El mundo mágico y Harry Potter pertenecen a JK Rowling, quien permite que el mundo del fanfic sobre su creación se desarrolle, y esta historia a PadyandMoony, quien me permite traducirla.

Capítulo 27

Sé el lobo

Cuando Remus salió de su habitación, se detuvo y frunció el ceño. Sirius estaba sentado en el sofá: uno de sus brazos apoyado en su rodilla y en la otra apoyaba el codo de su otro brazo. Tenía la cara apoyada en su puño y miraba fijamente un grupo de pergaminos.

—Canuto, ¿qué ocurre? —preguntó Remus sentándose junto a su preocupado amigo.

—El ensayo de Harry… —murmuró Sirius.

—¿Tan mal está? —Remus hizo una mueca.

—¡No! —exclamó Sirius con desesperación—. ¡Es perfecto! ¿Cómo pudo hacerme esto?

Remus intentó comprenderlo al ver la cara de dolor de su amigo, pero no pudo resistirlo.

—Eso es horrible Canuto. ¿Cómo se atrevió a entregarte un ensayo perfecto? Los chicos ya no tienen respeto en éstos días, ¡desconsiderados! ¡Pequeño descarado!

—Esto no es divertido, Lunático —siseó Sirius, mirándolo—. ¿Qué voy a hacer ahora?

Remus soltó un suspiro y pasó una mano por su cabello:

—Es la última semana del curso, y después no tiene permitido hacer magia. Sería inútil comenzar ahora, así que dile que tendrá que esperar hasta septiembre.

—¿Y luego?

—Y luego, Canuto, no podrás retrasarlo más. Lo lamento —dijo simpáticamente.

Sirius se desplomó en el sofá con miseria. Remus soltó una risita. Sirius lo miró cuando la risa se convirtió en una palabrota. Siguió la mirada de Remus y palideció. Ambos se echaron a correr.


Harry abrió los ojos con cansancio. Sintió una superficie dura en su espalda. Cuando logró enfocar, vio a una mujer sonriéndole. Un escalofrío lo recorrió; no era una sonrisa benévola, era una que hizo que su cuerpo se agitara. Era terrible; luego, reconoció el rostro. Se parecía mucho a tía Andy, pero las facciones de tía Andy que irradiaban paz, en ella irradiaban maldad.

—Qué hermoso que nos acompañes, Harry —dijo con voz melosa mientras pasaba la punta de una varita por su cara. Harry se asustó al notar que era su varita.

—Qué grosera soy. No me he presentado, ¿cierto? Soy tu tía Bellatrix. Estoy seguro que tu papi traidor a la sangre te ha contado todo sobre mí —dijo poniéndose de pie. Harry miró a su alrededor: estaba en una habitación cubierta de polvo y parecía que los muebles habían sido masticados. Un recuerdo lejano de las historias de los merodeadores llegó a su mente, y Harry supo dónde estaba. Intentó ponerse de pie, pero Bellatrix lo seguía apuntando con su varita.

—No, no, Harry. No te muevas.

Se detuvo, apoyándose sobre sus codos.

—Debes estar preguntándote por qué no te he matado aun —dijo Bellatrix como si estuviera ayudando a un niño pequeño—. No temas, lo haré. Pero antes quiero llevarte con mi amo para que pueda vengarse. Y claro, quiero tener un poco de diversión… ¡Crucio!

Sintió como sus huesos estuvieran ardiendo; nunca había sentido tanto dolor, ni siquiera al final de su primer año. Sus ojos se echaron hacia atrás y mordió sus labios para no soltar ningún sonido. No le daría esa satisfacción. Después de lo que pareció una eternidad, el dolor desapareció de repente.

—No te romperé por completo —dijo Bellatrix con un puchero—. Sabes, Harry. Tu papi debió darle a Kreacher la prenda —soltó una risa macabra—. Verás, Kreacher no quería obedecerme, no, para nada. Pero está obligado por su magia a obedecerme porque soy una Black. Por supuesto —dijo inclinando su cabeza—, no podía herirte directamente. La magia no permite a un elfo doméstico dañar directamente a su amo. Pero pude llamarlo y ordenarle que metiera a cierta rata al castillo en Halloween y a la torre de Gryffindor hoy.

