Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.

Notas del autor: La historia empieza tornarse paralela.

Advertencias: Ninguna.


(...) i'll sell your memories

for 15 pounds per year

but just the good days (...)


Konoha's Tales.

III.

The small print.

Nara_Suri

Primavera de 2008.

Después de invitarme-obligarme a tomar un con él una malteada en el Hard Rock intercambie correo electrónico con Sasori, el bajista irlandés 5 años mayor que yo con quien había estado en un bar hacia unas cuantas noches y mi padre ni se enteraba. Empezamos a hablarnos con frecuencia por MSN, él también tenía mi móvil y me enviaba textos entre semana cuando yo no tenía acceso a la computadora. Hablábamos de música, de literatura y de arte, el pelirrojo al igual que yo le molaban un montón esas cosas.

Así pasó el tiempo para cuando cumplí 15 años él y yo fuimos a celebrarlo a la playa en al atardecer, me tocó bajarme de un pastón para que mi primo no le dijese nada a mi padre y me cubriera con su abuela. Era de tarde, el sol se perdía entre el horizonte dándole un linda vista al mar de Konoha.

-. ¿Así que 17, eh?- me preguntó mientras ambos estábamos sentados en la orilla. -. Ya te estas volviendo toda una mujercita… hermanita-me bromeó.

-. Que gracioso…-le dije con ironía. Para Sasori yo tenía unos dos años más de los que realmente tenía, pero decirle la verdad me daba miedo. -. Hermanito…- habíamos con el paso del tiempo decidido llamarnos así, aunque en mi interior yo empezase a sentir cosas por él que no eran propiamente fraternales.

Desde que era una niña y tenía unos 9 años había estado coladita por un compañero de la escuela, que no me daba ni la hora. Me daban unos ataques de nervios terribles cuando le veía aparecer por los pasillos del colegio y más aún cuando el negocio de sus padres estaba enfrente del de los míos. Siempre pensé que estaría por ese chico durante años, pero desde que había conocido al pelirrojo las cosas habían pasado bastante. Ahorita le contaba cómo le había puesto mi bebida encima al tío que me gustaba.

-. ¿Le has tirado la coca-cola encima?- me preguntó bastante divertido mientras ambos teníamos los pies metidos en el muelle.

-. Que es un pesado.- le explicaba. -. Además que me ha retado el muy puto.-

-. Pero pobre tío venga…te has comportado como si todavía fueses en la primaria.- lo divertido es que no hace mucho había salido de allí. -. ¿Cuántos años tienes 14 para estar haciendo esas cosas? Tienes que ser una chica madura, encararlo y decirme "eh…idiota ¿Es que te quieres liar conmigo?"- hablar con Sasori siempre era divertido. -. Y no me veas con esa cara de tonta, que sabes que tengo razón.- si solo es supiese cual era la razón de mi mirada de idiota.

-. ¿Es que tú te crees que yo soy una zorra que se lía con cualquiera?- le pregunté.

-. No…- se prendió un cigarro. -. ¿Te apetece?- me preguntó.

-. Zafo…-le dije. Tenía que volver a mi casa y no podía ir oliendo a tabaco.

-. Pero vamos… es hacer lo que haces con Toshiro cada que te ronca.- me explicó. -. Y no me hagas esas cara, que puede que este tocando pero me doy cuenta cuando os ponéis cariñositos en la barra.- me sonrojé al instante.

-. Yo….este…-

Había seguido frecuentando mucho el lugar donde Sasori tocaba los viernes y sábados, usualmente pedía permiso a papá para salir a lo de Misa o donde Nadesico, y me iba con los chicos que a Sunagakure, el bar donde mi primo y su amigo iban a vender su mierda que un tipo que llamaban "El Tío" les daba. Empecé así a beber con regularidad. Usualmente el pelirrojo me charlaba en la barra hasta que aparecía la pesada de Matsuri o él le tocaba subir al escenario. Un par de fines de semana atrás, me había puesto hasta atrás, y me había enrollado con Toshiro el amigo de Ray, mi primo.

-. Bueno pero si solo fue una vez…- le espeté molesta.

-. Cálmate hermanita, que no te estoy juzgando. Todo lo contrario tenías ese crío a raya, que te quería meter mano y tú a que no.-

-. No voy a dejarme meter mano de cualquiera.- le miré indignada. -. Quizás estuviese un poco bebida pero que vamos…-

-. Todos esa noche desearon ser ese pobre chico…- comentó casual.

-. ¿Ah sí?- le pregunté.

-. Sí…- me dijo con un poco de ¿Nostalgia? -. Que vamos se estaba dando el lote con la chica más cojonuda de todo ese antro- algo en mi pecho saltó de emoción.

-. Esto…-me sonrojé hasta las orejas. -. ¿Crees que soy linda entonces?- le pregunté tímidamente.

-. ¡Pues claro! ¡Mira que preguntas que haces!- dijo muerto de risa. -. Eres una chica preciosa, una niña tan linda…- ¿Niña?

-. ¿Niña?- pregunté indignada.

-. Claro…si eres una nena.- miré mis pechos con frustración. ¿De qué me servía tener tetas enormes si el me veía como un bebé? -. Eres mi hermanita bebé… que se pone cariñosa y se da besitos con otro crío, si hasta me enternecéis los dos.- sentía unas ganas tremendas de tirarle del muelle.

