Capítulo 19: ¿¡Qué!? ¡Sylvia no participa en las semifinales!

Las chicas estaban juntas en el sótano de Keyla rodeando a Marla, quien acababa de regresar del Castillo Celestial. La niña estaba de pie en la mesa de café que había en el centro de la sala sintiéndose importante.

- Así que me temo que no he podido guardar los emblemas – dijo enseñando estos en un pequeño bolso de encaje -. Pero Shai ha descubierto una forma de crear una especie de protección para los emblemas y además sacar poder de ellos.

- Vaya, muy buen trabajo Marla – la felicitó Bibiana.

- ¿De qué se trata esta protección? – preguntó Clara.

- Necesito que vengáis conmigo al Castillo Celestial para llevar a cabo una ceremonia.

- Quizás con un poco de suerte Zana ya se haya recuperado un poco – comentó Elyon mirando a la gata blanca.

Desde el ataque en el festival cultural, la gata había estado un poco más distante, como si estuviese pensando en algo. Doggy había intentado comunicarse con ella sin mucho éxito, y Sylvia les había comentado que Zana había estado últimamente observando a Martha muy de cerca.

- Bueno, lo importante es que tenemos que ir ya – Marla se preparó para usar el teletransporte pero la detuvieron.

- ¡Espera un momento! – le paró Keyla -. Aunque no me importaría visitar un castillo estelar mágico, Sylvia todavía tiene que prepararse para las semifinales. Son la semana que viene.

Todos los habitantes de la sala se giraron entonces hacia Sylvia, quien estaba sentada de uno de los sillones que rodeaban la mesa. La chica no parecía estar escucharles y miraba a la nada con una profunda expresión que no era habitual en ella. Las chicas se miraron entre sí sin saber muy bien que ocurría hasta que Doggy saltó justo en el pie de Sylvia.

- ¡Ay! ¿Qué se supone que estás haciendo perro estúpido?

- Llamar tu atención dodi – gruñó Doggy -. No ves que se trata de un asunto importante dodi.

- Lo he oído, algo de ir al castillo por no sé qué de los emblemas – murmuró Sylvia.

- Sí, pero hemos decidido esperar a que termines con las semifinales, sabemos lo importantes que son para ti – sonrió Elyon.

- Oh… sí… las semifinales – Sylvia suspiró.

- ¿Ocurre algo? – Clara se acercó a su amiga.

- No, no. No es nada.

Sylvia se rio de forma evidentemente falsa. Las chicas se miraron de nuevo pero decidieron dejar el tema al ver que su amiga no tenía ganas de hablar de ello.

Apenas unos días después, Emma llamó a Clara, Elyon y Keyla para hablar con ellas en privado detrás del edificio de la escuela.

- Déjame adivinar – dijo Clara -. Se trata de Sylvia.

- Así es – contestó Emma -. Necesito pediros un favor. ¡Por favor convenced a Sylvia para que deje el equipo!

- ¿¡Qué!? – exclamaron las tres.

- Perdona si no te entiendo pero – comenzó Keyla - ¿no se supone que Sylvia es vuestra capitana y estrella del equipo?

- ¿Ha habido alguna clase de incidente? Sylvia algunas veces se presiona mucho pero estoy segura de que no ha querido hacer daño a nadie – se apresuró en añadir Elyon.

- No es por eso. Adoro la natación y Sylvia es sin duda nuestra estrella, pero… no dejaré que sacrifique su futuro por nosotras.

Las chicas le miraron confundida sin comprender muy bien de qué estaba hablando Emma. La chica les explicó como hacía apenas unos días Simone había visitado a Sylvia durante uno de los entrenamientos. Al parecer la chica estaba enfadada con Sylvia por haber rechazado una propuesta del profesor White para presentar un relato a un concurso. Sylvia insistía en que no tenía tiempo con los entrenamientos del equipo pero tanto Simone como el profesor pensaban que era una oportunidad que no podía perderse. Emma había intentado animar a Sylvia a hacerlo ofreciéndose para hacerse cargo del equipo, pero la otra chica se había negado completamente.

- Soy la capitana de este equipo, no pienso abandonarlo – había dicho.

Clara suspiró a la misma vez que Keyla se daba una palmada en la cabeza y Elyon se reía por lo bajo. Emma supuso por sus reacciones que lo que estaba pidiendo no era nada extraño pero que a la vez iba a ser terriblemente difícil. Con una leve promesa de que iban a intentarlo, las chicas dejaron a Emma para ir a clase. Apenas había acabado esta cuando Clara abordó a Sylvia antes de que pudiera marcharse.

- ¿Qué tal van los entrenamientos? – preguntó Clara de forma inocente.

Sylvia se quedó mirándole de forma extrañada por la pregunta.

