con calma mientras inspeccionaba a la Señora Norris, quien seguía en los brazos de Filch—. Llevémosla a un lugar más tranquilo para poder inspeccionarla mejor.

Filch negó con su cabeza mientras miraba a Harry—. No, él lo hizo… ¡Voy a matarlo!

—¡Argus! — La voz de Dumbledore sonó con firmeza mientras se acercaba a los dos hombres—. Haz lo que Remus dice. Llevémosla a otro lugar; la oficina de Remus está girando el pasillo, vamos.

Al parecer, Filch no se atrevía a contradecir a Dumbledore.

—Señores Potter Black, Weasley, Longbottom, señorita Granger, por favor acompáñenos.

Los chicos hicieron caso, y fueron seguidos por Snape, McGonagall, Sirius, y por alguna razón, Lockhart. Cuando entraron en la oficina, Remus colocó suavemente a la Señora Norris sobre el escritorio y él y Dumbledore comenzaron a examinar a la gata. McGonagall llevó al conserje a una de las sillas, donde comenzó a llorar convulsivamente.

Sirius sacó su varita y apreció cuatro sillas para los niños y se paró junto a Harry, con una mano en su hombro y un ojo sobre Filch. Severus permaneció de pie en una esquina oscura pensativo, pero Harry pudo notar que él también tenía su mirada sobre Filch.

Lockhart era el único que no parecía afectado mientras alegremente mencionaba posibles maldiciones que Harry pudo haber usado en la gata y cómo él mismo pudo haberlas prevenido. Harry pudo sentir a su padre apretar la mano en su hombro y estaba seguro de que Sirius atacaría en cualquier segundo a Lockhart. De repente, Lockhart cayó al suelo inconsciente. Hermione gritó y McGonagall camino hacia él y puso un dedo sobre su cuello.

—Debió haberse desmayado, pobre muchacho— Dijo con toda la tranquilidad del mundo mientras lo dejaba en el suelo. Desde el rabillo de sus ojos, Harry vio a Severus guardar su varita.

Después de una eternidad, Dumbledore levantó su cabeza—. No está muerta, Argus, solo petrificada. Aunque realmente no sé cómo ocurrió.

—Pregúntele, él lo hizo— Chilló Filch señalando a Harry con un dedo tembloroso.

—¡YO NO LO HICE! — Gritó Harry.

—Mi hijo no tiene idea de cómo pasó esto. No tiene los conocimientos y aunque los tuviera nunca lo haría. ¡No lo acuses! — Dijo Sirius.

—¡Me odia, siempre lo ha hecho, desde que era un pequeño mocoso y hacía desastres por todo el castillo con sus asquerosas manos para que yo limpiara!

—Está bien, tal vez no es mi persona favorita en el mundo, ¡Pero nunca le haría daño a la Señora Norris solo para vengarme de usted! — Chilló Harry.

—Eso no ayuda, Harry— Susurró Neville con nerviosismo.

—¡Leyeron lo que escribió en la pared, sabe que soy un squib y por eso fue tras mi Señora Norris, matará a todos los hijos de Muggles ahora! — Dijo Filch histéricamente.

—¿QUÉ? — Gritó Harry.

—Oh, por favor, no seas ridículo Filch. Y deja de acusar a mi hijo o…

—Suficiente, Sirius — Dijo Remus seriamente—. Argus está nervioso y no sabe lo que dice.

—¡Claro que sí! — Respondió el conserje—. ¡Ese maldito mocoso…!

—No pudo haber petrificado a la señora Norris— Dijo Dumbledore con cautela—. No tiene el conocimiento para hacer esto, Argus. Pero no temas, la profesora Sprout tiene varias Mandrágoras y tan pronto como crezcan por completo, Severus puede realizar el antídoto y la señora Norris estará bien.

—¿Y qué hay de él? — Filch apuntó de nuevo a Harry—. Quiero verlo expulsado, fue atrapado en la escena del crimen.

