El mundo mágico y Harry Potter pertenecen a JK Rowling, quien permite que el mundo del fanfic sobre su creación se desarrolle, y esta historia a PadyandMoony, quien me permite traducirla.

Capítulo 13

Cuando los secretos salen a la luz

«¡Ouch! De verdad duele», pensó Harry mientras mantenía su brazo pegado a su pecho. «¿Dónde está tía Poppy cuando la necesitas?»

—¡Excelente, camarada! — Dijo Fred sonriendo—. ¡Atrapaste la Snitch aún y con esa Bludger loca!

Harry asintió, pero no dijo nada. Estaba mordiendo su labio inferior tratando de no llorar por el dolor.

—¡Exijo una investigación! — Rugió Wood—. ¡Esa Bludger fue hechizada en un claro intento de eliminar a mi buscador!

—¿Tu buscador? — Preguntó George alzando una ceja.

Nuestro buscador… El de Gryffindor… ¡Oh! Tú me entiendes— Dijo Wood con frustración.

—Creo que deberíamos llevar a Harry con la Señora Pomfrey— Dijo Katie.

—No hay necesidad— Respondió Alicia sonriendo mientras acomodaba su cabello—. El profesor Black ya viene, él lo hará.

«¡Por favooor! ¡Hay un herido aquí!». ¡La última cosa que necesitaba era ver a las chicas adular a su papá!

—Disculpen, chicos, permiso— Dijo una voz alegre—. Déjame revisarte Harry.

«¡No! ¡Ayuda!»

—¡Ah, sí! Esto es muy fácil de arreglar— Lockhart sonrió ampliamente y comenzó a agitar su varita.

—Preferiría que la Señora Pom…—Comenzó a decir Harry, pero Lockhart fue más rápido y de repente el dolor se fue. De hecho, no sentía nada de su previamente roto brazo, el cual ahora le recordaba a un guante de goma.

—Oh, bueno… Eso puede pasar…—Murmuró Lockhart—. Lo impor…

—¿Qué puede pasar? — Se escuchó decir a la voz de Sirius con furia. Lanzó una mirada a Harry y rugió—. ¡¿Qué demonios le has hecho a mi hijo?!

—Verás, tenía un hueso roto, ahora ya no lo tiene— Respondió Lockhart con emoción.

—¡No tiene ningún hueso en su brazo, tú, Imbécil!

—No hay necesidad de ser tan rudo…

¡SMACK!

De repente Lockhart estaba sosteniendo su sangrante nariz.

—¡Te dije que te alejaras de mi hijo! ¡Ahora mira lo que has hecho! ¡Desapareciste todos los huesos de su brazo y lastimaste mi mano con tu nariz! — Chilló Sirius mientras agitaba su mano.

Remus contuvo una risa y rápidamente comenzó a apresurar a Harry en dirección al castillo y lejos de los sorprendidos alumnos. Pasaron frente a un sonriente Severus, quien rápidamente puso una mueca en su rostro. Harry notó que ninguno de los profesores regañó a Sirius, ni siquiera McGonagall.


Harry se despertó al escuchar un fuerte crujido. Se dio cuenta de que Sirius estaba despierto y alerta, además de apuntando su varita hacia Dobby. «Pobre Dobby, siempre a punta de varita», pensó.

—¡Dobby! — Exclamó Harry.

—¿Qué es lo que haces aquí? — Cuestionó Sirius entrecerrando sus ojos.

Dobby se veía miserable—. Harry Potter volvió a la escuela. Dobby advirtió y advirtió y Harry Potter no hizo caso a Dobby. ¡Ah! Señor, ¿Por qué Harry Potter no volvió a casa cuando perdió el tren? — Dijo Dobby mientras jalaba sus orejas con sus manos vendadas.

—¿Cómo sabes…? — Preguntó Harry, pero Sirius lo interrumpió.

—¿Tú sellaste la barrera? ¿Tienes idea de cuántos problemas causaste?

Dobby asintió con tristeza—. Dobby se castigó por eso, ¡Pero Dobby tenía que hacerlo! Harry Potter no está seguro en Hogwarts. Dobby observó a Harry Potter, pero Harry Potter dijo que esperaría a su padre para llegar a la escuela, así que Dobby mantuvo la barrera cerrada, ¡Pero Harry Potter vino de todas formas! — Dijo lamentándose.

