Capítulo 14: Relaciones difíciles ¡Sylvia está confundida!

- ¡Ey Jack! – Sylvia colocó una caja pesada en los brazos del chico. – Lleva esto al despacho de la directora.

- ¡Eh Jack! – Sylvia le lanzó un bolsito a la cara. – Ve a comprarme algo de comer

- ¡Eh Jack! – Sylvia puso un montón de papeles en la mesa del chico. – Hazme los deberes de matemáticas.

- ¡Eh Jack! – Sylvia apareció llevándose a Jack en mitad de la práctica de baloncesto. - Ve al All Saint y descubre que tipo de entrenamiento está haciendo esa estúpida de Grace.

- ¡Eh Jack! – Sylvia le echó de la mesa donde estaban tomando unos helados. – Dile a Eric que nos traiga unos helados.

- Oye Sylvia… - Clara llamó la atención de las chicas mientras Jack se marchaba. – ¿No crees que últimamente estás tratando a Jack… un poco mal?

- ¿Sólo últimamente? – se rio Keyla. – Sylvia no le ha tratado bien nunca.

- ¿¡Qué!? – la chica frunció el ceño. – Eso no es verdad, yo trato muy bien a Jack.

- Preciosa. – Jack apareció con varios helados. – Te he traído uno extra de fresa.

- ¿Y quién te ha dicho que podías hacer eso? ¡Ve a devolverlo! – le pegó una patada en el pie. – Y no me llames preciosa. – el chico se marchó y Sylvia se giró para ver a todos mirándole. - ¿Qué?

- Supongo que no hay más ciego que quien no quiere ver. – concluyó Bibiana.

- Cada persona vive su relación como quiere. – asintió Elyon.

Más tarde, Sylvia entró en su casa con el ceño más fruncido que de costumbre. Lo cierto es que últimamente había estado mucho más brusca con Jack. Pero entre el periódico, el equipo, los estudios y otro pequeño asunto que jamás admitiría no se encontraba en su mejor momento. Sabía que no era justo pero cuando Jack no paraba de hablar sobre lo bien que le iba en todo, a Sylvia le daban ganas de patearle el trasero. Sobre todo porque ese pequeño asunto era todo culpa suya. Llegó a su habitación y se tumbó en la cama dejándose caer. Zana maulló desde su pequeña cama y Sylvia la saludó con la cabeza. Hacía días que no veía a la gata pero no le preocupaba, Zana siempre hacía lo mismo desde que vivía con Sylvia.

- Oye Zana, sé que esto va a sonar raro pero… ¿crees que trato mal a Jack? – la gata la miro seriamente y asintió enérgicamente. - ¡Oye! ¿Es que todo el mundo piensa eso? – Zana volvió a asentir.

Sylvia gruñó y se dio la vuelta en la cama un poco enfadad consigo misma. Jack nunca le había comentado tanto así que no había notado que quizás se estaba pasando un poco. Pero al fin y al cabo era culpa de Jack, era él quien tenía la culpa de ese pequeño asunto. Volvió a girar en la cama y se sorprendió a ver a Zana mirándole fijamente. La gata le lamió la mejilla y maulló levemente. Sylvia le rascó las orejas agradeciéndole su apoyo y se sentó pensando.

- Muy bien. – se levantó muy decidida. – A partir de hoy voy a redimirme. Voy a ser la mejor novia del siglo.

Desde esa mañana Jack se había levantado con un extraño sentimiento. Pensó que seguramente no se trataba de nada serio y cogió la mochila listo para irse a clase. Las primeras horas de la mañana fueron perfectamente normales hasta que llegó la hora del descanso. Para su sorpresa, Sylvia estaba esperando fuera de su clase con una bolsa en la mano.

- ¿Sylvia? ¿Qué haces aquí? Creía que no podías estar en esta ala.

- Tonterías, mientras no me pillen está bien. – Sylvia le quitó importancia y agarró su mano llevándolo hasta la terraza. La chica le obligó a sentarse y le tendió la bolsa. – Para ti, te he hecho un almuerzo.

- ¿¡Cómo!? – Jack abrió los ojos de forma exagerada. - ¿Te ocurre algo?

- ¡Claro que no! – le gritó la chica lanzándole el almuerzo. – Si no quieres comértelo no lo hagas.

- No, no, al contrario ¡Muchas gracias!

