Capítulo 17: Las dudas de Vlady ¿Qué puedo hacer por ella?

Clara se despertó con el ceño fruncido ante el sonido de alarma. Normalmente no le importaba levantarse temprano para ir al instituto pero ese día era algo distinto. En su calendario estaba marcado con un círculo rojo aunque realmente no hacía falta. Se puso su uniforme y bajó las escaleras lentamente tratando de no hacer mucho ruido. No le sirvió de nada ya que nada más entrar a la cocina su padre y su madre aparecieron de la nada abrazándola.

- ¡Feliz cumpleaños Clara! – ambos tiraron confeti sobre la chica mientras esta suspiraba.

- Bienvenida a tu pesadilla personal. – sonrió Jack desde la mesa.

- ¿Por qué esto nunca te pasa a ti?

- Después de ver todo lo que montan por el tuyo, jamás puse un cumpleaños en su mente. – le susurró.

La chica se hundió un poco en la silla mientras su padre le ponía una pila de tortitas con fideos de colores en celebración por su cumpleaños. A Clara nunca le habían gustado los excesos que su familia hacía para su cumpleaños. Su madre ya hablaba de otra fiesta y la chica ya había aceptado desde el año pasado que no podría librarse de una. Por lo menos había conseguido que su madre se refrenara de invitar a todo el instituto y tan solo sus amigos más cercanos estaban invitados. Jack y ella consiguieron librarse finalmente de los señores Turner después de que intentasen tomar varias fotografías familiares.

Nada más pasar por la puerta de la sección masculina Jack sintió una mano que le agarraba de la chaqueta y lo empujaba a un pasillo. Atrapó la mano y con un movimiento puso a esa persona contra la pared.

- ¿Se puede saber qué haces?

- ¡Vlady! – se extrañó Jack. - ¿Por qué no me llamas como una persona normal?

- Algunas costumbres son difíciles de quitar. – se encogió de hombros. – De todas maneras, necesito tu ayuda. – miró a su alrededor comprobando que no había nada. – Necesito que me ayudes a buscar un regalo para Clara.

- ¿Qué? – Jack se llevó la mano a la cara. – Maldita sea pensaba que era algo grave.

- ¡Es algo grave! ¡No tengo ni idea de que regalarle!

- Vale tranquilízate. Yo no puedo ayudarte mucho pero estoy seguro de que hay alguien que sí.

- No, no vamos a pedirle ayuda a él.

- Creía que os llevabais mejor.

- Mejor no significa que me termine de caer bien. – Vlady arrugó la nariz.

Jack le agarró del brazo y tiró de él hacia las clases que estaban a punto de empezar sin hacer caso a las quejas de su amigo. Cuando las clases terminaron dando un descanso, Jack y Vlady se pusieron frente al pupitre de Allen. Jack le contó la situación rápidamente mientras Vlady arrugaba el ceño de una forma muy parecida a la de Clara.

- Entonces quieres consejo para darle una sorpresa a Clara por su cumpleaños. – Vlady asintió y los ojos de Allen se iluminaron. - ¡Eso es precioso!

- Ves, te dije que Allen entendía de estas cosas.

- Lo importante es poner algo de sentimiento en el gesto. Creo que más de algo materialista deberías hacer algo por ella.

- ¿Hacer algo por ella? – Vlady arrugó las cejas. – No entiendo a qué te refieres.

- Algún gesto que sepas que la hará feliz.

- Bueno… lo cierto es que a Clara no le gusta nada las fiestas que hace su madre así que… había pensado… ya que arruiné su otra fiesta. – Allen se quedó pensativo mientras Vlady hablaba pensando que no recordaba que Vlady hubiese estado en esa fiesta. – Quizás podría llevármela aparte y cenar los dos juntos.

- ¡Eso es perfecto! – se emocionó Allen. – Es un gesto muy bonito que además tiene un significado profundo. Y no te preocupes por la fiesta, Jack, las chicas y yo te ayudaremos para que nadie se dé cuenta de vuestra ausencia.

- Esto… gracias. – dijo a regañadientes.

Mientras tanto, las chicas se habían reunido en la biblioteca con Marla y Doggy. Los cuatro medallones de Aries, Scorpio, Virgo y Aquarius estaban en la mesa brillando con intensidad.

- Debemos hacer algo con ellos. – dijo Bibiana. – No pueden quedarse sueltos así como así.

- Especialmente si empieza a reaccionar de esta manera. – siguió Clara.