Sirius suspiró y llevó al pequeño elfo a una silla. Se arrodilló frente a él—. ¿No sería mejor que me digas lo que se supone que ocurrirá? ¿Tiene algo que ver con lo que le sucedió a la Señora Norris?

—Harry Potter debe ir a casa. Dobby creyó que su Bludger sería suficiente para…

—¿ hechizaste esa Bludger? — Chilló Harry—. ¡Casi me matas!

Sirius hizo una seña para que Harry no se moviera—. Dobby, entiendo que quieres mantener a Harry a salvo— Dijo con calma. Dobby asintió fervientemente—. Yo también quiero eso, pero para que Harry esté a salvo necesito que me digas quién está atacando en nombre de Salazar Slytherin.

Dobby negó repetidamente con su cabeza—. Dobby no puede señor. Dobby solo quiere que Harry Potter esté a salvo. Harry Potter significa mucho para nosotros, para los esclavos. Los elfos domésticos eran tratados como alimañas hasta que Harry Potter venció al Que-No-Debe-Ser-Nombrado. Claro que Dobby aún es tratado como alimaña, pero para muchos fue como un nuevo amanecer, un faro de esperanza, y ahora cosas terribles están pasando. Dobby no puede dejar que Harry Potter siga aquí, ahora que la Cámara de los Secretos está abierta de nuevo.

—Entonces no es una leyenda. ¿Fue abierta antes? — Preguntó Harry. Sirius se estremeció—. ¿Lo sabías papá?

—Hummm, sí. Puede que lo hayamos discutido…— Respondió Sirius vagamente—. ¿Sabes quién la abrió, Dobby?

Dobby estaba a punto de golpearse a sí mismo cuando Sirius lo detuvo—. ¿Lo sabes, Dobby? — Repitió.

—Dobby no puede… Dobby lo lamenta mucho…— Y con un chasquido desapareció dejando a Sirius en la misma posición en que había estado sujetando los pequeños brazos del elfo.

—Papá, ¿Qué está pasando?

Sirius sonrió y pasó una mano por su cara—. ¿Sabes sobre la leyenda? — Harry asintió—. Hace cincuenta años se rumoreó que la Cámara había sido abierta. Hubo ataques a hijos de Muggles y una de ellos murió. La escuela estuvo a punto de cerrar, pero entonces alguien fue detenido y expulsado después de la muerte de la chica y nadie más fue atacado. Personalmente, no creo que hayan atrapado a la persona correcta, y Dumbledore tampoco lo cree. Creo que el verdadero culpable se detuvo porque era muy arriesgado.

—¿Quién fue expulsado?

—No puedes decirle esto a nadie, Harry— Dijo muy seriamente. Harry asintió y Sirius inhaló con fuerza—. Hagrid.

—¿Qué? ¡Hagrid nunca…!

—Lo sé. Dumbledore también lo sabe, por eso permitió que Hagrid se quedara. Pero ya sabes cómo son las cosas: Hagrid es un Semigigante, y alguien dijo que él había sido. Eso es todo lo que el Ministerio necesitaba escuchar— Dijo sombríamente mientras se sentaba en la cama en la que había estado durmiendo antes de que Dobby apareciera.

Harry mordió su labio—. ¿Y si alguien piensa que de nuevo es él? ¿O si alguien acusa a tío Lunático, papá?

—Ahora ves por qué quiero resolver esto rápido, ¿No? No solo para detener los ataques. Pero si alguien de mente cerrada en el Ministerio decide observar de cerca al personal de Hogwarts… Ni siquiera quiero pensar en eso. Estoy agradecido de que solamente personas en quienes confiamos saben sobre Lunático. No todos los profesores lo saben. Dumbledore quería contarles, pero lo convencí de que solo lo supieran los que habían sido profesores de Lunático, porque ya lo sabían cuando fue alumno. Profesoras como Trelawney o Sinistra, que llegaron después, no lo saben.

De repente hubo un tumulto y cuando Sirius se dio la vuelta observó a Dumbledore entrando de espaldas por la puerta cargando un extremo de algo que parecía ser una estatua, con McGonagall acarreando los pies.

Sirius saltó de la cama y fue a reunirse con ellos, ayudando a poner la figura sobre una de las camas. McGonagall fue a buscar a la Señora Pomfrey y Harry tuvo una buena vista de la estatua, que era ni más ni menos que Colin Creevy.

