CAPÍTULO 5: AMIGOS

La historia que aquí se presenta jamás será mía, aunque quisiera no salió de mi mente, son de la señora Melissa Marr. Los personajes tampoco son míos, pero si son de la señora Meyer. Lo mío es solo la adaptación tal y como se las traigo acá, yo no gano nada con esto más que sus reviews y que más gente conozca esta historia. Apoyen a las autoras comprando los libros si llegan a sus países.

Agradezco infinitas veces al foro Purple Rose por haber hecho esta traducción.

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Cuando Jacob salió del centro comercial esa tarde, Cayo lo esperaba. La expresión en el rostro del guardia era falsamente amistosa.

-Yo no necesito un escolta -Jacob murmuró cuando pasó al guardia y se encaminó a averiguar acerca de más libros nuevos de folklore.

Su objeción no importaba.

Una vez que Jacob metió los libros en su mochila, Cayo se dirigió hacia la salida.

-¿Si estás listo...?

Jacob preferiría caminar solo, pero no habría forma de convencer al guardia de desobedecer órdenes directas. El mundo era peligroso para un frágil mortal. Isabella insistía en que los guardias lo protegieran todo el tiempo. Él lo entendía, pero significaba tener que esforzarse aún más por tragarse sus respuestas mordaces y resistir tentativas de escape. Lo cual es estúpido.

Jacob caminó en silencio sólo unos pasos delante de Cayo, y se mantuvo silencioso mientras llegaban al Nido del Cuervo, donde encontró esperando a Emmett en la puerta que daba a la calle. El Rey Oscuro estaba inclinado contra la pared, fumando un cigarrillo y marcando con su pie el ritmo de la música que sea que estaba tocando adentro. A diferencia de Edward e Isabella, Emmett no tenía guardias que lo acompañaran ni estuvieran al acecho desde las sombras. Era sólo él, y era una compañía más que bienvenida.

Cayo le dio a Emmett una mirada de desprecio.

-Él ya no pertenece a nuestra corte.

Emmett se paró silencioso mientras Cayo fruncía el ceño. Él había cambiado desde que se convirtió en Rey Oscuro; la diferencia obvia era que él permitió que su anteriormente corto cabello creciera. Pero esa no era la verdadera diferencia... cuando Emmett había estado con la corte de Edward, él se movía con un sentido de precaución, como si estar alerta a posibles amenazas fuera esencial. No había importado dónde estuvieran, aún en la seguridad del loft de Edward, Emmett estaba en guardia. Ahora, él tenía un aire despreocupado. Su indiferencia casual decía que nada ni nadie lo podría dañar, lo que era verdad en una gran proporción. Los líderes de las cortes eran vulnerables sólo a los otros monarcas reinantes o a unos pocos elfos solitarios excepcionalmente fuertes. Emmett, al igual que Isabella, era casi insensible al daño fatal ahora.

Cayo bajó su voz cuando agregó:

-No puedes confiar en la Corte Oscura. Nuestra Corte y la de él no se mezclan.

Jacob sacudió la cabeza aún cuando una sonrisa amenazaba por asomar en su rostro. La postura intencionalmente provocativa de Emmett, los sentidos alertas de Cayo, como si se preparara para un ataque... hace sólo unas pocas semanas, Emmett habría respondido de la misma manera al último Rey Oscuro. Es todo tan relativo. Emmetg había cambiado. O quizá él siempre había estado listo para provocar problemas, y Jacob no había advertido.

Jacob sostuvo la mirada de Emmett cuando preguntó:

-¿Tienes intenciones de hacerme daño?

-No. -Emmett dio Cayo una mirada mortal-. Y soy mucho más capaz de mantenerle a salvo que el lame botas de Edward.

Cayo se erizó pero no habló.

-No voy a estar más seguro en ningún otro lugar. De verdad. -Jacob se lo dijo a Cayo en una voz constante, no permitiéndose exponer diversión ni irritación-. Emmett es mi amigo.

-Pero qué pasa si...

-¡Dios, sólo vete! -Emmett interrumpió mientras se acercaba hacia ellos con un aire de amenaza que le sentaba demasiado bien-. Jacob está a salvo en mi compañía. Yo no pondría a un amigo en peligro. Ese sería tu rey, que trata a sus amigos tan descuidadamente.

