Capítulo 29: El gran concierto de Elyon ¡Todo por mis amigos!
Cuando el despertador sonó con una canción de pajarillo junto a su cama, Elyon se estiró hacia arriba bostezando. Tras pasar un rato en el baño, hizo la cama y abrió la ventana de la habitación mientras despertaba a Doggy. Sabía que este tardaría un rato en levantarse así que aprovechó para ir bajando a la cocina. Una vez allí sacó varios vasos y empezó a preparar el desayuno para todo el orfanato. Con alegría vio que todavía tenía ingredientes para hacer unas tortitas que acompañasen a la leche. No mucho rato después Vlady entró en la cocina todavía bostezando.
- Jamás comprenderé porque te levantas siempre tan temprano – gruñó.
- A quien madruga, Dios le ayuda – contestó Elyon recitando el refrán.
- Prefiero que me ayude el diablo si eso me permite dormir un poco más.
- Entonces ¿por qué te levantas últimamente casi a la misma hora que yo?
- Como si fuese a dejar que te encargases de todo tú sola – le respondió el pelirrojo.
Elyon soltó una pequeña risita mientras Vlady empezaba a ayudarle a hacer el desayuno. Desde que Vlady había empezado a vivir en el orfanato a principio de curso, las cosas habían cambiado mucho. En un principio el chico siempre evitaba relacionarse con los demás y más de una vez había pasado más de una semana antes de que Elyon lo viese por el orfanato. No debía de haber sido fácil adaptarse a una nueva vida después de haber estado viviendo como un sirviente de la oscuridad durante toda su vida. Era por eso por lo que la chica nunca había presionado a Vlady mientras este se encontraba en el orfanato. Pero poco a poco el chico había empezado a integrarse en la vida del lugar. Cada vez más se dedicaba a ayudar a Elyon y la señora Thompson con las labores de la casa y el cuidado de los niños.
- Que bien encontraros a los dos aquí – la señora Thompson apareció con el resto de los niños rodeándola –. ¿Podéis venir a mi despacho cuando tengáis un momento?
Vlady y Elyon se miraron con asombro sin saber muy bien que podría querer la dueña del orfanato. Tras dar de desayunar a todos los niños, ambos subieron a la habitación de la señora Thompson, quien les esperaba con un par de papeles en la mesa. Esta les indicó que tomaran asientos y les dio uno de los papeles.
- ¿Concurso de talentos? – se extrañó al leer Vlady –. ¿De qué va esto?
- Precisamente de eso – rio la mujer sin darle importancia a su brusquedad –. Quiero que la gente de la ciudad vea los múltiples talentos que tienen nuestros niños, que vean que son niños normales y corrientes que están esperando a una buena familia. Por supuesto también se podrá apuntar gente de fuera del orfanato, e incluso ya había pensado en el jurado.
- Es una muy buena idea – sonrió Elyon – Estoy segura de que a los niños les gustaría mucho. Clara y su club pueden hacer algún tipo de experimento en directo, Keyla podrá ayudar con la organización, e incluso quizás podemos hacer que Sylvia haga una muestra de defensa personal con Jack. Incluso las chicas de jardinería podrían participar – se ilusionó.
- Lo cierto es… que también había pensado en algo – añadió entonces la señora Thompson –. Me gustaría que cantases una canción Elyon.
- ¿Quién? ¿Yo?
- Por supuesto, tienes la voz de un ángel y seguro que Vlady podrá acompañarte con la guitarra.
- ¿Sabes tocar la guitarra?
- Bueno… estoy empezando… - desvió la mirada el chico.
- Me pidió que le enseñara para tocarle algo a alguien muy especial por lo visto – le susurró la señora Thompson a Elyon.
Vlady se sonrojó y empezó a balbucear muy rápido de forma que no se le podía entender nada. Elyon soltó una pequeña risa mientras la señora Thompson le revolvía el pelo con cariño. Tras mandar un par de mensajes, las chicas le confirmaron a Elyon su ayuda.
- Muchas gracias por vuestra ayuda chicas – dijo Elyon por el teléfono –. Aunque no estoy muy segura de poder cantar con tanta gente.
- No digas tonterías Elyon, cantas estupendamente, lo harás bien – le contestó Sylvia.
- Además, nosotras estaremos allí para ayudarte en lo que sea – le consoló Keyla.
- Piensa que lo haces por los niños, seguro que eso te hace seguir adelante – animó Clara.
- Mientras te mantengas fiel a tu corazón nada podrá salir mal – concluyó Bibiana.
