Hola chicos, antes de los abucheos, déjenme explicar un poco lo que está sucediendo.
Primero que nada, voy a terminar todas las historias que tengo pendientes Naruhina, eso no lo duden :3 agradezcan a que en mi trabajo me descansaron por todo lo que está sucediendo.
Bueno como no encuentro fanfics muy buenos de esta pareja que en verdad me fascino me encanta la amo, me cautivó desde la primera vez que los vi juntos, mi instinto de escritora barata no pudo evitar hacer uno de ellos, no se preocupen que ya está terminado.
Espero que en verdad les guste y la disfruten así como yo disfruté escribiéndola *w*
Siempre pensé que si negaba lo que sentía por él, mi corazón dejaría de latir tan fuerte como la hacía cada que estaba a su lado, cada que lo veía esforzarse, cada vez que se superaba, cada día que se hacía más y más fuerte. Pero me equivoqué, por alguna extraña razón mi corazón latía con más fuerza y no podía controlarlo, no podía negar todas las cosas que él provocaba en mí, al mismo tiempo que él se hacía fuerte, el sentimiento que estaba ocultando con tanto recelo, se incrementaba a gran escala, como si estuviera conectado con él y ambos crecian al mismo tiempo a tal grado que se convirtió en fuego, un fuego que se propagaba rápidamente por todo mi cuerpo.
Al pasar más tiempo dentro de la academia las cosas se complicaban hasta un punto en donde parecía no haber salida, pero gracias al esfuerzo, dedicación y ganas de llegar a la meta y ser más fuertes después de cada batalla, todos pudimos llegar a niveles que jamás en nuestras vidas creíamos poder lograr.
Todos tenían una razón en especial y nos apoyamos entre nosotros para ser más fuertes y ser llamados héroes para todos juntos ser el símbolo de la paz que la sociedad necesitaba para no caer en la oscuridad.
Sólo así podríamos llenar el vacío que dejo el héroe número uno, solo así podemos hacer que la paz exista y no sea un mito o una leyenda urbana como antes se creía.
Estamos a nada de lograrlo, lo tenemos prácticamente en la palma de nuestras manos, un poco más y es nuestro; pero mi tonto corazón y mis estúpidos sentimientos pusieron en riesgo aquella meta que se veía infinita y que con tanto trabajo y dedicación estamos apuntó de sobrepasar.
Hace unos días empezaron a ocurrir extraños sucesos entre los mismos héroes, algunos héroes locales habían desaparecido y después de aproximadamente una semana aparecían reportes de robos, asaltos, agreciones he incluso hubo un reporte de asesinato causado por los mismos héroes que habían desaparecido, después de ser capturados en el acto por héroes con mayores habilidades, se determino que la razón de aquellos actos podría ser lavado de cerebro.
Si, había aparecido una singularidad que puso en peligro a decenas de personas, y lo peor de todo es que aún no encontraban el paradero de dicha singularidad, no obstante temiendo que dichos actos fueran provocados por la liga de los villanos, la seguridad en la escuela se reforzó nuevamente.
Apesar de que las agresiones habían sido muy lejos de la academia incluso lejos de las ciudades vecinas, se determinó que no era seguro para los estudiantes.
Aquella mañana cuando las cosas empezaron a ponerse sospechosas en la escuela, el profesor Aizawa dio la noticia de las medidas extremas que se tomarían durante un tiempo.
— Porfavor todos pongan atención y tomen nota de lo siguiente que voy a comunicar—.
Todos guardaron silencio atentos a las indicaciones que el profesor daba.
— Como ya todos sabrán han habido a tentados muy sospechosos por todo el país, apesar de que los sucesos no tienen nada que ver con las escuela la dirección junto con todos los maestros hemos decidido suspender cualquier actividad fuera de la escuela, ésto incluye prácticas y residencias, así como permisos para salir de la escuela, esto es por su seguridad y la tranquilidad de sus padres que nos han confiado la seguridad de cada uno de ustedes— Se escucharon murmullos por todo el salón por la impactante noticia aunque ya era algo que se esperaban.
