Capítulo 34: Se terminaron los juegos ¡Llega el último escuadrón!

Si no llevase su máscara, Gemini suponía que su rostro estaría mostrando la frustración que sentía ahora. Nunca había esperado que las guerreras legendarias acabasen con el segundo escuadrón tan rápido. Teniendo en cuenta que tenían a Libra y Sagittarius entre ellos, sus cálculos eran que todavía tardarían un tiempo en reunir la fuerza necesaria para derrotarles. En ese tiempo Gemini esperaba encontrar la localización del Ofiuco y la suficiente cantidad de energía para que Skade pudiese moverse fuera de la cama. Una de ellas estaba casi resuelta. La energía que había estado trayendo Piscis y Capricorn habían resultado muy útiles. Skade ya podía caminar un poco fuera de su cama y pronto se recuperaría lo suficiente como para volver a tomar las riendas de lo que quedaba de la Constelación Perdida. Gemini caminó cruzando el castillo de camino a la cámara donde descansaban sus compañeros cuando algo llamó su atención. Se trataba de una pequeña pluma brillante que sin duda había pertenecido a Libra. Este se acercó con curiosidad y la elevó para ver un mensaje en la pluma.

"El Ofiuco está en el Castillo Celestial."

Gemini se quedó un momento mirando la pluma y no pudo evitar esbozar una sonrisa. Libra había superado sus expectativas como siempre. Ahora ya sabían donde estaba la última pieza de la llave. Aunque esto generaba un nuevo problema. El Castillo Celestial no era un lugar sencillo en el que entrar. Le llevaría algún tiempo desmantelar la seguridad del lugar y aun así todavía tendría que averiguar en qué parte se encontraba el Ofiuco. Guardó la pluma en su túnica y se dirigió a la habitación. Dormidos en unas cámaras estaban sus compañeros.

- Cancer, Taurus –llamó despertando a las dos figuras–. Es hora de despertarse.

- Hmmm, déjame cinco minutitos más –se quejó Cancer–. Tan solo he dormido unos centenares de años.

- ¡Es que no has oído a Gemini! –Taurus se levantó de un salto–. ¡Es hora de actuar!

Gemini observó a sus dos compañeros con curiosidad. Taurus era una mujer enorme y musculosa de pelo rapado. Llevaba un aro en la nariz y de su cabeza salían unos pequeños cuernos. Vestía unos pantalones de estampado animal blanco y marrón. Se lo sujetaba con un gran cinturón con su medallón en el centro. En su pecho llevaba un top sin mangas con el mismo estampado. A su lado sin embargo estaba Cancer, un niño pequeño con grandes ojeras. Su pelo rojo estaba escondido debajo de una gorra que usaba para tapar parte de su cuerpo. Llevaba puesto un abrigo de colorines que contrastaba con su piel pálida y unas botas de agua. En su bolsillo se veía sobresalir una consola de videojuegos mientras que en el otro se veía su medallón. A simple vista parecían completamente diferentes, pero Gemini sabía que dejarse llevar por las apariencias sería algo estúpido.

- Lamento la tardanza, Gemini –dijo una voz detrás de él–. Pero ya estamos preparados.

Detrás de él se encontraba Leo, la líder del último escuadrón. Con su larga melena de color miel y unos brillantes ojos dorados. Llevaba unos pantalones negros con una armadura dorada en la parte superior con su medallón sobre el corazón. En su mano llevaba un largo bastón dorado.

- Me alegro de verte, Leo –le saludó Gemini–. Nuestra señora Skade está esperándoos.

La mujer asintió y los tres siguieron a Gemini hasta las habitaciones de Skade. Esta se encontraba al lado de la ventana observando el exterior del castillo, con los infinitos pasillos de puertas. Su rostro estaba cubierto por un velo púrpura pero algo de pelo negro podía verse en los bordes. Skade se giró y sonrió.

- Que alegría veros de nuevo –dijo con una voz suave–. Lamento decir que el resto de nuestros compañeros no os puede dar la bienvenida –Skade miró hacia el exterior apretando los labios–. Las Pretty Cure se encargaron de ellos antes de que pudiese recuperarme.

- Usted no tiene nada por lo que disculparse, lady Skade –le contestó Leo–. Estoy segura de que mis compañeros dieron su vida con gusto.

- Este mundo –susurró Skade–. Es tan hermoso… pero… está corrompido. No comprendo porque las Pretty Cure se interponen en mi camino, tan solo estoy intentando limpiar a este mundo de su corrupción.