Un chillido extraño se escuchó y por primera vez Harry vio a un calvo hombre con cara de rata tratando de apartarse hacia la pared.

—Verás, le di a Kreacher jugo de calabaza con un poco de poción para dormir y le ordené que te lo diera. Pero más importante, le ordené desde el principio que no le dijera a nadie sobre mis órdenes ni que diera ninguna pista. No tuvo opción, y ahora, gracias a él y a la bonita capa que tienes, Peter pudo traerte sin que nadie lo viera. ¿No es perfecto Harry? Sólo nosotros tres.

Harry estaba temblando, producto de los efectos de la maldición cruciatus y de furia. Vio que Pettigrew sostenía su capa de invisibilidad, la capa de invisibilidad de su padre.

—¡Aleja tus patas de traidor de la capa de mi padre! —siseó.

—No, no, no, Harry. Tú no mandas aquí. Tal vez necesitas otra lección ¡Crucio! —dijo Bellatrix con voz cantarina.

—Bella… —dijo Pettigrew desde la distancia. Harry apenas lo escuchó debido al intenso dolor—. No deberíamos quedarnos tanto… Alguien puede venir…

Bellatrix detuvo la maldición y miró con enojo a Pettigrew:

—Nadie vendrá Peter. No saben dónde estamos.

—Yo no estaría tan seguro, prima —dijo fríamente una voz mientras otra gritó «¡Expelliarmus!».

Sorprendida con la guardia baja, Bellatrix perdió la varita. Desde el suelo, Harry vio a Sirius presionar la punta de su varita en la mejilla de Pettigrew y a Remus, quien tenía dos varitas ahora, justo frente a Bellatrix, la cual no parecía que se rendiría sólo porque estaba desarmada. Estaban girando en círculos frente al otro. Bellatrix se lanzó contra él y Remus gritó «¡Incárcero!».

Unas cuerdas la apresaron y cayó al suelo. Sirius hizo lo mismo con Peter, y gruñó con fiereza mientras metía la capa a su bolsillo:

—Me das asco Peter. Eras tan importante para mí como James y Remus. Habría muerto por ti, pero lo arruinaste. ¡Lo dejaste todo! ¿Y por qué?

—Estaba asustado —balbució Pettigrew.

—Todos lo estábamos —dijo Remus secamente. Se arrodilló junto a Harry, quien temblaba un poco, y lo ayudó a levantarse.

—Te llevaremos con Poppy. Te dará algo para los efectos de la maldición —dijo con calma y Harry asintió.

Sirius se acercó a ellos, sin dejar de mirar a los prisioneros.

—¿Estás bien cachorro? —depositó un beso en la cabeza de Harry. No estaba bien, pero no era el lugar para hablar de eso, así que asintió.

—Deberíamos levitarlos, será más seguro —dijo Remus.

—Están callados —notó Harry.

—Bella puede ser una parlanchina maldita —dijo Sirius apretando la mejilla de la mujer, la cual flotaba en el aire acostada, y si las miradas pudieran matar, Sirius ya estaría muerto—. Así que los silencié.

Comenzaron la vuelta al castillo a través del pasadizo.


El retrato se abrió con fuerza y Severus entró hecho una furia:

—¡Lupin! ¡Cómo puedes ser tan irresponsable! —comenzó a gritar, pero los cuarteles de los merodeadores estaban vacíos. Comenzó a maldecir con enojo—. ¿Dónde estás, lobo? —siseó mientras dejaba la copa que llevaba sobre la mesa—. ¡No soy tu elfo doméstico!

Iba a volver a maldecir, cuando sus ojos miraron la pared. Ahí, pegado y activo como había estado todo el año desde que los gemelos se lo dieran a Remus, estaba el mapa del merodeador. Excepto que había dos puntos rojos que no deberían estar ahí. Severus palideció. Remus había encantado el mapa para poder identificar a Bellatrix y Pettigrew más fácil. Se acercó al mapa y vio que estaban en el túnel que llevaba a la casa de los gritos, en dirección a Hogwarts con Harry, Sirius y… Oh, no… ¡Remus!

