Ochaco no se dio cuenta en que momento de la película se había quedado dormida, abrió los ojos lentamente estaba recostada sobre la cama de Midoriya pero él no se encontraba allí, se frotó los ojos para aclarar más su vista, ya había obscurecido.
—¿Donde esta Deku?— se pregunto saliendo de la habitación, entro a la habítacion de Kirishima y de Bakugo pero ambas se encontraban vacías, empezó a preocuparse.
Se dirigío a la cocina, pero se detuvo en la puerta al escuchar la voz de Izuku hablar.
—¡Ya te lo explique!... Los profesores me pidieron que la mantuviera contenta mientras estábamos aquí— la voz de Izuku se escuchaba un poco irritada como si estuviera peleando con alguien, por un momento Ochaco pensó que solo hablaba por teléfono.
— ¡Pero no tenías porque besarla!— para la sorpresa de Ochaco una voz femenina le respondió, un escalofrío recorrió su cuerpo al reconocer aquella voz.
—No te pongas celosa... ¡Ella no significa nada para mí!—.
Con miedo entro al cuarto solo para torturar a sus ojos y ver con el corazón roto a Midoriya y Melissa besándose, tal y como Midoriya la había besado a ella el día anterior, sus ojos se llenaron de lágrimas y se llevó ambas manos a la cara.
—Deku... — lo llamo entre sollozos, él nombrado volteó a verla atónito y se despegó un poco de la chica.
—¡Uraraka!... —En un principio el chico la vio con nerviosismo pero después de un rato sus facciones se relajaron y una sonrisa burlona se dibujo en su rostro.
—¿Que haces?— le pregunto en un susurro Ochaco con la voz rota, el seño fruncido y las manos enpuñadas.
—Ochaco ¿No es obvio?— Melissa se dio la vuelta para verla con la misma sonrisa burlona de Izuku— Desde que nos conocimos Izuku y yo hemos estado saliendo... pero lo manteníamos en secreto— Izuku abrazo a Melissa por las caderas y ella le acarició su cabello rodeando su cabeza, Ochaco se estaba rompiendo poco a poco.
—¡Perdón Uraraka!... All Might me pidió que te mantuviera contenta mientras estábamos aquí... Tuve que decirte todo eso pero honestamente... ¡Todo fue mentira!— Deku empezó a reír tontamente haciendo que la sangre de Ochaco empezara a hervir de rabia.
—¿Entonces todo fue mentira?... ¡Lo que me dijiste en la enfermería! "¡Estoy feliz de que no te guste Kacchan!" "¡Me haces feliz saber que te gusto!" ¡El beso que nos dimos en esta misma cocina! ¡¿Todo esté tiempo estuviste mintiendo?!— le grito finalmente totalmente furiosa, ella misma se sorprendió de su reacción.
—¡Tranquila Uraraka!... ¡Si fue una pequeña mentira!— Izuku hizo un ademán con su mano, intentaba minimizar los sentimientos de Ochaco descaradamente y esto la estaba poniendo cada vez más furiosa.
—¿De verdad creíste que alguien tan genial como Izuku se fijaría en alguien como tú?— el tono de voz de Melissa era demasiado irritable, Ochaco nunca pensó mal de ella apesar de su aspecto de niña rica consentida, Ochaco pensó que era una chica agradable y que si, podría tener algo lindo con Izuku, pero en ese momento la odiaba y estaba decepcionada de Izuku, y no por que la hayan engañando, si por la altanería que los rodeaban.
Por alguna extraña razón ella quería golpear a ambos chicos en ese momento, aún que siendo honestos Ochaco no reaccionaria de esa manera, ella más bien se daría la vuelta y se iría, tal vez pediría disculpas pero en ese momento no quería reprimir sus sentimientos, estaba furiosa y rota.
Ella quería que ese par de idiotas lo supieran pero no con palabras, porque su cuerpo también quería expresar esas emociones ¿Acaso esto era lo que Bakugo sentía cuando gritaba "Muere" y se aventaba al ataque? porque si era así Ochaco admitía que se sentía muy bien y lo entendía perfectamente ahora.
—Melissa... tiene razón Ochaco... ¡Yo jamás me fijaría en ti!— Izuku la vio con una mirada repugnante de odió, pero Ochaco no se sintió mal por eso todo lo contrario ahora lo veía de igual manera, Ochaco estaba fuera de sí.