—¿Está muerto? — Preguntó en un susurro.

Dumbledore lo miró con tristeza—. No, me temo que también está petrificado.

—Tiene una cámara, tal vez tomó una foto de su atacante— Dijo Sirius tomando dicha cámara de entre los rígidos dedos. Cuando la abrió vieron que la película estaba derretida y un denso humo comenzó a salir de ella.

—¿Qué pudo haber hecho esto Albus? — Preguntó Sirius con preocupación.

En ese momento, la señora Pomfrey y McGonagall llegaron—. ¿Qué significa esto? — Preguntó Minerva.

—Significa, que la Cámara de los Secretos ha sido abierta— contestó Dumbledore sombríamente.

—Pero… ¿Quién haría eso? — Preguntó Poppy consternada mientras examinaba a Colin.

—La cuestión no es quién, la cuestión es cómo — Dijo Dumbledore. Sirius miró a Harry ponerse de pie y con la cara pálida. Caminó hacia él—. Volvamos a tu cama, Harry.

—¿Por qué estaba fuera a esta hora?

—No lo sabemos, solo él lo sabe— Respondió suavemente.

—Había un racimo de uvas junto a él— Dijo McGonagall—. Creemos que quería visitarte.

Harry se puso aún más pálido y Sirius tomó su cara entre sus manos e hizo que lo mirara—. Esto no es tu culpa, Harry. No había forma de que supieras lo que le pasaría a Colin, o que vendría. No debió haber estado fuera de la cama y quiero que me prometas que tú no lo harás.

Harry asintió—. Lo prometo, papá.

—Bien, ahora vuelve a la cama. Tal vez Poppy pueda darte un poco de poción para dormir sin soñar— Dijo Sirius mirando expectante a la señora Pomfrey, quien asintió y rápidamente conjuro un frasco con la poción.


—Sé que fueron ellos, sólo que no puedo probarlo o comprender por qué.

—Seguro ahora te arrepientes de haberle enseñado Oclumancia a Harry — Dijo Sirius sonriendo.

—¡Esto no es divertido, Black!

Remus carraspeó para llamar la atención del enfurecido profesor de pociones—. ¿Qué fue lo que tomaron?

—Cuerno de bicornio y piel de serpiente arbórea africana.

—¿Y para qué sirven?

—Una gran variedad de pociones, de las cuales no veo que necesiten alguna.

—Bueno, dado que no puedes probar que hayan sido ellos, no hay nada que puedas hacer. No, no puedes — Dijo Remus frunciendo el ceño en dirección a Severus—. Si acusas a Harry y resulta que es inocente, nunca te perdonará, lo sabes. Harry puede no ser tan inocente, pero no se toma a la ligera ser acusado de algo que no hizo, debido a lo que casi le ocurrió a Sirius. Antes de hacerlo necesitas pruebas, además, si fue él, debe tener una buena razón para arriesgarse a sufrir tu ira. Harry tiene tu opinión en alta estima y no deberías arriesgarte a perderla. Démosle una oportunidad.

Severus bufó, pero estuvo de acuerdo.


—Permítanme presentarles a mi asistente, el profesor Snape— Dijo Lockhart—. No teman, tendrán a su profesor de pociones en una sola pieza cuando termine.

Harry sonrió, no tenía duda de eso. Que Lockhart permaneciera en una pieza cuando tío Sev terminara, bueno, eso era otra cosa. Había estado ansioso cuando anunciaron el club de duelo, pensando que tal vez el profesor Flitwick, tío Sev, tío Lunático o incluso su papá lo dirigirían. No había necesidad de decir que se había decepcionado mucho de ver que no era así.

Realmente no estaba poniendo atención a lo que Lockhart decía, pero no podía imaginar por qué el muy idiota sonreía tanto. Si Severus lo estuviera mirando con esa mueca de júbilo, estaría corriendo por su vida. Decidió poner atención, pues sabía que su papá y tío Lunático querrían los detalles, los cuales seguramente llegarían de alguna forma a oídos de los demás profesores.

Harry contuvo la risa cuando vio la exagerada reverencia de Lockhart. Sabía, por sus clases de duelo, que nunca se debía hacer eso, ni siquiera en un duelo formal, de una forma u otra era un duelo y no podías darle a tu oponente una oportunidad así.

