Capítulo 27: ¡Una gran noticia! Eric va a ser papá

No había que ser un genio para notar una gran inquietud en la clase. Clarisse lanzaba miradas amenazantes a cualquier persona mientras que Isa suspiraba una y otra vez. Mientras tanto, Emma hablaba con Sylvia sobre algún tema trivial, pero ambas tenían el ceño muy fruncido como para pasar por una conversación agradable. Clara se mordía las uñas con la mirada fija en la puerta de la clase. Hacía días que la profesora Sheila no se encontraba bien e incluso algunas veces había tenido que interrumpir la clase para ir a vomitar. Ninguna sabía si esto era algún tipo de virus o algo más grave. Por ese motivo, toda la clase estaba con los nervios a flor de piel esperando que la directora entrase para comunicarles que le ocurría a su querida profesora. La puerta se abrió finalmente y la profesora Sheila entró acompañada del profesor White.

- Chicas… - empezó a decir -. Tengo que deciros algo…

Oh, no.

¿Crees que será algo incurable?

No digas esas cosas.

Maldita sea, si la profesora Sheila se marcha no creo poder aprobar este trimestre.

¿Cómo puedes pensar eso en una situación así?

- Sabéis que hace tiempo que no me encuentro bien – la voz de la profesora acalló los cuchicheos –. El motivo es… ¡porque estoy embarazada!

La clase se quedó en silencio unos segundos. Y entonces estalló en un gran grito conjunto de parte de todas las alumnas. Sin poder contener la emoción, todas se levantaron y se adelantaron hasta la mesa de la profesora. Menos Clarisse y Sylvia que se miraban de forma incómoda.

- ¿Se supone que eso es una buena noticia? – preguntó Clarisse.

- No lo sé – Sylvia se encogió de hombros –. Si está embarazada en algún punto tendrá que coger la baja.

- No os preocupéis chicas – las calmó Sheila –. Todavía me quedan algunos meses para dar a luz así que hasta entonces seguiré dando clase normalmente. Y cuando yo no esté – señaló al profesor White –, el profesor Neil White os ayudará en mi lugar.

Gran parte de la clase soltó un suspiro admirando al encantador profesor. Sylvia tan solo frunció aún más el ceño. Aunque le agradaba el señor White, le daba pena que la profesora Sheila se fuese a perder sus últimos meses de instituto. Quizás tendrían suerte y podría asistir a la graduación. El timbre sonó anunciando el comienzo de las clases y Sheila pidió silencio y orden para seguir como si fuese un día normal. Le costó bastante pues todas las alumnas querían felicitarla y preguntarle si ya había elegido el nombre o si ya sabía el género del bebé. Incluso en el descanso aparecieron alumnas de otras clases, entre las que estaban Elyon y Keyla, para felicitar a la profesora. Cuando las clases terminaron, las chicas no perdieron ni un segundo para ir a la heladería de Eric para felicitarle personalmente. Sin embargo, cuando llegaron allí vieron que el dueño no estaba por ninguna parte, aunque sí algunas caras conocidas.

- ¿Qué hacéis vosotros aquí? – preguntó Keyla con curiosidad.

Jack, Vlady y Allen estaban vestidos con uniformes de camareros y estaban sirviendo las mesas como si siempre trabajasen allí.

- Eric tenía que ir a comprar unas cosas así que hemos decidido ayudar – contestó Vlady.

- Creo que está un poco nervioso con el tema del embarazo – comentó Allen.

- Pero no os preocupéis – dijo Jack mientras les indica un lugar para sentarse –. Porque he conseguido ayuda extra.

- Más bien me has sobornado con helados gratis – contestó una voz a sus espaldas.

- ¡Demi! – sonrió Sylvia –. Es un placer verte de nuevo.

- El placer es absolutamente mío, ¿qué os gustaría…?

- Helado de chocolate, ¿verdad, preciosa? – le interrumpió Jack visiblemente molesto.

- Lo cierto es que hoy me apetece algo distinto.

- En ese caso, quizás te apetezcan los nuevos helados de frutas tropicales – sugirió Demi.

- Eso tiene pinta de estar muy bueno – los ojos de Sylvia se iluminaron.