—Tienes razón Deku... — Ochaco lo vio a los ojos mientras juntaba sus dedos de ambas manos, tal vez fue la ira de su cuerpo, tal vez fue la emoción del momento o fue un nuevo "¡Plus ultra!" que no había conocido antes, al juntar sus dedos liberó todo su poder y todas las cosas que los rodeaban empezaron a flotar por el aire, no sabía porque había sucedido eso, pero lo utilizaría a su favor.
—¿No me digas que quieras pelear Uraraka?— dijo Deku haciendo un ademán con su mano, la sonrisa burlona en su rostro empezaba a fastidiar tanto como la voz chillona de Melissa.
Quería darle una buena paliza al Deku que tenía enfrente, aunque en el fondo de su corazón no podía creer que la persona que tenía adelante fuera el Midoriya Izuku que conoció todo esté tiempo, aquel chico tímido que siempre buscaba superarse, aquel chico que salía siempre a primera hora de la mañana a entrenar para lograr su sueño, aquel chico que cautivó su corazón por su forma de ser tan noble, por su increíble inteligencia y esa habilidad de encontrar una salida a los problemas.
Ese no podía ser el Izuku que ella conocía y del que se enamoro sin darse cuenta por su increíble forma de ser, el Deku que ella conocía no podía ser la persona que tenía adelante, la ira se fue de su cuerpo y sus manos se relajaron, y sus ojos dieron paso a sus lágrimas contenidas, la ira desapareció de su cuerpo así como las ganas de pelear con ellos.
La realidad cayó en ella, Izuku era muy fuerte, ni en sus sueños más locos le ganaría, era una batalla perdida, así que solo dejo que su corazón sacara su dólor.
Todo empezó a desaparecer a su alrededor solo había oscuridad y un inmenso dólor en su pecho, dejó que el sentimiento inundará su corazón, y su luz desapareció.
—¡Soy patética!— dijo mientras lágrimas empezaban a inundar su rostro.
—Nunca debí de haberle dicho mis sentimientos, debí haberme negado cuando él me ofreció los suyos... me duele mucho... ¡Me duele mucho!— pensaba entre sollozos sin dejar de llorar.
—¡Uraraka!— escucho una voz en toda la oscuridad.
—¡Uraraka!—.
—Es Deku— pensó con amargura.
—¡Déjame en paz!— grito sin retirar las manos de sus ojos.
Sintió como su cuerpo fue cargado desde la cintura, abrió los ojos y se sorprendió al verse entre los brazos de Midoriya.
—¡Bajame!— le grito empezando a retorcerse entre su brazos y golpearlo para que la soltera.
—¡Espera! ¡Uraraka!—grito Midoriya pues Ochaco no se había dado cuenta que muchos escombros habían empezado a caer a causa de la singularidad de la chica.
Cuando todo el peligro había sucedido Midoriya la bajo de sus brazos pero Ochaco estaba muy molesta y él no sabía con exactitud porque.
—¡Calmate Uraraka!— le pidió Midoriya pero ella mantenía los ojos cerrados y no dejaba de golpearlo.
—¡Eres un traidor! ¡Un mentiroso! ¡Un infeliz! ¡Te odió!— le grito finalmente haciendo que Midoriya bajará la guardia con lo último que le había dicho dejándose golpear.
—¿Porque dices eso Uraraka?— pregunto con la voz rota.
Pero Ochaco no contesto, comenzó a llorar sobre su pecho hasta que finalmente se quedó dormida.
—Uraraka... — Izuku la cargo entre sus brazos, con la mirada triste.
—Seguro fue... una alucinación— pensó preocupado, la llevo a dónde tenía resguardado a Kirishima y Aizawa, tenía que regresar con sus compañeros pues ellos estaban lidiando con un Bakugo furioso y fuera de control después se preocuparía por Ochaco.
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Todos se encontraban fuera del gimnasio, estaban dispuestos a llevar a los lesionados hacia la enfermería pero los maestros los interceptaron antes.
All Might llegó corriendo hacia ellos y su rostro palideció cuando vio a la mayoría de ellos lesionados y el profesor Aizawa inconsciente.
