El mundo mágico y Harry Potter pertenecen a JK Rowling, quien permite que el mundo del fanfic sobre su creación se desarrolle, y esta historia a PadyandMoony, quien me permite traducirla.
Capítulo 23
Realmente el hijo de tus padres
Harry en verdad odiaba a Draco Malfoy; con pasión. No había nada en el mundo que quisiera más que asfixiar al rubio idiota. Con su rubia cara y sus rubias muecas y su rubia arrogancia, y sus rubios amigotes… Bueno, sus amigotes no eran rubios. Pero Harry odiaba todo de Draco Malfoy.
—Sólo ignóralo —dijo Hermione. Pero era difícil. Malfoy no paraba de molestar a Harry imitando su caída. Harry deseaba tanto embrujarlo.
Después de la clase de Defensa, Harry se dirigió directo al escritorio del profesor. Remus miró la ansiedad en su rostro y suspiró.
—Comenzaremos tu entrenamiento del Patronus después de las vacaciones, ¿Está bien, cachorro?
—Pero…
—Estoy algo retrasado con las calificaciones —dijo Remus, señalando los ensayos que acababa de sacar de un cajón—. A menos que prefieras comenzar en la próxima salida a Hogsmeade, aunque creo que es cuando beberás la poción.
—No, no, está bien. Después de las vacaciones, entonces —se apresuró a decir Harry y salió corriendo del aula antes de que Remus pudiera decir otra cosa. En su premura no logró ver la sonrisa satisfactoria en la cara de su tío mientras decía:
—Tan fácil.
Las clases continuaban como de costumbre: Pociones era la más odiada, e Historia y Defensa estaban empatadas como las favoritas, por lo cual Sirius estaba algo molesto, pues había sido el favorito durante mucho y no era un buen perdedor. Se quejaba tanto que Harry no paraba de reír. En ocasiones su padre era un bebé, pero aun así no era el más extraño. Su tío Sev estaba muy orgulloso de impartir la clase más odiada.
Mientras más se acercaba el fin del curso, también el último fin de semana de Hogsmeade. Harry le dio dinero y una lista de cosas para comprar a sus amigos.
—Pero ten cuidado, Ron —susurró por millonésima vez—. No debe verte.
Ron y Neville rodaron los ojos.
—Lo sabemos, Harry —dijo Neville.
—¿Entonces le pediste a ella comprar nuestros regalos? —preguntó Ron.
—¿Quién dijo que les compraré regalos a ustedes dos? —dijo Harry inocentemente.
—Claro que lo harás —Ron agitó su mano, quitándole importancia al asunto—. ¿Entonces qué son?
Harry se salvó de responder pues Hermione entró a la Sala Común.
—¿Listos? —les preguntó a Ron y Neville. Ambos chicos asintieron—. ¿Estás seguro de que estarás bien, Harry?
—Claro que sí, Hermione —respondió rodando los ojos—. Pasaré el día con papá y tío Lunático.
No era exactamente una mentira: Pasaría el día en los cuarteles de los Merodeadores. Tío Sev llevaría la poción allí pues no había forma de saber el tiempo exacto que duraría el trance de Harry, así que no querías arriesgarse a que alguien fuera a buscar a Severus a su mazmorra y encontrara a Harry ahí. Harry estaba pensando cómo hacer que sus amigos se fueran rápido sin parecer que ya quería deshacerse de ellos, cuando Hermione asintió, facilitándole las cosas.
—Bueno, entonces vamos. Tengo muchas cosas por hacer, y quiero pasar a la librería.
—Obvio… —gruño Ron mientras él y Neville echaban a correr detrás de ella.
Harry se sentó en el sofá y esperó. Su pierna temblaba y miraba su reloj cada diez segundos. Después de un minuto, que Harry podía jurar habían sido dos horas, comenzó a resoplar. Cinco minutos después, el retrato finalmente se abrió y su sonriente padre entró.
—Hola, cachorro. ¿No llego tarde, o sí? —preguntó inocentemente. Harry lo fulminó con la mirada y comenzó a empujar a su padre hacia afuera mientras éste saludaba a los demás alumnos en la sala común. Comenzaron a caminar hacia el ala de los profesores, o más bien, Harry estaba corriendo, pero tenía que volver o detenerse para esperar a Sirius.
