Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.
Notas del autor: bueno, me ha costado pero aquí está. Creo que empezaré a alternar entre la Sakura de 13 años y la Sakura de 15, para que conozcan bien a los dos. Sin mas preámbulos.
Advertencias: Ninguna.
(...)My plug in baby,
Crucifies my enemies,
When I'm tired of giving.
My plug in baby,
In unbroken virgin realities,
Is tired of living (...)
Konoha's Tales.
I.
Plug in Baby
Nara_Suri
Octubre de 2006.
Nací en Konoha, un pueblo costero a una hora de Tokio, en el año de 1993. Mi familia era una de esas familias de clase media-alta donde ambos padres trabajan, sin embargo como hija única nunca me faltó absolutamente nada en sentido material, de hecho tuve una vida bastante acomodada llena de lujos y viajes, aunque claro me hubiese gustado que a veces tuviesen al menos un poco más de tiempo, si quiera para revisarme las tareas o asistir a mis actos del colegio.
Nunca había sido una niña particularmente extrovertida, era más bien tímida y fantasiosa. Mis profesores me describían como todo un genio con problemas de socialización. Mi mente desde siempre fue rápida, pero distraída. De hecho mi madre cuando era apenas un bebé pensaba que tenía autismo. No me atraían las cosas banas, y mis padres no me permitieron tener aquella vida de jugar con vecinos o hacer una pijamada, por lo que el colegio privado tan snob donde solía estudiar era casi un bicho raro.
Mi apacible vida familiar se rompió en dos un abril 2003, cuando agentes del cuerpo especial japonés entraron a mi casa y revisaron hasta el último alfiler con una orden de cateo a las 5 am. Ese día mi padre me llevó a casa de mi tío para que me alistase para ir al colegio, sin entender nada de lo que sucedía en mi universo de niña de 9 años, porque ese mismo día, sería el último que mi madre dormiría conmigo en los próximos 6 años, cuando fue apresada y procesada por un delito de lavado de dinero que hasta hoy me jura que jamás cometió.
Mi padre lo hizo lo mejor que pudo, no le culpo por nada, apañártelas solo con una hija pequeña y teniendo a tu esposa en la cárcel no ha de ser una situación fácil de llevar. No tuve más figuras femeninas que las nanas, el único lujo que se permitieron después de lo de mi madre. Tuve que decir adiós a mi apartamento de 240 m2, a tener un chofer a mi entera disposición, al ballet, las clases de natación, mi colegio de pijos y mis veranos en Estados Unidos. Los domingos en el club, pasaron a ser en una celda fría, en aquel horrendo y escalofriante lugar. Nos cambiamos al departamento de soltera de mi madre, en un edificio asqueroso, en un buen barrio, y entre en un colegio de promedios académicos excelentes y gente bien, pero ya no me encontraba en ese mundo rosa en el que siempre había vivido.
El cambio de colegio y lo de mi madre no ayudó, tenía solo un par de amigas Nadesico y Misa y el resto de nuestros compañeros se burlaban de nosotras. "Hay van las raras" "Pero mira que feas son esas tías" "Partida de pringadas" eran los apelativos que oímos desde temprana edad en el colegio. Los cambios físicos no ayudaban: me crecieron los pechos cuando ninguna de mis compañeras lo hacía, mi cuerpo era el de una mujer, con las caderas redondeadas y la cintura estrecha y para colmo de todo tenía un carácter de los mil demonios.
Los años pasaron y las burlas se hicieron acciones, marginándonos por completo. Las tres éramos la paria, víctimas de abusos verbales y hasta físicos orquestados por la psicóloga del colegio, para entonces tenía 13 años y estaba coladita por un compañero de clases que no me daba ni la hora. Yo era la fea, la chica de gafas, borde y con una mala leche que ni te enteras. Nunca conté nada a mis padres, no quería volverme una carga más ante las deudas y problemas económicos que tenían. Me retraía aun mas interesándome por el mundo Otaku y la escritura. En ese tiempo escribí mi primer cuento y Misa y yo buscamos una que otra aventura.
