Capítulo 24: ¡Quiero ser más fuerte! La decisión de Marla

Aquella mañana, Marla ser levantó temprano intentando aprovechar las horas tempranas. Caminó por los pasillos del Castillo Celestial hasta llegar a la gran biblioteca. Su sorpresa fue bastante grande al descubrir que no era la única que se encontraba allí. Shai se estaba en una de las mesas de la biblioteca, con un millar de libros a su alrededor.

- Hoy te has levantado temprano – le dijo la niña al acercarse - ¿Puedo preguntar que estás leyendo?

- Es un antiguo escrito sobre el poder de las Pretty Cure – explicó el chico –. Quiero intentar averiguar de dónde procede el nuevo poder de las chicas. Quizás si lo descubrimos podamos adquirir una forma de acabar con Skade.

- Ya veo… ¿has encontrado algo interesante?

- No mucho, solo que los poderes parecer reaccionar a los sentimientos del usuario, pero eso no es nada nuevo.

Marla asintió y dejó que Shai leyera tranquilamente mientras salía de la biblioteca. Se quedó mirando el patio del castillo con una expresión muy seria. Shai estaba investigando, Doggy estaba con las chicas, las Pretty Cure estaban luchando contra Skade, pero ¿qué estaba haciendo ella? Ni siquiera había podido ayudar mucho cuando Virgo y Libra habían atacado el castillo. La niña se giró entonces muy decidida hacia la sala de los portales. Necesitaba ser más fuerte y para eso no había otra opción que aprender de las personas más fuertes que conocía.

Elyon estaba durmiendo en su habitación soñando cuando algo cayó encima de ella. Se despertó de forma brusca gritando, despertando a Doggy que dormía en una camita muy cerca de la suya. Fue entonces cuando los dos vieron a una conocida niña pelirroja que acababa de aterrizar en la habitación.

- ¡Marla dodi!

- ¿Qué haces aquí? – preguntó Elyon preocupada - ¿Ha ocurrido algo?

- No, tan solo estoy de visita.

Marla sonrió como si nada, pero Elyon la miró un poco extrañada. Como la niña no añadió nada más, Elyon decidió seguirle la corriente y se levantó para comenzar con sus tareas. Marla sacó una pequeña libreta y decidió empezar siguiendo a su amiga para ver qué era lo que hacía fuerte a las Pretty Cure. Elyon empezó a preparar el desayuno con gran rapidez y cuando los niños ya habían comido, les organizó para que la ayudaran en las tareas del hogar. Marla se sorprendió de que a pesar de la timidez de Elyon, la chica daba órdenes sin dudar y guiaba a los niños con una mano amable siempre que necesitaban ayuda. Cuando terminaron, Elyon les dejó jugar en el jardín bajo la atenta mirada de Doggy mientras ella iba a hacer sus famosas galletas. Marla observó como Elyon cantaba mientras ponía la bandeja en el horno.

- ¿Cómo lo haces? – preguntó finalmente Marla.

- ¿El qué?

- Ser así – intentó explicar Marla –. Los niños te escuchan sin dudarlo y siempre pones tanta amabilidad y bondad en todo.

- Tan solo me escuchan porque soy la mayor – se rio Elyon –. Y no estoy segura de lo de la amabilidad y bondad, pero sí que trato de poner mi corazón en todo lo que hago.

Marla arrugó las cejas esperando una respuesta un poco más elaborada. Cerró su libreta pensando que ya había observado a Elyon lo suficiente y se despidió. Aunque Elyon fuese una persona muy amable, necesitaba alguien que le explicase las cosas de una forma más concisa. Sonriendo, caminó por las calles hasta llegar a su destino. Tocó a la puerta y la persona que estaba buscando le abrió la puerta.

- Vaya, hola Marla – saludó Clara –. Elyon nos ha mandado un mensaje diciendo que estabas de visita.

- Sí ¿te importa si te acompaño un rato? Elyon estaba ocupada y no quería molestarle.

- Claro que no, Jack también me está ayudando con las últimas actualizaciones del Bright Sun.

La chica le hizo un gesto para que entrara y la llevó hasta el garaje de la casa. Allí había un aparato enorme y varios paneles solares en el suelo. En ese momento, Jack estaba tratando de colocar uno de ellos con cierta dificultad.

- Estupendo – sonrió Jack –. Una mano de obra más… Espera… ¿no ha venido Shai contigo?

- No, lo siento.

