Aún era muy temprano para levantarse, pero mi sueño hizo que abriera mis ojos con cierta tristeza y melancolía.
Aún lado de mí se encontraba la persona que más amaba en el mundo, solo podía ver su esponjoso cabello de color verde y su amplia espalda llena de cicatrices que solo mostraban el duro caminó que había recorrido hasta ahora y nadie más que yo sabía que tan profundas eran aquellas marcas, pues más de una vez estuve a su lado en el momento justo en que se las causaba.
Pero parecía que esas cicatrices eran su orgullo, pues tener una cicatriz para él era un trofeo después de cada victoria, ahora que estaba en mi vida solo podía admirar más y más a la madre de mi amado, pues yo no podía soportar las lágrimas de verlo tan lesionado en aquellos hospitales, pero ella parecía ya acostumbrada a eso.
— Me alegro que solo fue eso— decía mientras ayudaba a cambiar los vendajes, Izuku solo sonreía ante la ironía en la voz de su madre, en cambio yo no dejaba de regañarlo y reclamarle.
— ¡No es necesario terminar mal herido para salvar a alguien!— era lo más común que solía decirle.
— No es mi intención preocuparte— decía siempre con una sonrisa ocultando el dólor de aquellas heridas para no preocuparme.
Sólo a mí se me ocurría enamorarme de alguien como él, terco y siempre queriendo ser el héroe del día, lo curioso es que fue esa misma actitud la que me enamoró de él.
Yo también soy una heroína, también e terminado varias veces en un hospital con un Izuku preocupado y culpandose a si mismo por no haber estado allí, pero él superaba por mucho el número de visitas.
Por el tipo de peleas que Izuku tenía era mas fácil que saliera lastimado y todos los días yo no podía evitar pensar y decirle: " Tienes que regresar a casa", pues mi temor más grande es no tenerlo a mi lado.
Desde hace algunos días había empezado a tener sueños en los que veía un día cotidiano de mi vida, pero a lado de mi no había nadie, al despertar el lado derecho de mi cama se encontraba vacío, al desayunar la mesa para cuatro personas se veía más grande con un solo espacio siendo ocupado por mí, solo habiendo ropa de mujer en mis cajones y los otros espacios completamente vacíos, y así todo el día en mi vida cotidiana se sentía sola y vacía.
Entonces despertaba en la madrugada y lo veía a mi lado durmiendo profundamente y algunas veces sacando un ligero susurro de sus labios, algunas veces era mi nombre, algunas veces no entendía lo que decía o simplemente comenzaba a roncar ligeramente.
Yo solo lo veía dormir esperando que mi sueño nunca se hiciera realidad y él estuviera conmigo por mucho tiempo más, o si era posible para siempre.
Me había perdido en esa espalda llena de cicatrices que las acaricie y las marque con mis dedos una por una, al sentir el cosquilleo causado por mis dedos él se volteó, con los ojos ligeramente abiertos.
—¿No puedes dormir?— me pregunto con la voz somnolienta.
— Perdón no quería despertarte — le dije con la voz baja acomodando mis manos debajo de la almohada, ahora que lo tenía de frente no podía dejar de admirar sus dulces pecas y sus largas pestañas.
—Últimamente te has despertado a mitad de la noche... ¿Ocurrió algo?— está vez abrió sus ojos un poco y con una de sus manos comenzó a acariciar mi cintura.
—No sucede nada... sólo me gusta verte dormir— le di un beso fugaz en sus hermosas pecas.
Su cálida piel hizo que mis labios quisieran tener más contacto con su calidez y empezé a rosarlos por toda su cara hasta llegar a sus labios donde los dejé un poco más de tiempo sin moverlos, él suspiró sobre mis labios y yo me impregne de su aliento en ese casto besó, me separé de su rostro y me acurruqué en su pecho oliendo su esencia y sintiendo su calor.
— ¿Me estas seduciendo?— dijo con una sonrisa llevando una de sus manos al rededor de mi cintura y la otra acariciando mi cabeza.
— Solo tú te enciendes con un beso en la mejilla— conteste levantando mi cara para ver nuevamente sus hermosas pecas.
— Eso no fue solo un beso en la mejilla... además no sé si mi señora esposa lo sepa pero solo con verte me prendes— dijo esta vez con las mejillas rojas, ¡Me encantaba que fuera tan tímido!
— Me encantaría seguir seduciendo a mi chico pero tenemos que levantarnos temprano— le dije juguetona abrazándolo más fuerte.
— ¡Demonios! ahora se me fue el sueño— se levantó para cambiar nuestra posición y ahora él estaba arriba de mí con la cabeza recostada en mi pecho.
— ¡Izuku! — dije no pudiendo controlar lo rojo de mi rostro por la posición.
— Ochaco es muy mala... — me beso en la boca moviendo sus labios con maestría sobre los míos haciendo que mi corazón empezará a latir rápidamente.
— Me seduce a la mitad de la noche para después dejarme con las ganas— volvió a besar mi boca pero está vez se dedico a acariciar mis pechos sobre la tela de mi blusa.
—Detente Izuku... — le dije mientras suspiraba sobre sus labios por las caricias, algo dentro de mí se prendió más cuando sentí su intrusa lengua pasar por mis labios para encontrarse con la mía y empezar una lucha siendo la de él la ganadora.
—Izuku... mañana no vas a querer despertar— pero él ignoró mi advertencia y una de sus manos paso de mi pecho a mis muslos acariciando suavemente de arriba hacia abajo.
—Tu empezaste... — pareció ser un reproche pero su voz agitada escondió aquel tono.
Después de unos segundos no pude evitar dejarme llevar por aquellas caricias y deje de lado las consecuencias así como el uso de razón y deje que mis deseos guiarán mi cuerpo y estoy segura que él hizo lo mismo cuando la ropa empezó a desaparecer poco a poco.
Lo escuché gruñir mi nombre un par de veces, el movimiento de sus caderas se detuvo y dejó caer su cuerpo sobre el mío, escondió su cabeza entre mi cuello y rodeó mi espalda con sus brazos.
—Te amo— me dijo depositando un tierno beso en mi cuello.
—Te amo— le correspondí rodeando mis piernas entre sus caderas, cuando nuestras respiraciones se calmaron finalmente él se acomodo aún costado mío sin dejar de abrazarme.