Severus miró por la ventana y soltó una palabrota. Salió corriendo por el retrato mientras una cierva plateada salía de su varita, en dirección al vestíbulo principal. Varios alumnos lo miraron con extrañez, pues jamás lo habían visto corriendo. Estaba enfocado en su destino, que parecía no acercarse. Finalmente llegó a las puertas del castillo y echó a correr hacia el Sauce Boxeador.

Cuando se acercó más, un escalofrío lo recorrió. A la distancia, pudo ver a dos cuerpos que estaban flotando caer al suelo. Vio a Harry quedarse congelado y escuchó a Sirius gritar «¡Corre Harry!», pero no había forma de que Harry pudiese ser lo suficientemente veloz, porque Severus también vio que Remus estaba casi transformado por completo.

Severus siguió corriendo hacia ellos, mientras decía por lo bajo:

—¡Vamos! ¡Puedes hacerlo! ¡Tienes que hacerlo! ¡No puedes dejar que Sirius se encargue de Lunático él solo! ¡Sé el maldito lobo!

Sintió su piel cambiar, pero no lo suficientemente rápido. «¿Quieres que Harry muera?», gritó en su mente, «¡Puedes hacerlo!».


Harry no quería dejar a Sirius solo, pero sabía que él tenía más oportunidades que él. Comenzó a alejarse, pero sus piernas estaban débiles. Su papá le había ayudado todo el trayecto. No había forma de que pudiera correr rápido, pero tenía que intentarlo. Remus no se perdonaría nunca si le hacía daño a Harry. Esa era la razón por la cual nunca dejaba que se acercara a él, ni siquiera con la poción matalobos.

Estaba a punto de correr cuando vio que Bellatrix también se preparaba para hacerlo. ¡Demonios! El hechizo de Remus se había desvanecido con la transformación y ella se había liberado. Tomó la varita del licántropo y comenzó a liberar a Pettigrew.

¡Expelliarmus! —chilló Harry y la varita llegó a su otra mano, pero era demasiado tarde. Pettigrew se había transformado y había desaparecido de la vista. Bellatrix le sonrió cuando escucharon un fuerte gruñido: Lunático y Canuto estaba peleando. Canuto intentaba alejarlo de los humanos, pero Lunático era más fuerte.

—Creo que ambos vamos a morir hoy, Harry —dijo con placer. No se veía preocupada, pues Harry moriría con ella.

De repente, un lobo completamente negro se unió a la lucha. Lunático fue sometido por los dos caninos negros. Lograron alejarlo de Harry y Bellatrix, hacia el lago.

—Creo que no —musitó Harry apuntando su varita hacia ella. Sabía que tenía que alejarse por si Lunático lograba liberarse, pero no podía dejar que ella escapara. ¿Cuál hechizo había usado Remus? «¡Ah!».

—¡Incárcero! —dijo, pero nada sucedió y Bellatrix comenzó a reír.

—Te olvidas del movimiento de varita, Harry —dijo echándose a correr y Harry corrió detrás de ella, lanzándole los maleficios que conocía. Pero estaba oscuro, y su brazo aún estaba débil debido la maldición cruciatus, por lo cual su puntería era inexistente. La escuchó gruñir cuando un hechizo de calor la golpeó, pero aun así siguió corriendo. Harry se detuvo de repente cuando escuchó gimoteos provenientes del lago. Gimoteos de animales heridos. Harry no sabía qué hacer: si iba hacia allá podría encontrarse a Lunático, pero su papá y tío Sev podrían estar muy heridos. Reunió todo el valor Gryffindor que tenía y echó a correr hacia el lago. Estaba jadeando por el esfuerzo de hacer que sus débiles extremidades obedecieran, y le tomó un poco notar que el ambiente estaba frío.

Su corazón casi se detuvo: ¡Dementores! Al menos una centena. Harry intentó apresurar el paso, y vio a aquellos que buscaba mientras se transformaban en humanos, pero no se movían; estaban muy heridos para hacerlo. Desesperado, Harry se dejó caer junto a ellos y apuntó su varita en dirección a los dementores.