— ¿Que ocurrira con nuestras residencias? ¿ Se conservara nuestra plaza?— pregunto Midoriya levantándose de su asiento.
— No se preocupen por eso, por el momento todas las escuelas de héroes suspendieron sus prácticas y residencias, así que debido a que no solo ocurrió aquí las agencias nos dieron total apoyo para esperar a que esto termine—todos soltaron un suspiró de alivio y Midoriya volvió a tomar asiento— Muy bien, eso es toda la información por el momento cualquier cambio se les hará saber de inmediato.
La campana de receso sonó y Aizawa se retiro para que todos pudieran tomar su descanso, los comentarios acerca de lo que estaba sucediendo no se hicieron esperar por toda la escuela.
Una vez que estaban en el comedor varios sacaron su teléfono celular para investigar más y llegar a una conclusión.
— No cabe duda que detrás de todo ésto está la liga de villanos —dijo Midoriya chasqueando los dientes con cierta molestia.
—Si eso parece, aunque no hay pruebas rotundas que sean ellos, ciertamente también puede ser obra de algún seguidor de la Yakuza o incluso un seguidor individual de Stain— dijo Iida ajustándose los lentes.
— Lo más raro de todo es que está vez la escuela no está involucrada en los atentados, me atrevería a decir que suena gracioso, aún que gracias a eso no suspendieron clases— dijo Ojiro mientras le daba un bocado a su arroz, los demás rieron ligeramente pues lo que su compañero decía tenía un tanto de razón.
— Yo quisiera tener un respiró de todos estos incidentes, pensé que la acción de luchar contra super villanos empezaría después de graduarnos—Kirishima soltó un suspiró de cansancio pero su mirada enseguida cambio por una llena de determinación y energía— Eso solo me motiva a seguir haciendo me más fuerte— empuñando al aire una de sus manos, como si quisiera tomar algo.
— Yo opino lo mismo, Kirishima, un héroe nunca descansa—dijo Midoriya con la misma mirada de determinación.
— ¡Sigamos esforzándonos para ser el símbolo de la paz y proteger el legado de All Might!— Iida se había unido a la energía que desprendían sus compañeros.
Esa era la energía que siempre había emitido su clase, bastaba con que uno de ellos se emocionara con la idea de ser más fuerte y toda la clase se contagiaba, sin duda alguna, estarían destinados a ser el nuevo símbolo de la paz.
— ¡Bien! ya he terminado mis alimentos, regresaré al salón de clases— dijo Iida levantándose junto con su charola de alimentos.
— Pero todavía faltan para que termine el receso, yo apenas voy a la mitad— dijo Ochaco con un tono de sorpresa.
— Quiero aprovechar este tiempo que sobra para estudiar mi ataque especial, aún siento que puedo encontrar algo mejor si sigo buscando— dijo con la mano empuñada casi con la misma energía de hace unos segundos.
—¡Ah! si es eso ¡esfuérzate mucho Iida!— contesto Midoriya con esa mirada de determinación muy característica de él.
—¡Eso are Midoriya! — saludo como un sargento y se retiro de la mesa.
— Creo que yo también are los mismo— dijo después Ojiro con un poco de desconfianza.
— ¡Ánimo Ojiro! ¡Esta vez yo te ayudaré!— lo apoyó Kirishima retirándose de la mesa.
Ahora solo quedaban Ochaco y Midoriya en la misma mesa, un silencio se genero pero no parecía incómodo hasta que Ochaco se dio cuenta que habían quedado sólos, un ligero sonrojo se asomó en sus mejillas al ver como Midoriya leía atentamente su libreta de apuntes, no podía evitar pensar que ese aire de chico intelectual le quedaba genial.
Se tenso al darse cuenta que los pensamientos que la guiaban eran vergonzoso, pero su corazón la engañaba y la hacía pensar cosas de ese tipo que solo lograban sonrojarla frente a él.
De pronto el chico volteó a verla haciendo que ella se exaltara por verse descubierta observándolo.
—¿Sucede algo Uraraka? — le pregunto Midoriya al verla tan roja y exaltada.