- No se preocupe, mi señora –Taurus puso una mano sobre el hombro de Skade–. Sabe como son las guerreras legendarias, son incapaces de ver más allá de sí mismas.

- No estoy del todo seguro de eso –comentó Gemini entonces–. Es cierto que Universe era más… estricta con sus morales. Pero estas Pretty Cure parecen distintas.

- Universe… –Skade apretó sus puños–. La última vez que las menosprecie acabó con todos mis planes. No voy a cometer el mismo error. Quizás estas sean distintas, pero siguen interviniendo en mis planes.

Ella tocó la ventana y esta empezó a empañarse hasta que mostró a las chicas en el instituto. Sylvia se estaba riendo por algo mientras Clara ponía los ojos en blanco. Keyla y Elyon hablaban de forma animada en su clase mientras que Bibiana leía un libro en silencio en la biblioteca.

- ¿Esas son las nuevas? –miró Cancer con interés–. Parece interesante. ¿Puedo ir a jugar con ellas?

Skade asintió sin prestarle mucha atención fijándose en como las chicas se reunían tras el colegio con una gata blanca paseando a su lado.

Zana se sentía muy intranquila y sabía perfectamente por qué. Lo que no sabía era como dar la noticia a las chicas, especialmente cuando todas parecían tan contentas.

- Esta vez el Bright Sun L va a ser un auténtico éxito –dijo Clara muy orgullosa.

- Es la última vez que vas a poder presentarte al concurso, ¿verdad? –preguntó Bibiana.

- Exacto, pero esta vez vamos a conseguir el primer premio sin duda –sonrió Clara.

- Estaremos animándote –le aseguró Elyon.

- Sí, te llevaremos una pancarta enorme –asintió Sylvia.

- Todavía queda mucho para el concurso, además vosotras también tenéis cosas importantes –sonrió Clara tomando una cucharada de su helado.

- ¡Oh, es verdad! Vas a participar en un debate importante o algo así, ¿no es así, Bibí? –dijo Sylvia muy animada.

- No es tan importante –se sonrojó Bibiana–. Tan solo es una discusión entre los estudiantes y el actual alcalde. Y no me llames Bibí.

- ¿Qué tal sobre las finales de natación? –preguntó Keyla.

- Están controladas –aseguró Sylvia–. Las chicas están en gran forma y estoy segura de que ganaran sin problemas sus carreras. Y aun así, os puedo asegurar que no pienso perder la mía. ¿Qué tal tú, Elyon? ¿Vas a hacer otro concierto?

- N-n-no, por supuesto que no –Elyon se alteró mucho.

Todas soltaron una carcajada mientras animaban a su amiga. Zana las observó con algo de pena. Sabía que tenía que informarles de lo que ocurría pronto, pero no quería interrumpir su felicidad. Le recordaba un poco a las cosas antes de que Galaxy muriera, antes de que Universe se marchase, antes de todo.

- ¿Ocurre algo, Zana-dodi? –le preguntó entonces Doggy–. Pareces un poco decaída.

Zana estuvo a punto de maullar para indicarle que no pasaba nada cuando de repente hubo una especie de temblor. Un velo negro pasó por toda la ciudad dejándolo todo de colores grisáceos hasta que de nuevo volvió el color. Las chicas se quedaron paradas notando algo malvado a su alrededor.

- ¿D-d-dónde está la gente-dodi? –se dio cuenta entonces Doggy.

Tal y como su amigo decía, no había absolutamente nadie a su alrededor. Los niños que jugaban, los clientes de la heladería e incluso Eric habían desaparecido. Las cuatro se levantaron con rapidez mientras Doggy olisqueaba el lugar y les indicaba donde estaba su enemigo. Las chicas corrieron hasta una calle completamente deshabitada en la que encontraron a un niño jugando con una consola sentado en el suelo.

- ¡Ah, ya estáis aquí! Ya era hora, me estaba empezando a aburrir –el niño se levantó.

- ¿Quién eres tú? ¿Y dónde están los demás? –preguntó Sylvia mientras las demás sacaban su espejo.

- Mi nombre es Cancer, y soy parte del último escuadrón de la Constelación Perdida –explicó el niño–. Quería jugar un poco con vosotras así que he despejado el tablero.

- ¿El tablero-dodi? ¿Acaso esto solo es un juego para ti-dodi? –ladró Doggy.