¡Expelliarmus! — Harry escuchó a su tío pronunciar el hechizo y de inmediato Lockhart salió volando por los aires hacia atrás. Tuvo que morder la manga de su túnica para evitar reírse; Severus había sido muy poco Severus y Lockhart aun así parecía un idiota.

Junto a él, Hermione se preocupaba por la salud de Lockhart. Escuchó a Ron decir «¿A quién le importa?» y la absurda explicación del profesor de Defensa, sobre cómo dejó que Severus lo desarmara. Poco después, formaron parejas para practicar. Severus separó a Harry y Hermione y los emparejó con un par de los Slytherin. Harry sabía que su tío lo hacía para mantener su fachada, pero también porque pensaba que él y Hermione podrían tener controlados a Draco Malfoy y a Millicent Bulstrode, pues después de todo, no había separado a Ron y Neville. Muy pronto el caos comenzó mientras Lockhart gritaba «¡Dije sólo desarmar!».

«Honestamente, ¿Qué había pensado? ¿Qué lo obedecerían?»

Finalmente, Lockhart decidió realizar una demostración con estudiantes, y sugirió a Neville y a Justin Finch-Fletchley, pero Severus hizo que Harry y Malfoy fueran los elegidos. Harry se preguntó qué era lo que su tío tramaba. Se pararon sobre la tarima y Harry vio a Severus susurrarle algo a Draco, pero no se preocupó. Lockhart intentó darle consejos a Harry, pero lo ignoró. Usaría lo que su familia le había enseñado.

Ambos chicos hicieron una reverencia, casi imperceptible, y antes de que Lockhart terminara de contar, Harry conjuró un fuerte escudo que bloqueó la maldición que Malfoy había lanzado en su contra. Cuando pudo mirar, Harry notó que lo que había chocado con el escudo era una serpiente, a la cual no le había gustado nada estrellarse con el escudo. Comenzó a sisear en dirección a Harry, preparándose a atacar.

—No te muevas, Potter— Dijo tío Sev mientras caminaba hacia él—. Yo me haré cargo.

—Permítanme…— Lockhart agitó su varita, pero sólo hizo que la serpiente se elevara tres metros y aterrizara frente a Justin Finch-Fletchley. La serpiente se irritó y mostrando los colmillos se preparó para atacar de nuevo. Harry no lo pensó dos veces y chilló:

¡Déjalo!

La serpiente lo miró fijamente y Harry dijo—. No ataques a nadie.

¿Por qué no?

Porque yo lo digo— En cuanto terminó la sentencia vio la serpiente desaparecer. Alzó la mirada y vio la cara de sorpresa de su tío. Miró a su alrededor y notó que todos estaban en el mismo estado que su tío hasta que Justin gritó:

—¿A qué demonios estabas jugando?

Sin esperar a nada, Harry salió rápidamente del salón y continuó corriendo por los pasillos del castillo sin saber a dónde ir.


Papi…El pequeño Harry de cinco años jaló la manga de Sirius—. Papi, ¿Podemos llevar la serpiente a Brasil? Nunca ha estado ahí…

Sirius sonrió al pequeño—. Oh, ¿Enserio? ¿Y cómo lo sabes?

—Ella me dijo— Dijo Harry y corrió hasta pararse frente al gran vidrio que los separaba de la gran pitón. Para sorpresa de Sirius, Harry comenzó a sisear con la serpiente, y luego lo miró—. Ves papi, acaba de decir que nació aquí.

Sirius no había esperado descubrir que su hijo podía hablar Pársel cuando había decidido llevarlo al zoológico por su quinto cumpleaños.

—Papi… ¿Podemos? ¿La escuchaste?

Eso llamó su atención y se arrodilló para estar a la altura de Harry. Sentó al niño en su pierna flexionada e intentó explicarle—. No, no la escuché. Solamente personas muy especiales pueden hablar con las serpientes, Harry.

—Oh...

—Sí, Oh… Pero no puedes decirle a nadie esto.

—¿Por qué?

Sirius suspiró. ¿Cómo explicarlo?

—¿Recuerdas cuando te conté sobre el pequeño problema peludo de tío Lunático y por qué nadie puede saber?

Harry asintió—. Porque las personas son estúpidas.