Vio el reloj que se encontraba aún costado de nuestra cama.
—Son las cuatro— dijo con una risa cómplice.
—Te lo dije—le reproche escondiendo mi cabeza en su pecho.
— No me arrepiento de nada— susurro acariciando mi cabeza tiernamente, le devolví el gesto acariciando su formada espalda, después de unos minutos el sueño nos gano y dormimos abrazados en lo que restaba de la noche.
El despertador sonó tres horas después, con pesadez me levanté de la cama y apague el ruidoso aparato, lo vi mientras dormía, ¡No podía creer que se viera tan sexi durmiendo sin camisa!
—¡Izuku!— lo llame mientras me recostaba sobre su espalda intentando despertarlo.
—Ya se... — dijo con pesadez frotándose los ojos.
Me levanté de la cama y me puse lo primero que vi para después bajar a la cocina y empezar a hacer algo de desayunar rápido mientras él se bañaba.
Después de hacearnos y llenar nuestros estómagos con la primera comida del día salimos de nuestro acogedor departamento rumbo a la agencia en la cual trabajábamos.
Cuando finalmente llegamos a la agencia que quedaba a unas cuadras de nuestro departamento nos detuvimos en la entrada.
—A partir de aquí ya somos héroes— dije soltando su mano que había tomado durante todo el camino.
—¡Si lo somos!— dijo él con su sonrisa determinada, bese fugazmente sus labios y él no pudo evitar sonrojarse por el acto en público.
—¿¡Quieres que se repita lo de anoche verdad!?— dijo con una de sus manos tratando de cubrir su sonrojado rostro.
—¡No aquí no!— dije moviendo mis manos rápidamente — Pero... quería despedirme de ti... antes de que seas Deku— junté mis manos frente a mi pecho con las mejillas rojas.
Aquel día me tocaba contestar llamadas y hacer bastante trabajo de oficina mientras Izuku salía a patrullar y a recibir llamadas, más tarde llegarían los demás miembros, Momo, Tsuyu y un par de estudiantes que realizaban sus prácticas.
Me senté en un pequeño escritorio que tenía una computadora y un par de teléfonos, de uno de los cajones saque una diadema con micrófono y la conecte al equipo mientras esté encendía.
—¡Iré a patrullar! ¡Buena suerte!— dijo Izuku ya con su traje puesto.
—¡Vamos a esforzarnos!— le devolví el gesto con una mano arriba, en respuesta él solo sonrió y me guiño el ojo saliendo de aquélla oficina.
¡Mi corazón latió con fuerza al ver ese gesto de su parte!
Al medio día llegó el resto del equipo.
—¡Buenos días Ochaco!— saludo Momo animadamente, yo le devolví el gesto con una mano pues atendía una llamada de emergencia.
—¡Tranquila mantén la calma la ayuda va en camino!— decía mientras respondía al llamado de un pequeño que estaba extraviado.
—Deku, ¿Podrías ayudarme con un niño perdido en la séptima calle? — le pregunte mediante la diadema con la que nos comunicamos con los héroes de nuestra agencia que se encuentran en patrulla.
—En un minuto estoy allí — Izuku contesto rápidamente, le proporcione el nombre del niño así como su descripción, sabía que Izuku era el adecuado para esta tarea, siempre sabía cómo hacer que los niños confiaran en él.
—Ochaco, deberías ir a comer algo yo te relevo— Momo se acercó a mí lugar de trabajo, yo sonreí rascandome la cabeza.
—¡Te lo agradecería mucho! — dije aliviada pues mi estómago empezába a reclamar por comida.
—No agradezcas nada, ve a comer— Momo tomo mi lugar y yo salí de la oficina para dirigirme a los vestidores donde guardamos nuestros tragues así como nuestros objetos personales, saque dos recipientes con comida de dónde estaba mis cosas y me dirigí al techo de aquel edificio.
Espere unos minutos sentada en la orilla de aquel edificio cuando pude ver a lo lejos un rayo verde acercarse con velocidad hacia donde yo estaba y en un instante Izuku aterrizó en el techo silenciosamente.
—Llegas tarde — le dije con una sonrisa .
— Perdón, el niño no quería despegarse de mí— se sentó a mi lado y le entregué uno de los recipientes con comida.
— Lo prepare esta mañana, espero que te guste— él lo abrió y comenzó a degustarlo, sonrió satisfecho al primer bocado.
— A mi me gusta todo lo que venga de Ochaco — mi rostro se puso completamente colorado, él empezó a reír fuertemente.
— Regreso al trabajo— dijo una vez que termino de comer el almuerzo.
— ¡Esfuérzate mucho! te veo a las cuatro— él me tomo de la cintura y se atrevió a dejar un tierno beso en mis labios, lo tome de la barbilla para prolongar más el beso y acaricie sus mejillas.
— ¡Te veo a las cuatro!— dijo antes de saltar de aquel edificio y continuar con su labor, yo solo lo veía marcharse con el corazón latiendo fuertemente.
Básicamente esta era nuestra rutina de todos los días, para Izuku y para mí así eran los días normales, estaban impregnados del otro, involuntariamente esto sucedió desde el momento en que nuestras vidas se juntaron para hacer una sola.
Cuando Izuku me vio herida por primera vez gravemente, fue corriendo a mi habitación del hospital una vez que le dieron una mala información y le dijeron que probablemente no podría salir de está, pero afortunadamente solo había sido un mal entendido. Sólo había sido una contusión en la cabeza y unos cuantos rasguños.
Entro a la habitación desesperado y tenía su traje completamente destruido, así como su cabeza desalineada y ojeras en los ojos, nunca lo había visto así, me vio con los ojos abiertos de par en par aterrado, yo le sonreí y hasta ese momento él volvió a respirar dejándose caer en el piso, como si el alma le hubiera sido devuelta a su cuerpo.
—¡Ochaco!— grito mi nombre y se inclinó enfrente de mi camilla.
—¿¡Deku!?—me sorprendió muchísimo verlo de aquella manera, jamás imaginé las palabras que salieron de su boca.
—¡Cásate conmigo!—grito levantando su cabeza con el rostro completamente rojo, yo solo pude mirarlo incrédula ante lo que había dicho.
