Capítulo 28: ¡La gran fiesta! El cumpleaños de Sylvia

El bajo de Keyla estaba abarrotado de gente hablando entre ello. Keyla observó que muchos de ellos se encontraban un tanto apretados ya que el lugar no era lo suficientemente grande como para mantenerlos a todos. Al fin y al cabo, las chicas y ella solo usaban ese bajo porque estaba cerca de las pistas de aviación de su padre, donde ellas podían entrenar como Pretty Cure y Keyla podía analizar sus progresos con sus ordenadores. Observó a las chicas de la clase de Sylvia y de su propia clase hablando las unas con las otras. También estaba el equipo de natación, el club de tecnología, el de jardinería y algunos otros clubes deportivos. Como no, el club de baloncesto masculino también se encontraba entre los asistentes. Al ver que todos había llegado, Clara se subió a una mesa y llamó la atención de todos.

- ¡Silencio! – llamó –. Como ya sabréis, estamos aquí para una misión muy importante.

Un extraño silencio, acompañado por una pesada tensión cubrió toda la habitación mientras Elyon sacaba una pizarra cubierta con una tela.

- Nuestra misión de hoy es… - Clara cogió la tela y la apartó de forma dramática –. Preparar la mejor fiesta de cumpleaños para Sylvia.

La multitud coreó en aprobación viendo los distintos planes que Elyon había dibujado con ayuda de las demás en la pizarra. Clara dio una patada en la mesa para pedir de nuevo silencio.

- El año pasado no pudimos celebrarlo debido a… un inconveniente – comentó Clara. Todos los presentes que conocían el inconveniente tuvieron un escalofrío recordando una risa insoportable –. Así que ahora es nuestro deber agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros.

- Para que todo salga bien, hemos decidido coordinar varios equipos – siguió Elyon mostrando la pizarra.

- No os creáis que será una misión fácil. Sylvia es más lista de lo que parece y si se entera de que estamos haciendo una fiesta tratará de impedírnoslo.

- Si no le gustan las fiestas, ¿por qué vamos a hacerle una? – preguntó Emma un poco confundida.

- Porque, aunque no le gusten las fiestas – sonrió Jack –, le gusta ver cuando sus amigos se esfuerzan por hacerla feliz.

- ¡Premio! – exclamó Elyon.

Keyla suspiró pensado que quizás sus amigos estaban empezando a exagerar un poco. Pero, por otro lado, comprendía muy bien que Clara y las demás quisieran recuperar lo que perdieron el año anterior. Con el asunto de Shadow Moon y más tarde con la identidad de Cure Planet, al final no habían tenido tiempo de celebrar el cumpleaños de Sylvia. Clara ya estaba empezando a dividir a todo el mundo en distintos grupos. Elyon y el club de baloncesto se encargarían de limpiar el patio del orfanato donde esperaban hacer la fiesta. El equipo de natación se dedicaría de la decoración ya que eran las que tenían los gustos más parecidos. Jack y Clara supervisarían todo mientras los demás preparaban la comida y la bebida. Quedaba en manos de Keyla y Bibiana poder llevar a Sylvia al lugar a la hora designada. Pero para eso tendría que aguantar una semana entera coordinando la fiesta sin que Sylvia se diese cuenta. Y teniendo cuenta de que era parte del periódico del instituto iba a ser difícil.

Especialmente si Sylvia ya sospechaba de ellas.

- ¿Qué estuvisteis haciendo el otro día? – preguntó casualmente durante el recreo –. Ninguna contestabais al teléfono.

- ¡Estudiando! – saltó Clara.

- ¡Cocinando! – dijo Elyon

- Ya veo – Sylvia entrecerró los ojos –. ¿Y tú, Keyla?

- Estaría viendo una serie – se encogió la chica de hombros.

- Keyla es de la única que me fio – murmuró Sylvia –. Las demás habéis contestado demasiado rápido.

No paso mucho tiempo hasta que, en clase, Sylvia se acercó a Isa, Clarisse y Clara que estaban cuchicheando entre ellas.

- ¿De qué habláis?

