Capítulo 18: ¡Maid Café! Disputas en el festival cultural
La clase entera estaba muy emocionada por el proyecto que tenían en manos para el festival cultural. La profesora Sheila había propuesto varias ideas pero la gran mayoría eran cosas que ya habían hecho en algún año. Al ser el último año tenía el privilegio de elegir la actividad que haría su clase pero no todas estaban de acuerdo con la idea principal.
- No pienso vestirme de criada – gruñó Sylvia.
- Yo tampoco – la acompañó Clarisse.
- Venga chicas será divertido – intentó convencerlas Emma.
- Será mejor que lo dejes no hay manera de que podamos meter a esas dos en un traje de criada – explicó Clara.
- Pero algo tendrán que hacer para participar en el festival cultural – repuso Isa.
- Bueno la idea era comprar comida y servirla pero… ¿qué tal si ellas hacen la comida? – propuso Clara.
- Esa sería muy buena idea si supiera cocinar – explicó Clarisse.
- ¡Entonces tú puedes ser nuestra guardaespaldas! – sonrió Emma -. Así podrás patearle el trasero a cualquiera que se pase de la raya.
- Me gusta, acepto la idea.
- ¡Eh yo también quiero patear traseros! – Sylvia parecía muy ofendida.
- De eso nada, tú te encargas de cocinar. Sueles quedarte por la noche sola así que tienes que saber cocinar – Clara la miró muy seria.
- Pero yo sola no puedo hacerlo todo.
- Los demás puestos ya están cogidos… - pensó Isa - ¿No puedes pedirle a alguien que te ayude?
Sylvia se reclinó en su asiento empezando a pensar en quien podría ayudarla. Tenía que ser alguien que supiera cocinar bien y que además tuviese toda la mañana libre. Sus cejas se fruncieron intentando encontrar a alguien que cumpliese esas características cuando se dio cuenta de que conocía alguien así muy cerca. Les dijo a sus amigas que ya tenía algo pensado y salió de la clase a toda velocidad. La alegría por no tener que vestirse de criada era bastante obvia.
El ansiado festival cultural llegó y todo el instituto McGregory era un hervidero de actividad. Jack y su clase habían formado un pequeño campeonato de baloncesto de entrada libre mientras que la clase de Elyon y Keyla hacía una representación teatral de la Bella Durmiente. Keyla había conseguido el papel del Hada Madrina mientras Elyon era una de las ciudadanas del reino. Dado que sus actividades eran por la tarde, todos se juntaron para ir a ver el Maid Café. Fueron recibidos por una Clarisse vestida en traje que se encargaba de vigilar todo el salón para asegurarse que nadie ocasionase problemas. Las chicas estaban vestidas con trajes de criadas con distintos colores y distintas orejas de animales. Isa vestía de verde con orejas de oso mientras que Emma vestía de azul claro con orejas de hámster. Clara apareció detrás de la cocina para llevarlos a una mesa. Ella vestía de naranja con unas orejas de perro muy parecidas a las de Doggy.
- Esas orejas ¿las has hecho tú? – preguntó Bibiana.
- Así es.
- En realidad Clara ha diseñado todos los trajes y diademas que llevan – explicó Vlady muy orgulloso.
- Vaya eso es increíble – se alegró Allen.
- Todas me han ayudado mucho para poder hacerlo a tiempo – sonrió Clara.
- Dejémonos las trivialidades ¿dónde está Sylvia vestida de criada? – preguntó muy emocionado Jack.
De repente una espátula apareció golpeando la cabeza de Jack haciéndole caer. Sylvia apareció con un traje de chef con el ceño enfurruñado.
- ¿Se puede saber por qué quería verme en un traje de criada pedazo de pervertido?
- No te preocupes preciosa tú estás guapa hasta con traje de chef – Sylvia volvió a pegarle un golpe con la espátula.
- ¿Qué haces aquí, creía que estabas cocinando?
- Bueno, resulta que mi compañera está dándome más quebraderos de cabeza de los que pensaba.
Antes de que los demás pudiesen preguntar quién era su compañera, un cucharon pasó volando hacia la cabeza de Sylvia. Martha apareció justo detrás con el ceño fruncido y con la misma vestimenta que Sylvia.
- Qué bonito se ve el karma – sonrió Jack.