La chica se dio la vuelta murmurando quejas pero Jack no le hizo caso. Al abrir la tapa del almuerzo comprobó que la comida no tenía mal aspecto. Sabía que muchas veces Sylvia tenía que cocinar su propia comida cuando Martha no estaba así que no podía estar malo. Le dio un bocado ante la atenta mirada de Sylvia, quien se encontró con un Jack de ojos brillantes y sonrisa radiante. La chica retrocedió inmediatamente como si hubiese visto una araña. "¿Qué ha sido eso? ¿Desde cuándo Jack es mono?" pensó alarmada "Sabía que muchas chicas pensaban así de él, pero jamás me había dado cuenta".

- ¿Te pasa algo? – Jack apareció en su campo de visión todavía sonriendo. – Por cierto muchas gracias por la comida, está deliciosa.

- Gra-gra-gracias. – "Desde cuando se me traba la lengua estando con este idiota". – No te pienses que lo he hecho por nada en especial. – le gritó.

Acto seguido, Sylvia se levantó y se marchó corriendo ante la sorpresa de Jack. El chico siguió comiendo su almuerzo pensando en si quizás a su novia le pasaba algo después de todo. Mientras tanto, Sylvia volvía a su clase con la cara sonrojada y maldiciéndose mentalmente. Salir corriendo en el último momento probablemente no había sido su mejor movimiento.

- Pero no pienso dejar que Jack gane esta competición. – dijo muy decidida.

- ¿De qué competición estás hablando? – le preguntó Emma curiosa desde su pupitre.

- La de ser la mejor pareja. – concluyó muy seria.

- ¿No crees que te tomaste muy en serio lo del otro día? – se rio Clara. – Lo único que te decíamos era que dejases de tratarlo como un criado.

- Tú no lo entiendes, toda la culpa la tiene él porque… - Sylvia se calló y miró al otro lado un tanto avergonzada.

- ¡Oh, eso es interesante! – sonrió Emma. – Parece que Sylvia está molesta por algo. – canturreó.

La chica frunció el ceño y empezó a discutir con Emma de forma exagerada mientras Clara la miraba un tanto extrañada. El timbre sonó anunciando el final de la jornada escolar. Jack se despidió para ir rápidamente al estudio de fotografía. Aquella tarde tenía una pequeña sesión de fotos con Demi y no quería llegar tarde. La compañía todavía no confiaba en dejar a Jack solo en una sesión grande, así que normalmente solía hacer sesiones pequeñas o con otros modelos. Para su sorpresa, encontró a Sylvia esperándole en la salida. La chica le saludó en silencio y le anunció que le acompañaría a la sesión sin añadir nada más. Los dos caminaron en silencio hasta llegar a al estudio. Sylvia se sentó a un lado mientras observaba a Jack preparándose para la sesión.

- Señorita Black, es un placer verla de nuevo. – Demi apareció por detrás saludándola con una elegante reverencia.

- ¿Qué llevas puesto? – se extrañó.

- Es un traje de época, estamos haciendo una sesión ambientada en el siglo 19. – Sylvia miró hacia Jack. – Sí, él también va a participar. Estoy seguro de que te gustará esta sesión. – sonrió con picardía.

- ¡Y por qué me tendría que gustar algo tan estúpido! – se sonrojó Sylvia.

- No es mi lugar para decir nada pero… algunas veces es bueno expresar las preocupaciones a otras personas, sobre todo si son sobre una pareja.

- ¿Cómo has…?

- Se me da bien leer a la gente. – rio Demi. – Además soy modelo. Vivo el romance en primera plana.

- Es solo que… - Sylvia se mordió el labio. – Hay un pequeño asunto que me ha estado molestando un poco últimamente.

- Déjame adivinar. Aunque Jack siempre ha sido un chico popular, comenzar una carrera como modelo supone varias cosas. Club de fans. – Sylvia frunció el ceño. – Paparazis. – Sylvia apretó los dientes. – Entrevistas triviales. – Sylvia cerró sus manos en puños. – Tienes miedo de que Jack se vea encerrado en un mundo de luces y humo, y lo que es peor, que le guste y te deje atrás.

- Tienes razón, sé te da bien leer a la gente. – suspiró. – Lo peor es que últimamente ya no sé como tratarlo. Jack está empezando a rodearse de gente que solo lo adula y… pensé que mi deber era recordarle quien era para que no se le subiese a la cabeza. Pero parece que me he pasado.

- Encontrar el equilibrio nunca es fácil pero… Jack no parece el tipo de chico que haría algo así. Quizás lo mejor sería hablarlo con él. – sonrió Demi. – Además no creo que sea algo malo que seas dura con él. Personalmente, a mí me gusta que la gente me diga cuando estoy actuando mal.

