Capítulo 39: ¿Para qué luchar? La semilla de la duda

Sylvia se encontró en un espacio completamente oscuro, sin un sonido que pudiera avisarle de dónde estaba. Fue entonces cuando unas pisadas interrumpieron el silencio mientras alguien se acercaba a ella. Se giró con rapidez y levantó los antebrazos al ver que la misteriosa persona intentaba atacarla. Consiguió detener el golpe sin problema y notó entonces que estaba transformada en Cure Moon. Sin embargo, pronto empezó a notar como sus pies se arrastraban hacia atrás por la fuerza del golpe. Moon empezó a empujar con todas sus fuerzas, pero su enemigo era mucho más fuerte y acabó lanzándola. Justo cuando su cuerpo caía Sylvia se despertó en su cama sudando debido a la pesadilla. La chica suspiró intentando calmar su respiración y se giró intentando buscar a Zana con la mirada. Desde que la gata vivía con ella sus noches eran menos solitarias, pero ahora que estaba desaparecida volvía a ser lo mismo. Observó el pequeño cuenco de agua sin tocar y se preguntó donde podría estar Zana en esos momentos. Se preguntó si la escucharía, si sabría contestar a las preguntas que le rondaban por la cabeza. Un escalofrío le recorrió la espalda como si alguien estuviera observándola y se giró hacia el balcón. No había nadie allí, pero Sylvia dudaba que se lo hubiera imaginado.

Gemini se alejó del espejo con el ceño fruncido. Pensaba que la Pretty Cure no notaría su presencia, pero obviamente la chica era más lista de lo que parecía. Cuando Taurus regresó el otro día con noticias de que las Pretty Cure se habían hecho más fuerte, Leo les había ordenado esperar a que ella hablase con Skade antes de atacarlas de nuevo. Sin embargo, Gemini no podía evitar ese mal augurio cuando se enteró. Su otra mitad ya le había avisado hace algún tiempo de que las chicas podrían llegar a ser un problema, pero jamás pensó que de verdad podrían enfrentarse al último escuadrón. Movió de nuevo el espejo y este le mostró a Cure Sun durmiendo en su habitación. Al igual que había pasado antes, la chica se despertó y Gemini tuvo que deshacer la visión antes de que le descubriera. Con Planet y Star había ocurrido lo mismo. Sin duda se estaban haciendo más fuertes.

- Y eso es algo que no podemos permitir –susurró.

- ¿Ah sí? –contestó su otra mitad en Ciudad Dipper.

- Debemos cumplir con el deseo de nuestra señora Skade.

- Nuestra señora Skade quiere la Llave de los Astros para cumplir su deseo, ¿qué tiene eso que ver con las Pretty Cure, hermano?

- Las Pretty Cure están intentando evitarlo, hermano.

- Porque no saben lo que ocurre –respondió el otro de forma calmada. Gemini casi podía oler el vapor del café tocando la nariz de su otra mitad.

- Debemos destruirlas.

- Debemos hacerlas nuestras –sonrió el otro.

- No podemos absorber todo ese poder.

- ¿Por qué no? Acabamos con Cure Galaxy y nos quedamos con su poder –le recordó–. Pero quizás tengas razón, podemos absorber solo a una.

- Alguien interesante, con contraste.

- Bueno, ya sabes lo que dicen, la luna blanca y negra es.

Jack miró con extrañeza a Sylvia mientras la otra se daba la vuelta como si esperase que alguien estuviera detrás mirándolos. Era obvio que la chica estaba más cansada de lo habitual. Le había comentado que no había dormido muy bien, pero algo le decía que había más motivos para ello.

- ¿Seguro que estás bien? –preguntó Jack.

- Sí, solo he pasado una mala noche –dijo Sylvia quitándole importancia–. No tienes que preocuparte.

- Me voy a preocupar igualmente –le sonrió él haciendo que ella le devolviera la sonrisa–. Pero no voy a presionarte, sabes que estaré aquí cuando quieras contármelo.