— ¡No!... bueno... en realidad, ¡Me sorprendio un poco que no fueras con ellos!—contesto nerviosa desviando la mirada, jugueteando con su comida.
— No quiero dejarte sola comiendo Uraraka—conesto con un leve sonrojo rascándose la mejilla— ¡No es de amigos dejarte sola comiendo! y no te preocupes ¡Traigo mi libreta para seguir al día!—dijo enseñándole su libreta con cierto nerviosismo.
Ella solo asintió con la cabeza, sin que el rojo de sus mejillas bajará ya que su corazón latía más fuerte que hace unos minutos, ese tipo de acciones solo confirmaban lo que ya sabía, Midoriya no podía evitar ser un caballero nato.
Ochaco bajo la mirada, mientras se preguntaba si él era igual de caballeroso con las otras chicas, o ese lindo detalle solo lo guardaba para ella, sintió una ligera punzada en el pecho al imaginarlo siendo caballeroso con alguien más, ese tipo de cosas tampoco las podía evitar y serían las causantes de sus problemas en los siguientes días.
Después de unos minutos ambos se levantaron de la mesa y se dirigieron a su respectiva aula, hablando natural y animadamente, solo un aura de conformidad que ellos mismos podrían generar, el aura de unos buenos amigos.
Cuando estaban apuntó de entrar a su salón un ruido muy escandaloso los hizo detenerse por un segundo.
—¡Cuidado!— escucharon gritar a un chico del salón de lado, seguido de una bola de béisbol, que si bien no era grande, podría causar una lesión muy grande si le pegaba a alguien y esa persona que estaba apunto de ser lesionada era nadamas que Ochaco quien se quedó paralizada por la impresión.
Midoriya afortunadamente reaccionó al instante, la tomo del brazo y la puso detrás de él y después con la mano que aún le quedaba libre atrapó la pelota, afortunadamente él ya era más fuerte y ese impacto no le causó ningún daño apesar de qué aún seguía en movimiento después de haberla atrapado.
—¡Uraraka! ¿Estas...? — una inexplicable sensación se apoderó de él al ver como por accidente el cuerpo de Uraraka había quedado demasiado cerca de un chico rubio de ojos rojos quien por la sorpresa de ser golpeado por el cuerpo de la chica no supo como reaccionar.
Midoriya pudo observar como sus labios estaban a punto de tocarse, y él de ninguna manera iba a permitir que eso sucediera por lo que la jalo del brazo hacia él, Uraraka y Bakugo sintieron solo un pequeño rose sobre sus labios.
—¡Kacchan!— grito Midoriya extrañamente molestó.
—¿¡Ha!?— grito Ochaco cuando se dio cuenta de lo que había sucedido seguido de un color más rojo he intenso qué cuando se sonrojaba cuando estaba con Midoriya, se llevó temblorosa una mano a la boca.
—¿¡ A quién le gritas idiota!?— grito Bakugo molestó.
— ¿¡Disculpate con Uraraka!?— le exigió Midoriya aún con Ochaco pegada a su cuerpo
— ¡El que debería disculparse eres tú idiota!— Midoriya se señaló así mismo aún con molestia en el rostro—¿Tu fuiste el idiota que la empujó no? ¡Eres totalmente responsable de lo que acaba de suceder!— grito metiéndose al salón.
—¡Espera Kacchan!— grito Midoriya pero este lo ignoró, volteó a ver a la chica que tenía en su pecho, estaba completamente sonrojada con la mano en su boca aún sin reaccionar—¿Uraraka?— llamo su atención con un poco de desilusión en su voz.
Ella reaccionó y se dio cuenta que Midoriya estaba muy cerca de su rostro, su suerte no podía mejorar.
—¿¡Perdón!?— grito la chica aún roja despegando se de su cuerpo torpemente—¡Perdón!— dijo más despacio sin dejar de tocar sus labios, no podía creer que su primer beso había sido robado de una manera tan absurda y delante del chico que le gustaba, ¡Ésto simplemente no le podía estar pasando!