—¡PAPÁ!
—¿Qué? Es un bello día, deberíamos detenernos y disfrutar las vistas.
Harry bufó y se cruzó de brazos. Se colocó detrás de Sirius y comenzó a empujarlo de nuevo.
—No veo porqué tanta prisa —dijo Sirius reteniendo una sonrisa.
Después de lo que fueron horas para Harry (cuando en verdad habían sido cinco minutos más) finalmente llegaron a los cuarteles de los Merodeadores, donde Severus y Remus los estaban esperando, así como una humeante copa sobre la mesa. Harry corrió hasta la copa y se sentó en sofá frente a él, impaciente por beber la poción, y no apartó su mirada de ella.
—Oh sí, hola Harry —dijo Remus.
—Hola —Harry lo saludó con la mano sin mirarlos.
Severus rodó los ojos. Se levantó de la silla, se acercó a Harry y señaló un cojín que estaba en el suelo.
—Siéntate ahí en la posición que te enseñe para meditar —dijo.
Harry obedeció y sentó cruzado de piernas. Había aprendido a meditar para limpiar su mente cuando Severus le había enseñado Oclumancia. Harry tenía muchos secretos que guardar, especialmente sobre Severus y Remus, y no podían arriesgarse a que alguien usase Legeremancia, sin que él lo supiera.
Sirius acercó la copa a ellos y Harry lo tomó reverentemente. Luego, con un suspiró, el animago dijo:
—Nadie agitará sus varitas ni hará encantamientos tontos… ¿Qué? —preguntó ante la mirada de Severus y las risas de los demás—. Siempre quise decir eso. Oh, bueno… —bufó e hizo un puchero.
—Tienes que beberla toda. Entrarás a un estado meditativo del cual saldrás una vez que hayas visto la forma que tomarás. ¿Entendiste? —dijo Severus.
Harry asintió. Bebió toda la poción y un escalofrío lo recorrió por el terrible sabor. Antes de que pudiera siquiera bajar la copa, estaba en su propio mundo. Con los ojos cerrados y sus sentidos apagados.
Sirius se arrodilló y recogió la copa. Agitó una mano frente a la cara de Harry, donde no hubo ninguna reacción.
—Ahora esperamos —dijo.
—¿Qué crees que será? —preguntó Remus desde su asiento. Sirius se encogió de hombros, pero Severus sonrió.
—Tengo una idea.
—¿Cuál? —chilló Sirius.
—Tendrás que esperar… —dijo mientras se sentaba en el sillón.
—¿Qué sabes que nosotros no? —preguntó con los ojos entrecerrados.
Severus sólo volvió a sonreír.
Corría entre los árboles. Al mirar hacia abajo vio piernas largas y pezuñas. ¡No era cierto! ¿O sí? Siguió corriendo; tenía que hallar una manera de ver su cuerpo entero. Finalmente vislumbró un estanque y corrió hacia él. Echó un vistazo y saltó. ¡Sí! ¡Era cierto! ¡Lo era! ¡Justo como su padre! ¡Un ciervo! Miró más de cerca: era café claro, casi color crema, y en su frente había una pequeña mancha de pelaje más claro con la forma de su cicatriz. Miró aún más de cerca y volvió a saltar; sus ojos eran verdes. Extraño; los ciervos no tenían ojos verdes. Bueno, ¿qué podía hacer? Miró hacia los árboles y sonrío internamente. ¡Se iba a divertir tanto!
Estaba a punto de echar a correr, cuando sintió un tirón. ¡Oh, no! ¡No, no, no, no, no! Intentó resistir, pero el tirón se hacía más y más fuerte hasta que todo a su alrededor se oscureció. Abrió los ojos y encontró tres caras mirándolo. Bufó con fuerza y cruzó sus brazos.
—Bienvenido de vuelta, Harry —dijo Remus con una sonrisa.
Harry bufó de nuevo.
—¡Lo estaba pasando bien!
—¿Viste tu forma? —preguntó Sirius y Harry asintió—. Entonces la poción realizó su cometido y el estado meditativo concluyó, aun cuando querías estar más tiempo ahí divirtiéndote.
Harry hizo un puchero.
—¿Entonces? —preguntó Severus con impaciencia.
