Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.

Notas del autor: A diferencia del anterior salió bastante rápido. Capítulo sasusaku y sexoso. Espero que les guste.

Advertencias: Lemmon/Lime.


(…) I'm a get your heart racing
In my skin-tight jeans
Be your teenage dream tonight
Let you put your hands on me
In my skin-tight jeans
Be your teenage dream tonight (…)


Konoha's Tales.

II.

Teenage Dream.

Nara_Suri

Mayo de 2009.

Aunque ninguno de los dos, en nuestras charlas por MSN había mencionado lo sucedido o algún otro tema subido de tono. Había pasado toda la semana pensando en lo sucedido el sábado pasado en la tarde cuando Sasuke y yo habíamos intimado por primera vez. El rubor cubría mis mejillas cada que recordaba el cuerpo perfecto de mi chico desnudo tendido en la cama mientras me acariciaba, lo que hacía que el sexo se me encendiera y tuviera que apretar fuerte las piernas para calmar ese pálpito en aquel lugar donde había tenido tanto placer. No podía concentrarme en clase y Nadesico decía que estaba más ida que siempre. Sentía muchísima vergüenza y no sería capaz de contarle a nadie. Era una sensación rara…no era como que pudiese decir que lo habíamos hecho. Yo seguía siendo virgen, aunque no tan inocente.

-. Hola linda…-estaba recargado en el auto afuera de mi curso de inglés.

-. Hola…-le saludé cariñosamente dándole un beso corto en los labios. El cuerpo se me encendió enseguida y sentí sus pantalones abultados.

-. ¿Te apetece ir a comer?- preguntó acomodándose disimuladamente los vaqueros.

-. Podemos comprar pizza e ir a la playa...-sugerí.

-. Como quieras...- se encogió de hombros y ambos nos subimos al auto.

Mientras Sasuke conducía, sentía la sangre correrme rápidamente por todo el cuerpo. Era como un calor insoportable, una revolución en el vientre que me hacia palpitar el sexo. Allí fue donde por primera vez entendí lo que implicaba estar cachonda. Quería desvestirlo, quería que me estrujase con sus manos y me acariciase entre las piernas hasta llevarme al límite del placer.

-. Te he echado mucho de menos esta semana- me soltó de golpe mientras yo seguía con las hormonas de fiesta.

-. Yo también...- le contesté.

-. He estado tentado de pasar a verte a tu casa…-comentó casual. -. ¿Cuándo le dirás a tus padres de mi?- me preguntó con dolor. Mis hormonas se durmieron enseguida, este era nuestro tema sensible.

-. No...No me presiones ¿vale?- le pedí. -. Ya sabes que mi madre te odia-

-. Hmp...- empezó con los monosílabos.

-. Sasuke no te pongas así...-le pedí. Él aparcó en la gasolinera donde vendían las pizzas que nos gustaban.

-. Pediré una de jamón para los dos...-se desabrocho el cinturón de seguridad de mala gana y abrió la puerta.

-. Sasuke...-le llamé tomándolo del brazo. Él me miró dolido. -. Te amo...-me aventuré a besarlo pero él tomó mi barbilla y me plantó un beso brusco.

-. Te amo...- murmuró bajo dejándome estática en el auto.

Durante los 10 minutos que demoró Sasuke en el local de comidas de la gasolinera, me debatí entre la indignación y la impotencia que me producía el hecho que él odiase no ser mi novio oficial, bueno si lo era pero mis padres no lo sabían. Él era perfecto: caballeroso, guapo, con una situación económica bastante buena y muy inteligente, pero mi madre le detestaba. Eso se debía a que después de salir en libertad condicional ella se había vuelto bastante religiosa y al imbécil de Ray se le había escapado, que mi nuevo mejor amigo era nada más y nada menos que ateo. Por lo que, el nombre Sasuke Uchiha iría siempre marcado bajo el rotulo de ateo, cosa que mi madre no podía permitir. De hecho, yo tenía categóricamente prohibido hablar o andar con él, ni siquiera como amigo.

-. Te traje un chocolate...- dijo cuando se sentó al volante. -. Es de esos con mantequilla de maní que tanto te gustan.-

-. Gracias...- me lo guardé en la mochila, no me apetecía comer.

Estuvimos en silencio durante el trayecto a la playa del barrio alto, serían eso de las ocho. Mis padres creían que estaba en casa de Nadesico, por lo que tenía permiso hasta las 11 p.m. Mi chico aparcó en la playa.

-. Siento haberme enojado por lo de tu madre...yo solo- estaba frustrado.

-. Lo se...lo siento...- tenía ganas de llorar.

-. Es que...yo quiero, quiero hacer esto bien. Siento que no me tomas en serio. Que al final de cuentas esto no irá a ninguna parte, porque simplemente...- los fantasmas de las inseguridades de Sasuke aparecían. -. Sakura...estamos pasando a otro nivel, lo paso el sábado fue muy especial. Lo más especial que me ha pasado con alguien. Y no quiero avanzar más si esto va a ser solo un lío...- abrí los ojos.

-. Pues para mí no es un lío...- le dije con decisión. -. Y si necesitas tener la aprobación de mis padres, para sentir que aquí hay algo de verdad. Creo que la que se metió en un lío fue yo.-

-. No vuelvas a decir eso- volvió a tomarme de la barbilla obligándome a mirarlo. -. Yo te amo- estaba serio. -. Si me pidieses que me matase para probarlo lo haría, daría mi jodida vida por la tuya. Eres mi mundo Sakura. Quiero casarme contigo, quiero tenerte para mí siempre. Quisiera esconderte del mundo...a mí no me importan tus padres, pero su aprobación nos facilitaría las cosas- tenía mi cara entre sus manos con nuestros alientos rozándose.

-. Con el tiempo las cosas mejorarán...tu...te irás a China y yo a Tokio, estaremos separados unos cuantos años, luego cursaremos maestrías en el mismo lugar y nos casaremos- le repetí nuestro plan, mientras le besaba de manea corta.

-. Vamos a comer...- dijo después de besarme.

-. ¿Sigues enojado?-pregunté.

-. Nunca puedo enojarme contigo...molesta- dijo abriendo la caja de la pizza.

Comimos en silencio entre cariños. Al moreno le gustaba darme de comer como una niña pequeña y yo le daba gusto dejando que lo hiciese. Bebimos coca-cola, mientras le contaba de mi curso de inglés y él de sus clases en el instituto donde validaba desde que emigró a Japón, Sasuke había vivido en China hasta los 14 años cuando se vino a Konoha por el trabajo de su padre.

-. Me gusta mucho cuando usas lentes...- dijo repasando un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.

