Capítulo 33: ¡Flores y pasteles! Aquello que Elyon más desea

Elyon se quedó mirando el techo de su habitación mientras la alarma sonaba a su lado. Sabía que debería girarse a apagarla y levantarse para ir preparando el desayuno de todos. Pero su cuerpo parecía pegado a la cama por un extraño pegamento que nada tenía que ver con el cansancio. Suspiró tapando su cara con las mantas y tomó aire. Se levantó con decisión y apagó la alarma con un gesto enérgico. Calzándose las zapatillas empezó a bajar las escaleras. Descubrió que Vlady ya estaba en la cocina preparando el desayuno.

- Hoy te has levantado un poco más tarde –comentó él.

- Lo siento –sonrió Elyon–. Ayer me acosté un poco tarde.

- No te preocupes –sonrió Vlady–. Para eso están los amigos.

Dejad de hacer daños a mis amigos.

La frase apareció en su cabeza de repente y sin querer soltó el envase de leche que había cogido. El líquido blanco se derramó antes la sorpresa de Vlady que observaba como Elyon se ponía muy pálida. El chico recogió el envase y le lanzó una mirada extrañada. Ella no parecía darse cuenta ya que tenía la mirada perdida y sumida en algún pensamiento.

- Elyon, ¿estás bien? –preguntó Vlady.

- S-sí –la chica se recuperó y se dio la vuelta–. ¡Lo siento mucho! Voy a limpiar este estropicio enseguida.

Vlady la siguió con la mirada mientras salía corriendo para buscar los utensilios de limpieza. Continuó observando a Elyon durante toda la mañana y no fue el único momento en el que la chica parecía demasiado abstraída en sus pensamientos como para darse cuenta de la realidad que le rodeaba. Incluso había quemado sus famosas galletas más de una vez. Vlady había intentado preguntarle varias veces sin mucho éxito. Elyon insistía en que no ocurría nada y cambiaba de repente de tema. Vlady estuvo a punto de cancelar su cita con Clara para echarle un vistazo, pero por otro lado quizás fuese buena idea pedirle opinión a Clara sobre lo que le ocurría a Elyon.

- ¿Dices que está muy distraída? –Clara y él estaban sentados en una de las mesas de la heladería disfrutando de un dulce.

- Sí, parece que hay algo que le ronda la cabeza.

- ¿Tendrá algo que ver con su cumpleaños? –se cuestionó Clara–. Es hoy después de todo.

- No creo que sea eso –contestó Vlady–. Va a pasar el día entero con Tony y su nueva familia y estaba muy emocionada.

- Lo sé, por eso hemos cancelado la fiesta este año –continuó Clara–. Sabemos que Elyon quiere pasar tiempo con él. De todas maneras ya le daremos los regalos otro día

- ¿Entonces? ¿Crees que le ocurre algo grave? –Vlady estaba obviamente preocupado.

- Puedo hablar con ella si quieres –intentó tranquilizarle Clara–. Pero no sé si me lo contará.

- No os preocupes –dijo una voz detrás suya–. Dejad que yo me encargue de ella.

- ¿Jack? ¿Qué estás haciendo aquí?

- He venido a comprar algo de helado para Sylvia –sonrió.

- ¿Y cómo vas a ayudarnos tú? –preguntó Clara un tanto incrédula.

- Muy fácil. Después de estar tanto tiempo con Sylvia he determinado un sistema para descubrir cuando le ocurre algo. Solo tenemos que seguirla durante todo el día.

- ¿Estás admitiendo que acosas a tu propia novia? –Clara levantó una ceja.

- Eh… Quizás –admitió Jack–. Pero no normalmente. Solo es una pequeña batalla que tenemos entre nosotros.

- ¡Oh, sí! –Vlady chasqueó los dedos–. Jack quiere que Sylvia le presente a su madre así que pretende que va a visitarla para ver si la encuentra en casa.

