Capítulo 26: Atrapadas en los sueños ¡Expulsa las pesadillas!

Entre los pasillos del castillo de las Puertas del Destino se podía escuchar el sonido de un choque metálico. Ninguno de los habitantes actuales parecía importarle ya que conocían perfectamente el origen de dicho ruido. Capricorn estaba trabajando en su estudio finalizando su gran creación. El científico miró con una sonrisa una especie de cabina con múltiples luces de colores.

- ¡Sí! – exclamó -. Por fin, mi gran invento está listo.

Capricorn comenzó a reírse de forma malvada a la vez que algunos rayos podían vislumbrarse a través de la ventana del laboratorio. Con paso decidido, el científico se metió dentro de la cabina tras pulsar unos números mientras sus gafas brillaban con un peligroso destello.

Sylvia bostezó ruidosamente mientras se estiraba en el sofá. Martha se había marchado hacía rato y estaba matando el tiempo viendo una serie de televisión. Sin embargo, la chica había empezado a sentirse cansada y había decidido acostarse temprano. Zana la siguió silenciosamente mientras Sylvia se metía en la cama. Al mismo tiempo, Elyon terminaba de acostar a los demás niños y le daba un beso de buenas noches a Doggy en la cabeza. La chica se tumbó en su cama tapándose con su manta de flores y pensando en que clase de sueño tendría hoy. En la casa de los Turner, Clara se despidió de su familia para ir a dormir. Jack decidió quedarse un rato más disfrutando de una película con sus padres. Bibiana miró el reloj y decidió apagar su ordenador. A esas horas probablemente ya no iba a poder avanzar nada más en su trabajo y quizás una noche de descanso le ayudaría a conseguir algo de inspiración para la parte en la que estaba atrancada. Apoyó la cabeza en la almohada y esperó a que el sueño la invadiera.

El sonido de las olas fue lo primero que le llamó la atención. Bibiana se giró, pero entonces empezó a notar algo debajo. Abrió los ojos y se levantó viendo con sorpresa que ya no se encontraba en su habitación, sino en una playa. En esos momentos estaba sentada en una toalla con una sombrilla detrás y un precioso mar se movía frente a ella. Detrás se podía ver una exótica selva. Bibiana pensó que no era la primera vez que soñaba con unas merecidas vacaciones caribeñas, pero algo le decía que aquella vez era diferente. Era como si el sueño fuese demasiado real. Frunciendo el ceño, Bibiana se puso las gafas de sol en el pelo y se acercó al agua. Sin duda podía sentir el frío del agua en sus pies y el calor del sol en sus pies. Se pellizcó en el brazo esperando notar una punzada de dolor, pero no sintió nada. Comprobó que seguía en la playa y suspiró con pesadez.

- No siento dolor, pero aun así es obvio que esto no es un sueño del todo – miró hacia la selva que había detrás de ella y decidió adentrarse.

La selva tenía un clima húmedo y estaba llena de extrañas plantas de colores con burbujas flotando alrededor. Siguiendo el rastro de burbujas, Bibiana llegó hasta un gran muro con una puerta de bronce. Esta se abrió con facilidad para dar a parar a un amplio salón con una mesa de madera. Grandes manjares llenaban la mesa mientras que por los ventanales se podía ver un precioso jardín. Parecía estar en el salón de un gran castillo. Sentada en una gran silla de madera estaba Clara con un precioso vestido victoriano. La escena contrastaba con la corte de robots que rodeaban a su amiga.

- Su decisión ha vuelto a salvar el reino, su majestad – dijo un robot.

- Tus sueños son un tanto raros – comentó Bibiana.

- ¡Bibiana! – se sorprendió Clara -, ¿qué haces tú aquí?

- ¿No lo has notado? Este sueño no es realmente un sueño.

La chica se quedó mirándola extrañada y se pellizcó el brazo, pero no sintió dolor alguno. Clara frunció el ceño, pero había algo en la mirada de Bibiana que le decía que la mujer tenía algo de razón. Si era cierto que aquel sueño parecía demasiado real.

- ¿Puedes despertarte?

- ¿Cómo?

- Si esto es un sueño – comentó Bibiana -, deberíamos poder despertarnos en cualquier momento. Sin embargo, no importa cuanto lo intento, no consigo despertarme.

Clara asintió y cerró los ojos intentándolo ella. Pensó en su cuerpo durmiendo en la cama de su habitación y se visualizó a si misma despertando. Pero al abrir los ojos seguía siendo una princesa victoriana en un país de robots.

- Yo tampoco puedo – pensó Clara –. Eso debe significar que hay alguien interfiriendo con nuestros sueños.

- Debe de tratarse de algún miembro de la Constelación Perdida.

- ¿Pero qué sentido tiene encerrarnos en nuestros sueños?