-. Que gracioso…- le dije con ironía.

-. Deja de coquetear conmigo más bien…- me dijo guiñándome el ojo.

-. Ya… perdido que vas duende sorbe flanes.-

-. Tú dijiste que era guapo…-

-. Tu dijiste que yo esa mona.-

-. Que si tonta, tan linda como un bebé de cachetes gigantes.-

-. Eres imposible.- le dije poniéndome en pie. -. Paso de ti…- me sacudía la falda de mezclilla y los leggins.

-. Que rencorosa eres- apagó el cigarro y se puse en píe. -. Iba a invitarte una caña.- se disculpó. -. Además que tengo que contarte cosas importantes- me tomó entre sus brazos y me abrasó preocupado.

Quería que ese momento no acabase. Al demonio las mariposas, yo sentía un estampida africana en el estómago y corazón latiendo a millón. Me sentía jodidamente bien, su olor embriagante y con deje de tabaco, lo insipiente de su barba, las placas militares con su nombre y su cuerpo de complexión fuerte apretujándome. Pensé en el chico que me gustaba en la escuela y no había sensación igual. Quería que me besase, en ese momento lo quería mucho pero el beso llegó a una zona segura. La frente.

-. Eres muy enojosa.- me dio una sonrisa. -. Hay que joderse contigo, eh.-

Ese día me di cuenta que empezaba a sentir cosas por Sasori. Algo más allá de parecerme guapo o cool. Era una sensación rara, pero agradable. Se me volcaba el mundo, el piso se volvía gelatina y mis ojos brillaban cuando el chico de metro setenta y cinco se montaba en el escenario a tocar. Era un hombre hermoso tanto en su exterior como en su interior y aun que nunca estuve de acuerdo con sus decisiones, me gustaba lo suficiente para avalarlo.

-. ¿Por qué te drogas?- le pregunté un día sentada en la cama de pequeño aparta-estudio que el muchacho arrendaba.

-. Yo no me drogo.- estaba sentado en una silla justo en frente tocando los acordes de un tema que me gustaba. Le miré con indignación como si me tomase por tonta. -. ¿Me has visto hacerlo alguna vez?- me preguntó.

-. Fumas hierva…- le espeté.

-. ¿Ya y tu como sabes eso?- preguntó alzando la ceja.

-. Los dos sabemos que le compras a Ray.- le mire con superioridad. -. Y no nos hagamos tontos, que si consta para el record fuiste a comprar mota a la playa una noche mientras estábamos bebiendo.-

-. Sakura, la marihuana no es droga.- se encogió de hombros. -. Es solo hierba.-

-. Ya…-

-. Tú fumas tabaco.- contratacó.

Sasori era hijo de un hombre adinerado constructor mitad japonés mitad inglés, su madre era irlandesa y él era el segundo hermano de los cuatro hijos de la pareja. Había aprendido el japonés a regañadientes, por aquello que su padre no quería que olvidase sus tradiciones. Su hermano mayor, que era 8 veces más guapo que él, había estudiado literatura en Cambridge. Su hermana que le seguía a él, era majísima también e iba en el colegio, Sasori decía que era una pija de mierda, y finalmente estaba su hermanito menor que era solo un crío que aun iba en la primaria.

El pelirrojo se había ido de casa a los 18 años, cuando terminó la secundaria. Su padre le mandó a vivir con sus abuelos para que estudiase en la Universidad de Kyoto. No obstante, el irlandés se las había apañado para quedarse con la generosa manutención y esconderse en un pueblo pequeño, donde pudiese tocar el bajo, beber y fumar a gusto. Para sus padres, el chico de los ojos grises era un prestigioso estudiante de leyes, no un drogata sin remedio que pasaba sus tardes en el portal de una niña de 15 años y las noches en un antro de mala muerte.

-. ¿Traes muchas chicas acá, no?- le pregunté con recelo mientras estaba acostaba con la cabeza hacía atrás viéndole y con los pies en el aire pegados a la pared.

-. Hummm…- él estaba sentado en la cama con la espalda pegada a la pared. -. A decir verdad no…nunca me ha gustado revolver las cosas. Mi casa es mi casa, para lo otro lo que hay lugares.- me sonrojé violentamente.

-. O sea que… ¿Soy la única chica que has traído a tu cuarto?- le pregunté.

-. Ya…que sí.-

-. ¿Conoces mucho esos otros lugares?- le pregunté.

-. ¿Venga y este interrogatorio a que se debe?- me contratacó. -. Me conozco bien la vida nocturna de Konoha…-

-. ¿Y eso implica…?-

-. Eso implica que conozco también muchos lugares para pasarla la mar de bien por unas cuantas horas, pervertida.-

-. ¡Yo no soy una pervertida!- le grité incorporándome.

-. A que si…- me dijo con ese tonito de superioridad que usaba conmigo. -. Seguro que lo que quieres saber es si me la he montado con Matsuri alguna vez.- la sangre me hirvió.

-. Pues eres tan asqueroso que hasta lo habréis hecho con ella.- el pelirrojo estalló en carcajadas.

-. Pero mira que mente que tienes…- seguía sin parar de reírse. -. Si te tranquiliza solo nos besamos una vez, porque ella me beso.-

-. Ah que ahora hasta te dejas besar…- le reclamé.