—¡Lo siento mucho!— grito una chica de cabello castaño largo y ojos cafés, muy atractiva a la vista de cualquiera, que fue corriendo para recoger la pelota — Fue un accidente, ¡¿Están bien?!— pregunto preocupada.
— ¡Si afortunadamente no paso nada!— contesto Midoriya devolviendo la pelota con una sonrisa, Ochaco vio la sonrisa sonrojada en el rostro del chico, su estómago se oprimió y la mano que tenía en la boca ahora pasaba a su pecho.
—¡Deku no!— pensó con lágrimas en los ojos y la cabeza abajo, si bien no sabía a qué punto quería llegar con él, esperaba al menos poder regalarle su primer beso pero esto ya no podía ser posible, ahora Midoriya de ninguna manera la vería como le gustaría a ella.
Por otra parte Midoriya tenía muchas sensaciones en su estómago, vio de reojo a Ochaco notando que aún estaba anonada por lo que acababa de suceder, pensó que Ochaco podía tener sentimientos por Bakugo y por eso había reaccionado de esa manera, su estómago se revolvió y tenía muchas ganas de vomitar por alguna extraña razón, ¡Esto nunca debió de haber sucedido!
Las clases transcurrieron con normalidad para todos los demás estudiantes incluyendo Bakugo, los únicos que sabían que algo había cambiado desde ese momento eran Midoriya y Ochaco que no se dirigieron la palabra el resto de las clases y permanecieron distansiados.
—¡Achu!—estornudo Bakugo mientras se encontraba en los vestidores después de terminar la última práctica.
—¡Oye Bakugo! ¡Tapate la boca o nos vas a contagiar a todos!— le dijo Kirishima con asco.
—¡Callate idiota!— le gritó Bakugo con molestia, después vio a Midoriya mientras se ponía su camisa de deportes, Bakugo fue el único que se percató que el incidente lo había molestado, a él en lo personal le daba igual si se hubieran besado o no, ese tipo de cosas hasta el momento no le interesaban, pero parecía tentador hacer enojar a quien le daba mucha importancia.
Lo pensó por un momento, pero después desecho la idea, no sería divertido si al final se pondría a llorar como un niño pequeño, lo que quería era pelear con él, no hacerlo llorar.
Por fin termino el día y todos se encontraban recostados en su cama pero no todos dormían, por una parte Ochaco se había pasado llorando la primera parte de la noche. Midoriya la ignoró todo el día después del receso, ni si quiera se despidió cuando se retiro a su cuarto, pero todos los demás no parecían darse cuenta de su extraña actitud, eso quería decir que solo se encontraba molestó con ella.
Se llevó las manos al estómago que todo el día le había estado doliendo, era un dolor tenue, apenas y lo sentía pero cuando pensaba en Midoriya y lo que había sucedido el dólor aumentaba, aún que seguía sin ser intenso.
— Deku... —penso mientras veía el techo recordando la miradas que él le dirigió durante todo el día, si bien no le hablo en clases, las miradas no eran de odió o amenaza — Me pregunto si tú reacción... — el dolor en el estómago se detuvo y fue reemplazado por un ligero hormigueo —¿Estas celoso?— se cuestionó y al hacerlo un ligero brillo de ilusión se apoderó de sus ojos.
Sonrió con cierta tristeza.
—No digas tonterías Ochaco — se dijo mientras apartaba la vista del techo y la dirigía a la pared a un costado de su cama— De ninguna manera, él no tiene porqué tener ese tipo de sentimientos por mí— cerró los ojos para conciliar el sueño, esperando que los siguientes días ambos se olvidarán de aquel incidente y continuarán como si nada hubiera pasado.
Midoriya tampoco pudo conciliar el sueño apesar de que se acostó mucho antes que todos los demás.
La escena que presencio y que pare él fue completamente desagradable no dejaba de repetirse en su mente. Varias preguntas invadían su mente y parecían no tener fin ¿Terminaron besándose? ¿Ochaco está enamorada de Kacchan? ¿Y si empiezan una relación? la última pregunta hizo que un escalofrío recorriera su espalda.