—Si me permiten…—Dijo Snape quedamente. Ron, Hermione y Neville se sorprendieron; claramente habían olvidado que estaba ahí—. Creo que tal vez Potter estaba en el lugar y momento equivocado— Harry suspiró con alivio—. Sin embargo, me pregunto por qué él y su pandilla no estaban en el banquete.

—Estábamos en el aniversario de muerte de Nick— Dijo Ron indignado.

—¿Aniversario de muerte, dices? — Preguntó Severus escéptico.

—Sí Severus— Respondió Remus amable—. Sirius y yo les dimos permiso de ir.

—¿Y qué estaban haciendo en el pasillo del segundo piso? — Preguntó Snape.

—Nos dirigíamos al banquete cuando…— Comenzó Hermione, pero Harry la interrumpió.

—Cambiamos de idea y decidimos volver a nuestros dormitorios— Esperaba que Severus entendiera que no podía explicarlo con la presente compañía. Y aparentemente así fue, pues continuó con su manera de ser.

—Eso podría ser, pero aún está el hecho de su comportamiento extraño. Recomiendo la suspensión de todos sus beneficios, digamos… ¿Quidditch, tal vez?

Harry sabía que estaba fingiendo, pero eso dolía.

—Oh, honestamente Severus, ¿Estás tan desesperado que crees que la única oportunidad de Slytherin es quitarle a Gryffindor su buscador? — Dijo McGonagall y Sirius cubrió su boca con una mano para retener su risa.

—Creo, Severus, que no hay pruebas de que el joven Potter Black haya hecho lo que afectó a la señora Norris, y por ello no puede ser castigado — Respondió Dumbledore con calma.

—¿QUÉ? No, él no puede…— Chilló Filch.

—Inocente hasta que se pruebe lo contrario, Argus— Dijo Dumbledore mientras ponía una mano en la espalda del hombre y lo llevaba hacia la puerta—. ¿Por qué no vienes conmigo mientras Remus lleva a la Señora Norris a la enfermería? Estoy seguro de que Poppy estará más que feliz de cuidarla.

Harry estaba seguro que la enfermera enloquecería un poco, pero Remus hizo lo indicado, aun así.

—Longbottom, Weasley, señorita Granger. Los llevaré a sus dormitorios y lo dejaré a él en su oficina— Dijo McGonagall con una mueca mientras levitaba a Lockhart.

—¿No debería revisarlo la Señora Pomfrey? — Preguntó Hermione preocupada.

—No le pasa nada— Dijo McGonagall mientras salían.

Severus cerró la puerta y activo un encantamiento silenciador. Sirius miró a Harry.

—¿Qué fue lo que omitiste?

Y entonces Harry les contó lo que escuchó.


—¿Así que hay una voz que solo Harry escucha, diciendo que quiere matar? — Dijo Remus frunciendo el ceño—. Eso no ayuda.

—De hecho, eso puede ser una pista, Remus— Respondió Dumbledore despacio desde detrás de su escritorio. Tenía sus manos juntas y su barbilla recargada sobre las puntas de sus índices.

—¿De qué, Albus? — Preguntó Severus.

—Algo a alguien petrificó a la señora Norris. Necesitamos saber con certeza la causa, y el hecho de que únicamente Harry puede escuchar la voz, es de interés. ¿Qué es tan especial en Harry que solo él puede escucharlo?

Severus y Sirius parecían perdidos, pero Remus negó con su cabeza.

—Sé en qué estás pensando Albus, pero no hay forma. La mirada del Basilisco mata, no petrifica. Además, ¿Cómo podría un basilisco andar por el castillo sin ser detectado? No es una serpiente pequeña de jardín, es enorme.

—¿Crees que un basilisco hizo esto? — Preguntó Sirius con sorpresa.

