Capítulo 32: El ultimátum de Libra. La localización del Ofiuco
El castillo estaba extrañamente silencioso y Gemini no podía evitar pensar que esto no auguraba nada bueno. Sabía que Piscis estaba reuniendo energía mientras que Skade descansaba, pero desconocía el paradero de las demás. Salió al pasillo para encontrar a Libra observando el exterior desde la ventana. Era extraño que Libra perdiese el tiempo de esa forma, para ella el tiempo era algo muy importante y perderlo sin motivo era quebrar el equilibrio que tanto le importaba.
- Sagittarius – dijo cuando Gemini se acercó –. Sagittarius ha caído.
- Ya veo. Lo lamento mucho, sé que erais amigas.
- No, ya no lo éramos – contestó Libra –. O por lo menos yo ya no lo era para ella.
- Si una sí considera a la otra una amiga, pero la otra no… ¿no sería eso un desequilibrio?
- Quizás – sonrió Libra –. Pero a veces el equilibrio se encuentra en el desequilibrio.
- Me cuesta comprender esa noción.
- Tú siempre fuiste diferente, Gemini – rio Libra –. Algunas veces me pregunto cual es tu verdadero objetivo.
- Obviamente servir a nuestra señora Skade.
- Sí, pero… ¿por qué? – Libra se giró para mirarle –. Mi objetivo es encontrar el equilibrio perfecto y por eso sigo a Skade. Piscis quiere proteger a sus amigos y por eso sigue a Skade. Sagittarius quería poner su fuerza al servicio de la persona que le derrotó y por eso seguía a Skade. Todos tenemos un motivo… menos tú.
- No hace falta que te preocupes por eso, yo tengo mis motivos – contestó Gemini muy cortante –. Por ahora deberías concentrarte más en saber dónde está el Ofiuco, es la última pieza que nos falta.
- Respecto a eso… creo que tengo una pista – dijo Libra –. Pero me gustaría cerciorarme primero.
Sin decir nada más, Libra se dio la vuelta y se marchó de forma airada dejando a su compañero detrás. Gemini observó el reflejo de su mascara en el cristal del castillo y suspiró. «Con que qué es lo que yo quiero, ¿eh?»
Sylvia no dijo nada mientras Marla decía el encantamiento para sellar el poder de Sagittarius. Miró con cierta tristeza el medallón. Sintió como Clara y Elyon apretaban sus manos para apoyarla y Sylvia le lanzó una sonrisa. Tenía que seguir adelante si quería seguir con su vida de forma normal. Marla terminó el ritual y las chicas salieron de la sala, empezando a pasear por el castillo. Dado que apenas lo visitaban a las cuatro les gustaba quedarse un rato más para recorrer el lugar. Bibiana y Doggy aprovechaban siempre para ponerse al día con Marla mientras Jack se dedicaba a molestar a Shai. Sylvia, Clara y Elyon solían pasear por el jardín del castillo o visitaban de nuevo las extrañas salas de las torres. Zana simplemente se quedaba en el centro del castillo, esperándolas. No parecía gustarle demasiado adentrarse en el lugar.
- Zana – la gata se giró para ver a las chicas –. Sabemos que no te gusta mucho este sitio, pero ¿podrías venir un momento?
La gata se extrañó ante una petición tan extraña, pero asintió y empezó a seguirlas por el castillo hasta llegar a una pequeña sala de reuniones. Dado que hacía tiempo que no se transformaba, Zana adquirió su forma humana para así poder comunicarse de forma más cómoda.
- Parece que tenéis algo que decirme – dijo Zana.
- Así es – empezó a decir Bibiana.
- Verás, Zana, comprendemos que no es fácil para ti tener que vivir esto de nuevo – Sylvia no parecía saber cómo abordar el tema.
- Sobre todo después de perder a tus amigas – Elyon puto su mano sobre la suya en señal de apoyo.
- Pero la cuestión es que creemos que ya es hora de que contestes a algo – dijo finalmente Clara.
- Más concretamente, sobre el Ofiuco – indicó Marla sentándose en la silla principal.