Elyon todavía no estaba muy segura, pero sabía que los niños del orfanato contaban con ella así que no podía decir que no exactamente. Al poco tiempo todo el orfanato estaba patas arriba con gente que estaba deseosa de ver el concurso de talentos. Casi toda la ciudad estaba allí esperando ver el espectáculo mientras las chicas ayudaban con todo lo que podía. Tras haber ensayado por última vez con Vlady, Elyon salió al jardín para ver que tal iban las preparaciones.
- ¡Elyon! – un niño pequeño corrió a abrazarla.
- ¡Tony! – sonrió Elyon agarrando al pequeño –. ¿Qué haces tú aquí?
- Quería verte – respondió el niño.
A pesar de que Tony ya no vivía en el orfanato, sus padres solían llevarlo siempre que podían para visitar a Elyon y a los demás. La familia que le había adoptado era muy cariñosa y Elyon no podía estar más feliz por su pequeño hermanito.
- La señora Thompson me ha dicho que vas a cantar una canción.
- Bueno… sí… pero…
- ¡Eso es genial!
La chica frunció el ceño, pero no tuvo mucho tiempo para pensar ya que los padres de Tony se acercaron para saludarla con alegría. En apenas unos minutos todos se sentaron por el jardín preparados para el concurso de talentos. La señora Thompson formaba parte del jurado junto con Bibiana, el señor White y el mismísimo alcalde. Nadie sabía como la anciana había conseguido que el alcalde estuviese presente. Varios concursantes fueron pasando por el escenario, incluyendo Clara y su club con una máquina que lanzaba destellos de luz que se deshacían como si fuese nieve. Algunos de los niños representaron una pequeña obra que hizo que todo el público sonriera. Otros tocaron instrumentos o hicieron trucos con Doggy, quien había aceptado a jugar su papel a cambio de algo de comida. Poco a poco se acercaba su turno y Elyon podía sentir los nervios paralizando su cuerpo.
- No creo que pueda hacerlo – susurró justo cuando estaba terminando el turno anterior al suyo.
- Elyon, si ves que es mucho no pasa nada – le dijo Vlady –. Pero creo que en el fondo sí quieres hacerlo.
- Pero mira toda esa gente, ¿no te da miedo?
- Sinceramente, no – sonrió –. Solo hay un par de personas de las que cuales me preocupa su opinión, y a ninguna les va a importar si hago el ridículo en ese escenario.
La chica se quedó mirándolo con la boca abierta. Sin duda su amigo era bastante valiente, pero para Elyon no era tan sencillo sacar esa valentía. Sabía que la mitad del público la conocía y el hecho de avergonzarse a sí misma frente a todos era algo que la consumía. Elyon abrió la boca para decir algo, pero no tuvo tiempo de decir nada ya que de repente la gente empezó a desmayarse. En el escenario se encontraba Piscis recolectando energía alegremente. Elyon corrió hacia el escenario.
- ¿Qué estás haciendo?
- Cogiendo la energía para mis amigos – saludó Piscis.
- No creas que vamos a permitírtelo – dijeron las demás llegando hasta el escenario.
"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"
"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"
"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"
"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"
"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"
"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"
- ¡Oh, sí! – Piscis sacó una libreta – Esta vez me he traído mis apuntes. Si la Pretty Cure atacan, invocar un Orbisodi… en ese caso… ¡Levántate, Orbisodi!
La marca se fijó en un set de magia que había en una parte del escenario. De este se levanto un monstruo con el cuerpo de una caja divisoria con unos cuchillos clavados en este, vestía con una capa y un sombrero y tenía las extremidades hechas de pañuelos de colores. Las chicas saltaron a la vez a atacarle, pero el monstruo entonces se dividió a sí mismo formando dos Orbisodi más pequeños.
- Moon, encárgate del de la derecha – dijo Sun mientras los Orbisodi se separaban –. Planet encárgate del de la izquierda. Star, ayúdame con Piscis.
La chica asintió mientras el resto de sus amigas perseguían a los monstruos. Aprovechando que la villana parecía distraída, Sun apareció para golpearla, aunque esta le esquivo. Sin embargo, Star usó su rapidez para arrebatarle el orbe de energía a Piscis de las manos.
- ¡Ey, eso es mío! ¡Devuélvemelo!
- Jamás, no dejaré que siguas haciendo daño a mis amigos.
- Tus… amigos… - Sun empezó a acercarse a Piscis, pero de repente algo cambió en la mirada de la villana y la agarró de la pierna, lanzándola contra una pared.
- ¡Sun! – gritó Star preocupada.