-. ¿Segura que tu hermano no se dará cuenta?-
-. Que no…- me dijo. -. La llenaremos con agua después y no se dará cuenta…-decía Misa con la botella de Vino Chino.
-. No estoy segura…-le dije.
-. ¡Vamos Sakura! ¡Somos las únicas empollonas que no se han echado un traguito!-
-. Vale pero…solo un poco. Mi papá me mata como me sienta tufo.- tomé la botella y me la llevé a la boca. El sabor dulzón y barato de ese vino me mareo enseguida. -. ¡Qué asco!-grité.
-. A ver…-ella probó un poco y casi que lo escupe. -. ¡Puto asco!-
Por muy asqueroso que supiese nos bebimos ambas el resto de la botella, mientras escuchábamos canciones al azar y nos reíamos como tontas. No estaba borracha, a decir verdad pero si me sentía bastante exaltada y con la adrenalina recorriéndome en las venas. Misa vomitó en el baño y decía que se sentía mareada, ese sería el principio de un periodo oscuro.
Al no aprobar el curso Misa fue transferida de colegio a un cuchitril cerca a su casa donde solo habían vagos de otros colegios que también había desaprobado sus cursos. Allí conoció a mi primo Ray, la oveja negra de la familia quien con solo 14 años tenía un historial de alcohol, cigarro y mujeres que dejaba a más de uno pasmado. Ray y yo nos habíamos criado juntos dado que su abuela, tía de mi madre, había colaborado mucho cuidándome y bueno…él vivía allí dado que su madre había sido una desobligada adicta a las drogas que los abandono. Yo tenía 13 años y en esa época abusaba bastante del delineador.
-. Venga…no le puedes decir nada a mi abuela que nos mata…-puso el encendedor cerca a mi boca y yo aspire hondo.
-. Que no hombre…- le dije con el cigarro metido en la boca.
-. Aspira…-le hice caso. Acto seguido empecé a toser como una posesa.
-. Qué asco…-le tire al piso y le pise, aun tosiendo.
-. Es lo mejor…que tú seas una empollona que no sabe fumar es tu problema…-se encogió de hombros.
-. ¡No soy ninguna empollona! ¡A ver! ¡Dame otro!- le grité. Ray me miró con reprobación y me alargó la cajetilla.
Tomé el cigarro y le arrebaté el mechero, decidida. Me lo llevé a la boca y prendí torpemente el fuego con la adrenalina corriéndome por las venas como loca, descubrí que si aspiraba rápido y botaba el humo con la misma rapidez, no me ahogaba. Cuando lo hice me sentí grande, recuerdo que ahora hasta me enternece. En aquella época me sentía toda una experta cuando no sabía que el humo baja por la garganta, lo retienes en el pecho y luego es que lo exhalas. Esa noche probé absolutamente nada.
Tuve mi primer beso a los 13 años, con un amigo de Ray que se llamaba Toshiro, fue una experiencia bastante babosa y horrenda. Ese día Misa y yo habíamos, habíamos quedado con ellos de ir a fumar a la playa. Realmente no me gustaba Toshiro, es mas no me molaba pero nada, sin embargo entre las cervezas y la botella de sake nos hemos puesto a jugar a la botella. A Misa le ha tocado, besar a mi primo y de verdad puso cara de asco, así que cuando me llegó la hora a mí, lo que antes me parecía espeluznante se volvió asqueroso. Recuerdo que al fondo escuchábamos BlackSabbath, Psycoman con Ozzy. Lo recuerdo, porque mientras me besaba con el amigo de Ray nos interrumpió uno de los hombres más guapos que haya visto en mi vida.
-. Ray…-le llamó.
-. Hombre… ¿Cómo estás?- le preguntó mi primo dándose un abrazo con aquel chico.