Harry decidió alisar las arrugas de su túnica.
Sirius comenzó a agitar su pie contra el suelo mientras Harry consideraba ir por un vaso de agua.
—¡Vamos! ¡Dinos! —chilló Sirius.
—Un ciervo… —dijo Harry con orgullo—. Justo como papá.
—¿Enserio? —preguntó un atónito Sirius inclinándose hacia frente y apoyando sus codos sobre sus rodillas.
Severus sonrió triunfante y Sirius lo miró entornando la vista.
—¿Lo sabías? ¿Cómo?
—Bastante simple, de hecho —dijo Severus sacudiendo una invisible pelusa de su túnica.
—¿Quieres ilustrarnos? —preguntó Remus.
Harry se sentó más erguido para escuchar.
—Hay varios factores que influyen en la forma de animago de una persona. Una es la personalidad: Los ciervos son criaturas nobles, así como Harry, y, por más que odie admitirlo, Potter lo era también. Otro factor es la genética: La posibilidad de que Harry fuese un cérvido era mayor debido que la forma de su padre era la de un ciervo y la de su madre una cierva.
Harry se sorprendió. No sabía que su madre podía transformarse en una cierva.
—Nunca supe que Lily bebió la poción —dijo Remus.
—No lo hizo —respondió Severus quedamente.
—¿Entonces cómo conoces su forma? —preguntó Sirius.
—Sólo lo sé —dijo y no dio más explicaciones.
Sirius abrió la boca para replicar, pero Remus lo detuvo con una mirada que claramente decía olvídalo.
—Ahora, viene la parte que sé que no te gustará, Harry. Tienes que estudiar a tu animal. Debes conocer la fisiología del ciervo de cabo a cabo, y luego debes estudiar el proceso de transformación. Entonces, para empezar, tendrás que escribir un ensayo describiendo, con todos sus detalles, al ciervo.
—¿Qué tan largo? —gimió Harry.
—Tan largo como sea necesario para que describas todo lo que tiene un ciervo y cómo funciona su cuerpo. Tienes que entenderlo; tiene que ser natural para ti —explicó Severus.
—Pero tú ya estás entrenando… —gimoteó Harry.
—Sí, pero ya estudié la forma y la transformación a profundidad —replicó Severus con una sonrisa.
—¿De verdad? —pregunto Remus con curiosidad—. Si no tenías interés en completar el proceso, ¿Por qué aprendiste la fisiología del lobo?
—¡Porque ya conoces a tío Sev! No puede dejar pasar la oportunidad de hundirse entre libros —Harry sonrió y Remus comenzó a reír, pero Sirius vio a Harry guiñarle un ojo a Severus.
—Entooonceees… —dijo Sirius apoyándose sobre el escritorio y acercando su cara a la de Severus—. ¿Te importaría explicarme qué fue todo eso?
—No tengo idea de qué estás hablando. Ahora, por favor, estás invadiendo mi espacio personal —Severus lo empujó lejos de él y se levantó de la silla. Caminó hasta el armario y comenzó a buscar entre ingredientes.
—Me refiero a que estudiaste la fisiología del lobo aún antes de que supieras tu forma —replicó Sirius con calma sentándose en el escritorio.
Severus abrió un frasco y lo olfateó.
—Tal vez tuve necesidad de hacerlo —dijo casualmente.
—¿Por qué?
—No es tu asunto.
—Oh, vamos, dime —chilló Sirius.
—Tendrás que vivir con la tortura de querer saber y no lograr enterarte —dijo Severus sonriendo.
—¡No puedes hacerme eso!
—Mírame.
—Puedes ir a casa, ver a tu familia —dijo Sirius—. Nos quedaremos de todas formas. No quiero arriesgarme a hacer el viaje.
McGonagall levantó una ceja.
—¿Y a cuántos estudiantes transformados en animales encontraré esta vez?
—¡Una vez! ¡Eso paso sólo una vez!
McGonagall lo miró a través desde detrás de su silla en la sala de profesores y Sirius se retorció como un chico de primer año en problemas. Ella tenía sus labios presionados en una pequeña línea y sólo continuó mirándolo.
—Sólo intento hacer algo bueno, ¿sabes? No es un crimen… —dijo Sirius a la defensiva, pero en verdad intentaba recordar si era un crimen.