Jack empezó a refunfuñar por detrás hasta que Demi le pasó la comanda para que pudiera hacer él los helados. Aunque antes se aseguró de que Vlady fuese con él para evitar que estropease nada. No llevaban allí mucho cuando Eric apareció cargado de miles de bolsas con cosas para bebés. Las chicas se sorprendieron por la gran cantidad de objetos.

- ¿No crees que es un poco exagerado? – preguntó Clara.

- De eso nada – sonrió Eric –. Pienso asegurarme de que todo vaya absolutamente genial. He leído treinta libros sobre embarazos y me he dado cuenta de los peligroso que puede ser.

- Jamás creí que diría esto, pero creo que has leído demasiado – suspiró Sylvia.

- Quizás deberías tranquilizarte un poco – sugirió Keyla –. Si estás estresado seguro que eso también lo nota el bebé.

- ¡Tienes razón! – exclamó Eric – ¡Tengo que estar calmado! ¡¿Cómo hago para estar calmado?!

- Creo que eso no ha ayudado mucho – susurró Elyon.

- Los padres primerizos siempre son iguales – comentó alguien a su lado.

Bibiana estaba allí seguida de Sheila quien pronto le dirigió una brillante sonrisa a su marido. Esto pareció tranquilizar al heladero un poco, pero pronto le insistió a su esposa que se sentara por si acaso. Sheila suspiró temiendo que los próximos meses de embarazo fuesen siempre así. Con un poco de suerte conseguirían tranquilizar a Eric con el tiempo.

- Muchas gracias por ayudarme con todo Bibiana – sonrió Sheila.

- No tienes ni que mencionarlo, es lo mínimo que podría hacer – su voz se quebró un poco y las chicas se giraron preocupadas.

- No os preocupéis – sonrió Sheila –. Bibiana lleva echándose a llorar desde que se lo dije. Creo que también está muy emocionada.

- ¡No-no-no sé de que estás hablando! – se sonrojó la chica –. Tan solo es mi deber como futura madrina.

- En realidad, se ha echado a llorar cuando le he mencionado que quiero ponerle Bibiana si es niña – susurró Sheila.

El grupo comenzó a reírse mientras Bibiana se sonrojaba de nuevo y fruncía el ceño. Clara observó los libros que tenía Sheila dándose cuenta de que no era solo Eric el que estaba obsesionado con el bebé.

- Nunca me había parado a pensar en lo que conlleva tener un hijo – pensó Clara mientras Sheila estaba hablando con Eric.

- ¿No es un poco pronto para pensar en eso dodi? – preguntó Doggy.

- Quizás, pero tarde o temprano tendré hijos así que nunca es pronto para observar lo que significa.

- ¡Es cierto! – exclamó Keyla –. En las Puertas del Destino, Sylvia y tú teníais hijos.

- Todavía no estoy segura de que ese futuro sea real – arrugó el ceño Sylvia.

- No es tu futuro dodi – dijo Doggy –. Es tu destino dodi. Aunque quizás es mejor que no tengas descendencia dodi.

- ¿Qué quieres decir con eso? – Sylvia empezó a estirar las mejillas de Doggy.

Clara sonrió mientras el hada y Sylvia seguían discutiendo. Lo cierto era que, a pesar de haber visto su propio destino, jamás se había parado a pensar en que significaba tener niños. Sheila iba a tener que dejar de enseñar en los últimos meses de embarazo, y después de eso Eric y ella tendrán que organizarse para cuidar del bebé. Dudaba mucho que Sheila fuese a dejar su trabajo así que lo más probable es que Eric se encargase del bebé si conseguía encontrar a alguien con quien dejar la tienda por las mañanas. Miró de reojo a Vlady mientras este se dedicaba a servir las mesas. Tenía la sensación de que su problema sería precisamente separar a Vlady de los niños. Aunque la gente no lo creyera, el chico era terriblemente familiar, quizás por el hecho de no tener una verdadera familia. Adoraba cenar con sus padres y más de una vez ayudaba a Elyon contando historias a los niños del orfanato para que se durmieran.

- Ahora que lo pienso – empezó a decir Elyon – en mi destino solo salían los niños del orfanato.

- Conociéndote no creo que eso te importe mucho dodi. Seguro que los cuidas como si fuesen tuyos dodi.

- ¡Tienes razón! – sonrió de oreja a oreja.

- Elyon, eres demasiado buena para este mundo – rio Sylvia.