-. Yo sé...- le eché los brazos al cuello. -. Por eso me los he dejado puestos- mis lentes solo eran para leer, clases y el ordenador. Sasuke me dio un beso en los labios, medido y casto.

-. ¿Has...has pensado en lo que pasó el sábado?- soltó sin anestesia. Mis mejillas se tiñeron de rojo enseguida y el deseo se me encendió.

-. Yo...- el corazón me latía rápido. -. He pensado mucho en eso...- le confesé. -. Fue...fue bastante placentero- le dije. -. La sensación era muy nueva pero tan fuerte que...- él me miró curioso y me torció una sonrisa.

-. Yo también he pensado mucho en eso- su mano estaba en mi rodilla desnuda. -. Fue algo muy erótico, no te haces una idea de lo que significó para mí- empezó a darme besos cortos en los labios. -. Tenerte desnuda, tocarte, hacerte llegar fue jodidamente caliente- los recuerdos me bombardearon.

-. Me gustaba mucho la forma en la que nos besábamos...- dije tímidamente mordiendo mi labio inferior. -. Me hacía sentir tanto calor...- los labios del moreno me daban besos cortitos.

-. ¿Ah sí?- preguntó. -. ¿Entonces mis besos te dan calor...?- se hacían más profundos sus besos. -. ¿O quizás mis besos te ponen cachonda...?- me bromeó. Su mano subió por mi muslo hasta mis shorts de mezclilla.

Le tomé de la cabeza y apegue más nuestro labios, obligando al Uchiha a inclinarse para seguirnos besando con urgencia. Su lengua buscó la mía y el calor empezó a subirme por entré las venas, el sexo me palpitaba con urgencia y la adrenalina se me disparó a millón. Sus manos rodearon mis caderas y en un movimiento rápido, ya estaba sobre sus piernas con el volante del auto en la espalda, mientras mi chico me magreaba el culo sin miramientos.

-. Cariño...yo...- se separó de mi agitado. -. Se me fue la olla.- su pene estaba debajo de mis nalgas al yo estar a horcajadas sobre sus piernas, estaba duro.

-. Shhhh...- le pedí. Me sentía muy excitada y quería que esto siguiese.

Mientras volvía a besarle tomé una de sus manos y la lleve a mi pecho para que me lo tocase sobre la ropa. El centro me palpitaba en llamas cada que el Uchiha movía sus caderas refregando su notoria erección sobre mi entrepierna, a lo que yo contesté haciendo lo mismo con las mías. Los gemidos de placer salían de mi boca mientras nos frotábamos aun con la ropa, el moreno complacido me mordisqueaba el pecho izquierdo sobre la tela y con sus manos me pegaba más a su miembro.

-. Que...que rico se siente...- le dije entre gemidos sonoros. Suerte no había nadie en la playa.

-. Si...- él también lo disfrutaba. -. Joder nena...me vas a matar...- me susurró. -. Se me quiere explotar la polla.- lleve mis manos a su bragueta, el Uchiha se bajó los vaqueros hasta la rodilla. Acto seguido me desabrocho el short y los empujó hasta que quedó colgando de una de mis piernas, dejándome en unas bragas de algodón blanco totalmente húmedas.

Sasuke echó la silla del conductor hacia atrás, quedando reclinado sobre el asiento. Solo con la ropa interior puesta y guiada por mi instinto me refregaba violentamente sobre su miembro dándome un gustico jodidamente bueno. Sasuke me paró con cariño y me dio un beso profundo y caliente.

-. Dame un segundo- se sacó el pene del bóxer completamente erecto, acomodándoselo de tal forma que este quedo acostado sobre su pubis y solo la cabeza alcanzaba a sobresalir un poco del elástico.

Después de aquella acción mi chico me sentó sobre su pelvis de nuevo. El roce era más directo, pues se las ingenio para que toda su extensión rozara de lleno en mi sexo cubierto por las bragas de algodón. A medida que iba meciéndome sobre su pene sentía como se me formaba un nudo en el vientre como el sábado anterior cuando Sasuke me había tocado el clítoris. Gemía cada vez más alto y él también, el moreno empujaba mis caderas con sus manos en mi culo y yo sentía cada vez más cerca como la presión que sentía iba a salir.

-. ¡Ah! ¡Sasuke! ¡Me...me ven...!- ni siquiera pude terminar por el orgasmo me golpeó enseguida.

Sasuke me besó mientras me corría, haciéndome sentir un cóctel de sensaciones tan únicas que no daba crédito. Sentía las bragas como si le hubiesen puesto jalea dentro y como el flujo mojaba los bóxers blancos de mi chico, quien tenía una erección de campeonato. Me acarició suavemente los labios vaginales sobre las bragas, al yo dejar de besarle para recuperar el aliento, a lo que ronronee al sentir los espasmos de mi vagina que se contraía aun por el orgasmo.

-. Ha sido delicioso...- me dijo dándome un beso en la frente. Rebusque mi short y me lo subí rápidamente, volviendo al asiento de copiloto.

-. ¿Te...te corriste?- le pregunté llena de vergüenza. El moreno me dio una sonrisa ladeada y buscó en la guantera del auto unos kleenex.

Mi chico bajo sus bóxers hasta la mitad de sus muslos, el miembro estaba erguido y sus testículos tensos. Tenía algunos vellos oscuros en la base pero no muchos. Sasuke se recostó en el asiento y se tocó lentamente, su glande estaba brillante y lubricado por un líquido transparente. El moreno suspiraba con pesadez y yo le miraba mordiendo mi labio inferior mientras apretaba las piernas sintiendo sensaciones deliciosas. Me acerqué cautelosamente para besarle sin entorpecer su placer onanista, beso que rompió cuando en un largo suspiro sobrevino su orgasmo. Se corrió sobre el kleenex y luego tomó otro para limpiarse las manos. Acto seguido, le puso gel anti bacterias, el trastorno obsesivo compulso por la limpieza de mi novio atacaba de nuevo.

-. ¿Te ha gustado linda?- me preguntó. Él subía sus bóxers y sus vaqueros.

-. Si...- me sonrojé mirando al piso.

-. ¿Te da vergüenza?- preguntó riéndose. Yo asentí sonrojada como una niña. -. No parecías muy avergonzada antes cariño...- intentó besarme pero le hice la cobra. -. Que rencorosa...- me bromeó.

-. Idiota...- le dije indignada.

-. Molesta...- me besó con cariño. -. No quiero que me mal interpretes...pero...- dudó un poco. -. Me...me gusta mucho que esto esté pasando...- me estrechó contra su pecho.

Me besó la frente y me acarició la cabeza, largo rato mientras escuchábamos la radio. El morbo y el erotismo habían desaparecido del escenario, pero me sentía inundada por una infinita felicidad y una sensación de calor al estar así abrazados frente a la playa desierta por la noche, donde unos meses atrás este mismo chico me había confesado lo que sentía y me había dado sus primer beso, cuando éramos solo amigos y yo pasaba de él porque estaba colada por un músico irlandés fumador de hierba.