Sylvia le miró con algo de culpabilidad y se mordió el labio. Sabía que Jack la escucharía sin ningún problema, pero quizás estaba obsesionándose demasiado con tonterías. Además, ya le estaba quitando tiempo a Jack de su trabajo. Él y Demi tenían que hacer una sesión de fotos aquella tarde, pero Jack había conseguido que la retrasaran un poco para estar con ella. Tampoco tenían mucho tiempo ya que Sylvia tenía que ir a revisar el nuevo número del periódico, pero al menos podían pasear un poco juntos.

- Es solo que… ¿tú crees que soy fuerte?

- ¿Es una broma? –se extrañó Jack–. Eres la persona más fuerte que conozco y…

- Pero no pude detener a Taurus –le interrumpió ella–. No fui lo suficientemente fuerte, y por eso Clara no pudo…

- Sylvia –Jack cogió su mano–. Nada de eso fue culpa tuya.

- ¡Pero sí lo fue!

- ¿Cómo exactamente es tu culpa que una villana quiera destruir el mundo?

Jack lo había hecho como forma de broma, pero al ver como Sylvia se quedaba silenciosa, se quedó parado. Todavía tenían las manos unidas, pero Sylvia estaba haciendo un puño con la otra. Apretaba con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos y su mirada estaba llena de culpa. Jack se giró extrañado y empezó a acercarse a ella. Quería dejarle claro que no importaba que pasase, él iba a estar a su lado. Que podían solucionarlo todo.

- Vaya, que pareja tan adorable –dijo una voz detrás de ellos.

- Profesor White –saludó Sylvia.

- Buenos días chicos –el hombre saludó sorbiendo su café con una cartera de cuero colgando de su otro brazo–. Ibas de camino a la escuela, ¿verdad, Sylvia? Andaré con vosotros un poco, pero no os preocupéis, os dejaré espacio.

El profesor soltó una carcajada riéndose de su propio comentario y empezó a caminar a apenas unos metros de ellos. Jack estuvo el poco trecho que quedaba lanzándole miradas asesinas. Era obvio que Sylvia no iba a hablar con él hasta después de haber terminado con la revisión del periódico. Los dejó a los dos en la puerta del instituto mientras mandaba un mensaje a las demás. Quizás pudiesen entretener a Sylvia lo suficiente como para que pudiese terminar su sesión de fotos.

Por su parte, Sylvia saludó a los demás miembros del periódico estudiantil cuando llegó con el profesor White. Se puso a revisar los últimos artículos un tanto distraída mientras Simone le hablaba sobre el último libro que había leído. Sylvia no estaba prestando mucha atención demasiado preocupada con sus propios pensamientos. Estaba poniendo en orden los poemas que iban a publicarse cuando se topó con uno que llamó su atención.

- La luna blanca y negra es –leyó el título–. Que raro, no pone el autor.

- Quizás esa persona es tímida –propuso Simone.

- Es un título muy idóneo –dijo el profesor White observando el poema–. Lo seleccioné precisamente por eso. El poema habla de como la luna refleja tanto la luz del sol como la sombra de la tierra, por eso hay un pequeño dibujo de un cuarto creciente.

Las chicas asintieron, pero Sylvia se quedó mirando el poema durante un rato. Se preguntaba quien habría mandado algo tan raro a un periódico escolar. Suspirando, les dijo a las demás que se tomaría un descanso y salió un poco a tomar el aire. Cogió su teléfono y llamó a Jack.

- ¿Diga? –la voz que contestó no era de Jack.

- ¿Demi?

- ¡Oh, Sylvia! –saludó el chico–. Lo siento, pero Jack está ahora mismo en el croma, ¿quieres que le diga algo?

- No, no es nada.

- ¿Estás segura?

- Sí, no te preocupes –esperó un poco y suspiró–. ¿Puedo preguntarte algo raro?

- Claro.

- ¿Crees que siempre hay un final?

- ¿Cómo?

- Ya sabes, si absolutamente todo acaba.

- Quizás si eres un poco más específica.