- Nos estamos desviando del tema –dijo Clara–. Queremos saber que le ocurre a Elyon. Sin espiarla.

- ¿Por qué no se lo preguntamos a Allen entonces? –propuso Jack.

Clara y Vlady se miraron porque obviamente no había caído en esa opción. Clara porque en el fondo temía de lo que se podía tratar y no pensaba que Elyon pudiese hablar de esas cosas con Allen. Y Vlady porque sinceramente esperaba no tener que tratar con Allen. Era cierto que ambos se llevaban mejor e incluso en los días en los que estaba de buen humor, Vlady podía hasta admitir que Allen era su amigo. Pero no iba a ir detrás de él preguntándole que le ocurría a Elyon. Aunque por supuesto no contaba con que Clara le arrastrara hacía el jardín donde según Jack se encontraba Allen en esos momentos. El chico había decidido acompañarlos comentando que según un mensaje de Sylvia, ella también estaba por allí. No tardaron mucho en encontrarla, además acompañada.

- ¿Demi? –se extrañó Jack–. ¿Qué haces aquí?

- ¡Hola, Jack! –el chico sonrió de oreja a oreja–. Estaba dando un paseo cuando me he encontrado con Sylvia.

- Hemos empezado a hablar y se nos ha ido el santo al cielo –se encogió de hombros la chica.

Jack entrecerró lo ojos y abrió la boca para decir algo, pero Clara aprovechó el momento para pisarle en el pie. Sabía que estaba a punto de decir alguna estupidez movido por un ataque de celos, y eso no le haría ninguna gracia a Sylvia. El chico pareció darse cuenta y cerró la boca, ofreciendo el helado que había comprado a Sylvia con una sonrisa. Los ojos de la chica se iluminaron y prácticamente le arrancó la bolsa de la mano a Jack. Demi se rio un poco comentando que estaban hechos el uno para el otro. Los dos les dijeron que Allen estaba un poco más adentrado el jardín, en uno de los invernaderos. El grupo fue hasta allí donde de nuevo no solo encontraron a la persona que estaban buscando sino que también a alguien más. Allen estaba en ese momento hablando con Angelica, la presidenta del club de jardinería.

- Hola chicas –sonrió–. Que bien que estéis aquí. Estaba hablando con Angelica de mi regalo para Elyon.

- ¿Y qué va a ser? ¿Una sonata? –se burló Vlady.

- No, voy a regalarle un arreglo floral –Allen ignoró el tono de burla–. Dado que lo que más le gusta son las plantas, creo que es un detalle bonito.

- ¿De qué estás hablando? –frunció el ceño–. Lo que más le gusta a Elyon son los pasteles. Le encanta cocinar para otros para así ver sus sonrisas.

- Bueno, comprendo que alguien pueda pensar así, pero yo que la conozco mejor…

- ¿Cómo? ¡Yo la conozco mejor!

- Dudo que eso sea cierto teniendo en cuenta de que estamos saliendo.

- Y yo vivo con ella. Somos hermanos.

- Chicos, ¿no crees que os estáis yendo un poco del tema? –intentó lidiar Jack.

- Jack tiene razón –dijo Vlady–. ¿Por qué no se lo preguntamos a ella?

Apenas había terminado de decir la frase cuando se había dado media vuelta y echado a correr. Allen no tardó mucho en seguirle los pies mientras los demás miraban atónitos. Clara y Jack maldijeron al mismo tiempo mientras Sylvia seguía centrada en su helado y Demi en el proceso de engullir de su amiga. Angelica no sabía muy bien que estaba ocurriendo. Clara se disculpó y agarró a Sylvia para arrastrarla tras los dos mientras le pedía a Jack que se librase de Demi y Angelica. Tenían que encontrar a Elyon antes que esos dos estúpidos para que así no pudiesen estropearlo todo. Mientras caminaban llamaron a Bibiana para que se encontrase con ellas de camino. Clara les confesó que temía que Elyon estuviese preocupada por su trato con los villanos. Las tres se miraron a la vez comprendiendo porque Elyon se sentía de esa forma y esperando encontrar una forma de apaciguar a su amiga.