- Bueno, pensándolo desde su punto de vista, si no podemos despertar ya no seremos un obstáculo para encontrar al Ofiuco, pero dado que ellos piensan que nosotras sí sabemos dónde está…

- Esperan tendernos una trampa dentro de nuestros sueños – Clara se levantó y miró por la ventana -. Pero si esperan hacer eso…

Tanto Bibiana como Clara llegaron a la misma conclusión a la vez y buscaron entre sus ropas sus espejos por todos lados. Sin embargo, ninguna lo encontró. Clara maldijo entre diente y trató de manipular el sueño de forma que pudiese transformarse, pero al abrir los ojos todo estaba igual.

- Por lo menos el hecho de que estemos aquí las dos significa que podemos reunirnos con Elyon y Sylvia.

- ¿Creo que sospecho donde pueden estar? – Clara señaló a una especie de puerta con flores en el jardín del castillo.

Antes de marcharse, Clara pulsó unos botones en su pantalla y puso algo en su bolsillo. Bibiana y ella cruzaron la puerta para encontrarse en un jardín. Un jardín gigante. Las flores se alzaban hacia el cielo con múltiples colores. Las chicas escucharon unas risitas y al seguirlas descubrieron una especie de charco con la apariencia de un lago. Varias pequeñas hadas flotaban de un lado a otro riendo sin parar. Las dos se fijaron en un hada de trenzas que bailaban con las demás criaturas mientras reía. Elyon tenía unas alas doradas a su espalda y vestía un vestido hecho de hojas y flores.

- ¡Elyon! – la chica se sorprendió al ver a sus amigas.

- ¡Chicas! ¡Que maravilloso que estéis aquí! ¡Ahora podemos ir a comer flores de mazapán! – canturreó.

- No creo que eso vaya a ser posible – sonrió Clara.

Mientras Elyon se posaba a su lado las chicas le explicaron lo que ocurría. La chica al principio no parecía creerles diciendo que en sus sueños siempre suelen aparecer sus amigas. Aunque admitió que la gran mayoría de veces ellas también eran hadas.

- ¿Has visto algún tipo de puerta? Todavía tenemos que encontrar a Sylvia.

- No que yo recuerde… pero quizás mis amigas puedan ayudar – Elyon se giró hacia las otras hadas –. ¡Chicas! ¿Podéis ayudarme a buscar una puerta?

Las haditas se rieron a la vez que asentían y se dispersaron por todo el jardín en busca de algún tipo de puerta que conectase con el sueño de Sylvia. Al cabo de un rato, una de las haditas se acercó a Elyon y le susurró algo en el oído. La chica sonrió y voló dirigiendo a sus amigas hasta una puerta metálica que había en el tallo de una flor. Antes de cruzar, Clara le susurró algo a Elyon y esta asintió y habló con las hadas. Al cruzar la puerta, vieron que esta daba a una especie de pasillo de fábrica. El lugar estaba cubierto de óxido y había una atmósfera oscura en todo el lugar. Las chicas se miraron las unas a las otras extrañadas hasta que empezaron a escuchar sonidos de disparos más allá. Corriendo, llegaron hasta una habitación donde se encontraron a Sylvia disparando a una pantalla. Esta chirrió y una de las puertas laterales se abrió. Sylvia vestía unos pantalones militarse con una camiseta negra y llevaba varias armas en un cinturón, además de una bandana en la cabeza.

- ¿Sylvia? ¿Qué es todo esto? – se extrañó Elyon flotando.

- ¿Eh? ¿Qué hacéis vosotras aquí? – se extrañó la chica –. ¡Este es mi sueño de agente especial!

- Sentimos interrumpir tu fantasía – Bibiana no parecía sentirlo en absoluto.

- Esto no es un sueño Sylvia – explicó Clara –. Creemos que alguien nos ha atrapado en nuestros sueños.

- ¿Alguien? – pensó Sylvia –. Entonces tiene que ser obviamente el científico loco.

- ¿Qué?

- Ya sabéis, en las películas acción el agente especial siempre es enviado para acabar con un científico loco.

- Ves demasiadas películas – comentó Bibiana.

- Pero esta vez ha acertado – una gran pantalla apareció frente a ellas con Capricorn en ella con un extraño casco –. Bienvenidas a mi última trampa: el Atrapasueños.

- Esa palabra ya existe – se quejó Clara.

- ¡Eso da igual! – gritó – Lo importante es que, tal y como ha dicho vuestra amiga, ahora estáis atrapadas en vuestros sueños. Y no despertaréis hasta que me digáis donde está el Ofiuco – Capricorn se rio con maldad.

- De eso nada – Sylvia metió la mano en su bolsillo –. Maldita sea, no tengo mi espejo aquí.