- Bueno… eh… ¿el mal? No en general sino… un tipo de mal que siempre viene y hace que otra gente tenga que pelear contra ellos para salvar el planeta.

- Ya veo –Demi pensó un rato–. Bueno, no tengo todavía muy claro a lo que te refieres, pero… no lo creo.

- ¿No?

- Sería muy bonito si eso ocurriera, pero lo cierto es que no veo que pase, por lo menos no pronto.

- Sí, quizás tienes razón.

- ¿Puedo hacerte ahora yo una pregunta rara? –Sylvia asintió–. ¿Es esa la respuesta que querías oír?

- Sinceramente, no lo sé.

El otro chico se rio a la otra línea a la vez que Sylvia. Demi le prometió que le diría a Jack que había llamado en cuanto terminase, pero ella le dijo que no tenía porque darse prisa. Colgó el teléfono y se quedó un rato mirando el cielo. Suspiró con pesadez y se giró para volver al colegio, pero se detuvo cuando vio una figura detrás de ella. Gemini estaba allí observándola sin mover ni un músculo. La chica se quedó parada con la mano en su espejo, pero Gemini no se movió. Sylvia se quedó un rato estudiándolo extrañada ya que los villanos solían atacar siempre los primeros.

- Eh… ¿Gemini?

- Cure Moon –saludó Gemini.

- ¿No vas a… atacar?

- Sí, disculpa –contestó–. Estaba pensando.

Con un ligero movimiento de mano lanzó un gran impulso que limpió gran parte del patio trasero de la escuela. Sylvia abrió los ojos observando el destrozo y sacó su espejo sin pensarlo, esperando que sus amigas llegasen pronto para ayudarla.

"¡El deslumbrar de la luna que disipa las sombras, Cure Moon!"

En cuanto terminó la transformación, Gemini se transformó en Star y se abalanzó contra ella solo para transformarse en Planet y golpearla con una potente patada. Moon salió disparada, pero se recuperó en el aire aterrizando de una manera un tanto forzosa. Miró como Gemini cambiaba entonces a Sun y empezaba a acercarse con suavidad. Moon se estuvo quieta hasta que Gemini estuvo a su alcance y comenzó a lanzar combos para tratar de golpearlo. Pero al contar con el conocimiento de Sun, sabía todos sus movimientos y los paraba con facilidad. Pero eso también significaba que Moon estaba familiarizada con la manera de moverse de Sun y no tardó mucho tiempo en acostumbrarse. Ambas chocaron los antebrazos y entonces Gemini se cambió a Planet. Moon había estado esperándolo y se deslizó hacia abajo esquivando un fuerte golpe y hundiendo su puño en el estómago de su contrincante. Gemini no pareció afectarle mucho el golpe.

- Tienes preocupaciones –comento simplemente.

- Eso no es de tu incumbencia –le contestó ella abalanzándose, intentando golpearle con varias patadas.

- Nosotros también estábamos así –Gemini agarró su pierna–. Hasta que nos encontró la señora Skade –alzando su brazo la lanzó al aire.

- No me vengas con esas –Moon giró en el aire para ver como Gemini la seguía con un salto–. No estoy de humor.

- Vosotras no lo entendéis –explicó Gemini tratando de golpearla en el aire–. La señora Skade no quiere destruir el mundo, quiere limpiarlo.

- "Limpiarlo" –Moon se impulsó usando su brazo para aterrizar apenas unos metros más adelante–. Ese termino da muy mal rollo.

- Si te unes a ella tus preocupaciones desaparecerán –Gemini se puso frente a ella con una posición de boxeo.

- Lo siento, pero voy a tener que pasar –contestó Moon imitándola–. ¿De verdad os creéis que vamos a confiar en vosotros después de robar la energía de todas esas personas? ¿Y que hay de todos los sitios que habéis destruido? ¿Y la gente que ha sufrido por vuestra culpa? –la furia empezó a llenarle y un aura plateada comenzó a cubrirla–. No pienso dejar que hagáis lo que queráis, y menos que hagáis daño a las personas que quiero. ¡Yo siempre pelea…!

