CAPÍTULO 4: MAGIA Y SANGRE

Esta historia no es mía, le pertenece a Melissa Marr. Los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer, lo mío es solo la adaptación. Apoyen a las autoras comprando sus obras si están disponibles en sus países.

Agradezco al foro Purple Rose por esta traducción, esas personas son unos ángeles, al igual que todas las personas que traducen estas maravillosas historias.

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Esme había convocado a Garrett después de romperse rápidamente. Siendo fiel a su carácter, él estuvo allí dentro de meros momentos. En su eternidad juntos, su hermano nunca había sido de otra manera más que seguro y previsible.

Él se paró a sólo un paso de cruzar la puerta, en silencio, mientras ella cruzaba la extensión del vestíbulo. Sus pies descalzos no hicieron sonido alguno mientras daba un paso en la tarima y se sentaba sobre el trono de plata pulido. Desde allí, el vestíbulo cavernoso se veía espléndido. Había una simetría de diseño que resultaba agradable a la vista. Este cuarto, y sólo este cuarto, no podían doblegarse a su voluntad. El Vestíbulo de la Verdad y la Memoria era insensible a cualquier magia que no fuera la propia. En un tiempo, cuando la Corte Oscura formaba parte del orden elfo, era el lugar donde eran resueltas las disputas internas de la corte. Luego, cuando ellos se dividieron del ordenamiento, era el lugar donde los sacrificios se realizaban. Las piedras fías de color gris retenían esos y muchos más recuerdos.

Esme deslizó los pies sobre la tierra húmeda y piedras frías sobre las que su trono estaba colocado. Cuando se vive por una eternidad, la memoria puede llegar a nublarse a veces. La tierra la ayudaba a mantenerse centrada en Faerie; la piedra la ataba a la verdad del Vestíbulo.

Garrett no se movería hasta que ella no estuviera en armonía. De cierta forma, la preferencia de Esme por el orden y las reglas resultaba esencial para Garrett. La estructura lo ayudaba a mantenerse en el sendero que había escogido. Para ella, el orden era instintivo; para él, era una elección que realizaba con cada aliento de cada día.

Las palabras eran de rutina, pero él las dijo igualmente:

-¿Está usted dispuesta a recibir visitas, mi señora?

-Lo estoy.

Ella desplegó su falda en todo su largo, de modo que sus pies quedaran ocultos. Finos hilos de plata brillaban en sus manos y mejillas; y brillaban también en otros lugares que ella revelaría a veces, pero sus pies descalzos permanecían cubiertos. La prueba de la naturaleza de su conexión con el Vestíbulo no era algo que deseara mostrar a su corte.

-¿Puedo acercarme?

-Siempre, Garrett -ella se lo aseguró una vez más, del mismo modo en que lo había hecho por más tiempo del que cualquiera de los dos podría recordar-. Aún sin preguntar, siempre eres bienvenido.

-Usted me honra con su confianza. -Dejó caer su mirada a los pies ocultos bajo el vestido. Él sabía la verdad que ella compartía con ningún otro. La "Razón" dejaba muy en claro para ambos que su confianza en él iba a ser la fuente de su caída algún día. Pero la Razón también manifestaba que no había otra opción: confiando en él, se aseguraba su lealtad.

Y no hemos caído todavía.

Él era sus ojos y sus manos en el reino mortal. Él era su violencia en tiempos cuando tal cosa era necesitada. Pero él también era el hermano de Victoria, un hecho que ninguno del tres jamás olvidaba. Garrett veía a su hermana regularmente; él cuidaba de la loca hada-cuervo, aún cuando sus objetivos eran totalmente incomprensibles. El cariño que sentía por su hermana era tal que no había cantidad de tiempo ni servicio que prestara que pudiera borrar las dudas que creaba en Esme acerca de su lealtad.

¿Se aliará con ella algún día? ¿Estarán aliados ahora?

-Feligreses de la Corte Oscura han derramado la sangre de uno de vuestros mortales… en la tierra de los elfos -Garrett empezó-. ¿Los juzgará?

-Lo haré.

Otra vez, las palabras eran cuestión de rutina: ella siempre los juzgaba. Era lo que la Razón debía hacer. Garrett se giró para ir en busca del acusado y los testigos, pero ella lo detuvo con una mano en alto.

-Después de esto, necesito que visites el mundo mortal. Hay un mortal que anda libremente entre tres Cortes -ella dijo.

Él se inclinó en una reverencia.

-Como usted desee.