-. ¿Quieres ir a casa?- preguntó con cariño. -. Mis padres están en otra de sus lunas de miel intentando recuperar su matrimonio.- los padres de Sasuke pasaban mucho tiempo fuera. -. Vendrán hasta el lunes- algo empezaba a despertarse de nuevo en sus pantalones. -. Apenas son las 8:10- me besó el hombro. -. Podríamos hacer alguna apuesta jugando smash...-

-. A mí me parece que no apetece jugar al smash...- le acaricié el pecho sobre la camiseta y le di un beso corto.

-. Me atrapaste...- me dijo al oído. -. La verdad es que...- su voz se hizo más ronca que lo normal. -. Me muero por repetir lo del sábado...- los colores se me subieron enseguida. -. ¿Te apetece?-

-. Pero...ahorita acabamos de...- no me atrevía a decirlo.

-. Ya se...- acarició mi mejilla. -. Pero lo de hoy me gustaría sentirlo...mientras estamos...desnudos- escondí mi cara en su camiseta. -. Y hay algo que...me apetece probar contigo...-

-. ¿Qué...qué cosa?- pregunté con inocencia y vergüenza.

-. Hacértelo...con la boca- me encogí como una niña de nuevo en su pecho.

-. No...Eso no...Me da pena- dije aun contra su pecho.

-. A mí me parece excitante...- confesó.

-. Me niego...- le dije.

-. Vamos a mi me da un morbo tremendo...- pidió como un crió.

-. Pero sí eso...es asqueroso- le reté. -. ¿No que eres asquiento?-

-. Tu no me das asco...molesta, eres la única persona en el mundo que no me da- me besó la frente. -. Yo haría cualquier cosa por hacerte sentir placer...- me dijo al oído dando besos detrás de la oreja en el proceso.

-. ¿Por qué?- cuestioné.

-. Porque te amo- me tomó la cara. -. Y porque en tu placer encuentro el mío...-las piernas me flaquearon.

-. ¿Vas a querer que yo...yo también...? Ya sabes...- no me atrevía a decirlo.

-. ¿Qué me hagas una mamada?- preguntó.

-. No lo digas...- le reté.

-. No...Yo se que te da asco...- bromeó. -. Prefiero que me dejes hacértelo a ti...-

-. No me da asco...- le asegure. -. Solo...cosa...-

-. ¿Vamos a mi casa?- volvió a preguntar. -. Me apetece que si vamos a hablar de esto, estemos cómodos-

-. ¿En tu cama acaso?- pregunté con picardía.

-. Te voy a tomar la palabra entonces...- se incorporó enderezando el espaldar y yo volví a sentarme en el asiento del copiloto.

La casa de Sasuke quedaba a unos 10 minutos en auto de la playa. En los que él condujo en silencio y con la bragueta abierta. Yo miraba por la ventana las calles de Konoha y el barrio alto antes de llegar a la casa color blanco de rejas elegantes de mi chico, en el barrio Omedori. Abrió la reja del garaje con el interruptor que tenía en el auto y aparcó cómodamente al no estar el auto de sus padres. Me quité el cinturón de seguridad y baje del campero, a lo que él me siguió cerrándose los pantalones.

Su cuarto era grande, una cama de dos plazas y media, televisión, consola, un pequeño librero, DVD, una mesa de noche, un par de guitarras y un teclado se encontraban en su pieza. Las paredes eran blancas y la decoración escasa, aunque había mucha luz y un gran ventanal que daba al patio donde se veía la piscina, ventanal adornado con unas cortinas igual de blancas. Sus sabanas eran azul claro y todo estaba perfectamente ordenado, salvo claro los kleenex y el bote de crema humectante sobre el portátil que yacían en el nochero. Parece que alguien se había estado divirtiendo antes de salir.

-. Ponte cómoda linda...- me quitó el bolso donde tenía mis libros de inglés y lo puso junto a la cama. -. Iré por coca-cola ¿quieres?- yo asentí y me quité los zapatos para apoltronarme en la cama, él sonrió torcido y se retiró. Prendió el aire acondicionado antes de salir.

Mientras Sasuke salía a buscar las bebidas, me dedique a rebuscar entre los cajones de su nochero. El moreno siempre me había parecido un misterio desde que éramos los mejores amigos, además que nunca se enojaba porque lo hiciese. En el primer cajón encontré unas cuantas revistas de física y ciencia, las grandes pasiones de mi chico y una caja de condones sin abrir, que sin duda alguna debía ser obra de Mikoto, su madre. En el segundo cajón había dos controles de consola guardados, algunos cables perfectamente doblados, sus audífonos, y un estuche lleno de DVDs. Mientras miraba los CDs en la cama, veía los nombres de las series de anime que contenían escritos con rotulador. Desde que éramos amigos nos molaba ver series juntos en la tele.

-. Parece que alguien ha estado hurgando en mis cajones...- me trajo la coca-cola y se sonrió. -. ¿Has encontrado algo interesante?- preguntó.

-. Bueno...la mayoría de los chicos tienen pornografía, alcohol y cigarros escondidos en los cajones. Tú tienes revistas de ciencia y cables de pc- le bromee.

-. No bebo, ni fumo y lo sabes. En cuanto a la pornografía...no me mola...- se encogió de hombros.

-. ¿Entonces estabas viendo porno en el pc antes de salir?- le pregunté.

-. No exactamente...- él mismo empezó a pasar los CDs.

-. La crema humectante y los kleenex te delatan Uchiha...- le bromee.

-. Es una larga historia...- me dio un beso corto. -. Estaba mirando tus fotos en la playa en facebook y bueno...una cosa llevó a la otra y tuve que darme justicia por mi propia mano- confesó. Puso su vaso de coca-cola en el suelo. -. ¿Te molesta saberlo?- pregunté.

-. No…- dijo con sinceridad. -. Siempre he tenido la duda ¿Porque la crema?- cuestioné. Terminé de beber y puso mi vaso junto al de él.

-. Para que te resbale más fácil y puedas meneártela más rápido- estábamos jugando a darnos besos.

-. ¿Y te calmaste?- pregunté.

-. Pues linda...iba a verte, después del sábado ando algo alterado. Así qué...tuve que tirarme otra paja mientras me bañaba- Cerró el estuche de DVDs. -. No sabes lo que me cuesta dormir por las noches, de acordarme todas cositas tan placenteras que te hice aquí…- me dio un besó hambriento jugueteando con su lengua en mi boca. -. Creo que esto no lo vamos a usar más...y como que me está estorbando...- lo quitó de la cama y lo puso al lado de la crema.

