Yui en el país de las maravillas.

Cap 1: La Gata sin botas.

Me desperté en una casa de playa, solitario lugar, la leve brizna de las saladas aguas eran tranquilizadora, el piso de caoba negro, y las paredes tapizadas en un grisáceo color, era de alguna manera tranquilizadora, le recordaba a alguien, aunque no sabía decir bien a quien, el amueblado de estilo victoriano era propio de su gusto, en este acogedor lugar, una preocupación la altero.

-Sable, chico, ¿dónde estás?, sable-

Llamo a su mascota, el cual era como un hijo para ella, ya que la había acompañado desde que tenía menoría. Su enérgico compañero, ya estaba en avanzada edad, pero, aun así, la seguía apoyando.

¡Guau!, ¡Guau!, ¡Guau!

Se escuchó a lo lejos, con la premonición de un mal presagio, salió al pórtico de la cabaña, lo que vio la altero, una bestia fuera de la comprensión, atosigaba a su amada mascota, el miedo la paralizo, cualquier tipo de sonido se negaba a salir, no podía hacer nada, y sable pagaría las consecuencias, o eso pensó. antes que la bestia atacara a sable, un osezno negro azabache, salido de la nada, se abalanzo sobre la bestia de forma protectora, en un breve forcejeo, logro ahuyentar, no sin antes recibir una profunda herida en una de sus patas traseras, el carmesí liquido la saco de su estupor, con miedo, pero aún más preocupada por la salud del osezno, se acercó a él, para revisar su herida.

Grrrrr

De forma defensiva, gruño el osezno, escapándose con una leve cojera, de ella, hacia el brumoso bosque con sable persiguiéndolo.

-¡Espera!, ¡sable!-

Llamo afanada, esta vez decidida a seguir a su mascota, adentrándose ella en el bosque.

No sabría decir cuánto tiempo los siguió, ya apenas veía sombras de ellos, y el laberinto natural de árboles, comenzaba a abrumarla, más, si previo aviso, se tropezó con una de las raíces sueltas, cayendo en un agujero que había aparecido de la nada. Por instinto cerro los ojos esperando el golpe, pero este nunca llego, en cambio un sentimiento de ingravidez la acogió, al abrir lentamente los ojos para comprobar que había ocurrido, ¨¿Qué es esto¨, pensó al versé abrumada por la oscuridad a su alrededor, como si un hoyo sin fondo se tratase, algunas puerta sin pestillo lo adornaba, ¨¿Dónde estoy?¨, ¨¿Qué está pasando¨? , fueron alguna de las interrogantes que se presentaron ante ella, pero estas cuestión no obtendría respuesta, ya que súbitamente su eterna caída se vio truncada por el final a la vista. Al llegar al final, la esperaba un muñido colcho que la atrapo, estando ahí para ella aparentemente, el lugar donde había caído era una habitación octogonal, con varias puertas de varios, de varios tamaños, desde unas que aparentaba más de 3 mts, como a unas que solo median varios centímetros, en el centro de la habitación había una intrincada mesa de cristal, donde había un pedazo de pastel, y una diminuta llave dorada.

¡Guau!, ¡Guau!, ¡Guau!

La saco de su ensueño el característico ladrido de su mascota, al posar su atención de dónde provenía el ruido, observo al osezno siendo perseguido por sable sobre las paredes como si de arañas se tratase, un escalofrió la recorrió al pensar en una araña de tal tamaño, ¨espero que tal araña no exista¨, rezo a los cielos que no le apareciera una araña con tales dimensiones, o lloraría como solía hacerlo de niña al ver una. En todo caso, volviendo al tema, ¿cuál era el tema?, ¡a si!, el osezno y sable, ambos habían desaparecido atra vez de una de las cuantiosas puertas, cual, no sabría decirlo, ya pues está perdida en sus propios miedos.

- ¡Sable!, ¡si me escucha ladra pequeño! -

Apelo a su mascota, evaluando todo el lugar donde se encontraba, claro está, dicho ladrido nunca llego.