- Emma te ha dicho algo.

- Quizás.

- Escucha, ya sé que es una oportunidad muy buena. Pero me prometí a mí misma cuando empecé lo del periódico que jamás dejaría que se interpusiera con el equipo.

- Entiendo lo que quieres decir… pero es tu futuro Sylvia, y las chicas lo comprenderán si tienes que tomarte una pausa.

- ¡Pero no quiero tomarme una pausa!

Sylvia se dio media vuelta sin dar a Clara ninguna oportunidad de contestar. Su amiga la vio alejándose con el ceño fruncido. Sylvia apenas había salido del instituto cuando Keyla apareció justo a su lado.

- Hola, Sylvia – saludó -. ¿Qué tal van…?

- Ahórratelo – bufó Sylvia -. Clara ya lo ha intentado.

- ¿Ha surgido algún efecto? – preguntó con esperanza.

- No. Así que por favor, no insista.

- Tan solo estamos pensando en tu futuro Sylvia.

- Creo que eso es algo que debería hacer yo.

De nuevo cogió carrerilla y dejó a Keyla detrás antes de que pudiera convencerla de alguna forma. No le resultó muy buena estrategia porque apenas al salir del recinto del instituto se encontró a Elyon al girar la esquina.

- ¡Sylvia! – sonrió la chica -. ¿Qué…?

- Clara y Keyla se te han adelantado – le cortó.

- Suponía que lo habrían hecho – la chica empezó a caminar a su lado -. Pero también suponía que no les habrías hecho caso. ¿Una galleta? – le ofreció una bolsa.

- Gracias – las mordisqueó con felicidad -. Tú forma de abarcar el tema es mejor que el suyo.

- No pensaba abarcarlo – le contestó Elyon -. Pensé que seguramente no habría nada que pudiese decir que te hiciese cambiar de opinión.

- Cierto.

- Pero a la vez… ¿no crees que por lo menos deberías pensártelo? Sé que el equipo es muy importante para ti pero en algún momento tienes que empezar a pensar en el futuro.

Elyon le dejó la bolsa de galletas en la mano mientras se alejaba, dejando a Sylvia pensando en sus palabras. La chica llegó a su casa con más dudas de las que esperaba. Se tumbó en la cama mirando al techo. Pronto notó una patas andando a su lado.

- Hola, Zana – acarició la cabeza de la gata -. Sé que no puedes preguntarme pero… ¿te importa si te hago una pregunta?

La gata maulló y se escabulló hacia el armario de Sylvia. En la boca sacó una libreta y un bolígrafo. Torpemente escribió un sí en ella.

- Buen método – Sylvia le explicó brevemente lo que sucedía -. Sé que es una gran oportunidad, y todos insisten en que debo pensar en mi futuro… pero no puedo dejar a mi equipo atrás, sin importar lo que me cueste.

Zana la miró con algo de tristeza de repente se transformó en su forma humana con una nube de humo. Sin decir ni una palabra agarró de nuevo el bolígrafo. Sin embargo, lo que hizo fue dibujar a alguien. Sylvia frunció el ceño intentando desvelar si se trataba de alguien conocido. Era una especie de boceto de una mujer de piel oscura y ojos negros. Llevaba una coleta alta con una especie de gasa como coletero. Tan solo se le veía la cara así que no pudo ver el traje. Supuso entonces que se trataba de una de las antiguas Pretty Cure que había sido compañera de Zana.

- Se llamaba Cure Universe – explicó Zana -. Fue una de las antiguas Pretty Cure junto con Cure Galaxy y Cure Cosmos. Formaban un gran equipo pero… Cure Universe se enamoró de un humano. Ella tuvo que tomar la misma decisión que tú, ir a por su futuro dejando de ser una Pretty Cure para casarse con ese hombre o abandonar a la persona que más quería para seguir con su deber de Pretty Cure y no abandonar a sus amigas.

- ¿Qué ocurrió?

- Creo que la existencia de tu amiga es prueba suficiente – sonrió Zana -. Tu amiga Martha es una descendiente de Cure Universe.

- ¿Dejó a sus amigas?

- Ese es el problema Sylvia – explicó Zana -. Universe jamás dejó a sus amigas. Pero decidió que debía pensar antes en sí misma. No fue fácil, Galaxy y Cosmos insistieron mucho. Además no fue algo inmediato, Universe siguió ayudándoles cuando podía hasta que finalmente decidió dejarlo por su familia – Zana quiso añadir algo más pero lo pensó mejor -. Me gustaría contarte más pero debo ahorrar energía.

Zana volvió a su forma de gato con una pequeña sonrisa. Sylvia le rascó la cabeza a modo de agradecimiento. Al día siguiente todavía no había hallado la respuesta pero el consejo de Zana le había dado mucho que pensar. Quizás si hablaba con sus compañeras del equipo de natación sacaría algo.