—Bien —dijo ella finalmente—. Quiero ver a mi hija y a mis nietos. Pero más te vale que nada le pase a mis Gryffindor, señor Black.
Sirius tragó saliva y asintió vigorosamente. Ignoró por completo a Flitwick, Sprout, Remus, Vector y Hagrid que estaban riendo detrás de él. Fulminó con la mirada a Remus cuando éste tuvo el acierto de decir que el único Gryffindor que se quedaría para navidad, era Harry.
—Y no estoy segura de que pueda controlar a Harry —bufó McGonagall.
—¡Hey!
El amanecer del día de Navidad fue brillante y no tan temprano. Como de costumbre, Harry se despertó debido a una húmeda lamida.
—¡Feliz navidad, papá!
Se levantó y fue a la sala de estar, donde encontró a Remus y Severus. Saludó y abrazó a cada uno.
—Gracias por prestarme tu capa anoche, Harry —dijo Severus mirando al animago que acababa de transformarse de vuelta—. Me ayudó a evitar ser despertado a horas indignas.
Harry frunció el ceño y miró el reloj. Abrió los ojos con sorpresa:
—¡Ya pasan de las diez! ¿Cómo lo lograron?
Sirius gruñó y murmuró algo, mientras Remus y Severus sonrieron.
—Digamos que alguien me dio una fuerte poción para dormir que terminó en la taza de tu padre —dijo Remus con calma.
—Sabía que debí haber sospechado cuando Lunático decidió ofrecerme chocolate caliente antes de dormir —gruñó Sirius.
—¡Gracias, tío Sev! —dijo Harry lleno de felicidad y abrazó a Severus. Sirius los miró fijamente.
—¡Todos están en mi contra!
Ignoraron las quejas de Sirius y comenzaron a intercambiar regalos. Mientras los desenvolvían y se agradecían entre ellos, Harry dejó escapar un jadeo de asombro.
—¡Papá!
—¿Si, hijo? —dijo Sirius con calma mientras observaba a Harry desenvolver con mucho cuidado su regalo.
—¡Es una Saeta de Fuego! —chilló Harry con asombro.
—Eso espero, si no, fui timado —Sirius comenzó a reír—. ¡Ummm! —gruñó cuando fue tacleado al suelo.
—¡Gracias, gracias, gracias, gracias!
—No es nada. También es de parte de Lunático y Sev —dijo Sirius.
Severus no se movió lo suficientemente rápido y pronto estuvo en la misma posición que Sirius. Después de agradecerle profusamente, Harry repitió el proceso con Remus, quien ni siquiera hizo amago de moverse.
—¿Puedo probarla, por favor? —suplicó Harry.
—Terminemos el intercambio y podemos ir después del almuerzo —dijo Remus con calma para tranquilizar al intenso chico.
—¡Muy bien! —gritó Sirius—. ¡Es mi turno!
La mancha borrosa que era Harry continuó zumbando y moviéndose.
—Quiero probarla! —gritó Sirius de nuevo, después de realizar un Sonorus en su garganta.
—Lo siento, Canuto. Pero no creo que quiera parar… —dijo Remus palmeando la espalda de su amigo.
—¡Pero quiero probarla! —gimió Sirius.
—¡Guau! ¿Es una Saeta de Fuego? —dijo una voz detrás de ellos. Cuando se giraron, Remus dijo con voz débil:
—¡Nymphadora! ¡No nos asustes así!
—Lo siento —dijo sonriendo tímidamente—. Mamá y papá están dentro. ¡Ya que no vendrían a casa decidimos venir aquí para celebrar!
—¡Harry! ¡Baja! ¡Ted, Andy y Nymphadora están aquí! —gritó Sirius mediante otro encantamiento Sonorus.
—¡No me llames Nymphadora! —gruñó Tonks.
—Lunático te llamó así y no dijiste nada —dijo Sirius con un puchero.
Tonks se sonrojó y murmuró:
—Él puede.
Sirius sonrió animadamente y un brillo malvado apareció en sus ojos mientras miraba a Remus, el cual era ajeno a lo que pasaba pues estaba viendo a Harry descender. Tonks miró a Sirius con los ojos entornados; la sonrisa de Sirius sólo se ensanchó.