Era sin duda mayor que nosotros por tres o cuatro años, parecía de 18 y nosotros solo éramos unos críos, que el mayor apenas rayaba los 14. Era un ginger, cabello rojo, piel extremadamente pálida y unos ojos grises preciosos; media cerca de metro setenta y cinco, delgado, de compleción normal. Vestía jeans rotos, camiseta negra de The Ramones y una guitarra al hombro. Me dejó tonta y a Misa también. Ni siquiera reparó en nosotras, se sacó un cigarrillo y hablo con mi primo cerca de los espolones de la playa, luego se perdió en la noche.
-. ¿Qué quería ese tío?- le pregunté curiosa.
-. ¿Es que te ha gustado?- preguntó. -. Es un amigo…ha venido a buscar hierva- le miré indignada.
-. ¿Estás fumando marihuana?- le pregunté.
-. No tonta…yo no consumo.- me aclaró. -. Solo la vendo…bueno la vendemos…-dijo aclarándome que Toshiro también lo hacía. -. Trabajamos para uno que le dicen El Tío, nos ha dejado algunos paquetes de hierba y la vendemos.- tragué en seco.
-. Mi tía te mata como sepa…-le dije.
-. Bah…la tengo escondida en la ventana de arriba del baño. Que ni se entera mi abuela…además que le saco una pasta tremenda cuando nos vamos de juerga, esos tíos los músicos le jalan bastante.- dijo haciendo alusión al que había venido.
-. Oh…-
-. Algún día…te llevare a alguna, pero ya sabes que no puedes decir a donde vamos.- me exigió.
-. Vale…-me sentía confundida al conocer el nuevo trabajo de mi primo.
-. Venga…te invito unas cervezas.- pasó su brazo por mis hombros y nos giramos a ver a Misa y a Toshiro, quien para nuestra sorpresa se estaban besando.
Un par de semanas después, conseguí el permiso de papá y me quedé a dormir donde mi tía. Ella se durmió a eso de las 8:30 por lo que, cuando nos escalamos la reja y nos escapamos de la casa sería sobre las 10. Caminamos hasta el portal de Toshiro quien nos esperaba ansioso, con una botella de Sake envuelta en papel. Le pegué dos tragos, sintiendo mis piernas algo mas sueltas. Tomamos un taxi y llegamos hasta el pleno centro de Konoha, en el barrio viejo donde entramos en un bar de mala muerte. Ray se prendió un cigarro, al que le di apenas dos caladas y luego me lo pasó.
Había una pequeña tarima no muy alta donde reposaban, una batería, un bajo, dos guitarras y un teclado. Estaba prácticamente oscuro y un reflector que parpadeaba constantemente te daba una sensación de estar en slow motion fuertísima, que sumado al cigarro y el alcohol podía noquearte en una media hora. Ray me mandó a la barra, donde me pidió una caña y me ha dejado un paquete de cigarros. Me dijo a su vez, que no hablase con nadie, era oscuro…pero me sentía mayor, poderosa y con una adrenalina indescriptible. Si mis padres supiesen donde estaba, muy seguramente estaría en un convento.
-. Eh…guapa ¿Te tomas algo?-preguntó un chico con acento extraño.
-. ¿Perdón?- pregunté descolocada al ver de quien se trataba.
Engalanado con unos jeans rasgados, una camisa negra y una camisa de cuadros encima, iba el pelirrojo guaperras que había visto en la playa comprándole drogas a Ray. Tenía la piel blanca, sus rasgos parecían finos y estaba más que claro que no era japonés. Me sacó un cigarro de la caja que me había dejado Ray sobre la barra y sacó un mechero metálico fino de los vaqueros.
-. ¿Qué si quieres tomar algo?- preguntó.
-. Yo no bebo con extraños…-murmuré dándole el último sorbo a mi cerveza.
