N/A: Buenas noches a todos, aquí vengo de nuevo con un reto (sí, otro más, soy una adicta y no creo que le ponga remedio en un futuro cercano...ni lejano ya puestos a confesar...).
Disclaimer: ¡Quietos todos! No soy el asesino literario más famoso, así que los que me han lanzado dagas de acero valyrio, muchas gracias por el regalo pero os habéis equivocado de persona.
Aviso: Este fic participa en el Reto#103: I've got a feeling del foro Alas negras, palabras negras.
Pasión
La pasión se puede vivir de distintas formas. Si le preguntaran a Cersei Lannister qué es lo primero que le viene a la cabeza cuando alguien dice la palabra pasión, serían sus encuentros con Jaime, sin duda.
Luego, si tuviera que pensar un poco más, añadiría a la lista a Robert Baratheon. Sí, sí, añadiría a su marido a la lista. Que el principio de su matrimonio fuera un desastre y con el paso de los años hay ido yendo a peor no quiere decir que no haya disfrutado de encuentros pasionales con él.
Hubo un tiempo, cuando ambos aceptaron que jamás habría amor en su matrimonio y que tampoco podrían vivir con aquellas personas con las que realmente querían estar, que consiguieron congeniar. Se tenían el uno al otro, ¿porqué no usarse en beneficio propio?
Fue así como, durante un breve período de tiempo que no llegó al año, en el que Cersei Lannister y Robert Baratheon tuvieron los encuentros más pasionales de su matrimonio.
Él pensando en su amada, muerta a manos de su enemigo también muerto.
Ella pensando en su amante, al otro lado del pasillo pero al que tendría que esconder de por vida.
Hay días, en los que si Cersei Lannister está de buen humor, en los que ella misma confiesa que tiene a su difunto marido en cuenta. Aunque esos días son más bien escasos, normalmente le saca de esa lista en la que la única persona que no sale es su hermano gemelo. Y no porqué no haya otros hombres (que los hay), pero esos encuentros son de todo menos pasiones, más bien son…negocios. Sí, se podría decir que son negocios para conseguir un fin. Cersei se sorprendería si alguno de esos encuentros fuera tan pasional como los que tiene con Jaime.
¿Y qué tiene Jaime Lannister que le haga tan especial? Pues es bien sencillo. Veréis, aparte de por lo obvio (su físico y su bien proporcionada anatomía), los encuentros de Cersei y Jaime Lannister se caracterizan por ser prohibidos. No es lo mismo que tu marido te pilla en la cama con tu amante, que le que te pille en la cama con tu hermano. Lo segundo es mucho peor, y es precisamente eso lo que hace que ambos pierdan la cabeza por el otro.
Que se besen como si el mundo se fuera acabar en pocos minutos, que él la coja por la muñeca y la meta en la habitación en la que puede entrar alguien en cualquier momento mientras él juega con sus manos dentro de su vestido.
Por eso Jaime Lannister sería la primera persona que le viniera a la cabeza a Cersei Lannister si le preguntaran por la pasión, porque lo prohibido es pasional. Y a Cersei Lannister le gusta lo prohibido.
Obviamente si había pasión, tenía que hablar de Cersei.