No éramos novios, tampoco estábamos saliendo, pero Izuku siempre se había comportado como una persona muy cercana a mí, me llevaba hasta mi casa, me invitaba a cenar, incluso me llegó a presentar a su mamá, y yo hice lo mismo con él, mis padres lo conocían, le preparaba el almuerzo he incluso tenía llave de su departamento.
—¡¿Que tonterías dices?!— le dije completamente fuera de sí, simplemente pensé que él me estaba jugando una mala broma, pero no fue así, Izuku camino con rapidez a mi camilla y me abrazó desprevenida mente con todas sus fuerzas, como si al soltarme yo fuera a desaparecer.
—Me da mucha vergüenza... en realidad estoy demasiado apenado contigo Ochaco... me dijeron que ésta sería la última vez que te volvería a ver... me dijeron que nunca te podría abrazar de nuevo, que nunca volvería a ver tu sonrisa y que jamás volverías a estar allí para mí— podía sentir sus lágrimas en mi hombro así como su cuerpo se estremecía y temblaba cada vez abrazándome más fuerte.
— Yo lo único que pude pensar fue en el poco tiempo que pase contigo, no era... no es suficiente para mí, quiero hacer más recuerdos a tu lado — se separó de mí y se limpió las lágrimas con el regazo de su mano.
—Ochaco... por un momento te perdí... por un momento te fuiste de mi lado y no lo podía soportar... disculpame que se haya tenido que generar este mal entendido para que yo tenga el valor de decirte esto... — de pronto su cabeza se había encendido en un rojo intenso así como sus orejas y sus manos y sus pies, no había ningúna parte de su cuerpo que no estuviera encendida.
— ¡Estoy enamorado de Uraraka Ochaco!... — grito torpemente, decir que todo el hospital lo había escuchado me queda corto, diría que toda la ciudad y hasta ciudades vecinas lo habían escuchado.
Me sonroje casi o más que él, no podía creer nada de lo que salía de su boca, pero sabía que él no era mentiroso, era la persona más sincera que conocía y no podía mentir con algo así, cuando las dudas se dispersaron de mi mente no pude evitar sonreír con alegría y sin darme cuenta sentí lágrimas de felicidad caer por mi rostro.
—¡Yo también quiero hacer más recuerdos con Deku!—dije sosteniendo con fuerza las sábanas y apretando los ojos, Deku se volvió a lanzar a mis brazos y nos quedamos un largo rato así.
Ahora había pasado dos años después de esa unión y aunque mi corazón se sentía conformé porque él estaba a mi lado, el temor de perderlo se incrementaba, aveces me preguntaba si a Izuku le pasaba lo mismo.
Parecía que él no entendía la diferencia del tipo de héroes que éramos y el abismo que había entre un tipo y otro, yo era una heroína que no participaba en muchas peleas, a decir verdad mi singularidad casi no se prestaba para eso, si él enemigo me sobrepasaba por mucho en fuerza, lo mejor que podía hacer era tratar de escapar y pedir ayuda, yo me concentraba más en evacuación, rescate y búsqueda, allí desempeñaba mejor mi trabajo, incluso podría decirse que en una pelea, llega un punto en el que mi presencia suele estorbar si no soy capaz de protegerme yo sola.
Izuku es muy fuerte y sus habilidades se prestan muy bien para ambos escenarios, especialmente para pelear, a diferencia de un rescate o una evacuación, no hay nadie más tratando de hacerte daño, amenos que el enemigo este cerca de allí, en cambio en una pelea el objetivo del enemigo es aniquilarte y la del héroe solo capturarlo.
Por eso razón Izuku siempre terminaba en el hospital, lo peor de todo es que apesar de que la liga de Villanos había desaparecido y que no había una amenaza mayor, muchos villanos empezaron a crear sus propias versiones de Nomus, algunos era tan débiles que cualquier persona con una buena singularidad sin entrenamiento previo podía vencerlos, pero había otros que eran una verdadera amenaza y que incluso se llegaron a necesitar dos héroes del calibre de Izuku, Bakugo o el mismo Todoroki para vencerlos.
Justo cuando pensé que podía descansar de aquélla carga, el destino parecía odiarme haciendo que mi paciencia se agotará por completo.
Aquella misma tarde estaba esperando a Izuku para que fuéramos a comer juntos, eran las tres y media de la tarde y solo faltan treinta minutos para aquella hora.
—Momo, ¿Irás a comer con Todoroki?—le pregunte a Momo estirando la espalda que la tenía tensa por la computadora.
—No lo sé aún, está vez le toca el turno nocturno, tal vez sería mejor dejarlo descansar— contesto ella pasando unos de sus mechones detrás de la oreja.
—¿Tú ya casi te vas con Izuku cierto?—pregunto volteando a verme.
—¡Si! Tsuyu ya salió hace un rato para reelevarlo junto con dos estudiantes de práctica—.
Todo parecía ir normal, el día había sido tan tranquilo que incluso juraría que era demasiado perfecto para ser verdad y en efecto, no todo podía ser tan perfecto.
De pronto, una explosión se escuchó, muy cerca de donde se encontraba la agencia, Momo y yo actuamos lo más rápido posible, Momo fue por los trajes mientras yo investigaba con los que estaban patrullando en ese momento.
—¡Deku, Tsuyu! ¡¿saben que sucede?!— en cuestión de segundos Momo llegó con su traje ya puesto y me paso el mío que no dude en quitarme mi ropa y ponérmelo mientras espera ba información, al fin y al cabo solo estábamos nosotras dos en la oficina.
—¡Veo a un Nomu!— dijo Tsuyu al tiempo que vi un rayo de luz verde pasar enfrente de los ventanales, no necesitaba ser una genio para deducir que ese era Izuku.
—¡Chicas ayuden con la evacuación!... ¡Yo me encargo de él!— dijo Izuku con la voz agitada.
—¡Entendido!— respondimos al mismo tiempo, pero yo no muy segura, sabía que él era capaz y que la prioridad era la evacuación pero mis sentimientos me hacían dudar de su capacidad, al final solo confíe en él y seguí sus indicaciones.
Después de un rato la evacuación había terminado, pero las chicas y yo estábamos preocupadas por Izuku, pues la batalla se estaba extendiendo y parecía que las cosas se le estaban complicando.