-. ¿En qué te estaba estorbando galán?-le pregunté cuando ya lo tenía sobre mí.

-. No me deja meterle mano a mi novia...-

-. ¿Es que vas a meterme mano Uchiha?- estaba jugando con él.

-. No te veo protestando Haruno...- tenía sus manos en mis muslos y su boca en mi cuello. -. ¿Sabes? Lo que sucedió en el auto fue...muy intenso- apretó mis pechos sobre la blusa sin mangas.

-. Hummm...si...fue...intenso.- le dije mientras el deseo me invadía. El moreno me subió la blusa y dejó al descubierto mi abdomen. Acto seguido me besó la piel desnuda. -. No...No sabía que podía llegar rozando...-

-. Si...-me respondió. -. Vosotros las chicas os podéis masturbar de muchas formas...mientras consigan estimular su clítoris...- volvió a mis labios que devoró con avidez.

-. Pase toda la semana pensando en eso...- le confesé mientras nos comíamos la boca jugueteando con nuestras lenguas.

-. Que rico... ¿Te tocaste?- preguntó quitándome los lentes y poniéndolos sobre su portátil.

-. No...- le dije.

-. ¿No te sentías cachonda?- me dijo riéndose con arrogancia.

-. Hummm...si...- me amasaba el pecho derecho mientras me besaba el cuello. -. Mucho...- mis manos se colaron debajo de su camiseta.

-. ¿Y qué hacías entonces?- preguntó.

-. Pensar en otra cosa o apretar mucho las piernas...-

-. ¿Sabes que algunas chicas pueden correrse así?- me informó.

-. Pero estas hecho un experto- acaricié su abdomen marcado y sus pectorales bajo la tela.

-. Porque quiero que cuando mi chica se ponga cachonda, y no pueda verme con ella, sepa como satisfacerse...- me dio una mirada hambrienta. -. Eso claro...implica por descontado, que vas a pensar en mí mientras lo haces...- dijo arrogantemente. -. Y quien sabe…quizás me dejes echar una miradita por la webcam, me mandes alguna foto de recuerdo o me eches una llamadita…- pervertido de mierda.

-. Yo no sé hacerlo...- le expliqué.

-. Puedes preguntarme que yo te explicó cuando quieras...- me quitó la blusa sin mangas dejando mi sujetador blanco a la vista. -. No me gusta que mi chica esté desatendida.- puso su mano sobre mi sexo cubierto por mis shorts. -. Tienes el short húmedo...- enrojecí de vergüenza.

-. ¡Sasuke!- le reñí.

-. Ufff...nena- suspiró. -. Quiero que sientas muy rico...- abrió el botón de mis shorts. -. Hemos estado sin vernos varios días...- bajo el zipper y luego tiró de los pantalones cortos hasta llegar a mis tobillos y luego los retiró arrojándolos al suelo. -. Es normal que...tengas el conejito así de mojadito...además que nos masturbamos en el auto- lo tenía entre mis piernas besándome.

-. Ya sé cuáles son tus intenciones Uchiha…- alargué un suspiro. -. Hummm...quítate la ropa tú también...- le pedí. Él me hizo caso y rápidamente se sacó las zapatillas y la camiseta. Atacó mi abdomen mientras se quitaba los pantalones quedando en unos bóxers blancos Calvin Klein que le quedaban de muerte.

-. Tus deseos son órdenes...- volvió entre mis piernas besando las caras internas de mis muslos. El placer era indescriptible...quería que me tocase. -. Me gusta tu sabor...- dijo lamiendo donde antes besaba.

-. No hagas eso...-le rogué.

-. No te la estoy comiendo...tienes algo de humedad en los muslos...- quería golpearlo pero el calentón era más fuerte. -. Aunque...me muero por hacerlo...- subió de nuevo a mi abdomen y usó mi esternón como guía hacia mis pechos. -. Vamos linda...dame una oportunidad quiero que sientas bien...- me rogó. -. Déjame comértela, así sea sobre las bragas- sus dedos se colaron bajo mis bragas.

-. Oh….no…-eché la cabeza hacia atrás por las sensaciones.

-. Vamos linda…- acarició mi pecho sobre el sujetador. -. Lo tienes a punto de caramelo…-

-. Sobre las bragas...- cedí ante el calentón.

-. Vale...- dijo emocionado. -. Abre las piernas lo mas que puedas y pon tus plantas sobre la cama- muerta de vergüenza le hice caso. -. Si...esa es mi chica...- frotó con dos de sus dedos sobre mi calzón haciéndome gemir. -. Joder...que coñito más rico el que te gastas...- me dio un beso mientras me tocaba. -. Y la carita de viciosita que pones cuando te tocó me tiene bruto...- bajó por mi cuello y mi abdomen.

Antes de llegar a mi sexo, el moreno separó mis labios vaginales con sus pulgares haciendo que la tela de mis bragas se metiera entre ellos. Me estremecí al sentir su lengua traviesa lamiendo mi vagina y sus labios chupeteando por doquier. Los gemidos me salían solos, cuando succionó mi clítoris a todo lo que mis bragas le permitieron. Yo apretaba el edredón y me moría de vergüenza mientras él hacía su trabajo.

-. Mmm...No pares...- le pedí. -. Hazlo más duro...- cerré las piernas sobre su cabeza mientras le jalaba el cabello.

-. Déjame hacerlo...- me pidió. -. Te prometo que te vas a correr deliciosamente...- disfrutaba tenerlo ahí. -. Te voy a hacer gozar mi amor...mira- rodó un poco mis bragas y lamió directamente. La sensación no tuvo igual. -. Imagínate lo que vas a sentir cuando te lo chupe...-

-. Joder hazlo ya...-. Yo misma tiré de mis bragas y las dejé colgando en mi tobillo.

Mi chico me expuso el sexo como ya lo había hecho cuando tenía las bragas puestas, mordisqueó mis labios mayores, carnosos y rosados, para luego pasar su lengua plana sobre toda la hendidura expuesta haciéndome gemir cuando su lengua rozaba mi clítoris. Me penetró con la punta de la lengua mientras su índice derecho me hacia círculos en mi botón del placer, quien estaba bastante hinchado. Cuando posó sus labios sobre mi clítoris y lo succionó delicadamente, se me quitaron las vergüenzas y gemía alto pidiéndole más. Él me complació aumentando la intensidad haciendo que la tensión empezase a formarse en mi vientre. Sasuke me llevó a la locura mientras lo succionaba sin piedad y yo apretaba sus cabellos.

El Uchiha me dio mi espacio y se recostó sobre su costado a mi lado mientras yo apretaba las piernas sintiendo aun ese delicioso orgasmo que él acaba de regalarme. Estaba tan en mi éxtasis que no me di cuenta cuando él subió mi sostén hasta mi clavícula y empezó a chupetear mi pecho.

