Capítulo 37: ¡Pasión por el baloncesto! Espíritu en equipo
El sonido del balón resonaba en la cancha acompañado del chirrido de las deportivas mientras los jugadores corrían tras la pelota. El equipo estaba en medio de uno de sus entrenamientos intensivos con motivo del próximo campeonato. Se habían dividido en dos pequeños equipos que se enfrentaban el uno a otro. Vlady y él iban juntos contra Allen aunque no estaba siendo fácil. El chico podía ser dulce y amable, pero en la cancha era implacable. Se notaba que para el chico el deporte era muy importante y siempre reaccionaba con una rapidez increíble. Las defensas de Allen eran de lo más efectivas precisamente porque conocía a la perfección a su equipo y sus habilidades. Jack echó un vistazo al marcador ya resoplando por el esfuerzo. De momento Allen iba ganando por apenas unos puntos. Jack sospechaba que si jugaban bien sus cartas podrían tener una oportunidad.
Pero no tenía en cuenta la rivalidad entre Vlady y Allen. Durante todo el partido, Vlady había jugado de una manera bastante temeraria, lo cual era habitual en él. Sin embargo, cada vez más sus ataques se centraban solo en Allen dejando a los demás. Y eso podría resultar en un problema. Jack sabía que la relación entre esos dos nunca había sido buena, pero había esperado que por lo menos supiesen mostrarse afables. Por parte de Allen, la mayoría de las veces ignoraba a Vlady. Pero su mejor amigo era más difícil de tratar. Recogió la pelota cuando uno de sus compañeros se la pasó y lanzó una mirada de prevención a Vlady. Era el que más desmarcado estaba y el que más opciones de marcar canasta tenía, pero también sabía que eso significaba dejar a Vlady enfrentar a Allen solo. Vlady le devolvió una mirada llena de determinación y Jack finalmente asintió.
Se arrepintió casi en el instante en el que vio a Vlady avanzar con rapidez hacia la cancha con Allen pisándole los talones. El chico debió de sentir a su rival acercándose porque aumentó su carrera para llegar pronto a la cancha. No pudo hacerlo porque otros dos compañeros aparecieron para cortarle el paso y Vlady tuvo que retroceder. Con la mala suerte de que al echar el codo atrás golpeó a Allen en la cara. El chico cayó al suelo con un pequeño hilillo de sangre cayendo de su nariz.
- ¡Allen! –el equipo pronto estaba rodeándole para comprobar que estaba bien.
- Sí –Allen se levantó entonces dirigiendo una dura mirada a Vlady–. Deberías tener más cuidado.
- ¿Estás insinuando que lo he hecho a propósito?
- Yo no he dicho tal cosa –refunfuñó Allen–. Pero tu forma de jugar es demasiado agresiva.
- Y la tuya es demasiado cauta. Con eso no ganaremos.
Los dos empezaron a desafiarse con la mirada cada vez cerrando más el espacio entre ellos. Jack corrió para interponerse entre ellos dos esperando poder apaciguar la pelea. Era algo ya normal que en el entrenamiento siempre hubiese algún conflicto y Jack ya estaba acostumbrado a lidiar con ellos. Pero había algo raro en el ambiente de esos dos que no le gustaba.
- Venga chicos, dejemos eso aparte y juguemos…–empezó a decir.
- Tú no te metas –le espetó Vlady–. Llevo un tiempo pensando esto, pero creo que deberíamos cambiar de capitán. Allen obviamente no está capacitado para ello –ante su sorpresa, varios de sus compañeros de equipo empezaron a asentir.
- En ese caso, dejemos que los demás voten –contestó Allen.
Jack miró boquiabierto como todos sus compañeros improvisaban pequeños papelitos para votar el nuevo capitán mientras Allen y Vlady se lanzaban de nuevo miradas desafiantes. En apenas unos minutos ya habían contado todos los votos tratándose de un empate, dejando a Jack como la única persona que no había votado. Los dos le miraron fijamente y se acercaron.
- Normalmente no haría esto –dijo Allen–. Pero vamos a necesitar que votes, Jack.
- Sí, elige quien crees que sería mejor capitán –sonrió Vlady.
Abrió la boca intentando encontrar una solución, pero volvió a cerrarla sin saber qué decir. Era cierto que Allen era un gran capitán, pero Vlady tenía algo de razón en que sus estrategias eran demasiado defensivas. Pero también era cierto que Vlady probablemente no era la mejor opción para liderar un equipo. El grito del encargado del gimnasio le salvó anunciando al equipo que tenían que vaciar ya la pista. Jack aprovechó el momento para coger sus cosas con rapidez y prometer que les daría una respuesta en el siguiente entrenamiento. Contando el fin de semana eso le daría un par de días para resolver todo aquello.
Tras un día entero pensando que debía hacer, Jack cogió su teléfono para llamar a Sylvia esperando poder encontrar algo de alivio y consejo. La chica contestó tras un par de tonos y Jack le contó lo sucedido.
