Capítulo 22: ¡Barbacoa en la montaña! La gran aventura de Doggy
El sol apenas había salido mientras Mary Turner cantaba en el coche a pleno pulmón. A su lado, su hija Clara intentaba mirar hacia otro lado rezando porque su madre decidiese callarse pronto. En el asiento de atrás se encontraban Elyon, Keyla y Bibiana. La joven rubia cantaba al compás de la señora Turner mientras Keyla no paraba de reírse. Bibiana intentaba ignorarlas lo mejor que podía y en vez de eso miraba hacia atrás cada dos por detrás. Y es que detrás de ellas se encontraba otra fila de asientos, esta vez con una Sylvia profundamente dormida que tenía su cabeza apoyada en el hombro de Jack. El chico estaba muy tieso y apenas de movía por temor a despertarla. Nada más subir al coche Sylvia ya le había anunciado que si la despertaba toda su ira caería sobre él. A su lado iban Doggy y Zana. El guía de las estrellas tenía un aspecto un tanto decaído mientras que la gata no parecía preocupada por nada.
- ¿Ocurre algo Doggy? – le preguntó Bibiana un tanto preocupada.
- No dodi. No es nada dodi.
La chica no estaba del todo convencida pero entonces el coche se paró indicando que habían llegado a su destino. Las montañas a las afueras de Ciudad Dipper. Tras volver del Castillo Celestial, las chicas habían decidido que merecían un descanso y habían organizado una barbacoa en una de las zonas de la montaña. Les vendría bien para despejar la mente y disfrutar un poco de la naturaleza.
- ¡Todos abajo! Hay mucho que hacer hoy – dijo con alegría Mary.
Lo que no habían contado era con el entusiasmo de la madre de Clara para organizarlo todo. Dado que Jack tenía miedo de despertar a Sylvia, fue Bibiana quien se vio obligada a despertar a la chica. Una vez que estuvieron fuera empezaron a llevar las cosas hacia la zona de la barbacoa. La madre de Clara se marchó para dejar el coche en una zona más alejada ya que no estaba permitido aparcar cerca de la zona de barbacoa.
- Parece que tendremos que ir a coger agua al rio – comentó Sylvia.
- ¡Iré yo dodi! – exclamó Doggy.
- ¿Estás seguro? Podría ser peligroso para alguien tan pequeño como tú.
- ¡A quién llamas pequeño dodi!
- No hace falta que vayas Doggy – sonrió Elyon -. Keyla y yo pensábamos acercarnos después al rio de todas formas.
- ¿Alguien ha visto donde ha dejado mi madre el carbón? – preguntó Clara.
- Yo iré a comprarlas dodi – dijo muy altivo.
- No hace falta comprarlas, están aquí – señaló Bibiana una bolsa de carbón.
- ¿Estás seguro de que no te pasa nada? – preguntó Jack con la ceja en alto -. No es normal de ti ofrecerte a hacer tantas cosas.
- ¿Qué estas insinuando dodi? – le gruñó.
Jack no pudo añadir mucho más ya que vio a Mary acercarse. Zana observó con interés al guía de las estrellas mientras los demás se ponían manos a la obra para hacer la barbacoa.
- Y después de comer podemos hacer senderismo – sonrió Mary.
- Mamá, no creo que nadie quiera ir a ningún lado después de comer todo esto – dijo Clara mirando la gran pila de comida.
- Creo que te has pasado un poco – suspiró Jack.
- ¡Tonterías! – rio la mujer -. Esto se come en nada. Además las montañas Dipper son muy bonitas.
- Elyon y yo queríamos ver el rio, dicen que hay unos claros llenos de flores o algo así – comentó Keyla.
- No solo flores. Las montañas Dipper son el único lugar donde crece la flor cósmica.
- ¿Flor cósmica? – preguntó Elyon con interés.
- Es una flor que tan solo crece por esta zona – explicó Bibiana -. Antiguamente se creía que reunía la luz de las estrellas y se usaba para hacer medicinas.
- Vaya, eso parece interesante. ¡Yo quiero verla! – sonrió Sylvia.
- Ojala fuese tan sencillo – comentó Mary -. Esa flor crece en los lugares más recónditos, no es fácil de encontrar.
Doggy se quedó mirando a las chicas y pronto se le ocurrió una idea. Aprovechando que estaban preparando la comida, se escabulló hacia el bosque sin que nadie lo notase. Comenzó a andar por los senderos que guiaban hasta el rio hasta que escuchó un ruido a sus espaldas. Se giró dispuesto a pelear con quien fuese cuando vio a Zana.