—¿Qué ocurrió aquí?— pregunto preocupado viendo a los chicos, detrás de él llegaron Recovery y Ectoplasm.
—De la nada Bakugo nos atacó y empezó a gritar que todos éramos Nomus, pero gracias a Yoayorozu, Todoroki he Iida pudimos detenerlo— explicó Midoriya.
—¿Que hacen ustedes aquí?— pregunto Ectoplasm señalando a los tres mencionados.
—Gracias a mi singularidad y los conocimientos de Todoroki y Iida pudimos crear un Antídoto, queríamos enseñársele primero a Recovery pero cuando íbamos de camino a buscarla escuchamos las explosiones de Bakugo, nos preocupamos y venimos inmediatamente— explicó Momo nerviosa, pues sabía que volvieron a romper las reglas y que tendrían una severa consecuencia por eso.
—¿Consiguieron el antídoto?—pregunto Recovery.
—Si... primero queríamos que lo examinarán ustedes pero... debido a la situación lo tuvimos que usar antes — explicó Todoroki señalando a sus tres compañeros.
—¡Eso era lo correcto!... si hay algo en ese Antídoto que empeorara la situación de sus compañeros ¡Será totalmente su culpa!— contesto la enfermera con seriedad y dureza haciendo que todos sintieran el peligro que eso implicaba.
—¡Lo sentimos mucho!... ¡Sabemos que hicimos mal, pero era la única opción o todos hubieran terminado peor por nuestro compañero Bakugo!...¡Como representante de ellos me disculpo!— Iida se había puesto de rodillas frente a los profesores haciendo que Recovery se sintiera un poco mal por haber hablado así, pero no podía flaquear lo que hicieron fue muy peligroso y ellos tenían que entender eso.
—Lo hecho, hecho está... primero tenemos que asegurarnos que todo esté bien y que no empeore— contesto All Might, en unos segundos llegaron robots de asistencia y se llevaron a los lesionados en camillas.
Midoriya estaba dispuesto a acompañarlos a la enfermería para asegurarse que estuvieran bien, pero All Might lo detuvo.
—Todos regresen a los dormitorios, no salgan hasta que se les indique, tu también joven Midoriya — dijo All Might, Midoriya quiso reclamar algo pero Iida lo vio con severidad y no tuvo otra opción más que obedecer.
Lo único que podía hacer era esperar a que todos estuvieran bien.
Pasaron un par de días y las cosas habían regresado a la normalidad, tanto Bakugo como Kirishima y Ochaco se re integraban a las clases, Midoriya estaba emocionado por eso, pues en este par de días no había tenido contacto alguno con Ochaco, pero aún así se sentía nervioso por lo que ella le había dicho.
En ese par de días Midoriya no pudo olvidar lo que ella le había dicho aquel día y estaba angustiado por eso.
—¡Me alegra que todo haya terminado!— dijo Mina mientras terminaba de comer su cereal en el comedor de la sala común.
—¿Cuando será el día que tengamos una vida estudiantil tranquila?— pregunto Mineta con cansancio.
—Ustedes no deberían quejarse— dijo un poco nerviosa Momo.
—Momo tiene razón... ustedes no estuvieron en la pelea contra Bakugo, hero— dijo Tsuyu con cierto enfado.
Mineta y Mina solo sonrieron nerviosos.
—No deberías estar tan nervioso, Midoriya— dijo Iida a su compañero que estaba sentado a su lado, a decir verdad Iida ya estaba un poco arto por el tintineo que tenía con su cuchara y el plato del almuerzo.
—¡Perdón Iida!... creo que estoy muy ansioso — respondió rascándose la cabeza.
—¡Alguien está preocupado por Ochaco!— dijo con burla Mina haciendo que Izuku se sonrojara completamente.
—¡No sólo es Ochaco! ¡También éstoy preocupado por Kirishima y Kacchan, además Todoroki también está recuperándose de sus heridas!— respondió nervioso agitándo sus manos de un lado a otro y las mejillas rojas.
Todos empezaron a reír pues habían sido expuestos los sentimientos de Midoriya.
Las risas se vieron interrumpidas cuando la puerta fue abierta y sus compañeros que faltaban en esa mesa ingresaron a la sala.
—¿Porque tanto escándalo?— pregunto Bakugo de mala gana.