-La "Guerra" piensa que él es clave.

-¿Desea que elimine al mortal o que lo presente ante usted?

-Ninguna de las dos. -Esme no estaba segura acerca de cuál era el movimiento correcto a realizar en este momento, pero una acción apresurada seguramente no lo era-. Tráeme información. Ve lo que yo no puedo ver.

-Como usted desee.

Ella volvió a concentrarse en el juicio.

-Tráelos ante mí.

Momentos más tarde, cuatro Neófitos fueron traídos al vestíbulo por guardias bajo la orden de Garrett. En la tierra de los mortales, los hábitos de las hadas de palmas rojas de sacar sangre, no era una preocupación; allí, la mayor parte de las depravaciones que sucedían no eran de preocupación para Esme. Sin embargo, estos cuatro no lo habían realizado en el mundo mortal.

Varias integrantes de su propia corte siguieron a los acusados al cuarto. Hira y Nienke, sus criadas y consejeras durante estos siglos pasados, vinieron a sentarse en la escalera a sus pies. Estaban vestidas con sencillas túnicas grises que combinaban con su propio vestido, un poco más trabajado y, como ella, estaban descalzas.

Ella asintió hacia Garrett. Él se giró de tal forma de no dar la espalda a ella, pero enfrentar de igual manera a los Neófitos y a los asistentes del tribunal. Se posicionó de tal forma que podía ver a todos.

- ¿Sabe su rey que están aquí? -él preguntó los Neófitos.

Sólo uno contestó:

- No.

- ¿Lo sabe Victoria?

Uno del cuatro, no el mismo neófito, sonriendo contestó.

- La señora Guerra sabe que actuamos para cumplir con sus deseos.

Esme frunció los labios. Victoria tenía cuidado, no actuando para ordenar abiertamente un ataque en suelo elfo, pero indudablemente favoreciéndolo.

Garrett miró a Esme. Ella dio un asentimiento corto, y él cortó la garganta del neófito. El movimiento fue constante, pero lo suficientemente rápido para ser totalmente silencioso.

Los otros tres Neófitos miraron la sangre que se derramaba sobre la piedra. El Vestíbulo la absorbió, bebiendo en memoria de las hadas muertas. Los Neófitos tuvieron que ser refrenados físicamente de tocar la sangre. Era su sustento, su tentación, la razón de ser de cada acción que emprendieran.

Garrett reñía mientras evitaba que los Neófitos alcanzaran la sangre rociada, que lo desagradaba y complacía igual manera. Él sonrió, frunció el ceño, y mostró los dientes. Era una breve serie de expresiones que el tribunal no vería. Ellos sabían que no debían mirarlo a la cara cuando interrogaba a huéspedes no invitados.

Esme escuchó las verdades que el Vestíbulo compartió con ella: sólo ella oyó las palabras susurradas que recorrían el cuarto. La Reina Suprema supo que los Neófitos no actuaron sobre orden directa.

-Ella no los instruyó específicamente para venir a Faerie. Sus palabras dirigieron todas las miradas a ella. El piso vibró ligeramente mientras la piedra se abría y encerraba al neófito en el firmamento del vestíbulo. La tierra bajo sus pies se humedeció, y ella sintió las venas plateadas en su piel extenderse y afianzarse al suelo como raíces en el vestíbulo, alimentándose del sacrificio necesario a la Verdad, y la magia.

La sangre siempre había alimentado a la magia. Ella era el corazón de esa magia. Como sus hermanos, ella necesitaba alimentarse de sangre y sacrificios. Ella, sin embargo, no tomaba placer alguno en ello; fue mero espíritu práctico lo que la llevó a aceptarlo. Una reina débil no podría mantener vivo a Faerie, ni a la magia que alimentaba a todas las hadas en el mundo mortal.

-La muerte de su hermano es una consecuencia desgraciada de pisar Faerie sin consentimiento. Ustedes no vinieron para pedir permiso por su entrada. En lugar de eso, atacaron a miembros de mi Corte. Mataron a uno de mis mortales. -Esme dirigió su mirada hacia los miembros reunidos de su corte, que la miraban con la misma firme fe que siempre tuvieron en ella. A ellos les gustaba la estabilidad y la seguridad que ella les daba-. En el reino mortal, otras cortes también tienen derechos y poder. En el reino elfo, yo soy absoluta. La vida, la muerte, estas y todas cosas se llevan a cabo según mi voluntad solamente.