Jack hizo un gesto como si no le importase, pero al mismo tiempo se notaba que al chico le molestaba que su hermano pequeño no hubiese venido a visitarle. Clara le golpeó entonces en la cabeza diciendo que no tenía tiempo para ponerse triste. La chica empezó a darle ordenes de un lado a otro para mantener a Jack ocupado. Marla tampoco se libró y tuvo que estar corriendo de un lado a otro casi todo el tiempo. Cuando ya llevaban casi dos horas sin descanso, Marla se dio cuenta de que no había estado pensando en sus problemas para nada. De la misma forma, Jack parecía haberse olvidado de la ausencia de su hermano y cargaba con las placas solares de un lado a otro. Marla se quedó observando a Clara con gran curiosidad. Justo como le había ocurrido con Elyon, estaba viendo una faceta de su amiga que no conocía antes. Clara siempre solía ser un tanto fría y calculadora, pero ahora Marla también sabía lo rápida que era para detectar cuando sus amigos estaban decaídos y ponerle solución.

- Jamás había pensado que se me escapasen tantas cosas – murmuró Marla apuntando en su libreta.

- ¿Qué tienes ahí Marla? – le preguntó Clara.

- Estoy intentando descubrir que es lo que os hace fuertes – explicó –. Intenté hablar con Elyon sobre ello, pero no parecía saberlo.

- Es una pregunta un tanto difícil.

- ¿Qué opinas tú? ¿Qué es lo que os hace fuertes?

- Lo que nos hace fuertes… - repitió Clara – Bueno creo que eso depende mucho de la persona. Si nos ponemos en mi caso, yo soy más fuerte en el campo intelectual debido a mis habilidades mentales y racionales, aunque en un principio también tendríamos que definir a que nos referimos como fuerza. Verás, podríamos contar por ejemplo con la fuerza de la gravedad como si…

- ¿No hay una versión resumida? – preguntó Marla adivinando que quizás Clara iba a ser demasiado técnica.

- Supongo que el alimento.

- ¿El alimento?

- Lo que comemos nos da los nutrientes suficientes para que nuestro cuerpo funcione y a partir de ahí es de donde sacamos la fuerza. Aunque también depende mucho del estilo de vida.

Marla lo apuntó todo en su libreta y le dio las gracias a Clara con un suspiro. Lo cierto era que Clara se había desviado mucho de su pregunta. Ella no quería saber los motivos científicos detrás de la fuerza de un ser humano. Quería saber qué era lo que hacía que las Pretty Cure se levantasen una y otra vez incluso ante enemigos que eran mucho más fuertes que ellas. Se marchó despidiéndose de Jack y Clara pensando que quizás estaba enfocando mal su estudio. Elyon le había dado una respuesta muy abstracta y Clara demasiado generalizada. Seguramente alguien con experiencia supiese explicar el origen de la fuerza de una manera más comprensible. Corrió por las calles repasando sus notas hasta que notó unos ojos en su espalda. Al girarse vio a Zana subida en uno de los muros de una casa. Marla se quedó mirándola extrañada.

- Zana ¿qué estás haciendo ahí? – preguntó Marla.

La gata maulló y saltó con una voltereta hacia el suelo. Aterrizo transformada en su forma humana.

- Me han dicho que estás investigando a las chicas – dijo la gata.

- No es exactamente investigar, pero… más bien estoy intentando descubrir que les hace fuertes.

- Es un estudio muy curioso – sonrió Zana –. Déjame que te acompañe.

Zana se destransformó sin dar tiempo a Marla a responder y saltó para ponerse en su hombro. La niña se encogió de hombros pensando que probablemente no estaría mal llevar a la gata consigo. Marla caminó hasta llegar a la casa de Bibiana, pero nadie respondió. Pensó un poco y decidió buscarla en la biblioteca pública que había cerca. La encontró estudiando a fondo rodeada de libros. Marla se sentó a su lado en silencio y se dedicó a observarla mientras tomaba notas en su libreta. Zana miraba sus notas asintiendo de vez en cuando hasta que Bibiana suspiró y cerró los libros. Se quitó las gafas para mirar a las dos visitantes que sonrieron con inocencia. Bibiana les hizo una indicación para verlas afuera.

- ¿Puedo saber a qué viene esta visita? – preguntó Bibiana.

- Estoy intentando averiguar qué es lo que hace fuerte a una Pretty Cure – explicó Marla.

- ¿Lo que hace fuerte a una Pretty Cure? – Bibiana se puso a pensar.

- De todas maneras ¿qué haces aquí Bibiana? Tus exámenes terminaron hace poco.

- Nunca es demasiado pronto para empezar a estudiar – dijo – Además… he quedado en segundo lugar y eso es inadmisible, no pienso dejar que me ganen de nuevo.