—¡Que bueno que han regresado!— dijo Mina corriendo a dónde estaban ellos junto con sus demás compañeros.
—Hola Mina— saludo Kirishima rascándose la cabeza.
—¿Todos están bien? ¡Bakugo nos contaron que armaste un gran lío!— dijo Kaminari dándole unas palmadas en la espalda.
Sus compañeros empezaron a hablar animadamente pero Midoriya no le quitaba los ojos de encima a la chica que tenía los ojos tristes mirando hacia el piso.
—Uraraka... ¿Estas bien?—pregunto Midoriya acercándose a ella.
—¡Si!... gracias por preguntar Deku— contesto ella un poco sonrojada bajando la mirada.
Mina se acercó atrás de ella y le susurró unas palabras al oído haciendo que ella se sonrojara por completo.
—¡Que tonterías dices Mina!— dijo Ochaco escandalizada.
—¡Vamos chicos! ¡Dejémoslo solos un momento!— Mina aparto a todos los demás a regañadientes de Iida pues ya casi era hora de ir a clases, aún así se habían quedado ellos solos, distanciados de los demás.
—Uraraka... ¡¿Vas a cambiarte cierto?!— le pregunto Deku pues ella no llevaba puesto el uniforme.
— Si... espero no tardarme mucho— dijo ella aún apenada.
— ¡Te acompaño a tu dormitorio!—contesto torpemente Izuku, Ochaco solo asintió con la cabeza y se dirigieron a los dormitorios.
Una vez estando en la puerta de la chica Izuku la tomo de la mano.
—Te veré en la escuela en unos momentos— le dijo acariciando su mano.
—Esta bien Deku— contesto ella con la voz un poco apagada.
Izuku la tomo de la barbilla haciendo que ella elevará el rostro para verla a los ojos.
—¿Te ocurre algo?— le pregunto con seriedad y preocupación en su mirada.
—No... me pones nerviosa— ella desvío los ojos con las mejillas rojas, Midoriya sonrió de lado y aproximó su rostro al de ella. Ochaco podía sentir su aliento chocar con su rostro, volvió a mirarlo noto como peligrosamente se acercaba a su rostro.
Su corazón empezó a latir con fuerza y su boca se sintió ansiosa por probar otra vez un beso de él.
"¡Yo jamás me fijaría en ti!".
Ese recuerdo atacó su mente, provocando inconscientemente que ella desviará la mirada antes de que sus labios se tocaran.
Midoriya la vio sorprendido, pero entonces recordó lo que había pasado el último día que la vio.
"¡Eres un traidor! ¡Un mentiroso! ¡Un infeliz! ¡Te odió!".
Entonces sus corazones se oprimieron, ambos sabían que esos recuerdos habían sido causados por aquélla toxina y que no eran verídicos, sabían que se querían, pero por alguna razón se sentían rotos.
Midoriya entendió esa situación y sus intenciones de besarla no desertaron, aún que ella había desviado la mirada estampó ligeramente sus labios en su mejilla, ella dio un brinco por la impresión de aquel acto.
—¡Deku!— ella tomo su propia mejilla para cubrir aquella parte que la había dejado caliente y sonrojada.
—Ochaco... ¡Te quiero!— volvió a atacar él haciendo que ella se sonrojara más de lo que ya estaba, inesperadamente se acercó al pecho del chico y lo rodeo con sus brazos.
—¡Yo también te quiero Deku!... aunque me hiciste sentir como una mala novia por rechazar tu beso—contesto ella apenada mientras hundía su rostro en el pecho del chico.
—¡No lo eres Ochaco!— contesto él con una sonrisa nerviosa.
Ella se separó de él y lo vio con una sonrisa, Midoriya suspiró aliviado, no había más dudas en su cabeza, Ochaco lo quería y él la amaba, pero aún no era tiempo de decírselo, superarían aquéllos malos recuerdos falsos.
—Te veré en la escuela Deku— le dijo Ochaco abriendo la puerta de su habitación.
—Te estaré esperando— contesto Midoriya iniciando marcha por el pasillo.