- ¡Nada! – gritaron todas a la vez.

- Mi cumpleaños es la semana que viene. No estaréis planeando nada, ¿verdad?

El grupo entero negó con la cabeza, pero Sylvia siguió mirándolas con sospecha mientras se alejaba. Cuando en el entrenamiento de natación sus compañeras se excusaron diciendo que tenían que salir un poco antes para comprar unas cosas, Sylvia supo que pasaba algo. No era raro que alguna de ellas tuviera que salir antes, pero ¿todas a la vez y al mismo sitio? Demasiado sospechoso. Sabía que si se lo preguntaba a Clara y las demás acabarían negándolo todo así que tenía que buscar un blanco más sencillo. Alguien que pudiera ceder a sus insistencias. Al día siguiente, esperó paciente a que el instituto acabase para esperar en la entrada de la sección masculina. Cuando vio que Jack y los demás salían, agarró a este por la oreja y lo arrastró hasta su casa. Martha saludó con alegría al chico cuando ambos entraron en la casa, pero no tuvo mucho tiempo ya que Sylvia lo empujó a su habitación.

- Muy bien, habla – le espetó con una mirada amenazante.

- Preciosa, aunque haya soñado con algo parecido muchas veces, te juro que no sé de lo que me estás hablando.

- Cállate, pervertido – Sylvia puso su pie en la cara de Jack –. Sé que estáis preparando algo para mi cumpleaños, así que ya puedes estar hablando.

- ¿Para tu cumpleaños? No, que va.

- De acuerdo, si quieres que sea por las malas, por las malas será – dijo mientras se crujía los dedos.

Jack cerró los ojos esperando un golpe en la cara o algo parecido, pero lo único que sintió fue un peso en las piernas. Abrió con cuidado los ojos solo para ver a Sylvia sentada en su regazo. El chico se puso completamente rojo mientras su novia sonreía con maldad.

- ¿Y bien?

- Sylvia… que no puedo decirlo… - sollozó el chico.

- Por-fa-vor – sonrió Sylvia.

- ¡Maldita sea, eres cruel! ¡Sí, Clara y las demás te están preparando una fiesta de cumpleaños con los demás! – estalló.

- Lo sabía – la chica saltó del regazo de Jack.

- Espera, ¿no me he ganado un premio?

- No, has traicionado la confianza de tus amigos.

- ¡Porque me has presionado! Sabes que no puedo resistirme cuando tenemos un momento cariñoso – Jack frunció el ceño.

- Nada de cariño para ti – gruñó ella –. Sabes que no me gustan esas fiestas, ¿por qué les estabas ayudado?

- Porque no es sobre eso – Jack se puso muy serio de repente –. Siento decir esto, pero realmente no es sobre tu cumpleaños. Para las chicas esta es su manera de redimirse por… bueno… por lo que ocurrió el año pasado.

- ¿El año pasado? – Sylvia se quedó pensando un rato –. Espera… ¿te refieres a Shadow Moon? Eso fue culpa mía, no vuestra.

- No creo que ninguno de nosotros estemos de acuerdo en eso.

- Pero es cierto, si no me hubiese dejado que el del bigote y la loca del espejo me engañaran eso no hubiese pasado. Ya sé que no estuvo bien que las chicas se olvidasen de mi cumpleaños, pero eso fue porque esos dos también las afectaron. Además, no fue el que se olvidaran lo que me molestó, mi cumpleaños me da igual, pero me apetecía pasar un día con ellas porque hacía mucho tiempo que no lo celebraba con alguien que realmente me importase.

- Miau – Zana maulló cortando su desvarío.

- Solo para que quede claro, tú no tuviste la culpa – Sylvia se sentó al lado de Jack –. Pero la cuestión no es quien tenga o no la culpa. La cuestión es que, hace un año, fue tu cumpleaños y no pudimos hacer nada por ti. Tú eres el eslabón que las une a todas, Sylvia, por eso eres la líder – explicó Jack –. Las chicas solo quieren una oportunidad de olvidar todo aquello… y creo que tú también lo necesitas.

- No sé de qué hablas.