- ¿Queréis saber dónde se encuentra? – preguntó Zana.
- Quizás no su localización exacta pero… ¿algo aproximado? – intentó Sylvia.
- Nosotras siempre vamos a protegerte, pero no sabemos qué clase de estratagemas usará nuestro enemigo – intentó razonar Elyon.
- Debemos de estar preparadas para lo que sea – comentó Bibiana.
- Además, si lo piensas quizás podamos usar el Ofiuco para detener a Skade – propuso Clara –. Es el único poder que no llegó a absorber.
Zana se quedó pensando un poco toda la información que estaba recibiendo. Comprendía que sus compañeras estaban empezando a impacientarse y que quisiesen algún tipo de salvoconducto por si las cosas se ponían feas. Tenía que admitir que eso demostraba una gran disposición por su parte, sobre todo teniendo en cuenta a quien se enfrentaban. Zana todavía no se lo había dicho, pero si de verdad seguían en ese ritmo pronto iban a encontrar enemigos mucho más fuertes. Sintió un escalofrío al recordar como sus antiguas compañeras se habían enfrentado a ellos.
- Comprendo lo que me pedís, pero no estoy segura de que…
No pudo llegar a terminar la frase porque una repentina corriente sacudió todo el castillo. Marla se levantó invocando unas orejas de conejo y escuchó con ellas un gran barullo en la plaza principal del castillo. Informó a las demás que alguien había sobrepasado las defensas del castillo y las chicas asintieron y salieron corriendo hacia allí. No tuvieron que andar mucho para descubrir a Libra en el hombre de un Orbisodi enorme. Debía de haberlo creado con los escombros que había arrancado del castillo ya que el monstruo estaba hecho de mármol y con decoraciones muy similares.
"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"
"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"
"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"
"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"
"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"
"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"
- Ya veo que seguís empeñadas en enfrentaros a mi equilibrio – se quejó Libra –. Pero esta vez no me detendré. ¡Orbisodi! Acaba con ellas.
El monstruo gritó y empezó a intentar aplastar a las chicas. Star y Moon saltaron encima de los brazos de este y corrieron para golpearle en el cuello. Sin embargo, su golpe no tuvo efecto ya que los trozos de murallas protegían al Orbisodi. Planet y Sun golpearon con una patada doble en el pecho, pero tampoco tuvo mucho efecto. Sun se quejó de que seguramente los escombros funcionaban como una especie de armadura por lo que sus golpes no tendrían demasiado efecto. Moon y Star se acercaron para escuchar su plan cuando notaron que Planet estaba mirando hacia otro lado.
- ¿Planet? ¿Qué ocurre? – se extrañó Moon.
- Libra no está aquí – explicó.
- Es cierto – se sorprendió Star.
- ¿Crees que trama algo? – preguntó Sun.
- Quizás, pero tampoco podemos dejar que ese monstruo destruya el castillo – dijo Planet –. Dejadme que me encargue de esto. Si veo que ocurre algo extraño os llamaré.
Las tres se miraron un tanto preocupadas, pero finalmente asintieron dejando que Planet se adelantara mientras ellas lidiaban con el Orbisodi. La guerrera comenzó a recorrer los pasillos a toda velocidad. Sabía que Marla estaría resguardándose con Shai en la sala de reuniones. Apenas había doblado el pasillo cuando se encontró a Libra tratando de derribar la puerta de la sala.
- ¡Planet Pebbles! – Planet invocó rápidamente el Planet Orb para intentar detenerla.
La villana lanzó sus plumas explosivas contra los guijarros de Planet consiguiendo anular el ataque, pero también se alejó de la puerta.
- Veo que no sois tan estúpidas como pensaba – dijo Libra –. Pero no dejaré que te entrometas en mi camino. Dadme a la gata ahora mismo.
- ¿A Zana? – Planet se puso en posición de defensa –. ¿Para que la quieres?
- No creas que soy estúpida, sé que no es un hada cualquiera. Siempre he notado un extraño poder en ella. Casi como… una Pretty Cure.