-. Dame tregua...- ronroneé. -. Todavía lo estoy sintiendo...- mi vagina se contraía por el orgasmo.

-. A mí me encantó...- me dijo al oído. -. Sabes delicioso...- mi respiración empezó a volver a la normalidad.

-. Eso fue único...- le dije.

-. Vez...si te dejases guiar...podrías tener todo el placer que quisieses...- me dio un beso en los labios, un sabor salado se sentía en su boca.

-. Sigue dándome vergüenza...- le reñí.

-. Conmigo nada debe avergonzarte...solo tienes que gozar y ya- se bajó el bóxer y sus potente erección quede al aire. -. Pásame la crema linda...- me pidió.

-. ¿Te vas a masturbar?- le pregunté.

-. Sí...si no se me van a reventar los huevos- se acarició la cabeza del pene despacio. Me estiré y tome la crema y las toallas de papel.

-. ¿Te apetece que yo te lo haga?- pregunté.

-. Bueno...no voy a negarme a mi chica me haga una paja...- me dio un beso corto. -. Ven aquí linda...ponte algo de crema y acariciarme con tu manita de niña- bromeó.

-. Yo...pues...no pensaba hacértela con la mano...- él me miró extrañado.

-. ¿Entonces?-

-. Pues...podía hacerte con la boca...-

-. Sakura...- me llamó serio. -. No tienes que hacerlo o sentirte obligada a devolver el favor. Yo lo he hecho porque me apetecía...-

-. No me siento obligada...- le expliqué. -. Ya te dije que no me da asco, solo...algo de vergüenza porque no sé hacerlo y...- él sonrió.

-. Yo no sabía hacerlo tampoco...-

-. Pues no me quiero imaginar cómo será cuando perfecciones la técnica...- repasé mi dedo en su abdomen.

-. Insisto linda...a mí me basta la mano- me dio beso. -. Y mordisquearte esos botoncitos tan monos- me acarició levemente los pechos y me estremecí.

-. ¿Es que no vas a dejarme probar esta paleta?- le pregunté desinhibida mientras me desataba el sostén.

-. Joder...me encanta tus pechos...-

-. ¿Sí?- le pregunté. -. Podrías acariciarme un poco- él iba a alargar la mano pero yo me negué. -. No...Yo decía así...- tomé su miembro erecto en mi mano y con la cabeza me acaricié los pezones. -. ¿Te gusta?- pregunté entre suspiros. Sasuke jadeo de placer. -. Se siente muy bien...- cerré los ojos ante el toque. -. Yo solo quiero darte un besito- su pene me quedó a la altura de nariz cuando me arrodille ante él. -. Anda...-

-. Hazme lo que quieras...- cerró los ojos. -. Es tuyo...- tenía las manos en la cara mientras suspiraba. -. Es tú jodida paleta….tu puñetero juguete, lo que tú quieras, eso es…-

-. Vale...- dije inocentemente.

Le di un beso corto a la cabeza de su glande, lo que llevó al Uchiha a morderse los labios. Acto seguido, metí la cabeza en mi boca y repase mi lengua sobre ella. Sentía el cuerpo malditamente caliente al tener la cabeza del pene de mi chico en la boca. Estaba que quemaba y esponjosa, decidí bajar un poco más, teniendo en cuenta el no provocarme una arcada.

No sabía a nada en particular, pero daba un morbo tremendo verlo retorcerse de placer ante mis chupeteos. Mi saliva bajaba por su frenillo mojando su anatomía, por lo que mi mano podía deslizarse para masturbarlo mientras lo chupaba.

-. Si...nena...si- gemía. -. Oh joder...Sakura...que rico...- me apartaba el cabello de la cara. -. Esta de vicio...tus tetas...ponla entre tus pechos...- pidió. -. Joder...-

Le hice caso y sin sacarla aun de mi boca puse su pene entre mis senos moviéndolos rítmicamente estrujando su glande en el proceso mientras succionaba su cabeza como un bombón. Sasuke estaba rendido ante la caricia.

-. Amor...Sakura...para...- me pidió. -. Para, que me corro...- pidió. -. Me voy a venir...- le ignore, estaba demasiado cachonda y quería llegar al final. -. Nena...me vengo...para-

Un trago caliente y espeso inundó mi garganta, el segundo disparo me cayó de lleno en la boca y pude sentir el sabor salado del semen de mi novio en mi boca. El tercer chorro vino cuando luchaba por tragar el segundo; me lo tragué todo aunque se me escurrió un poco.

-. Joder...- se llevó las manos a la cara y yo me limpie la boca con el brazo.

-. ¿Lo he hecho mal?-pregunté.

-. Has estado...inigualable...- me dijo tras dar un largo suspiro. -. ¿Sabía mal?- preguntó.

-. No...- conteste. -. Algo salado...-

-. No tenías que tragarlo...- me dijo. -. A mí no me habría importado...- me dio un beso.

-. Pues ahora tienes un problema...porque...- me acosté a su lado y apreté las piernas. -. Me siento calentísima...-dije en un gemido.

-. Eso me encanta...- su pene estaba flácido. -. ¿Qué te parece si para bajarte ese calentón te acaricias para mí?- preguntó.

-. Bebé sabes que no sé hacerlo...- dije usando ese mote cariñoso que él tanto odia.

-. Y yo me he ofrecido a enseñarte...molesta- me besó poniéndose sobre mí.

-. A mí me gusta que me masturbes tu...- le agarré el culo atrevidamente y él me miró con picardía.

-. A mí me encanta hacértelo...pero ahora me apetece que lo hagas para mí- tomó mi pezón izquierdo entre sus dedos.

-. Vale...- dije como niña pequeña.

-. No te enojes...yo voy a guiarte, diciendo que vas a hacerte.- me tomó de la barbilla y me dio un beso. -. Estás hermosa desnuda...- se acostó a mi costado.

-. Tu eres hermoso hasta con ropa- le bromee.