-. ¡Epa…!- me dijo riendo. -. ¿Estas celosa hermanita bebé?- preguntó.

-. No…que va.- le dije. -. ¿Celosa como de qué?- pregunté.

-. No se…ustedes dos tienen una competencia tonta.-

-. Que la tonta es la subnormal de carrito esa.- escupí con odio.

-. No lo hago con niñas…- me explicó. -. No es como si fuésemos a disfrutar nada. Matsuri no tiene ni siquiera tetas. Ella no aguantaría de una metida de mano.-

-. Es una enana de lo peor…-

-. No sé por qué te pones de tú a tú con ella. Si es una nena y tú ya éstas grandecita.- si él supiese que tenemos la misma edad.

-. Porque es un pesada, tonta del culo que se piensa que te habéis tatuado su jodido nombre en la pija.-

-. ¡Joder! Nunca había oído a una chica maldecir tanto como un caminero.-

Nos reímos durante un rato, él se acostó en mi tripa mientras me hablaba de los clásicos de filosofía. Recientemente yo empezaba a dar ciertos de esos temas en la secundaria y al pelirrojo le iban a un montón. Mis manos con aquellas uñas mal pintadas de negro y comidas hasta el pegue, se perdían entre sus cabellos rojos mientras Sasori me contaba de la teoría de la acumulación originaria que relataba Marx en El Capital. En ese momento podría haberme pasado la vida en aquella posición, podría haber quemado todas las horas de mi vida oyéndole hablar de plusvalía, medios de producción y estructuras, mientras él se liaba un cigarro tumbado sobre mi vientre.

-. ¿Sabes?- le interrumpí brevemente. -. Es realmente un desperdicio que alguien como tú no vaya a la universidad.- le dije con sinceridad.

-. No lo creo a decir verdad…- se sonrió. -. Me parece realmente aburrida la escuela de leyes.- se giró poniendo su barbilla sobre mi tripa y mirándome desde allí.

-. A mi parece una carrera genial…-

-. ¿Pensando en estudiar leyes hermanita?- preguntó capcioso.

-. Por ahora es lo que más me llama la atención.- contesté sin más. -. Aunque me molaría ser periodista también…-

-. Es una carrera aburrida, llena de gente aburrida, de trajes aburridos y de libros estúpidos.-

-. Eres un vago…-

-. Oye Saku…-me llamó. -. Nunca me había fijado que tus tetas son enormes.- me sonrojé violentamente y me senté con rapidez cubriéndome.

-. ¿¡Por qué coño me estas mirando el pecho!?- Dije sonrojada.

-. Relájate fue por la posición…- se rio. -. A veces se me olvida que eres una chica.- me bromeó.

-. ¡Idiota!- le grité indignada y acto seguido me fui.

La pelea no duro mucho tiempo a decir verdad. Sasori tenía la particularidad de ser la única persona en el mundo con quien no me gustaba estar enojada mucho tiempo. Frecuentaba en aquella época mucho el bar, poniéndome unas trancas terribles y liándome con chicos por mera diversión. Había ya ocasionado más de una pelea, como aquella en la que Toshiro creyendo que él y yo éramos algo más por habernos dado el lote par veces, se molió a hostias con el baterista de la banda de Sasori, mi conquista de la noche. Tanto que Ray ha tenido que meterse para evitar que matasen a su amigo y el pelirrojo había tenido que poner algo de orden rompiendo algunas botellas. El jaleo esa noche fue bestial, porque más de la mitad éramos menores de edad. El irlandés me salvo el culo a mí y a la imbécil de Matsuri, a quienes si atrapaban podía haber un problema de proporciones astronómicas que mi padre me enviaría a un convento de por vida.

El tiempo pasaba volando y el juez de ejecución de penas le concedió a mi mamá la libertad condicional por lo que después de mucho tiempo volvería a vivir conmigo y mi padre. Mis salidas nocturnas se vieron bastante diezmadas. Veía a Sasori muy poco, a veces quedábamos para comer los fines de semana. Misa pasó a estudiar con Ray al reprobar el año, y al mi primo ser echado de otro colegio. Nadesco y yo, empezamos a andar con otras chicas Amy, Yumi, Sora y Mimi. A su vez, Sora nos presentó a otros chicos Sett, Kay y Tai, eran amigos de su novio Matt.

Poco a poco empecé a dejar el bar, pero a veces iba a beber un poco y liarme con algún tío. Había visto a Tai un par de veces en el bar. Tai era un chico muy majo, le gustaba mucho la onda ochentera sobretodo el punk inglés de esa época. Era amigo de Sasori, les había visto intercambiar algunas conversaciones. A Tai le gustaba la forma en la que el pelirrojo tocaba el bajo, y a mí también.

-. ¿Has estado hiendo a Ichiraku's?- me preguntó en la cocina de Amy una vez el castaño mientras íbamos por helado.

-. Shhh….- le callé mientras me sonrojada. -. No menciones eso aquí…- le pedí.

-. Solo era una pregunta…- se encogió de hombros. -. Sasori me ha preguntado por ti.-

-. Yo…mis amigas no saben nada de mí…- confesé.

-. ¿De tu afición a los lugares sucios, ilegales y de dudosa reputación?- se rio.