Planet no le dejó continuar con sus cavilaciones ya que se lanzó contra ella inmediatamente. Libra levantó con brazos con rapidez para defenderse de la patada. Se agachó e invocó más plumas explosivas, pero Planet las anuló usando el Planet Orb de nuevo. Las dos se separaron mirándose con atención. Ambas sabían que su nivel de poder estaba muy igualado. Libra pensaba que aquello era lo mejor ya que así habría equilibrio incluso con su contrincante. Sin embargo, Planet estaba pensando otra cosa. La puerta que había tras ella estaba protegida por el escudo de Shai y sabía que no se caería fácilmente. Pero si fallaba Libra tendría todo el tiempo del mundo para echarla abajo y atacar a Marla y a los demás. Sin perder más tiempo, Libra se abalanzó contra Planet tratando de golpearla con un puño. La Pretty Cure iba a esquivar el ataque, pero significaría retroceder y dejar que Libra se acercase a la puerta. Así que detuvo el ataque con una patada justo en el puño de Libra. Esto empujó a la villana hacia atrás.
- Muy inteligente – sonrió Libra –. Creía que podría engañarte para que dejases tu posición, pero si no vas a moverte.
De repente, Libra alzó el brazo y comenzó a invocar varias filas de plumas explosivas. Planet vio con cierto pánico como Libra preparaba un gran ataque. Sabía que podía esquivarlo, pero entonces el ataque probablemente destruiría el escudo de Shai. Tampoco podía quedarse parada sin hacer nada que eso significaría acabar mal herida. Su mente trabajaba lo más deprisa que podía para poder encontrar una solución mientras Libra hacía más potente el ataque. Una idea surgió en su cabeza y sonrió. Su experiencia era algo que nunca le fallaba en batalla. Sin perder ni un segundo, se impulsó hacia adelante para golpear a Libra en el estómago. De repente, todas las plumas desaparecieron. Libra se echó hacia atrás con un rostro sorprendido.
- ¿Pero qué…?
- Quizás antes hubiese dejado que ese ataque me alcanzase – sonrió Planet –. Pero el tiempo con mis amigas me ha enseñado que no siempre puedo esperar a que los demás tome acción. Debes de estar alerta, y tomar acción de acuerdo con la situación.
Libra se quedó mirándola boquiabierta. No hacía mucho Sagittarius la había acusado de algo similar. De observar, pero no actuar. El hecho de que aquella guerrera estuviera usando el mismo argumento hizo que Libra perdiese la paciencia que le quedaba.
- No quería llegar a esto – gruñó –. Pero no me dejas más opción. Este es mi ultimátum.
Planet se extrañó cuando de repente observó como la armadura de Libra empezaba a brillar. Se quedó un rato mirándola hasta que se dio cuenta de que eso significaba que las plumas de Libra también iban a explotar. Se había convertido en una bomba andante.
- ¿Estás loca? ¡Acabarás también contigo! – le dijo Planet.
- No importa – le contestó Libra –. Siempre y cuando nuestra señora Skade logre su objetivo.
- ¿Por qué todos estáis tan obsesionados con esa mujer? ¿No veis que pretende destruir el mundo?
- Lo único que quiere hacer es restaurar el orden que este universo ha perdido, si no eres capaz de comprender eso no merece la pena que te lo explique.
- Tu muerte ni siquiera servirá de nada. Si destruyes todo este luchar acabarás con la única persona que conoce la localización del Ofiuco.
Libra sonrió entonces con satisfacción. Ahí estaba. Con que era la gata la que sabía dónde está el Ofiuco. Eso solo podía significar una cosa. «La gata es Cure Cosmos», pensó. Lanzó una de sus plumas por el pasillo y se alejó sin hacer ruido. Esa información sería suficiente para Gemini. Planet no se había dado cuenta de esto y todavía intentaba razonar con Libra, pero era obvio que la villana no se iba a echar atrás. La guerrera no sabía muy bien que hacer, esta vez su truco anterior no iba a funcionar. Y las plumas brillaban cada vez más.
