N/A: Harry Potter, su mundo y sus personajes no me pertenecen.
INVISIBILIA
A veces cuando los demás no pueden vernos es cuando más nos vemos a nosotros mismos
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Slughorn era un idiota.
Un idiota muy calculador y oportunista, pero un idiota al fin y al cabo. La chica se preguntó cómo podían tener en Hogwarts a un hombre que no reconociera a sus propios alumnos, pero por otra parte, Dumbledore sería Director años después.
Parecía una broma que estaba en Hogwarts y nadie sabía aún de su existencia incluso con su apariencia desaliñada. La dejaba aún más intranquila.
-Profesor, ¿puedo pasar?- le dijo, e inmediatamente el hombre sonrió tontamente y la dejó entrar. Podía notar que estaba un poco ebrio por el color de sus mejillas y la botella de vino de duendes mal escondida bajo el escritorio.
Había comenzado con un par de preguntas básicas de los ÉXTASIS y para cuando el hombre se había dado cuenta de que nunca la había visto en su vida, ella ya lo había dejado inconsciente. Lo desmemorizó con extremo cuidado y colocó estratégicamente la copa tirada sobre los pergaminos que había estado corrigiendo. Sintió pena por los estudiantes que nunca recibirían las correcciones de sus tareas, pero era necesario para que el profesor pensara que había caído en un profundo sueño durante su período de breve borrachera.
Se apresuró a tomar lo que necesitaba y salir de las mazmorras. La noche era silenciosa y le hubiese tomado poco tiempo llegar a la Sala de los Menesteres de no haberse detenido en cada esquina a comprobar que no había nadie en los pasillos.
Cuando entró la Sala tenía los elementos faltantes; yesquero, caldero y multitud de objetos para manipular sus recién adquiridos ingredientes. Y una cama. Casi se desmaya del alivio antes de dejar sus cosas sobre una pequeña mesa junto al caldero y llegar al pequeño colchón de sábanas blancas.
Cerró los ojos dejándose llevar por el cansancio mientras intentaba no pensar en el cuerpo inerte de Harry tirado en el suelo y la mirada desesperada de Ron que le gritaba que huyera.