Había subido a uno de los edificios cercanos para analizar la pelea, pero a una distancia prudente para no estorbar, confiaba en que Izuku podía ganar la batalla pero mi corazón me hacía reaccionar así, si en algún momento Izuku corría peligro me aventaria al ataque sin pensarlo dos veces.
El Nomu parecía ser un poco listo, únicamente manifestaba dos singularidades, regeneración rápida y velocidad, aunada la super fuerza que poseía, no estaba segura si esa era una tercera singularidad, pero la regeneración y la rapidez estaban dificultando las cosas, aún así agradecí que Izuku hasta el momento solo tuviera rasguños y no golpes mayores, pues Izuku también era rápido y muy fuerte, pero él no se podía regenerar, entonces tenía que esquivar y atacar, pero lo que me estaba generando preocupación era que Deku hacia ataques suicidas, muy confiado de su propia velocidad y fuerza, haciéndome dudar en ir en su ayuda o no.
Me di cuenta que en cada ataque que recibía de Izuku, al Nomu le costaba más trabajo regenerarse, pues cada singularidad tenía un desgaste y estos Nomus no eran tan perfectos como los de Shigaraki.
—¡Tu puedes Deku!— le daba ánimos desde lejos lista para atacar en cualquier momento, pues mientras veía la pelea había pensado en una estrategia en dado caso que no tuviera otra opción más que entrar en acción.
Cuando me di cuenta la batalla había terminado siendo Izuku el ganador, el Nomu estaba de bajo de los pies de Izuku inconsciente y el héroe número uno se encontraba victorioso haciendo una señal de paz, después me busco con su mirada pues sabía que yo estaría viéndolo todo el tiempo.
Cuando me encontró me vio a los ojos y me sonrió: "Todo esta bien, porque estoy aquí", no necesitaba ser telepática para leer sus pensamientos, con esa sonrisa sabía que era lo que me decía, mi corazón latió con fuerza aliviado, le devolví la sonrisa y por un momento todo parecía perfecto.
Pero de pronto y sin más vi como una cosa dura le perforó el abdomen, pude ver en su mirada el dólor inmenso que aquello le causó, me aventé hacia él con los ojos llorosos.
—¡Deku!— le grite mientras estiraba mis manos para alcanzarlo, el Nomu había sacado su última singularidad, su lengua se había convertido en una cosa dura y puntiaguda, con eso le había atravesado el cuerpo a Izuku, pero antes de que yo llegara en su ayuda, alguien le rompió la lengua y aplastó su cabeza con una exploción, una tras otra lleno de rabia.
—¡Muere!... ¡MUERE!— grito Bakugo sin piedad, yo llegue y antes de que Izuku se dejará caer al piso lo sostuve con cuidado, para no lastimarlo con aquélla cosa atravesada.
—¡Izuku, vas a estar bien!— le dije con lágrimas en los ojos mientras sostenía su cuerpo y acariciaba su cabeza.
—¡Oye!... ¡Maldito nerd!... ¡¿Porque mierda bajaste la guardia?!... ¡Maldición!— Bakugo se dejó caer sobre el piso con rabia contenida apretando con fuerza los dientes y con las manos en la cabeza.
—¡Perdoname Ochaco!— dijo Izuku con un susurro rodeando mi cintura con sus manos, un escalofrío rodeo mi cuerpo y el miedo se apoderó de mí, entre en pánico pues sentía que la vida de mi amor se iba entre mis manos.
Mi mente estaba en shock al tiempo que se puso en blanco dandole los primeros auxilios y haciendo lo posible para acercarlo lo más pronto posible a los paramédicos, todo paso tan rápido que cuando me di cuenta estaba sentada en la sala de espera del hospital más cercano, esperando respuesta de la salud de Izuku, no quería llorar porque sentía que si comenzaba a llorar Izuku no volvería, solo me queda ser fuerte, fuerte para él y que pudiera estar a mi lado.
Después de un rato había llegado Inko, me dijo que a pesar de que está vez la herida había sido peor que en otras ocasiones, Izuku saldría adelante porque él era fuerte y no se dejaría vencer por nada, que ella conocía a su hijo y que esto no lo acabaría.
Quería creer de corazón en lo que ella me decía pero no estaría tranquila hasta que lo tuviera entre mis manos con vida.
Pasada la medianoche el médico finalmente se acercó a nosotras con la cara sudorosa y unas ligeras gotitas de sangre, colocó su mano en mi hombro y mi corazón se paralizo por un momento.
— Él estará bien... el peligro inminente ya pasó, pronto podrá regresar a casa y continuar con su vida de héroe — mi corazón volvió a latir y mi alma regreso a mi cuerpo, me deje caer en el piso juntando ambas manos y agradecí que todo estuviera bien.
—Tranquila Ochaco... ¡Izuku estará bien! — me dijo Inko sentándose a lado mío en el piso acariciando mi espalda.
No fue hasta las siete de la mañana que movieron a Izuku a una habitación y pude pasar a verlo, Inko había regresado a nuestro departamento a descansar un poco, yo me quedaría con él casi todo el día.
Entre a la habitación y lo vi allí recostado, con el rostro completamente relajado en un profundo sueño. Ver cómo su abdomen subía y bajaba me tranquilizo al igual que ver aquel color rojizo en sus mejillas, me acerque a él y acaricie sus cálidas manos, me senté a su lado y recosté ligeramente mi cuerpo sobre el suyo, sin poner mucho peso para evitar lastimarlo.
—Ochaco... —susurro mi nombre, levante la cabeza pensando en que había despertado, pero no era así solamente hablaba dormido otra vez, sonreí con ternura acaricié sus mejillas y depósito un beso casto y fugaz sobre sus labios.
—Eres un idiota Izuku— le dije sin dejar de acariciar sus mejillas, las lágrimas sobre mis ojos no se hicieron esperar mucho tiempo, tuve mucho miedo de perderlo, por un momento el sueño que tenía todos los días se hacia realidad, necesitaba hacerle entender que estas visitas al hospital estaban matándome.
Después de una semana Izuku pudo regresar a casa, había sido visitado por toda la agencia y algunos héroes renombrados, el primer día que Izuku despertó Bakugo fue a visitarlo, brabeo sobre su cama y lo regaño por haber sido tan confiado, Izuku se sentía contentó pues Bakugo era su mejor amigo y esa era su manera de preocuparse por él.