Podía hacerlo, ya lo había hecho antes. Los gritos de su madre aparecieron, pero los despejó agitando su cabeza. No, no podía pensar en eso. Invocó cada recuerdo feliz que tenía: Divirtiéndose con sus amigos, su tío Remus leyéndole cuando era pequeño, los paseos en la motocicleta voladora de su padre. Tío Sev enseñándole a fabricar pociones en su laboratorio privado y diciéndole lo orgulloso que estaba de él. Su abuelo dándole dulces a escondidas. Recordó cuánto lo querían todos ellos y cuánto no quería que ninguno fuera herido.

¡EXPECTO PATRONUM!

El perro lobo plateado emergió de su varita y embistió a los dementores. Comenzó a alejarlos, trotando en círculos alrededor de Harry y de los dos hombres desmayados, protegiéndolos mientras los dementores se iban. Harry siguió dándole fuera a su patronus, pero la oscuridad lo rodeaba cada vez más. Sus heridas dolían demasiado, y cuando Harry no vio más dementores cerca, su cabeza cayó sobre el pecho de Severus.


Se despertó con el sonido de una conversación en susurros.

—¿Cómo está? —escuchó a su abuelo preguntar.

—Herido. Tenía contusiones y laceraciones que tuve que sanar. Estaba un poco peor que Sirius y Severus, pero también los curé a ellos ya. Necesita descansar, ha pasado casi una década desde que se transformó sin la poción. Ya no estaba acostumbrado, claro, pero se pondrá bien —respondió Poppy.

Harry se quedó quieto en su cama y casi pudo ver el triste rostro de su abuelo.

—Pobre muchacho, Siempre temió que pasara esto. ¿Y los demás?

—Severus y Sirius tenían cortes, resultado de la pelea. Perdieron una cantidad considerable de sangre, pero ya les di poción reabastecedora de sangre y deberían estar bien cuando despierten. Harry fue por el que más me preocupé: Tenía signos de haber soportado la maldición cruciatus dos veces. Eso es suficiente para que cualquier mago adulto necesite descansar. ¡Pero en un jovencito! Es un milagro que lograra caminar después de eso. Le di pociones para aminorar los efectos. Medio miedo que pudiera quedar algún daño porque es tan joven, pero gracias a Dios Harry es fuerte. Además de eso, estaba exhausto. Qué bueno que las clases acabaron, porque es mejor que no ocupe su magia en un par de semanas, al menos.

—Entendible, claro. Logró alejar a todos los dementores él solo después de ser herido. Los alcancé tan rápido como pude después de recibir el mensaje de Severus, pero todo lo que vi fue el patronus de Harry desvanecerse.

—¿Y los dementores? —preguntó Poppy.

—Se fueron —respondió Dumbledore—. Cornelius no pudo negarse después de que los dementores atacaron a un niño y a dos profesores, y de que dejaron escapar a los convictos de nuevo. Los dejaré descansar.

Cuando escucho pasos alejándose, Harry alzó la mirada. Su papá y tío Sev estaban dormidos en dos camas junto a él. Un poco más allá estaba otra cama, pero como los hombros de la figura se agitaban, supo que no estaba dormido. Se puso de pie con torpeza, pues aún estaba muy adolorido, y se acercó a la cama. Mientras la rodeaba, vio que el hombre se ocultaba bajo las sabanas; sólo su cabello castaño se veía. Harry se sentó en la cama junto a él, sorprendiéndolo. Los ojos cafés encontraron a los verdes cuando su rostro salió detrás de las sabanas. Harry besó la frente de Remus y lo abrazó con cuidado, recordando las heridas de su tío.

—Está bien tío Lunático. Shh… Todo salió bien, todo estará bien.

—Casi te mordí… —susurró Remus como si con tan sólo pensarlo fuera a ocurrir.

—Pero no lo hiciste —dijo Harry con firmeza—. Y si lo hubieras hecho no habría sido tu culpa, no tenías el control.

Remus negó con la cabeza y Harry se acercó más a él. Los papeles estaban invertidos esta vez, y Harry consoló a Remus mientras este lloraba apoyado en su pecho.


Sirius abrió los ojos y miro a su alrededor. La enfermería, ¡genial! Odiaba ese lugar. Cuando los eventos de la noche anterior volvieron a él, se sentó rápidamente.

—Quédate sentado, Black —dijo la severa voz de la señora Pomfrey—. Curé tus heridas y cortadas, pero te ordeno descansar.