- ¡Sylvia! ¿Quién dijo que podías tomarte un descanso? – dijo la mujer. – Todavía tenemos que hacer mucho, vamos.
La mujer cogió a Sylvia por la oreja y la arrastró hasta la cocina sin escuchar las quejas de esta. Las chicas miraron con cierta preocupación como Martha se llevaba a Sylvia. Cuando su amiga les había dicho que la mujer iba a ayudarlas no esperaban que tuviesen este tipo de problema. Pero desde esa mañana las dos habían estado discutiendo sin parar. El problema era que Sylvia no paraba de huir de su trabajo dejando que Martha se encargase de todo, lo que era muy extraño en la chica. Clara suspiró y tomó nota de los pedidos. Cuando entró en la cocina Martha seguía sermoneando a Sylvia.
- ¡Te dije que le echaras un vistazo al té! – se quejó la mujer.
- Lo siento, lo siento, es que estaba hablando con Emma – rio Sylvia -. ¡Hola Clara! ¿Qué tal van las cosas?
Martha suspiró con los ojos en blanco temiéndose que Sylvia de nuevo ignorase sus deberes en la cocina. Clara sonrió a modo de disculpa y le insistió a su amiga en que trabajase duro o le diría a la profesora Sheila que estaba causando problemas. La mañana pasó sin mayores incidentes y finalmente llegó el merecido descanso. Sylvia se reunió con Clara, Elyon y Bibiana mientras los demás seguían visitando algunos de los puestos del festival cultural.
- ¿Se puede saber qué te pasa? – le preguntó Bibiana -. No es propio de ti estar ignorando a Martha.
- No la estoy ignorando – refunfuñó Sylvia -. Simplemente no me gusta cocinar.
- Pero si dijiste que te encantaba probar cosas nuevas – dijo Elyon.
- Me parece que el problema está en otro lugar.
Las chicas se giraron hacia Clara sin saber muy bien a qué se refería cuando vieron una gran nube negra encima del edificio principal del instituto. Cuando entraron en el patio vieron que todo el mundo se había desmayado y una extraña corriente de energía era absorbida por la nube. En lo alto del edificio había una chica sentada tranquilamente moviendo sus piernas y murmurando una canción. Tenía el pelo corto azul claro y una especie de aletas pegadas al final de la cabeza. Sus ojos eran también del mismo color azul claro. Su piel tenía una tonalidad azul con pequeñas escamas aquí y allí. Vestía una camisa de monje blanca con una capa inferior de color azul. En uno de los lados llevaba un medallón. Llevaba también un bañador azul como parte inferior y sus piernas estaban cubiertas de escamas con unas aletas en los tobillos.
- ¿Quién eres tú y que estás haciendo aquí? – le preguntó Bibiana.
- Vaya no sabía que había más gente aquí – se sorprendió la chica -. Soy Pisces, Gemini me ha mandado a buscar energía y a… a… ¡Vaya se me ha olvidado que otra cosa tenía que hacer!
"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"
"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"
"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"
"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"
"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"
"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"
- ¡Eso es! – exclamó Pisces -. ¡Tenía que acabar con las Pretty Cure! – la chica las observó un rato -. ¿Por casualidad no sabréis quienes son las Pretty Cure?
- Tiene que ser una broma – suspiró Sun.
- Creo que técnicamente somos nosotras – explicó Star.
- ¿Vosotras? Vaya, pues gracias – Pisces sonrió y dibujó su símbolo en el cielo -. ¡Levántate Orbisodi!
De repente un monstruo surgió del edificio principal. Tenía la forma de un vestido de criada pero la cabeza era de un pescado y tenía la marca de Pisces en la frente. Por detrás se podía ver una aleta que hacía de lazo del vestido. El monstruo pronto de abalanzó contra ellas con un potente aletazo. Las chicas lo esquivaron pero el viento del golpe las arrastró hacia atrás. El Orbisodi aprovechó para moverse rápidamente como si estuviese en el agua y aparecer detrás de las chicas, golpeándolas hacia abajo. Las Pretty Cure se levantaron tras el golpe tratando de contra atacar. Planet y Moon saltaron a la vez y golpearon al monstruo en la cara tirándolo hacia atrás. Sun y Star aprovecharon mientras el monstruo caía para tratar de golpearlo en la espalda pero este se giró rápidamente y las golpeo. Acto seguido se impulsó en el suelo y golpeó con un cabezazo a Moon y Planet.