-. ¿Ah sí? Bueno...Cierra los ojos entonces linda- le hice caso enseguida. -. Estás en tu camita sólita...y acabamos de tener una charla muy hot- me transporté a mi cuarto. -. Si...hablamos de muchas cosas pervertidas...y quedaste cachonda...- la voz de mi chico era genial al oído, le sonaba ronca. -. Tanto que te quitaste la ropa y te desnudaste, porque tenías las bragas hechas agua- me besó la mano derecha mientras me contaba. -. Tus pechos te duelen...tienes los pezones erectos...así que te acaricias suavemente...- le hice caso y toqué mis pechos. -. Pero tienes mucha urgencia y sientes que tienes el conejito en llamas. Te estrujas los pechos con más fuerza y tiras un poco de ellos...- un gemido sonoro salió de mi boca al hacerlo. -. Si...sientes rico porque estas como una moto- así más o menos me sentía, el sexo me palpitaba. -. Deslizas tu manita por el abdomen y llegas hasta ese coño mojadito que late- tenía el sexo como una piscina. -. Esta todo viscoso y húmedo...la charla de verdad te dejó caliente. Con tu mano izquierda separaste tus labios, exponiendo tu clítoris...quieres que sea rápido porque necesitas correrte con urgencia- mi pecho subía y bajaba. -. Con la derecha tomaste con índice y corazón, y te acariciaste con ellos- la mano de Sasuke guió mis dedos hasta ubicarlos en mi clítoris. -. Lo haces de arriba a abajo...porque es así como te gusta...- una cosquilla deliciosa me sobrevenía con el toque. -. Sí nena...vamos estas sola...hazme saber que te gusta...- me acariciaba rápido y gimiendo alto. -. Que rico... ¿En quién piensas dímelo? -preguntó.

-. ¡En ti! ¡Ah!- la tensión se amontonaba.

-. ¿Sí? ¿Y cómo me llamó linda?-

-. ¡Sasuke!- gemía alto mientras me tocaba.

-. Si linda...lo estás haciendo genial...disfruta.-

-. ¡Sasuke kun! ¡Ah! ¡Sí! Me...me vengo- le anuncié.

-. Si mi amor...córrete diciendo mi nombre...eso me pone-

-. ¡Sasuke kun!- dije cuando el orgasmo me atacó.

Mi cabeza se fue hacia atrás y sentí las contracciones en mi vagina. No quería parar, ni me apetecía, quería sentir ese placer para siempre, por lo que no dejé de tocarme. Cuando antes que el placer del orgasmo muriese, otra fuerte contracción en mi sexo me llevó al nirvana de nuevo haciéndome gritar alto. Mis dedos se detuvieron.

-. Nena...- dijo Sasuke en voz alta cuando volví en mí. -. Te corriste...dos veces...-dijo atónito.

-. Si...- le confirmé. Tenía los dedos de los pies dormidos.

-. Eres...eres multiorgásmica- dijo fascinado.

-. ¿Y eso es malo?- pregunté.

-. Claro que no tonta...- me dio un beso. -. Eso significa que puedes correrte varias veces seguidas.-

-. Se me durmieron los dedos de los pies- le comenté.

-. Fascinante...- me dijo. -. Biológicamente hablando las mujeres pueden tener muchos orgasmos, pero muy pocas lo desarrollan...-

-. ¿De verdad señor ciencia? Entonces tienes de novia a un bicho raro- le bromeé.

-. Un bicho muy sexy...- me acarició el pecho suavemente mientras me daba un beso. -. ¿Has aprendido a hacerlo?- preguntó.

-. Creo...- le dije.

-. Me gustaría que lo pruebes...sola- me dijo. -. Y me cuentes luego...-

-. Vale...-

-. Puedes hacerlo incluso sino estas caliente- me dijo. -. Te pones unas bragas sexys y piensas en algo rico...y te vas explorando el conejito- nos besábamos calientes de nuevo. -. A medida que se te moje te vas acariciando...tocas tu cara, tu cuello, tus pechos...tu abdomen... como si fuera yo, hasta que no aguantes más y te bajes las bragas, para acariciarte como ahorita- Sasuke me tenía hecha una ninfómana, de nuevo me sentía caliente.

-. Se te ha puesto dura de nuevo…-le comenté casual con una voz que no me reconocía.

-. Joder nena…alguien parece aquí parece que quiere lio.- dijo con la voz varonil y ronca.

-. Solo decía…-le miré de arriba abajo.

-. Me gusta que ya no estés avergonzada, el sábado estabas muy tensa…bueno la mayor parte…-me acurruqué en su pecho.

-. Nunca antes me había desnudado con nadie…-le dije. -. Mucho menos tenido esos contactos tan íntimos…-le di besos en el pecho con cariño.

-. Me encanta que sea así…-me acarició el cabello. -. No me habría molado mucho la idea que ya…-

-. Eres un idiota…celoso…-le hice un puchero.

-. Oh…sí que lo soy…- se giró quedando encima mío. -. Soy un celopata enfermo de lo peor, que si pudiera te encerraría en una cajita de cristal.- sus pulgares se posaron en mis pezones girándolos. -. Sabes que me encantas…que te amo demasiado y que soy un maniático del orden y el aseo personal que le encanta manosearte…-me dijo riéndose cubriendo mi sexo con su mano.

-. Mmm…si…-me apretaba la entrepierna y se sentía bien.

-. Y tú…eres un enana preciosa con ojos de bruja….- me dio un beso demandante mientras me tiraba fuerte abajo. -. Una loca, caprichosa y mandona, desordenada hasta la medula que le encanta ponerme celoso…- engulló uno de mis pechos. -. Que me tiene todo el día con una jodida erección de campeonato cada que se pasea con sus shorts minúsculos…y que también es un viciosita la mar de mona…-la punta de su índice se adentro en mi conducto moviéndose rítmicamente.

-. Hummm…- suspiré. Él retiró sus manos de mi vagina y se apoltronó a mi lado. Le miré con indignación, me había dejado caliente como una estufa y ni siquiera me había tocado. -. Pensé que ibas a seguir- le dije.

-. No…me estoy pasando mucho de la raya…-comentó.

-. No te entiendo…-le miré. -. Pensé que estábamos jugando…-

-. Si…lo estábamos pero te hice algo que no debía.- mencionó.

-. ¿Lo dices por el dedo?- apoyé mi cabeza en su pecho y él me acaricio.

-. Si…-

-. A mí me gustó…- le dije. -. Era solo la puntita.-

-. Puedo hacerte daño sino iba con cuidado…-Sasuke era bastante paranoico.

-. Por favor señor ciencia…necesitas tener más de la punta de tu dedo en vagina para si quiera tocar mi himen.- le reté.

-. Me da igual…me da pánico…- me acarició el trasero. -. Porque…bueno no me vayas a coger a mal pero yo…- vaciló. -. Me gusta todo esto…pero sabes que al final yo quiero que…bueno ya sabes que hagamos el amor…-mi mano le acarició el abdomen. -. Si te tocó ahí…mis ganas de penetrarte…aumentaran…-

-. ¿Quieres que lo hagamos?-le pregunté.

-. No…bueno sí…pero no así.- se veía confuso.

-. Me da mucho miedo el dolor…-

-. Yo quiere que estés segura cuando pase- su pene seguía erecto y se movía un poco.

-. ¿Quieres…intentarlo?-pregunté.