Sus testigos esperaban silenciosos la restauración inevitable del orden. Ellos comprendían el espíritu práctico en sus elecciones. No se estremecieron cuando ella se permitió desviar su atención sobre ellos.

-Estos tres intrusos asesinaron a uno de mis mortales en mis tierras. Tal cosa no es aceptable. -Esme encontró y sostuvo la mirada de Garrett-. Uno puede vivir para explicar su trasgresión al nuevo Rey Oscuro.

-Como mi Reina lo desee, así se hará -dijo en una constante y vacía voz, que contrastaba al extremo con el rayo salvaje que cruzaba por sus ojos.

Los asistentes del tribunal bajaron sus miradas tan pronto la oración fue dicha, para que la sentencia fuera llevada a cabo. La comprensión no significaba desear saborear el derramamiento de sangre. Las hadas del Tribunal Supremo no eran sanguinarias. La mayor parte, por lo menos.

Con una mano tranquila y estable, Garrett arrastró una hoja a través de la garganta del otro neófito. Aquí, en el Vestíbulo, tocando la tierra y la piedra, Esme supo la Verdad: la hoja no era tan afilada como debería serlo, y su hermano tomó placer en la irrevocabilidad de estas muertes. Más importante, ella supo que él se regocijaba por el hecho de que su acción le daba el alimento que ella necesitaba para que la Corte Suprema prosperara... lo cual era otro secreto que ellos compartían.

-Por nuestra corte, y por voluntad de nuestra reina, su vida ha sido terminada. -Garrett dijo mientras bajaba al neófito al hoyo enorme que se abrió en la piedra.

Él repitió la acción, sacrificando a la tercera criatura. Entonces sostuvo su mano ensangrentada hacia a ella.

-¿Mi Reina? Con los pies en la tierra, ella supo que, por un instante, él deseaba que lo reprendiera por haber disfrutado de las muertes de los neófitos. Él la instaba a castigarlo mientras se paraba con manchas de sangre en la mano. Él deseaba que lo hiciera.

El tribunal levantó sus miradas hacia el trono. Esme sonrió de modo tranquilizador a Garrett y luego hacia ellos.

-Hermano. -Los hilos de plata de su piel latían con energía mientras se retractaron a su piel otra vez. Ella tomó su mano y dio un paso sobre el ya inmaculado piso, donde el neófito que restaba se paró y miró con anhelo la sangre que ahora manchaba la mano de la Reina-. Ni tu rey ni Victoria pueden otorgar consentimiento en Faerie. Sigue las reglas. -Ella besó su frente-. Esta vez se te ha otorgado misericordia a cambio de que lleves el mensaje a tu Rey.

Ella se giró a su hermano y asintió. Sin otra palabra, él la dirigió a través de sus hadas, lejos del Vestíbulo y hacia la quietud de su jardín. Eso, también, era rutinario. Ellos actuaron como el orden lo requería necesario; y entonces ella se retiró a la calma de la naturaleza, mientras él se retiró al mundo mortal.

Esta vez, sin embargo, Garrett buscaría al mortal errante. Este Jacob Black era una aberración. Si sus acciones habían atraído la atención de Victoria, él requeriría de aún más precauciones.

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Una disculpa enorme por estos años de ausencia, pero como habrán leído en mi último capítulo publicado, había iniciado la universidad y me tenían muy atareada sinceramente, ahora ya que la termine y después de 5 meses de andar flojeando, ya era hora de volver.

Trayendo una hermosa noticia que ayer me puso a gritar como loca. La autora ya había anunciado hace unos meses que traería una precuela de esta saga centrada en Paul (Irial) cuando era aún rey oscuro, y aunque me emociono, Paul no es de mis personajes favoritos. Pero para sorpresa de todos, la autora Melissa Marr ayer anunciaba que habrá más libros de esta saga para el próximo año (inserten gritos de emoción), pero lo que me ha tenido como loca es el hecho de que habrá una precuela antes de eso centrada en Alice (Siobhan) y muy posiblemente Jasper (Tavish). Espero que lo traigan a Latinoamérica, y les pido a ustedes que apoyen a la autora comprando sus libros si llegan a su país. Y espero también que los foros de traducción trabajen rápido y no los traigan.

No sé si lo dije alguna vez, pero hice esta adaptación porque quería que más gente conociera esta obra en español y que más gente apoyará a la autora para que pudiera llegar a países de Latinoamérica.

Ahora si dejo mi chachara y les digo que volveré mañana para más actualización. Nos leemos mañana.