Elyon estaba pasando uno de los mejores días de su vida a pesar de todos sus turbios pensamientos. Tony no paraba de hablar contándole todas sus aventuras en su nueva escuela y sobre su casa, sus nuevos juguetes, etc. Sus padres también estaban siendo muy agradables. No hacía mucho habían insistido en adoptar a Elyon de nuevo, pero la chica no creía que fuese lo más inteligente. Eran una familia joven con un niño pequeño y eso era lo que estaban buscando. Alguien con la edad de Elyon sería muy difícil de acomodar en la familia. Además adoraba demasiado el orfanato como para marcharse. Estaba impulsando el columpio para Tony en un pequeño parque de juegos cuando unas voces le llamaron la atención. Justo corriendo en su dirección, Vlady y Allen parecían estar haciendo una carrera.

- ¡Elyon! –los dos llegaron en el mismo instante–. ¿Qué es lo que te gusta más, las flores o los pasteles?

- ¿Eh? -se extrañó la chica–. Bueno, las flores me gustan mucho, pero los pasteles también.

- No escuches a esos estúpidos –Clara apareció acompañada de Sylvia y Bibiana–. Están haciendo una tonta competición sobre qué te gusta más.

- Menudos principiantes –sonrió Tony bajando del columpio–. No son ni las flores ni los pasteles. Hay algo que a Elyon le gusta mucho más que eso.

- ¡Oh! Tienes razón Tony –rio Elyon comprendiendo a lo que se refería el niño.

- Lo sé hasta yo –coincidió Sylvia-

- ¿El qué? –preguntaron a la vez Allen y Vlady.

- Sus amigos –contestaron Clara, Sylvia, Bibiana y Tony a la vez.

Allen y Vlady se quedaron mirándose un largo rato sin saber muy bien que hacer. Los dos se sonrojaron y empezaron a disculparse con Elyon de forma muy seguida. La chica sonrió y les aseguró que no pasaba nada.

- Los amigos son importantes –el cielo comenzó a cubrirse de negro–. Entiendo porque los atesoras –de repente Vlady, Allen y Tony se desmayaron–. Pero entonces, ¿por qué tienes que hacer daño a los míos?

Piscis había aparecido detrás de ellas y usó una gran ola de energía para empujarlas hacia atrás. La chica dibujó su símbolo en el aire e invocó un Orbisodi columpio. El monstruo comenzó a mover sus distintos brazos columpio destruyendo poco a poco el parque. Las chicas se recuperaron enseguida y sacaron sus espejos, Elyon un tanto dudosa.

"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

- Nosotras nos encargaremos del Orbisodi –dijo Planet–. Star, quédate aquí y protege a los inocentes.

- Pero…

- ¿Tienes dudas? ¿No es así? –sonrió Moon.

- Déjanos a nosotras hasta que haya aclarado tus pensamientos –Sun le estrechó las manos con cariño.

Star se sorprendió de que sus amigas hubiesen notado sus dudas, y les agradeció su ayuda. Las chicas saltaron para combatir contra el monstruo mientras Star arrastró a los chicos hasta un lugar un poco más seguro.

- Tú no eres una buena amiga –Piscis apareció detrás de ella tratando de golpearla, pero Star rodó hacia atrás para esquivarla. Su mano se quedó enganchada en un árbol–. Dejas que tus amigas resuelvan tus problemas. Eso no está bien.

- ¡Eso no es verdad!

- ¡Sí que lo es! –Piscis se liberó y comenzó a perseguirla intentando golpearla–. Puede que tenga mala memoria, pero hasta yo sé que eres la más débil. En vez de ayudarles siempre les estás retrasando.