-Yo no creo que nuestro rey lo aprobaría -Cayo insistió, hablando sólo a Jacob, mirando sólo en Jacob. Jacob arqueó una ceja. -Yo no tengo ningún rey. Soy un mortal, ¿recuerdas?

-Necesitaré reportarle esto a Edward. -Cayo esperó durante varios latidos del corazón, como si la amenaza importara a Jacob. Cuando resultó obvio que no lo hacía, se giró y se fue.

Una vez que estuvo fuera de vista, la amenaza se esfumó de la expresión de Emmett.

-Estúpido. No puedo creer que Edward lo ascendió a consejero. Él es sólo un hombre complaciente sin ningún sentido de la moral, y... -se paró- ...no es asunto mío. Vamos. -abrió la puerta y entraron a la penumbra penetrante del Nido del Cuervo. Era una especie de oscuridad consoladora, sin batir de pájaros ni Chicas de Verano bailoteando. Jacob se sentía tranquilo allí.

Hace tiempo, cuando sus padres todavía estaban con él, había pasado muchas tardes allí con su papá. En realidad, Jacob había prácticamente crecido en el Nido del Cuervo. Había cambiado, pero cuando miraba a su alrededor, todavía podría ver a su mamá detrás de la barra reprendiendo a algún tonto que cometió el error de pensar que podría propasarse.

Linda era de contextura muy pequeña, pero lo que le faltaba de tamaño lo compensaba con temperamento. Jacob no había tenido más de catorce años cuando se dio cuenta de que la presencia de su padre en la barra era simplemente una excusa para estar alrededor de Linda. Él había dicho que se aburría en casa, cansado de la jubilación, inquieto sin trabajo, así que se encargaba de realizar pequeñas reparaciones en la barra. No se trataba de aburrimiento, sino de estar más cerca de Linda.

Los extraño. Jacob permitió que los recuerdos vinieran a él. Estaba bien hacerlo aquí. Había sido lo más cercano a una familia que tuvo en esos días.

Linda en realidad no había aceptado todo el asunto del papel de madre. Ella lo quería, él no dudaba acerca de eso, pero cuando se casó con el padre de Jacob, no fue con esperanzas de establecerse y formar una familia. En el momento en que Jacob fue lo suficientemente mayor, ella planeó una nueva vida en algún otro lugar. Su padre se había encogido de hombros y la había seguido sin vacilación.

O sin pensar en invitarme.

Jacob puso fin a ese tren de pensamientos cuando Emmett fue adelante a una mesa ubicada en el rincón más oscuro del bar. Pasaron por delante de los bebedores intransigentes que ya estaban varias cervezas adelantados. La multitud del mediodía era una combinación impar de oficinistas, motociclistas y personas entre trabajos o cuyo trabajo estacional no había comenzado todavía.

Escogieron una mesa con algo de intimidad, y Jacob desplegó uno de los menús maltratados que había arrebatado de la mesa vecina.

- No ha cambiado. -Emmett señaló el menú-. Y ordenarás lo mismo de siempre.

-Cierto, pero me gusta mirarlo. Me gusta que sea el mismo. -Jacob llamó a una de las camareras y pidió su orden. Después, cuando fueron sólo ellos dos otra vez, Emmett le dio una mirada extraña y le preguntó:

-¿Te parezco yo el mismo?

-Hay más sombras -Jacob hizo gestos en el aire alrededor de Emmett, - Donde formas susurrantes oscilaban y daban vueltas en espiral el uno con el otro alrededor de ti... y la cosa de los ojos raros es nueva. Más escalofriante que la de Bella también. Ella tiene los mares y cosas agradables en su mayor parte. ¿Tú? Tienes personas raras en un abismo.

Emmett no pareció nada feliz acerca de ese detalle.

-Emmett todavía tiene los mismos ojos.

Jacob sabía que era mejor no seguir con ese tema. La relación de Emmett con el último Rey Oscuro nunca era algo a traer a colación cuando Emmett ya estaba melancólico. En vez de eso, Jacob dijo:

-Pareces más feliz.