- Lo cierto es que es algo complicado –suspiró la chica–. Pero es cierto que debes tomar una decisión. No sabría decirte cual es la correcta, pero sí que creo que debes dejarles claro que no estás contento con la situación.
- Esperaba que me dijeras que hacer la verdad –confesó Jack.
- Solo tú puedes hacer eso –Sylvia se rio al otro lado de la línea–. Pero si de verdad quieres un buen consejo, creo que tienes una persona más cercana para eso.
Jack le lanzó mil besos que la chica rechazó mientras colgaba y se dirigía a la habitación contigua. Lo cierto era que no estaba muy seguro de tratar ese tema con Clara debido a su relación con Vlady, pero también sabía que su hermana siempre le daría un buen consejo. Tocó la puerta y la chica le dejo entrar dejando el pequeño aparato en el que estaba trabajando. Se sentó en el borde de la cama como tantas veces hacía y le narró el problema en cuestión.
- Ya veo –suspiró Clara–. Sabía que a Vlady le pasaba algo raro últimamente.
- ¿Qué crees que debería hacer?
- Es difícil, pero creo que no deberías hacer nada.
- ¿Cómo?
- ¿Sabes por qué Allen y Vlady se llevan tan mal? –Clara le preguntó a su vez.
- No sé, ¿son muy diferentes?
- Quizás, pero también lo somos Sylvia y yo –explicó Clara–. Tal y como yo lo veo, Vlady está celoso de Allen. Es un chico popular, cercano a ti, cercano a Elyon, además de que es mejor es una de las pocas pasiones que tiene. Y con respecto a Allen es algo similar. Allen nunca había pensado que tenía que vérselas con alguien que le rete constantemente. En cierto sentido le tiene miedo.
- Clara… algunas veces das miedo –se sorprendió Jack–. Entonces si solucionamos eso, ya no tendré que elegir entre los dos.
- ¿Qué tal si organizamos una cena? –propuso Clara–. Tú y Sylvia, Allen y Elyon, y Vlady y yo.
- Cita triple –sonrió Jack.
- Solo si le omites ese detalle a Sylvia.
Allen aceptó casi en el segundo en el que Elyon le propuso cenar juntos, con muchas ganas de pasar algo de tiempo con ella. Vlady fue un poco más difícil de convencer, pero una dura mirada de Clara y acabó aceptando. Sylvia simplemente le preguntó si habría mucha comida y cuando lo confirmó aceptó encantada. Clara y Jack iban a tener la casa para ellos solos mientras sus padres habían ido de escapada romántica a su casa veraniega. El comienzo de la cena fue un tanto tensa, con Vlady y Allen lanzándose miradas asesinas mientras Elyon y Clara no miraban. Sylvia simplemente intentaba contener la risa a la vez que Jack suspiraba pensando en la mejor forma que los dos se llevasen bien. Apenas tenían nada en común.
- ¡Elyon! –dijo entonces muy contento–. Elyon es una chica fantástica, ¿verdad?
- Por supuesto que lo es –masculló Vlady.
- Estoy de acuerdo –sonrió Allen–. No solo trabaja en el orfanato sino que también está presidiendo el club de jardinería y siempre está ayudando a todo el mundo.
- Y-y-yo… –se sonrojó Elyon.
- Para de una vez con tus cursilerías –dijo Vlady–. ¿No ves que la estás incomodando?
- Eso no es verdad –recalcó Allen.
- Eh… -Jack intentó buscar algo diferente–. ¡Clara! Tú ayudaste a Allen con su tarea de presidente del consejo estudiantil, ¿no es así?
- Exacto –pronto respondió Allen mientras Clara le lanzaba una mirada extrañada a Jack–. Y fue de gran ayuda, Clara es muy inteligente y siempre sabe decir lo correcto.
- Sí, y es mi novia –Vlady refunfuñó.
- ¡Sylvia! –dijo entonces Jack–. Sylvia y Allen son las estrellas deportivas de nuestro instituto, ¿no crees?
- Admito que tiene sus puntos buenos –Sylvia le sacó la lengua a Vlady de forma burlona–. Lo que no sé muy bien es que hace saliendo contigo.
- Sylvia es una persona muy interesante –soltó Allen–. La mitad de nuestro equipo está enamorado de ella.
- ¡Eh! Ahora soy yo el que está enfadado –masculló Jack.
- Eso te pasa por meterme en medio –Sylvia se levantó–. Bibi está por el vecindario y le he dicho que se acerque para darle un libro. Hacednos un favor y solucionad vuestros problemas antes.
Sin decir más se marchó hacia la puerta para recibir a su amiga mientras Elyon y Clara empezaban a recoger. Vlady y Allen hicieron un amago para levantarse y recoger ellos, pero las dos chicas les lanzaron una mirada decisiva. Los dos tendrían que quedarse a hablar.