- Pues claro que sí –el niño sonrió de forma siniestra–. Los humanos son solo piezas con las que jugar para entretenerse, y vosotros no sois diferentes.

Las chicas no se lo pensaron dos veces y alzaron sus espejos para transformarse mientras Cancer las miraba con paciencia, como si no le importase nada realmente.

"¡Pretty Cure, Power of the Cosmos! ¡Change it!"

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

"¡El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun!"

"¡La luz de las estrellas que destruye la oscuridad, Cure Star!"

"¡La rectitud de los planetas que predice el destino, Cure Planet!"

"¡Los cuatro pilares que controlan el equilibrio del Cosmos, Pretty Cure Cosmos!"

Las cuatro tomaron posiciones y Moon y Star saltaron para golpear a Cancer con una patada aérea doble mientras Planet y Sun se acercaban corriendo para seguir con un puñetazo doble. El niño las miró con una pequeña sonrisa y tensó su dedo corazón con ayuda del pulgar. Justo cuando las chicas estaban a punto de golpearle, lo soltó provocando una potente onda de viento que lanzó hacia atrás a las chicas estampándolas contra los edificios y contra el suelo.

- ¿Q-q-qué ha sido eso? –preguntó Sun levantándose.

- Ese ataque ha sido increíble –Moon saltó a su lado.

- Su nivel de poder es muy diferente a los villanos que nos hemos enfrentado antes –Planet vigiló a Cancer, pero este parecía estar quieto.

- Sin duda no va a ser una pelea fácil –comentó Star.

Sin embargo, las chicas no iban a rendirse con facilidad. Sun empezó a susurrarles en el oído mientras Cancer las miraba con curiosidad, preguntándose que iba a ver a continuación. De repente, Moon golpeó el suelo provocando varios escombros y Sun comenzó a golpearlos contra él. Cancer se encogió de hombros y simplemente desvió los escombros. Encontró entonces que Star se había acercado a él tras los escombros. Cancer dejó que se acercara escuchando a Planet acercarse por el otro lado. Deslizándose hacia un lado, le puso la zancadilla a Star y la agarró por el tobillo, lanzándola contra Planet. Lanzó de nuevo su potente corriente tirándolas hacia atrás. Sun y Moon corrieron hacia él pero el niño lanzó su ataque otra vez. Cancer suspiró pensando que esperaba más poder de las Pretty Cure. Las chicas saltaron de nuevo, pero Cancer giró lanzándolas contra los edificios. Las Pretty Cure salieron un tanto heridas y observaron al villano sin un rasguño. Las cuatro decidieron abalanzarse contra él al mismo tiempo. Cuando el chico lanzó su corriente, las cuatro posaron los pies en el suelo protegiéndose con los antebrazos, logrando resistir un poco el ataque, aunque este las empujaba poco a poco hacia atrás.

- Interesante –se rio Cancer–. Supongo que entonces ya acabamos con el entrenamiento.

Las chicas abrieron mucho los ojos cuando vieron como Cancer levantaba el brazo y una potente bola verde aparecía en sus manos. El chico sonrió de forma macabra y la lanzó hacia las chicas. El impacto las golpeó de lleno a pesar de que Star intentó utilizar su escudo, pero este se derrumbó ante el poder del ataque. Cuando la niebla se dispersó, Cancer simplemente miró a las Pretty Cure en el suelo completamente heridas y mitad de la ciudad completamente arrasada.

- Ni siquiera ha sido divertido –se quejó el niño–. Esperaba algo más de las guerreras legendarias. Bueno –Cancer se encogió de hombros–, supongo que es hora de terminar el trabajo –el chico empezó a preparar otro ataque.

- ¡Alto! –Zana apareció en su forma humana interponiéndose–. No voy a permitir que les hagas daño.

- ¡Oh, tú eres la gata! –recordó el chico–. Nuestra señora Skade nos ha dicho que te atrapemos para ganar información sobre el Ofiuco. ¡Que divertido! ¿Qué tal si empiezas a correr mientras yo te persigo?

- No pienso correr, ni tampoco pienso dejar que te salgas con la tuya –le desafió Zana.

- Eres una gata muy estúpida entonces –Cancer apareció al lado de Zana y la golpeó en el estómago, transformándola de nuevo en un gato.

El chico comenzó a acercarse a ella cuando de repente algo chocó con su cabeza. Alguien le había tirado una piedra. Se giró viendo como las chicas se levantaba poco a poco a pesar de sus heridas graves.