Emmett hizo un sonido extraño que quizás fue una risa.

-Yo no creo que lo llamaría "feliz".

-Más cómodo en tu propia piel entonces. -Jacob se encogió de hombros.

Esta vez, Emmett se rió de verdad, un sonido que pareció causar a todos en el cuarto, menos a Jacob, tiritar o suspirar con anhelo. Sin darse cuenta, Jacob acarició la piedra que llevaba todo el tiempo en una cuerda alrededor de la garganta. Era un amuleto anti-encanto que Emmett le había dado para protegerlo de las reacciones incontenibles a los rasgos más despreciables de Emmett, pero tenía además el beneficio de ayudar a Jacob a resistir la magia de otros elfos.

Edward nunca me ofreció o siquiera me dijo que existían los amuletos… Jacob sacudió la cabeza. No era ningún secreto que el Rey de Verano no iba a hacer voluntariamente nada que hiciera la vida más fácil para Jacob. Si Isabella sugería algo, Edward cooperaba sin vacilación, pero él nunca lo iniciaba. Cuando Emmett se convirtió en el Rey Oscuro, fue libre de compartir toda clase conocimientos con Jacob.

Emmett dijo, casi casualmente

-¿Le has mencionado el amuleto a Bella?

-No. Sabes que ella le preguntaría a Edward por qué él no me había ofrecido uno primero… y no estoy seguro de querer ser la razón para otra palea más entre ellos.

-Eres un tonto. Sé por qué él no te ofreció un amuleto. Tú también lo sabes. Y si Bella se entera, ella también lo sabría.

-Otra razón para no decirle. Ella está teniendo suficientes problemas con los cambios y tratando de hallar un equilibrio -Jacob dijo.

-Y él utilizará cada una de esas cosas para su propio beneficio si puede. Él es... -Emmett se detuvo con una mirada furiosa. Jacob siguió la mirada de Emmett. Un hada morena, con el arte oscuro escrito en su rostro y brazos, como los que encontrarías en guerreros de batallas de pinturas célticas, estaba parada rodeada por un grupo de seis hadas más bajas con manos pintadas de rojo. La imagen de un cuervo brilló sobre la cara del hada femenina. El pelo negro azulado, que de algún modo también eran plumas, se estiraba hasta la cintura en mechones enredados. A diferencia de la mayoría de las hadas, su falsa apariencia mortal y sus características élficas parecidas a un pájaro eran ambas visibles, como parpadeando dentro y fuera de la visión.

-No te involucres. -Emmett movió su silla alejándola de la mesa mientras ella se acercaba. Ella movió su cabeza en una manera decididamente no humana.

-Qué agradable sorpresa, Gancan...

- No -el temperamento de Emmett chasqueó fuera mediante verdaderos jirones de sombra, invisibles a los mortales del club que no poseían la visión-. No "Gancanagh". Rey. ¿O se te ha olvidado?

El hada que había hablado no se estremeció; en lugar de eso, permitió que su mirada se desviara ligeramente sobre Emmett.

-Es cierto. Las cosas están nubladas en mi mente algunos días.

-Eso no es por lo que decidiste no respetar mi rango. -Emmett no se paró todavía, pero había orientado su cuerpo en una posición que haría al movimiento repentino más fácil.

-Demasiado verdadero -la postura del hada-pájaro creció en rigidez-. ¿Lucharía conmigo, mi rey? Las batallas de las que puedo servirme no están ni cerca de ser suficientes.

Jacob sentía la tensión crecer cada vez más. Las otras hadas se habían dispersado, tomando ubicaciones distantes a través del Nido del Cuervo. Parecían alegres.

-¿Eso es lo que quieres? -Emmett se paró. Ella se relamió.

- Una lucha pequeña me ayudaría.

- ¿Me estás desafiando? -Él se estiró y corrió una mano por el pelo-pluma del hada.

-Todavía no. No un desafío verdadero, pero la sangre… sí, deseo eso. -Ella se inclinó hacia delante y chasqueó la boca con un castañeteo audible, y Jacob se preguntó si ella tenía un pico verdadero.

Emmett empuñó su mano en el pelo del hada y mantuvo su cabeza lejos de él. Ella osciló como si estuvieran bailando.