—Si terminan saliendo... ¿Realmente podré apoyarlos? — se pregunto mirando el techo con su mano recargada en su frente— Ochaco es muy tierna, es bonita, sin duda alguna no es una chica a la que le negarias algo, Ochaco es especial— se imagino a la chica, con su linda sonrisa, sus tiernos sonrojos junto con sus grandes ojos y el olor que desprendía su cuerpo cuando estaba muy cerca.
¡Plap!
Midoriya se había abofeteado con todas sus fuerzas dejándose las mejillas rojas y la cara hecha un tomate y no precisamente por las cachetadas.
— ¿¡ En que demonios estás pensando idiota!?— se dijo así mismo avergonzado por los pensamientos que tenía hacía Ochaco— Bakugo sin duda alguna aceptara los sentimientos de Uraraka, si eso sucede, estarás allí para ellos como un buen amigo— se dijo así mismo, después se dio la vuelta al lado de la cama que daba a su balcón y se tapó con las cobijas hasta la cara.
—Aunque no me agrada la idea, aunque no vea a Uraraka como solo mi amiga... — se dio cuenta de lo que acababa de decir y después pensó —Uraraka, ¿es especial para mí?—.
Se quedó toda la noche pensando en ello hasta que concilio el sueño después de llegar a una conclusión, la chica a la que él le gustaba no era otra más que Ochaco Uraraka.
A la mañana siguiente Midoriya se había levantado de mal humor, por más que intento despejar sus sentimientos, sus sueños le habían jugado en su contra y había tenido pesadillas toda la noche, pesadillas en las que veía como Ochaco y Bakugo empezaban una relación que duraba por mucho tiempo y él solo los podía observar a la distancia, porque no se atrevio a impedir que eso sucediera, todo lo contrario les había dejado el camino despejado de cualquier incidente, después de esa terrible pesadilla se había abofetado para poder despertar cómo si fuera un programa de televisión que dejas de ver porque ya sabes el triste final, pero aún así lo quieres evitar y volver a quedarte dormido y Midoriya fue lo que hizo.
Esta vez empezó a soñar con Ochaco confesando sus sentimientos por él para luego terminar besándose, un beso que no era tímido en lo absoluto, era algo que él deseaba con tanta intensidad, tanto que la timidez que generalmente tiene con las mujeres había desaparecido y eso solo había sucedido porque era Ochaco quien le regalaba su primer beso, justo cuando su sueño estaba subiendo de nivel se dio cuenta que sus pensamientos estaban sobre pasando la imaginación y al final Midoriya había terminado despertándose nuevamente con una bofetada en sus mejillas pero más intensa y está vez el tiempo no lo había dejado volver a dormir pues ya era hora de dirigirse a clases.
Cuando entro a la sala común y vio a todos sus compañeros, todos se alarmaron al verlo con las mejillas marcadas con manos y un rojo intenso.
—¿¡Midoriya que te sucedio?!— le pregunto Iida preocupado.
— ¿Midoriya te atacaron por la noche?— pregunto está vez Todoroki pero sin la preocupación que desprendía Iida.
—No se preocupen chicos no ocurrió absolutamente nada— dijo rascándose la cabeza nervioso no les podía decir las pesadilla que había tenido aquella noche.
Midoriya escucho como el ascensor sonó para después abrir sus puertas y su corazón se encogió cuando vio a dos personas salir de allí, Bakugo y Ochaco.
Ochaco tenía nuevamente las mejillas rojas y la cabeza abajo, tomaba con ambas manos su bolsa apretando tímidamente el agarre, cuando levantó la cabeza se dio cuenta que Midoriya los miraba con cierta expresión de temor en su rostro.
—¡ Vaya!, los novios decidieron bajar juntos— dijo con burla Mina, ante esta comentario Midoriya se movió rápidamente y se dirigió a la salida, Ochaco se dio cuenta de su reacción y se sorprendió por aquella acción, haciendo que el dólor de estómago que había tenido aquella noche se hiciera presente un poco más fuerte.