- ¡No! –Star esquivó un puñetazo y abrazó el brazo de Piscis–. Puede que no tenga demasiada fuerza, pero yo siempre estoy ayudando a mis amigos… al igual que tú.

- ¿Cómo? –Piscis se separó.

- Sé que luchas por tus amigos –empezó a decir Star–. Y siento mucho lo que les ha ocurrido… pero sé que lo que hicimos no estuvo mal. Tú y tus amigos sois los que estáis intentado hacer daño a las personas que queremos. Es normal que tratemos de defenderlos. Pero no tiene por qué ser así…

- ¿A qué te refieres?

- Por favor, Piscis –Star le cogió las manos–. No tenemos porque pelear. Yo no quiero hacer daño a tus amigos y seguro que tú tampoco quieres hacer daño a los míos. Dejemos de pelear, estoy segura de que si lo hablamos podríamos encontrar una solución. Incluso podríamos ser amigas.

- ¿Amigas? ¿Tú… y yo? –Piscis se quedó mirándola hasta que la empujó–. ¡Jamás!

Piscis entonces empezó a chillar y su cuerpo fue transformándose poco a poco. Sus brazos eran ahora dos grandes barracudas con colmillos al final y su cara se había convertido en la de un pez abisal. Sus piernas habían desaparecido para mostrar una gran cola de serpiente. Star retrocedió esperando que Piscis fuese detrás de ella, pero esta se giró y fue reptando justo al lugar donde estaban Tony y los demás. Star pronto echó a correr adelantando a Piscis y levantando su escudo.

- Es inútil que te resistas –chilló Piscis–. Voy a destruir todo lo que aprecias, igual que tú hiciste conmigo.

- ¡No te lo permitiré! –contestó Star–. ¿Por qué estás intentando hacer lo mismo de lo que me acusas?

- ¡Tus amigos a mi no me importan! –rio Piscis–. Ellos no pueden darme nada. Los amigos sirven para darte cosas a cambio. Mi señora Skade me da poder, y los demás me protegen y entretienen, por esos son mis amigos.

- Eso… –el escudo empezó a temblar mostrando añicos–. ¡Eso no es amistad! Los amigos son aquellos que te apoyan cuando estás mal, cuando lloran y ríen contigo al mismo tiempo. Son aquellos que no esperan nada a cambio.

- ¡Tienes toda la razón del mundo!

De un lado del bosque aparecieron Moon, Sun y Star golpeando con una patada a Piscis. Star sonrió al verlas y las abrazó con cariño. Ellas se giraron con decisión hacia Piscis y miraron una vez más a Star. La chica asintió con algo de pena, pero avanzó con sus amigas.

"¡Juntas somos poder!... ¡Un poco de experiencia…acompañada de esperanza…con el conocimiento de nuestro lado…y el valor como guía…! ¡Nuestra fuerza provocará un milagro!... ¡Pretty Cure Constellation Trial!"

Piscis intentó huir del ataque, pero sus escamas estaban demasiado quemadas por el tacto contra el escudo de Star. El ataque la golpeó de lleno y su figura comenzó a desdibujarse mientras dejaba caer su medallón. Cuando la villana hubo desaparecido, Star calló de rodillas y soltó una silenciosa lágrima.

- Star –Moon se agachó y la abrazó–. Has sido muy valiente.

- Yo… todavía quería salvarla.

- No te preocupes, Star –sonrió Sun–. Recuerda que son constelaciones corrompidas, quizás algún día podamos purificarlas.

- Exacto, y cuando eso ocurra, podréis ser amigas.

Star las miró con los ojos muy abiertos y sonrió. Se lanzó de lleno contra ellas para abrazarlas mientras las demás se quejaban. No le importaba cuantos amigos tuviese en el mundo, jamás iban a ser tan geniales como ellas.

Próximo mes: Capítulo 34: Se terminaron los juegos ¡Llega el último escuadrón!