- ¡Zana dodi! – exclamó - ¿Qué haces aquí dodi?
La gata tan solo maulló un tanto cansada por tener que hacerse oír siempre a través de maullidos. Doggy recordó que ni siquiera él podía entender a Zana pero dado el tiempo que llevaban juntos podía adivinar lo que quería.
- Solo voy a pasear un rato dodi.
Doggy se dio la vuelta sin hacerle caso y continuó por el sendero, pero Zana no se rindió y empezó a caminar a su lado. Doggy empezó a ir más rápido, pero Zana comenzó a seguirle el ritmo. Ambos empezaron a ir cada vez más rápido hasta que de repente estaban corriendo como si fuese una carrera. Con la mala suerte de que no notaron el final del barranco. Los dos intentaron frenar pero no lograron hacerlo a tiempo y cayeron al rio. Consiguieron salir de la corriente a duras penas.
- ¡Oh no dodi! ¿Dónde estamos dodi?
El bosque que les rodeaba era similar pero sin ningún sendero a la vista. El rio les había apartado para adentrarles en el bosque y ahora no sabían cómo volver.
- ¿Cómo voy a encontrar ahora las flores cósmicas dodi? – Zana le miró con interés -. Está bien dodi. Sí, estaba intentando buscar las flores para ellas dodi.
Observando a Doggy, Zana suspiró y decidió convertirse en humana. Así por lo menos podrían tener una pequeña conversación.
- ¿Por qué querías buscar esas flores? – preguntó.
- Porque tengo la sensación de que ya no me necesitan dodi. Hasta ahora siempre he sido yo quien les ayudaba en su misión dodi. Pero la última vez fueron ellas solas las que descubrieron como resolver el problema dodi. Supongo que quiero hacer algo por ellas dodi.
- Tienes miedo de que te dejen atrás – comentó Zana.
- Sí dodi. ¿Alguna vez te pasó eso con tus compañeras dodi?
Una nube de humo se disipó mostrando un vacío donde antes había un monstruo.
- Cosmos espera – Galaxy se apresuró tras derrotar el monstruo -. No era necesario que te abalanzases tú sola contra el monstruo, podría haber sido peligroso.
- ¿No será mejor que me acostumbre a pelear sola? – contestó con cierto rencor.
- Cosmos… yo… - empezó a decir Universe.
- Ahórratelo – le cortó Cosmos -. Ya has tomado tu decisión.
- ¡Lo siento mucho! Él me ama, y yo le amo a él. Pero no quiero abandonaros, sois mis amigas, mi familia… - las lágrimas empezaron a caer de los ojos de Universe.
- Universe… - Cosmos se acercó y la abrazó -. Soy yo quien lo siente, no debería haber dicho eso. Sabes que os apoyo a los dos. Solo quiero que seas feliz pero… me va a costar un poco hacerme a la idea de que ya no seremos compañeras.
- Te estás adelantando un poco – le golpeó Galaxy con cariño -. Universe todavía estará un tiempo con nosotras, además no creas que vas a librarte de nosotras de forma tan fácil.
Cosmos observó como Galaxy y Universe se alejaban mientras reían. Universe iba a casarse pronto y ya no podría luchar con ellas como antes. Cosmos sabía que tarde o temprano su amiga seguiría su propio camino y ya solo serían Galaxy y ella. Y Zana. Se giró para ver a la gata que como siempre, estaba silenciosa.
- ¿Qué ocurre Zana?
- Últimamente os peleáis mucho zana. Me preocupa que esto os lleve a la ruina zana.
- No te preocupes, incluso si Universe se marcha, Galaxy y yo seguiremos luchando.
- Hay algo que estás ocultando zana – comentó la gata.
- Es solo… algunas veces tengo el presentimiento de que terminaré luchando sola – Cosmos miró al horizonte con una mirada triste.
- Eso no es cierto zana – la gata saltó a su hombro -. Siempre me tendrás a mi zana.
- ¡GALAXY! ¡NO!
- Cosmos tenemos que huir zana.
- Pero Galaxy… Galaxy está… ella está…
- Ella se ha sacrificado por nosotras zana. ¿Acaso vas a dejar que ese sacrificio sea en vano zana?
- Lo siento Zana, pero creo que iré por mi cuenta a partir de ahora.
- ¿De qué estás hablando zana?
- Tan solo eres un hada Zana, no hay nada que tú puedas hacer. Déjamelo todo a mí. Al fin y al cabo, yo ya sabía que tendría que pelear sola.
- ¡Cosmos espera zana!
Zana apartó la mirada de Doggy tras rememorar algunas partes dolorosas de su pasado.