-. No es gracioso…- dije sonrojada. -. No me gusta hablar de…-

-. Vale, vale…no quieres que tus amigas piensen que eres rara.- me miró divertido. -. Crees que van a pensar que eres demente…-

-. Van a pensar que soy un bicho raro…-

-. Voy a darte noticias…así lo niegues eres un bicho raro.- dijo muerto de risa. -. Sasori tiene razón, necesitas ser más honesta contigo misma Sakura. No tienes que mentir y negar las cosas que te gustan solo porque no están en el molde niña bien que te han impuesto.- le miré seria.

-. ¿Y qué tanto hablas tú con Sasori de mí?- le solté. -. Hasta donde se no he pedido la opinión de ninguno de los dos.-

-. Algunas cosas…- me espetó. -. Sasori suele hablar mucho de ti.-

-. ¿Ya…? ¿Y mi vida como por qué les mola tanto?-

-. A él no, sé por qué. Y en cuanto a mi…porque no había visto una chica en mi vida que jugase mejor a consola que yo. Que le molasen las bandas y a eso súmale, que sospecho te mola el anime…-

-. Eres un imbécil…- dije indignada buscando salir de la cocina.

-. No tienes que negar quien eres. Puedes ser quien tú quieras mientras seas autentica. Entre la chica que se da el lote con todos en el bar y la niña bien que no mata una mosca existe una verdadera tú.- mi cara se tiñó de rojo. -. Te he visto en más de una ocasión…-

-. Vete al infierno…- dije rondándole los ojos.

-. Creo que ese es un gesto más honesto.- dijo entre risas. -. Me gustaría que conocieses a un amigo. Ese sí que es un auténtico bicho raro, pero es el mejor tío que he conocido en mi vida.- se rascó la barbilla. -. Ya que si… está decidido. Hare que se conozcan hoy.- sentenció.

-. Definitivamente estas mal de la cabeza…- casi le pongo en helado en la cabeza, pero decidí calmarme y simplemente dejarlo solo.

Cuando regrese a seguir viendo la película en lo de Sora, le mandé un texto indignada al pelirrojo. Le dije hasta del mal que iba a morir por andar hablando de mí con un jodido imbécil como Tai. El castaño en medio de mi enojo resolvió que quería sentarse a mi lado.

-. No creo que te conteste…- dijo hastiado. -. Sasori ha cambiado de número, y por cierto ha entrado a la Universidad aquí en Konoha.- juro que tenía ganas de reventarle el teléfono celular en la cabeza. -. A entrado a Ingeniería civil ¿Puedes creerlo?-

-. Ya…mira que chiste tan bueno.- dije en un susurro con ironía.

-. Es enserio…- me dijo. -. Solo está tocando una vez a la semana y anda con una mala leche que ni te imaginas, sus padres le han descubierto. Casi le matan.- hablábamos bajito. -. Pero al final ha logrado quedarse a aquí, a cambio de entrar a la Universidad de Konoha.-

-. ¡Hey! ¿Y cuál es el rollito entre ustedes?- preguntó Amy tan cotilla como siempre. -. ¿Nos van a dejar ver la película, tortolitos?-

-. Ni en las drogas…-contesté con cara de asco.

-. Ya quisieras…- contestó.

-. Bueno parejita ya que os queréis tanto y parece que la película les resulta la mar de aburrida, que os parece si salen a la terraza y terminan su interesante conversación.- dijo mimi con una mala leche que te cagas.

-. De hecho…he pensado que podríamos hacer otra cosa en vez de estar mirando películas con niñatos de primaria.- dijo el castaño.

En ese momento Amy, la dueña de la casa y quien por cierto estaba colada por Kay, tomó el mando y pauso la película, que por cierto era francamente una mierda.

-. ¿Y cómo que cosa?- preguntó Yumi. -. ¿Queréis jugar a la botella o algo así?-a decir verdad Yumi no me caía muy bien. Simplemente le soportaba por ser parte del grupo. Aparte que para mí era bastante zorra.

-. No sería mala idea.- sonrió Amy nada más de saber que tenía la posibilidad de besar a Kay.

-. Yo zafo…- y con el puto asco. Los chicos no eran precisamente me idea de guapos, aparte que el único en el que mi grupo de amigas parecía no haberse fijado del todo era el idiota de Tai, con quien aparte no me apetecía darme besos.

-. Santa Sakura obviamente…- bufó Yumi. -. ¿Cuándo se supone que vas a estrenarte mujer?- jamás había admitido que me había dado besos con nadie, prefería que me siguieran viendo así. Tai solo rio.

-. No es eso…-comenté rodando los ojos. -. No me apetece que la madre de Amy nos encuentre dándonos el lote entre todos.-

-. Bueno en esto creo que Sakura tiene razón.- Sora la voz de la razón habló. -. Que desde que la señora N se enteró que Matt y yo estamos saliendo, pasa revista cada que venimos.- la señora N era la madre de Amy.

-. Luego… ¿Qué hacemos entonces?- preguntó Sett. -. No es como que tengamos auto para irnos a la playa o al barrio alto a por las hamburguesas.- la mayoría de nosotros teníamos entre 15 a 17 años, los chicos apenas y sacaban el carnet de conducir y sus padres aun no les dejaban el auto a sus anchas. Luego, tocaba rogar por la caridad de alguno de nuestros padres que nos condujese hasta el barrio alto o en su defecto pagar 3 taxis.