- ¿Y qué hay de mis amigos? – le gritó Piscis abalanzándose.
A pesar de que Star era muy rápida, Piscis no se quedaba atrás. Star empezó a saltar de un lado a otro tratando de evitar a la villana que la perseguía de un lado a otro destrozándolo todo a su paso.
- Siempre estáis con eso de que no les haga daño a tus amigos. ¡Pero que hay de los míos! – chilló Piscis –. Vosotras me habéis quitado a Aries, a Scorpius, a Virgo, a Aquarius y a Capricorn.
Piscis se quedó entonces parada y su cuerpo empezó a temblar. Star paró y observó entonces que la villana estaba llorando desconsoladamente.
- Dejad de hacer daño a mis amigos – susurró.
Star empezó a acercarse a ella, pero entonces Moon y Planet chocaron a los dos Orbisodi juntándolos otra vez. Las chicas lo rodearon antes de que Piscis reaccionara.
"¡Juntas somos poder!... ¡Un poco de experiencia…acompañada de esperanza…con el conocimiento de nuestro lado…y el valor como guía…! ¡Nuestra fuerza provocará un milagro!... ¡Pretty Cure Constellation Trial!"
Cuando Star se giró para hablar con Piscis, la villana ya se había marchado. Se quedó mirando el lugar donde se había encontrado sin poder olvidar las lágrimas que caían sus ojos. Ella podía comprender muy bien los sentimientos de Piscis de proteger a sus amigos. Poco a poco los espectadores se fueron despertando mientras las demás preparaban de nuevo el escenario.
- ¿Estás segura de que quieres hacer esto? – le preguntó Vlady.
- Sí – sonrió Elyon –. Es lo mínimo que puedo hacer por todos mis amigos. Pero antes… ¿Puedo preguntarte algo?
- Claro.
- Cuando eras un villano, ¿alguna vez te preocupaste por tus amigos?
- Por supuesto, Jack me preocupaba siempre, pero Trémula y Sparkle también eran amigas. Cuando Reflecta absorbió a Sparkle tuve muy claro de que algo no andaba bien.
- Así que… los villanos también tienen gente que les importa.
- ¿A qué viene esa pregunta?
- Es solo… que me preguntó si no habrá alguna forma de evitar que hagamos daño a los seres queridos de otras personas.
- No deberías preocuparte por eso – sonrió Vlady –. Eres la persona más amable que conozco, Elyon. Tú jamás harías daño a nadie.
El chico empezó a subir el escenario mientras Elyon le seguía. "Pero ya le he hecho daño a alguien" pensó la chica recordando las lágrimas de Piscis. Nada más pisar el escenario, todos los niños empezaron a aplaudir a Elyon. La chica se sonrojó y vio las pequeñas caras de felicidad de todos sus hermanos. Colocando el micrófono frente a ella, empezó a cantar una dulce melodía que pronto cautivó los corazones de todos los que estaban allí. Su mente todavía seguía preocupada, pero viendo a todas las personas que quería reunidas allí le daba un valor que jamás creía haber tenido. Si toda esa gente creía en ella, al menos tenía que esforzarse al máximo para demostrarles que sus sentimientos no eran en vano. Cuando la canción terminó, todo el público se puso de pie para aplaudir mientras Elyon se ponía todavía más colorada. Se bajó todavía un poco mareada, pero por fortuna Allen ya estaba esperando con un ramo de flores al final de las escaleras y la agarró para que no se cayera. Clara corrió a abrazar a Vlady dándole un beso en la mejilla. Jack miró esperanzado a Sylvia, pero esta tan solo le dio un codazo en el estómago. Al cabo de un rato el concurso finalizó y la señora Thompson se subió al escenario para repartir el premio. El tercer premio se lo llevó el club de tecnología, el segundo fue a uno de los niños que tocaba el piano.
- Y finalmente, el primer puesto es para… ¡Elyon y Vlady!
El público comenzó a aplaudir con entusiasmo mientras Elyon parpadeaba sin creer realmente que hubiese conseguido ganar. Vlady se rio y la agarró de la mano arrastrándola hasta el escenario dónde les dieron un pequeño trofeo dorado. Elyon empezó a notar que sus ojos se humedecían, pero Vlady le pasó un pañuelo de forma disimulada recordándole que si lloraba preocuparía a los pequeños. Así que la chica sonrió de oreja a oreja y agradeció el premio a todos los presentes. Quizás todavía no supiese la solución que hiciese a todos felices, pero mientras tuviese a sus amigos apoyándole iba a seguir intentándolo.