—Me voy adelantando— dijo Midoriya casi en un susurro sin voltear atrás.
—Midoriya ¿No vas a desayunar?— le pregunto Todoroki viéndolo salir.
— No tengo apetito, nos vemos— dijo después de cerrar la puerta.
— ¡Bakugo que escondido te lo tenías! —dijo con burla Kirishima.
—¡No digas tonterías! fue solo una estúpida coincidencia— Bakugo se aparto de la chica y se dirigió hacia la cocina para servir su desayuno y todos los demás lo siguieron para hacer lo mismo.
Sin embargo Ochaco aún se quedó parada frente al ascensor recordando la mirada que les había lanzado Midoriya en cuanto los vio.
Se llevó una mano al pecho ¿Y si Midoriya en verdad estaba celoso? Ella reprimía sus sentimientos porque pensó que sería algo pasajero, cuando se dió cuenta que estos se incrementaban más y más, los reprimió porque no podía distraerse de su objetivo de ser heroína y tampoco podía ser egoísta y permitir que Midoriya se distragiera de su propio sueño y mientras esto no afectará su desempeño en la escuela no debería de haber ningún problema.
Pero algo adentro de ella se removía y quería ir corriendo detrás de él y confesar sus sentimientos, su corazón le exigía cierta atención por parte de Midoriya, pero el sentido de la razón se lo impedía y le decía que eso no era lo correcto y que su verdadero objetivo no era ser la chica especial de él.
Parecía que el razonamiento le estaba ganando al corazón pero sus sentimientos le hicieron una mala jugada y cuando se dio cuenta ya iba corriendo detrás de Midoriya hasta que finalmente lo alcanzó.
—¡Deku!— grito su nombre al verlo caminar un poco antes de llegar al edificio donde se impartian las clases teóricas.
— ¡Deku porfavor espera!— volvió a gritar al pensar que él no la había escuchado, está vez el chico se detuvo pero no volteó a verla.
—¡Uraraka! ¿¡Sucede algo!?— le pregunto con una voz temblorosa y desafinada, Ochaco lo vio limpiarse la cara con la manga de su chaqueta y le dio la impresión de que el chico estaba oprimiendose para llorar, se llevó las manos a la boca soltando su bolsa.
—Deku necesito decirte algo importante— le dijo apartando los ojos con cierto temor.
—Yo también quería decirte algo, pero no me sentía listo—dijo Midoriya y se dió la vuelta, a Ochaco se le oprimió el corazón al verlo con los ojos rojos y el valor que tenía para decirle lo que sentía se vino abajo, pero Midoriya no se quedó callado.
—Debo admitir que tú y Kacchan me sorprendieron — dijo con un tono falso de alegría, Ochaco dio un ligero brinco al escuchar lo que acababa de decir— Se que no soy tu amigo más íntimo, entiendo que no me lo hayas querido contar, aunque estoy sorprendido y me desconcierta un poco, Uraraka ¡Yo los apoyo en su relación!— Dijo finalmente con su sonrisa de determinación muy característica de él en momentos difíciles, sin duda alguna era un momento difícil para él —En verdad quiero que sean fe...—.
—¡Te equivocas!—lo interrumpió Ochaco casi a gritos— Deku... ¡Te equivocas!... No hay nada entre Katsuki y yo... ¡A mi no me gusta Katsuki!— grito finalmente viendo a Deku con determinación, este se quedó atónito sin saber que decir o que pensar, pero su corazón se sintió aliviado y su rostro no tardó en demostrarlo asomando una amplia sonrisa por su boca.
Ochaco se acercó más a él, un paso más y lo tendría entre sus brazos y aunque su cuerpo le exigía ese tacto se contuvo, Midoriya enrojeció por la cercanía de la chica y se llevó una mano a la cabeza y sonrió con timidez.
—Deku...— Ochaco lo miro con determinación ignorando lo que decía la razón, estaba dispuesta a dejarse llevar por sus sentimientos, estaba segura que sus sentimientos serían correspondidos y al sentir esa seguridad su corazón no dudo en apartar el razonamiento y dejarse guiar por lo que ella creía correcto.