-Y ahora, ¿Qué se supone que haga? -

Se cuestionó a sí misma, mientras se acercaba a la mesa central de cristal, en ella reposaba un pedazo de pastel con una nota a su lado que decía cómeme, claro está, no le hizo ni pisca de caso a tal cosa, en cambio tomo la diminuta llave, y comenzó a tantear cada una de las puertas de las, en las que parecía encajar, y al final logro abrir una de las puertas, el problema aquí, era que tal puerta, a diferencia de la de cierta fábrica de chocolate, no abriría una puerta más grande adjunto a ella, sino que solo era una simple y diminuta puerta por la cual solo cabría su mano, o en cuyo defecto sable.

Espero, quien sabe cuánto tiempo, tanteo quien sabe cuántas puertas, solo para llegar a la conclusión que estaba encerrada, sin posible escapatoria.

-¡¿Hay alguien hay!?, ¿!alguien me escucha?!-

Grito a los cuatro vientos, esperando que alguien respondiera, digo, había un pedazo de pastel hay, así que alguien habría estado Hallí, antes que ella, era lo que dictaba su lógica, y su lógica pocas veces le fallaba, ¿verdad?, extraño porque siento que me estoy olvidando de alguien, nah, no debe ser así, pues como decía su madre, si era importante lo recordaría, ¡Oh!, mama, como te extraña ahora mismo tu hija encerrada en este claustrofóbico lugar, ¨cómeme¨ volvió a leer la nota, y no sabría decir porque, pero esta vez el pedazo de pastel, parecía más apetecible, seria por su falta de desayuno, si eso debe ser… no es que ella sea una glotona ni nada, estoy en crecimiento es normal comer mucho.

-Disculpe mi atrevimiento-

Se disculpó con nadie en particular, ya pues no habría nadie allí con quien disculparse, y con ello se morfo un trozo de pastel más grande de lo que pretendía anteriormente, ¨no es mi culpa estaba muy sabroso¨, se excusó, terminando de saborear el trozo de pastel, pero vea pues, la desgracia de comer algo antes de comprobar su origen, volvió a morderla. Casi al mismo instante comenzó a agrandarse junto a su pijama.

-¡¿Qué wea?!-

Exclamo con todo el chilenismo que pudo, ¿chilenismo?, ¿estaba bien esa palabra?, digo antiquísimamente la había escuchado, ¿de quién?, no sabe, pero la había escuchado, eso era seguro. No tardo poco antes de que se topara con el techo, ya podría decir que media más de 16 pies de alto, "sable", fue lo primero que pensó, "!oh! mi pobrecito sable, ahora quien te va a cuidar, pues yo, ya no puedo, no con este tamaño, podría lastimarte, bueno viendo el lado positivo, no había engordado, aunque ahora debía pesar más que antes", "snf", "snif", la mera idea de su peso la deprimió, y, poco a poco las lágrimas comenzaron a brotar, primero era como un caudal, pero en poco tiempo, se volvió digno de llamarlo catarata, ¨vea, que llorar de tal manera, ya estaba muy grandecita para ello, (Literal y figurativamente)¨, no fue hasta que el piso se llenase con más de 30 cm de agua a causa de sus lágrimas, que pudo haber parado.

Repentinamente y sin ningún aviso, el osezno, negro como la noche, reapareció por otra puerta, muy distinta que por la que se había esfumado, aun siendo perseguido por mi pequeño, (ahora literal), sable, en una audaz acción intento atraparlo, pero este, con gracia la burlo.

-¡No me atraparas!-

Proclamo el osezno con suma soberbia, dado todo lo extraño hasta ahora, decidió que era normal que el osezno hablara.

-¡Ah! ¡no!-

Respondió ella con osadía, dispuesta a demostrarle lo contrario, pero antes que pudiera hacer otra acción, el osezno desapareció nuevamente, a través, de una de las muchas puertas seguido por sable, "Mou, eso no es justo", "ellos pueden moverse libremente, mientras yo he de yacer aquí encerrada", por lo menos sable está en su persecución, "eso es pequeño", "no lo dejes escapar", creo que me estoy olvidando de cual era mi propósito real aquí. Posando mi atención en la inundación que había causado, vi a un cocodrilo de quien sabe dónde, con una mortal sonrisa, Guiando a pececillo salidos de la nada, hacia sus fauces abierta, "no vayan pequeños es una trampa", ha, pero esa dentuda sonrisa los había cautivado, no había nada que hacer, por otra parte, había una preciosa gata de pelaje de ébano, erguida en dos patas navegando en una pequeña balsa improvisada con una vela y todo, "!oh!, que linda gatita ojala pudiera tomarla", con un fuerte deseo de poder encogerse o por lo menos, volver a su tamaño original, vio una botellita de cristal con intrincado diseño, sobre la mesa con una etiqueta que decía bébeme, la cual estaba muy segura que no estaba allí antes, "¿qué pasa con este lugar y su tendencia de aparecer y desaparecer las cosa?", pensó muy molesta con todo lo sucedido.