- Bueno, hacía tiempo que no te enrollabas tanto y ahora acabas de soltar una gran parrafada justo cuando estamos hablando del tema.

La chica se quedó un rato en silencio mirando a la pared sin decir nada. Su mirada se fijó en una pequeña caja de música que estaba sobre la mesa. Zana, que hasta entonces había estado escuchando la conversación en una esquina de la habitación, se acercó y acarició con su cabeza la mano de Sylvia. Esta suspiró y dejó caer su cabeza en el hombro de Jack.

- ¿Desde cuando te has vuelto tan listo?

- Te recuerdo que soy un guardián de un lugar ancestral y heredero de una gran dinastía.

- Creo que prefería cuando eras estúpido. Quizás deba romper contigo – bromeó ella.

- A lo mejor soy yo el que rompe contigo.

- No durarías ni un segundo sin mí – Sylvia le dio un beso en la nariz.

- Tienes toda la razón.

Ambos se rieron mientras Zana ponía los ojos en blanco. La gata maulló y se puso entre los dos ganándose las miradas de desprecio de Jack mientras Sylvia no paraba de reírse.

Aquello no iba bien. Libra lo sabía y tenía la sensación de que Gemini estaba empezando a darse cuenta. El equilibrio estaba crispado, podía sentirlo en el aire. Había algo, una cuenta pendiente que no se había resuelto. La mujer suspiró pensando en si quizás debía molestarse en ir a la ciudad para ver que era lo que ocurría. Buscar el Ofiuco ya le llevaba demasiado tiempo. Su nariz se arrugó. Aquella clase de desajuste tenía que venir de alguien con grandes propiedades mágicas. Un asunto humano no era suficiente para que un ser como ella se viese envuelto. Pondría su mano en el fuego sobre que las cuatro Pretty Cure tenían algo que ver en ello.

Y esto le suponía un problema. Su trabajo era buscar el Ofiuco, no lidiar con las Pretty Cure. Eso había sido trabajo de Capricorn y ahora de Sagittarius. Y Libra preferiría no meterse en el camino de la amazona teniendo en cuenta su actual enemistad. No era que le tuviese miedo, pero preferiría tener que ahorrarse todo el griterío. Aunque… si ella no lo decía… seguramente jamás se enteraría. Quizás podía solucionar el problema de las Pretty Cure de forma rápida y volver antes de que Sagittarius se enterase.

Cuando Sylvia entró en el jardín del orfanato y se encontró a todo el mundo felicitándole el cumpleaños, trató con toda su alma fingir estar sorprendida. Sabía de sobra que más de una persona no se lo iba a creer, pero al parecer la gran mayoría sonrió al ver que habían conseguido sorprenderla. Tenía que admitir que, incluso aunque la idea no le entusiasmaba demasiado, la fiesta estaba muy bien organizada. Había comida por todos lados, tal y como a ella le gustaba, e incluso un pequeño escenario donde Clara había colocado una máquina de karaoke, sin duda esperando que Elyon se animase a cantar algo. Tras un par de vueltas por las mesitas de comida, Sylvia se acercó a sus amigas.

- Tengo que admitirlo, os habéis superado – dijo comiendo una galleta –. Mmm, están mejor las de Airu – murmuró.

- Por lo menos hemos evitado que parases tu propia fiesta – gruñó Bibiana.

- Y eso que Jack ya te lo dijo – suspiró Clara.

- Nunca deberíais habérselo contado dodi.

- ¡Es genial que podamos disfrutar de este tiempo juntas! – saltó Elyon con alegría.

- ¡Bien dicho, Elyon! – rio Sylvia –. Vayamos a cantar un rato.

- Soy yo o… ¿está intentando que nosotras nos lo pasemos bien? – se extrañó Clara.

- Ya sabes cómo es – sonrió Bibiana –. Lo mejor será que nos le hagamos caso.

Apenas llevaban una hora divirtiéndose cuando la gente comenzó a desmayarse poco a poco. Tan solo ellas quedaron de pie junto con Doggy y Jack.

- Siento una presencia maligna dodi.