Harry corrió hacia el trío; jadeando, abrazó a Tonks.
—¡Feliz navidad, Tonks! ¿Viste lo que me dieron?
—Claro —dijo ella casi babeando mientras examinaba la escoba que Harry le había dado—. ¿Puedo probarla?
—Claro.
—Después del té —dijo Sirius, y luego agregó—. Y después de mí.
Tonks sacó un paquete de su capa, se lo dio a Harry y dijo:
—No es una Saeta de Fuego, pero escuché lo que pasó con Pettigrew y pensé que te sería útil.
Harry le sonrió mientras desenvolvía el regalo.
—Guau, Tonks. ¡Gracias! —dijo, abrazándola de nuevo. Ella lo ayudó a ponerse la funda para varita de piel de dragón en el brazo.
—Si algo como eso ocurre de nuevo, así ya no tendrás tu varita en el bolsillo (donde no puedes alcanzarla) —explicó—. ¿Ves? Sólo tienes que agitar la muñeca y la varita llegará a tu mano —lo demostró con su propia funda para varita—. Es equipamiento estándar de Auror. No sé por qué tu viejo no pensó en conseguirte uno.
—¡Hey!
—Debe ser la edad —suspiró Harry.
—¿La edad…? Tú… tú…
—En definitiva, es la edad. Si fuera más joven ya sabría que responder… —dijo Tonks con una sonrisa.
—¡Castigados! ¡Ambos! —chilló Sirius.
—Sirius, ya no soy una alumna —Tonks volvió a sonreír con calma.
—Y son vacaciones. ¡No puedes castigarme! —Harry sonrió mientras él y Tonks entrelazaban sus brazos y se dirigían al castillo.
Sirius corrió detrás de ellos, gritando:
—¡Deja de reír, Lunático!
Nota del autor: Según entiendo por los libros, la forma del Patronus refleja el animal representativo o algo positivo de tu vida: un protector. El de Harry era un ciervo, porque su padre era su protector, así que su Patronus toma la forma de animago de su padre. El de Tonks era un hombre lobo, porque esa es la forma animal de Lupin. Así que imaginé que el de Snape es una cierva, porque esa sería la forma de animaga de Lily, si ella hubiera sido una. Y él lo sabe.
He leído teorías que dicen que el patronus de Snape era una cierva, porque ese era el de Lily, pues Harry lo dice en el séptimo libro; pero, en el tercer libro, Lupin dice que un Patronus es único para cado mago o bruja, lo que implica que dos personas no pueden tener el mismo Patronus. No sé si JKR dijo algo sobre esto en una entrevista, pero sólo considero como canon lo que hay en los libros; así que algo que ella no dijo en los libros puede quedar abierto a la interpretación, pues es imposible seguir la pista de todas sus entrevistas. Y nada en los libros dice que el Patronus de Lily fuera una cierva, excepto cuando Harry se lo dice a Voldemort, ¿y cómo lo supo él? ¿Quién se lo dijo? Creo que tuvo que adivinar. Incluso verifiqué ésta información en HP Lexicon.
Así, en mi opinión, debía haber otra explicación. Tal vez no la hay, tal vez ella cometió un error y olvidó mencionar que el Patronus de Lily era una cierva, y que dos personas pueden compartir el mismo Patronus. Pero por error o no, es un hecho que no lo hizo, y eso me da rienda suelta para interpretarlo como quiera. Así que, entiendo que Lily era representada por una cierva por lo siguiente: Snape no pensaría en Lily como una cierva porque era esposa de un ciervo. ¿Por qué? En primer lugar, Snape no supo hasta el tercer libro que James era un animago. Segundo, ¿realmente la veía como la esposa de James?
Así que eso deja su forma de animaga. Ella no se convirtió en una, pero de haberlo hecho, habría sido una cierva. Ésta es la teoría que estoy usando aquí.
Sé que Lupin estaba enfermo en Navidad, pero en mi historia, gracias a los años que Remus ha usado la poción matalobos, sólo necesita una mañana para descansar e intenté ver cuando sería la luna llena según el calendario de JKR, y es alrededor del dos de enero. Así que pretendamos que incluso si la luna llena fue en esos días, no fue el 24 de diciembre, por lo cual, Remus estaba bien.