- Muy bien –refunfuñó Vlady–. Iré yo primero. Lo del otro día no fue a propósito, y siento si te hice daño.
- Gracias, Vlady –sonrió Allen–. Pero ambos sabemos que ese no es el problema. Lo cierto… es que tienes razón. Mis jugadas son demasiado seguras, con eso no ganaremos el campeonato.
- De vez en cuando también hay que jugar seguro –supuso Vlady–. Pero no siempre. Además lo de ser capitán no iba en serio. Ni siquiera sabría que hacer.
- ¿Qué tal si eres sub-capitán entonces? – propuso Jack.
- ¿No es ese puesto tuyo?
- No me importa si tú lo ocupas –sonrió Jack–. Además tampoco es que haga gran caso.
- Yo creo que es muy buena idea, además… –Allen fue a añadir algo más pero entonces se quedó profundamente dormido.
Jack observó como Vlady resistió un poco más pero finalmente también cayó dormido. Asustado, miró hacia la cocina donde Clara y Elyon ya no estaban. Al salir a la calle descubrió a las chicas ya transformadas en Pretty Cure y listas para ir contra el enemigo. Frente a ellas se encontraba una mujer musculosa y enorme con un aro de oro en su nariz y unos pequeños cuernos a los lados de su cabeza rapada.
- ¡Dad la bienvenida a la fabulosa Taurus! –bramó la mujer–. Cancer, Leo y Gemini han luchado con vosotras y ahora es mi turno.
No esperó a que las chicas contestasen y se abalanzó contra ellas golpeando con fuerza a Star en el estómago. La chica se lanzó hacia atrás y Jack rápidamente la cogió en el aire para evitar que se hiciera daño. Pero justo detrás salió Sun volando también por los aires. Planet y Moon trataron de parar uno de los puños de Taurus a la vez usando su fuerza combinada. Por un momento Jack pensó que iba a funcionar, pero entonces Taurus las empujó a las dos. La villana golpeó entonces el suelo provocando un terremoto masivo que partió toda la calle en mil pedazos. Los escombros empezaron a caer y las chicas tuvieron que centrarse en despejarlos. Sin embargo, Taurus usó esta oportunidad para aparecerse detrás de ellas y atacarlas con sus potentes golpes. Las chicas trataron de defenderse todo lo que podían, pero su poder de ataque era demasiado alto. Cuando los escombros acabaron de caer, ellas ya estaban muy heridas.
- Vaya, no sois para tanto –dijo Taurus decepcionada–. Esto es lo que siempre les digo a Leo y los demás. Si usáis toda vuestra fuerza al principio será más sencillo. La fuerza lo puede todo.
- ¡Eso no es verdad! –contestó Sun–. La fuerza nunca es la solución a nada. Son las palabras y los sentimientos que nos unen los que hacen posibles que podamos entendernos.
- ¡Bobadas! –gritó la mujer intentando golpearla.
- ¡De eso nada! –Jack apareció enfrente con su cetro levantando un escudo–. Ella tiene razón. Puede que a veces peleemos y nos enfademos por cosas que no parecen tener solución. Pero si hablamos, si conseguimos acercarnos los unos a los otros, no hay nada que no podamos solucionar.
Taurus rumió soltando vapor por su nariz mientras miraba a Sun. La villana rompió el escudo de Jack en apenas un segundo y cargó una fuerte energía en su puño para golpear a Sun. Moon, Planet y Star aparecieron entonces para golpearla con una patada triple. Pero entonces Taurus desvió el ataque para golpearlas a las tres y mandarlas contra el suelo. Le dio una patada a Sun en el estómago y la dejó tirada en el suelo mientas cargaba de nuevo su ataque. Jack entonces agarró de nuevo su cetro y empezó a emanar energía. Lanzando un rayo hacia Taurus, la villana de repente desapareció del sitio.
- ¿Q-q-qué? –se preguntó Sun.
- R-r-rayo… trans-trans-transportador –contesto Jack sin aliento–. Aunque no creo que funcione una segunda vez, por el momento se retirará.
- ¿Qué hay de Allen y Vlady? –preguntó entonces Star.
- Estarán bien, estaban a punto de hacer las paces.
- Bien está lo que bien acaba –sonrió Moon.
- Además traigo buenas noticias –dijo entonces Planet–. Parece que Marla y Shai han encontrado algo sobre los cetros.
Todos se alegraron de poder escuchar las noticias. Si todo salía bien, eso significaba que pronto podrían manejar aquella extraña luz que venía de los cetros para luchar contra los nuevos villanos. Mientras las chicas se destransformaban, Jack observó como Allen y Vlady se estrechaban la mano prometiendo trabajar juntos. Si aquellos dos habían podido llegar a un acuerdo, no había duda de que sus amigas iban a poder solucionar esto.
Próximo mes: Capítulo 38: ¡La gran competición de Clara! A por el futuro