No se si Izuku se había dado cuenta de mi extraña actitud durante toda la semana, solo le hablaba lo necesario y le sonreía de vez en cuando, mientras estábamos en la habitación él hablaba sin parar y yo me quedaba callada viendo por la ventana haciendo como si lo estuviera ignorando cuando en realidad tenía toda mi atención en sus palabras.
Estaba molesta con él y quería que lo supiera, solo esperaba que él captará mi mensaje.
Cuando llegamos al departamento un poco más del medio día, senté a Izuku en el sofá un momento mientras yo me iba a preparar el baño y después algo para que él comiera.
—¿Que hacen estás cobijas aquí?— pregunto curioso, yo conteste desde el baño.
— ¡Perdón cariño, no quiero lástimarte durante la noche!... — salí del baño y me dirigí a la sala viéndolo con una sonrisa poco inusual, Izuku debe saber el significado de esa sonrisa, por su propio bien.
—¡Dormirás un par de días en el sofá—.
Él me vio incrédulo y un poco nervioso, captó el mensaje, ¡Si mi amor estoy muy molesta!
—¡Oh!... ya veo jajajaja — sonrió nervioso y se rascó la cabeza, se exactamente lo que pensaba mientras desviaba la mirada aún con una sonrisa nerviosa: "¿Ahora que fue lo que hice?".
Una vez que estábamos en la ducha le ayude a limpiar su herida siendo inusualmente tosca haciendo que él se retorcíera un poco de dolor.
—¡Perdón cariño!... El doctor digo que tenía que frotar con un poco de fuerza— le había explicado con naturalidad y una pizca de inocencia.
—¡Esta bien Ochaco yo entiendo!— me contestó con los ojos llorosos, me vio a los ojos y pude entender a lo que se refería: "No sé que hice... pero te entiendo".
Fruncí el seño ligeramente y volví a tallar con fuerza, ¡No Izuku, aún no entiendes nada! Nuevamente se retorció de dólor pero lo soporto.
Lo que restaba del día no le dirigí la palabra, ni si quiera cuando estábamos cenando, él no me quitaba la vista de encima podía sentirlo, parecía que buscaba el momento adecuado para hablar y preguntar qué me sucedía y ese momento llego hasta la hora de ir a la cama.
—Descansa Izuku — le dije dirigiéndome a la habitación sin verlo.
—Ochaco... — él me llamó y me detuve a mitad del camino pero no volteé.
— ¿Que tienes? ¿Acaso dije o hice algo que te molestara? — me pregunto con temor en su voz.
— Todo esta bien... es solo qué trato de asimilar que algún día tendré que vivir sin ti Izuku — me lleve mis manos a mi pecho y me abrace a mi misma, ahora que lo decía el sentimiento llegó a mi voz inesperadamente.
—¿Porque dices eso Ochaco?— me pregunto temeroso.
—Eres una persona heroica por naturaleza, si alguien corre peligro no dudas en salvar a la gente aunque tengas que dar tu vida, no te puedo reprochar eso porque eso fue lo que me enamoró de tí... pero... ¡Verte pelear de una manera tan confiada! ¡En cualquier momento!... ese Nomu te pudo haber matado y ¡Casi lo hace!... — un sollozó hizo que mi voz se fuera por la conmoción asiendo que mi voz sonará más rota, Izuku no digo nada, tampoco podía ver su reacción pues no me atrevía a verlo, solo escuchaba su respiración ligeramente agitada.
— Se que por eso me pediste matrimonio y yo acepté por la misma razón... pero no sabía que sería tan difícil contigo jugándote la vida con cada pelea... si las cosas van a ser así entonces es mejor que me prepare para que no me duela el día que te mates por eso— gire ligeramente mi cuerpo escondiendo mis ojos llorosos, lo vi de reojo, tenía la cabeza abajo y podía ver culpa en sus ojos.
—Ochaco... yo... —se movió incómodo en el sillón sin saber que decir para que yo estuviera más tranquila, pero no había absolutamente nada que decir.
— Yo acepte está vida... es lo que me espera a tu lado y no me arrepiento, pero me duele aceptar que tú no estarás en algún tiempo... — quería acercarme a él para abrazarlo y besarlo, quería que sintiera que apesar de decirle estás cosas lo amaba mucho, pero no sabía si él quería eso así que solo me di la vuelta y regrese a mi habitación.
— Descansa Izuku — le dije antes de cerrar la puerta detrás de mí.
Me recosté en la cama y coloqué una almohada en el lado que le correspondía a Izuku, está almohada me había hecho compañía en toda la semana que Izuku había pasado en el hospital, pero ahora que sabía que él estaba del otro lado de aquélla puerta me hacía sentir más sola que los días anteriores.
Mire por todas partes de la habitación, cerré los ojos y trate dormir, apesar de que mi cuerpo se sentía cansado y quería soñar profundamente no podía, me hacía falta sentir el cuerpo de Izuku, su calor, su aliento, su fuertes brazos rodeando mi cuerpo, para mí Izuku era la mejor almohada viviente, no podía dormir sin él y más sabiendo que lo tenía a lado mío.
—En verdad soy patética— me dije a mi misma mirando el techo, vi el reloj que estaba en la pequeña mesita, eran la una de la mañana y yo no podía conciliar el sueño, no quería levantarme de la cama y traer a Izuku, tenía que dormir yo sola y tenía que castigarlo un poco.
Me levanté para dirigirme al baño tal vez después podría conciliar el sueño, pero para mí mala suerte al mismo tiempo que me levantaba yo me encontré a Izuku en el pasillo.
Lo vi con un poco de sorpresa, tenía ligeras ojeras y los ojos hinchados y la nariz roja, había estado llorando todo esté tiempo.
—Ochaco... —susurro mi nombre, desvío la mirada y me tomo del brazo para atraparme entre su pecho y su cuerpo sosteniendo su manos en mis brazos.
—Perdoname Ochaco... no te pedí que te casaras conmigo por qué somos héroes... me casé contigo porque te amo y quiero vivir mi vida entera contigo... — depósito un pequeño beso en mi frente y suspiró sobre ella.