- Esa debería ser mi frase – Libra apareció frente a ellas –. He sentido una gran conmoción…

- ¡En la fuerza! – sugirió Sylvia.

- ¡No! En el equilibrio – Libra frunció el ceño –. Vosotros humanos no comprendéis su importancia – Libra dibujó su símbolo en el cielo –. ¡Levántate, Orbisodi!

Las mesas de comida empezaron a elevarse y emergieron con la forma de un monstruo hecho de pasteles con dos largos brazos hechos de mesas blancas. Las chicas no esperaron y sacaron sus espejos.

"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

El monstruo empezó a girar sobre sí mismo lanzando varios pasteles a las chicas. Ellas saltaron para esquivarlos a la vez que trataban de golpearlos para devolverlos. Pero en vez de golpear al monstruo, este tan solo los absorbía. Libra las observó desde lo alto y echó un paso hacia atrás justo cuando Jack trataba de atacarle.

- No creas que vas a librarte – dijo el chico con una obvia mirada de odio.

- Lamento decir que no tengo tiempo para ti – Libra cogió un par de plumas explosivas y las lanzó. Jack las esquivó sin problemas, haciendo que la villana frunciera el ceño.

El chico comenzó a seguirla mientras trataba de golpearla, pero Libra le ignoraba completamente. La mujer se fijó entonces en las chicas y descubrió de donde venía el desequilibrio. En el pasado, a una de ellas le ocurrió algo que a las demás no. Ella sonrió y chasqueó los dedos mientras se colocaba sobre el Orbisodi. El monstruo empezó a saltar y lanzó más pasteles. Las chicas iban a desviarlos cuando estos se quejaron pegados a sus cuerpos.

- Si el desequilibrio viene del pasado – Libra sonrió – entonces solo tengo que hacer que sintáis lo mismo que vuestra amiga aquella vez.

Al hacer una señal con los dedos una gran corriente golpeó a Sun, Star y Planet. Jack intentó acercase, pero Libra aprovechó su despiste para golpearlo por detrás con una pluma explosiva.

"Waning Moon"

Un haz de luz plateado cortó los pasteles liberando a las chicas de la corriente de Libra.

- ¿Qué estás haciendo? – preguntó a Libra al ver como Moon se había liberado –. Tan solo estoy aplicando el equilibrio.

- Lo único que estas haciendo es abrir una herida que se cerró hace tiempo – le contestó Moon furiosa –. El pasado es el pasado, revivirlo no sirve de nada a menos que aprendas de tus errores. No me importa si hay un desequilibrio o como quieras llamarlo. No dejaré que hagas daño a mis amigas por ello.

Con los ojos entrecerrados, Libra cargó varias plumas explosivas para golpear a Cure Moon pero justo cuando las lanzó, la chica se movió para que estas golpearan al monstruo, que cayó aturdido.

"¡Juntas somos poder!... ¡Un poco de experiencia…acompañada de esperanza…con el conocimiento de nuestro lado…y el valor como guía…! ¡Nuestra fuerza provocará un milagro!... ¡Pretty Cure Constellation Trial!"

El monstruo desapareció mientras Libra decidía retirarse. No era su trabajo lidiar con las Pretty Cure al fin y al cabo. Cuando todo volvió a la normalidad, los invitados empezaron a despertarse muy confusos. Sylvia aprovechó la ocasión para subirse al pequeño escenario y cogió el micrófono.

- ¡Atención! – gritó –. Quiero decir algo. A pesar de que no me gusten mucho las multitudes y no me haga mucha gracia toda esta fiesta… Quería agradeceros a todos el venir a desearme un feliz cumpleaños. Los lazos que he formado con vosotros a lo largo del tiempo son el verdadero regalo para mi… Y dicho esto ¿quién quiere hacer un concurso de comida?

Clara y las demás ladearon la cabeza al oír estas últimas palabras. Sin duda su amiga era un tanto peculiar, pero al verla comer miles de pasteles con sus amigos mientras se reía, desearon que al año siguiente pudiesen seguir haciendo esa fiesta.

Próximo mes: Capítulo 29: El gran concierto de Elyon ¡Todo por mis amigos!