Sylvia asintió y le agradeció su ayuda a Demi, confesando que le había juzgado mal desde un principio. El chico no se lo tomó muy en serio y le prometió echar un vistazo a Jack por el estudio. La sesión acabó muy rápido pero Jack tenía que marcharse al entrenamiento de baloncesto por lo que no tuvieron ocasión de hablar. Para su sorpresa, cuando él y sus compañeros salieron a la pista vieron a unas figuras familiares sentadas en las gradas.

- Buenos días chicas. – Allen se acercó a Sylvia, Clara, Elyon y Keyla con una sonrisa en el rostro. - ¿Puedo preguntar que estáis haciendo aquí?

- Sylvia quería venir a apoyar a Jack en su entrenamiento así que hemos pensado en acompañarla. – resumió Keyla.

- ¡No digas algo tan vergonzoso! – le gritó Sylvia. – Jack ha estado dándome el follón para venir a verlo durante mucho tiempo. Simplemente hoy tenía el día libre.

- Y ahora vuelve a la personalidad tsundere. – se rio Clara. – Desde luego Sylvia estás llena de sorpresas.

- Buena suerte con el entrenamiento de hoy. – dijo Elyon a Allen.

El chico asintió con entusiasmo y volvió hacia sus compañeros comentando que las chicas tan solo estaban ahí para mostrar su apoyo. Jack enarcó una ceja mirando extrañado a Sylvia mientras Vlady sonría dispuesto a darlo todo. Allen decidió hacer un partido de práctica para que fuese más entretenido para las inesperadas espectadoras. Allen y Vlady se pusieron en un grupo mientras Jack capitaneaba el otro. En cuanto la pelota fue lanzada hacia arriba, Vlady dio un increíble salto pasándola a Allen. El chico empezó a avanzar con paso seguro hasta que Jack le cortó el paso con una sonrisa. Allen retrocedió y le pasó la pelota a Vlady por detrás, quien tras driblar marcó una canasta. Uno de los chicos de primer año sacó la pelota y pronto se la pasó a Jack. Allen trató de pararlo pero el chico imitó el dribleo de Vlady y lo pasó de largo justo para lanzar una canasta de tres puntos. En cuanto la pelota entró en el aro se dio la vuelta para dirigirle una sonrisa a Sylvia quien a su vez empezó a gritarle que dejase de hacer el tonto. El partido acabó con la victoria del equipo de Allen y Vlady. Jack pidió algo de tiempo para acercarse a la grada.

- ¡Eh preciosa! – Jack se acercó a sus amigas. - ¿qué te ha parecido?

- ¿Esto es lo que haces siempre en los entrenamientos? – le contestó la chica enfadada. - ¡Has estado haciendo el tonto todo el rato! ¿Para qué estás en el equipo si no te lo tomas en serio?

- Tan solo era un partido de práctica.

- Que sea de práctica no significa que no debas tomártelo en serio, eso es un insulto para tus contrincantes.

- Es cierto que Jack algunas veces se toma las cosas a broma. – Allen se acercó. – Pero normalmente es muy serio con el baloncesto. – se acercó a Sylvia para susurrarle al oído. – Creo que tan solo intentaba dejar a Vlady una oportunidad para lucirse.

Sylvia se giró para ver a Vlady fardando delante de Clara mientras la chica se reía. Frunció el ceño pensando que aun así ese no era motivo para no esforzarse lo máximo incluso en un partido de práctica. Jack suspiró disculpándose levemente y se dio la vuelta para volver con sus compañeros un poco decepcionado. Sylvia se alarmó al ver que quizás había sido muy dura con él pero el chico ya había vuelto a la pista. Bajó la cabeza pensando que aquello era mucho más difícil de lo que pensaba. "¿Cómo hace Jack para ser tan bueno conmigo todo el tiempo?" pensó. El entrenamiento terminó, pero al ver como Sylvia se quedaba en las gradas, Jack le pidió a Allen algo de tiempo para practicar.

- ¿Vas a decirme lo que te pasa o voy a tener que adivinarlo? – le preguntó pasándole la pelota.

- Enséñame. – le contestó simplemente atrapando la pelota y dirigiéndose a la pista. Jack empezó a explicarle las normas básicas mientras Sylvia botaba la pelota. – Lo siento.

- ¿Por qué te disculpas?

- Parece ser que últimamente he estado siendo demasiado dura contigo. – Sylvia tiró una canasta que no entró y Jack fue a por el balón.

- Bueno, eso es cierto pero suponía que era porque estabas estresada. No lo he tomado como algo personal.