-Bueno, si lo que decía cómeme me hiso grande, entonces esta botella que dice bébeme, me hará pequeña, es descarte puro-

Era lo que dictaba su lógica, (una lógica muy deficiente si me permites decirlo), bueno, si cualquier otra cosa pasara ya se atendría a las consecuencias. Para la sorpresa de ella, el líquido dentro la botella era algo delicioso, tenía un ligero sabor a mango, y, como lo había anticipado comenzó a encogerse hasta llegar al punto de que las saladas aguas, que eran su lagrimas la tapase por completo.

-¡Tu!, ¡la de allí!-

Llamo la gata, dirigiendo su balsa hacia ella, por otro lado, ella intentaba mantenerse a frote.

-¡sube, si no quieres ser comida para el lagarto súper desarrollado de ahí!-

Al posar su mirar en donde la gata apuntaba con su remo, allí el cocodrilo que anteriormente había visto, se acercaba a ella en zip sab con un característico sonido como un tic, tac, tic, tac, "he llamado la atención de alguien indeseable", pensó mientras nadando hacia la valsa de la gata, la gata le tendió el remo ayudándola a subir.

-Gracias, no sé qué haría sin tu ayuda-

-Es bueno que sea agradecida-

Dijo la gata con suficiencia.

-Grande fue la sorpresa cuando todo comenzó a inundarse a causa de esa extraña montaña-

"lo siento, esa montaña era yo", se dijo internamente con preocupación de no molestar a su benefactora, pues ella si se molestaría, si alguien causante de cualquiera de sus tragedias se lo dijera de frente, la gata meneando su melena comenzó a navegar sin rumbo aparente.

-¿Adónde vamos?-

-¿vamos?, yo sigo mi propio camino, tu deberás encontrar el suyo, solo te ayudare hasta donde pueda-

Dijo la gata calmadamente.

-P…pero, es mejor estar junto, ¿no crees?, digo yo tengo un perro, cariñoso es el chico-

-¿perro?-

Se sorprendió la gata, ante la mención de sable.

-si, están cariñoso y juguetón que como lo era de más chico, en especial cuando persigue gatos-

Dándose cuenta de la amargura en la cara de la gata, reflexiono sobre sus palabras y así se dio cuenta del error de sus palabras.

-¡Oh!, lo siento, espero no haberte ofendido con mis palabras-

-Si lo has hecho, pero como la noble que soy, perdonare tu trasgresión-

Hablo pomposamente, cambiando de rumbo aparentemente aleatoria la balsa, se preguntaba si era en verdad aleatoria, ya que parecía estar navegando en forma de ocho, porque no sabe la razón, por millonésima vez, el día de hoy parecía estar olvidándose de algo, nah no importa.

-En todo caso, mi pequeño sable, están cariñoso, ¿ya lo había dicho antes?, pues ahora lo reafirmo, están dulce, cuando juega de forma cariñoso con los gatos del recinto, siempre es atractivo verlo-

Sin previo aviso, recibió una patada sacándola de la valsa.

-Te lo advertí-

Le dijo la gata alejándose de su barca, "venga no tenía que ser tan cruel", "sé que soy molesta, pero no para tanto", decaída nado hacia la pequeña puerta que ahora parecía más cerca y la abrió con su llave de oro que aún se encontraba en su bolsillo, drenando todas las aguas de la habitación, desapareciendo así el cocodrilo, "que maleducado, desapareció sin decir adiós", con eso intrascendentes pensamientos, se aventuró a lo que había mas allá.

Solo otra de mis fumadas, espero que le haya gustado.