En el castillo de las Puertas del Destino, Sagittarius deambulaba por los pasillos buscando a Gemini. Hacía apenas un par de noches que el invento de Capricorn había sido destruido y a la amazona no podía evitar entrarle la curiosidad. El viejo siempre había sido una molestia para ella. Una persona que no sabía luchar con su cuerpo no merecía su atención. Pero a su pesar tenía que admitir que su plan no era malo. El hecho de que una de las Pretty Cure le hubiese superado en intelecto quería decir que quizás sí pudiese encontrar a su esperada rival entre las Pretty Cure. Sin embargo, no logró encontrar a Gemini por ningún lado. Cada vez era más difícil encontrarle con todas esas misiones secretas que le mandaba Skade. Sagittarius pensó que si Gemini no estaba suponía que no habría ningún problema si iba a atacar a las Pretty Cure. Iba de camino a la salida cuando se encontró con Libra.

- ¿Qué haces tú aquí? – preguntó la amazona.

- En ausencia de Gemini, yo estoy al mando.

- ¿Desde cuándo? – el tono de la villana adquirió un tono peligroso.

- Desde que soy la única que sabe mantener un buen equilibrio – contestó Libra muy altiva - ¿Tienes algún problema?

- Sí – le espetó –. Desde que volviste no has ido ni una vez a pelear contra las Pretty Cure. ¿Por qué debería estar al mando una cobarde como tú?

- No te atrevas a desafiarme, Sagittarius – gruñó Libra –. Puede que hayamos sido amigas en el pasado, pero ahora la situación es muy distinta.

- Sí, tienes razón – sonrió Sagittarius –. Tú huiste mientras que los demás nos quedamos al lado de nuestra señora Skade. Mi honor de guerrera jamás me permitirá perdonarte eso, Libra.

- Alguien tenía que mantener el equilibrio – dijo con algo de tristeza.

- Intenta convencerte todo lo que quieras, eso no borrará tu pasado.

Sagittarius empezó a bajar las escaleras mientras Libra la observaba. Quizás debería alertarla sobre las Pretty Cure y decirle que no las menospreciara, pero sabía que Sagittarius no se tomaría a bien su consejo. Suspiró pensando que de todas maneras era imposible que una guerrera como su compañera subestimará a las Pretty Cure.

Tras dejar la heladería, las chicas se habían sentado en la pequeña plazoleta de la fuente. Clara estaba visiblemente distraída todavía pensando en su futuro. Vlady se sentó junto a ella y le tocó el hombro.

- Estas pensando demasiado – le sonrió.

- ¿Cómo?

- Te conozco – le tocó las cejas –. Ese punto de ahí me dice que estás pensando demasiado en algo.

- Algo así – se rio –. Vlady… ¿alguna vez piensas en el futuro que vimos en las Puertas del Destino?

- Bueno, no todos los días, pero… sí, algunas veces.

- ¿Crees que se hará realidad?

- Jack piensa que sí – se encogió de hombros –. Yo no lo sé, pero haré todo lo que esté en mis manos para que se cumpla.

Clara cogió la mano de su novio y la estrechó sonriendo de oreja a oreja. En momentos así adoraba que Vlady no fuese tan calculador como ella. Tener a alguien que se preocupaba menos por las cosas le ayudaba a no ahogarse en los mares de su propia preocupación. Se acercó para darle un beso en la mejilla cuando la tierra entera empezó a temblar. Una brecha se abrió entre los dos y todos cayeron a unas cavernas subterráneas. Clara se levantó, pero tan solo vio a Vlady inconsciente un par de metros alejado de ella. La chica sacó su espejo sin dudarlo.

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

Una vez transformada detectó que las demás también estaban allí, pero en otras grutas un poco más alejadas. Esperaba que se encontrasen bien. Saltó por los riscos hasta llegar a Vlady y comprobar que se encontraba bien, tan solo inconsciente. Apenas había acabado de comprobarlo cuando una sombra se alzó detrás de ella. Sun saltó a un lado apartando a Vlady en el mismo instante en el que un mangual aterrizaba donde habían estado.

- Bienvenida, Cure Sun – saludó Sagittarius enarbolando el mangual –. Estaba esperando poder tener un apasionante duelo contigo.

- ¿De qué estás hablando? – contestó enfadada –. No te das cuenta de que podías haber hecho daño a nuestros amigos.