- Quizás podamos llevarlos al Castillo Celestial. – propuso Marla. - ¿Qué dices Doggy?

- Quizás podamos guardarlas en alguna cámara de contención dodi. Pero habrá que dejar que se activen primero dodi.

- Iremos tú y yo, así podemos visitar a Shai y hacerle compañía. – sonrió Marla.

- De acuerdo dodi.

Ya era por la noche y la casa de Clara estaba toda alumbrada de preciosas luces multicolores. A diferencia del año anterior, esta vez la casa estaba más vacía y en su lugar estaban los amigos más cercanos a Clara. Isa y las chicas del club de tecnología hablaban animadamente con su presidenta mientras Sylvia y los demás se dedicaban a ayudar un poco de aquí para allá. Allen y algunos de los miembros del equipo de baloncesto también habían sido invitados. En gran parte Clara lo hacía para que Vlady tuviese una oportunidad de acercarse más a sus amigos. Últimamente le preocupaba que el chico se distanciase de los demás a propósito y contase tan solo con la amistad de Jack y Allen. Sin embargo, y en contra de sus maquinaciones, no pudo encontrar a Vlady por ningún lado a pesar de que estaba segura de que el chico había venido con el equipo. Sylvia la agarró del brazo para distraerla y la llevo hasta donde las chicas del club de tecnología estaban discutiendo algo sobre el siguiente campeonato. Elyon por su parte era obligada a cantar en la pequeña máquina de karaoke que había traído la madre de Clara para su consternación. La chica rubia se moría de vergüenza por cantar delante de toda esa gente pero cada vez que intentaba soltar el micrófono alguien le pedía otra canción.

- Es un verdadero ángel. – suspiró Allen.

Keyla sonrió por lo bajo agradeciendo que Elyon no hubiese escuchado eso, a la pobre era lo último que le faltaba para desmayarse. Bibiana llegó la última pero con ella traía un gran paquete. Se trataba de una máquina de coser que había encontrado en un mercadillo y que pensó sería un buen regalo para Clara. Uno por uno todos los invitados fueron dando sus regalos a la chica del cumpleaños. Un libro de parte de Sylvia, un disco de parte de Elyon, otro despertador de parte de Jack (el cual le tiró a la cabeza), una falda luminosa de parte de Keyla. Clara dio las gracias muy ilusionada por todos y cada uno de ellos pero pronto notó la misma ausencia de antes. Vlady tampoco estaba por allí.

- Jack ¿sabes dónde está Vlady?

- Eh. – Jack trató de pensar en algo rápido para lograr distraer a Clara. – No sé pero ¿dónde están Doggy y Marla? Es raro que se hayan saltado la fiesta.

- Han ido al Castillo Celestial para averiguar una forma de guardar los emblemas sin que sean un peligro y ya de paso comprobar que Shai esté bien. – Clara se detuvo entonces. – Siento no haberte avisado antes, quizás querías verlo.

- No te preocupes, Shai es un chico grande, sabe cuidarse de sí mismo. – sonrió. – Además puedo ir a visitarlo cuando quiera, yo también soy un guardián ¿recuerdas?

- Dentro de nada te daremos el título de Pretty Cure.

- En ese caso creo que sería Cure Handsome o Cure Hot Guy.

- No creo que eso funcione de esa forma. – rio ella.

Jack observó entonces como Vlady aparecía detrás de los arbustos de la casa y le hacía una señal. Cogiendo a Clara del hombro la llevo hasta donde el pelirrojo acaba de desaparecer hacer solo unos segundos. Clara no le preguntó mucho a donde iban así que Jack supuso que ya sabía algo de lo que estaba ocurriendo. Al fin y al cabo era prácticamente imposible pillar a Clara por sorpresa. De los arbustos pasaron a una pequeña zona apartada donde había una mesa para dos iluminada a la luz de las velas. Clara se sorprendió al ver a Vlady muy arreglado.

- Señorita, permítame. – hizo una reverencia y Jack aprovechó para marcharse y dejar algo de intimidad a la pareja.

- Vlady ¿qué es todo esto?

- Tu regalo. – se sonrojó. – Había estado pensando en que regalarte, en qué podía hacer por ti. Y es esto. Un sitio donde puedas estar cómoda sin que nadie te moleste. – Clara se quedó callada y Vlady se temió lo peor. – No te gusta.

- ¿¡Qué!? Pero si me encanta. – Clara sonrió de forma tan radiante que Vlady por poco tuvo que cerrar los ojos. – Muchas gracias Vlady, es el mejor regalo que me han hecho esta noche.