-. Pues…es un lastima pues resulta que yo si…- pidió dos cervezas al barman y este las puso sobre el mostrador. -. ¿Nos conocemos de algo?- preguntó.
-. No…- mentí. -. No te he visto en mi vida.-
-. Ya…pues mucho gusto entonces…-me extendió la mano. -. Sasori Akasuna.- se presentó.
-. Sakura…-le di la mano de mala gana.
-. ¿Has venido sola?-preguntó.
-. No…- le contesté con desdén.
-. ¿Con tu novio?-parecía bastante hablador.
-. No tengo novio…-le aclaré.
-. Me parece una decisión bastante sensata.- se encogió de hombros. -. Yo tampoco tengo novia.-
-. Pues vale…que no me importa.- dije grosera.
-. Pero menuda mala leche la tuya…- dijo algo molesto. -. Venga… ¿Con quién has venido?-volvió a preguntar.
-. Con mi primo y un amigo…-le contesté.
-. ¿Y como es que se han atrevido a dejar a una chica tan linda sola sentada en la barra de un antro como este? No quiero alertarte pero…por ahí hay más de cuatro con ganas de meterse en tus bragas…- se mofó, yo le di un trago a la cerveza que me invitó.
-. Ya… ¿Y que se supone que haces tú aquí?- pregunté.
-. En teoría…iba a tirarte los tejos- su sinceridad me abrumó. -. Pero ahora…solo quiero ser tu amigo…-
-. ¿Tan fea te parezco?- le pregunté.
-. En lo absoluto…eres bastante….-me dio una sonrisa ladeada. -. Mona…-
-. ¿Mona? ¿Cómo una bebé?- pregunté.
-. Exactamente como un bebé…- puto. -. No me lio un niñas…sobretodo menores de edad-
-. ¿Y quién te dijo que soy menor de edad?- atiné a decirle.
-. Esa carita tan mona, que dice que no tienes edad ni para tener carnet de conducción.- sentí ganas de tirarle la cerveza en la cara. -. Venga…no pongas esa cara…- me guiñó un ojo. -. Voy a cantarte una canción allí en el escenario…solo verte sonreír….-terminó la cerveza y se encaminó a la tarima. -. Y mira que yo no sé cantar…-
La luz parpadeante cesó cuando los músicos se subieron al escenario. Eran solo chicos, Sasori era el bajista, quien sorprendió al cantante robándole su puesto en escenario. No había rastro de Toshiro y Ray, yo pedí otra caña y me giré para ver el espectáculo.
-. Bueno…ya sabéis que Ikuto es el cantante y que yo…canto con el culo. Pero hoy he conocido una chica…-todos los asistente silbaban. -. Una chica guapa que está sentada en la barra…-el público se prendió a silbar. Muchos asistentes voltearon a verme. -. No…no…no malinterpretéis…Sakura es una chica guapa, pero no, no voy a cantar por meterme en sus bragas sino que le he prometido una canción por hacerle enojar…-me sacó una sonrisa. -. Vale cariño…así está mejor, las chicas como tú se ven mejor sonriendo y que se le vean los dientes de leche…- Por eso me dieron ganas de matarle pero empezaron a tocar.
La canción no la conocía de nada, a decir verdad pese a que yo pretendía ser una rockera consumada, no era más que una pija que le molaban las baladas románticas y todavía cantaba ops…I did it again en la ducha. Había pedido una guitarra acústica para cantarla, era en ingles por lo que entendía perfecto la letra, supuse que se llamaba Plug in Baby porque se repetía bastante en el coro. No le iba tan mal cantando, aunque reconozco que había escuchado mejores. Casi al final del último estribillo ha aparecido Ray.
-. Pero si te has ligado al drogata…eres bastante zorra primita…-le torcí lo ojos.