—Tienes razón soy un egoísta contigo... no merecés sufrir preocupándote por un héroe tan inconsciente como yo... entiendo si después de ésto... te quieres separar de mi... yo no me opondría... — levante la mirada asombrada y lo vi a los ojos, se veían tristes y cristalinos, él estaba dispuesto a dejarme para que yo no sufriera más, pero él no sabía que lo amaba tanto que no podía resistir una noche mas sin su cuerpo.
— ¡Eres un tonto Izuku!— me abalanze sobre él y lo abracé con todas mis fuerzas haciendo que perdiéramos ligeramente el equilibrio y por poco caemos al piso.
— No puedo vivir sin ti, no puedo pasar una noche mas sin tus abrazos, sin tus mimos, sin tus besos, sin tus caricias, sin tu calor... ¿Cómo puedes pensar que alejarme de ti es la mejor solución?— levante mi cara para toparme con la de él, sus mejillas estaban húmedas al igual que su nariz, sorbo como un niño chiquito.
—Uravity no puede ser heroína si Deku no esta con ella — cerré los ojos y deposite un beso en sus labios, él me correspondió sin dudarlo dos veces y llevo su mano a mi nuca y la otra la llevo a mi cintura abrazándome con fuerza.
Después de unos segundos nos separamos por falta de aire con los rostros sonrojados, lo vi a los ojos aun llorosos, era como un niño pequeño al que se le había perdido su juguete, sonreí con ternura ante aquella imagen.
—Deku se sentiría perdido sin Uravity — dijo con la voz rota.
Después de salir del baño me dirigí nuevamente a la cama, esperaba verlo allí acostado pero para mi sorpresa no estaba, había regresado a su sillón.
Fui a la sala y lo vi acostado de lado mirando hacia el respaldó del asiento, me acerque a su lado note que aun estaba sentido pues había lágrimas en sus ojos.
—¿Porque no regresaste a la cama?—Hice que se diera la vuelta llamando su atención, él me vio con sorpresa y cuando noto mis intenciones de acostarme a su lado me hizo un espacio para que pudiéramos acostarnos los dos en el estrecho sillón.
— Pensé que no me querías allí — dijo en un susurro, llevo una de sus manos debajo de la almohada y la otra tomo con temor mi cintura.
—No puedo dormir... me haces falta — le dije pegándome mas a su cuerpo acariciando su abdomen hasta llegar a su herida.
"Otra marca de Victoria."
—¿Te duele?—.
— Ya no... esta cerrada, solo esta un poco adolorida —.
Empeze acariciar lentamente ese pedazo de piel para grabarlo en mi memoria, me acerque más a él y acaricie su espalda encontrándome con la misma cicatriz. Él rodeo mi cuerpo con sus brazos y yo me llene de su aroma varonil, suspiró sobre mi cuello y depósito un tierno beso, yo dejé su cicatriz cuando mis dedos estuvieron seguros de grabarlos y lleve mi mano a su mejilla y la acaricie, su piel eran tan suave y cálida.
—Te amo mucho— me dijo acariciando mis muslos y llenado su nariz de mi aroma.
—Yo también te amo mucho — le dije elevando un poco su rostro, sentí su aliento muy cerca de mi nariz, siempre pensé que el aroma de Izuku era una mezcla de hierbabuena con un toque de chocolate, era dulce y refrescante.
Posó sus labios sobre los míos y los movió ligeramente, sus manos empezaron a subir y bajar por todo mi cuerpo, su mano izquierda paso por mis muslos y subió mi pierna haciendo que la enredadera en su cadera.
Lleve mis brazos al rededor de su cuello y acaricie sus verdes cabellos, nuestras bocas no paraban de moverse, elevó mis caderas pegándome más a su cuerpo haciendo que pudiera sentir lo grande que se estaba poniendo, un escalofrío recorrió mi espalda.
—Detente Izuku... todavía no podemos— le dije con la voz entrecortada.
—¿Porque?— pregunto sin dejar de atacar mi boca empezando llevar sus manos por debajo de mi playera acariciando mi piel.
—Todavía... no te curas... — dije con esfuerzo cuando sentí su mano acariciar el nacimiento de mis pechos.
—Ya no está abierto, solo adolorido, además, estar lejos de ti mucho tiempo... quiero sentirte otra vez— se separo de mi boca empezó a bajar peligrosamente a mi cuello lamiendo, chupando y succionando mi piel.
—Izuku... —susurre su nombre cuando una de sus manos rozó uno de mis pezones.
"Voy a perder el control, si sigue así" pensé mientras sentía las caricias de sus manos y el rose de su sexo con el mío.
—Ochaco... pídeme que me detenga y lo hago— llevo sus manos a los principios de mi blusa, amenazando con retirarla, ¡Maldita sea! para cuando había dicho esas palabras mi mente estaba perdida entre sus caricias.
—¿Enserio?... — empeze a gemir de placer al sentir como empezaba a saborear uno de mis pezones con su lengua por encima de la tela.
—Dilo Ochaco... — gruñó al sentir más nuestros sexos conectados.
—¡Eres un... tramposo!— fue lo último que pude decir estando cuerda pues había caído ante sus redes y me deje inundar de sus besos y caricias.
No tardó en mucho tiempo en quitarme toda mi ropa al igual que yo le retiraba la suya y deleite mi vista al ver esos cuadros tan bien formados, ese pecho tan duro y caliente, se me hacía agua la boca cada que lo veía.
Él me saco de mis pensamientos y me llevo a otros más turbios y obscuros cuando se retiro el pantalón junto con el bóxer, quién imaginaria que su cara de niño inocente bien portado no correspondía con aquello que cargaba de bajo de los pantalones.
Me levanté un poco hasta quedar a la altura de su cadera y tome su hombría entre mis manos, él me vio un poco asombrado y confundido.
—¿Que haces?— me pregunto nervioso, levante mi mirada sin retirar mis manos de su miembro para ver su preciosa cara, él me miraba un poco asombrado pero a la vez ansioso, nunca le había hecho esto, esperaba hacerlo bien.
Empezé a acariciarlo lentamente, escuche salir su primer gruñido ¿Acaso era tan excitante ésto para él? subí y baje lentamente y apreté con un poco de fuerza la puntilla con mis dedos, mis manos apenas podían cubrir su falo.