- ¿Cómo puede ser tan escurridizo? – se quejó Moon aterrizando.
- Parece como si estuviese en agua – comentó Star.
- Tenemos que hacer algo para pararlo – dijo Sun.
- Creo que si usamos… Moon ¿qué hace Martha enfrente del monstruo?
Las chicas se giraron hacia donde Planet señala a Martha todavía con su traje de chef encarando al monstruo sin miedo ninguno. Moon pegó un grito y corrió justo a tiempo para salvar a Martha de ser aplastada por el monstruo.
- ¡Se puede saber qué haces! – dijo muy agitada -. ¿Cómo es que no te has desmayado?
- Vaya tú eres Cure Moon ¿verdad? Sylvia te admira mucho – sonrió la mujer.
- No estás contestando a la pregunta.
- Bueno es cierto que me ha dado algo de sueño pero luego he pensado en todo lo que había que hacer y no he podido quedarme parada.
- ¡Esa no es la cuestión! ¿Cómo se te ocurre ponerte frente al monstruo? Podrías haber salido herida.
- Verás, solo porque una persona sepa hacer algo no significa que debas dejar a esa persona sola – Moon se quedó mirándola -. Hoy había venido aquí con la chica a la que cuido para ayudarla en su festival pero resulta que no para de dar problemas. Creo que le preocupa que ya no me necesite más. Pero lo que ella no sabe es que no importa que ya sea toda una mujer, yo voy a estar siempre allí para ayudarla – Martha le revolvió el pelo a Moon.
- Esto… estoy segura de que… de que ella también estará allí para todo lo que necesites – Moon desvió la mirada -. Pero aun así eso ha sido muy peligroso.
- Estoy segura de que unas guerreras como vosotras sabrán como parar a un simple pececito.
Las guerreras se miraron entre sí sonrieron y asintieron a la vez pensando lo mismo. Las cuatro se abalanzaron contra el monstruo quien rápidamente las rodeó tratando de golpearlas.
- ¡Solar Hand! – Sun usó el Sun Gear para detener momentáneamente al monstruo por lo que las chicas pudieron reaccionar rápido.
- ¡Star Reflection! – El Orbisodi trató de golpearlas con su aleta pero Star alzó su escudo.
- ¡Planet Pebbles!
- ¡Waning Moon!
Planet lanzó los guijarros contra el monstruo mientras Moon lanzaba su haz de luz a la vez haciendo que el monstruo cayese con un fuerte ruido.
"¡El resplandor de la misteriosa luna, la fuerza de mi valor! ¡Nunca se rendirán ante nada! ¡Pretty Cure Lunar Eclipse!"
- Vaya ¿qué había que hacer después del monstruo? – pensó Pisces -. ¡Ah sí! Tengo que huir ¡Adiós Pretty Cure! – se despidió muy animada.
Las chicas la observaron marcharse sin llegar a comprender muy bien a la nueva villana. Todo volvió a la normalidad con los daños desapareciendo como siempre. Las chicas se marcharon para que Martha no las viese destransformándose. Sylvia y Clara volvieron a su clase para seguir con el Maid Café.
- Hola Sylvia, - la saludó Martha – no te vas a creer a quien me he encontrado ¿te importa ayudarme con las patatas?
- Claro que no – sonrió la chica - . Y dime ¿a quién te has encontrado?
Ambas se pusieron a hablar muy animadas mientras Clara y los demás sonreían. Mientras tanto, Doggy y Zana observaban a Martha con cierta curiosidad.
- Es imposible que un humano normal resista la influencia de los enemigos dodi – pensó Doggy -. Lo cierto es que siempre he notado un rastro de magia en ella dodi, pero es muy tenue dodi.
Zana asintió observando a la mujer más de cerca preguntándose qué sería aquello que tenía tan peculiar. Al observar sus facciones la gata recordó a una antigua amiga.
"No puede ser… pero quizás… una descendiente de ella…Cure Universe"
Próximo mes: Capítulo 19: ¿¡Qué!? ¡Sylvia no participa en las semifinales!