- ¡Pero deberías! – Sylvia atrapó la pelota que le lanzaba Jack. – Si me hubieses dicho algo hubiese parado de inmediato.

- Siempre has sido dura conmigo, es una de las cosas que me gustan de ti. – sonrió. – Además yo también tengo momentos de estrés y tú siempre estás ahí para ayudarme.

- ¿Lo estoy? ¿De verdad? Me da la sensación de que lo único que hago es estropear las cosas. – lanzó la pelota y logró canastar. – Demi tenía razón, tengo miedo de que de repente se te vaya la cabeza con todo eso del modelaje.

- Sylvia tú no estropeas las cosas. Es cierto que no eres precisamente la persona más delicada que conozco pero eso no me importa. – cogió la pelota y marcó otra canasta. – Y no te preocupes por eso, mientras te tenga a mi lado no habrá nada que se me suba a la cabeza.

- También… creo que… ya sabes… estoy un poco… celosa. – Sylvia recogió el balón y ocultó su cara detrás de él.

- ¿Celosa? ¿Por qué?

- ¡Has visto todas las chicas que andan detrás de ti! – se enfadó. – No es que esté precisamente celosa pero me molesta que todas esas chicas te persigan solo por tu imagen porque… tú… eres mucho más que eso.

- Vaya y yo que me esperaba alguna especie de historia dramática de celos. – Jack y Sylvia se giraron para ver a Aquarius sentada en las gradas. – En fin, ya que me habéis decepcionado, espero que estéis preparados para decirme donde está el Ofiuco ¡Levántate Orbisodi!

La botella de agua que había en el banquillo empezó a crecer ganando la marca de Aquarius en la frente. Sus extremidades crecieron con forma de balones de baloncesto mientras la cabeza se formaba con una esfera de agua de la que salían dos coletas. Sylvia sacó su espejo poniéndose delante de Jack.

"¡Pretty Cure, Power of the Moon! ¡Change it!"

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

El Orbisodi enseguida empezó a cargar un ataque contra la guerrera. Moon saltó de forma hábil esquivando al monstruo y aterrizó al otro lado. Jack dio una voltereta hacia la derecha para esquivarlo, haciendo que este se chocase contra las gradas. El monstruo se giró con furia dispuesto a atacar a Jack ya que este era el más cercano. Moon cogió carrerilla y golpeó el estómago de la botella con un puño al mismo tiempo que Jack saltaba para esquivar el puño de este. El chico sonrió solo para ver entonces una sombra detrás de él. Aquarius le golpeó con una patada lanzándolo contra el suelo. Moon enseguida fue en su ayuda pero entonces el Orbisodi empezó a girar sobre ella provocando un vendaval de viento. Moon maldijo por lo bajo y empezó a concentrarse en el movimiento del Orbisodi. Mientras tanto, Jack empezó a esquivar los ataques de Aquarius como podía. La villana intentaba atracarle con golpes rápidos con su mano estirada como si fuese una cuchilla.

- ¡Solar Hand! – una voz resonó en el estadio.

El dibujo de un engranaje con unas manecillas apareció debajo del Orbisodi y lo detuvo unos momentos. Moon se giró para ver a sus compañeras y a Sun con el Sun Gear en sus manos. La chica no perdió un momento y corrió hacia Aquarius golpeándola en el rosto. La villana reaccionó rápido y paró su puño pero entonces Jack aprovechó para golpearla en el estómago. Las chicas se reunieron con ellos dispuestas a lanzar su ataque.

"Que nuestra unión restaure la perturbación del orden… ¡Pretty Cure Cosmic Bond!"

Aquarius se marchó lanzando una última mirada de odio a Moon y a Jack. El estadio volvió a la normalidad mientras las chicas se destransformaban.

- Espero que hayáis arreglado lo vuestro de una vez. – les dijo Bibiana.

- Por supuesto Bibí. – le contestó Sylvia.

- No os preocupéis, Sylvia solo estaba preocupada de que las otras chicas se fijasen en mi innegable belleza.

- ¡Ya te he dicho que no es eso!

- No te preocupes preciosa, tú siempre serás la única de mi corazón.

- ¡Y quien te ha dicho que yo quiero serlo! – Sylvia le agarró y empezó a tironearle de las mejillas.

Las chicas observaron a la pareja un tanto extrañadas pero se encogieron de hombros. Al fin y al cabo si se entendían entre ellos el resto no tenía nada más que añadir.

Próximo mes: Capítulo 15: Duelo entre mujeres ¡La tenacidad de Cure Planet!