- ¿Amigos? ¿A quién le importa eso? – le respondió Sagittarius de repente muy enfadada.

La mujer no esperó a que Sun respondiera y se abalanzó contra ella sin dudar. Sun consiguió esquivarla y pronto se vio perseguida por la villana. La guerrera saltó de un lado a otro evitando los golpes del mangual, pero ella no era tan rápida como Star y pronto Sagittarius la alcanzó. Sun se golpeó con la pared al ser impulsada por el arma. Maldijo por lo bajo reconociendo su propia debilidad. Sus niveles de ataque no eran bajos, pero sin nadie que pudiese llevar a cabo sus planes estaba en obvia desventaja. Quizás podía ir a buscar a las otras en algún túnel, pero eso significaría dejar a Vlady solo y eso no era una opción. Por el momento, Sun esquivó un ataque y golpeó un lado de la pared cavernosa provocando un gran estruendo de polvo. Aprovechó para esconderse detrás de unas rocas.

- ¿Dónde te escondes, Cure Sun? – gruñó Sagittarius – ¿Cómo te atreves a huir de nuestra pelea? – al ver que la guerrera no contestaba se empezó a acercar a Vlady –. Parece que tenemos a uno de esos amigos tuyos aquí. Más vale que salgas o él pagará tu castigo.

Sagittarius sostuvo el mangual sobre Vlady empezó a bajarlo poco a poco. Sun sabía que era una trampa, pero sus pies se movieron antes de que se diera cuenta y se abalanzó contra la villana con el puño en alto. Consiguió golpearle con un puño, pero Sagittarius giró y le agarró la pierna, estampándola contra la pared.

- ¿Esta es la guerrera que superó a Capricorn? Debería haber sabido que ese viejo y yo tenemos definiciones muy distintas de fuerza – alzó el mangual para golpear a Sun, pero entonces una piedra le golpeó en la cabeza.

- ¡No te acerques a ella! – Vlady había despertado y tenía un par de piedras en la mano.

- ¡Vlady, no!

- ¿Qué crees que puede hacer un debilucho como tú? – se rio Sagittarius.

- Puede que ya no tenga la fuerza necesaria para combatir contra ti, pero ella sí la tiene – Vlady sonrió –. No te atrevas a llamarla débil.

- Que divertido. ¿No ves que ni siquiera puede salvarse?

- Quizás yo sola no – sonrió Sun –, pero nunca estuve sola.

Una de las paredes de la caverna explotó mostrando a Planet y a Star que acudían en ayuda de Sun. Aprovechando el despiste de Vlady, Sun había usado su espejo para mandar su localización a las chicas. Detrás de Sagittarius apareció Moon golpeando con una patada la mano de la villana, arrebatándole el mangual.

- Tú otra vez – Sagittarius la miró con curiosidad –. Interesante.

La villana se giró para golpearle, pero entonces su cuerpo se detuvo. Se fijo entonces en que había un reloj iluminado a sus pies y a Sun con el Sun Gear en las manos. Las chicas se reagruparon con una mirada decidida.

""¡Juntas somos poder!... ¡Un poco de experiencia…acompañada de esperanza…con el conocimiento de nuestro lado…y el valor como guía…! ¡Nuestra fuerza provocará un milagro!... ¡Pretty Cure Constellation Trial!"

Sagittarius sonrió en el último momento fijando su atención en Moon y con un movimiento rompió el bloqueó de Sun y huyó del ataque. El grupo apareció de nuevo en el parque donde todo estaba restaurado. Las chicas se destransformaron y Clara corrió al lado de Vlady.

- ¡No vuelvas a hacer eso jamás! ¿Sabes lo peligroso que ha sido? – le reprendió.

- Era lo mínimo que podía hacer – le sonrió.

Clara frunció el ceño, pero acabó abrazando al chico. Por detrás sus amigas empezaron a hacer sonidos hasta que ambos se giraron enseñando la lengua. El grupo decidió volver de nuevo a la heladería para ver si podían ayudar a la pareja en algo más. De camino, Clara cogió la mano de Vlady. Era cierto que no sabía que le deparaba el futuro, pero si era con él, no le importaba.

Próximo mes: Capítulo 28: ¡La gran fiesta! El cumpleaños de Sylvia