-. Eso podría solucionarse.- dijo el promotor de la idea. Los chicos miraron a Tai con cara de odio.

-. No vamos a llamar al pesado de tu amigo.- Kai, que también me caía francamente un poco gordo, le dijo. -. Que te gastas unos amigos la mar de raros.-

-. Uchiha es un buen tío…- dijo conciliador. -. Además tiene auto, campero por cierto, por lo que cabríamos todos y sus padres si le dejan sacarlo.-

-. Ya pero el tío es la mar de bicho raro…-

-. ¿Y qué?- preguntó Yumi. -. Si el tío tiene auto ya la hicimos. No tiene que caernos bien…- ella siempre tan práctica. -. Además que puede tener de malo…que si es un bicho raro podemos presentarte a Sakura, a lo mejor y se lían.- mi mirada de odio la desintegró al instante.

-. Que graciosa…-dije con ironía. Los miembros masculinos del grupo aun no parecían muy convencidos.

-. Vamos chicos…podríamos comprar cervezas, estar un rato en playa y volver sin tener que ganarnos un ticket por conducir ebrios.-ese punto al parecer fue razonable.

-. No puedo decirle a mi madre que nos vamos en el auto de un desconocido.- Amy salió en la defensa. -. Sobre todo si vamos a beber.-

-. Amy.- Kay la llamó. -. Le diremos a tu madre que vamos por hamburguesas aquí cerca y ya.- cuanto poder tenía este chico, ya ella estaba babeando. -. Obviamente no mencionaremos que vamos a beber.-

-. Pues…no me gustaría mentirle a mi madre…- dijo ella.

-. No le mentiremos solo…cambiaremos un poco la historia.- Y efectivamente así fue.

Uchiha, resultó ser Uchiha Sasuke. Un amigo rarillo de Tai que como ven no parecía ser del agrado de ninguno de los chicos por ser un poquillo bicho raro. Él vivía en una casa realmente cerca a la bahía en mismo vecindario que Amy, a unas 5 calles, según escuché incluso tenía piscina y sus padres nunca pasaban en casa. Sasuke no era japonés, sino chino y sus padres al parecer era bastante jóvenes.

-. Uchiha es el chico del que te hablé.- me dijo en medio de la caminata Tai. -. Ya verás cómo se van a caer la mar de bien, ustedes van a ser almas gemelas.- se mofó.

-. Ya que si…- dije con ironía.

-. Se me olvidaba que estas colada por Sasori…- los colores se me subieron hasta las orejas. Iba reñirle por lo que dijo pero entonces llegamos.

Lo primero que note de Sasuke Uchiha, es que era realmente alto. Media cerca de metro noventa y tenía dos veces mi complexión y eso que yo era bastante más voluptusa que todas mis amigas. Su piel era blanca, tan blanca como la nieve y su cabello negro azabache posaba rebelde. Sus ojos eran tan negros como su pelo y tenía una mirada de mala leche tremenda, tanto que te intimidaba. A simple vista era bastante guapo pero también daba un poco de miedo.

-. Eh tío.- le saludo Tai. -. El resto solo asintieron con la cabeza. Él repasó sin mucho interés a los presentes, dejando su mirada fija en mí. A decir verdad me dio escalofríos.

-. Hola…-dijo sin mucho interés

-. Te presento a mis amigas.- dijo Tai. -. Amy, Yumi, Mimi, Sora y…Sakura.- nos llamó de acuerdo al orden que teníamos.

-. Hmp…- me pareció bastante grosero. -. Que hay…- dijo tratando de sonar cortes. Al tío no parecía importarle demasiado agradar.

-. Queríamos quedar en tu piscina, ya sabes para tomar algo y que te conozcas con las chicas y el grupo.-

-. Pasen…- fue lo único que dijo.

Los padres de Sasuke se había llevado el auto porque se encontraban en un ciudad cercana, por lo que realmente no teníamos mucho chance de ir a la playa. Luego nos quedaríamos en su piscina a tomar algo, dado que al parecer había cervezas y alcohol que nadie extrañaría en la casa del extranjero.

-. ¿Y tú no piensas participar del intercambio de gérmenes?- yo estaba tumbada en una de las asoleaduras de su piscina, mientras los otros jugaban a la botella, escribiendo en mi libreta.

-. No me apetece…- tenía una cerveza por mitad mientras ellos tomaban vino chino. -. Pensé que tu estarías jugando.- le dije sin mucho interés.

-. No me apetece pegar mi boca a la de alguien que ni siquiera sé cómo se lava los dientes.- eso realmente me dio algo de risa.

-. Tienes un punto.- cerré la libreta cuando el muchacho pareció interesarse en lo que escribía.

-. Así que tú eres la escritora.- afirmó.

-. ¿La escritora?- pregunté.

-. Sí, Tai me había hablado de ustedes.- me comentó. -. Tú eres la escritora, te gusta la literatura ¿No es así?-

-. Bueno…algo hay de eso.- dije con vergüenza. Leía muchos libros por aquel entonces, tanto que ni siquiera lo admitía.

-. También mencionó que tenías problemas de sinceridad- me sonrió. Tenía una sonrisa espectacular. -. Tranquila, no lo hace por malo. Tai es un tío muy observador, es todo.- se encogió de hombros. -. Y me ha hablado un montón de ti, yo diría que hasta le gustas.-

-. Pues vieras que a mí me parece un entrometido de mierda.- solté con odio.