—Uraraka— ambos se miraban directamente a los ojos con las mejillas rojas, parecía que los sentimientos se escapaban de sus cuerpos como si fuera una especie de gas que contaminaba al otro.
De un momento a otro la escena cambio cuando Ochaco sintió más intenso el dolor en su estómago, se encogió de hombros y se llevó ambas manos al vientre haciendo presión como si eso hiciera el dolor mas soportable.
— ¿¡Uraraka!?— Midoriya sintió como el cuerpo de la chica por un momento se dejo caer sobre su mismo cuerpo quedando entre sus brazos.
—Deku... mi estómago duele... mucho— balbuceo la chica en sus brazos apenas con fuerza en su voz.
—¡Tranquila te llevare a la enfermería!— dijo Midoriya cargándola entre sus brazos, tomo la bolsa de la chica y corrió lo más rápido que pudo a las instalaciones de las aulas.
Aunque el dolor que tenía en su vientre se empezaba a ser insoportable, Ochaco le prestó más atención al cálido contacto que le ofrecia el cuerpo del chico que la cargaba como si fuera lo más frágil del mundo, Ochaco no pudo evitar sonreír.
En otra parte de la escuela una chica de cabello castaño muy linda se dirigía al gimnasio de la escuela, una sonrisa pervertida y unos ojos tétricos hacían que la chica luciera aterradora, pero con esa cara tan linda era sencillo dejarse manipular por ella.
—Aunque la liga está trabajando en otra cosa más grande, no quiere decir que nos olvidemos de nuestros amados compañeros de U.A— pensaba sin que la sonrisa de su rostro desapareciera.
—Dabi me advirtió que si trabajaba por mi cuenta me materia, pero Twice no va a dejar que eso suceda, no señor—al entrar al gimnasio abrió la puerta donde se encontraba el equipo de gimnasio y juegos recreativos, se dirigió a dónde se encontraban las pelotas de Basquetbol y al fondo encontró a una chica inconsciente con ligeros golpes en su rostro y cuerpo.
—No es fácil infiltrarse en la U.A, pero para ver a mi amado Deku y a mi amada Ochaco, ¡valió la pena!— se llevó las manos a la cara con exitaciòn recordando el momento en que les lanzo la pelota y los vio juntos en el salón de clases— ¡Verlos juntos me lleno de celos! ¡Ochaco y Deku son tan cercanos que no puedo evitar sentir celos por ellos! ¡Es tan excitante!— grito llegando al éxtasis, saco a la muchacha de aquel escondite y la cargo en su espalda.
—Pero Bakugo Katsuki será el que se encargue de que mi pequeña travesura funcione— cargando a la chica en su espalda se dirigió a los límites de la escuela para escapar por donde había ingresado, llevaba a la chica consigo para seguir camuflajeando su olor ya que su singularidad estaba apunto de llegar a su límite pues la había usado por un día entero.
Cuando se empezó a derretir para tomar su forma original Toga se apresuró pues no tendría mucho tiempo para escapar.
Toga se había infiltrado un día antes a la escuela primero burlando la seguridad transformada en Ochaco y luego suplantó a la chica en la clase de gimnasia, mientras pasaba su día normal, discretamente infecto a un par de alumnos, con eso sería más que suficiente para que una mínima parte de la escuela se enfermara y por un par de horas causaría un gran alboroto hasta que el virus muriera por causas naturales.
Aunque su instinto asesino le dijera que debía atacar a todo el mundo sin control no quería tener problemas con sus compañeros de la liga, así que solo actuó razonablemente y controló sus impulsos.
—Bakugo será más que suficiente para hacer que todos pierdan la cabeza ¡Y con el idiota de su amigo que nunca se desprende de él harán una gran bomba de caos!, espero que el contacto que tuvo con Ochaco funcione, ¡Deku perderá la cabeza!— arrastro por el suelo a la muchacha y la dejo tumbada frente a unos arbustos, busco en el piso un oyó lo suficientemente profundo para llegar al otro lado del muro, sin duda alguna una infiltración muy absurda para la seguridad con la que contaba la escuela, nunca pensó que funcionaría, entró por el oyó y desapareció de la escuela.