Sirius se retorció—. Sí, pero será mejor que no le digas a tu tío que dije eso. Tampoco a tía Minnie, por cierto…— Agregó después de pensarlo—. Las personas tienen miedo de lo que no entienden, y muchas personas no pueden a las serpientes. Sólo muy pocas tienen la habilidad, y lo usaron para herir a muchos.

—Eso no es bonito— Respondió Harry con seriedad, cruzando sus pequeños brazos.

—No, pero esa es la razón por la que las personas temen a los que pueden hablar con las serpientes. Así que tenemos que guardar este secreto, ¿De acuerdo?

Harry había asentido y cumplido su palabra. Nadie fuera de su pequeña familia se había enterado nunca, hasta ahora.

—Remus lo encontró— Dijo Severus acercándose a él en el corredor—. Dadas las circunstancias, creo que es la mejor opción para tratar el asunto— Sirius asintió y Severus suspiró—. Lo siento, nunca quise que esto ocurriera. Ese no fue el hechizo que le dije a Malfoy que usara. No sé cómo es que sabe invocar una serpiente, y nunca creí que Lockhart fuera tan idiota como para empeorarlo. Sólo quería que Harry pateara el trasero de Malfoy para ver si eso disminuía la arrogancia del pequeño bobalicón.

—No es tu culpa— Sirius agitó su mano—. No había forma de que predijeras esto. Seguramente Lucius le enseñó ese hechizo a Draco. Ahora solo podemos hacer control de daños.


En la torre más alta del castillo, dos figuras estaban sentadas contra la pared. La más grande abrazaba a la otra y hacía círculos en su espalda. Permanecieron en silencio hasta que la figura pequeña habló muy quedamente.

—Todos pensarán que soy el heredero de Slytherin.

—Probablemente— Respondió Remus suavemente—. Estarán asustados y te evadirán. Dirán palabras poco amables, pero debes recordar que sabes que no tienen razón y que tu familia y tus amigos también lo saben, y todo comenzará con los amigos que no eran buenos amigos.

Harry asintió levemente y se acurrucó en los brazos de su tío.

—Perdón, ni siquiera lo pensé. Sólo vi a la serpiente queriendo atacar a Justin y grité.

Remus besó la cabeza de Harry y sonrió—. Lo sé, pero también sé que, si hubieras tenido tiempo para pensarlo, habrías hecho lo mismo. Y eso es lo que te hace especial, no el hecho de hablar Pársel.

—¿Crees que fui cobarde por salir corriendo? — Preguntó Harry en voz baja.

—¿Crees que yo soy un cobarde? — Cuestionó Remus y Harry negó con la cabeza—. James y Sirius descubrieron mi secreto alrededor de la Navidad de nuestro primer año. Durante meses me lanzaron no muy sutiles pistas que obstinadamente decidí ignorar. Verás, creí que si fingía que no sabía lo que ellos sabían, no se haría realidad. Finalmente, James se levantó un día y me gritó que, si yo pensaba que no los merecía por tener un «pequeño problema peludo», entonces yo era demasiado estúpido y que me dejarían de hablar por ser un mal amigo que pensaba mal de ellos.

Harry lo miró con sorpresa—. Todos pueden tener miedo de enfrentar sus problemas de vez en cuando, incluso los Gryffindor. Pero evadir a las personas no es la solución. Tarde o temprano tendrás que encararlos, pero no estarás solo: Tus amigos y tu familia estarán a tu lado. Todo lo que no tienes que hacer es «hacer un Lunático».

—¿«Hacer un Lunático»?

—Tus padres decían eso para referirse al evadir un problema: «Estás haciendo un Lunático, James. Sólo pídele que se case contigo, lo peor que puede pasar es que te diga que no». «Pero, Canuto, ¿Y si ella dice que no? Me mataré».

Harry rió con las voces que Remus estaba haciendo. Remus sonrió—. Mi trabajo aquí está hecho.

Permanecieron así, Harry en los brazos de Remus y Remus pasando sus dedos entre el cabello de Harry, hasta que el hombre lobo notó que la respiración de su sobrino se había calmado y supo que el chico había caído dormido. Lo cargó hasta el cuartel de los Merodeadores. Enfrentar al público podría esperar hasta el siguiente día. Remus solo podía esperar que los amigos de Harry fueran tan buenos como James y Sirius habían sido con él.

Continuará...