Observando como su amiga descarrilaba sobre cierta chica que le había ganado en el ranking de notas hizo que Marla estuviese a punto de echarse a reír. Bibiana siempre era tan seria y recatada que algunas veces ni siquiera parecía humana. Pero por lo visto incluso hasta la gran guerrera legendaria tenía su pequeño lado infantil.

- Estoy segura de que podrás hacerte amiga de esa chica pronto – le dijo Marla interrumpiendo su retahíla.

- ¿Amiga? – Bibiana se quedó pensando y luego se sonrojó – Bueno… supongo que no estaría mal reconocerla como oponente… Pero dejemos esas cosas apartes. Preguntabas que hace fuerte a una Pretty Cure.

- Sí ¿tú lo sabes Bibiana?

- Creo que depende de qué tipo de fuerza hables, pero… - Marla suspiró temiendo una repuesta como Clara – supongo que es entrenar tu cuerpo y tu mente de forma equilibrada para mantener un control total de tu persona.

Tanto Marla y Zana se quedaron mirando a Bibiana muy impresionadas. Aquello tenía mucho sentido. Marla apuntó rápidamente todo en su libreta mientras Bibiana se despedía con una sonrisa. La chica empezó a andar dando saltitos muy contenta por haber encontrado por fin una respuesta satisfactoria. Sin embargo, conforme iba deteniendo su paso se dio cuenta de que la definición de Bibiana solo podía aplicarse a ella, no a las demás. Marla arrugó de nuevo el ceño y decidió visitar a su última opción. No la encontró en casa, pero tras preguntar a la mujer que le cuidaba supo que se encontraba en el instituto terminando algo para el periódico. Marla se acercó a la sala donde se encontraba toda la redacción y escuchó la voz de amiga incluso desde allí.

- ¡De eso nada! – escuchó decir a Sylvia.

- Lo siento Sylvia, pero me temo que no tenemos suficiente espacio – explicaba el señor White.

- Pero profesor, es usted quien siempre dice que la cantidad no iguala a la calidad – se quejó Sylvia –. Tan solo es un pequeño párrafo más.

- Tendrás que reescribirlo para hacerlo más corto – dijo sin más el profesor devolviéndole una hoja.

Sylvia gruñó por lo bajo y cogió la hoja con fastidio mientras se sentaba en una mesa para volver a escribir el artículo de nuevo. El profesor White se giró entonces para ver a Marla y a Zana observando en la puerta. El hombre se quedó mirándolas un rato con curiosidad y luego sonrió y las dejó pasar. Les comentó que podían hablar con Sylvia un rato pero que procurasen no entretenerla demasiado.

- Vaya, hola Marla, hola Zana – saludó la chica -. ¿Qué os trae por aquí?

- Queríamos saber si podrías contestarnos a una pregunta.

- Vaya la reportera siendo entrevistada, eso es interesante… espera… ¡eso es muy interesante! – Sylvia se giró para apuntar algo.

- ¿Ocurre algo?

- Se me ha ocurrido una nueva idea para la entrevista del próximo número.

Marla sonrió un poco pensando que sin duda Sylvia no se ajustaba para nada a la afirmación de Bibiana, pero aun así era una chica bastante fuerte. Era curioso como a pesar de su cabeza hueca, Sylvia siempre estaba llena de ideas y ánimos para seguir hacia adelante sin importar cómo. Marla tenía que admitir que era bastante admirable.

- ¿Y bien? ¿En qué puedo ayudaros?

- ¿Sabes lo que hace fuerte a una Pretty Cure?

- Oh, eso… hace algún tiempo yo también me pregunte eso.

- ¿De verdad? ¿Qué respuesta conseguiste? – preguntó Marla esperanzada.

- Ninguna – respondió –. Lo cierto es que no tengo ni idea.

La niña por poco cayó al suelo antes la respuesta de su amiga mientras Zana ponía los ojos en blanco esperando una respuesta por el estilo. Al fin y al cabo, Sylvia seguía siendo una cabeza hueca. La chica empezó a reírse sospechando que sus amigas habían esperado otro tipo de repuesta.

- Lo siento si te he decepcionado – sonrió –. Pero creo que es imposible encontrar una respuesta que se ajuste a todas las personas fuertes que conozco.

- Tan solo quería tener una idea de lo que hacer para ayudaros – se apenó Marla.

- ¿De qué estás hablando pequeñaja? – Sylvia le tironeó de las mejillas – Tú ya nos ayudas bastante. Sin ti jamás hubiésemos llegado hasta aquí.