-. ¿Y qué clase de libros te gustan? A mí me gustan los cuentos de Poe.-

-. No me gusta Poe.- le contesté.

-. También me mola Lovecraft y Saki…- no pareció importarle que a mí no me gustase Poe. -. Aunque no soy mucho de literatura sino más de números…- reconoció.

-. Me va un poco Lovecraft.- bajé la guardia un poco. -. Aunque si te soy sincera mi favorito es Salinger.- estaba obsesionada con el guardián entre el centeno, que me había recomendado Sasori.

-. No le conozco…- confesó. -. Como te digo lo mío son más los números y la biología, las ciencias exactas en general.-

-. ¿Estudian juntos ustedes?- pregunté.

-. Llevo algunas materias con ellos, me homologaron créditos cuando me vine de China.- su japonés era bueno aunque tenía un acento súper gracioso. -. Como puedes ver no me molan mucho, pero mis padres dicen que tengo que intentar adaptarme.-me pareció un presuntuoso de piel perfecta.

-. ¿Te ha costado el cambio de país?- le pregunté, intentando ser un poco más amable.

-. En realidad no. Me gusta mucho aquí, solo odio el estúpido calor.- reconoció. Abanicándose un poco. -. En China era igual de asocial, no me agradan mucho las personas.-

-. Eres bastante raro…-le sonreí.

-. ¿Escribes una novela o algo así?-me preguntó mirando mi libreta.

-. Es complicado.- no quería explicarle que era escritora de fanfiction.

-. ¿Escribirías sobre mí?- me preguntó.

-. A lo mejor…- le miré extrañada. -. Pero no te conozco lo suficiente, y con aquello que no te agradan las personas, a lo mejor yo ni siquiera te agrade. Por lo que, lo que llegue a escribir de ti quizá ni sea verdad.-

-. Nunca he dicho que tú no me agrades.- me bromeó. -. De hecho me gustaría conocerte mejor- ¿Me estaba coqueteando? Sus ojos eran inexpresivos que Tai tenía razón eso, aunque no en lo que afirmaba.-

-. ¿Y que afirmaba?- pregunté intrigada.

-. Que tu serías mi alma gemela.- no pude evitar reírme. Entendí entonces que si me estaba coqueteando. -. Lo que es científicamente improbable porque no me gustan las chicas.- palidecí.

-. ¿Te gustan…los chicos?- pregunté con algo de cautela.

-. No.- me respondió tajante. -. No soy homosexual. Las chicas me parecen guapas, no me mal entiendas. Solo que no me interesan de esa forma.- trataba de buscar las palabras adecuadas. -. Soy asexual…no me interesa nadie realmente.-

-. Ya…-dije muy escéptica. -. ¿Y cómo sabes que te molan las chicas y no los chicos?-

-. Me parecen guapas, los chicos no…- dije sin mucho interés.

-. No entiendo el concepto…-

-. A ver, tu amiga Sora es guapa.- y era cierto era la más guapa de todas. -. Tiene lindo cabello, y su piel es bonita.- me explicó. -. La tuya también es bonita, y me pareces mona. Pero…si me preguntases si quiero besarte o liarme contigo o con ella…la respuesta es no.- este tío era la de peorcito. Podía destruir la autoestima de cualquier mujer.

-. O sea que nunca has pensado en meterte en las bragas de ninguna chica…o tenido una novia.-

-. He tenido un par de novias.- me dijo desinteresado. -. Ambas eran modelos.- había que joderse con el tío.

-. Vaya y…con ellas no sentías ganas de besarlas o algo…- dije sin mucho interés. -. Lo novios se besan según creo.-

-. No…de hecho me aburrían, eran bastante tontas.- eso me dio algo de risa. -. No me gusta la gente tonta y nunca he besado a nadie, me da asco. De hecho tomar de la misma botella que alguien me da asco, o comer con los mismos cubiertos.-

-. Por aquello de la higiene bucal dudosa ¿A que si?- le bromee.

-. Claro, todos esos gérmenes de una boca a otra.- puso cara de asco. Él pareció no entender mi chiste.

-. Probablemente sí escriba sobre ti.- me reí. -. Eres bastante bizarro…-

-. Me gusta esa palabra.- sonrió. -. Bizarro…-

El resto de la noche no merece mucho la pena. Yumy se puso algo borracha y vomitó, por lo que Sasuke y yo tuvimos que cortar nuestra charla. A decir verdad el chico me parecía un tío bastante molón y un poco raro. Me agregó al MSN esa misma noche, y seguimos hablando. Yo me conectaba muy poco pero siempre que podía hablaba con él. Empezamos a hacernos buenos amigos, tanto que él incluso salía a veces con mi grupo de amigas y los chicos, pese a que me confesó que le parecían nefastos. Aunque cuando conoció a Nadesico, mi mejor amiga, se cayeron estupendamente.

Con el tiempo él se volvió mi confidente. No veía a Sasori hacía meses y poco hablábamos por MSN, usualmente porque no coincidíamos. Le vi una que otra vez en el bar pero por el ruido, los tragos o el humo nunca podíamos hablar realmente bien. Sasuke sabía casi todos mis secretos, incluso lo de Sasori y de hecho estaba loca porque se conocieran. Pasábamos mucho tiempo juntos, jugando videojuegos o viendo anime, por lo que sospechaba que su madre creía que éramos novios en secreto. Aunque ambos pasábamos completamente el uno del otro.