-Podría preguntarte por Paul. Podría mencionar cómo de herido se siente ahora que te niegas a recibir su… consejo.

-Perra.

-¿Eso es todo lo que consigo? -Ella observaba fijamente-. ¿Una palabra? Vengo a buscarte. ¿Y consigo una palabra? ¿Es así como me tratas después de...?

Emmett le dio un puñetazo. Ella intentó ensartar en el brazo todavía prolongado hacia ella el cuchillo de hueso blanco que ahora empuñaba. Eran demasiado rápidos para que Jacob pudiera seguir todos sus movimientos. Pero lo que sí sabía era que la hada sabía lo que hacía. En unos pocos momentos, Emmett tuvo una serie de cortes que parecían en su mayor parte superficiales. Él tomó las piernas de ella desde abajo, pero ella estuvo arriba y sobre él antes de siquiera golpear el suelo. En la rápida y borrosa pelea, ella parecía tener el pico de un cuervo y garras además del cuchillo. Los chillidos de la boca-pico eran sonidos horribles, gritos de combate que parecían destinados a llamar a las otras hadas a su lado. En vez de eso, las hadas que venían con ella se sentaron en mesas y taburetes, observando en silencio. Emmett la sometió brevemente en un abrazo del tipo "espalda contra pecho". Ella permaneció inmóvil por un momento. La expresión en su rostro era casi vergonzante de ver: no era desdicha, sino un tipo íntimo de placer. Ella suspiró.

-Casi vales la pena para luchar. -Entonces ella lanzó la cabeza hacia atrás en la cara de Emmett con tal fuerza que manchó de sangre su nariz y boca. Emmett no soltó su agarre. En vez de eso, aflojó su mano derecha y sujetó su cabeza con ella. Tomó ímpetu y la tiró al suelo. La mantuvo en el piso con una mano en la cabeza y el peso de su cuerpo encima de ella. Emmett permaneció allí, con su cuerpo sujetando al hada inmóvil. Ella giró su cara manchada de sangre a la suya, y ambos se miraron fijamente por un momento. Incómodo, Jacob apartó la mirada y se dio cuenta de que la camarera estaba parada a su lado; ella dijo algo.

-¿Qué?

La camarera habló otra vez.

-Emmett. No lo vi irse. ¿Regresará?

Con un sobresalto, Jacob recordó que ella no podía ver a los elfos. Sólo él vio el combate. Sólo él los vio manchados de sangre y enredados juntos. Él asintió.

- Sí. Él regresará. La camarera le dio una extraña

- ¿Estás bien?

- Sí. Sólo… me asustaste. -Él sonrió-. Lo siento. -Ella asintió y pasó a otra mesa.

Detrás de él, Jacob oyó que Emmett decía:

-¿Querida? -Jacob giró para ver a Emmett ponerse de pie y ofrecerle una mano al hada-. ¿Terminamos?

-Mmmm. No, no terminamos. Lo pospondremos. No terminaremos hasta que estés muerto. -Ella tomó la mano y, con la gracia líquida que caracterizaba a tantas hadas, se puso de pie. Sus ojos estaban desenfocados cuando tocó con cautela su mejilla-. Eso fue bueno, mi Rey.

El Rey Oscuro asintió, y no despegó su mirada de ella.

-Vendré por ti esta noche -ella susurró, en lo que fue una amenaza o una proposición. Entonces giró la cabeza en una serie de movimientos cortos, localizando infaliblemente a cada una de las seis hadas de palmas rojas. Ellos se movieron al unísono hacia ella. Sin otra palabra, el grupo se fue tan de repente como había llegado. Emmett miró en Jacob.

-Vuelvo en seguida. -Él se fue también, y Jacob se sentó allí, aturdido por tanta violencia aleatoria, e inseguro acerca de qué pensar al respecto. Jacob se dio cuenta de que otra persona también había visto el combate: un hada, invisible para todo mortal sin Visión, que lo observaba fijamente a través del cuarto. Canas toscas como espadas estaban atadas en un nudo diminuto en la corona de su cabeza. Sus características eran agudas, angulares en maneras que lo hacía parecer tallado. Era una escultura de un tipo distinto de las que Jacob creaba pero, en ese instante, las manos de Jacob anhelaban por un bloque de piedra oscura para tratar de esculpir una pieza opuesta. El hada pálida no dejó de mirarlo fijamente y, por un momento, Jacob se preguntó si estaba en realidad vivo. Era tan inflexible que la ilusión de estar tallado era total.