-. Que no me ligado a nadie, él ha aparecido solo y se ha montado a cantar porque le ha dado la gana.- dije molesta. -. Y por cierto me quiero ir…-
-. Ya…el tío mola un montón.- me dijo. -. ¿Te has acabado los pitillos?- preguntó.
-. No…-le extendí la caja. -. De verdad me quiero ir.- le dije molesta.
-. Venga… ¿No quieres que el toxicómano te siga tirando los tejos?-preguntó. -. Es irlandés…o bueno eso dicen. Que se ha venido disque a estudiar en la facultad y se ha quedado fumándose la mesada en hierba y tocando en este antro.- me informó. -. Solo quiere meterse en tus bragas…-dijo con reprobación. -. Hace eso con todas las chicas…-me explicó. -. ¿Vez esa de allí?- me preguntó señalando una chiquilla de cabello castaño. -. Su nombre es Matsuri, tiene tu misma edad solo trece primaveras. La muy pardilla se escapa de casa los viernes en la noche para ver al yonki cantar aquí en Ichiraku's.-
-. ¿Y a mí qué?- pregunté. -. No me mola ni nada…-mentira el tipo era condenadamente guapo.
-. Pues…se lían a veces…- se pidió una caña. -. A ella también le cantado una canción de Muse.-
-. ¿Muse?-pregunté.
-. ¿No conoces Muse?- Sasori se unió a la conversación acompañado de Matsuri. Había acabado de cantar y se había venido.
-. Yo…-
-. Obvio que no…se ve que es una farolera que se las tira de chica rockera.- destiló con odio la enana mocosa.
-. Pues en hora buena…son dos entonces…que se ve que todavía tienen que darte el biberón para dormir.- le atizó Ray defendiéndome.
-. Oh cariño…a mi me molan los de carne, pero chato tú de eso poco…-Sasori soltó una risita disimulada y yo también.
-. Cuando quieras…-le retó Ray. -. A mí me molan un montón las enanas como tú, que no se tienen que agachar para chupármela- escupí la cerveza.
-. Ya vámonos Ray…-le dije.
-. Deja arreglo asuntos con tu chico…-le fulminé con la mirada y se llevó a Sasori al otro lado de la barra.
Mientras mi primo arreglaba cuentas con el pelirrojo, Matsuri me fulminaba con la mirada. Como me daba francamente igual, y pasaba de ella, me he limitado a beber mi cerveza y prenderme otro cigarrillo mientras esperaba a mi pariente. Pero ella, no parecía conforme.
-. ¿Tú eres la chica de la canción?- preguntó.
-. Se supone…-le espeté.
-. A mí me ha dedicado una también…-dijo con ese tonito de superioridad. -. Más bonita y romántica que la tuya…- ¿Qué era esto un juego de tu casa es más pequeña que mi casa?
-. Ya…-le dije con aburrimiento. -. Pues pregúntame cuanto me importa…-le dije con aburrimiento.
-. Solo quería aclararte porque no me gusta que andes rondando a mi chico…-
-. Vale…-esa enana me exasperaba. -. Pues me importa un coño si es tu chico o tu puñetero lío de la noche.- dije con molestia. -. Que la verdad no me mola ni poco…aunque reconozco que está como un puñetero tren.-
-. Venga linda…gracias por el cumplido…-mi primo y el yonki estaban de vuelta.
-. Vete a la mierda…-le espeté.
-. Menudo vocabulario…-se burló. -. ¿Cuántos años tiene tu prima Ray?-
-. 16…-contesté por él, mintiendo descaradamente.
-. Interesante…- dijo.
-. ¿Podemos irnos ya Ray?- pregunté.
-. Vale…- se sacó el móvil y la escribió. -. Le he mandado un texto a Toshiro para decirle que te llevare a casa.-
-. Venga cenicienta ¿Es que ya te vas?-me bromeó el músico.
-. ¿No me vez?-le contesté con sorna. -. No soporto los tíos tan jurados como tú…te tengo noticias chulito de cuarta…no todo Konoha anda tras tu polla-le entorné los ojos y de un par de zancadas les dejé parados en el bar.