Midoriya pensó que eso había sido suficiente para retirar cualquier pensamiento negativo acerca de su relación, pero no fue así, Ochaco se había mostrado muy distante los últimos días, era obvio que aún había cierta duda e intriga en el corazón de la chica. Midoriya había decidido darle su espacio pero se sentía preocupado, y un pensamiento no dejaba de rondar por su cabeza: tal vez Ochaco había cambiado de opinión y ya no lo quería en su vida, o al menos no como su pareja sentimental.
Se encontraban en el salón de clases esperando la primer materia del día con el profesor Cementos, mientras esperaban a que llegara la hora platicaban animadamente aún acerca del último suceso que habían tenido.
—¡Entonces Kirishima!... ¿Que clase de alucinaciones tuviste tu?... No no has contando aún de eso— pregunto animadamente Kaminari dándole un par de palmadas en la espalda.
Kirishima no contesto, solo se rasco nervioso la cabeza un poco sonrojado.
—¿Para que quieres saber Kaminari?— el mencionado lo vio extrañado, ¿Que tenía de malo saber si visión?.
— ¡Vamos dime!... ¡Te prometo que se quedará entre nosotros!— insistió Kaminari y por un momento Kirishima estaba apunto de acceder pero Mina logro safarlo de allí y ponerlo en una situación más incómoda.
—¡¿De que hablan?!— pregunto colgándose del cuello de Kirishima haciendo que él quedara casi tan rojo como el cabello del muchacho.
—Ashido... ¿Que?... ¿Que haces?— pregunto apenas y pudiendo hablar pues la chica colgada de su cuello no lo podía dejar pensar.
Lamentablemente o por fortuna de Kirishima, ella no sabía que él había tenido una pequeña alucinación con ella donde pasaban todo el día juntos en una cita tomados de las manos, por alguna extraña razón esto lo había puesto muy feliz y al final de su supuesto día había llegado Bakugo a entrenar con él, teniendo una batalla formidable con la chica que a él le gustaba dandole ánimos, pero ella no sabía nada acerca de sus pensamientos.
—¡Necesito ir al baño!— dijo parándose estrepitosamente para después correr saliendo del aula ante una extraña mirada de sus compañeros.
Por otra parte se encontraba Midoriya viendo cómo Ochaco platicaba animadamente con sus amigas, ella se veía verdaderamente feliz, como si nada extraño estuviera pasando, pero él sabía que no era así.
—¡Midoriya!— la voz de Sero lo saco de sus pensamientos llamándolo desde la puerta trasera del salón, Midoriya levantó la mirada extrañado.
—¡Alguien te está buscando!— le grito Sero cuando obtuvo la atención de su compañero haciendo que todos vieran extrañados a la joven sonrojada que se encontraba en la puerta.
Midoriya se acercó dudoso y confundido, pues no conocía a la chica y para ser sincero nunca la había visto, era una chica de cabello violeta con ojos azules, bajita y delgada, parecía ser demasiado timida pues abrazaba fuertemente sus libros y trataba de esconder su sonrojado rostro en ellos.
—¿A mi?— se señaló extrañado.
—¡Lo siento!... Hola... me llamo Fumikawa de la clase 1 F... ¿Podría hablar contigo en privado Midoriya? — pregunto sonrojada ante un extrañado Midoriya, ese tipo de cosas nunca le habían sucedido.
—¡Si seguro!— contesto el rascándose la cabeza, salieron del aula y caminaron por los pasillos.
—Oigan... es mi imaginación o parece que se le van a declarar a Midoriya— dijo Sero viendo atentamente como caminaban ambos chicos por el pasillo.
—¡¿Que dijiste?!— gritaron todos sus compañeros alarmados, Ochaco apretó con fuerza los puños de sus manos y se levantó de su asiento haciendo que todos la vieran extrañados.
—¿Ochaco a dónde vas?— pregunto una preocupada Momo viéndola salir del salón con dirección a dónde se habían ido los dos chicos momentos antes.
—¡¿Alguien me puede explicar que sucedió aquí?!— pregunto un confundido Sero sosteniendo su cabeza.
—¡No estoy muy segura!... ¡Pero creo que uno de esos tres va a salir con el corazón roto!— exclamó una dramática Hagakure haciendo que todos empezaran a murmurar cosas del tema.