-. No…-me dijo. Mi mano se cerró sobre su pene, mientras le besé un poco el pecho.

-. ¿Por qué no?- le pregunté contra su pecho.

-. Nena porque...mierda...oh...- los gemidos le salían. -. No quiero que...joder...sea así...-

-. ¿Entonces como?- le pregunté inocente.

-. No quiero tengas dudas, ni mi...miedo...joder- me paró la mano traviesa y la atrapó con la suya llevándola a su boca para besarla. -. Linda...yo quiero que sea especial, no que sea porque quieres darme gusto-

-. No es por...- estaba sobre mí de nuevo.

-. Sabes que si...-

Empezamos a besarnos de manera lenta pero muy intensa, enredando nuestras lenguas y acariciándonos suavemente. Sus manos tocaban mis pechos, mis curvas, abdomen y piernas. Yo me perdía en la espalda musculosa, el trasero de infarto y las piernas de deportista de mi chico. Sasuke era fanático del ejercicio, como su madre, pasaba casi 4 horas el día metido en el gimnasio. Me encantaba, medía casi un metro noventa y tenía casi dos veces mi complexión, y eso que yo era bastante llenita y voluptuosa. Me hacia jadear chupando mis pechos y como su pene me quemaba en el abdomen.

-. Tu madre nos ha dejado condones...- le bromeé.

-. Si, ya los había visto.- mordisqueó levemente mi oreja. -. Ya sabes cómo es...-

-. Yo solo decía...-

-. Y yo te dije que no...- me dijo cabreado. Dejó se acariciarme y se recostó a mi lado.

-. Que rencoroso...- le miré indignada.

-. Molesta...- me respondió. -. Debo llevarte a tu casa...- dijo poniéndose en pie buscando sus bóxers.

-. ¿Qué?- espeté molesta. -. Me giré hasta mi bolso y busqué mi móvil buscando la hora. Eran las diez y cuarto, Sasuke y yo vivíamos a 5 minutos en auto. -. Puedo llegar a las 11- volví a poner el móvil y me cubrí con la sábana. Sasuke ya tenía los vaqueros puestos.

-. Hazme caso...- dijo fastidiado. -. Es mejor que llegues antes- Buscó sus zapatillas y se sentó en la cama a colocárselas.

-. Pero...podemos quedarnos aquí un poco mas...- le abracé por detrás mientras él estaba sentado, me cubrí con la sábana.

-. Nena estoy haciendo esto por los dos...- me pidió con dolor.

-. No entiendo qué te pasa- acaricié su pecho.

-. Que te quiero meter la polla hasta en las orejas...- se puso en pie y yo lo miré arrodillada sobre la cama. -. Coño...estas hermosa- él iba precioso sin camisa. -. Ven acá...- me pidió.

Me acerqué al borde la cama y Sasuke me dio un beso suave, aunque con su legua jugueteando entre mi boca. Pese a que estaba excitada el beso me disparó el calentón, por lo que llevé mis manos a esos abdominales perfectos, le abrí la bragueta sin que él pusiese mucha resistencia y bajé sus pantalones. Rompí nuestro beso y posé mis labios en su abdomen. Le acaricié el paquete entre el bóxer y el Uchiha suspiró. Baje el elástico lentamente mientras besaba su vientre bajo, su pene erguido salió de su prisión.

Le miré los ojos antes de tomar su apéndice con firmeza desde la base, le di un beso en la punta y bajé un poco a sus testículos dándoles unos cuantos besos. Le agité un poco la polla, la tenía realmente tiesa y él suspiro acariciándome el cabello con cariño, pidiéndome que me detuviese. Le ignoré engullendo su sexo hasta la mitad y sus peticiones cesaron siendo reemplazos por gemidos roncos de auténtico placer. Tanto se excitó mi chico que su cadera empezó a moverse buscando llevar su pene más adentro de mi boca, relajé un poco la garganta tratando de llevarlo más adentro, pero la excitación del moreno que estaba agitado y sudoroso, era mayor. Paré cuando sentí una arcada, dado que su polla tocó mi campanilla.

-. Lo siento...- dijo jadeante.

-. No seas tonto...- me recosté en la cama. -. Ven aquí...- le llamé con las piernas abiertas y mis plantas en la cama, aun cubierta por la sábana.

El Uchiha me hizo caso y se subió a la cama sacándose las zapatillas en el proceso. Se abalanzó sobre mí y se metió bajo la sábana, volviendo a estar de nuevo piel con piel. Sus besos eran exigentes y fascinantes, sus manos estaban por todos lados. Él me repasaba los dedos tímidamente entré en las piernas, arrancándome un par de jadeos, lo que lo hacía sonreír complacido.

-. Vamos a intentarlo...anda...- le pedí excitada.

-. No amor por favor- me rogó. -. Hagamos las cosas bien...no quiero que sea así...-

-. Vamos...solo un poquito...- alargué mi mano a su cajón mientras le besaba. -. No lo hagas del todo...- le dije entregándole la caja de preservativos.

-. ¿Estás consciente de lo que me estas pidiendo?- preguntó. -. No quiero empujarte a hacer algo que no va a tener reverso- abrió el paquete y tomó uno de esos paquetes esos plateados.

-. No vamos a hacerlo...solo la punta y ya...- le dije.

-. Amor yo...te amo y nunca quería hacerte daño, pero no se sí mis instintos…-

-. Yo confió en ti- le di un beso. -. Solo un poco...para ver si puedo soportarlo y ya-

Sasuke nos descubrió de la sabana, a lo que rasgó el paquete y sacó un forro de goma en un líquido aceitoso. Lo deslizó por su miembro, oprimiendo la punta para sacarle el aire, tal y como lo había visto en la clase de educación sexual. Continúo deslizando el condón hasta la base y cuando término me dio un beso tiernamente. Su boca bajó por mi cuello y pechos, mientras con su miembro buscaba mi entrada. La sensación era rara, como cuando tratas de meter algo en algo muy pequeño donde ese algo inicial no cabe, él no lograba entrar pese a presionar con sus caderas. Me frotó un poco el clítoris buscando humedecerme a ver si lograba penetrarme, jadeé sintiendo el placer en mi coño, que fue interrumpido por una intromisión dolorosa de su miembro que me hizo dar un alarido. El moreno se detuvo al instante.

-. Te dije que era mala idea- musitó. -. ¿Duele mucho?- mi sexo no se acostumbraba a su presencia.

-. Si...- me quejé. -. Sácalo por favor...- le pedí.

-. Vale…- sus caderas se echaron hacia atrás. -. Perdóname linda…no quería hacerte daño…-me consoló.

-. ¿La sacaste?- le pregunté. Sentía el sexo abierto y aun la intromisión.