—¡Eres demasiado!— dijo con una ligera risa, yo lo vi haciendo un pequeño mohín con mis mejillas.
— ¿No te gusta cómo se siente?— pregunte un poco decepcionada, él tomó mi cabeza y la elevó un poco.
—Se siente muy bien... pero podrías hacerlo mejor— coloco mis manos alrededor de su miembro y empezó a menear sus caderas de adelante hacia atrás.
—¡Aprietalo!— dijo en un jadeó, yo hice lo que me pidió y él apretó los dientes con fuerza, yo empecé a mover mis manos.
—Izuku... —.
—¡Agh!... dime... —.
—¿Quieres que lo bese?— se detuvo en seco y me vio asombrado mientras yo le devolvía una mirada curiosa.
—¿Quieres?— pregunto acariciando mi mentón elevando mi cabeza.
—Tengo curiosidad— respondí sonrojada.
Empecé a acercar mi boca con lentitud ante la ansiosa mirada de Izuku, le di un ligero besó y sentí como se estremeció por el tacto, empeze a succionar poco a poco y mi lengua empezó a jugar con él, al tiempo mis manos continuaron con el mismo ritmo.
— Ochaco... ¡Que bien se siente!— dijo llevando su mano a mi nunca elevando mi cabeza.
Lo escuché gemir, gruñir, susurrar mi nombre y lo sentí retorcer arriba de mi, su mirada perdida en el placer me hizo sentir orgullosa de mi misma, la manera en la que apretaba sus dientes me dio el indicio de que se estaba conteniendo, estaba apunto de llegar a su clímax.
Meneo sus caderas de adelante hacía atrás haciendo que fuera más profundo, casi hasta llegar a mi garganta cuando un líquido cálido recorrió mi boca, Izuku temblaba sobre mi con la cabeza levantada.
—Perdoname... — dijo una vez que recupero el aire, me cargó un momento y me subió a su regazo con mis piernas extendidas a cada lado, me abrazó y se hundió en mi cuello.
—No sabía que se sentía tan bien— dije con una pequeña sonrisa.
—¿En verdad te gusto hacerlo? honestamente pensé que te daría asco— se separó de mi cuello y me vio a los ojos.
—Es excitante ver tu reacción... es diferente a cuando lo hacemos— desvíe mi rostro sonrojada y jugué con mis dedos sobre su pecho.
—Es muy sexi verte hacerlo— gruñó sobre mis labios y nuevamente comenzó a besarlos con la misma pasión y demanda que hace unos minutos, me separé un segundo cuando note que otra vez se había puesto duró.
—¡Estas muy cachondo!— le dije con burla sin dejar de besarlo.
—Es lo que provoca mi esposa— empezó a besar mi cuello y fue bajando más y más hasta llegar nuevamente a mis pechos.
—¿Porque no vamos a la cama?... ¡Agh!— me exalte cuando mordisqueó ligeramente un pezón.
—Te voy a ser honesto... quiero hacerlo aquí en el sillón— dijo mientras me acomodaba en el sillón quedando el encima de mí.
—¿En que momento te convertiste en un pervertido?— le pregunte sin dejar de besar sus mejillas.
—En esto me convertiste Ochaco, ¡Deberías estar muy avergonzada!— bromeó y ambos reímos ligeramente.
Él volvió a besarme con deseo y yo correspondí a la demanda de sus labios, Izuku empezó acariciarme en la entrepierna, solo como él sabía hacerlo de la manera que más me gustaba, amaba a este hombre, solo él conocía mis lugares más íntimos y sabía tratarlos muy bien, siendo cuidadoso y cariñoso, pero al mismo tiempo ágil para hacerme sentir bien y llevarme a las nubes.
¿Como podría vivir sin él en mi vida? definitivamente mi alma, mi corazón y mi cuerpo no sabrían que hacer sin él.
Se acomodo entre mis piernas y coloco su miembro en la entrada de mi sexo, con cuidado empezó a mover la cadera hacia delante y yo contuve la respiración mientras lo sentía entrar poco a poco.
—¡Ochaco!... Te amo— dijo entre jadeos mientras besaba mi cuello y acariciaba mis pechos con sus manos.
Yo quería corresponderle pero estába más concentrada en recibirlo gustosa entre mis piernas.
No importaba cuántas veces lo hiciéramos, para mí Izuku no dejaba de sentirse grueso y grande, se llevó un jadeó de mi parte cuando empezó a mover sus caderas sintiendo como empezaba a entrar y salir, nuestras pieles estaban comenzando una peligrosa fricción que en cualquier momento me haría llegar a las nubes.
—¡Eres tan estrecha!— gruñó mientras aceleraba el ritmo, yo me aferre a su cuello mientras gemía en su oreja elevando la exitaciòn de él, sabía que le encantaba que hiciera eso, prueba de ello es la manera en la que gruñe cada vez que lo hago.
—¡Izuku!... — gemí su nombre cuando empezó a besar mis pezones.
—¡¿Estas por venirte Ochaco?!— pregunto sobre mis pechos.
—¡Aún puedo!— conteste entre jadeos.
Él se despegó de mis pechos y tomo mis piernas con cada brazo y las elevó haciendo que su miembro entrará más profundo.
—¡Vamos a corrernos juntos!— dijo mientras empezó a mover las caderas de adelante hacia atrás y de arriba hacia abajo, primero fue lento como las olas del mar, dejándose llevar por el rose, pero no tardó mucho en intensificar el vaivén, yo solo me sostenía de las cobijas y mordía mi labio por el placer que él me generaba.
Después de uno minutos él nuevamente bajo a mi pecho sin detener el ritmo aún con las manos sobre mis piernas extendiendo las cada vez más.
Gimió y jadeó sobre mi boca robándome el aliento y el corazón con cada estocada, finalmente lo sentí temblar y yo apreté más mis caderas.
—¡Me vengo!... ¡Ochaco!— dijo perdido entre el placer, yo lo abracé del cuello y gemí sobre sus labios cuando la fricción de nuestros sexos comenzó a causarme un escalofrío, apreté más las piernas y comencé a moverme al mismo ritmo que él.
—¡Hazlo, hazlo!... ¡Correte conmigo!— le dije apretando con fuerza su cuello.