-. Necesito verme contigo.- me llamó emocionado el pelirrojo. -. ¿Puedes hoy en la noche?- me preguntó.

-. Creo…- les mentiría a mis padres si era necesario. -. ¿Pizza en el barrio francés?-

-. ¡Y cerveza! ¡Yo invito! Nos vemos a las 8…- estaba realmente emocionado.

-. Vale…-

-. Te quiero hermanita…te enviaré la dirección en un mensaje-

-. Y yo…-

Sasuke me llevó esa noche en su auto hasta la pizzería, no muy seguro. Él moreno era un poquito selectivo y decía que seguramente él no comería nada en aquellos sitios, porque le preocupaba la salubridad. El barrio francés era muy cerca a al centro, una parte bastante concurrida por jóvenes viajeros. Le di un beso en la mejilla y le di las gracias. Lo que lo incomodó un poco, seguía teniendo problemas con el contacto físico. Sasori ya me esperaba adentro cuando entré.

-. ¡Hermanita!- me dio un abrazo fuertísimo. -. Estas preciosa…-apuntó. Tenía una falda corta y una camiseta a rayas.

-. Gracias…-le sonreí como tonta. -. Tenía…tenía tiempo sin saber de ti…- él le hizo señas al mesero y me pidió un ron con coca.

-. Si…han pasado un montón de cosas.- me reí. -. Incluso me dijeron que ahora tienes un noviecito…- me dijo haciéndose el molesto.

-. Sasuke es solo un amigo.- le aclaré.

-. Qué alivio…- me dijo pesado. -. Por un momento pensé que la chica más linda de todo Konoha estaba ya comprometida. Tai me ha dicho que son inseparables desde que les presentó.- maldito bastardo chismoso.

-. Solo amigos…- el mesero trajo mi caña y yo le dio un sorbo. -. ¿Y tú qué tal?- pregunté.

-. Fantástico…emocionado por lo que voy a contarte.- tomó mis manos y me miró como un niño mira sus regalos en la mañana de navidad.

-. A ver hombre pero cálmate…-le dije.

-. Creo que estoy enamorado…- me soltó.

-. Ya…-me helé enseguida. -. ¿Y…como lo supiste?- pregunté.

-. Veras…la conozco desde hace un tiempo.- me dio una mirada picara. -. Pero ayer mientras tocaba la guitarra lo supe, por eso te llamé enseguida…- sus ojos brillaban como nunca. Se había afeitado, su cabello estaba peinado, su ropa limpia e incluso se veía serio, sin jeans gastados o rotos.

-. ¿Y cómo…como es la chica?- pregunté.

-. Hermosa…- me dedicó una sonrisa de las que te hacen perder el aliento.

-. Realmente me estas asustando…- le dije tomando otro sorbo.

-. Ella es algo menor que yo, odia las verduras, y quiere ser escritora aunque terminará siendo abogada. Es una amante de los gatos, no le fastidia que fume…-mis ojos se abrieron de manera gigantesca. Esa chica sonaba como…yo.

-. ¿Ah…si? Mira que chica tan molona entonces.- sonreí como tonta.

-. Sí… ¿Y entonces sabes porque te llamé verdad?- me dijo pícaramente.

-. Me hago una idea…- mi corazón latía a millón.

-. ¿Y quieres saber cómo se llama?- preguntó.

-. Me gustaría…-dije suavemente.

-. Temari…va en mi misma universidad.- juro por Dios que casi escupo la caña. -. Te llamé porque quiero tu bendición, como hermana.-

-. Oh…- mis ojos estaban llenos completamente de aguados.

-. ¿Sakura estas bien?- me preguntó consternado. Yo me bebí la caña de un sorbo.

-. Perfecta…- le mandé un texto a Sasuke y le pedí que pasara por mí.

Sasori no paró de hablar de la famosa Temari en toda la noche. Por lo que tuve que esperar los tortuosos quince minutos que el Uchiha tardó en volver por mí aguantándome todos aquellos detalles de la chica en cuestión.

-. Te veo rara ¿No estas feliz?- preguntó. -. De verdad quiero hacer las cosas bien con esta chica.-

-. Sabes…S creo que no podré cenar contigo.- me excusé. Sasuke estaba en la puerta. -. Mi…mi madre quiere que me vaya enseguida, Sasuke está esperando por mí en el auto para dejarme en mi casa.- quería ponerme a llorar como una cría.

-. Vale…pues, lamento esto.- tomé el último sorbo de la tercera caña.

-. Yo también.- dije con un hilo en la voz, iba a dejarle algo de dinero.

-. No, déjalo.- me dijo. Yo me puse en pie. -. Sakura.- me llamó. -. Quiero…quiero conocer a Sasuke y que tú la conozcas, a Temari. Deberíamos quedar…-

-. Adiós Sasori…- hui lo más rápido que pude.

Sasuke no hizo preguntas y me llevó directamente a un local de malteadas que me encantaba. Me pidió unas papas fritas y me vio comer en silencio mientras lloraba amargamente. Él se limitó a beber una soda de dieta, pacientemente.

-. Sasori está enamorado de una chica que se llama Temari…- solté.