Ochaco caminaba por los pasillos de la escuela buscando aquel par con preocupación y temor en su corazón, sabía que su actitud hacia Midoriya no había sido la mejor de todas, pero eso no significaba que no lo quisiera, ella estaba feliz sabiendo que había algo entre ellos, pero... sus inseguridades la habían hecho actuar de esa manera y ahora se sentía realmente mal por eso.
Se detuvo en seco cuando finalmente los encontró platicando cerca de los sanitarios, su corazón se estremeció cuando vio a la chica inclinada ante él entregándole una carta, Midoriya estaba nervioso sin saber que hacer, Ochaco decidió esperar y ver que era lo que sucedía.
— Perdoname señorita Fumikawa... pero no puedo aceptar sus sentimientos — contesto Midoriya rascándose la nuca apenado.
La chica levantó la cabeza con la mirada triste, completamente sonrojada.
—¡Ah! entiendo... yo no sabía que estabas saliendo con alguien... de lo contrario no hubiera hecho esto— contesto ella sin mirarlo a la cara.
— Bueno, para serte honesto... no estoy muy seguro si estoy saliendo con ella... — Ochaco se llevó las manos al pecho y sus ojos se llenaron ligeramente de lágrimas.
—Pero la quiero mucho... no me importa esperar hasta que esté lista—.
— ¡Creo que es una chica muy afortunada! ¿Quién es?— pregunto curiosa la muchacha sin tristeza o dolor en su rostro.
— Estamos en el mismo salón... su nombre es Uraraka Ochaco y para mí es la chica más bonita de toda la escuela— contesto Midoriya con la cara roja recordando a la chica que le robaba su atención y la mayoría de sus sueños.
—¡Uravity!... ¡No puedo competir contra ella!— dijo un poco desanimada.
—¡Lamento robarte tu tiempo!... ¡En verdad deseo que soluciones todo con Uravity!— dijo la chica antes de salir corriendo por los pasillos, Midoriya respiro pesado, era la primera vez que una chica se le confesaba y la había rechazado, no importaba, mientras aún estuviera enamorado de Ochaco rechazaría cualquier declaración que viniera por delante.
Se dio la vuelta y para su sorpresa se encontró con los ojos cafés que le quitaban el sueño la mayor parte del tiempo, la vio con pequeñas lágrimas en los ojos y se alarmó por ésto.
—¿Escuchaste?— pregunto nervioso y preocupado.
— Algunas partes— contesto ella con la voz rota Midoriya se rasco la cabeza no muy seguro de lo que tenía que decir, iba abrir la boca para decir algo pero la primer campana del día sonó y corto sus palabras.
—Regresemos al salón — digo Ochaco dando media vuelta.
—Ochaco... te quiero mucho— dijo torpemente sosteniendo la mano de la chica para detener sus pasos.
—Deku... — susurro ella sorprendida sin voltear a verlo.
—Quiero hablar contigo... ¿Te puedo ver en la azotea durante el receso? — pregunto nervioso Ochaco asintió con la cabeza y él finalmente la soltó regresando al aula en completó silencio.
El corazón de Ochaco latía rápidamente, había escuchado toda la conversación que Midoriya había tenido con aquélla chica, él había dicho que la amaba y esas palabras eran más fuertes, apesar de sentirse atraída por él casi desde el momento en que lo conoció no sabía si realmente lo amaba.
En cambio Midoriya se sentía un poco decaído, pero intentaba buscar una solución para que Ochaco pudiera estar tranquila y no se sintiera presionada por él.
Cuando llegó la hora del almuerzo Midoriya se acercó a Ochaco y la vio con una sonrisa.
—Ire a comprar algo y ya regreso ¿Quieres que te traiga algo?— le pregunto con una sonrisa un poco decaída.
—¡No te preocupes!... trague un poco de Moshi conmigo— dijo ella animadamente sacando un recipiente de su mochila, Midoriya salió del aula y regreso unos minutos después.
Ambos caminaron en silencio con su respectivo almuerzo entre sus manos, está vez Midoriya había comprado un almuerzo express de Susshi y Takoyaki algo rápido solo por ese día.
Se sentaron en una de las bancas cerca de la entrada apartados de los demás.
—¿De que quieres hablar Deku?— pregunto nerviosa llevando uno de sus mechones detrás de su oreja izquierda.
—¿Ochaco estás dudando de tus sentimientos por mi?— pregunto Midoriya un poco serio y temeroso por su respuesta, ella lo vio avergonzada y desvío la mirada.