- ¡Exacto! Aquí no podéis transformaros y mientras yo lleve esté casco, podré restringir el poder de vuestros sueños.

Clara sonrió entonces e hizo una indicación a Sylvia que destruyó la pantalla con un disparo láser. Ella se acercó a las demás y les susurró algo en el odio. Todas asintieron y juntas empezaron a correr hacia la parte superior del edificio. Tal y como Sylvia había dicho, Capricorn se encontraba en la planta superior con su extraño casco brillando con luces de colores.

- Veo que no vais a querer rendiros, Pretty Cure – el villano volvió a reírse –. Pero esta vez no podéis transformaros, no hay nada que podáis hacer para vencerme.

- Yo no estaría tan segura – Clara chasqueó los dedos.

De forma inmediata varios robots aparecieron en la sala y se abalanzaron contra Capricorn. Clara les había programado para seguirla a una cierta distancia y llevaba en su falda el mando que los controlaba. Capricorn usó sus pezuñas para destrozar a los monstruos, pero entonces de las ventanas aparecieron miles de haditas lanzando chispas de colores contra él. Gracias al consejo de Clara, Elyon había pedido a las hadas que también fuesen con ellas para asegurarse. Bibiana aprovechó que Capricorn estaba distraído con las chispas para acercarse y lanzar arena sobre sus ojos. La mujer lo golpeó con una patada sacándolo de la plataforma. Sylvia aprovechó entonces para apuntar con su pistola láser y disparó justo al casco de Capricorn, que se rompió en mil pedazos.

- ¡No! – exclamó el villano.

Las chicas invocaron entonces sus espejos, apareciendo estos en sus manos y se transformaron.

"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

- Malditas, ¿cómo habéis conseguido esto?

- Tú problema es que no eres capaz de ver los propios fallos que tiene tu plan – sonrió Sun –. Crees que por haberlos pensado tú son ya perfecto, pero no es así.

Capricorn gruñó y su cuerpo empezó a temblar. Las chicas saltaron a un edificio cercano mientras los demás huían. La parte superior del edificio se rompió mostrando a un monstruoso y gigantesco Capricorn. Sus cuernos estaban curvados y su pelaje blanco se había alargado. Un gran torso musculado se podía ver sobre las mismas pequeñas piernas. El villano rugió fijando sus ojos en ellas.

- No dejaré que os marchéis de mi trampa.

Capricorn comenzó a lanzar láseres de sus ojos a la vez que comenzaba a aplastar los edificios de alrededor. Las chicas empezaron a saltar para esquivar los ataques del villano, que estaba completamente fuera de control. Moon y Planet intentaron lanzar un puñetazo juntas, pero Capricorn les lanzó una placa de metal que las lanzó hacia atrás. Star comenzó a rodearlo con sus amigas haditas siguiéndola mientras lanzaban chispas. El villano rugió y movió sus cuernos golpeándoles. Sun intentó golpearle, pero Capricorn la atrapó en el aire.

- ¡Tú! ¡Tú eres la que ha planeado todo eso! – rugió mientras apretaba la mano –. Lamentarás lo que has dicho sobre mis planes.

- ¡Eres tú quien va a lamentar meterte con ella! – Moon apareció de repente con la placa de metal en las manos y golpeó con ella la mano de Capricorn, que soltó a Sun.

- Sun es capaz de elaborar planes mil veces mejores – las haditas aparecieron salvando a Sun de la caída mientras Star corría alrededor de Capricorn despistándolo.

- Porque ella cuenta con sus amigas para ello – Planet bajó del cielo y golpeó con una potente patada a Capricorn, echándolo hacia atrás. Las cuatro aterrizaron en el borde de un edificio.

"¡Juntas somos poder!... ¡Un poco de experiencia…acompañada de esperanza…con el conocimiento de nuestro lado…y el valor como guía…! ¡Nuestra fuerza provocará un milagro!... ¡Pretty Cure Constellation Trial!"

Capricorn intentó levantarse para repeler el ataque, pero este arrasó el mundo de los sueños. Las chicas se despertaron cada una en su cama con el espejo brillando frente a ellas. Pronto se llamaron a través de estos y Clara confirmó que el medallón había caído en su cama. Zana la miró con extrañeza sin entender muy bien lo que había ocurrido, pero Sylvia tan solo se giró y siguió durmiendo.

En el castillo de las Puertas del Destino, el invento de Capricorn explotó en mil pedazos. Gemini observó los trozos esparcidos por el suelo, pero no le dio una mayor importancia. Sin embargo, le molestaba un poco que las Pretty Cure hubiesen superado a Capricorn de esa forma. Quizás era hora de empezar a pensar en despertar al siguiente escuadrón.

Próximo mes: Capítulo 27: ¡Una gran noticia! Eric va a ser papá