- ¿Te ocurre algo dodi?
- No, no es nada – contestó la chica -. Pero algo parecido me sucedió antes… al final me temo que no hay nada que realmente podamos hacer Doggy.
- ¿Cómo dodi?
- Me refiero a que solo somos hadas, como mucho podemos guiarles pero tarde o temprano nuestra guía no les servirá de nada.
- ¡Eso no es verdad dodi! – exclamó sorprendiendo a Zana -. Puede que no sea fuerte dodi, pero todavía puedo apoyarlas dodi.
Zana le observó con cierta ternura. Quizás aquellas palabras le hubiesen sido de ayuda hace algún tiempo. Pero el pasado no podía cambiarse. Zana fue a añadir algo más pero entonces volvió a transformarse en gata. Doggy le sonrió al ver la expresión de frustración que tenía la pobre gata. Juntos empezaron a andar para buscar un nuevo camino. Al rato, vieron algo brillar en la distancia. Al acercarse descubrieron un claro cubierto de unas extrañas flores. Estas eran de color oscuro pero con motas blancas brillantes y aureolas violetas que daban la sensación de estar mirando al espacio.
- ¡Son las flores cósmicas dodi!
Doggy no tuvo mucho tiempo para alegrarse ya que Zana le empujó entonces. Una flor gigante con cuernos apareció agarrando al gato. Esta llevaba una especie de armazón metálico con dos pares de brazos que se movían recogiendo flores. En su espalda había una cúpula de cristal donde se guardaban todas las flores.
- ¡Zana dodi!
Sin perder ni un instante, Doggy saltó para morder el brazo del monstruo, que soltó a Zana con un aullido.
- ¿Qué demonios está pasando aquí? – Capricorn apareció detrás de unos árboles -. Pero si es la mascota de las Pretty Cure ¿qué haces tú aquí?
- ¡Capricorn dodi! ¿Qué estás haciendo con las flores dodi?
- ¿Esto? – señaló al Orbisodi -. Es mi nuevo invento, el "Sacaenergíadeflores".
- Ese es un nombre patético dodi.
- ¡Cállate perro pulgoso! – gritó Capricorn -. Tus amigas no están aquí para ayudarte. Os atraparé y os usaré para acabar con las Pretty Cure.
El monstruo comenzó a acercarse de forma amenazante a ambos. Doggy se puso delante de Zana gruñendo dispuesto a defender a su amiga pasase lo que pasase. El Orbisodi alzó un puño para golpearles.
- ¡Waning Moon! – un haz de luz golpeó al monstruo.
- ¡Chicas dodi!
- ¡Doggy! – Star se apresuró y abrazó a Zana y a Doggy -. Menos mal que estás bien.
- ¿Cómo se os ocurre alejaros así? – les reprendió Sun.
- Estábamos muy preocupadas – Planet se puso a su lado.
- ¿Incluso Sylvia dodi?
- ¿De qué estás hablando yo ni me había dado cuenta de que os habíais ido? – contestó Moon.
- Pero si has sido tú la primera que se ha dado cuenta – comentó Star.
- ¡Eso no es verdad! – se sonrojó Moon.
- Malditas Pretty Cure – interrumpió Capricorn -. No creáis que porque estéis aquí vais a hacer alguna diferencia. Orbisodi aplasta a esos malditos pulgosos.
Las cuatro se giraron con la mirada decidida. Capricorn reprimió un escalofrío ante la mirada amenazante que recibió. El monstruo se abalanzó contra ellas pero Star lo detuvo con su escudo. Las otras tres saltaron y Sun se dirigió justo contra Capricorn. Moon y Planet golpearon con una fuerte patada al monstruo mientras Sun le pegaba un puñetazo a Capricorn en la cara, rompiendo sus gafas.
- ¡No te atrevas a hacer daño a nuestros amigos! – dijeron las cuatro.
"¡Juntas somos poder!... ¡Un poco de experiencia…acompañada de esperanza…con el conocimiento de nuestro lado…y el valor como guía…! ¡Nuestra fuerza provocará un milagro!... ¡Pretty Cure Constellation Trial!"
El monstruo desapareció con Capricorn maldiciendo a los cuatro vientos. Las chicas se sorprendieron entonces al haber encontrado las flores y agradecieron su ayuda a Doggy y a Zana. El guía de las estrellas parecía muy contento y Zana no pudo evitar sentir algo de envidia. Observó a las chicas pensando que quizás esta vez podría ser diferente.
Próximo mes: Capítulo 23: La cita de Elyon y Allen ¡Viva el amor!