- Pero, en el fondo no quieres, ¿verdad?

Moon abrió mucho los ojos mientras el aura desaparecía de su alrededor. Gemini aprovechó entonces para golpearla en el pecho lanzándola contra uno de los edificios de la escuela. De este salieron unas manos blancas que atraparon a Moon contra la pared. Gemini se acercó lentamente ahora pasando a ser Star. Sus ojos grises se clavaron en los de ella.

- Cuando te toqué lo supe –dijo Gemini mirando a una sorprendida Moon–. Tú eres igual que nosotros.

- ¿D-d-de qué estás hablando?

- Batalla tras batalla, y tus amigas quieren seguir con su vida… pero no pueden. Siempre habrá algo, ¿no es así? Algún villano que quiera destruir este mundo, algún mal que amenace a los que quieres. La batalla nunca termina. Es un circulo vicioso de sacrificio en el que tus amigas perderán todo lo que quieren.

Por unos segundos Sylvia vio a Clara tras llegar tarde a la competición. Vio a Bibiana con su espejo roto sin saber qué hacer. Recordó a Elyon cuando su hermano había sido secuestrado. El cuerpo de Jack a pies de Reflecta cuando esta hubo recuperado su poder. Shai llorando ante la traición de Libra. Marla creciendo sin su madre. Doggy teniendo que dejar a la gente que ama para seguir su misión. Gemini volvió a su forma de figura blanca y puso su mano en la mejilla de Moon.

- No te preocupes, Gemini sabe lo que es –puso una mano sobre su máscara

- N-no –Moon empezó a intentar romper las manos que la atrapaban.

- No tienes que unirte a Skade si no quieres –la mano empezó a mover la máscara–, solo tienes que unirte a nosotros…

- ¡No! –Moon consiguió romper una de las ataduras y trató de golpear a Gemini con su puño.

- Nosotros –Gemini atrapó su brazo y se acercó aún más–, nosotros sabemos la verdad. Cure Moon no está pensando solo eso… porque en realidad a Cure Moon…

- ¡Planet Pebbles!

Los pequeños guijarros aparecieron entre Gemini y Moon por lo que el villano tuvo que alejarse mientras Moon se libraba finalmente. La chica saltó hacia atrás encontrándose con sus compañeras ya transformadas. Sun y Star se pusieron frente a ella mientras Planet la miraba con extrañeza.

- ¿Estás bien?

- S-sí –Moon desvió la mirada.

- Vosotras no sois interesantes –comentó Gemini desapareciendo. El villano apareció otra vez detrás de Moon–. Piensa en lo que te he dicho. Estaré esperando tu respuesta.

Sun y Star ya estaban saltando contra él, pero de nuevo Gemini desapareció sin más. Las chicas se miraron las unas a las otras muy confundidas sin saber muy bien que había ocurrido. Cuando miraron a Moon, vieron que la chica tenía los ojos muy abiertos como si hubiese visto una araña. Sin decir ni una palabra, ella se destransformó y empezó a andar alejándose. Bibiana se destransformó también al igual que las demás y empezó a seguir a Sylvia.

- ¿Qué ocurre? ¿Qué ha pasado?

- N-nada, es… -Sylvia volvió a desviar la mirada–. Solo se ha metido un poco en mi cabeza.

- Tú… ¿estás dudando de nuestra misión? –se extrañó Bibiana.

- ¡No es eso! –gritó Sylvia–. Bueno, sí… quizás… no lo sé. Solo… necesito un poco de tiempo.

Clara fue a añadir algo, pero Bibiana levantó el brazo indicándole que la dejase marchar. Era obvio que Sylvia todavía no estaba preparada para esa conversación. Elyon la miró con cierta tristeza pensando si podía hacer algo, pero un rápido vistazo a Bibiana le dijo que la mujer ya estaba pensando que hacer. Las tres vieron como Sylvia se alejaba esperando que pronto pudiesen solucionar las cosas.

Próximo mes: Capítulo 40: Mitos y leyendas ¡Sylvia contra Bibiana!