Afuera refrescaba un poco, yo llevaba una falda tableada, mis zapatillas convers azules gastadas y una camiseta negra. Me busqué entre el cuerpo y no llevaba cigarros, ni tampoco ni un duro. Así que decidí sentarme en la acera. Ray apareció como a los 5 minutos, con una botella de vino chino barato envuelta en papel.
-. ¿Por qué le has metido sobre tu edad?- preguntó.
- Porque, no quiero que me mezcle con su enana, que podremos tener 13 las dos pero en mente, esa puñetera niña tiene 3 años.- espeté.
-. Joder…parece que de verdad te mola el drogata.- se burló.
-. Que puto asco…ese tío me da igual.-
-. Menudo bolero…-se burló. -. Sabes que a mí me da igual, solo que si te hace llorar voy a romperle la cara…-
-. Anda…chaval que voy a ponerte de mote Steven Spielberg…que películas en las que te estás montado.- me pasó un cigarro.
Después de esa noche, y la semana en la escuela se me hizo eterna. Le conté a Nadesico sobre Sasori. A veces en clase, recordaba nuestro divertido encuentro. Jodido pelirrojo, estaba como un puto tren, a la luz del sol debía ser tan jodidamente guapo. ¿Sería cierto que un chico como ese podría fijarse en una chica tan empollona como yo? Vamos, me hacia la rebelde, pero tenía buenas notas y era una hija casi qué modelo. Aparentemente no mataba una mosca. ¿Qué diría mi padre de verme salir con un tío que tenía más pinta de drogata que de otra cosa? Mi madre moriría de un ataque. Decidí que lo mejor era olvidarme que ese tipo existía, aprovecharía que esa semana se celebraba un festival de literatura y pasaría del yonki.
Por más que intenté no conseguí que Nadesico o Misa me acompañasen a el centro para el cambiatón de libros que habría en la plaza de la libertad. Era jueves, llevaba cerca de cinco libros que cambiaría por otros. En aquella época mi amor la literatura empezaba a hacerse evidente, aunque no te tuviese mucho presupuesto para mis adorados libros y el gusto algo malo. Mientras seleccionaba algunos títulos, una mano pálida se ha abalanzado conmigo sobre un libro Banana Yashimoto.
-. Pero mira nada más a quien tenemos aquí...- me dijo con ese tontito burlón. -. Mi linda amiga Sakura que me dijo que no toda Konoha estaba tras mi polla, pero que yo estaba como un tren-
Casi se me cae el chicle de la boca, ese tío era demasiado guapo para su seguridad. Muy digna yo, en mis pantalones cortos de mezclilla camiseta polo negra y mis sandalias playeras. Él me miraba de arriba a abajo y yo me quedé tonta. Tenía la cara perfecta, una piel de porcelana con una incipiente sombra de barba, los labios rosados, nariz recta y unos ojos grises preciosos. Vestía una camiseta verda, vaqueros informales y zapatillas Converse rojas.
-. Hola...- dije sin ganas.
-. No sabía que te molara la literatura...-
-. Ya vez, que soy un estuche de monerias- le abrí los ojos de mala gana y me dispuse a irme.
-. Venga linda...¿ya te vas de nuevo?- preguntó indignado cuando le di la espalda.
-. Ya he tomado los libros que quería- le anuncié. -. Así que ya me voy...- me encogí de hombros.
-. Pues yo también…venga no seas aguada, te invitó una leche malteada.- le fulminé con la mirada y él sonrió. -. En el Hard Rock…- tentadora oferta.
-. Vete a la mierda…-le dije acomodando mi bolso con mis libros y empezando a caminar.
-. Tu lo pediste linda…-cuando me vine a ver ya estaba sobre los hombros del pelirrojo quien me llevaba a rastras al Hard Rock.
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