- No te acerques a ella –le dijo Moon, quien había tirado la piedra.

- Zana es nuestra amiga –Sun ayudó a Star a levantarse.

- Jamás a vamos a dejar que le hagas daño –siguió Star.

- Cueste lo que cueste –finalizó Bibiana.

Cancer se giró para atacarlas, pero entonces resbaló con algo. Planet había liberado los Planet Pebbles mientras que Sun usaba el Sun Gear para detener a Cancer por un momento. Sin embargo, el villano tan solo hizo una pirueta y rompió la prisión del arma de Sun. Moon trató de lanzar su haz de luz, pero de nuevo Cancer lo deshizo con un simple movimiento. Las chicas se reunieron dispuestas a probar su última opción.

"¡Juntas somos poder!... ¡Un poco de experiencia…acompañada de esperanza…con el conocimiento de nuestro lado…y el valor como guía…! ¡Nuestra fuerza provocará un milagro!... ¡Pretty Cure Constellation Trial!"

El rayo se dirigió hacia Cancer quien se sorprendió al ver tal ataque. Sin embargo, este extendió las manos y lanzó el mismo ataque verde de antes. Los dos ataques forcejearon tirando el uno contra el otro, pero finalmente el de Cancer empezó a ganar terreno hasta que los dos ataques explotaron. Las chicas miraron con sorpresa como su ataque no había tenido efecto.

- Vaya, eso sí que ha sido divertido –sonrió Cancer–. Enseñadme algo más de ese estilo. ¡Oh, espera! ¡No lo tenéis! –Cancer empezó a reírse.

Star cayó con las rodillas débiles mirando con ojos abierto a aquel monstruo con el cuerpo de un niño. No era posible que un ataque como ese apenas le hubiese hecho daño. El Cosmic Sceptre parecía terriblemente pesado en sus manos y comenzó a sentir el peligroso avance de la desesperación en su interior. Una mano se posó en su hombro y vio a Moon a su lado aferrando el cetro con fuerza. Le sonrió y la ayudó a levantarse mientras se dirigía a Cancer.

- Eso no importa –dijo ella–. Porque te estás olvidando de algo.

- Nosotras somos Pretty Cure –Sun se puso a su lado con el centro y los dos empezaron a brillar.

- Y jamás nos rendimos –Planet caminó al lado de Star y su cetro comenzó a brillar también.

- ¡Es verdad! No importa lo que intentes contra nosotras, seguiremos luchando –sonrió Star mientras su cetro brillaba.

Cancer observó como los cetros comenzaban a brillar cada vez con más intensidad y se preparó para enfrentarse a ellas.

"Cancer, vuelve al castillo," escuchó la voz de Gemini hablar en su cabeza.

"¿Qué? ¡Estoy a punto de derrotarlas!"

"Aléjate de esa luz, es demasiado peligrosa," le ordenó Gemini.

- ¡Maldita sea! –maldijo Cancer–. ¡Está bien! Vosotras ganáis por ahora, pero ya volveremos a jugar.

El villano desapareció restaurando la ciudad a su marcha y las chicas se quedaron mirando el lugar donde antes había estado un tanto sorprendidas. Esto era una ventaja para ellas, pero no cabía duda de que había librado por poco.

- Los cetros –Planet observó como se apagaban poco a poco–. Estaban brillando.

- Quizás podamos sacar más poder de ellos si lo intentamos –pensó Sun.

- La cuestión es cómo hacerlo –se preguntó Star.

- ¡Chicas! ¿Dónde está Zana? –Moon buscaba por todos lados sin encontrar a la gata.

A la distancia, Zana se escabulló entre las sombras. Si el último escuadrón había despertado eso significaba que Skade ya tenía la fuerza suficiente como para tomar los asuntos por su mano. Lidiar con Gemini había sido algo relativamente sencillo, Zana sabía que el villano jamás se enfrentaría directamente a las Pretty Cure. Pero con Skade ahora en el mando y el último escuadrón, las cosas se iban a poner feas. Si seguía con ellas, iban a ser un objetivo demasiado llamativo. Si se alejaba de ellas al menos podrían tener un respiro. Con esos pensamientos se alejó de la escena mientras las voces de las chicas gritando su nombre resonaban en sus oídos.

Próximo mes: Capítulo 35: ¡Llega el temido día! Mamá, te presento a Jack