—Lo siento... creo que no he sido muy justa contigo— ella había colocado una mirada triste llena de inseguridades.
—La verdad es que me siento muy avergonzada por haber dudado de tí—Midoriya la vio estático son entender de qué hablaba, ella no tardó mucho en aclararlo y contarle que había sucedido en las alusiones que había tenido, cuando termino de contarle todo unas pequeñas lágrimas se asomaron por sus mejillas.
—Cuando desperté y me di cuenta que todo había sido falso, me sentí culpable por creer que Deku haría algo como eso, me sentí mal por dudar de ti y sobre todo por las cosas que te dije al final— limpió sus lágrimas con el regazo de su mano y después continuó.
— Yo no dudó en lo absoluto de lo que siento por tí... pero lastime a Deku y no me puedo perdonar por eso... siento que no merezco ser correspondida... pero cuando aquella chica se acercó a ti y tu le dijiste que no estabas seguro de lo que había entre tú y yo me sentí... muy triste, quiero estar a tu lado aunque siento que no me lo merezco — apretó con fuerza su falda con una de sus manos y con la otra aún limpiaba sus lágrimas.
Midoriya tomo la mano con la que limpiaba sus ojos y la retiro de su rostro y reemplazo esa mano por la de él, con sus pulgares limpio el sonrojado rostro de la chica quién no se atrevía a verlo a los ojos.
—Yo también quiero estar con Ochaco... me siento mucho mejor cuando estoy contigo —acaricio su mejilla, Midoriya le veía y detallaba cada parte de su rostro con su mirada y con sus manos acarició la piel de sus manos y de su mejilla.
—Yo no estoy resentido contigo por lo que dijiste, al final se que solo fue una tonta alucinación que nunca será verdad... tampoco me siento molestó por no haber confiado en mí, creo que todas las parejas tienen sus baches y este puede ser uno de ellos— Ochaco finalmente lo vio, noto como los ojos de Midoriya eran sinceros y se sintió aliviada por eso, pero aún así se sentía culpable y él se dio cuenta de ésto.
—Mis sentimientos por ti no han cambiado, quiero estar a tu lado por mucho tiempo más... pero no quiero que exista culpa o resentimiento entre nosotros — Ochaco lo vio asombrada intentando asimilar y prediciendo lo que él trataba de hacer.
— Prometo esperarte hasta que estés lista y la culpa se haya ido, quiero demostrarte lo mucho que te quiero y abrazarte y decirle a todo el mundo que te quiero, pero si tengo que esperar para eso, no me importa, esperaré el tiempo que necesites — los ojos Ochaco nuevamente se llenaron de lágrimas y se sintió más enamorada del chico que tenía delante de ella.
Estaban pausando por un tiempo su relación, ella no quería alejarse de él pero era lo mejor para ellos.
Se aventó a sus fuertes brazos y lloro en su pecho sintiendo como él acariciaba su cabeza y la consolaba.
—¡Te quiero mucho Deku!— dijo ella sonrojada sin despegarse de su cuerpo, Deku sonrió de lado con la mirada triste y un enorme dolor en el pecho.
—Yo también te voy a esperar Deku... no voy a pensar en nadie más que no seas tú— se separo un poco de él y levanto la cabeza quedando muy cerca de rostro, se sonrojó cuando sintió el aliento del chico chocar con su rostro.
Ambos se vieron a los ojos con cariño, Izuku rodeo la cintura de la chica con ambos brazos y ella colocó sus manos en sus mejillas.
—Ochaco... —susurro su nombre cerrando los ojos acercándose más a ella y apretando su cintura.
Ella también cerró los ojos y corto la distancia de sus rostros uniendo sus labios, sintió como la estrecho más entre sus brazos y ella dio un pequeño salto, beso tímidamente su labio inferior y lo pellizcó un poco con los suyos, Midoriya abrió ligeramente más la boca para sentir más los labios de Ochaco jugar con los de él.
Con ese beso ambos sellaron su promesa de esperarse hasta que ambos estuvieran listos y pudieran estar juntos mucho tiempo en el futuro.
Espero que les guste el capítulo!!No sé porque escribo mucho pero creo que es mejor así disfrutenlo!!!