Unos minutos después Ectoplasm encontró a la chica inconsciente con uno de sus clones mientras hacia la revisión perimetral matutina.
—¡¿Que diablos?!— corrió a su lado para determinar su estado, estaba recuperando la consciencia pero estaba aún muy pálida —¿Que te sucedio?— le pregunto el maestro aterrorizado.
— Himiko Toga, me acorralo en el salón de gimnasia— apenas pudo alcanzar a decir la chica cuando nuevamente perdió la consciencia.
— ¡Tranquila ahora estás a salvo!— rápidamente se puso en contacto con los demás profesores para activar la alarma de seguridad y poner en marcha el protocolo en caso de infiltración en las instalaciones. Una voz femenina se escuchó por toda la escuela.
"Protocolo de seguridad iniciado, asegurando zonas de peligro inminente, iniciando seguridad nivel 10 en los alrededores de la escuela, nivel 15 en dormitorios, esto solo es un protocolo de seguridad, las puertas de los dormitorios se abrirán nuevamente una vez que la zona sea segura, las clases quedarán suspendidas hasta que no se encuentren rastros de peligro inminente, pidiendo refuerzos policiales y de otras agencias, por favor mantengan la calma y no intenten salir de sus dormitorios".
Una alama muy ruidosa empezó a sonar por toda la escuela los maestros se pusieron en movimiento para asegurarse que todos los alumnos se encontrarán en los dormitorios y no faltará ninguno.
Momentos antes de que esto sucediera Midoriya y Ochaco se encontraban en la enfermería junto con Recovery girl quién después de examinar a Ochaco salió de la enfermería para informar a los profesores del estado de la chica.
Midoriya se había quedado callado sentado aún costado de la chica mientras sus pensamientos intentaban ponerse en orden pero la chica que tenía a su lado lo tenía muy nervioso para tan si quiera decir algo.
Por otro lado ella sostenía con fuerza sus rodillas y con una pequeña sonrisa marcada en sus labios, estaba contenta de poder aclarar las cosas con él, sin embargo se había descubierto ella sola y ahora estaba segura que Midoriya sabía acerca de sus sentimientos, sin duda alguna, él no podía negar la existencia de ellos, pero ella aún no sabía que opinaba el chico de ésto, ya que en ningún momento el menciono sentir algo por ella, pero sus acciones parecían decir que si, a menos de que Ochaco haya mal interpretado las cosas.
Al ver que él no se disponía a decir nada decidió ser ella quien rompería el hielo.
—Deku yo... —.
—Uraraka... —.
Ambos hablaron al mismo tiempo, se vieron por un momento y luego se sonrojaron por el contacto visual y la cercanía.
Ochaco rompió el momento incómodo con una risa tímida y Midoriya se llevó una mano a la nuca imitando la sonrisa de ella.
—Tu primero —dijo Ochaco mirándolo tímida y jugando con sus dedos de la mano.
Midoriya desvío la mirada sonrojado, no podía soportar mucho tiempo más a su lado sin empezar a balbucear, entonces tenía que ser rápido.
—Me alegra mucho... —dijo primero con un poco de vergüenza sin verla —Se que no debería decir algo como esto... pero saber que tu y Kacchan... — volteó para toparse directamente con los ojos de la chica, llevó su mano izquierda a la mano derecha de ella deteniendo su jugueteo con los dedos y solo la coloco encima de ella, el rostro de Ochaco no podía estar más rojo— Me alegra saber que no te gusta Kacchan— dijo finalmente con un brillo en sus ojos y un ligero sonrojo en sus pecas, no podía verse más adorable, pensó Ochaco.
—Deku, ¿Yo te gusto?— pregunto inmediatamente ella al no poderse contener, queriendo saber que era lo que sentía él.
Hasta aquí el primer capítulo si me quieren regalar un review un follower, lo que sea es bueno.
Recuerden y en verdad de corazón se los pido.
QUÉDENSE EN CASA.