Una vez que Emmett regresó, unos pocos minutos más tarde, no estaba tan cubierto de sangre. Su sortilegio ocultaba el estado de su ropa y los cortes en su piel, así que el único mortal en el cuarto que vio que algo había cambiado fue Jacob.

Cuando Emmett se sentó en la mesa otra vez, Jacob dijo

-¿Lo conoces?

Emmett siguió la mirada de Jacob al otro lado del cuarto, donde el hada estatua todavía se encontraba de inmóvil.

-Desafortunadamente. -Emmett sacó un cigarrillo de su bolsillo-. Garrett es el "pacificador" de Esme, o su matón, dependiendo de quién lo defina. -El hada Garrett sonrió plácidamente hacia ellos-. Y no estoy de humor tratar con él -Garrett agregó, sin desviar su atención de Garrett-. Muy pocas hadas son lo suficientemente fuertes para probarme estos días. Ella lo es.

Desafortunadamente, él también. Inseguro acerca de cómo el día se había vuelto de pronto tan tenso, Jacob disparó otra mirada a Garrett, quien se acercaba a su mesa. Él se detuvo, todavía invisible, y dijo a Emmett:

-Se acercan problemas, mi amigo. Esme no es el único objetivo.

-Ella nunca lo es -Emmett chasqueó abierto su encendedor. Sin ser invitado, Garrett sacó una silla y se les unió. - Esme fue una vez aficionada a ti. Eso debería importar, incluso a ti. Lo que ella necesita es...

-No quiero saberlo, Gar. Puedes ver lo que soy ahora…

-Alguien en control de su propio camino.

Emmett se rió.

-No. No eso. Nunca eso.

Jacob no estaba seguro acerca de cuál sería el movimiento correcto a realizar, pero cuando comenzó a pararse, Emmett lo agarró del antebrazo.

-Quédate.

Garrett lo miró, aparentemente impasible.

-¿Es tuyo?

- Él es mi amigo -Emmett corrigió.

-Él me ve. Él la vio. -El tono de Garrett no acusaba, pero alarmaba de igual manera-. Los mortales no deberían Ver.

-Él lo hace. Y si tratas de tomarlo... -Emmett mostró los dientes en un gruñido bestial- ...ninguna bondad que sentí una vez por tu reina o amistad por ti detendrá mi ira. -Entonces miró a Jacob-. No vayas a ninguna parte con él. Jamás.

Jacob levantó una ceja en forma de pregunta silenciosa. Garrett se puso de pie.

-Si Esme me hubiera ordenado tomar al mortal, él ya no estaría aquí. Ella no ha ordenado su recolección. Estoy aquí para advertirte acerca de problemas en tu corte.

-Y reportarle de vuelta a ella.

-Por supuesto. -Garrett dio a Emmett una mirada que estaba más allá de la desdeña-. Yo le informo todo a mi reina. Sirvo el Tribunal Supremo en todas las formas posibles. Esté atento a los mensajes de mi hermana.

Entonces se alejó. Emmett tiró al suelo su primer cigarrillo, el cual no había fumado, y sacó otro.

-¿Quieres explicarme algo de todo eso? -Jacob hizo gestos alrededor del cuarto.

-No realmente. -Emmett encendió el cigarrillo y tomó una larga calada. Mantuvo el cigarrillo delante de él con una mirada desconcertada en el rostro-. Y, realmente, no estoy seguro de poder explicar todo.

-¿Estás en peligro?

Emmett exhaló y sonrió.

-Uno sólo podría esperarlo.

-¿Lo estoy yo?

- No de Garrett. Él habría tratado de tomarle si hubiera sido enviado aquí para hacerlo. -Emmett miró la puerta por que la que el hada de la Corte Suprema había salido-. Garrett viene aquí por negocios de la Corte Suprema porque Esme anda pocas veces entre mortales.