Apenas había entrado en el instituto cuando se encontró con Bibiana y las demás en la puerta, seguramente esperándola.

- ¿Vais a darme un consejo cada uno o algo parecido? – preguntó.

- No, hemos decidido ofrecerte nuestro apoyo – dijo Bibiana -. Decidas lo que decidas.

Sylvia sonrió susurrando un gracias que no se atrevía decir en alto. Las chicas le acompañaron a la piscina pero para su sorpresa esta estaba vacía. De repente, el edificio entero se agitó y Doggy saltó alarmado.

- Es una presencia maligna dodi. Transformaos dodi.

"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

Apenas se habían presentado cuando las baldosas del suelo comenzaron a pitar y a hacer ruidos. Por el rabillo del ojo, Moon observó un movimiento extraño y se apartó justo a tiempo. Sun, Star y Planet se vieron encerradas en una prisión de cristal que flotaba en el agua con una especie de contador al frente. Justo debajo había un teclado.

- Vaya, vaya, el experimento ha sido casi un éxito – Capricorn apareció de repente -. Os presento mi "Atrapa Pretty Cure".

- ¿No sabes ponerle mejores nombres? – se quejó Planet mientras golpeaba el cristal.

- Es inútil Cure Planet, ese cristal no puede romperse a no ser que se desvelen los acertijos – rio Capricorn.

Las chicas miraron horrorizadas como Moon había sido la única que se había quedado fuera de la prisión.

- Estamos acabadas – dijo Sun.

- ¡Oye! Tened un poco más de confianza en mí – se quejó Moon.

- Muy bien empecemos con la primera pregunta… ¿Qué animal camina primero a cuatro patas, luego a dos y finalmente con tres?

- Cuatro… dos… Tres… ¡Ya lo tengo! ¡La cucaracha!

Las Pretty Cure que estaban dentro de la jaula se dieron una palmada en la cabeza. Sun había intentado gritarle la solución pero el sonido se interrumpía si se trataba de una solución.

- ¡Incorrecto! La respuesta es el ser humano – antes las palabras de Capricorn un poco de agua empezó a llenar la jaula.

Apenas tres acertijos después, Moon seguía sin acertar ninguna respuesta y el agua ya les llegaba a la cintura a sus amigas.

- ¡Ya basta! – gritó -. Esto es estúpido. ¿Por qué tengo que decidir yo las respuestas? ¿Es que no ves que no las sé?

- Lo lamento pero el desconocimiento de la norma no te exime del castigo – rio Capricorn.

- Entonces baja aquí y pelea conmigo pedazo de cobarde.

- Vaya eso ya roza la ofensa – dijo Capricorn -. En ese caso, esta será tu última pregunta Cure Moon. Escoge una ¿Futuro o deber?

Moon se quedó de piedra mientras los números descendían en el cronómetro de la jaula. El agua iba llenando la jaula cada vez más poniéndola más nerviosa. No sabía cuál era la respuesta correcta y ese no era su método de solucionar las cosas. Así que decidió hacerlo a su manera. Se adelantó hasta la celda y golpeó con la cabeza la superficie con gran fuerza. Para sorpresa de Capricorn, la celda empezó a resquebrajarse.

- No sé la respuesta, y probablemente nunca la sepa. Pero eso no significa que vaya a rendirme. Pelearé incluso si es con mi propia manera.

La celda se rompió dejando salir a las chicas.

- Cuando decían que había que solucionarlo con la cabeza – comentó Sun – no se referían a literalmente.

- Eso no importa ahora – dijo Planet.

- Has atacado a nuestra amiga cuando lo estaba pasando mal – añadió Star -, no te lo perdonaré.

"¡La luz de todas las estrellas, la bondad de mi corazón!... ¡Unidas en las constelaciones del cielo!... ¡Pretty Cure Meteor Shower!"

Capricorn salió huyendo intentando evitar los múltiples meteoritos que le perseguían. Cuando todo volvió a la normalidad, las chicas del equipo aparecieron confundidas de haberse quedado dormidas en el vestuario.

- Lo siento muchísimo – Sylvia se inclinó para pedir perdón -, pero me temo que no podré estar en las semifinales. He decidido hacer caso al profesor. Pero aun así no dejaré el equipo. Confió en vosotras para asegurarnos un puesto en las finales. Y para entonces, ganaremos juntas.

Las chicas del equipo de natación vitorearon a su capitana a la vez que se lanzaban para abrazarla. Sylvia pensó que la confianza que había depositado en ellas no iba a ser en balde. Con toda seguridad, nadaría con ellas en la final.

Próximo mes: Capítulo 20: Los errores del pasado. Aparece una vieja conocida