—Eso explicaría por qué Harry es el único que escucha esa voz— Dijo Dumbledore—. Y Slytherin era un hablante de Pársel. Tendría sentido que su supuesto monstruo sea una serpiente que únicamente él podría controlar.

—Sí, pero Remus tiene un punto válido— Dijo Severus ceñudo—. Lo que nos regresa al inicio.


—¿Ellos saben lo que está pasando? — Preguntó Hermione. Estaban sentados en la sala común.

—No— Respondió Harry—. Le dije a papá lo que escuché y dijo que le contaría a Dumbledore. Me pidió que les dijera que no deberíamos estar solos. Caminar siempre en grupos hasta que descubran qué ocurre. ¿Estás bien Ginny?

Ginny, quien había estado sentada con ellos mientras Harry explicaba lo que había escuchado, se veía bastante distraída.

—No te preocupes Ginny. Los profesores descubrirán lo que ocurrió en un parpadear— Dijo Neville intentando tranquilizarla, pero eso solo hizo que su labio temblara y rápidamente salió corriendo hacia el dormitorio de las chicas.

—¿Qué le ocurre? — Preguntó Ron asombrado.

Harry se encogió de hombros—. ¿Por qué dijiste que yo debería saber por qué teníamos que irnos? — Preguntó mirando a Neville.

—Por la leyenda de la Cámara de los Secretos— Respondió el chico—. ¿Conocen la leyenda?

Harry y Ron negaron con la cabeza y Hermione pareció interesada.

—La leí hace mucho, pero es algo así…— Comenzó a explicar Neville.


Harry caminaba despacio mientras mordía sus labios. Sabía que era una mala idea, Pero ¿Qué podía hacer? Estaba de acuerdo con sus amigos respecto a la poción Multijugos. Solo esperaba que su tío nunca se enterara de lo que estaban planeando.

Después de una charla inútil con Myrtle la llorona y un debate sobre quién querría a los squib y a los hijos de muggles fuera de Hogwarts, habían decidido que Malfoy tenía algo que ver con la Cámara de los Secretos. Hermione había logrado que Lockhart les firmara un permiso para sacar un libro de la Sección Prohibida y comenzarían a preparar la poción Multijugos para entrar a la sala común de Slytherin y ver si Malfoy les contaba a sus amigos algo. Harry pensó en preguntarle a Marcus, pero no podía poner al chico en esa situación.

Suspirando Harry le dijo a la gárgola la contraseña, subió la escalera de caracol y golpeó la puerta. Cuando escuchó la voz de su abuelo entró a la oficina. Dumbledore le sonrió desde su escritorio:

—¿Qué te trae por aquí Harry?

—Harry se sentó en una de las sillas—. Bueno, acabo de tener clase con Lockhart…

—Profesor Lockhart.

—Sí, él. Nos contó sobre un hechizo que supuestamente usó para curar a un hombro lobo y pensé que tal vez…

—El hechizo Homorphus no cura la licantropía Harry— Respondió Dumbledore con tristeza—. Los padres de Remus lo intentaron en su momento. Es un hechizo muy complejo y complicado, que unos pocos pueden realizar, pues permite a la persona forzar al hombre lobo a volver a su forma humana, pero no se deshace de la maldición. Se transformará en la siguiente luna llena. Lo único que se logra es volverlo humano antes de que la luna se oculte, y dado que es a la fuerza, daña bastante al hombre lobo.

—Oh, está bien…— Dijo Harry decepcionado—. Solo creí que, tal vez, ya sabes…

—Solamente querías ayudar a tu tío, es natural— Dumbledore sonrió—. Ahora, ¿Por qué no me cuentas todo sobre tus vacaciones y tus primeras semanas en la escuela? No hemos tenido tiempo para estar juntos desde que te fuiste en junio. ¿Dulce de limón?

Harry sonrió un poco y tomando el dulce comenzó a contarle a su abuelo todo sobre la reserva de dragones.

Continuará...