Por un momento, Marla esperó que Sylvia añadiera algo estúpido, pero simplemente se quedó mirándola muy seria. La niña sonrió muy agradecida por sus palabras y abrazó a Sylvia con cariño. Tras anotar un par de cosas en su libreta, dejó que Sylvia siguieses con su artículo. Apenas había dado un par de pasos en el patio de la escuela cuando notó un leve temblor en el aire. Sin esperar un segundo, Marla salió corriendo hasta llegar al parque. Allí, vio a un montón de gente desmayada y a Piscis con un orbe de energía. Zana bajó de su hombro y salió corriendo.

- Vaya, tú eres amiga de… de… ¿de quién eras amiga? – se preguntó Piscis.

- ¡De las Pretty Cure! – dijo muy orgullosa sujetando su libreta.

- ¿Qué es eso de ahí? – Piscis cogió uno de los extremos de la libreta, pero Marla no la soltaba –. Venga no seas mala, déjamela.

La villana empujó a Marla echándola hacia atrás para ojear la libreta. Tras un repaso rápido Piscis se aburrió con el contenido.

- Esto solo son notas inútiles – dijo Piscis –. Si quieres saber porque una Pretty Cure es fuerte, yo te lo diré… esto… ¿cómo era?

- ¿Cómo va a poder alguien tan olvidadizo como tú decirme nada? – se quejó Marla.

- Tú sí que eres mala, mira que meterte con mi memoria – se enfurruñó Piscis –. Se supone que solo tenía que recoger energía, pero me has enfadado. ¡Levántate Orbisodi!

Piscis invocó entonces un Orbisodi usando la libreta de Marla. Esta se hizo gigante y adquirió unas escamas además de una cabeza de pescado al principio. Unos brazos y piernas musculosos aparecieron. Marla miró su libreta con cierto disgusto al verla transformada en un monstruo tan feo. La libreta entonces se lanzó a atrapar a Marla, pero la chica se transformó parcialmente en un conejo y saltó. Cambió en el aire a la constitución de un lobo y saltó encima de la libreta mordiéndola, pero esta la atrapó y la lanzó contra el suelo. El monstruo estaba a punto de aplastarla cuando un rayo le golpeó por detrás.

- ¡Ni se te ocurra hacerle daño a nuestra amiga!

- ¡Chicas!

Marla vio con alegría como las Pretty Cure había aparecido allí. Sun saltó con rapidez para apartarla de la trayectoria del monstruo, que comenzaba a levantarse. Moon y Planet saltaron golpeándole con un puñetazo, pero el monstruo se defendió. Mientras tanto, Star lanzó un destelló contra Piscis tratando de recuperar la bola de energía, pero la villana tan solo se movió un poco para esquivarlo.

- Otra vez las Pretty Cure… ¿qué tenía que hacer cuando me encontrase con ellas? – se preguntó Piscis – No me acuerdo, será mejor que le pregunte a Gemini.

Sin decir nada más, Piscis desapareció dejando al monstruo solo sin ninguna indicación. Las chicas se quedaron mirándose un tanto confundidas pensando en cómo la villana tenía tan mala memoria que había olvidado a su propio monstruo. El pobre Orbisodi soltó un pequeño sollozo al ser olvidado por su propia invocadora.

- Vaya, pobrecillo – Star le abrazó una de las piernas musculosas.

- Lo cierto es que da un poco de pena que se haya olvidado de él – dijo Moon.

- Sin indicaciones ni siquiera sabe que hacer – comentó Planet.

- En ese caso deberíamos liberarlo – dijo Sun.

Las chicas asintieron y rodearon al monstruo quien se había sentado sollozando.

"Que nuestra unión restaure la perturbación del orden… ¡Pretty Cure Cosmic Bond!"

El ataque purificó al Orbisodi que desapareció con un pequeño grito de felicidad. Marla observó esto con la boca abierta.

- Ese ataque… ni siquiera es el más fuerte que tenéis.

- ¿De qué estás hablando Marla? – se extrañó Moon –. El objetivo no es hacer daño al monstruo, esas cosas no tienen culpa de ser invocados por los malos.

- Tan solo son meras marionetas – añadió Planet.

- En realidad, son energías negativas manipuladas por los villanos, una vez que estos los dejan ya no tienen propósito – explicó Sun.

- Por eso es mejor purificarlos para liberarlos que simplemente pegarles sin ningún motivo – sonrió Star.

Marla asintió y recogió su libreta que estaba un poco deshecha. Mientras las chicas se destransformaban y le gritaban para invitarla a un helado, Marla apuntó una última cosa en su libreta.

En resumen, no sé exactamente qué es lo que hace a un Pretty Cure fuerte. Cada una tiene sus puntos fuertes y débiles. Pero sin duda, todas ellas tienen un gran corazón.

Próximo mes: Capítulo 25: La verdad de Zana ¡¿Hablamos con Cure Cosmos?!