El escalofrío exploto en mi cuerpo y no tardó en llegar a mi cabeza así como a la punta de mis pies haciendo que se contrajeran, abrí los ojos hasta más no poder y tire de su cabello.
Él gimió sobre mi boca pausadamente, dio una última estocada hasta dentro hechando su semilla dentro de mí, lo sentí estremecerse y jadear con dificultad, movió sus caderas lentamente hasta que lo saco de mi sexo, yo gemí por la sensación y lo abracé con todas mis fuerzas, él correspondió el abrazo rodeándome completamente con sus brazos.
—¿Estas bien?— le pregunte entre jadeos temblorosa.
—¡Demasiado bien diría yo! ¿Tu? — beso fugazmente mis labios y se acomodo en mi pecho.
— ¡De maravilla!... ¡ahora te amo mucho más!— bese su frente y él elevó la cabeza para volver a besar mis labios está vez más apasionado.
— Podré vivir mil años y no te dejare de amar... Ochaco te amare por toda una eternidad—.
—Yo también Izuku... te amaré mucho más allá de la muerte— acaricié sus verdes cabellos durante un tiempo, sintiendo su respiración y su pulso sincronizado con el mío, se quedó dormido encima de mí cuerpo y yo no tarde en quedarme completamente dormida por el calor que me ofrecía el suyo.
Pasaron unas cuantas semanas y el héroe número uno pudo regresar a sus actividades normales de héroe.
Aquella mañana Izuku tomaría el turno de la mañana y yo el turno nocturno, mientras yo me preparaba para ir a patrullar él ya estaba listo para regresar a casa.
Salí de los vestidores y lo vi parado en la puerta.
—Pense que ya te habías ido— le dije con una sonrisa caminando a su lado.
— ¡Quería despedirme!—se rascó la cabeza nervioso.
—¡Ah era eso!... ¡Vamos afuera!— caminamos a dónde estaba el ascensor y lo esperamos juntos.
—¡Ochaco! ¿Te puedo preguntar algo?— dijo con cierta seriedad llamando mi atención.
—¿Qué ocurre Izuku?— pregunte curiosa.
—¿Porque no me dijiste que algo no andaba bien?— desvío la mirada, parecía molestó, yo me sorprendí un poco no entendiendo bien a lo que se refería.
—¿De que hablas?— pregunte al tiempo que el elevador llegaba y subíamos.
— Ayer fui al médico para revisar mis heridas... y el doctor dijo que habías ido y te habían hecho unos análisis —.
—¡Ah! respecto a eso... — me rasque la nuca nerviosa, no es que me sintiera mal, tenía la sospecha de algo pero no sé lo quería decir hasta que estuviera segura.
—No estás siendo honesta conmigo respecto a tu salud ¿Cierto?— me vio con el ceño fruncido, no parecía una mirada intimidante en realidad para mí era un lindo puchero.
—No es eso... — salimos del ascensor y caminamos hacia la calle yo empeze a jugar con mis dedos nerviosa.
—¿Qué ocurre entonces?— insistió tomando mi mano.
—Yo... se que te lo debí de haber consultado antes... pero yo... yo— estaba muy nerviosa no sabía cómo decirlo, empeze a jugar con mis dedos y estoy segura que tenía el rostro sonrojado, lo vi a los ojos y él esperaba una explicación con una mirada de disgusto y determinación.
—Creo que... estoy embarazada— dije finalmente en un susurro, desviando la mirada, estaba muy avergonzada, no me atreví a verle la cara.
—Yo tenía miedo... de que algún día me hicieras falta... incluso tenía sueños muy tristes que parecían pesadilla... así que deje de tomar las pastillas desde hace dos meses... y hace una semana me hice una prueba casera y... quería estar muy segura por eso me hice los análisis—levante los ojos y lo vi completamente estático, parecía incluso que había dejado de respirar.
De hecho... había dejado de respirar ¡Se estaba poniendo morado!
—¡Izuku!— lo llame sacudiendo un poco su cuerpo hasta que reaccionó y tomo una fuerte bocanada de aire aún con los ojos en blanco.
—¡¿Estas bien?!— le pregunte preocupada viendo cómo recuperaba el aire.
—¡Perdoname Ochaco!... — tomo una gran bocanada de aire y me tomo de los brazos.
—¡¿Escuche bien?!... ¡¿Estas embarazada?!— me dijo con pánico.
—Eso creo... aún no estoy segura— le dije moviendo las manos de un lado a otro.
—¡No sé qué decirte!... — grito poniéndose rígido con los brazos a los lados, un escalofrío recorrió su cuerpo y temblaba por momentos.
—Me siento feliz, en verdad quiero tener una familia con Ochaco, pero no sé nada acerca de cuidar o criar a un niño, no sé si voy hacer un buen padre ¿Necesito tomar cursos o preguntarle a mamá? ¡No será suficiente con eso! necesito investigar, aprender ¡volver a estudiar!... ¡Ahorrar! ¡Si necesitamos más dinero para la educación y poder darle una mejor vida!... — empezó a murmurar como comúnmente lo había en la preparatoria cuando estudiábamos, no pude evitar reír por su reacción.
—Izuku... — llame su atención, él dejó de murmurar y me vio nervioso.
—¡Aún no es seguro!... ¿Tienes los resultados? — le pregunte con una sonrisa sonrojada, con temor saco de la bolsa de su pantalón un sobre doblado.
— ¡Ochaco!... — me miró con con un sonrojo en su rostro y los ojos bien abiertos.
—¿Que ocurre Izuku?—.
— ¡Perdón!... No importa el resultado... ¡Pero estoy muy feliz por ser papá!... fue lo que debí haber dicho hace un momento — se rasco la mejilla sin que el sonrojo de sus mejillas disminuyera y vio al suelo, me entrego el sobre y yo lo abrí y vi los resultados, mi corazón se sintió muy feliz y no pude evitar soltar algunas lágrimas de felicidad.
—¡Yo también estoy feliz por ser mamá!— Izuku me vió con sorpresa y después con felicidad corrió a mis brazos y me levanto dando vueltas.
—¡Voy a ser papá!— grito con felicidad, yo no podía sentir otra emoción que no fuera felicidad, alegría y amor, amor por el chico que pasara el resto de su vida a mi lado y amor por nuestro primer hijo que viene en camino.