-. Vaya, yo que pensé que el tío te había llamado para decirte que estaba enamorado pero de ti.- le miré con odio. -. Lo siento, no debí decir eso.-

-. No lo sientas, porque yo que soy una idiota pensé lo mismo.- le dije con rabia.

-. El idiota es él, Sakura. No te comas la cabeza con ese tío- me dio un abrazo a lo que yo rompí a llorar.

-. Es que…tu no lo entiendes…él…él de verdad me gusta Sasuke.-apretujé su camiseta mientras el enterraba su cara en mi cabello.

-. Ya lo sé Sakura. Yo sé que le quieres…- su pecho era amplio y sus espalda ancha. -. Qué más quisiera que no fuese así para no verte llorando, pero tristemente lo es.- su mano derecha acarició suavemente mi espalda. -. Alguna vez nos toca sufrir por amor…- rompí nuestro abrazo y lo mire aun con lágrimas en los ojos.

-. Eso no es cierto…tu no sufres nunca por amor.-

-. Sabes…eso ya no es tan cierto.- me limpié las lágrimas. -. Pero hablemos de otra cosa…me gustaría comprar un hipercubo-

-. ¿Ah sí?- pregunté intrigada. -. ¿Te has enamorado tú también y no me has contado?-

-. Sí…-confesó. -. Aunque no importa…-puso los ojos en blanco.

-. ¡Claro que importa!- chillé emocionada. -. ¿Cómo es? ¿Es bonita? ¿Le conozco?- pregunté.

-. Es preciosa…-miró hacía el piso. -. Pero esta por otro tío, no por mí.- se llevó a la boca la lata de coca de dieta. Sasuke era bastante vanidoso y cuidaba mucho su físico.

-. Vaya…- me extrañé. -. No me digas que estas por Sora…-Ella era la única de nuestros amigos en común que tenía novio. -. O quizás Amy.- quien estaba coladita por otro de nuestros amigos.

-. Que va…- farulló. -. Tus amigos me caen como el culo…ya te lo he dicho.- se robó una de mis papas fritas y yo le miré con odio. -. No me veas así, son una manada de pijos sin cerebro.-

-. Sasuke kun no hables así de ellas son mis amigas…-le reñí en juego.

-. Ya… ¿Y sabes cuánto me importa?- me dijo con ese tonito irónico. -. Lo único por lo que me las soporto, es porque tú realmente me caes bien.-

-. Vaya no sabía que tuviese tanta trascendencia en tu vida.- me reí. -. Que mira que salir con mi grupo solo porque te caigo bien…tío ni que yo te gustara.- bromee.

-. Hay un montón de cosas que no sabes de mí.- me aclaró.

-. Y yo que pensé que me lo contabas todo.- fingí enojo.

-. Todos tenemos secretos Sakura.- me dio un mirada extraña que me hizo sonrojar. -. Como por ejemplo, que soñé contigo hace poco.-

-. ¿Conmigo?- pregunté extrañada. -. Sasuke espero que….- la sola idea me avergonzó al instante.

-. Para el carro…no es lo que te imaginas.- me aclaró un poco apenado. -. No fue esa clase de sueño.- me aclaró. -. Muy vivido sí, pero nosotros no estábamos haciendo eso.- reitero.

-. Vale…- aún estaba un poco descolocada. -. ¿Qué soñaste, entonces?-pregunté.

-. Pues…- vaciló un poco. -. Que te habías casado conmigo…- la vergüenza volvió a mi rostro. -. Tú eras escritora y vivíamos en una mansión, teníamos un par de críos: Sarada y Shinsuke. Pero…tu no sentías nada por mí, es más me odiabas.- mis ojos se abrieron como platos gigantescos.

-. ¿Sa…Sarada dices?- pregunté sorprendida.

-. Sí… ¿Te lo crees? Habrá nacido por inseminación artificial- siguió contando. -. Tú me ahogabas en el sueño en un lago.-

-. Sasuke kun…-le llamé. -. Yo…siempre he querido tener una hija, y…su nombre si algún día la tuviese sería ese Sarada.-

-. Vaya…- me sonrió arrogante. -. No sabía que quisieses tan desesperadamente un bebé mío. – bromeó.

-. Por favor…- le dije con arrogancia. -. Tu eres el que quieres mis genes perfectos…- le saqué la lengua y le di una sonrisa.

-. Vez, ya estas feliz otra vez.- acarició mi mejilla con suavidad. -. Sabes en mi sueño, al final me ahogabas en un lago cercano a la casa.-

-. Algo terrible has de haber hecho.- tomé la lata de la coca-cola de Sasuke y me la llevé a la boca dándole un sorbo largo.

-. Simplemente me odiabas.- me dijo. -. Lo cual es muy triste porque yo haría cualquier cosa para que tú estuvieses feliz.-

-. ¿Ah sí?- le pregunté. -. Pues me he tomado varios sorbos de tu coca-cola, señor obsesivo compulsivo- le sonreí. -. Y me harías feliz si te la tomases.- le bromee.

-. Olvídalo.- me miró con arrogancia. -. No quiero tus gérmenes en mi boca.-

-. He allí la razón por la que te ahogue en el lago.- me reí.

-. Vamos…te llevo a casa.-

Quien diría entonces que Sasuke y yo nos volveríamos inseparables.


¿Reviews?