Ambos se abrazaron con cariño y Vlady aprovechó para darle un beso en el pelo. El chico la guio hacia la mesa para que pudieran cenar de forma apacible sin el ajetreo de la fiesta. Sin embargo, apenas habían empezado a cenar cuando hubo un temblor en el suelo. De repente una especie de pitido comenzó a sonar por todos lados haciendo que la gente cayese de bruces en el suelo. Clara, sintiendo que esto se trataba de un asunto Pretty Cure, sacó su espejo.

"¡Pretty Cure, Power of the Sun! ¡Change it!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

Al transformarse, Sun comprobó que sus oídos todavía molestaban pero por lo menos podía moverse con libertad. Salió del claro después de dejar a Vlady en un lado seguro y se reunió con sus amigas ya transformadas.

- Vaya, veo que mi experimento es un fallo esta vez. – irrumpió de repente una voz.

En lo alto del tejado de la casa de Clara se encontraba un nuevo enemigo. Se trataba de un hombre mayor con piel muy pálida y arrugada. No tenía pelo en la cabeza pero sí una barba de chivo además de una gafas de alambre. Vestía un traje de negocios con una gran cadena dorada alrededor de su cintura de la que colgaba un medallón. De su cabeza salían dos pequeños cuernos rectos. Los pantalones se rompían para mostrar unas pezuñas de cabra.

- Un placer conoceros Pretty Cure, mi nombre es Capricorn. – hizo una pequeña reverencia. – Tenía pensado usar mi "Estalla-oídos" para derrotaros esta vez, pero me temo que es un fracaso. – explicó refiriéndose a una especie de altavoz que llevaba en sus manos.

- ¿"Estalla-oídos"? Que nombre más cutre. – rio Moon.

- ¡No te metas con mis nombres! – se quejó el hombre. – Bueno, si esto no funciona tan solo tengo que hacer otro experimento. – levantó la mano dibujando su símbolo. - ¡Levántate Orbisodi!

El altavoz comenzó a hacerse más grande y ganó dos grandes cuernos rectos en la cabeza. Le crecieron unos brazos mecánicos y una rueda en la que sostenerse. El monstruo gritó su nombre provocando unas ondas de sonido que aturdieron a las chicas. Este aprovechó para rodar hacia ellas y chocar mandándolas hacia arriba. Las Pretty Cure lograron aterrizar pero entonces el altavoz volvió a transmitir el mismo pitido. Aprovechando que las chicas se tapaban los oídos, el Orbisodi empezó a girar golpeándolas de nuevo.

- Necesitamos neutralizar ese ruido lo antes posible. – dijo Sun.

- Dejádmelo a mí. – Moon se echó hacia delante con el Moon Blade en su mano. - ¡Waning Moon! – movió la cuchilla de arriba abajo creando una media luna cortante.

El haz de luz cortó el sonido en dos impidiendo que llegase a las chicas. Planet y Star saltaron entonces sobre Moon y golpearon con una fuerte patada al altavoz haciéndolo caer.

"¡El brillo cegador del sol, la agudeza de mi mente!... ¡Confía en ellas para llegar al futuro!... ¡Pretty Cure Sundial Compass!"

Capricorn vio cómo su monstruo se evaporaba arruando las cejas. Cuando se giró y vio a las Pretty Cure mirándolo con rabia, el hombre se acobardo y desapareció lo más deprisa que pudo.

Sin esperar ni un segundo Clara fue a comprobar que Vlady estuviese bien. El chico se levantó sin problemas e hizo un gesto para tranquilizar a su novia. Las demás esperaron a Clara en la puerta de su casa mientras el resto de los invitados empezaban a despertarse.

- Parece ser que están apareciendo nuevos enemigos. – dijo Bibiana.

- Zana ya debería haberse recuperado pero sigue en su forma de gata y no me ha dicho nada. – se extrañó Sylvia.

- Quizás esta vez necesite más tiempo para recuperarse. – supuso Elyon.

- Creo que lo mejor es que nosotras mismas vayamos al Castillo Celestial. Podríamos descubrir algo que todavía no sabemos

- ¿Con el festival cultural tan cerca? – preguntó Keyla, que ya se había recuperado. – Creo que lo mejor es que descanséis un poco. No creo que vayan a encontrar el Ofiuco tan fácilmente.

Próximo mes: Capítulo 18: ¡Maid Café! Disputas en el festival cultural