Sirius vio que Severus estaba en una cama junto a él, intentando ponerse de pie, pero la enfermera se lo impedía. No podía ver a Harry, y estaba a punto de ponerse histérico cuando notó una cama lejana, donde Harry y Remus dormían en una posición incómoda: Harry estaba sentado en la cama y recargado en la cabecera mientras Remus estaba apoyado en el pecho de Harry.

—Estarán bien, puse un encantamiento para acolchonar la cabecera. Pensé en mover a Harry, pero eso los despertaría y Dios sabe que ambos necesitan descansar —dijo Pomfrey.

—Qué ocurrió anoche? Recuerdo que estaba deteniendo a Lunático con la ayuda de un lobo negro. ¿Eras tú, verdad Severus?

—Sí —respondió Severus—, pensé que nos iba a vencer. Nunca había peleado con un hombre lobo antes. Recuerdo que salió huyendo, y que me transformé de vuelta y sentí frío. Eso es lo último que recuerdo.

—Yo también —dijo Sirius y miró a Poppy expectante. Ella suspiró y les relató los eventos de la noche anterior.

—Y esta mañana Albus entró al bosque a buscar a Remus…—finalizó.

—¡Voy a matarlo! —chilló Severus al mismo tiempo que Sirius chillaba:

—¡Estará castigado el resto de su vida!

—¡Bajen la voz! —dijo Pomfrey con tono serio—. Si despiertan a esos dos, yo los mataré a ustedes.

—¡Pudo haber muerto, Poppy! —dijo Sirius en un tono bajo, pero estresado.

—¡Y ustedes dos habrían muerto, o algo peor, si Harry no hubiera hecho algo, Sirius! —dijo muy seriamente—. Albus dijo que incluso él habría llegado tarde.

Severus bufó y gruñó mientras se cruzaba de brazos.

—Debió ponerse a salvo como le dijo Sirius, y dejar que nosotros nos cuidáramos. Somos los adultos aquí.

—¡Oh! ¡Basta ya, Severus! —dijo la enfermera molesta—. Sí, debió hacerlo, pero deberías saber que Harry jamás haría algo así. Y no es que él se busque los problemas, así que no hay razón para regañarlo por siempre.

Sirius bufó también. Poppy no dijo nada más y terminó sus examinaciones. Una vez que los dejo a solas, Sirius comenzó a raspar su barbilla con su dedo y dijo:

—Azabache.

—¿Disculpa? —preguntó Severus.

—Tu apodo: Azabache.

Severus alzó una ceja y siseó:

—No me llamarás Azabache.

—Lo siento, pero no tienes opinión aquí. ¿O de verdad piensas que Lunático eligió el suyo? Cornamenta, Colagusano, ¿necesito decir más? Nop, y para tu desgracia, mi apodo fue el último en elegir. Cornamenta y Lunático eligieron cada uno dos apodos y yo no pude. ¡Eso fue injusto! Y he esperado casi veinte años para vengarme, Azabache.

Severus gruñó y fulminó a Sirius con la mirada, pero este sólo sonrió.


Nota del autor: Sé que quieren saber cómo escaparon de Azkaban, pero no teman, les diré… Eventualmente.

Tuve que volver a leer la parte del último libro donde Harry derrota a Voldemort y dice «La varita salió volando hacia el amo que no podía matar». Así que supuse que Bellatrix no podría haber matado a Harry con su propia varita dado que aún era su amo. No fue exactamente desarmado, fue adormecido y Pettigrew robó la varita. Eso no es ganarla. Pero creo que sí podía lastimarlo, por ende, la cruciatus. Ella no sabía que no podía matarlo, pero bueno.

Si están interesados en saber, en mi loca cabeza, James escogió: Lunático y Canuto, y Remus: Cornamenta y Colagusano. No quise arruinar los apodos dejando de Peter los hubiera elegido. Algo tonto, lo sé.

Nota del traductor: El apodo de Severus en la historia original es Blackie. Elegí Azabache como la traducción, como un guiño al poema de Ginny, pero también consideré Negruzco, Carbón y Ébano. Si alguno tiene una mejor traducción, por favor déjenla en los reviews. Gracias, y hasta la próxima semana.