- Este será tu final, Cure Planet – rio Libra –. Prepárate y acepta tu final.
Planet comenzó a correr hacia ella para intentar por lo menos alejarla de la puerta y así intentar minimizar los daños, pero entonces alguien le agarró del brazo y tiró hacia atrás. Sun estaba allí sonriendo de oreja a oreja. Planet se extrañó un poco, pero entonces notó como Star y Moon estaban corriendo por las paredes del castillo. Sonrió conociendo de sobra lo que estaban intentando hacer. Si algo también había aprendido era en confiar en sus compañeras. Libra observó sus movimientos e intentó atacarlas, pero entonces Sun usó el Sun Gear para detenerla. Star la envolvió con sus escudo y Moon usó su cuchilla para lanzar la esfera fuera del castillo.
"¡Juntas somos poder!... ¡Un poco de experiencia…acompañada de esperanza…con el conocimiento de nuestro lado…y el valor como guía…! ¡Nuestra fuerza provocará un milagro!... ¡Pretty Cure Constellation Trial!"
El ataque golpeó de lleno a Libra anulando su armadura de plumas mientras la mujer se disolvía y su medallón caía en el castillo. Planet se acercó y lo recogió notando un chasquido cuando lo cogió. Sin duda Libra había sido un enemigo difícil, pero esta situación le valdría como experiencia en un futuro.
- ¿Podemos salir ya? – preguntó Jack desde la puerta.
- Sí, estúpido – Moon abrió de repente la puerta dejándole caer.
- ¿Se oía mucho ruido? ¿Ha ocurrido algo? – preguntó Marla.
- Bueno, verás… - Star miró a Shai un tanto preocupada.
- ¿Es Nortia, verdad? – adivinó el chico –. Está bien, sabía que esto sucedería.
Sin decir nada más, se dio media vuelta y se marchó por uno de los pasillos. Marla se disculpó con las demás y echó a correr tras él. Jack se mordió el labio hasta que Moon le dio un empujón y le indicó que fuese a consolar a su hermano. Este asintió con una pequeña sonrisa y fue a buscar a Shai.
- Habéis sido muy valientes – Zana salió de la habitación –. Mientras esperaba, he estado pensando en vuestra petición.
- ¿Y qué has decidido? – preguntó Sun.
- No te estamos forzando a hacer nada – dijo antes Moon –. Si no quieres contárnoslo, seguiremos confiando en ti.
- Sí, no tienes que preocuparte por eso Zana, nosotras estaremos a tu lado – sonrió Star.
- Los amigos están para eso después de todo – comentó Planet.
Zana les observó y sintió una punzada en el corazón recordando un tiempo muy lejano en el que Universe y Galaxy le habían dicho algo muy parecido. Jamás podría olvidar a aquellas amigas que habían llenado un corazón tan solitario como el suyo. Pero quizás ya era hora de abrirse un poco más con sus nuevas compañeras. O por lo menos de reciprocar esa confianza que le depositaban.
- De acuerdo – sonrió Zana –. Os explicaré donde se encuentra el Ofiuco.
- No me digas que está en nuestro planeta – suspiró Moon.
- Quizás esté en algún astro similar – pensó Sun.
- O en un mundo secreto – intentó adivinar Star.
- Zana debió de esconderlo en un lugar seguro, ¿no es así? – preguntó Planet.
- En efecto – Zana sonrió con picardía –. De hecho es tan seguro que absolutamente nadie sabe que está ahí. Ni siquiera sus guardianes.
- ¿Sus guardianes? – preguntaron a la vez.
- Bueno, según tengo entendido se les llamas «sacerdotisas».
- Un momento… - se sorprendió Sun.
- Eso quiere decir… - continuó Star.
- Que el Ofiuco… - Moon abrió mucho la boca.
- Está aquí – finalizó Planet –. Ha estado en el Castillo Celestial todo este tiempo.
Próximo mes: Capítulo 33: ¡Flores y pasteles! Aquello que Elyon más desea