-. Sí mi amor…-me dio un beso en la frente. -. ¡Coño! ¿Y si te he quitado la virginidad? ¡Mierda…! ¡Déjame ver…!- le miré consternada. ¿Así se sentía perder la virginidad?

Mi novio se le veía bastante preocupado, a mi me escocía un poco la vagina pero mi excitación seguida a tope. Él estaba nervioso, el dolor iba disminuyendo, más cuando sus dedos abrían mis pliegues buscando algún daño. Su mirada era más de consternación que de excitación pero que el moreno me observase era bastante erótico. La verdad, en ese momento me daba lo mismo ser virgen o no.

-. No veo…sangre por ningún lado.- me dijo. -. ¿Por qué no vamos a medico?- preguntó. A mí me dio fue risa.

-. Sasuke…no vamos a ir al médico. Si se rompió no importa…-le dije.

-. No alcance a meterte toda la punta ni siquiera…-se recostó en mis pechos, preocupado.

-. Deja de ser tonto…- le espeté. -. Está algo estrecho…yo nunca me he metido nada ahí salvo mi dedo que es como…ocho veces más delgado que tu pene.- guié su mano hasta mi zona sur.

-. Me da miedo lastimarte…-me paró.

-. No seas bobo…- le pedí. -. Quizás…si…me estimulas con tus dedos antes de meter…-

-. Olvídalo…no voy a meter nada.- dijo con decisión.

-. Vale…no tiene que ser hoy…-él se retiró el condón del pene un poco flácido. -. Pero… ¿Podrías hacerme sentir bien?-

-. No me presiones…-

-. Solo besos anda…- le animé. -. Quiero correrme…-

-. Te he hecho daño…me siento horrible.- se le veía dolido y afligido.

-. Déjate de memeces y ven acá…-le dije seria.

-. No…- se puso de pie.

-. ¿Tengo que hacerlo yo misma?- le pregunté. No obtuvo ningún tipo de respuesta de su parte, simplemente empezó a vestirse.

Ante el aburrimiento y el calentón, mi amenaza anterior me sugería una idea bastante sexy para aliviar el cosquilleo en mi entrepierna. Sasuke se vestía ante mí, con una cara de consternación irrepetible. Me acaricié un poco los pechos mirándole, pero él parecía pasar de mí por lo que continúe con mi labor sin su ayuda. Me masajee el vientre, el abdomen y sentía aquello iba volviendo a lubricar. Pensaba en Sasuke y nuestras eróticas aventuras durante la tarde. Mis manos se perdieron en mi sexo acariciando cada pliegue a su paso mientras pensaba en mi chico. Los gemidos empezaron a aparecer en mi garganta, murmurando incoherencias mientras me tocaba.

-. Para…-dijo autoritario. Su voz estaba ronca y se había sentado en el borde de la cama a mis tobillos. Le hice caso. -. Céntrate un poco más en la cama y abre las piernas…-le hice caso sin rechistar. -. Eso…-

Sentir sus labios entre mi sexo suponía una vergüenza absoluta; sin embargo, hoy estaba en un punto de no retorno y me dediqué a sentirle. Su lengua lamía despacito, con delicadeza y me había perderme entre sus caricias. Me llevó a la locura mientras chupeteaba mi botón del placer y yo me corría gimiendo su nombre. Él siguió en su faena y el segundo espasmo me acompañó.

-. Discúlpame por haberte lastimado…-me dio un beso en el monte de Venus.

-. Ya no me duele tranquilo…me has hecho sentir muy bien.- sentía el cuerpo laxo y cansado.

-. Al menos…-se relamió los labios y me acarició el rostro. -. ¿Por qué no te vistes?- preguntó. -. Ya ahora si debo llevarte a casa…-le hice caso y busqué mis bragas.

Estaban algo húmedas pero me las puse rápidamente al igual que mi sostén. Me puse el short pero alguien parecía no querer dejarme ir, habíamos vuelto a tumbarnos en la cama comiéndonos a besos dándonos una que otra caricia sobre la ropa. Hasta que el repiqueo de mi teléfono nos sacó de nuestra faena.

-. ¿Sakura se puede saber porque no has llegado a casa?- era mi madre algo impaciente.

-. Oh…mamá es que…no se ha terminado la película y no me había dado cuenta la hora.- mentí. Tratando de sonar calmada, mientras Sasuke no se había ocurrido mejor cosa que besarme en la nuca.

-. Ya es muy tarde…- me dijo. Atrás escuché a papá quien le decía que me dijese que me apurase.

-. Vale…ya nos llevará la madre de Amy…-mentí. -. Que en verdad es tarde…-

-. ¿No estás donde Nadesico?- preguntó.

-. Si…- recordé. -. Pero la madre de Amy ya viene y me va a dejar en la casa de paso.- le expliqué.

-. Vale…no demores.-

-. Chao…- dije antes de colgar.

-. ¿Se nos acabo la hora del morreo?- preguntó bastante divertido.

-. Déjame vestirme galán si es que quieres que nos veamos mañana, mi mamá anda como una fiera.- busqué mi blusa sin mangas.

-. Vale linda…solo por eso te dejare en paz.- me dio un beso corto y tomó mi bolso donde estaban los libros de inglés. -. Voy a ir sacando el auto…- dicho esto se fue.

Me arreglé un poco el cabello antes de salir, tenía una pinta de magreada terrible. Estaba un poco brillante, con un calor inmenso y sentía el short húmedo. Me lavé un poco la cara y me maquille ligeramente antes de salir para no levantar tantas sospechas. El sexo me escocía después de haber intentado, pero no quería hacer sentir a Sasuke peor. Caminé a la entrada de la casa y me lo encontré afuera montado en el campero. El camino fue en silencio hasta el portal de mi edificio.

-. Gracias por esta noche linda…-cubrió mi mano con la suya y la llevó a su boca para besarla. -. Ha sido especial para mí.-

-. Igual…ha sido especial para mí también.- dije sonrojada.

-. Lamento…lamento haberte hecho sentir dolor.- dijo con pena.

-. No te preocupes ya no duele.- mentí. -. ¿Mañana vamos a el cumpleaños de Amy?- pregunté.

-. Claro linda…- me dio un beso en la boca corto. -. Lo que sea por hacerte feliz molesta…-

-. Ya sé que no te gustan las fiestas…-

-. Deja de pensar en tonterías…-me miró serio. -. Dame un beso y te vas a dormir.- dijo con arrogancia.

-. Vale…- me acerqué a él y me besó de manera lenta pero medida. -. Tu también te vas directo a dormir…-le dije con un tonito de querer lio.

-. No te prometo eso…- me dijo al oído. -. Si se te antoja…piensa en mí.- me susurró.

-. Lo mismo digo galán…- dicho esto tomé mi bolso y bajé del auto.


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