- ¿Y la hada que te atacó?

Emmett se encogió de hombros.

-Es uno de sus pasatiempos. Ella disfruta de la violencia, la discordia, el dolor. Mantenerla controlada es uno de los muchos desafíos que Paul me dejó. Él ayuda, pero… tengo problemas en confiar en él.

Jacob no supo qué decir a eso. Sólo se quedaron sentados en medio de un silencio incómodo a lo largo de varios cigarrillos. La camarera se puso a limpiar las mesas más cercanas a ellos... otra vez. Ella miraba fijamente en Emmett con obvio interés. La mayoría de las hadas y mortales lo hacían. Emmett era un Gancanagh, seductor y adictivo. Antes de que llegara a ser Rey Oscuro, su contacto era también fatal para sus parejas mortales.

-¿Quién era ella? La elf... -Jacob cortó la palabra cuando la camarera vino a su mesa con un cenicero limpio. Él le dijo- Te haremos saber si necesitamos algo.

-No tengo inconvenientes en chequearlo, Jacob. -Ella le dirigió un ceño antes de concentrar su atención en el Rey Oscuro-. Emmett… ¿necesitas algo?

-No. -Emmett acarició el brazo descubierto de chica-. Siempre eres tan buena con nosotros. ¿No es verdad, Jacob?

Después de que la camarera se fuera, suspirando y recorriendo una mirada atrás hacia Emmett, Jacob puso los ojos en blanco y murmuró:

-Deberías ahorrarnos esos encantos tuyos a todos los demás aquí.

Una mueca reemplazó la expresión oscura en la cara de Emmett.

-Aguafiestas.

-Disfruta de ello. Disfruta de la atención, pero reserva tu afecto para las hadas -Jacob advirtió.

-Lo sé. Sólo necesito... -el Rey Oscuro respingó, como si el pensamiento lo hiriese -Sólo necesito que continúes recordándomelo. Yo no quiero ser jamás lo que Edward es, lo que Paul fue.

-¿Y qué es eso? -Jacob preguntó.

-Un bastardo egoísta.

-Eres un Rey de los elfos, hombre. Yo no estoy seguro de cuánta elección tienes. Y con lo que acaba de suceder con la elfa de pelo negro y brillante...

-No empieces. Yo te ahorraría, y a mí mismo, el conocimiento de las cosas desagradables en mi vida, si me lo permites.

Jacob mantuvo arriba una mano en un gesto vacilante.

-Como quieras. Igualmente, yo no te juzgo.

-Bueno, entonces uno de nosotros no me juzga por lo menos -Emmett murmuró. Después de un momento quieto, él puso erguidos sus hombros, moviéndolos como queriendo probar su movilidad-. Supongo que el dilema verdadero es a dónde dirigir mi bastarsidad.

-O podrías, ya sabes, esforzarte mucho en esa cosa de resistirlo.

-Seguro. -La expresión de Emmett era suave cuando agregó- Eso es exactamente lo que el Rey Oscuro debe hacer: resistir las tentaciones.

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Como muchas ya deben de saber es el hecho de que se anunció que Sol de media noche estará ya disponible para agosto, así que las sorpresas no cesan (gritos de emoción), estaremos muy atentos a eso.

Ahora bien, en el capítulo anterior se me paso decirles que aunque muchas dirán que solo es bla bla bla de la autora, créanme que no es así, el anterior capitulo tiene piezas y diálogos claves para entender o para decir ¡Oh! En los siguientes libros adaptados, todo tiene un porque al igual que este dialogo de Jacob con Emmett mas adelante volverá a salir a flote (último libro) así que como ven, aunque son lentos los capítulos todo tiene un por qué. Y aunque me duela decirlo este libro es el que menos me gusta, pero si no lo adapto ustedes no entenderán del todo cuando se llegue al final de esta historia, que como ya mencione en el anterior capitulo la autora sacara más libros para el siguiente año.

Recuerden son 5 libros que cada uno tiene piezas fundamentales para el desenlace de todo esto. Vamos por la mitad. Disfrútenlos,

Nos vemos mañana, estaré actualizando todos los días.